Supermercado debe indemnizar los daños que sufrió el actor al resbalar con un líquido de un contenedor de residuos mientras pasaba por el frente del local

AccidentePartes: Delfico Manuel Alberto c/ Coto C.I.C.S.A. y otros s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: F

Fecha: 4-sep-2014

Cita: MJ-JU-M-89961-AR | MJJ89961 | MJJ89961

Se hizo lugar a la demanda y se condenó al supermercado accionado a indemnizar al actor por los daños que sufrió en ocasión de haberse caído mientras pasaba por el frente del supermercado y resbaló con un líquido viscoso derramado sobre la vereda que emanaba de un contenedor de residuos.

Sumario:

1.-Corresponde hacer lugar a la demanda y por lo tanto condenar al supermercado demandado a indemnizar al actor por la caída que experimentó al resbalar con un líquido viscoso derramado sobre la vereda que provenía de un contenedor de residuos que se hallaba colocado al lado del ingreso al depósito del supermercado, en virtud de su responsabilidad objetiva (art. 1113, segundo párr. , CCiv.)

2.-En el caso, está suficientemente probada la caída del actor, el vínculo entre las partes es una relación de consumo en los términos del art. 42 de la CN. por lo que rige la responsabilidad objetiva de la demandada y de la tercera citada, como derivada de los daños dentro de los parámetros a tal tipo de responsabilidad.

3.-La norma del art. 42 de la CN. obliga a interpretar los preceptos existentes [se refiere a los de la ley 24.240 más tarde modificada por las leyes 24.449 y 26.361 ] en armonía con el mismo, entre dichos preceptos, se cuenta con la responsabilidad objetiva por daños establecida en el art. 40 (texto dispuesto por la Ley 24.449).

4.-En el presente caso, si bien se ha probado que la caída del actor acaeció en la vereda frente al establecimiento del supermercado accionado a causa de un resbalón provocado por un líquido grasoso que provenía de un contenedor situado a la salida de su depósito de carga y descarga, no se ha probado que tal caída se produjera en circunstancias que constituyesen un antecedente o fuesen una consecuencia de la actividad encaminada a satisfacer la demanda de bienes y servicios a través del supermercado, para destino final de consumo de quien cayó y se lesionó.

5.-Lo que está probado en la presente causa es que el actor resbaló mientras caminaba en la vereda, frente al supermercado demandado, pero no está probada la relación de consumo.

6.-Al no estar probada la relación de consumo, la responsabilidad del demandado resulta incontrovertible a la luz de lo establecido en el art. 1113, segundo párr., segunda parte del Cciv., quien no ha probado culpa de la víctima para exonerar su responsabilidad.

7.-Aunque el art. 1113, segundo párr., segunda parte del Cciv. se refiere como eximente a la culpa del tercero -que, en su responde la accionada ha querido endilgar a la compañía que se ocupa de la recolección de basura al obtener su citación como tercero interesado-, lo decisivo de la eximente radica en que la intervención del tercero implica ser el autor del daño.

7.-En el presente caso, la causa del daño ha sido el estado de la vereda en razón del fluido grasoso que provenía de un contenedor que se hallaba frente al depósito de la accionada y en el cual se depositaban los desechos o detritos del propio supermercado, los que provocaron las emanaciones grasosas que hacían resbaloso el tránsito de los peatones, amén de ello, la manipulación de tales contenedores no era tarea de la citada como tercero sino que estaba a cargo de la empresa que recolectaba la basura.

8.-La relación contractual entre el demandado y la empresa de limpieza citada como tercera es ajena -res inter alios acta- al transeúnte damnificado por la caída, pues dicha relación contractual no puede ser opuesta a terceros ni ser opuesta por ellos (conf. art. 1199 , Cciv.).

Fallo:

En Buenos Aires, Capital de la República Argentina, a los 4 días del mes de septiembre de dos mil catorce, reunidos en Acuerdo los Señores Jueces de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Sala F, para conocer en los autos del epígrafe, respecto de las cuestiones sometidas a su decisión a fin de determinar si es arreglada a derecho la sentencia apelada. Practicado el sorteo correspondiente, resultó el siguiente orden de votación: ZANNONI – GALMARINI – POSSE SAGUIER.

A la cuestión propuesta el DOCTOR ZANNONI, dijo: 1. Manuel Alberto Delfico demandó a COTO C.I.C.S.A. atribuyéndole responsabilidad por la caída que sufrió el 20 de mayo de 2009, alrededor del mediodía, cuando -dijo- intentaba ingresar al supermercado de la demandada sito en calle San Pedrito entre Avenida Rivadavia y calle Ramón L. Falcón. Según señaló el actor al demandar la caída se produjo porque resbaló en un líquido viscoso derramado sobre la vereda que provenía de un contenedor de residuos que se hallaba colocado al lado del ingreso al depósito del supermercado. Reclamó el resarcimiento de los daños y perjuicios sufridos. En ocasión de contestar el traslado de la demanda, amén de las negativas de rigor, y de dar su propia argumentación a fin de exonerar la responsabilidad, el demandado solicitó la citación como tercero en los términos del art. 94 del CPCC de Rinland S.A., empresa con la cual el demandado contrató el servicio de limpieza del local, según surge del contrato de locación de servicios de limpieza que en copia certificada está agregado a fs. 193/205. Ésta, a su vez, citó en garantía a La Meridional Compañía Argentina de Seguros S.A. 2. La sentencia dictada a fs. 593/602 hace lugar parcialmente a la demanda contra COTO C.I.C.S.A.a quien condena a pagar al actor, dentro del plazo de diez días, la suma de $ 127.806,15 con más los intereses desde que se produjo cada perjuicio que es objeto de reparación, a la tasa activa fijada de conformidad con el fallo plenario dictado en la causa «Samudio de Martínez, Ladislaa c./ Transportes Doscientos Setenta S.A. s./ Daños y Perjuicios» y las costas del juicio. Declara ejecutable la condena contra Rinland S.A. y su citada en garantía La Meridional Compañía Argentina de Seguros S.A. en la medida del seguro, también con costas. 3. De lo así decidido apelaron todas las partes. La actora cuestiona por insuficientes los montos indemnizatorios estimados en la sentencia (fs. 662/668). A la demandada, COTO C.I.C.S.A. (fs. 675/690), y a la tercera, Rinland S.A. (fs. 646/650), les agravia la responsabilidad que la sentencia les atribuye en la caída del actor y, consecuentemente, los daños a los que condena a resarcir. La aseguradora (fs. 656/659) cuestiona los montos de la condena. La parte actora, a su turno contesta los memoriales de sus contrarias. En atención a lo expuesto, corresponde atender, en primer término, lo relativo a la responsabilidad que a cada cual corresponde en el evento. 4. La responsabilidad. Está a mi juicio suficientemente probada la caída del actor. Me remito, en este aspecto, a la relación de hechos que se hace en la sentencia apelada y la remisión a los testimonios producidos en las actuaciones penales venidas ad effectum videndi ratificados en este juicio a fs. 461 y 463. En puridad los agravios que se vierten en punto a la responsabilidad se refieren al encuadre realizado por el señor Juez de grado, al cual me refiero a continuación. El Señor Juez a quo ha caracterizado el vínculo entre las partes como una relación de consumo en los términos del art.42 de la Constitución Nacional y ha encuadrado la responsabilidad objetiva de la demandada y de la tercera Rinland S.A., como derivada de los daños dentro de los parámetros a tal tipo de responsabilidad. En un pronunciamiento de esta Sala se dijo que la norma del art. 42 de la Constitución Nacional «obliga a interpretar los preceptos existentes [se refiere a los de la ley 24.240 más tarde modificada por las leyes 24.499 y 26.361] en armonía con el mismo» (Sentencia del 13/3/2000, «Greco c./ Camino del Atlántico SA y otro», JA, 2000-IV-203). Entre dichos preceptos, se cuenta con la responsabilidad objetiva por daños establecida en el art. 40 (texto dispuesto por la ley 24.499). No desconozco que la protección del consumidor debe hacerse efectiva mediante la aplicación operativa del precepto constitucional que garantiza dicha protección (conf., Morello, Augusto M., la influencia de los recientes ordenamientos brasileños en materia de pequeñas causas y tutela de los derechos del consumidor en el Mercosur, LL, 1995-B-1045; Márquez, José F y Calderón, Maximiliano R., La tutela del consumidor de los derechos de uso y goce de un inmueble, en: «Revista de Derecho Privado y Comunitario», 2004-2-312 y sigtes.; Irigoyen, Roberto, Fundamentos de la cláusula constitucional sobre defensa del consumidor, LL, 1994- E-1020; Farina, Juan M., Relación de consumo (a propósito del art. 42 de la Constitución Nacional), JA, 1995-I-886; Sagüés, Néstor P., Elementos de derecho constitucional, Bs. As., 1997, t. II, pág. 576, entre muchos otros). Pero es menester, en todo caso, precisar, qué se entiende por «relación de consumo». Esta Sala, con primer voto de la doctora Highton de Nolasco, citando a un autor (Farina, Relación de consumo, JA, 1995-I-886), ha tenido oportunidad de considerar que cuando el art.42 de la Constitución Nacional adopta la expresión «relación de consumo», lo hace para referirse «a todas las circunstancias que rodean, o se refieren, o constituyen un antecedente o son una consecuencia de la actividad encaminada a satisfacer la demanda de bienes y servicios para destino final de consumidores y usuarios» (Sentencia libre n° 369.542, «Torres c./ Coto C.I.C.S.A., s./ Daños y perjuicios» del 17/9/03). Sin embargo, en el presente caso, si bien se ha probado que la caída del actor acaeció en la vereda frente al establecimiento del supermercado COTO a causa de un resbalón provocado por un líquido grasoso que provenía de un contenedor situado a la salida de su depósito de carga y descarga, no se ha probado que tal caída se produjera en circunstancias que constituyesen un antecedente o fuesen una consecuencia de la actividad encaminada a satisfacer la demanda de bienes y servicios a través del supermercado, para destino final de consumo de quien cayó y se lesionó. Cierto es que el actor afirmó que se dirigía al establecimiento, del cual es cliente habitual -dijo-, para realizar las compras semanales y que agregó que lo hacía ese día, un miércoles, porque los días miércoles el supermercado hace importantes descuentos a los jubilados. Pero lo cierto es que, salvo lo que declaró la empleada doméstica que lo acompañaba, Ramona Beatriz Sánchez a fs. 465/66, lo que está suficientemente probado es que Delfico resbaló mientras caminaba en la vereda, frente al supermercado. Ante este panorama la responsabilidad del demandado COTO resulta incontrovertible a la luz de lo establecido en el art. 1113, segundo párrafo, segunda parte del Cód. Civil, quien no ha probado culpa de la víctima para exonerar su responsabilidad.

Aunque el art. 1113, segundo párrafo, segunda parte del Código Civil se refiere también como eximente a la «culpa» del tercero -que, en su responde COTO C.I.C.S.A. ha querido endilgar a Rinland S.A.al obtener su citación como tercero interesado-, lo decisivo de la eximente radica en que la intervención del tercero implica ser el autor del daño (conf., Mosset Iturraspe, Responsabilidad por daños, Bs. As., Rubinzal-Culzoni, 1999, t. IV, p.66; Compagnucci de Caso, Relación de causalidad y responsabilidad civil, en «Seguros y Responsabilidad Civil», n° 5, Bs. As., Astrea, 1984, p. 75; Peirano Facio, Responsabilidad extracontractual, Bogotá, Temis, 1979, p. 475, etc.). La eximente, en este supuesto, provocaría el desplazamiento de la responsabilidad por las consecuencias del hecho dañoso hacia dicho tercero ya que, por hipótesis, el que causa el daño es alguien de cuyos actos no debe responder quien normalmente debería hacerlo por las cosas de las que se sirve o tiene a su cuidado. «La idea de riesgo no se identifica totalmente con la causalidad material: no se responde por la mera causación del daño; hay de por medio un factor objetivo de atribución: el haber creado el riesgo del cual se sigue el daño» (Trigo Represas-López Mesa, Tratado de la responsabilidad civil, t. I, pág. 625).

En el presente caso, pronto se echa de ver, la causa del daño ha sido el estado de la vereda en razón del fluido grasoso que provenía de un contenedor que se hallaba frente al depósito de COTO y en el cual se depositaban los desechos o detritos del propio supermercado, los que provocaron las emanaciones grasosas que hacían resbaloso el tránsito de los peatones. Amén de ello, la manipulación de tales contenedores no era tarea de Rinland S.A. sino que estaba a cargo de la empresa que recolectaba la basura (ver declaración del testigo Roberto Daniel González a fs. 476).

A todo evento, la relación contractual entre el demandado y la empresa de limpieza Rinland S.A. es ajena -res inter alios acta – al transeúnte damnificado por la caída, pues dicha relación contractual no puede ser opuesta a terceros ni ser opuesta por ellos (conf. art.1199, Cód. Civil). Por los fundamentos que he desarrollado entiendo que debe confirmarse la condena contra el demandado COTO C.I.C.S.A., pero debe revocarse lo resuelto respecto del tercero citado Rinland S.A. sin perjuicio de las acciones que, en su caso, pudiesen ejercerse en razón del contrato de prestación de servicios celebrado entre ambos. Corresponde asimismo dejar sin efecto la extensión de la condena a la aseguradora de Rinland S.A., La Meridional Compañía Argentina de Seguros S.A. Las costas de la intervención del tercero y su citada en garantía deben cargar sobre el demandado que pidió su citación. 5. Los daños. Se analizarán a continuación los agravios relativos a la estimación de los daño s que hacen las partes en sus respectivos memoriales: a) Daño físico. Incapacidad sobreviniente. Existen agravios del actor y del demandado.

No se discute, a esta altura que, a raíz de la caída el actor sufrió fractura de tobillo izquierdo. Fue intervenido en el Sanatorio Dupuytren en el cual se realizaron la reducción y osteosíntesis del maléolo peróneo y la reparación del ligamiento deltoideo. Enyesado, debió hacer reposo durante sesenta días movilizándose en silla de ruedas y, con posterioridad, movilizarse con muletas un mes más. Debió realizar cincuenta sesiones de tratamiento kinesiológico. El accidente ha dejado como secuelas tumefacción, dolor y limitaciones a la movilidad del tobillo izquierdo que se exacerba cuando prolonga la marcha o debe permanecer mucho tiempo de pie, al subir o bajar escaleras y al apretar el pedal de embrague. No puede trotar y luego de caminar más de diez cuadras comienza con claudicación. El perito estima una incapacidad parcial y permanente del 15%, según baremos que cita. Sobre esta base corresponde estimar la indemnización. Obviamente, el lucro cesante, u otros costos derivados de ella se indemnizarán, si cabe, por separado.Ante todo, al estimarse indemnizaciones en el ámbito de la responsabilidad civil en concepto de incapacidad sobreviniente no es preciso atender a porcentajes o baremos de incapacidad que son usuales en las indemnizaciones tarifadas en el derecho laboral. Éstas se basan en baremos que tienen en cuenta la capacidad restante del trabajador accidentado. La indemnización por este concepto tiene por finalidad cubrir no sólo las limitaciones de orden laboral, sino también la proyección del menoscabo sufrido con relación a todas las esferas de su personalidad (conf., esta Sala, en causa libre n° 49.512 del 18/8/89; libre n° 348.977 y acumulados del 30/5/2003). La incapacidad permanente debe apreciarse con relación a la aptitud genérica y no tan sólo la capacidad para una cierta y determinada actividad. Tal es la razón por la que excede la consideración de una incapacidad laborativa y abarca todas las actividades del damnificado (conf., Sala B, 14/2/2000, DJ 2000-2-884; Sala I, 22/2/2000, LL, 2000-E-904, sum.43.090-S). O sea, como lo ha resuelto la Sala en numerosos precedentes, frente a minusvalías de carácter permanente del damnificado, es razonable conceder un resarcimiento que compute las proyecciones integrales de la personalidad que no sólo afectan aquellos aspectos que son de orden puramente laboral o productivo, sino también todas las manifestaciones que atañen a la realización plena de la víctima en su existencia individual y social (conf., Llambías, Obligaciones, t. IV-A, n° 2373; Kemelmajer de Carlucci, en Belluscio- Zannoni, Código Civil comentado, t. 5, pág. 219, n° 13; Mosset Iturraspe, Responsabilidad por daños, t. II-B, pág. 191, n° 232; Borda, Obligaciones, t.I, n° 149, etcétera). Teniendo en cuenta que el damnificado contaba 71 años al momento del accidente, jubilado como jefe de prensa de EDESUR que desarrollaba tareas en la asociación civil Instituto Buenos Aires Plan Estratégico (I.B.A.P.E.) del cual -afirma— era fundador y presidente al momento del accidente, y coordinador de sus publicaciones, la indemnización estimada por la sentencia en $ 75.000 es razonable, sin perjuicio de la resarcibilidad de otros rubros cuantificables económicamente por separado. Propongo, pues, su confirmación. b) Lucro cesante. Al actor le agravia que la sentencia no haya computado la suma de $ 12.000 que incluyó en su reclamo original que eran los honorarios pactados con I.B.A.P.E. por la coordinación y edición de dos libros que se hallaban en proceso y que dejó de percibir por cuanto el accidente le impidió proseguir con tal tarea. La sentencia hizo mérito de la falta de prueba acerca de dicho lucro cesante. Más allá de lo afirmado por la testigo Flavia Lorenzo Piñon en su declaración testimonial de fs. 468, señala el Juez a quo que dicha declaración debió ser acompañada al menos de un informe del I.B.A.P.E. que no se ha producido. Esta Sala ha considerado que el perjuicio por lucro cesante debe surgir de pruebas que se asienten en base reales, ciertas, no meramente conjeturales o hipotéticas. Aún cuando pueda sostenerse que al hacerse la liquidación del lucro cesante actual quedan comprendidas las ganancias frustradas sobre la base de cálculos que toman en cuenta beneficios probables, el actor debe acreditar las circunstancias objetivas que permiten inferir que las ganancias se habrían previsiblemente logrado de no acaecer el hecho perjudicial (Conf., Trigo Represas, Félix A., Prueba del daño emergente y del lucro cesante, en: «Revista de Derecho de Daños» 4-58 y jurisprudencia que cita en notas 42 y siguientes). En consecuencia voto por confirmar lo resuelto en primera instancia.c) Gastos de rehabilitación de la capacidad de movilidad del pie izquierdo. Se agravia el actor del monto establecido para resarcirlo de los gastos en que incurrió para pagar a la masajista, que el juez estima en $ 2.000. El magistrado hace uso de la facultad que le otorga el art. 165 del CPCC, aunque en puridad, respecto de estos gastos contamos con la declaración testimonial de la masajista Laura Lourdes Muiños a fs. 507 y el corroborante plan de tratamiento suscripto por la misma masajista a fs. 72, según el cual se habrían planificado 72 sesiones conducentes a la movilización articular, drenaje de edemas, ejercicios de reeducación y fortalecimiento muscular, reeducación de marcha, etcétera a razón de un costo de $ 80 la sesión. El actor solicita se incremente esta partida indemnizatoria en la suma de $ 5.120, lo que entiendo es razonable. Propicio hacer lugar al agravio. d) Traslados en remises. El actor reclamó en su demanda una serie de gastos como los relativos a diversos traslados hasta y desde el sanatorio Dupuytren, y otros traslados realizados en remises.

El actor acompañó seis facturas de la empresa de remises J & M que en copia se hallan glosadas a fs. 55/57 y que fueron reconocidas a fs. 523. Se trata de traslados realizados a través de dicha empresa entre el 20 de mayo de 2009 y el mes de septiembre de 2010.La sentencia reconoce un gasto de $ 8.000 por este concepto en atención a que si bien el total de los pagos a la empresa de remises asciende a $ 16.320, debe computarse que se incluye en tales facturaciones viajes realizados con los nietos por lo que lo reduce al 50%.

Considero que no habiendo sido objetados fundadamente estos gastos, ni observado el reconocimiento por el emisor de las facturas, corresponde reconocer las erogaciones por el importe acreditado; aun cuando los mentados viajes en remise hayan incluido el traslado de los nietos u otras personas allegadas del actor, el pago es consecuencia necesaria de la imposibilidad de conducir automóviles que él padeció a consecuencia del accidente. e) Horas extras pagadas a la empleada doméstica. La sentencia reconoce el reclamo de horas extras pagadas a la empleada doméstica Ramona Sánchez en la suma de $ 3.000 por cuanto los considera verosímiles. La propia empleada en su declaración de fs. 465/66 reconoce que incrementó su horario a partir del accidente. El actor insiste en la suma reclamada en la demanda de $ 8.400 por cuanto multiplica el costo adicional durante 14 meses. La demandada COTO, en cambio, pide su revocación por considerarlos huérfanos de prueba.

Es verdad, como bien lo señala el Juez, que no hay recibos de esos pagos. Aunque se repute verosímil el incremento horario que se traduce en horas extras pagados a la empleada doméstica, entiendo que la suma estimada por el magistrado de la anterior instancia responde al criterio prudente que establece el art. 165 del CPCC, por lo que propicio su confirmación. f) Otros gastos. La sentencia reconoce el recupero del gasto que representó el costo de devolución y cambio de pasajes al extranjero que ya tenía organizado cuando acaeció el accidente y que debió postergar. El Juez acoge el reclamo en la suma de $ 3.306,15 según surge de la prueba documental obrante a fs. 98 y 100/107 y el informe de Despegar.com de fs. 495.la parte demandada considera improcedente el progreso de dicha pretensión indemnizatoria. Entiendo que asiste la razón al demandado pues todo resarcimiento debe obedecer a daños que se hallen en relación de causalidad adecuada al hecho. La causa de un hecho dañoso es la condición que se reputa adecuada entre todas las que pueden haber concurrido, para producir el daño como resultado. Por ello se alude a la causa adecuada que el Código Civil (arts. 902 y 904) ha vinculado estrechamente a la previsión del autor o responsable. El cambio de pasajes puede constituir una consecuencia mediata pero no previsible del hecho y por lo tanto, escapa al presupuesto de la responsabilidad. g) Daño moral. El Juez de grado lo estimó en $ 35.000 que el actor considera ínfima para resarcir el daño moral que le ha ocasionado el accidente. El demandado se agravió de tal estimación, que considera improcedente. El resarcimiento del daño moral exige tomar en consideración los dolores y padecimientos del damnificado a partir del accidente sufrido, el tiempo de convalecencia hasta su restablecimiento, y las demás repercusiones anímicas que provocaron las lesiones inferidas.Si bien no es susceptible de prueba directa, cabe presumir el daño moral «in re ipsa» por la índole de las ofensas recibidas y la personalidad del ofendido (CNCivil, Sala A, 10/11/97, LL, 1999-A-484 -fallo 41.189-S- y JA, 1998-III-334; Sala D, 9/9/99, LL, 2000-C-948 -jurisprudencia agrupada, caso n°15.080-; Sala G, 19/10/80, JA, 1981-IV-329; Sala E, 30/3/84, JA, 1984-III-293; esta Sala, 29/10/99, LL, 2000-E-924, etcétera). El daño moral, en tanto configura un menoscabo a intereses no patrimoniales, es el conjunto de sinsabores, angustias, pesares, sufrimientos, etc., que el daño injustamente sufrido provocó en el damnificado, y no requiere ser probado pues debe tenérselo por configurado ante la razonable presunción de que el hecho pueda haber conformado un sentimiento lastimado o un dolor sufrido (conf., Sala B, 5/6/2009, JA, 2010-II- 480; Sala A, 4/8/2009, JA 2010-I-867).

En tal sentido estimo que corresponde confirmar lo resuelto pues las constancias objetivas de la causa hablan de una prolongada convalecencia pero no justifican incrementar dicho monto. h) Agravios del demandado en punto a las regulaciones de honorarios. Corresponde considerarlos por la Sala en ocasión de practicarse las correspondientes regulaciones que corresponde realizar conforme lo dispuesto por el art. 279 del CPCC. i) Acerca de la plus petición inexcusable. El demandado pide se revoque lo resuelto en la sentencia que desestima la petición. Sin embargo corresponde confirmar lo resuelto pues como bien lo señala el Juez a quo no se hallan reunidos los requisitos del art. 72 del CPCC para así considerarlo. 6. Síntesis. Si este voto fuese compartido corresponde confirmar la sentencia apelada en punto a la condena contra el demandado COTO C.I.C.S.A., y revocarla en cuanto a lo resuelto respecto del tercero citado Rinland S.A. sin perjuicio de las acciones que, en su caso, pudiesen ejercerse en razón del contrato de prestación de servicios celebrado entre ambos.Corresponde asimismo dejar sin efecto la extensión de la condena a la aseguradora de Rinland S.A., La Meridional Compañía Argentina de Seguros S.A. Con las costas de la intervención del tercero y su citada en garantía a cargo del demandado que pidió su citación. Propongo además modificar el pronunciamiento: y reconocer el resarcimiento de los gastos erogados a la masajista por los honorarios, fijándolos en $ 5.120, reconocer el total de los pagos realizados a la empresa de remises que asciende a $ 16.320, revocar el reconocimiento del gasto que representó el costo de devolución y cambio de pasajes al extranjero y confirmarla en todo lo demás que decide y fuera materia de agravios. Si así se resuelve las costas de esta instancia deben imponerse a la parte demandada que resulta sustancialmente vencida (art. 68 del CPCC).

Por análogas razones a las aducidas por el vocal preopinante, los DOCTORES GALMARINI y POSSE SAGUIER votaron en el mismo sentido a la cuestión propuesta. Con lo que terminó el acto.

EDUARDO A. ZANNONII

JOSÉ LUIS GALMARINI

FERNANDO POSSE SAGUIER

Buenos Aires, 4 de septiembre de 2014.

Y VISTOS: Por lo que resulta de la votación que instruye el Acuerdo que antecede, se confirma la sentencia apelada en punto a la condena contra el demandado COTO C.I.C.S.A., y se revoca en cuanto a lo resuelto respecto del tercero citado Rinland S.A. sin perjuicio de las acciones que, en su caso, pudiesen ejercerse en razón del contrato de prestación de servicios celebrado entre ambos. Asimismo se deja sin efecto la extensión de la condena a la aseguradora de Rinland S.A., La Meridional Compañía Argentina de Seguros S.A. Con las costas de la intervención del tercero y su citada en garantía a cargo del demandado que pidió su citación. Se modifica además el pronunciamiento: fijándose el resarcimiento de los gastos erogados a la masajista por los honorarios en $ 5.120, se reconoce el total de los pagos realizados a la empresa de remises que asciende a $ 16.320, y se revoca el reconocimiento del gasto que representó el costo de devolución y cambio de pasajes al extranjero. Se confirma en todo lo demás que decide y fuera materia de agravios. Las costas de esta instancia se imponen a la parte demandada que resulta sustancialmente vencida (art. 68 del CPCC).

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