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Procedencia de la acción de petición de herencia formulada por el hijo de la esposa del causante

testamento-df_0Partes: T. C. J. A. c/ C. A. T. A. s/ petición de herencia

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Corrientes

Sala/Juzgado: IV

Fecha: 31-oct-2014

Cita: MJ-JU-M-89473-AR | MJJ89473 | MJJ89473

Procedencia de la acción de petición de herencia formulada por el hijo de la esposa del causante.

Sumario:

1.- Corresponde confirmar la sentencia que hizo lugar a la acción de petición de herencia formulada por el hijo de la esposa del causante, pues la postura asumida por el recurrente resulta contradictoria con la observada en el proceso sucesorio, ya que si como hijo del de cujus ha admitido que su madre estaba casada con el causante, resulta contrario a la buena fe y a los principios que inspiran la doctrina de los actos propios desconocer el vínculo con el actor y negar el carácter ganancial de los bienes, para eludir el porcentaje que legalmente le corresponde al reclamante como heredero del causante.

2.- La circunstancia de no haberse acreditado el vínculo matrimonial en el sucesorio no significa que la relación entre la madre del accionado y el causante fuera de hecho , ya que existen serias razones para pensar que éste había contraído matrimonio con aquélla (extremo que no fue negado por el recurrente) y que, por consiguiente, mediaba entre ellos una sociedad conyugal, tal y como ha sido juzgado por la anterior sentenciante.

Fallo:

En la Ciudad de Corrientes, a los treinta y uno (31) días del mes de octubre del año dos mil catorce, encontrándose reunidos en la Sala de Acuerdos de la Sala IV de la Excma. Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial, la Señora Presidente de Cámara Doctora MARIA EUGENIA SIERRA de DESIMONI y los Señores Vocales, Doctores MARIA BEATRIZ BENITEZ de RIOS BRISCO y C. ANÍBAL RODRÍGUEZ, asistidos por el Secretario autorizante, tomaron en consideración el Expediente Nº 89117/13, caratulado: «T. C. J. A. C/ C. A. T. A. S/ PETICION DE HERENCIA», venido a conocimiento de la Alzada en virtud del recurso de apelación interpuesto a fs.81/86 por la parte por la demandada contra el Fallo Nº 66 del 09 de junio de 2014 de fs. 72/76 y vta. dictado por la Señora Juez Civil y Comercial N° 6 Doctora Silvia Patricia Alvarez Marasco.

Practicado oportunamente el correspondiente sorteo a fin de establecer el orden de votación de los Señores Camaristas, resultó el siguiente: Doctora MARIA BEATRIZ BENITEZ de RIOS BRISCO en primer término y Doctor C. ANÍBAL RODRÍGUEZ en segundo término (fs. 99).

A continuación, la Señora Vocal Doctora MARIA BEATRIZ BENITEZ de RIOS BRISCO formula la siguiente:

R E L A C I Ó N D E L A C A U S A:

La Señora Juez «a quo» ha relacionado detenidamente en su fallo los antecedentes obrantes en autos. A ellos me remito «brevitatis causae».

La misma dictó el siguiente fallo, el que trascripto en su parte pertinente dice: «Nº 66 Corrientes 09 de junio de 2014.–FALLO: 1) HACER lugar a la demanda de petición de herencia y en su mérito declarar al actor J. A. T. C. heredero de su abuelo, Sr. A. Toñañez, cuyo sucesorio tramita en autos «»T. A. J. OSVALDO Y TOAÑANEZ A. S/ SUCESION AB INTESTATO» Expte. No. 7577 de este juzgado, en representación de su padre premuerto Sr.A. Marcelino T.2) Declarar la nulidad parcial de la partición realizada en autos «T. A. J. OSVALDO Y TOAÑANEZ A. S/ SUCESION AB INTESTATO» Expte. No. 7577 en tanto adjudica la totalidad de los inmuebles inventariados al demandado, estableciendo la cuota parte correspondiente al actor sobre los tres inmuebles objeto de demanda, conforme a denuncias de bienes practicadas en el proceso sucesorio y sin perjuicio de la existencia otros no denunciados, de la siguiente manera: a) el 10% del inmueble que pertenecían al acervo hereditario de J. Osvaldo T. A., inscripto en el Registro de la Propiedad Inmueble bajo matrícula No. 126 del Departamento Itatí; b) el 12,50 por ciento de los inmuebles inmueble perteneciente a la sociedad conyugal conformada por el causante y Leonor A., inscriptos en el Registro de la Propiedad Inmueble bajo matrícula Nos. 717 y 47 del Departamento de Itatí.

3) Condenar al demandado como poseedor de buena fe a restituir al actor, en el término de diez días de quedar firme la presente, la cuota parte que le corresponde como heredero del Sr. A. T., en representación de su padre premuerto, sobre los inmuebles individualizados supra. 4) Imponer las costas a la parte demandada vencida.

5) Insertese, regístrese, notifíquese y archívese.» – Fdo. Dra. Silvia Patricia Alvarez Marasco. Juez Civil y Comercial Nº 6.

Interpuesto y substanciado el recurso, el mismo es concedido libremente y con efecto suspensivo a fs. 91.

Remitidos los autos, los mismos son recibidos y quedan radicados en esta Sala IV. A fs. 95 se llaman Autos para Sentencia, Integrándose la Sala con sus Vocales Doctores MARIA BEATRIZ BENITEZ de RIOS BRISCO y C. ANÍBAL RODRÍGUEZ y la Presidencia de la Dra. MARIA EUGENIA SIERRA de DESIMONI. Dicha integración una vez notificada a las partes se halla firme y consentida y la causa en estado de dictar Sentencia, pasándose los autos a estudio del vocal que debe emitir voto en primer término.

El Señor Vocal Doctor C.ANÍBAL RODRÍGUEZ presta su conformidad a la precedente relación de la causa.

Seguidamente, la Sala IV de la Excma. Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial plantea las siguientes

C U E S T I O N E S :

PRIMERA: ¿Es nula la sentencia recurrida?

SEGUNDA: ¿Debe ser revocada, modificada o confirmada?

A LA PRIMERA CUESTIÓN LA SEÑORA VOCAL DOCTORA MARIA BEATRIZ BENITEZ de RIOS BRISCO DIJO: I).- Que a fs. 81/86 la Dra. María Esther Vera, con poder general del demandado C. A. T. A., interpone los Recursos de Apelación y Nulidad contra la Sentencia N° 66 dictada a fs. 72/76 vta.

Funda la nulidad aduciendo que la misma transgrede el art. 163 punto 6 del CPCC, en cuanto resuelve más allá de lo que fue peticionado por la parte actora. Sintetizando sus agravios se puede decir que para el recurrente la Sra. Juez «A quo» ha incurrido en un grave error al considerar que el acervo hereditario se encuentra formado por bienes gananciales cuando no existía sociedad conyugal dado que el causante, Sr. A. T., no se encontraba casado con la Sra. L.A.

Afirma que ello importó disponer -equivocadamente- de bienes propios de la Sra. A.sin tener en cuenta que aún no se ha procedido a la apertura de esta sucesión.

De ahí que sostiene que la sentencia es nula «porque el actor no puede adquirir un derecho más extenso que el solicitado».

Y concluye, que el bien a heredar debe ser en proporción a los bienes propios del causante, porque en la unión de hecho no hay bienes gananciales.

II) Luego de una íntegra lectura de ese memorial advierto que tales argumentos -con mínimas diferencias- son reiterados al fundar la apelación; y esta circunstancia vuelve estéril el recurso de nulidad.

Como lo ha venido sosteniendo esta Alzada, cuando ambos recursos son interpuestos con una misma línea argumental, es decir fundamentados en los mismos hechos sin que exista distinción entre aquellas razones que hacen a la nulidad y los que comprenden la apelación, corresponde rechazar el recurso de nulidad cuando -como sucede en autos- los agravios pueden ser reparados por el recurso de apelación (conf. Alsina, «Tratado», t. IV, pág. 238, Bs. As. 1961; Fernández, «Código Procesal Civil, Comercial», t. I, pág. 1388, nota 21, Bs. As., 1955; Colombo, «Código Procesal Civil», pág. 577, Bs. As., 1964; Fenoccieto-Arazi, Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, T. 1, p. 890, com. art. 253 CSJN, 30/4/81, ED, 94-235; CNCiv., Sala A, 8/4/85, LL, 1985-E-195. Esta Sala: Resolución N° 324 del 28/04/04, Expte. N° 714; Resolución N° 214 del 26/03/04, Expte. N° 486, entre tantos otros).

De modo que a la primera cuestión voto por su negativa, debiendo desestimarse el recurso de nulidad incoado.- Es mi voto.

A LA MISMA CUESTION EL SEÑOR VOCAL DOCTOR C. ANIBAL RODRIGUEZ DIJO: Que adhiero a los mismos y voto en idéntico sentido.

A LA SEGUNDA CUESTIÓN LA SEÑORA VOCAL DOCTORA MARIA BEATRIZ BENITEZ de RIOS BRISCO DIJO: I.- El medular agravio del demandado consiste en que, la sentencia atacada -N° 66 de fs.72/76 vta.- contiene un grave error, concretamente en el punto 2); a) y b) de la parte dispositiva al establecer la cuota parte correspondiente al actor sobre los inmuebles objeto de la demanda. Puntualmente, en cuanto establece el 10% respecto del inmueble matrícula N° 126 del Departamento de Itatí y el 12, 50% respecto de los inmuebles inscriptos bajo matrícula 717 y 47 del Departamento de Itatí, por ser éstos últimos bienes de la sociedad conyugal del causante y de Leonor A. Dice que se trata de un grave error, porque tanto el sobrino como los hermanos no se heredan entre sí, salvo que el causante carezca de herederos en línea ascendente o descendente, y esta circunstancia no es advertida en la sentencia. Expresa que Leonor A. cede derechos y acciones propias y no los de A. T. toda vez que no lo podía hacer por no estar casada con él. Agrega que, es cierto que en abril de 2003 se abrió el sucesorio de J. Osvaldo T. A. y que fueron declarados herederos sus padres, A. T. y Leonor A., pero estos bienes ingresaron al patrimonio de cada heredero como bien propio y no como formando parte de los bienes gananciales por no existir unión matrimonial entre A. y T. Agrega que, al tratarse de bienes propios, cada uno podía disponer libremente de ellos y así fue que Leonor A. cede sus derechos y acciones en el sucesorio de su hijo J. Osvaldo. Y que concurrieron al acto de cesión todos sus hijos al sólo y único efecto formal, porque al tratarse de un bien propio, A. podía donar y ceder como lo hizo en el Expediente N° 7577, y también pudo realizar un testamento de división de esos bienes porque eran bienes propios. Así dice que el juez de primera instancia incurre en incongruencia al disponer sobre bienes propios que no son del abuelo del actor. Se dispone de bienes que no estuvieron en discusión. Se declara nula la cesión para poder repartir los bienes que involucraban esa cesión.Agrega que el juez de primera instancia confunde la petición de herencia y la declaración de heredero del actor que sólo involucra al abuelo pero la sentencia avanza sobre los bienes propios de la abuela. Aduce que no se discute el derecho que pueda tener el actor sobre los bienes de su abuelo, pero que no son los traídos a esta causa. Que no ha existido mala fe del demandado porque él mismo recibe una cesión de acciones y derechos sobre bienes propios de su madre Leonor A., y sus hermanos también concurren al acto y otorgan conformidad a la cesión, porque se trataba de un bien propio. Se omitió determinar cuál es el bien propio del abuelo del actor y sobre el cual concurrirán el resto de los hijos.

II) Al contestar traslado el actor avala el juicio de la anterior sentenciante y, en resumidas cuentas, afirma que Leonor A. era la esposa y luego viuda de su abuelo A. T., por lo que corresponde el rechazo del recurso de apelación, con costas.

III) En primer lugar debemos decir que, el derecho de representación es el derecho hereditario que se le acuerda a ciertos herederos (representantes) determinado por el grado y cuantía de otros (herederos) que, de haber concurrido a la sucesión, los hubieran excluido. En virtud del derecho de representación los representantes heredan la porción legítima que su representado hubiera heredado si hubiese llegado a suceder. (Castán Tobeñas, «El derecho de representación en la sucesión lineal del art. 811 del Código Civil, en «Revista de Derecho Privado», XXIV-201). Cita de Bueres-Highton, «Código Civil», t. 6-A, p. 667, comentario art. 3549. El art.3562 del C.C. reza:»La representación hace entrar a los representantes en los derechos que el representado hubiese tenido en la sucesión si viviera, sea para concurrir con los otros parientes, sea para excluirlos». Este es el efecto principal de la representación, y la generalidad de la doctrina concuerda que en todos los supuestos de representación, el representante tiene derecho a la legítima. Al referirse a la sucesión de los ascendientes, el art. 3567 del C.C. dice: «A falta de hijos y descendientes heredan los ascendientes sin perjuicio de los derechos declarados en este título al cónyuge sobreviviente» y la primera parte del art. 3568 dice: «Si existen el padre y la madre del difunto, lo heredarán por partes iguales…».

IV) Así entonces, en el caso que nos ocupa, J. A. T. C. se presenta, en virtud del derecho de representación que le asiste y conforme se encuentra normado en el Código Civil, a hacer valer sus derechos hereditarios -en representación de su padre pre-muerto A. Marcelino T. A.- mediante la presente petición de herencia.

Conforme arts. 3421 y 3422 del C.C., corresponde la petición de herencia al heredero legítimo, y tal como lo dijo la juez a-quo, nuestro actor ha acreditado el vínculo jurídico que lo une a su padre (fallecido) y a su vez, el vínculo filial de este con sus progenitores, abuelos del peticionante.

De modo tal que ninguna duda cabe en orden a la legitimación activa del peticionante, debiendo desestimarse todo cuestionamiento efectuado al respecto.

V) Ahora bien, siendo que por efecto del derecho de representación, el actor (J. A. T. C.) ocupa el lugar de su padre (A. Marcelino T.) en la sucesión de su abuelo (A. T.), para brindar una respuesta a los agravios del demandado es necesario determinar la parte o porción que le hubiere correspondido al padre del actor, ya que como se sabe éste concurre a la herencia del mismo modo, en idéntico rango y con los mismos alcances que el demandado (C. A.T.).

A tal fin, recuerdo brevemente que A. T. fue declarado heredero junto a LEONOR A. en la sucesión de su hijo J. OSVALDO T. (ver fs. 39 del Expediente N° 7577 caratulado «T. A. J. Osvaldo y T. A. s/ Sucesión ab-intestato), donde adquirieron la titularidad de dos inmuebles (inscriptos bajo matrícula 126 y 8669 del Depto. de Itatí) en forma conjunta y por partes iguales de acuerdo a lo establecido por el art. 3568 del C.C.—

Es decir que esos bienes, formaron parte del patrimonio de A. T. en un 50% y como bienes propios.

Hasta aquí no habría inconvenientes entre los litigantes.

El problema se suscita con los otros dos inmuebles que pertenecían a la Sra. Leonor A. (matrículas 717 y 47 del Depto. de Itatí) y que fueron incluidos -también en un 50%- como correspondiente al acervo hereditario de A. T.

Estos inmuebles son los que generan el conflicto, pues según el recurrente, no debieron ser considerados en la sucesión de T. pues éste no tenía derecho alguno sobre aquellos dado que no estaba casado con la titular registral -y única dueña de los mismos- Leonor A.

De lo que infiere que el actor no tiene derecho sucesorio sobre tales bienes.

VI) A poco que se analice las constancias de la causa, se advierte que la argumentación ensayada por el quejoso no puede ser atendida por este Tribunal por resultar producto de una reflexión autocontradictoria, inaceptable por las razones que fundan la doctrina de los propios actos.

Es cierto que en la sucesión de A. T. no ha sido probado el vínculo matrimonial de éste con la Sra. Leonor A.Pero ello no autoriza a afirmar que no hayan estado casados o que mantuvieran una «unión de hecho» como sorpresivamente ahora afirma el recurrente.

Y digo que es «sorpresivo» porque ha sido el propio apelante quien se refirió a la existencia de bienes gananciales cuando amplió la denuncia de bienes y solicitó la inclusión -en la sucesión de su padre- del 50% de los mismos bienes que ahora dice son propios de su madre.-

Puede comprobarse como a fs. 103 del sucesorio supra mencionado (Expte. N° 7577) es el mismo demandado, C. A. T. A. quien a través de su entonces apoderado Edgar Francisco Maidana (fs. 62), pedía ampliar los bienes de la sucesión incluyendo el 50% de los dos lotes que ahora desconoce.

Y no sólo explicó que correspondía al causante ese porcentaje «en su carácter de socio de la sociedad conyugal» sino que además refrió a Leonor E. A. como «casada en primeras nupcias con el causante».

Por otra parte resulta de singular importancia destacar que cuando A. T. y Leonor E. A. promovieron juntos el sucesorio de su hijo, J. Osvaldo y confieren poder especial a los Dres. Humberto Barrios, Yamandú Barrios y Fenicia Barrios por medio de Escritura Pública (fs. 6 vta.) expresamente manifestaron haber contraído matrimonio en la Localidad de Mayor Martínez, República del Paraguay.

Y si bien no estamos frente a un certificado de matrimonio expedido por el registro correspondiente, no hay dudas que esa declaración refleja el estado de familia reiteradamente invocado, no solo por el recurrente, sino por la propia Sra. A. quien, en distintas oportunidades, refirió a su estado civil como «casada» y luego «viuda» (ver al respecto partida de nacimiento agregada a fs. 15; poder apud acta de fs. 47, acta de defunción obrante a fs. 63, y escrituras de cesión obrantes a fs. 109/111 y 112/114; todos del Expte. N° 7577).

De modo que la circunstancia de no haberse acreditado el vínculo matrimonial de T. y A.en el sucesorio, no significa que el vínculo que los unía fuera de «hecho». Antes bien, existen serias razones para pensar que el causante había contraído matrimonio con la Sra. A. en el Paraguay (extremo que no fue negado por el recurrente) y que, por consiguiente, mediaba entre ellos una sociedad conyugal, tal y como ha sido juzgado por la anterior sentenciante.—

VII.- No obstante ello, lo que autoriza el rechazo de la pretensión recursiva es la conducta autocontradictoria del recurrente.

Conforme a la teoría de los actos propios, su recepción en la fórmula acuñada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, consiste en que «nadie puede ponerse en contradicción con sus propios actos ejerciendo una conducta incompatible con una anterior, deliberada y jurídicamente eficaz» (Augusto Morello y Rubén S. Stiglitz, «La doctrina del acto propio», La Ley, 1984-A, 871/872).

No cabe duda que la postura asumida por el recurrente en esta apelación, resulta contradictoria con la observada en el proceso sucesorio del causante. Pues si como hijo del de cujus, ha admitido que su madre estaba casada con el causante, resulta contrario a la buena fe y a los principios que inspiran la doctrina de los «actos propios» desconocer el vínculo y negar el carácter ganancial de los bienes para eludir el porcentaje que legalmente le corresponde al actor como heredero del causante.

Y sabido es que la doctrina de los actos propios resulta aplicable, en la medida que se advierte una falta de coherencia en el comportamiento, una incompatibilidad manifiesta entre la conducta generadora de determinada instalación fáctica y jurídica y posterior actitud de objeción a ella, lo que es contrario a la regla moral que debe imperar en el proceso conforme doctrina de la Corte Suprema de Justicia (Fallos: 307:1602; 315:1738; Fallos: 323:3035, considerando 15 y sus citas, entre otros).

Por tanto, en mi opinión, la juez A quo ha discriminado correctamente los inmuebles que por herencia y como bien propio pertenecía a A. T.y aquellos que le correspondía por sociedad conyugal con Leonor A.

También coincido con los porcentajes a los cuales arribó en cada caso; y por consiguiente, de ser compartido este voto corresponderá confirmar la sentencia recurrida en cuanto fue objeto de agravios. Todo ello, con costas a cargo del recurrente vencido.

VIII.- Sintetizando el sentido de este voto, propicio: 1) desestimar el recurso de nulidad y rechazar el recurso de apelación incoado por la Dra. María Esther Vera a fs. 81/86, y en su mérito confirmar la Sentencia N° 66 obrante a fs. 72/76 vta. 2) Costas al recurrente vencido. 3) Regular los honorarios profesionales de los Dres. María Esther Vera y del Dr. Sergio Juniors Shwoihort por su actuación en esta instancia, en el 30 % de lo que se fijaren en primera instancia (art. 14 ley 5822), con mas los mismos intereses que allí se establezcan.-Es mi voto.

A LA MISMA CUESTION EL SEÑOR VOCAL DOCTOR C. ANIBAL RODRIGUEZ DIJO: Que adhiero al voto que antecede, pues considero que la presentación efectuada por el demandado C. A. T. A. en el sucesorio de su padre, A. T., pidiendo la ampliación del inventario y denunciando la existencia de bienes gananciales (fs. 103 del Expte. N° 7577), produce los mismos efectos jurídicos de un reconocimiento.

Y teniendo en cuenta la naturaleza de los derechos en juego, considero que la cuestión se encuentra regida por el principio dispositivo propio de los derechos patrimoniales y por tanto escapa a las disposiciones de orden público que involucra la institución matrimonial.

Con esta aclaración, adhiero a la solución de mi colega preopinante y voto en igual sentido.

Con lo que se dio por terminado el Acuerdo, pasado y firmado ante mí, Secretario, que doy fe.

CONCUERDA: fielmente con sus originales obrantes a fs. 133/136 del PROTOCOLO DE SENTENCIAS de esta EXCMA. CÁMARA DE APELACIONES EN LO CIVIL Y COMERCIAL – SALA IV- firmado por los Dres. MARIA BEATRIZ BENITEZ de RIOS BRISCO y C. ANIBAL RODRIGUEZ. Ante mí: Dr. ALEJANDRO DANIEL MARASSO. Abogado Secretario.

CORRIENTES, treinta y uno (31) de octubre de 2014.

S E N T E N C I A :

Corrientes, trein ta y uno (31) de octubre de 2.014.-

Por los fundamentos que instruye el Acuerdo precedente, SE RESUELVE: 1) DESESTIMAR el recurso de nulidad y rechazar el recurso de apelación incoado por la Dra. María Esther Vera a fs. 81/86, y en su mérito confirmar la Sentencia N° 66 de fecha 09 de junio de 2014 obrante a fs. 72/76 vta. 2) COSTAS al recurrente vencido. 3) REGULAR los honorarios profesionales de los Dres. María Esther Vera y del Dr. Sergio Juniors Shwoihort por su actuación en esta instancia, en el 30 % de lo que se fijaren en primera instancia (art. 14 ley 5822), con mas los mismos intereses que allí se establezcan. 4°) INSERTESE copia, regístrese, notifíquese y una vez consentida vuelva al Juzgado de origen.

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