El anticipo de herencia debe ser traído a la sucesión para no conculcar los derechos del resto de los herederos.

testamento-df_0Partes: M. T. F. R. c/ M. M. J. s/ colación de herencia

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de San Isidro

Sala/Juzgado: Primera

Fecha: 25-sep-2014

Cita: MJ-JU-M-89686-AR | MJJ89686 | MJJ89686

Se hizo lugar parcialmente a la demanda y se ordenó a la accionada -hermana del actor- colacionar en la sucesión de su padre el 30 % del valor del inmueble al momento de la partición, pues se comprobó que ella adquirió un departamento hace 24 años con dinero que le había donado el padre en dicha oportunidad, tratándose de un anticipo de herencia, que al momento de la sucesión debe ser traído a la misma para no conculcar los derechos del resto de los herederos.

Sumario:

1.-Corresponde hacer lugar parcialmente a la demanda y por lo tanto disponer que la demandada -hermana del actor- colacione al sucesorio del padre el 30 % del valor del inmueble al momento de la partición, pues se comprobó que existió una donación de dinero de parte del padre a la accionada hace 24 años atrás, dinero que se utilizó para la compra de un departamento, y se rechaza lo relativo a la cónyuge supérstite cedente, por carecer ésta de legitimación (arts. 3476 , 3477 , 3478 , 3483 , 3591 , 3592 , 3593 , 3595 , 3600 , 3601 y cc. CCiv.).

2.-El art. 3476 CCiv. establece que toda donación hecha a heredero forzoso que concurre a la sucesión legítima del donante, sólo importa una anticipación de su porción hereditaria , de acuerdo a la nota del codificador al art. 3478; a partir de ello, la colación consiste entonces en computar en la masa hereditaria el valor de las donaciones que a un heredero forzoso haya efectuado el causante y con la única finalidad de lograr la igualdad de los mismos en los términos de la ley, al momento de la partición.

3.-El art. 3477 del CCiv. adopta el régimen de la colación ficticia , lo que significa que debe traerse a la masa hereditaria el valor de lo recibido, por ello, la acción -de carácter personal- no tiene efectos reipersecutorios, sino que se materializa mediante el cómputo del valor del bien donado en la hijuela del donatario y constituye un crédito y una deuda, en los términos del art. 496 del CCiv.

4.-El fundamento de la colación se centra en mantener la igualdad entre los herederos, por lo que adquiere entidad el llamado anticipo de herencia (nota al art. 3478 del CCiv.).

5.-Quien es cónyuge al momento de la donación y conserva el estado civil hasta el fallecimiento del donante, puede reclamar la colación; el CCiv. no establece en qué momento debe tener la calidad de heredero forzoso, si al momento de la donación o de la apertura de la sucesión, pero por aplicación analógica del art. 1832 , inc. 1° el tema encuentra respuesta: dicha norma dispone que la acción de reducción de las donaciones sólo puede ser demandada: por los herederos forzosos que existían en la época de la donación; empero si existieren descendientes que tuvieren derecho a ejercer la acción, también competerá el derecho de obtener la reducción a los descendientes nacidos después de la donación .

6.-No caben dudas que el actor, por derecho propio como heredero forzoso se encuentra legitimado para reclamar la colación a su hermana la demandada, ambos descendientes del causante (art. 3477 del CCiv.). Si ofrece dudas el tema relativo a la legitimación activa de la cónyuge supérstite para reclamar la colación, cuando no tenía vínculo matrimonial con el causante al tiempo en que éste donó sus bienes a sus descendientes (art. 3476 del Cód. Civil), ya que el actor pretende colacionar por derecho propio y como cesionario gratuito de la segunda cónyuge del donante.

7.-La cónyuge supérstite no tiene legitimación para colacionar, ya que la donación fue anterior al matrimonio; ello encuentra fundamento, por aplicación analógica del art. 1832, inc. 1° del CCiv., en cuanto a que el momento para tener la calidad de heredero forzoso es al momento de la donación. El carácter de heredero legitimario o forzoso, para reclamar la colación, debe tenerse al momento de la donación, salvo que se trate del caso de descendientes (art. 1832, inc. 1°).

8.-Pese a que la obligación de colacionar es divisible (arts. 667 , 3478 y 3496 CCiv.), y no existe respecto de la masa, sino de cada uno de los coherederos en particular (art. 3478 CCiv.), en proporción a sus respectivas hijuelas, respecto al actor no puede discutirse su facultad para ejercer el derecho a solicitar la colación (arts. 3476, 3477, arg. nota al 3478, 3483, 3570 del CCiv.).

9.-El causante de estado civil viudo efectuó la donación de uno de los departamentos a sus hijos y contrajo matrimonio 7 años después, por ello no parece lógico que la cónyuge supérstite pueda pretender mantener la igualdad de un patrimonio no existente al momento de contraer matrimonio con el causante, dicho en otras palabras, cuando al momento de las liberalidades del causante, la cónyuge supérstite no era heredera legitimaria.

10.-Si bien, conforme la reforma de la ley 17.711 , se establece que la valuación del bien debe tomarse al fallecimiento del causante, sea que exista o no en poder del heredero (art. 3476), cuando media un lapso considerable entre la muerte y la partición ese valor se actualiza al tiempo de esta última operación.

11.-Teniendo en cuenta que lo donado consistió una suma de dinero que se empleó para adquirir el departamento, conforme se desprende de la escritura obrante en autos, se debe valuar el bien en cuestión al momento de la partición -aún no practicada-, configurando dicha operación un equitativo y suficiente reajuste de las prestaciones a considerar.

Fallo:

En la Ciudad de San Isidro, Provincia de Buenos Aires, a los 25días de Septiembre de 2014, se reúnen en Acuerdo los señores Jueces de la Sala Primera de la Cámara Primera de Apelación en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial de San Isidro, Dres. Carlos Enrique Ribera y Hugo O.H. Llobera (artículos 36 y 48 de la ley 5.827), para dictar sentencia en el juicio: “M. T. F. R. C/ M. M. J. S/ COLACION DE HERENCIA” y habiéndose oportunamente practicado el sorteo pertinente (arts. 168 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires y 263 del Código Procesal Civil y Comercial), resulta que debe observarse el siguiente orden: Dres. Ribera y Llobera, resolviéndose, plantear y votar la siguiente:

CUESTION

¿Debe modificarse la sentencia apelada?

VOTACION

A LA CUESTION PLANTEADA EL SEÑOR JUEZ DR.RIBERA, DIJO:

1. La sentencia dictada en autos a fs. 218/228 admite la acción entablada por F. R. Martínez T., por sí y en carácter de cesionario de Julia Renée Lafon, contra María J. Martínez, a quien condena a colacionar al sucesorio de su padre, Jorge F. Martínez Sacchi, la suma de 45.200 U$S, con más la tasa pasiva desde la traba de la litis (20/5/2008). Dispone también que la colación ofrecida por el actor respecto del 50% indiviso del inmueble que le fue oportunamente donado, se efectúe teniendo en cuenta las pautas que enuncia en el considerando 5°. Impone las costas a la demandada vencida y difiere la regulación de los honorarios de los profesionales intervinientes para su oportunidad.

2. El referido decisorio es recurrido por la parte actora a fs. 231, a cuyo fin expresa agravios (fs. 270/82), los cuales no obtuvieron respuesta de la contraria.

Apela también la demandada (fs. 238) y funda su recurso (fs. 284/88 vta.), cuyo traslado responde el actor (fs. 293/97).

3. Agravios

i. Se agravia F. R. Martínez T.en primer lugar, porque el magistrado de la anterior instancia, pese a admitir la acción de colación interpuesta, determinó como valor colacionable el que fuera dado al tiempo de la donación, sin atender las pautas establecidas en el art. 3477 del Código Civil, o sea, computándolo al momento de la apertura del sucesorio del donante.

Plantea como cuestión preliminar la existencia de un perjuicio económico concreto ante las donaciones de los bienes que integran el acervo. Respecto del inmueble de la calle Teodoro García expresa que fue efectuada a favor de la demandada en el año 1990, y que, más allá que conforme la escritura, habría sido de 10.200 U$S en efectivo, se pagó con dicha suma el 30% del valor total del bien que usaría la donataria como vivienda familiar.

Refiere que el valor que se donó computado al tiempo actual es la suma que debe pagarse por la porción del inmueble adquirido, el que según tasación del año 2009 alcanza el precio de 56.400 U$S.

Con relación a la propiedad de la Av. Cabildo, dice, se donó el 50% del bien a cada hermano, reservándose el donante el usufructo del mismo. Considera que a esta liberalidad no debe aplicarse la normativa del art.3604 del Código Civil, la cual se refiere exclusivamente a la donación disfrazada en un contrato de compraventa, sino que corresponde que se colacione en su totalidad el valor de lo donado, a la masa de la sucesión.

Aclara que no puede ser considerada una “partición en vida”, ya que esta figura requiere que sea aceptada por todos los herederos, debiendo además abarcar los bienes del donante.

Interpreta el apelante que el verdadero propietario del inmueble fue su padre, quien lo compró al enviudar y puso el departamento a nombre de sus hijos para ahorrarles el trámite sucesorio, más allá que la demandada recibió una donación de dinero (35.000 U$S).

Señala que el precio de mercado de cada mitad del departamento es, según tasación del año 2009, de 80.000 U$S, habiéndose incrementado notoriamente su precio.

Entiende que deberá colacionarse el valor de la mitad del inmueble a la fecha del fallecimiento, resultante de la tasación pertinente, el cual arrojará un precio cercano a 80.000 U$S.

Destaca que el juez aplicó un criterio con la demandada y otro distinto con su parte, resultando entonces que María J. Martínez debería colacionar 35.000 U$S y su parte 80.000 U$S.

A su juicio, ambos bienes donados a la accionada deben computarse a valores corrientes, para no menoscabar el patrimonio del acervo sucesorio.

Considera que debe aplicarse en ambos supuestos la norma del art. 3477 del Código Civil, por cuanto debe colacionarse el valor de lo que hubieran recibido y no la cosa misma, y computado dicho valor al tiempo de la apertura del sucesorio.

Agrega que en caso de resultar lo donado, sumas de dinero, cuyo valor es exactamente el poder adquisitivo que proveen, todos los donatarios por igual habrán de colacionar una cantidad que a la fecha del cumplimiento de la obligación tenga el mismo poder adquisitivo que tenía la suma donada al momento de la donación.Destaca que la colación debe realizarse a valores corrientes, no históricos, sin que dicha deuda sea alcanzada por las normas de emergencia.

Señala que la ley 17.711 agregó el 2º y 3º párrafo al art. 3477 para impedir la colación de valores insignificantes, lo que en su criterio, no ha sido tenido en cuenta en la sentencia.

Por último afirma que la demandada es la parte más fuerte del litigio, ya que goza de una situación patrimonial que excede en casi cinco veces el patrimonio del actor apelante.

Cita variada jurisprudencia y solicita en forma expresa el apartamiento del plenario de la justicia nacional “Spota”, ya que considera que la viuda que ha aceptado la herencia tiene todos los derechos y obligaciones de un heredero, y el carácter de tal, es indivisible, por cuanto no cabe distinguirla del resto de los herederos en punto a la facultad de pedir la colación de los bienes donados.

A modo de resumen, solicita el actor apelante que:

?se haga extensivo a la demandada el cómputo de su valor colacionable (arts. 3477, 2º y 3º párrafo).

?se fije el cómputo del valor dado a ambos hermanos al momento de la partición, y no al de la apertura del sucesorio.

?el valor colacionable se determine según tasación de los inmuebles donados o adquiridos con el dinero donado

ii. Expresa agravios María J. Martínez y comienza por enunciar aspectos genéricos acerca de la acción de colación, destacando que solo las donaciones hechas a los herederos forzosos están sujetas a ella.

Relata que el causante de autos, contrajo segundas nupcias con Julia René Lafón, quien fue declarada heredera en la sucesión ab intestato, y cedió a favor del actor la totalidad de los derechos hereditarios que le corresponden en el sucesorio.Expresa que no considera válida a dicha cesión, ya que ningún derecho detentaba la viuda respecto de los bienes donados, los que no integraban la sociedad conyugal, por lo que en consecuencia es improcedente la pretensión del actor de colacionar, más cuando -dice- además aspira a aumentar su porción hereditaria más allá de la legalidad.

Recuerda que el Código Civil permite a los donantes disponer en concepto de mejora de un tercio -en el caso- de las partes destinadas a la legítima.

Respecto de lo afirmado en la sentencia en cuanto que Julia René Lafón estaba legitimada para reclamar en relación a los bienes inmuebles donados por su cónyuge con anterioridad a la celebración del matrimonio, sostiene la apelante que no es exacto y contraviene el plenario “Spota”, dictado por la Cámara Nacional en lo Civil el 22 de agosto de 2002.

Indica que ello implicaría desconocer la voluntad del causante que, mediante acto público, donó el departamento de la Av. Cabildo 679 a sus dos hijos por partes iguales, con el fin de sustraerlo del proceso sucesorio.

En cuanto al departamento de la calle Teodoro García 2376, apunta que Lafón [segunda esposa] nunca pudo haber cedido derecho alguno, ya que el mismo fue adquirido 11 años antes del matrimonio con su padre, y que al momento de la apertura del sucesorio se encontraba fuera del patrimonio del causante con motivo de la donación realizada.

Es por ello que considera inviable la pretensión del actor, quien al entablar demanda solicita que el 60% del bien se distribuya, en razón de la cesión que invoca, en un 40% a su parte y el 20% restante a la demandada.

Reitera que el inmueble de la calle Teodoro García fue comprado el 30 de octubre de 1990, tres años antes del fallecimiento de la madre de las partes acaecido el 3 de marzo de 1993, señalando la apelante que su abuela Zulema Casale de T.le hizo una donación a su nieta -en vida de su propia hija Hilda Elena-, quien además de prestar conformidad con la misma, contribuyó con su porción ganancial a comprar el inmueble en cuestión, aportando el causante el resto del capital.

Agrega que el precio de compra fue de 34.000 U$S, y no es exacto que la donación del 60% del bien fuera hecha solo por el causante, sino que participaron ambos padres de los donatarios. Es por ello que denomina una aventura jurídica admitir la cesión de derechos realizada por Lafón, quien además y obviamente, no era heredera al momento de la donación.

Resume y aclara que, en caso de considerarse procedente, el 30% de 34.000 U$S es 10.200 U$S, los que corresponderían por mitades a cada una de las partes de esta litis.

En el caso del departamento de la Av. Cabildo explica que se trató de un condominio y no de una donación, por lo que en base al razonamiento del plenario “Spota”, ambas partes, aún si tuvieran que colacionar, seguirían siendo propietarios del bien en cuestión.

Dice que las partes, es decir los dos hijos del causante, prestaron su conformidad respecto a constituir un usufructo gratuito, perpetuo y vitalicio a favor del causante, lo que surge de la escritura, la que se realizó por la suma de 70.000 $.

Refiere que inició además la división de condominio en el año 2007, juicio en que se ordenó la partición del bien el 19 de abril del año 2010 (expte. nº 45.040/2007, “Martínez, María J. c/ Martínez T., F. R . s/ División de Condominio”, Juzgado Civil Nacional nº 19).

Por otra parte, tramitó por ante el mismo Juzgado obteniendo sentencia firme en febrero de 2012, el cobro de pesos entre las partes en el que se dispuso que F. R. Martínez T. debía abonar a María J.Martínez un canon locativo desde la fecha de interposición de la demanda -septiembre de 2008- y que la demandada abonaría la suma de 45.200 U$S, más intereses. Afirma que es respecto de este mismo bien que el actor pide la colación.

Por último se agravia por cuanto la sentencia de grado dictó la condena expresada en moneda extranjera, lo que solicita sea modificado.

4. Contestación del actor a los agravios de la demandada

F. R. Martínez T. contesta los agravios expresados por María J. Martínez (fs. 293/7), y de manera liminar, solicita que se declare desierto el recurso por no cumplir con los recaudos exigidos por el art. 260 del C.P.C.C.

Seguidamente sostiene que de acuerdo con la sentencia en crisis, los valores donados a la demandada, por haberse tratado de sumas de dinero, deben ser colacionados a valor nominal histórico; y por el contrario, el valor dado al actor, por haberse tratado de una porción de un inmueble, debe computarse según tasación a la fecha del fallecimiento.

Afirma que se trata de un capítulo no propuesto al contestar demanda, lo que torna improcedente su análisis en virtud el principio de preclusión procesal.

Sostiene que a los efectos de determinar el valor colacionable es indiferente si un donatario recibió dinero o bienes en especie, porque lo que se debe colacionar -de acuerdo al mencionado art. 3477- es el valor recibido y no la cosa misma, y computado dicho valor a la fecha de la apertura del sucesorio.

Expresa que la propia demandada confirma que ambos donatarios recibieron porciones de inmuebles y no dinero.

Relativo a la donación efectuada solo a la deudora -María J. Martínez- afirma (fs. 233) que el inmueble sito en la calle Teodoro García fue adquirido en un 60% por sus dos padres, lo que interpreta que correspondía un 30% al causante.

Y en cuanto a la otra donación -inmueble Av.Cabildo- dice el actor que la contraria afirma en sus agravios que el donante mediante acto público (escritura) expresó que la misma se realizaba a favor de sus dos hijos por partes iguales.

Es por ello que considera, en ambos supuestos, que se debe tener a las donaciones efectuadas en relación a porciones de inmuebles y no a sumas de dinero.

No obstante señala que si se considerase en esta Alzada que las donaciones por como fueron instrumentadas consistieron en sumas de dinero, y que tampoco cabría admitir el ajuste previsto en el art. 3477 del Código Civil, idéntico criterio debe aplicarse respecto de ambos donatarios.

Aclara que su padre efectuó la compra del bien en representación suya, actuando “en gestión de negocios” ya en ese momento no se encontraba en el país, resultando además donante del dinero con el que la realizó.

Es por ello que destaca que, luego de aceptar la compra y ratificar la gestión de su padre, el demandante quedó convertido en comprador del bien en el 50% indiviso, juntamente con su hermana.

En punto a la innecesariedad de colacionar que invoca la demandada, el actor plantea que tal argumento no puede admitirse.

Dice que yerra aquélla al interpretar que la acción de colación es extemporánea, ya que el segundo párrafo del art.3477 citado se refiere al momento en que debe tasarse el valor donado a los efectos de fijar el valor colacionable y no al de presentación de la demanda, destacando que el plazo de prescripción de la acción de colación es de diez años contados a partir de la fecha del fallecimiento.

También aduce que se equivoca la demandada al expresar que la viuda no tiene derechos hereditarios o que los mismos son extremadamente acotados, con base en el argumento que para demandar la colación es necesario ser heredero forzoso al tiempo de celebrarse la donación.

Funda su crítica y sostiene que se debe ser heredero al momento del fallecimiento del causante, por cuanto la viuda tiene derecho a una porción de herencia igualitaria, lo que incluiría el valor de las donaciones.

También vierte su queja en cuanto a que la demandada se considere dispensada de colacionar, pretendiendo haber sido mejorada por sus padres en su porción hereditaria. Considera el quejoso que ello no es así, ya que la dispensa debe ser expresa y testamentaria (arts. 1805 y 3484 del Cód. Civil).

Insiste entonces en que, de acuerdo a la sentencia que apela, la demandada debería colacionar 45.200 U$S y su parte 80.000 U$S, teniendo en cuenta el valor histórico de los inmuebles donados.

Puntualiza que no comparte esta solución, y pone de resalto que el fallo no logra la distribución equitativa de la herencia, estableciendo diferencias en las obligaciones de uno y otro heredero.

Por los argumentos expuestos, pide que se rechacen los agravios de la demandada, con costas.

5. Antecedentes del caso

i. Referencias de los hechos

El actor F. R. Martínez T. es hermano de la demandada María J. Martínez, y ambos son hijos de Jorge F. Martínez Sacchi y de Hilda Elena Triguero.

El 30/10/1990 la demandada adquiere el inmueble de la calle Teodoro García nº 2.372/74/76 piso 5º -matrícula F.R. 17-3958/10-, de la Ciudad Aut. de Bs.As., por la suma de 34.000 U$S, dejándose constancia en la escritura “que la compra se efectúa con dinero proveniente de la donación que le efectuaran sus nombrados padres, en un sesenta por ciento, y por su abuela materna doña Zulema Casale de T. el cuarenta por ciento restante, por lo que el bien reviste el carácter de propio” (fs. 106 vta.).

La madre de ambas partes [Hilda E. Triguero], fallece el 3/2/1993.

El 26/8/1994, Jorge F. Martínez Sacchi, padre del actor y la demandada, de estado civil viudo, dona dinero a sus dos hijos con la cual adquieren por mitades el bien de Av. Cabildo nº 677/79/81 de la Ciudad de Bs. As., -matrícula F.R. 17-2501/53- (precio 70.000 $), constituyendo derecho real de usufructo gratuito, perpetuo y vitalicio a favor del primero (fs. 111/5).

El progenitor [Jorge F. Martínez Sacchi] contrae segundas con Julia René Lafón el 3/8/2001, falleciendo el primero el 18/1/2005. En el juicio sucesorio se declaran herederos a ambos hijos y a la cónyuge supérstite, denunciándose como integrante del acervo hereditario un inmueble en la calle Bartolomé Mitre n° 2.371 de Cap. Fed, un automóvil, un velero, diversos créditos, además de los dos inmuebles mencionados objeto de esta litis (“Martínez Sacchi, Jorge F. s/ Sucesión Ab-Intestato”, expte. nº 68.008, Juzg. Civ. Com. n° 1 dptal. fs. 11/2, 57, 77 y 96/7).

La cónyuge, Julia René Lafón, cede en forma gratuita sus derechos hereditarios a favor del actor (fs. 79/81 del juicio sucesorio).

Entre las partes también tramita un juicio de división de condominio iniciada por María J. Martínez, ante la justicia nacional, respecto al inmueble de la Av. Cabildo, en el cual se dictó sentencia definitiva en la que se admitió el allanamiento de F. M.T., por lo cual se hizo lugar a la demanda por división de condominio, disponiéndose que la partición se lleve a cabo por venta en pública subasta y además se estableció el pago de un canon locativo por el demandado (autos: “M., María J. c. Martínez T., F. , R. s/ división de condominio”, Juzgado Nacional en lo Civil n° 19, fs. 246/50).

ii. Demanda

Teniendo en cuenta tales antecedentes F. R. Martínez T. inicia demanda de colación contra su hermana María J. Martínez respecto de los dos inmuebles donados, más intereses y costas (fs. 15/17).

Refiere que su padre donó a la accionada el dinero con el cual compró el 60% indiviso del inmueble de la calle Teodoro García nº 2.372/74/76 (escritura n° 473 del 30/10/1990) y el 50% indiviso del bien de la Av. Cabildo nº 677/79/81 C.A.B.A. (esc. n° 370 del 26/8/1994).

Dice que dichas donaciones se reputan como anticipo de herencia, por lo cual dichos porcentuales de los bienes deben ingresar en el sucesorio de su padre a los fines de su correcta distribución.

Considera que, respecto al departamento de Teodoro García, habida cuenta la cesión de derechos realizada a su favor por la cónyuge supérstite [Julia René Lafón], el 60% debe distribuirse en un 66% para sí y el resto (20%) para la demandada.

En cuanto al inmueble de la Av. Cabildo manifiesta que su padre le donó a su parte el 50%. Agrega que es cesionario de la viuda supérstite Julia R. Lafón, quien no consintió la donación del referido bien. Afirma que dicha adquisición, fue realizada con dinero donado por el causante, y que, de conformidad con lo dispuesto por el art. 3476 del C. Civil, el 100% del inmueble debe ingresar a la sucesión, toda vez que se la reputa como anticipo de herencia.Señala que debe hacerse la división del bien en dos partes; el 33,33% a favor de la demandada y el 66,66% a su favor en su condición de cesionario de Lafón.

También destaca que su parte jamás prestó conformidad con tales donaciones, y que por el contrario, se opuso terminantemente ya que vislumbraba que su hermana quería apoderarse de bienes que le pertenecían.

Ofrece prueba y pide que se disponga la colación del valor de los bienes que enumera como integrantes del acervo hereditario.

iii. Contestación de la demanda

Contesta María J. Martínez (fs. 21/35) y luego de hacer referencia a las fechas de casamiento de su padre y la fecha de fallecimiento, señala que al momento de la compra del departamento de la calle Teodoro García, su madre aún vivía y que el precio donado para la compra fue de 34.000 U$S.

En forma contraria a lo afirmado en la demanda, sostiene que la donación del 60% del bien le fue efectuada por ambos progenitores en forma conjunta y no solo por su padre como afirma el actor, lo cual surge de la escritura de compra.

Pone de manifiesto que Lafón, segunda cónyuge del causante, no era heredera forzosa al momento de efectuarse la donación, la cual además, fue hecha por sus padres conjuntamente, lo que torna improcedente cualquier petición o cesión de derechos respecto de los bienes que no existían en cabeza de su padre al tiempo de celebrarse el segundo matrimonio el 3/8/2001.

Cita en respaldo de su posición el plenario de la Cámara Civil de la Capital, “Spota” (22/8/2002), en el cual se estableció que el cónyuge supérstite no se encuentra legitimado para demandar la colación de donaciones realizadas antes de contraer matrimonio con el causante.

Así pues dice que, el bien donado por quien mas tarde contrajo matrimonio, no integra el capital propio del donante.Cita calificada doctrina que interpreta que ante la presencia de ciclos sucesorios, los herederos forzosos que han devenido tales por causa de un estado de familia que nace o se constituye con posterioridad a la donación, no podrían pretender la colación de donaciones que el causante hizo a los herederos forzosos que existían antes.

En relación a la cesión de derechos hereditarios hecha por la cónyuge supérstite, aduce que incluye la de una eventual legitimación activa para demandar la colación de un bien por parte de éste, que fue donado por el causante el 26/8/1994, tiempo en que no existía vínculo jurídico alguno con la cedente.

iv. Sentencia

Teniendo en cuenta que ambas donaciones (años 1990 y 1994) fueron anteriores al segundo matrimonio del causante (2001), en la sentencia apelada se analizan las dos posturas que ha adoptado la jurisprudencia y la doctrina acerca de si el cónyuge supérstite se encuentra legitimado para demandar la colación de donaciones realizadas antes de contraer matrimonio con el causante.

Una solución es la que niega legitimación (CNCiv. en pleno “Spota, Eugenio M v. Spota, Alberto y otro”, 22/08/2002) y otra la admite, pues afirma que el carácter de legitimario debe ostentarse al momento de la apertura de la sucesión.

En el fallo apelado se sigue esta última corriente de opinión, por lo cual se concluye que Lafon se encuentra legitimada para reclamar la colación de las donaciones efectuadas con anterioridad a contraer matrimonio con Martínez Sacchi.

Por ello se hace lugar a la demanda promovida por el actor por sí y como cesionario de la segunda cónyuge, disponiendo que:

1) la demandada colacione en el sucesorio de su padre la suma total de 45.200 U$S (10.200 U$S por la donación de dinero del causante equivalente al 30% del precio de compra del dpto.de Teodoro García -precio de venta 34.000 U$S-; más 35.000 U$S por la donación del dinero también del causante para la compra del 50% del dpto. de Av. Cabildo); más la tasa pasiva desde la traba de la litis (20/5/2008), y.

2) como el actor ofreció colacionar el 50% del bien de la Av. Cabildo, que le fuera donado por su padre, se estableció que oportunamente deberá tasarse a la fecha del fallecimiento del causante (18/1/2005).

6. Deserción del recurso

En tarea decisoria, comienzo por señalar que la fundamentación recursiva no adolece de la insuficiencia técnica que pretende el apoderado de la actora; por el contrario, independientemente de la suerte que en definitiva corra la apelación deducida, la expresión de agravios luce ajustada a lo prescripto por el art. 260 del C.P.C.C.

7. Acerca de la colación peticionada

i. Aspectos generales y el derecho del cónyuge a colacionar cuando el matrimonio es anterior a la donación

El art. 3476 Cód. Civ. establece “toda donación hecha a heredero forzoso que concurre a la sucesión legítima del donante, sólo importa una anticipación de su porción hereditaria”, de acuerdo a la nota del codificador al art. 3478. A partir de ello, la colación consiste entonces en computar en la masa hereditaria el valor de las donaciones que a un heredero forzoso haya efectuado el causante y con la única finalidad de lograr la igualdad de los mismos en los términos de la ley, al momento de la partición (SCBA, C 107897 S. 29/05/2013, “Gambino, María Teresa y otra c/Gambino, Alicia Beatriz s/Acción de colación”, JUBA, sumario B3903790), ello sin perjuicio de que el testador pueda mejorar la porción de cualquiera de sus herederos dentro de los límites de su porción disponible (Eduardo Zannoni, Derecho de las sucesiones, T. 1, Astrea, 2008, p. 764 nº 747).

El art. 3477 del C. Civ.adopta el régimen de la colación “ficticia”, lo que significa que debe traerse a la masa hereditaria el valor de lo recibido. Por ello, la acción -de carácter personal- no tiene efectos reipersecutorios, sino que se materializa mediante el cómputo del valor del bien donado en la hijuela del donatario y constituye un crédito y una deuda, en los términos del art. 496 del Código citado (Zannoni, Derecho…, T. 1, p. 725 nº 727; Carlos H. Vidal Taquini, En defensa del derecho de los herederos legitimarios, DJ 13/4/2011, p. 9; LLOnline AR/DOC/844/2011; Octavio Lo Prete, Acciones protectoras de la legítima, Hammurabi, 2009, p. 139; El Proyecto de Código Civil del año 2012 mantiene la colación en valores mediante computación e imputación).

El fundamento de la colación se centra en mantener la igualdad entre los herederos, por lo que adquiere entidad el llamado anticipo de herencia (nota al art. 3478 del Cód. Civil; Graciela Medina, Colación de gananciales y el régimen de administración de bienes de origen dudoso,comentario a fallo, Revista PFyS, Ed. La Ley, LLOnline, AR/JUR/51541/2010; Eliana M. González Moreno, Colación y Reducción entre Herederos Forzosos: Derecho vigente y Derecho proyectado, DJ 08/05/2013, p. 1; CNCiv., Sala D, 5/12/97 “G. de P.E. c/G., A.; y G., L.E. c/G. de la S., A. y G. de la S.,M.T. c/G., A.M. y ots.” L.L. 1998-F-444; con nota de Eduardo Gregorini Clusellas La colación y la determinación del valor a colacionar, L.L. 1998-F-439; Jorge Azpiri, Manual de derecho sucesorio, Hammurabi, 1991, p. 246).

Cabe agregar que la colación es debida entre coherederos forzosos (art. 3476 C. Civ.).

Si bien no caben dudas que los descendientes y ascendientes se encuentran habilitados para demandar la colación, no ocurre lo mismo respecto al caso del cónyuge, atento la falta de concordancia entre los arts.3476, 3477 y 3483, lo cual ha dado lugar a opiniones encontradas (a favor: Lisandro Segovia, Código Civil de la República Argentina con su explicación y crítica bajo la forma de notas, t. 2, p. 519, Bs. As., 1933; Baldomero Llerena, Concordancias y Comentarios del Código Civil Argentino, t. 9, Bs. As., 1931, p. 362; Héctor Lafaille, Curso de Derecho Civil. (Sucesiones), t. 1, Bs. As., 1932; p. 341; Eduardo A. Zannoni, Derecho Civil. Derecho de las Sucesiones, t. 1, Bs. As., 1982; p. 745; Guillermo A. Borda, Tratado de Derecho Civil. Sucesiones, t. I, Bs. As., 1987; p. 498; J. L. Perez Lasala, Derecho de Sucesiones. Parte General, t. I, Bs. As., 1978, p. 734; Néstor E. Solari, El cónyuge como legitimado activo para demandar la colación, en Rev. de Derecho de Familia y de las Personas, Ed. La Ley, mayo 2010, N° 4, p. 103. En contra: J. O. Machado,Exposición y Comentario del Código Civil Argentino, t. IX, Bs. As., 1922, p. 127; Julio J. López Del Carril, Derecho de las Sucesiones, Bs. As., 1991, p. 138, trab. citados por Solari, en El cónyuge …, LLOnline: AR/DOC/2165/2010).

En mi opinión comparto la primera solución, es decir que quien es cónyuge al momento de la donación y conserva el estado civil hasta el fallecimiento del donante, puede reclamar la colación. El Código Civil no establece en qué momento debe tener la calidad de heredero forzoso, si al momento de la donación o de la apertura de la sucesión. Pero por aplicación analógica del art. 1832, inc. 1° el tema encuentra respuesta. Dicha norma dispone que la acción “de reducción de las donaciones sólo puede ser demandada:1° por los herederos forzosos que existían en la época de la donación; empero si existieren descendientes que tuvieren derecho a ejercer la acción, también competerá el derecho de obtener la reducción a los descendientes nacidos después de la donación”.

Lo expuesto, tiene una excepción y es si luego de la donación a un descendiente nace otro hijo del donante. En este caso, pese a que éste no existía al momento de la donación, tiene derecho a requerir la colación al donatario, tema que más adelante trataré (art. 16 del Cód. Civil; Guillermo A. Borda, Tratado de Derecho Civil. Sucesiones, T° I, Perrot, 1975, n° 662; J. Luis Perez Lasala,Derecho de Sucesiones, Depalma, 1989, p. 166).

Si se admite entonces que el cónyuge al momento de la donación puede colacionar en la sucesión del donante, seguidamente cabe analizar el supuesto que convoca a este Acuerdo.

ii. Legitimación del cónyuge a reclamar la colación cuando la donación es anterior al matrimonio

No caben dudas que el actor, por derecho propio como heredero forzoso se encuentra legitimado para reclamar la colación a su hermana la demandada, ambos descendientes del causante (art. 3477 del Cód. Civil).

Pero ofrece dudas el tema relativo a la legitimación activa de la cónyuge supérstite para reclamar la colación, cuando no tenía vínculo matrimonial con el causante al tiempo en que éste donó sus bienes a sus descendientes (art. 3476 del Cód. Civil).

Creo necesario tratar en primer término este aspecto de la demanda, ya que el actor pretende colacionar por derecho propio y como cesionario gratuito de la segunda cónyuge del donante [Julia R.Lafón].

Como recordé en la sentencia se reconoció a la segunda cónyuge supérstite para colacionar los bienes donados por el causante con anterioridad a la celebración del matrimonio.

Si se adopta esta solución el actor, tiene derecho a colacionar en la sucesión un valor superior, ya que a su parte debería sumarse la cedida.

Debe aclararse, que el pedido de colación de la cónyuge supérstite debe analizarse exclusivamente respecto al departamento de la Av. Cabildo, cuando el donante era viudo, ya que cuando se efectuó la donación del inmueble de la calle Teodoro García, el donante estaba casado con Hilda E. Trigueño (art. 3476 y cc. del C. Civ.).

Hecha tal aclaración, cabe mencionar que si bien en el caso traído no se cuestiona directamente la posibilidad de colacionar de la cónyuge, se pone en tela de juicio la validez de la cesión de derechos efectuada por Lafón versada sobre la totalidad de los bienes que le hubieran correspondido en su calidad de cónyuge, calidad como dije, reconocida mediante la declaratoria de herederos dictada en el sucesorio.

La cónyuge Lafón no ha requerido colación alguna, ha cedido gratuitamente al actor sus derechos y acciones como heredera forzosa, declarada tal en la sucesión de su cónyuge (fs. 57/vta.).

Pese a que la obligación de colacionar es divisible (arts. 667, 3478 y 3496 C. Civ.), y no existe respecto de la masa, sino de cada uno de los coherederos en particular (art. 3478 C. Civ.), en proporción a sus respectivas hijuelas, respecto al actor no puede discutirse su facultad para ejercer el derecho a solicitar la colación (arts. 3476, 3477, arg. nota al 3478, 3483, 3570 del Cód.Civ.).

En el punto VI de su expresión de agravios, el actor abunda en consideraciones acerca de la justicia en este aspecto de la decisión apelada.

Por su parte, la demandada considera inaceptable la cesión efectuada por la cónyuge supérstite, por entender que ésta carecía de derecho alguno para colacionar los bienes donados previo a la celebración del matrimonio.

Sin perjuicio de mencionar que el causante dejó otros bienes, además de los dos departamentos motivo de esta acción, lo cual por sí justifica la cesión, cabe analizar si la cedente tiene legitimación para transmitir el eventual derecho a colacionar (“M. Sacchi, Jorge F. s/ sucesión ab intestato”, Juzgado Civ. y Com., n° 1, departamental, fs. 79/80).

Sobre el tema de la legitimación activa de la cónyuge supérstite que aquí se plantea se han vertido argumentos a favor y en contra, según el momento en que debe reunirse la condición de heredero forzoso, si al de la apertura de la sucesión o al de la donación (al fallecimiento del causante: Juan Trujillo, Acción de colación LL 1985-D, 806; LLOnline: AR/DOC/20971/2001; Lidia B. Hernández y Luis A. Ugarte, Sucesión del cónyuge, Ed. Universidad, 1996, p. 234; Débora Ruth Albohri Tellas, Legitimación activa del cónyuge supérstite para demandar la colación, Rev. de Derecho de Familia, año 2002, 23, p. 199. Al momento de la donación: Borda, Tratado …, T° I, n° 662; Graciela Medina y J. Luis Perez Lasala, Acciones del Proceso Sucesorio, Rubinzal Culzoni, 2011, p. 288; Héctor R. Goyena Copello, Tratado del derecho de sucesión, T° 3, Ed. La Ley, 1975, p. 344/5; Beatriz R. Biscaro y María V. Santángelo, La situación del cónyuge supérstite frente a la colación, J.A. 2/10/2002-IV, p. 38; Olga Orlandi, La legítima y sus modos de protección, Abeledo Perrot, 2010, p.240; Carlos Eduardo Moraga, La colación de quien no era heredero forzoso al tiempo de la donación según el Proyecto de Código, Rev. Derecho de Familia y de las Personas, La Ley, año V, n° 3, abril 2013, p. 168/9).

Contrariamente a lo decidido en la sentencia apelada, interpreto que la cónyuge supérstite no tiene legitimación para colacionar, ya que la donación fue anterior al matrimonio.

La solución que propongo encuentra fundamento, por aplicación analógica, del citado art. 1832, inc. 1° del Cód. Civil, en cuanto a que el momento para tener la calidad de heredero forzoso es al momento de la donación, tal como lo ha reconocido la jurisprudencia más actual.

Por ello que el carácter de heredero legitimario o forzoso, para reclamar la colación, debe tenerse al momento de la donación, salvo que se trate del caso de descendientes (art. 1832, inc. 1°).

Cabe preguntarse qué interés legítimo puede tener el cónyuge de recomponer mediante colación el patrimonio del causante respecto al valor de bienes que éste no era titular cuando contrajo matrimonio.

En este caso, el causante de estado civil viudo efectuó la donación del departamento de la Av. Cabildo a sus hijos y contrajo matrimonio 7 años después. Por ello no parece lógico que la cónyuge supérstite pueda pretender mantener la igualdad de un patrimonio no existente al momento de contraer matrimonio con el causante. Dicho en otras palabras, cuando al momento de las liberalidades del causante, la cónyuge supérstite no era heredera legitiM..

Es decir, en mi opinión, el cónyuge legitimado activo para solicitar la colación debe reunir dicho estado civil al momento de la liberalidad del causante.

La solución que propongo es la adoptada por el citado plenario “Spota” de la justicia nacional civil, que por muy amplia mayoría dijo que “El cónyuge supérstite no se encuentra legitimado para demandar la colación de donaciones realizadas antes de contraer matrimonio con el causante”, aplicando por analogía el art. 1832 inc. 1° del C. Civ.

La jurisprudencia de nuestra Provincia se ha inclinado por la solución que niega legitimación activa. Así la Cámara de Apelación Civil y Comercial de Quilmes en un caso en el cual la cónyuge en segundas nupcias y las dos hijas que habían nacido de su unión con el causante, iniciaron demanda de colación y reducción contra los hijos del primer matrimonio de aquél, respecto de varios inmuebles que les habían sido donados. El Tribunal dijo, en lo que hace a nuestro tema, que “La colación pretendida por la cónyuge en segundas nupcias del causante es improcedente al haberlas contraído en fecha posterior al perfeccionamiento de la donación” (CACC Quilmes, sala II, “D. M., L. y otros s/ Acción de colación”, 25/3/2014, LLOnline AR/JUR/33476/2014).

También la Cámara de Azul en un caso en el cual la viuda del causante promovió acción de colación y complemento de legítima contra el hijo de éste respecto al valor de distintos inmuebles que habían sido objeto de donación y disposición testamentaria.En primera instancia se hizo lugar a la demanda, solo respecto de los bienes donados con posterioridad a la celebración del matrimonio, lo cual fue confirmado por la Alzada para lo cual dijo que “La cónyuge supérstite no esta legitimada para reclamar la colación de bienes donados al hijo del causante si la donación tuvo lugar previamente a la celebración del matrimonio, puesto que en ese momento no revestía la calidad de heredera forzosa, máxime cuando luego del casamiento aquél testó otros bienes a ambos a fines de compatibilizar y distribuir su patrimonio con su nuevo estatus jurídico de esposo” (CACC de Azul, sala II, “S. de C., M. A. c. C., G. C. M.”, 13/9/2011, DFyP 2012, enero, 157 con nota de Eduardo J. Casado-, AR/JUR/51968/2011).

Cabe agregar que el Proyecto de Reforma al Código Civil y Comercial del año 2012, aclara el controvertido tema y en forma expresa y dispone en primer lugar que “Los descendientes del causante y el cónyuge supérstite que concurren a la sucesión intestada deben colacionar a la masa hereditaria el valor de los bienes que les fueron donados por el causante, excepto dispensa o cláusula de mejora expresa en el acto de la donación o en el testamento”. Luego establece que “El cónyuge no debe colación cuando la donación se realiza antes del matrimonio” (arts. 2385 y 2388).

Atento que propongo negar legitimación al cónyuge supérstite cuando la donación es anterior al matrimonio, se podría argumentar que tal solución crea un trato desigual o injusto frente a los descendientes nacidos con posterioridad a la donación, los cuales sí tienen legitimación para colacionar. Pero ello encuentra fundamento, en que, tal como ha dicho el codificador en la nota al art.3477 “Nosotros comprendemos a los descendientes, porque en la línea recta todo debe ser recíproco…”. Tal diferencia en el trato de la Ley, por sí solo no descalifica la solución que aquí se propone, pues existen otros supuestos en que se trata de manera diferente a los herederos como ocurre el caso que la cónyuge supérstite excluye a los colaterales en la sucesión del causante o cuando se prohíbe la donación entre cónyuges (art. 1907 inc. 1° C. Civ.; eliminado por el Proyecto de Reforma del Código Civil, art. 1548/9).

Por los fundamentos expuestos, propongo que este aspecto de la sentencia apelada sea modificado, debiendo hacerse lugar parcialmente a la demanda de colación, debiendo limitarse exclusivamente al derecho del actor como descendiente del causante, rechazándose lo relativo a la cónyuge supérstite cedente, por carecer ésta de legitimación (arts. 3476, 3477, 3478, 3483, 3591, 3592, 3593, 3595, 3600, 3601 y cc. Cód. Civ.).

iii. Valor colacionable

Se encuentran requeridos de colacionar los valores correspondientes a dos inmuebles, que fueran adquiridos por las partes con fondos provenientes de donaciones efectuadas por su padre, tal como surge de las respectivas escrituras.

i. Con relación al departamento de Teodoro García 2.372/74/76 de la C.A.B.A., con la escritura de compra obrante a fs. 106/110, tengo por acreditado que la demandada adquirió por la suma total de 34.000 U$S, con dinero donado por sus padres en forma conjunta en un 60% del precio de venta (20.400 U$S), y el 40% del dinero restante fue donado por la abuela de la misma beneficiaria.

Destaco que no es objeto de esta litis ni tampoco un hecho controvertido, la donación por parte de Hilda E.T., madre de ambas partes, a la demandada de la mitad de la suma total donada (60%). Por otra parte y de manera tangencial, señalo que aquí no se reclama la colación por la donación de la madre a la demandada, como tampoco corresponde tratar cuestión alguna relativa al 40% donado por la abuela de la parte a la demandada (cfr. art. 3477 del Cód. Civ. y su nota).

Respecto a la parte que donó el causante exclusivamente a la demandada respecto a dicho inmueble, no caben dudas que la acción de colación es procedente, ya que debe interpretarse que se trató de “una anticipación de su porción hereditaria” (art. 3476 C. Civ.).

De manera que solo corresponde decidir si ésta debe colacionar, el valor correspondiente al 30% inmueble, la mitad de lo que le donaron sus padres, o la suma de 10.200 U$S (30% de 34.000 U$S), aspecto que paso a d esarrollar.

El art. 3477 del Cód. Civil dispone que los valores entregados en vida del difunto deben computarse al tiempo de apertura de la sucesión a los efectos de la colación, agregando que tratándose de sumas de dinero se podrá determinar judicialmente “un equitativo reajuste según las circunstancias del caso” (cfr. ref. Ley 17.711; F. Russo, Los valores colacionables y su cuantificación monetaria, DJ 15/4/2009, p. 943, comentario a fallo).

Como surge de la escritura la demandada adquirió el departamento el 30/10/1990 por la suma de 34.000 U$S, habiéndose dejado constancia que los padres donaban el 60% de dicha suma y el resto lo donó la abuela de la compradora.

Es decir que el causante donó el 30% del precio (10.200 U$S), destinado exclusivamente para adquirir el inmueble. Por ello interpreto que en este caso en el cual han transcurrido casi 24 años desde la liberalidad, el valor a colacionar debe ser el del inmueble y no del dinero.

La apertura de la sucesión de produjo a la muerte del donante (18/1/2005, cfr. art.3410 C. Civ. y su nota) y el inmueble ha sido tasado a valores de abril de 2011 (fs. 125/50).

Si bien, conforme la reforma de la ley 17.711, se establece que la valuación del bien debe tomarse al fallecimiento del causante, sea que exista o no en poder del heredero (art. 3476), se ha interpretado que cuando media un lapso considerable entre la muerte y la partición ese valor se actualiza al tiempo de esta última operación (Graciela Medina, Colación de gananciales y el régimen de administración de bienes de origen dudoso, LLOnline: AR/JUR/51541/2010).

Coincidentemente, otros autores entienden que el art. 3476, reformado por la Ley 17.711, no es uniforme respecto de la estimación de los bienes del caudal relicto, los que corresponde calcular al tiempo de la partición (Zannoni, ob. cit. p. 734; Augusto Belluscio, El valor de las colaciones a los efectos de la colación, L.L. 135-1250).

Ello así, cuando se trata de relaciones internas de la comunidad, o sea, a los fines de efectuar la partición, y en tanto ello importa colacionar el valor de lo donado imputándolo a la hijuela del coheredero forzoso donatario, correspondería también actualizar el valor colacionable al tiempo de la partición (en el mismo sentido, Guillermo Borda, Sucesiones, T. I, nº 644).

Tal es el método que utilizó la Sala M de la Cámara Nacional Civil, en un caso similar al presente, en el que se dijo que si bien lo donado consistió en una suma de dinero en moneda extranjera, que podría haberse evaluado según el costo de la divisa norteamericana, como la donación se empleó para comprar un bien inmueble, resulta justo valuar el bien en cuestión al momento de la partición porque ese es el valor de lo donado por el causante (CNCiv., sala M, “Passaro, Gustavo Alberto c. Passaro, Claudia Delia”, 16/9/2010, comentado por Medina en el trab. cit., LLOnline: AR/JUR/51541/2010.El Proyecto del Código Civil de 2012 modifica la solución dada por la ley 17.711 en el artículo 3477, y dispone que el valor se determina a la época de la partición, pero según el estado del bien a la época de la donación).

De manera que coincidentemente con las posturas reseñadas y teniendo en cuenta que lo donado consistió una suma de dinero que se empleó para adquirir el departamento, conforme se desprende de la escritura obrante en autos, me inclino por valuar el bien en cuestión al momento de la partición -aún no practicada-, configurando dicha operación a mi juicio, un equitativo y suficiente reajuste de las prestaciones a considerar.

Cabe agregar, que tal solución se ajusta a lo dispuesto al art. 3477 in fine que establece que “Tratándose de créditos o sumas de dinero, los jueces pueden determinar un equitativo reajuste según las circunstancias del caso.”, lo cual en este caso, de acuerdo a sus circunstancias, se justifica el sistema que propongo para establecer el valor de lo donado (Medina, Colación…,LLOnline: AR/JUR/51541/2010).

Por ello corresponderá reajustar la valuación del inmueble de la calle Teodoro García al momento que se realice en la sucesión la partición (art. 761 y cc. del C.P.C.C.), debiendo colacionar la demandada María J. Martínez el equivalente del 30% de la tasación del referido departamento, lo que así dejo propuesto.

iv. En cuanto al departamento de la Av. Cabildo 677/79/81, adquirido por ambos hermanos en condominio con dinero donado por su padre, quien se reservó el usufructo (fs. 111/115), corresponde analizar el pedido.

Atento que se propone negar legitimación al cónyuge, interpreto que la demanda en lo que hace al valor de este inmueble debe ser desestimada.

Si bien la colación es debida entre descendientes del donante, tal como surge de la escritura, el causante donó a ambas partes la totalidad del dinero para que adquirieran por partes iguales el departamento de la Av.Cabildo.

El actor pide la colación del referido bien mediante la presente demanda contra su hermana y simultáneamente ofrece colacionar el valor por la parte que le fue donada.

Por ello interpreto que calcular el valor de dicho inmueble conforme lo dispone el art. 3477 del C. Civ., no es procedente, ya que el instituto tiene por fin equiparar los derechos hereditarios, ya que regula la voluntad del causante y le otorga al acto liberatorio de este último un carácter particular independientemente de de lo querido o deseado en oportunidad de otorgarse el mismo (Russo, Los valores…, p. 943; Albohri Tellas, Efectos…, p. 199).

El codificador explicó en la nota al art. 3478 del Cód. Civil que “…La colación no se ordena sino para establecer la igualdad entre los herederos…”

Aquí ambas partes han sido beneficiarios por la liberalidad en igualdad de valores, ofreciendo el actor colacionar el valor respecto a la parte que le fue donada por el causante, por lo cual la acción en este aspecto propongo que la acción sea rechazada.

8. La alegada “mejora” y la dispensa de colacionar expresada por la demandada

Es sabido que en nuestro derecho, el supuesto de “mejora” que opera mediante la dispensa de colación debe ser dispuesta por el causante, y requiere de cláusula expresa en el testamento.

Ello surge así de lo previsto en el art. 3484 del Código Civil: “la dispensa de colación solo puede ser acordada por el testamento del donante, y en los límites de su porción disponible”. O sea, si se diera esta circunstancia, el valor del donatum se imputará a la porción disponible a título de mejora, y no es sobreabundante aclarar que la norma se refiere a las donaciones hechas en vida del testador, y no a la institución testamentaria (Eduardo Zannoni, Tratado de las Sucesiones, Tomo I, Astrea, p.767/8).

Aclara dicho autor que, en su criterio, la dispensa de colación solo es admisible mediante cláusula testamentaria, no siendo la correspondiente mejora no es objeto del negocio entre vivos que la donación contiene como contrato (ob. cit. p. 769).

En la hipótesis de autos, el agravio traído por la demandada no merece favorable acogida, ya que no ha tenido conocimiento a través de medio de prueba alguno que se haya plasmado la mejora invocada en la forma prevista por el art. 3484 del C. Civ.

Tampoco corresponde analizar si resultaría válida la pretendida mejora atento no surgir la misma ni siquiera de la escritura en la que se instrumentó la alegada donación.

Por lo tanto, deberá estar la heredera, en autos demandada, a lo expresado en relación al valor colacionable por el 30% del valor del departamento de Teodoro García.

La accionada también plantea que ante la justicia nacional civil tramita entre las partes un juicio por división de condominio del inmueble de la Av. Cabildo, en el cual se dictó sentencia a su favor (19/4/2010) y se dispuso que la partición se lleve a cabo en subasta pública.

Atento que propongo que respecto al valor de dicho inmueble no se haga lugar a la colación, el planteo debe ser desestimado.

Por todo ello y fundamentos expuestos, voto por la AFIRMATIVA

Por los mismos fundamentos que los señalados el Dr. Llobera votó también por la AFIRMATIVA.

Con lo que terminó el Acuerdo dictándose la siguiente

SENTENCIA

Por lo expuesto en el Acuerdo que antecede, se modifica la sentencia apelada de fs. 218/228, haciendo lugar parcialmente a la demanda de colación interpuesta por F. R. Martínez T. contra María J. Martínez, quien deberá colacionar el 30% del valor del inmueble de la calle Teodoro García 2.372/74/76 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el que se determinará en la sucesión de Jorge F. Martínez Sacchi al momento que se realice la partición, desestimado la demanda de colación respecto al valor del inmueble de la Av. Cabildo 677/79/81 de la misma ciudad. Y una vez reunidos en el juicio sucesorio los valores colacionados se formarán las hijuelas de cada heredero.

Visto el resultado del recurso interpuesto las costas de esta Alzada se imponen por el recurso del actor en un 50 % a la demandada y el resto al actor. Por el recurso de la demandada 50% a dicha parte y el resto al actor (art. 68 del C.P.C.C.). Se difiere la regulación de honorarios para su oportunidad legal (art. 31, 51 de la ley 8.904).

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Carlos Enrique Ribera

Juez

Hugo O. H. Llobera

Juez

Miguel L. Álvarez

Secretario

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