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Se exime de responsabilidad a la concesionaria vial por los daños sufridos por un conductor que cuando era auxiliado por personal de la autopista, fue embestido por otro vehículo

shutterstock_26108342Partes: L. J. c/ M. G. H. y otros s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: G

Fecha: 4-nov-2014

Cita: MJ-JU-M-90381-AR | MJJ90381 | MJJ90381

Se exime de responsabilidad a la concesionaria vial por los daños sufridos por un conductor que al accidentarse y cuando era auxiliado por personal de la autopista, fue embestido por otro vehículo que circulaba a exceso de velocidad. 

Sumario:

1.-Corresponde rechazar la demanda entablada contra la concesionaria de la autopista, y hacer responsable al conductor del vehículo que se detuvo luego de pisar un charco de agua, el cual mientras era auxiliado por personal de la empresa fue embestido por otro automóvil, pues, se ha demostrado que el demandante se vio obligado a tener que detener su vehículo debido a un desperfecto técnico no imputable a la concesionaria de la autopista.

2.-Si bien el vicio de la cosa hace nacer la presunción de imputabilidad en cabeza del dueño o guardián, para que ello suceda es imprescindible la demostración del hecho sobre la que aquélla se asienta, de tal suerte que si no se la comprueba de modo convincente, la imputabilidad se desvanece por oquedad de sustento fáctico; las distintas versiones otorgadas por el actor acerca de la mecánica ocurrida, en modo alguno permiten dar por certero la reiterada agua planicie que se predica, ya que al no haberse acreditado el mal estado de conservación y mantenimiento del asfalto, ello impide hacer extensiva la condena a la concesionaria de la autopista.

3.-Los conductores de los rodados que, pese a la nocturnidad, avanzan a velocidades que, aunque puedan catalogarse de permitidas, no son seguras en cualquier hora, época del año, lugar y circunstancia, han de hacerlo con suma prudencia manteniendo el dominio total de su rodado; no se puede achacar responsabilidad alguna a la víctima en cuanto a que su ubicación no era la adecuada, cuando hay sobradas muestras sobre la contingencia que tuvo para estar allí, sumadas a las señales de alerta fijadas sobre la autopista.

4.-La partida por incapacidad sobreviniente comprende todos los supuestos susceptibles de reparación patrimonial, incluso los daños de salud y a la integridad física y psíquica, es decir, si la afectación a la integridad física genera disminución de posibilidades patrimoniales, integra la incapacidad; es, por consiguiente, un daño patrimonial indirecto, si no produce esa disminución, forma parte del daño extrapatrimonial o moral.

Fallo:

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Capital de la República Argentina, a los 4 días del mes de noviembre de dos mil catorce, reunidos en Acuerdo los Señores Jueces de la sala «G» de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, para conocer en los recursos de apelación interpuestos en los autos caratulados: «L. J. C/ M. G. H. Y OTROS S/ DAÑOS Y PERJUICIOS», respecto de la sentencia de fs. 1698/1716vta., el Tribunal estableció la siguiente cuestión a resolver:

¿ES JUSTA LA SENTENCIA APELADA?

Practicado el sorteo resultó que la votación debía realizarse en el siguiente orden: Señores Jueces de Cámara Doctores: CARLOS ALFREDO BELLUCCI- BEATRIZ A. AREÁN- CARLOS A. CARRANZA CASARES.-

A la cuestión planteada el Señor Juez de Cámara Doctor Bellucci dijo:

I.- En la noche del 19 de junio de 2008, a la hora 23:00, el actor que se encontraba al comando de su vehículo Fiat Palio, patente C 42, por la avenida Lugones -hacia Capital- y a la altura de la calle Dorrego, adujo que por un desnivel en la acera más su agua acumulada por las lluvias ocurridas en forma imprevista, su rodado hizo «acuaplaning» contactando primero con su rueda delantera el «guardarail» izquierdo de la autopista y luego contra el derecho pudiendo finalmente, detener su vehículo.-

A consecuencia de dicho impacto, se apersonó, tanto personal policial como de «Ausa», y mientras realizaban las tareas de remolque, apareció entre el carril derecho y la banquina, a toda velocidad, un Renault Clio que, conducido por el sr. M contactó el costado trasero derecho del auto y lo tiró de la rampa produciéndole diversas lesiones.-

Por tal entuerto y los daños sufridos demandó al conductor, a la propietaria del vehículo, a A. U. S.A. y citó en garantía de su pretenso crédito a «L C de S. S.A.».-

Pidió y le fue concedida la franquicia de litigar sin previo de desembolso de gastos, tal como emerge de la resolución de fs.113/14 del expediente n° 112.82/2008 a la vista.-

Se instruyó la causa penal n° 66.81/08 en la que a fs. 357/63 se decidió sobreseer al imputado en orden al delito de lesiones culposas contenidas en el art. 94 del CPN, y a fs. 460/61 se declaró extinguida la acción por haberse operado la prescripción.-

II.- El sr. Juez de grado, a fs. 1698/1716 vta., admitió parcialmente la pretensión en la medida que se desprende de los considerandos, por entender que la responsabilidad en el evento correspondió, en forma concurrente, a los co-demandados, y los condenó «in solidum» en forma extensiva a su aseguradora a abonarle al actor la suma de pesos trescientos veinte mil cien ($ 320.100) con sus intereses y cargos causídicos, que allí dispuso y les impuso.- Por otra parte, rechazó la pretensión incoada contra A. U. S.A con costas a la actora.-

Reguló los honorarios a los sres. profesionales que dieran asistencia en la lid, y estableció en diez días el plazo de condena para que aquéllos les fueran honrados.-

III.- Hay agravios tanto de la parte accionante como de los co-demandados y su aseguradora.-

La primera insiste acerca de la responsabilidad que le cabe a «Ausa», y cuestiona la valoración realizada por el «a-quo» al no haber tenido por acreditada la existencia del charco de agua. Asimismo, predica roñería de la sumas fijadas por daño físico, psicológico, daños al automotor, valor venal, privación de uso y la imposición de costas dispuestas por el rechazo de la demanda respecto de «Ausa» (ver pieza de fs. 1773/82 contestada a fs. 1797/98vta. y a fs. 1800/1802vta., con pedimento de deserción y subsidiaria repulsa).-

A su turno, los co-condenados y su aseguradora rezongan acerca de la imputabilidad fallada centrando sus críticas en derredor a dos cuestiones relevantes:la exclusiva culpa de la víctima y la existencia de charco de agua en el asfalto; a su vez protestan por la admisión y cuantificación de los renglones dañosos admitidos, para finalizar enhastiándose acerca de la rata de interés mandada correr (fs. 1790/95vta., con respuesta a fs. 1804/07vta.).-

IV.- Por obvia razón de método he de meritar, en primer lugar, los rezongos argumentados en contra del factor de imputación objetivo que decidió el colega de mérito y que adelanto no serán convincentes para mí.-

Cabe destacar que en la declaración efectuada en la sede penal por sr. L a fs. 46/47, explicó que su vehículo hizo «acuaplaning» dirigiéndose hacia el «guardarrail» izquierdo para luego estacionarlo del otro lado de la autopista y ser auxiliado.-

Pero no lo es menos, y llama la atención, que al momento de realizar el consiguiente requerimiento ante su aseguradora y relatar el accidente, manifestó haber sufrido desperfecto técnico y marcar, como estado del tiempo, seco sin siquiera mencionar la lluvia que aconteció ese día (fs. 1150/56).-

A ello se le suma también, como bien lo señaló el magistrado de grado, el relato brindado a la perito psicóloga, a quien le expresó el poco caudal de tránsito habido esa noche, y debido a que se le reventó una goma, logró desviar el coche hacia la derecha (fs. 1150 primer párrafo).-

A su turno, el perito ingeniero a fs. 446/49, al describir la mecánica del hecho y considerar el hidroplaneo, lo dio más como una posibilidad que como una certeza.-

El perito en accidentología también explicó en que consistía el «acuaplaning», y manifestó que ambos rodados podrían haberlo sufrido, pero también de manera hipotética (fs. 212/213).-(Arts. 163, 386, 477 y cc.del rito).-

Tal diversa y contrapuesta variedad de relatos acerca del hecho en que se pretendió darle fundamento a la pretensión contra la concesionaria de esa red vial, aunada a lo hipotético y conjetural respecto del deslizamiento por agua al que se refirió el experto, no se condice con la certidumbre en la ocurrencia de tal presupuesto de hecho, y no persuade en la dirección pretendida por el quejoso en su presentación inaugural (arts. 330, 377, 386, y cc. del rituario).-

De las premisas que anteceden se deduce que las críticas referidas a la mentada responsabilidad que se le intenta atribuir a «Ausa», de ningún modo desnudan yerro de lo decidido por el colega de la otra instancia.-

Es que de las distintas versiones otorgadas por el actor acerca de la mecánica ocurrida, en modo alguno me permiten dar por certero la reiterada agua planicie que se predica, y que si por defecto del asfalto se trataba- lo que tampoco se acreditó de modo convincente- impiden hacer extensiva la condena a A U (arts. 906 y cc. de la ley sustantiva).-

Tengo para mí, de consuno a lo considerado, que el recurrente actor ha de cargar con las consecuencias negativas derivadas de la orfandad en la demostración cabal de esa evidencia (el alegado» acuaplaning»).-

Ergo, propongo confirmar lo decidido en la otra instancia.-

Pasaré a tratar a continuación la responsabilidad que se les imputa a los co-condenados.-

No se discute que llovía copiosamente y la visibilidad era reducida.- De ello da cuenta el informe del Servicio Meteorológico Nacional a fs. 877/79.-

Apenas ocurrido el hecho se acercaron personal de «Ausa» y una camioneta de apoyo, colocando los conos de seguridad desde unos 250 mts. antes de la ubicación del Palio y la grúa.-

El sr. S F (chófer en la empresa de Servicios y remolques trabajando por «Ausa») a fs.39/40 de la causa penal, expresó que apenas señalizó con conos arribó una camioneta de «Ausa», seguridad vial, colocando sus ocupantes más conos y encendido de flechas lumínicas en la camioneta.-

El sr. Á R (capataz de Seguridad Vial), presente en el momento del hecho, dijo que al ocurrir el impacto entre el Clio y el Palio, vio como el primero se metía en línea recta en el señalamiento desplegado en el lugar y le pegaba al segundo. (fs. 702vta.).-

Así como el sr. O A. A fue conteste en expresar que mientras colocaban los conos en forma de cuña para dar aviso a quienes circulaban, desde su camioneta, que tenía una flecha luminosa observó a un rodado que venía a gran velocidad haciendo trompos y pasando sobre los conos de señal hasta impactar con el Fiat Palio (fs. 12/13 de la causa penal).-

De todo lo hasta aquí reseñado da cuenta también la declaración brindada por el subinspector C (fs. 1/2 de la causa penal).-

Por consiguiente, todas las declaraciones fueron contestes en afirmar el alongado camino de conos y señalización luminosa en la zona del accidente.- Por lo que pretender achacarle responsabilidad alguna a la víctima en cuanto a que su ubicación no era la adecuada, cuando hay sobradas muestras sobre la contingencia que tuvo para estar allí, sumadas a las señales de alerta fijadas sobre la autopista, hacen trizas a su argumento axial en que las recurrentes apoyan su reclamo revisor.-

Por lo demás, reitero que el perito mecánico, al responder al punto 3.- de fs. 447, lo hizo de modo hipotético y presumible, y no categórico como hubiere sido del caso -el mal estado de la calzada- y hubiera sido la causa adecuada del desplazamiento incontrolado y trayectoria llevada a cabo por el locomóvil del recurrente (art.163, 477 y c. de la ley citada).-

Y si bien el presente informe mereció pedido de explicaciones tanto de la parte actora a fs. 458vta., la aseguradora a fs.460 y «Ausa» a fs. 462/63, ellas fueron respondidas a fs. 473/74, 477/78 y 506, en la que pesar de no haber podido determinar la velocidad del Clio, sí indicó que debía haber sido suficientemente alta como para perder el control.-

Sobre tal piso de marcha, es dable apuntar que si bien el vicio de la cosa hace nacer la presunción de imputabilidad en cabeza de la A., para que ello suceda es imprescindible la demostración del hecho (vicio en el caso: mal estado de conservación y mantenimiento del asfalto) sobre la que aquélla se asienta, de tal suerte que si no se la comprueba de modo convincente, la imputabilidad a la que aludí se desvanece por oquedad de sustento fáctico. (arts. 901, 906, 512, 8 1113 y c. del código de fondo; 163, 330, 377, 356, 386 y cc. de la de forma).-

Tampoco encuentro, dado lo explicitado y probado, ninguna actitud por parte de la concesionaria vial que admita reproche o presunción de imputabilidad previstas por la ley del consumidor que citó el damnificado, ya que el hecho fue producto causalmente excluido y excluyente del mal conducir del emplazado Minutti (art. 40 tercer párrafo, incorporado por el artículo 4° de la ley24.999, respecto de la n° 24.240).-

Por último, barrunto, de acuerdo a lo que he meritado y fundado, que el sr.M no condujo en ese tramo conforme prescripciones contenidas en el artículo 51 incisos 1, 3 de la ley 24.449.-

Convencido estoy que corresponde a los conductores de los rodados que, como en el caso, y pese a la nocturnidad aún circundante, avanzan a velocidades que, aunque puedan catalogarse de permitidas, no son seguras en cualquier hora, época del año, lugar y circunstancia, hacerlo con suma prudencia manteniendo el dominio total de su rodado.- Esa tarea, sin dudar, le cabe a cada cual puesto al volante de un rodado apelando a la previsión y a aquella cualidad( prudencia y dominio) que tantas veces es olvidada.-

Consecuentemente, cabe que ahora me ocupe de la revisión que sobre la cuestión meramente crematística se me propone en las piezas en las que se solicita – en contrapunto- mermas o subas; incluso alguna admisión de algún rubro desestimado en la instancia originaria.-

De la incapacidad psicofísica.-

Con relación a este ítem, la actora se queja por lo escaso y arbitrario de la suma fija por el magistrado de grado.- La parte demandada y su aseguradora se quejan en cuanto a lo abultado del monto otorgado por esta partida; el elevado porcentual de incapacidad establecido por la perito y por último, en cuanto a que el juez de la anterior instancia consideró, de manera autónoma, el rubro psíquico que suplica sea revocado y considerado de manera conjunta con la presente yactura.-

Resumidas las peticiones de este punto, principiaré por decir que el renglón «incapacidad sobreviniente» tiene por finalidad cubrir no sólo las limitaciones de orden laboral, sino también la proyección que aquélla tiene con relación a todas las esferas de su personalidad, es decir, la disminución de su seguridad, la reducción de su capacidad vital, el empobrecimiento de sus perspectivas futuras, etc. (conf.: sala «F» en causa libre n??49.512 del 18-9-89; Llambías, J.J. «Tratado de Derecho Civil -Obligaciones-» t. IV-A, pág.120, n??2373; Kemelmajer de Carlucci en Belluscio-Zannoni, «Código Civil y Leyes Complementarias, comentado, anotado y concordado» t. 5, pág 219, n??13; Cazeaux-Trigo Represas , «Derecho de las Obligaciones», t. III, pág.122; Borda, G.A. «Tratado de Derecho Civil Argentino- Obligaciones-«, t. I, pág. 150, n??149; Mosset Iturraspe, J. «Responsabilidad por daños» t. II-B, pág. 191, n??232; Alterini-Ameal-López Cabana «Curso de Obligaciones» t. I, pág. 292, n??652).- En suma, el resarcimiento por incapacidad comprende, con excepción del daño moral, todos los supuestos susceptibles de reparación patrimonial, incluso los daños de salud y a la integridad física y psíquica (conf. CNCiv. Sala «A» en causa libre n??59.662 del 22-3-90).-

En segundo término, la sala ya ha resuelto que el daño psicológico carece de autonomía ontológica.-

Es que nuestra clasificación dual de daños que prohíja y regula la ley civil, no admite un «tertium genus».- O se demuestran daños patrimoniales directos o indirectos, o extra patrimoniales.-

En tal sentido me place citar el precedente de este pretorio «in re»: «Tía c. Casagrande» publicado en La Ley, 1995-E, 461/66, IV consid. y sus citas, con nota de «Xanthos», fundamentación jurisprudencial y doctrinaria, mi querido ex colega de sala doctor Greco docentemente explica la improcedencia -por ausencia de autonomía- de tal partida.-

En sentido concordante, véase su voto preopinante en «Montesi de Pons c. De Guzmán s/ daños», en el ED, t. 177 p. 275/77, especialmente II considerando, en lo pertinente, a cuyas citas remito por razones de brevedad.-

Si la afectación a la integridad física -caso de lesiones como el que aquí se trata- genera disminución de posibilidades patrimoniales, integra la incapacidad; es, por consiguiente, un daño patrimonial indirecto.- Si no produce esa disminución, forma parte del daño extrapatrimonial o moral.-

Daré las razones.En el derecho italiano se entiende, en general, que el daño no patrimonial es resarcible sólo en los casos determinados por la ley (art. 2059 del código de 1942), precepto que su doctrina vincula con el art. 185 de su código penal por lo que limita su procedencia a los casos de delito, a los que adiciona, excepcionalmente, alguna otra situación siempre que exista norma que así lo prevea (ver por todos Adriano DE CUPIS, «Il danno. Teoria generale della responsabilità civile», vol 2, Milano, Giuffrè, 1970, extenso desarrollo en el n??149, págs. 236/242; en igual sentido Francesco MESSINEO, «Manual de Derecho Civil y Comercial», traducción de Santiago Sentis Melendo, Bs. As., E.J.E.A., 1954, to. VI, n??53, págs. 565/567. Más recientemente Guido ALPA, «Responsabilità Civile e danno. Lineamenti e questioni», Génova, 1991, Società Editrice Il Mulino, págs. 506/512, con análisis de la evolución del concepto en la jurisprudencia que glosa).- Aparte de las críticas a lo restrictivo del precepto, formuladas como aspiración «de lege ferenda», se advierte en la reseña de fallos (tanto en los citados por ALPA como en los que se registran en el fallo de primera instancia dictado por la Dra. Elena Highton, EL DERECHO, to. 152, págs. 451/455 y que la alzada hizo mérito, para confirmarlo, de la insuficiencia de los recursos, págs. 499/500) una preocupación de los jueces italianos por dar solución favorable a casos en que no había delito penal, al extremo que no faltan decisiones que dilatan la intelección del art. 2043 («cualquier hecho doloso o culposo que ocasiona a otro un daño injusto, obliga a aquél que ha cometido el hecho a resarcir el daño»; como se ve, conceptualmente idéntico al art. 1109 de nuestro código), para lo cual se recurre a la creación de una suerte de «tertium genus» («metà tra il danno patrimoniales a quello morale») al que denominaron daño psicológico (ALPA, ob. cit., pag.507).-

En nuestro derecho el problema es diferente. El art. 1078 salido de la pluma de Vélez era, literalmente, tan limitativo como lo fue después el 2059 italiano («si el hecho fuese un delito del derecho criminal.»); omito las distintas comprensiones que le dieron ciertas jurisdicciones del país -capital y provincias- por ser ya arqueología jurídica.-

Con la reforma de 1968, el nuevo texto del art. 1078 y el progresivo abandono de la tesis punitiva o sanción ejemplar que en un tiempo gozó de cierto predicamento, hoy en día es prácticamente «ius receptum» que el daño moral es resarcible, en sede extracontractual, se trate de delito o acto ilícito culposo corrientemente llamado cuasidelito, y aun en los casos en que juega un factor objetivo de imputación.-

De consiguiente, no se justifica querer importar una exótica teoría, formulada sobre bases normativas diferentes, que tiene el vicio lógico de transgredir el principio de tercero excluido.-

En efecto, si un daño no es patrimonial, necesariamente es extrapatrimonial; y si no es lo uno ni lo otro, no es daño.- No queda margen para la recepción de una pretendida clasificación tripartita entre daño patrimonial y psicológico, carente de principio de división (esta sala, en L.N??218111 del 27 de mayo de 1997, autos «Delbue Guillermo c/ Quezada Ríos»; entre tantísimos otros concordantes que por razón de brevedad omito aquí referir).-

Luego del accidente el sr. L fue trasladado en ambulancia del «Same» al Hospital Fernández, y posteriormente derivado, por su cobertura médica, a la Clínica de Microcirugía.- El mismo sufrió una contusión con pérdida de conocimiento.-

A las 48 horas debió realizar consultas en otros centros por las fuertes cefaleas y mareos.-

El perito médico traumatólogo, a fs.1244/48, observó en el actor la presencia de una cicatriz estrellado irregular en la frente, con inserción en el cuero cabelludo, contractura de columna cervical con una limitación de movimientos de 10° en todos los arcos y limitación de 20° en la rotación interna del hombro derecho, dolor a 90°, junto con otalgia post traumática residual en grado leve a moderado, produciéndole una incapacidad del 18,74%.-

Todo ello le impediría realizar tareas administrativas, lo que le provocarían molestias para cualquier actividad a realizar por encima de la altura de los hombros, y harían menos tolerable su permanencia ante una computadora por la rectificación cervical. (ver fs. 1274/vta., 1284/vta. y 1285).-

La perito psicóloga, por su parte, diagnosticó una incapacidad del 30%, sufriendo un trastorno depresivo mayor grave recomendando un tratamiento psiquiátrico y psicológico.-

La psiquiatra, diagnosticó trastorno depresivo mayor leve moderado de evolución crónica, asignando una incapacidad del 55%.-

Por lo expuesto, corresponde hacer lugar a la queja vertida respecto del daño psíquico -admitido como autónomo- y consecuentemente, propondré revocar lo que viene decidido de primera instancia y rechazar la autonomía del presente rubro indemnizatorio.-

Sobre semejante piso de marcha, encuentro escaso el justiprecio realizado por el colega de la otra instancia, por lo que propongo elevar la monta de la incapacidad omnicomprensiva sufrida en el evento -desechando, en parte, la crítica de sus contrarios- a la suma de pesos doscientos cincuenta mil ($ 250.000).- (arts. 165, 386, 477 y cc. de la ley de forma; 1069, 1083 y cc. de la de fondo).-

Del daño moral y del tratamiento psicológico.-

En cuanto al reproche lanzado por los apelantes en relación a lo exagerado, excesivo y desproporcionado del monto concedido por la partida extrapatrimonial, y la procedencia y cuantía del segundo, diré que las quejas vertidas en tal sentido, no reúnen la crítica concreta y razonada que se requiere, y que es necesar ia para que los agravios puedan prosperar (arts. 265, 266 y cc.del rituario).-

Ello así, es que la sala ha dicho reiteradamente que del juego armónico de los arts. 265 y 266 del Código Procesal se desprende que el memorial debe contener una crítica concreta y razonada del pronunciamiento apelado, puntualizando cada uno de los pretendidos errores, omisiones y demás deficiencias que se le atribuyan (conf. r. 21.988, del 5-5-86; r. 23.105, del 18-8-86; r. 31.959, del 4-9-87; r. 77.856, del 8-10-90; r. 81.284, del 11-2-91; r. 135.005, del 13-8-93; r. 169.518, del 24-4-95, r. 243.770, del 16-4-98; 16o r-250.058, del 13-7-98; r.444.226, del 28-11-05; r.451.496, del 27-3-06; r. 463.668, del 11-12-06; entre muchos otros).-

Bajo tales pautas se concluye con facilidad en lo inane de tales protestas por lo que las sumas admitidas, por ajustadas y equilibradas, se deben confirmar (arts. 265, 266 y cc. de la ley de forma).-

De los daños al automotor, valor venal y privación de uso.-

El automóvil del actor, a la fecha de inspección efectuada por el perito ingeniero (19/05/2009), estableció que el mismo se encontraba muy deteriorado, y que no justificaba su reparación dado que los costos de la misma, a la fecha de los hechos, superarían el valor de reposición de un auto similar como el que aquí fue siniestrado.-

En este sentido el experto lo cuantifico en la suma de $ 20.000, y dado que se otorgó una suma inferior a ella, receptaré el dardo lanzado para lograr su suba, y atendiendo a las constancias de autos, con más la mesura con que debemos pronunciarnos los jueces en orden a la previsión del art. 165 de la ley adjetiva, propongo elevar el capital de condena por este renglón a dicha suma (arts. 163, 165, 386, 477 y cc. del rito; 1069, 1083 y cc.del código de fondo).-

Respecto del solo título referido al valor venal (ver fs. 1781 punto 3.2.4.4), como en el desarrollo argumental que se sigue ningún reproche se le hace al rechazo que se decidió en la otra instancia, nada debo revisar en función de los arts. 271, 272 y cc. del rito.-

En lo relativo a la «privación de uso» del automotor siniestrado, como bien lo reseñó el «a- quo», ello corresponde al lapso incurrido de haber sido realizada la reparación, y dado que ello no acaeció ni tampoco hay prueba acerca de la contratación de un auto de iguales características, es mi ponencia al conclave en el sentido de confirmar la monta diferida a condena por este concepto (arts. 163, 165, 386, 330,377, 477 y cc. de la ley de forma; arts. 906, 1069, 1083, 2412 y cc. de la de fondo).-

De las costas impuestas a la actora por el rechazo de demanda de Ausa.-

Dadas las particulares contrariedades incurridas a lo largo del proceso acerca de la causa que lo obligó a tener que detener su vehiculo, y ser auxiliado (las que ya fueron reseñadas «supra»), tomando a esta altura como certero el desperfecto que tuvo el demandante, y no imputable a «Ausa», es que también en este punto propondré confirmar la decisión tomado por el juez de la otrora instancia (arts. 68 y cc.del rito).-

De la tasa de interés.-

Yerran los quejosos en la formulación del bastión mismo de tal reproche, ya que el «iudex», en modo alguno estableció capitales de condena «actuales», es decir a la fecha de su decisión, sino que conforme lo solicitado en la pieza inaugural, meritó y valoró lo que estimó procedente al tiempo de aquel pedimento.-

Ergo, no se da en la especie el connotado al que se refirió el pleno que aplicó (4° interrogante del copete sometido a tal decisión plural), de modo que bien hizo en determinar la rata plenaria, desde el hecho ilícito que generó la obligación de resarcir sus consecuencias, hasta que la condena sea totalmente cumplida (arts. 622 y cc. del código civil).-

De la limitación de cobertura de la aseguradora.-

En el punto 3.1 el demandante se queja porque el «a-quo» condenó a la aseguradora en la medida del seguro, y al contestarla, si bien se reconoció el vehículo asegurado y se mencionó la respectiva póliza, nunca acompañaron copia de ella ni se ofreció prueba de la supuesta limitación (arts. 356, 377 y cc. de la ley de forma).-

Toda vez que de la atenta lectura de autos ello resulta cierto, el agravio del actor dará en su centro, por lo que la condena se extenderá a la «La Caja de Seguros S.A.» -ya no en la medida del seguro- «in solidum» junto con los demás co-accionados a restañar al actor todas las sumas establecidas.-

Colofón: si mi voto fuera compartido corresponderá revocar parcialmente la sentencia apelada en cuanto admitió como autónomo el daño psíquico que se desestima, y condenar a la Caja de Seguros S.A.»in solidum – y ya no en la medida de seguro- a pagar al accionante todas las sumas establecidas; modificarla elevando la incapacidad sobreviniente a la suma de pesos doscientos cincuenta mil ($ 250.000), y por daños al automotor, a la suma de pesos veinte mil ($ 20.000), y confirmarla en todo lo demás que decidió y fue motivo de inanes quejas, con costas de alzada a los co-condenados devintos en su intento revisor.-

Así lo propongo al cónclave.-

Los Señores Jueces de Cámara Doctores Beatriz Areán y Carlos A. Carranza Casares votaron en igual sentido por análogas razones a las expresadas en su voto por el Doctor Bellucci.-

Con lo que terminó el acto.-

Buenos Aires, 4 de noviembre de 2014.-

Y VISTOS:

Por lo que resulta de la votación que instruye el Acuerdo que antecede, SE RESUELVE: I.- Revocar parcialmente la sentencia apelada, en cuanto admitió como autónomo el daño psíquico que se desestima, y condenar a la «C de S S.A». «in solidum» – y no en la medida del seguro- a pagar al accionante todas las sumas establecidas; II.- Modificarla en parte, elevando la incapacidad sobreviniente a la suma de pesos doscientos cincuenta mil ($ 250.000) y daños al automotor a la suma de pesos veinte mil ($ 20.000), III.- Confirmarla en todo lo demás que decidió y fue motivo de inanes quejas ,con costas de alzada a los co-condenados devintos en su intento revisor.- VI.- Vueltos los autos a la instancia de grado, el tribunal arbitrará lo conducente al ingreso del faltante tributo de justicia, y se recuerda al personal responsabilidad que en ello trae e impone la ley 23.898.- Se deja constancia que la publicación de la presente sentencia se encuentra sujeta a lo dispuesto por el art. 164, segundo párrafo del Código Procesal. Regístrese, notifíquese por secretaría y oportunamente cúmplase con la acordada 24/13 de la CSJN y devuélvase.-

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