Rechazo de la demanda tendiente a resarcir los perjuicios sufridos en un accidente como consecuencia de la falta de activación del airbag.

shutterstock_7733605Partes: Castellani Carlos A. c/ Volkswagen S.A. s/ sumarísimo

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Rosario

Sala/Juzgado:

Fecha: 10-nov-2014

Cita: MJ-JU-M-90471-AR | MJJ90471 | MJJ90471

Rechazo de la demanda tendiente a resarcir los perjuicios sufridos en un accidente como consecuencia de la falta de activación del sistema de air-bags.

Sumario:

1.-Corresponde confirmar la sentencia que rechazó la demanda intentada con el fin de que se reparen los perjuicios sufridos por la falta de activación en el automóvil del sistema de air-bags, toda vez que de la prueba pericial surge que las deformaciones sufridas por el automóvil eran de gran magnitud, pero a la vez se determina que los elementos deformados constituyen partes blandas de carrocería, que inclusive se diseñan para qué, posesión de escasa resistencia, en caso de impacto se deforman rápidamente absorbiendo así la energía que, de otro modo, podría generar deformaciones del habitáculo de pasajeros por importantes fuerzas de inercia en estos últimos, que pondrían en peligro sus vidas.

2.-No existió desperfecto en el sistema de air-bags, como denuncia el actor, toda vez que el sistema de air-bags no funcionó porque no debía funcionar dada la altura del impacto sufrido por el automóvil; el sistema tal y como fue diseñado no podía de ninguna manera detectar la desaceleración del sensor inicial porque, sea por el efecto de una frenada que hubiera inclinado la trompa del vehículo hacia el frente desplazándola hacia el suelo, la altura del paragolpes del colectivo, ambas circunstancias sumadas, o cualquier otra causa, la colisión tuvo lugar en un punto del vehículo demasiado bajo para ser detectado.

Fallo:

En la ciudad de Rosario, a los 10 días del mes de Noviembre de 2014, se reunieron en Acuerdo los Sres. Jueces de la Sala Tercera de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial, Dres. María del Carmen Álvarez, Mario E. Chaumet y Dario L. Cúneo, para dictar sentencia en los caratulados «CASTELLANI, CARLOS A. c/ VOLKSWAGEN S.A. s/ SUMARISIMO», Expte. N° 69/11, venidos del Juzgado de Primera Instancia de Distrito en lo Civil y Comercial de la 4ta Nominación de Rosario, en apelación de la sentencia N° 827 de fecha 24 de Abril de 2009 obrante a fs. 204/214, y habiéndose efectuado el estudio de la causa, se resolvió plantear las siguientes cuestiones:

PRIMERA: Es nula la sentencia recurrida?

SEGUNDA: Es ella justa?

TERCERA: Qué pronunciamiento corresponde dictar?

Efectuado el sorteo de ley, resultó el siguiente orden de votación: Dres. Cúneo, Chaumet y Álvarez.

A la primera cuestión, dijo el Dr. Cúneo: Refiriendo al recurso de nulidad sostenido al expresar agravios expresados por la parte actora, cuya demanda fue rechazada en instancia anterior, cabe decir que la misma se sustenta en criticar el párrafo transcrito al inicio de la tercera foja de la expresión de agravios y que corresponden a la sentencia puesta en crisis.Todo eso en confrontación con la interpretación efectuada por la sentencia entre respecto de lo pericial y los hechos de la causa.

También habla la recurrente de arbitrariedad por excesivo rigor manifiesto, imputando a la jueza anterior haber atribuido a la demanda cierta imprecisión que le impide descubrir con claridad si en la demanda se solicita que deban indemnizarse los daños materiales o morales derivados del accidente o, si lo que da sustento fáctico suficiente para el éxito del reclamo indemnizatorio es simplemente el supuesto de falta de funcionamiento del air-bag.

La parte impugnante ha sido suficientemente clara y haberse manifestado expresamente sobre este punto; desarrollos argumentos, lo que a mi criterio no dan suficiente apoyatura para viciar de nulidad y descalificar el fallo recurrido como acto jurídico procesal válido y, tampoco encuentro que existan otros vicios que, pese a no ser sido señalado recurrente, puedan requerir el dictado de una declaración oficiosa en tal sentido.

Sobre todo que, en el caso, basta con resolver los agravios vertidos dentro del recurso de apelación para la resolución del planteo.

Por tanto la respuesta del primer interrogante, desde mi óptica, resulta negativa.

A la misma cuestión, dijo el Dr. Chaumet: De conformidad con lo expuesto por el Sr. vocal preopinante, voto por la negativa.

A la segunda cuestión, dijo el Dr. Cúneo:En cuanto al segundo interrogante sobre la justicia de la sentencia apelada, adelantó que el recurso no habrá de prosperar, siendo mi respuesta positiva.

Con relación al primer agravio expresado por la parte actora, entiendo que carece de sentido discurrir sobre la culpabilidad o no en la producción del accidente que causara la promoción de la demanda.

Las consideraciones vertidas por el recurrente en la cuarta y quinta hoja de su presentación repulsiva, en realidad no atacan el fondo de la cuestión resuelta por la jueza anterior; tampoco alcanzan para justificar el ataque de supuesta incongruencia que le use el recurrente al pronunciamiento que apela.

Al expresar su segundo agravio, a partir de la quinta hoja de su presentación, la crítica está centrada totalmente en la comparación de dos párrafos específicos de la sentencia atacada a lo que califica de arbitrarios por considerar que sí ha cumplido con la prueba del vicio de fabricación y funcionamiento, la incidencia que este desperfecto en la captación del daño reclamado el que fuera debidamente delimitado y valorizado en la extensión del resarcimiento pretendido.

Señala que la jueza anterior no habría tenido en cuenta que el perito intervinientes declaró específicamente que el sistema de air-bag debió abrirse al producirse el accidente que motivara la pericia.

Tal conclusión figura a fojas 93 en el aseguramiento de pruebas y también en la copia de fojas 42 del expediente principal.

Destaca también la valoración que hizo el perito en uno y otro momento de las intervenciones requeridas respecto a las velocidades relativas y su influencia en un impacto frontal, diciendo que la misma debió ser mayor a la declarada por la parte contraria; que es uno de los justificativos por los cuales sostiene el intervinientes la conclusión de su pericia ya transcripta.

También recurre la pericia la parte recurrente para justificar el monto reclamado y señala que el monto tiene relación con el costo actual de un sistema completo de alerta en un vehículo de las características del queintervino en el accidente y los daños sufridos se corresponderían también con la suma de la reparación.

Esto hace concluir a la recurrente en que, la no activación del sistema de seguridad incidió en el daño sufrido.

Esa parte señala que lo reclamado, daño material, lo constituye el costo del sistema y el daño moral, la pérdida de confianza generada previamente por el fabricante y el vendedor al publicitar el vehículo ni tampoco con las garantías de seguridad que deduce, en realidad no existían ya que, en que el vehículo objeto del siniestro éste no respondía en cuanto a los sistemas de seguridad según la versión de los demandados al procurar su venta y propaganda.

Entiendo que la demanda fue clara en el reclamo y en cuanto a su valorización.

También lo fue respecto a que imputaba a los demandados daños consistentes en haber abonado, dentro del precio del vehículo, un monto correspondiente a un correcto funcionamiento de los sistemas de protección y dentro del manejo de la publicidad y las garantías ofrecidas.

Con esto pareciera que estoy dando -en cierta forma- aval a la afirmación del agravio sobre una supuesta e inexistente falta de claridad de la pretensión, que pudieron influir en el razonamiento de la jueza anterior a no tratar cuestiones y reclamos expresamente indicados por la demanda; sin embargo, ello no es así estimo que la jueza de grado valoró todos los elementos necesarios para llegar a la conclusión resolutoria a la que ella arribara, sin evadir el tratamiento de cada una de las cuestiones relevantes para decidir en el sentido en que lo hizo.

En efecto, de la expresión del llamado cuarto agravio corre a partir de fojas 14 de representación de la recurrente, es esta última quien hace notar que la jueza anterior imputó al perito de oficio una supuesta variación de criterios.

Esa imputación que efectúa la sentenciante es precisamente lo que hace apreciar que la misma ha analizado con profundidad la pericia desu totalidad, la impugnación efectuada la misma, el conteste y cada una de las expresiones vertidas por el perito.

Es de estas excepciones que surge el descarte, correcto a mi criterio, de la valoración de la incidencia que pueda ser tenido en la producción del accidente y/o de los daños reclamados una supuesta falta de información suficiente en los términos de la ley del consumidor o que falte analizar cuestiones fácticas propuestas y que fueran relevantes.

Resulta innegable, la afirmación de la jueza sentencia ante el grado anterior, el perito de los intervinientes no guarda coherencia y congruencia suficiente como para tornar irrebatible su opinión vertida en las distintas ocasiones en que le tocó pronunciarse sea en el aseguramiento de pruebas o dentro del principal.

De la sentencia recurrida se extrae con claridad que es del análisis de las versiones dadas por el perito y su respectiva valoración es que la juez de grado anterior se convence de que el mismo, si bien se mantuvo formalmente en su postura, relativizó las conclusiones a las que había arribado primariamente respecto de los puntos más conflictivos.

En un primer momento el perito se manifiesta en el sentido de que dada la magnitud de la colisión del siniestro que a otros, el sistema de air-bags debió dispararse y no lo hizo; más adelante el mismo perito manifiesta haber efectuado nuevas consultas con personal especializado en la guerra ex y con otros colegas de acabada experiencia.

Luego de estas consultas, manifiesta que todos estuvieron de acuerdo en que las deformaciones sufridas por el automóvil eran de gran magnitud, pero a la vez se determina que los elementos deformados constituyen partes blandas de carrocería, que inclusive se diseñan para qué, posesión de escasa resistencia, en caso de impacto se deforman rápidamente absorbiendo así la energía que, de otro modo, podría generar deformaciones del habitáculo de pasajeros por importantes fuerzas de inercia en estos últimos, que pondrían en peligro sus vidas.

En función de este nuevo análisis concluye enque quizás la velocidad relativa del vehículo respecto del elemento contra el buen impacto puede ser algo menor que la estimada en el escrito inicial.

También, que tras consultar con especialistas en air-bags, logró investigar cuál era el mecanismo de funcionamiento de dicho sistema de seguridad, enterándose de que para determinar la desaceleración en caso de impactos frontales, se utilizan dos sensores de velocidad. También de que es la diferencia de velocidades que se produce cuando el sensor delantero se frena, mientras que la velocidad del otro sensor se mantiene, debido a que los sensores de medio y trasero del automóvil siguen avanzando mientras el frente se deforma, es lo que la unidad de control del airbag detecta.

Diciendo, recién después, que lo que posiblemente puede haber sucedido es que siendo el frente del vehículo recibió el impacto en su parte alta, el sensor delantero no haya desacelerado respecto del trasero, por lo cual el sistema del parador del dada no habría determinado la ocurrencia de un impacto violento, y por ende no produjo soltura.

Estimó que es la debilidad del poder conflictivo al que quedó reducida la primera afirmación del perito con sus explicaciones posteriores, lo que quita entidad necesaria para llegar a un ju icio de certeza respecto al nexo de causalidad que pudiera unir al siniestro con el daño reclamado.

El sistema de air-bags no funcionó porque no debía funcionar dada la altura del impacto sufrido por el automóvil; el sistema tal y como fue diseñado no podía de ninguna manera detectar la desaceleración del sensor inicial porque, sea por el efecto de una frenada que hubiera inclinado la trompa del vehículo hacia el frente desplazándola hacia el suelo, la altura del paragolpes del colectivo, ambas circunstancias sumadas, o cualquier otra causa, la colisión tuvo lugar en un punto del vehículo demasiado bajo para ser detectado.

Al expresar su quinto agravio a partir de la foja 16 en su presentación, la recurrente se agravia por habérsele atribuido el no haber arrimadola causa material probatorio que permitiera reconstruir fehacientemente el evento dañoso.

No caben dudas de que efectivamente se probarán autos de existencia de la colisión; aunque si es cierta la versión de la jueza anterior en cuanto a cuál ha sido la base para poder reconstruir el accidente por parte del perito interviniente y por ende, la versión de los hechos a tener en cuenta al momento de sentenciar a la luz de las pruebas rendidas dentro de la causa y sin incorporar elementos extraños a la misma.

De tal reconstrucción posible surge que no hubo ni un episodio psicótico ni un estrellarse contra un paredón, a ningún tipo de velocidad.

Sí cabe decir que resulta para nada enfocado con la realidad decir que el sustento fáctico del reclamo realizado en autos sería el mismo porque no selectivo el sistema de air-bags abonado conjuntamente con el precio del auto.

Esto guarda relación con la valoración probatoria referida en el sexto agravio en la foja número 16 (en su parte final) del escrito fundante del recurso cuando pretende afrentarse de la valoración efectuada de las testimoniales

En su crítica parece olvidar el recurrente que la circunstancia de que el declarante se ha empleado de la demandada no sea que pudo ser considerado su declaración en razón de tratarse de un testigo investido de calidades personales y profesionales o experticia que lo colocan en una situación de privilegio dentro de su ámbito de trabajo y sus dichos resultan coincidentes con la documental analizada y y aparecen convincentes prima facie, a la luz de la sana crítica y no existe prueba idónea para contradecir sus dichos, los que lucen coincidentes dada una lectura razonable en aquello que resulta substancial respecto de los hechos controvertidos.

Es por ello que no cabe descalificar las testimoniales rendidas en autos ni prescindir de ellas en el momento de evaluar en su conjunto el material probatorio rendido y adquirido dentro del proceso.

Por ello entiendo bien admitidas las declaraciones timonear producidas en autos que sepretende descalificar en su mérito dorio al momento de recurrir.

Es más, estas testimoniales echan luz donde la pericia y sus explicaciones anteriores, introducen dudas sobre la exactitud de lo informado, constituyendo más que una mera objeción a la actuación pericial, sino que, para la experticia de los declarantes conforman prueba, arriman evidencia con entidad comitiva suficiente para el entendimiento del juez respecto de las manifestaciones vertidas en distintas oportunidades por el especialista designado de oficio para dictaminar.

Se constituyen en razones fundadas para quitar entidad comitiva a las primeras afirmaciones, relativizadas y puestas en duda por posteriores declaraciones del mismo perito al cómo le hiciere la sentenciante anterior, no aparecer el criterio pericial fundado sólidamente en principios técnicos inobjetables.

El testigo Alfieri, empleado de Pesado Castro, señala claramente con anterioridad al hecho que motiva el pleito se realizaron tareas de reparación y mantenimiento al vehículo del actora; agregando que en dicha oportunidad no se detectaron problemas en los sistemas de seguridad del mismo.

Eso lo convalida para nada la expresión del supuesto agraviado en cuanto a que ello puede porque el sistema utilizado no es el adecuado para ello.

Tampoco resulta contradictorio que el sistema no presente ningún tipo de averías en la revisación y que, producida la colisión conforme surge de las pruebas de autos, el sistema de protección cuestionado, no haya funcionado activándose las bolsas protectoras respectivas.

La testimonial producida por el ingeniero Giacheta es el que indica el arrugarse con forma de acordeón, el capot sirvió como amortiguador del impacto, señalando que las puertas estaban bien, abrían y cerraban correctamente, señalando que el habitáculo estaba intacto y los air-bags no habían estallado; que, colocado el equipo diagnóstico del sistema air-bags, pudo sacar la conclusión de que el sistema de protección de los ocupantes actuó correctamente; que el verdad sea activa por brusca desaceleración y no por impacto; por lo que concluye diciendo que no hubo tal desaceleración necesaria para la activación del sistema referido.

Precisamentede las fotografías a las que, dice el recurrente la jueza no habría prestado debida atención, demuestran la altura en que fue impactado el automóvil perteneciente al demandante.

Si bien no puede discutirse que la colisión fue frontal y a una velocidad superior a la que indican los demandados cuando intentan defender su situación procesal, el tipo de impacto al que fue sometido el automóvil involucrado en el accidente de autos, no tiene las características necesarias para que funcione el diseño de seguridad tal como está previsto por el fabricante o publicitado por la vendedora.

Además, y lo que es más importante, no logra el material probatorio arrimado la causa desmentir las afirmaciones de la sentencia recurrida en cuanto a que los testimonios, unidos a la pericia realizada hacen concluir que no ha sido logrado acreditar en el sub-lite la existencia de un defecto de fabricación o de funcionamiento en el vehículo, que funcionará como determinante de la falta de apertura del sistema de air-bags.

En cuanto al séptimo agravio expresado fojas 19 de su libelo recursivo, cabe simplemente decir que no le basta recurrente señalar que el sistema de air-bags tiene un costo que fue abordado por el que al sufrir un siniestro, dicho componente no selectivo, no funcionó.

Lo que debió haberse demostrado en autos y no se hizo es el nexo de causalidad entre el tipo de colisión efectivamente sufrida o demostrada a la luz de las pruebas rendidas en autos y la falta de funcionamiento del sistema air-bags.

En la misma foja se señala un octavo de radio.Puede decirse que, si se hubiera logrado demostrar que el tipo de impacto sufrido en el siniestro que determina la existencia de este litis pero yo necesaria e ineludiblemente hacer funcionar el sistema air-bags, podría asistir alguna razón al supuesto agraviado; pero el hecho es que no ha logrado demostrar los extremos fácticos necesarios para qué el daño efectivamente reclamado tuviera que ser necesariamente objeto de una condena indemnizatoria como la pretendida.

En la foja siguiente expresa su noveno agravio; el que me merece los mismos comentarios que el anterior.

El 10º agravio refiere al rechazo del daño moral como concepto a indemnizar vía condena de los demandados en estos autos.

Obviamente, según vengo relatando el de remitirme aquí no existe daño moral que se pueda vincular con nexo adecuado de causalidad con los hechos y la dinámica del siniestro al que pretende atribuírsele la producción del daño tanto material como moral.

En cuanto al 11º agravio expresado a fojas 20 del libelo recursivo, cabe recordar que no se cumplen en el caso los requisitos necesarios para que pueda operar el enriquecimiento sin causa como acción posible; lo que queda demostrado por la iniciación de la demanda misma que fue rechazada. Es decir no se cumple con el requisito de carecer de toda otra acción posible para reclamar aquello que pretende sea resarcido; no se respeta la calidad de residual de la acción por enriquecimiento sin causa.

De lo expuesto surge mi respuesta afirmativa al segundo interrogante.

A la misma cuestión, dijo el Dr. Chaumet: Me adhiero en lo sustancial al voto emitido por el Dr. Cuneo.

A la tercera cuestión, dijo el Dr. Cúneo: Corresponde: 1. Rechazar los recursos intentados, con costas a la perdidosa. 2. Confirmar la sentencia recurrida. 3. Fijar los honorarios de los profesionales intervinientes en el 50% de los que, oportunamente, resulten regulados en primera instancia.

A la misma cuestión, dijo el Dr. Chaumet: El pronunciamiento que corresponde dictar en los presentes autos, es el que formula el Dr. Cúneo. En tal sentido voto.

Seguidamente, dijo la Dra. Álvarez: Habiendo tomado conocimiento de los autos, y advirtiendo la existencia de dos votos coincidentes en lo sustancial, que hacen sentencia válida, me abstengo de emitir opinión (art. 26, ley 10.160).

Con lo que terminó el Acuerdo, y atento sus fundamentos y conclusiones, la Sala Tercera de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial;

RESUELVE: 1. Rechazar los recursos intentados, con costas a la perdidosa. 2. Confirmar la sentencia recurrida. 3. Fijar los honorarios de los profesionales intervinientes en el 50% de los que, oportunamente, resulten regulados en primera instancia.

Insértese, hágase saber, bajen y déjese nota marginal de esta resolución en el protocolo del juzgado de origen («CASTELLANI, CARLOS A. c/ VOLKSWAGEN S.A. s/ SUMARISIMO», Expte. N° 69/11).

CÚNEO

CHAUMET

ÁLVAREZ

(ART. 26, LOPJ)

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: