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Se consideró instrumento ejecutivo hábil la hipoteca abierta que garantizó el cumplimiento de saldos deudores presentes y futuros

HipotecaPartes: Sancor Cooperativas Unidas Limitada c/ Bonacorsi Jorge Luis s/ ejecución hipotecaria

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: B

Fecha: 12-ago-2014

Cita: MJ-JU-M-87594-AR | MJJ87594

Se rechazó la excepción de inhabilidad de título, considerándose instrumento ejecutivo hábil la hipoteca abierta que garantizó el cumplimiento de saldos deudores presentes y futuros, por cuanto el certificado de contador público -al que las partes otorgaron validez- complementó el título original, sin restarle eficacia ni autonomía.

Sumario:

1.-Corresponde desestimar la nulidad articulada respecto de la constancia de deuda, si los defectos no fueron acreditados en el marco del proceso ejecutivo. Máxime siendo que los límites del conocimiento impiden investigar la causa de la obligación para poder constatar si lo libros contables fueron llevados en debida forma, por lo que debe estarse a lo que surge de la certificación contable.

2.-Corresponde rechazar la excepción de inhabilidad de título puesto que dicha defensa en el proceso ejecutivo se circunscribe a los supuestos en que se cuestiona la idoneidad jurídica del título, por no ser ninguno de los enumerados en los art. 520 , 523 y 524 del CPCCN., ni autorizado por otras leyes o porque carezca de algunos de los elementos constitutivos de aquél.

3.-Puesto que las partes acordaron que en caso de incumplimiento de las obligaciones a cargo de los deudores éstos aceptaban que se proceda ejecutivamente, por la cantidad que surja del saldo deudor de la documentación respectiva y de las constancias de los libros de la deudora certificada por Contador Público Nacional, no se advierte como se viola el principio de especialidad que conduce a convertir en inhábil el título que se pretende ejecutar.

4.-Toda vez que en la ejecución hipotecaria se han presentado instrumentos que individualizan la causa de la obligación, el tipo de operaciones comerciales entre las partes y el contrato al que accede, la excepción de inhabilidad de título debe rechazarse.

5.-La sola circunstancia de que el art. 3109 del Cciv. autorice la constitución de hipotecas para garantizar obligaciones eventuales, no alcanza a modificar el concepto de especialidad , puesto que si bien por obligación eventual puede entenderse cualquier obligación futura, al tiempo de la constitución de la hipoteca debe existir la causa fuente de la cual pueda emanar esa obligación, y esa causa fuente debe estar descripta en el acto constitutivo del derecho real, conforme lo exige el art. 3131, inc. 2 del CCiv.

6.-Corresponde rechazar la excepción de inhabilidad de título pues la hipoteca abierta que garantiza el cumplimiento de saldos deudores presentes y futuros de obligaciones emanadas de cuentas de gestión, se considera instrumento ejecutivo hábil por cuanto el certificado de contador público -al que las mismas partes oportunamente otorgaron validez- complementa el título original, sin restarle eficacia ni autonomía.

Fallo:

Buenos Aires, 12 de agosto de 2014.-

Y VISTOS Y CONSIDERANDO:

I) Contra la resolución de fs. 110/111, en virtud de la cual el magistrado de grado mandó llevar adelante la ejecución intentada, rechazando el planteo de nulidad y la excepción de inhabilidad de título interpone recurso de apelación la parte demandada.

Afirma que la postulación de nulidad se funda en la falsedad de la constancia de deuda emitida por el contador y reúne los recaudos necesarios para ser deducida; puntualmente dado que el contador dejó asentado que la contabilidad no era llevada en debida forma. Expone que el instrumento acompañado carece de capacidad ejecutiva para encabezar el reclamo ya que no es asimilable a ningún título ejecutivo admitido por la ley y las partes no pueden generarlos. Cuestiona la tasa fijada para calcular los intereses.

El memorial fue contestado a fs. 130/135.

II) Sabido es que el conocimiento judicial del juicio ejecutivo es sumario en sentido estricto, vedando la oposición y examen de determinadas defensas, excepciones y producción de pruebas, marco dentro del cual el conocimiento de la «causa» queda al margen del litigio. Es por ello que la impugnación por falsedad debe referirse al carácter extrínseco del título, en la falsedad de la firma o en la adulteración de su contenido (Fenochietto, Carlos Eduardo, Código Procesal Civil y Comercial de la Nación comentado, t°3, p. 2).-

Dichos parámetros legislativos resultan aplicables en lo relativo al título que presente el ejecutante así como a las defensas que oponga el ejecutado, en orden a salvaguardar la igualdad de los contendientes (art. 18 de la C.N.).-

La nulidad articulada respecto de la constancia obrante a fs.22 carece de andamiaje, pues los defectos no han sido acreditados e el marco de este proceso ejecutivo y, por lo demás, los límites del conocimiento -sumario en sentido estricto- impiden investigar la causa de la obligación para poder constatar si lo libros contables son llevados en debida forma por lo que debe estarse a lo que surge de la certificación contable. Por tal motivo, la defensa debe ser desestimada.

III) Respecto de la excepción de inhabilidad de título, debe señalarse que dicha defensa en el proceso ejecutivo se circunscribe a los supuestos en que se cuestiona la idoneidad jurídica del título, por no ser ninguno de los enumerados en los art. 520, 523 y 524 del Código Procesal, ni autorizado por otras leyes o porque carezca de algunos de los elementos constitutivos de aquél, esto es, mención de los sujetos activo y pasivo de la obligación, la exigibilidad de ésta y que su objeto sea de dar una suma líquida de dinero (cf. Morello, «Códigos Procesales.», T VI-B, p. 182, ed. Abeledo Perrot, año1996 y jurisprudencia allí citada).

En el caso el fundamento de la defensa de inhabilidad de título es que, aquel instrumento con el cual se pretende proceder ejecutivamente no es uno de los previstos en la normativa procesal para proceder ejecutivamente.

Esta sala, en oportunidad de resolver similares cuestiones (cf.R. 408.336 «YPF S.A. c/ Mazzutti Luis Antonio s/ ejecución hipotecaria» del 21-4-05; R. 418.596 «YPF S.A. c/ Sucesión Alberto Clemente Abdala y otros s/ ejecución hipotecaria» del 9-2005) ) dijo que la accesoriedad constituye una cualidad esencial de la hipoteca, disponiendo al respecto el art.3108 del Código Civil «La hipoteca es el derecho real constituido en seguridad de un crédito en dinero, sobre bienes inmuebles, que continúan en poder del deudor». De acuerdo con esta norma, el derecho real de hipoteca siempre va de la mano con el crédito al cual accede, es decir, en nuestro derecho no puede existir hipoteca sin crédito al cual garantice. Lo expuesto no implica consentir que la hipoteca sólo sea válida si la obligación asegurada es preexistente o concomitante, pues ello implicaría negar que este derecho real pueda garantizar obligaciones futuras (cf. Highton Elena «Hipoteca: Especialidad en cuanto al crédito», p. 152, año 2000 citada por Boretto Mauricio «Hipoteca abierta: un tema urticante», Rev. LL 15-5-2002). Esa existencia debe reposar insoslayablemente en dos de los elementos de la relación jurídica, de no ser posible la existencia de los tres, esto es, los sujetos constituyentes y la causa fuente de la mentada relación, ya que el objeto de la misma es el único que puede tener una existencia futura.

Se dijo también que «.La accesoriedad de la hipoteca está consagrada por el Código Civil en los arts. 524, 727, 802, 3108, 3109, 3111, 3115, 3121, 3128, 3131, incs. 2 y 4, 3151 al 3156, 3158, 3161, 3172, 3179, 3187, 3192, 3200, nota del art. 497, habiéndose señalado que la hipoteca es accesoria en función de garantía, porque su existencia depende de otro derecho de carácter creditorio al que procura seguridad» (cf. Elena Highton , «La especialidad de la hipoteca con particular referencia a las hipotecas abiertas», JA, 1981-I-724).

Tocante a la especialidad de la hipoteca, se señaló que ésta se manifiesta en dos planos: 1) en cuanto a la cosa objeto del derecho real; 2) en cuanto al crédito al cual accede. Este segundo aspecto requiere, en primer lugar, la expresa mención en el acto constitutivo de la causa fuente de la obligación garantizada, y en segundo término, que ésta se exprese en una suma cierta y determinada de dinero.»En el sistema del Código Civil Argentino las hipotecas «de máximo» son válidas cuando cumplen con los recaudos de especialidad y accesoriedad, y por ello, determinada la causa del deber, el monto de la obligación eventual puede estimarse en una suma máxima que constituye el techo de la cobertura hipotecaria».(CNCom. Sala A, 22/8/84, ED, 112-278; CNCivil, esta Sala B, R. 245.919.- «Sevel Argentina S.A. c / Automóviles San José de Flores S.A.C. y F. s/ ejecución hipotecaria», 7/08/97; R. 400.376, «Eg3 S.A .c/ SPL Combustibles S.A. s/ ejecución hipotecaria» de 05/04, entre otros).

Así, el art. 3109 del Código Civil consagra la posibilidad de constituir diversas clases de hipotecas: a) las típicas, que son aquellas que garantizan desde la constitución misma créditos precisos y determinados y b) las abiertas, las cuales amparan créditos futuros, eventuales, condicionales e inciertos, de manera tal que la exigencia legal de individualizar en el acto constitutivo la causa y demás elementos del crédito está referida sólo a las hipotecas típicas, es decir a aquellas que desde su origen garantizan una obligación cierta y determinada, pero no respecto de las hipotecas abiertas.

En cuanto a la satisfacción del principio de la especialidad del crédito sólo se requiere que en el documento constitutivo del gravamen se establezca el monto y extensión del crédito -art. 3131, inc. 4°, Código Civil-, aunque su determinación concreta se haga por medios extra hipotecarios (esta Sala B, R. 226.358 del 12.9.97 y R. 296.732 del 30.5.00; también CNCiv, sala A, «Citibank N.A. c/Alvarez Brivet, Guillermo Raúl s/ejec hip», del 30.3.97). Ahora bien, la sola circunstancia de que el art.3109 del Código Civil autorice la constitución de hipotecas para garantizar obligaciones eventuales, no alcanza a modificar el concepto de «especialidad», es decir que, si bien por obligación eventual puede entenderse cualquier obligación futura, al tiempo de la constitución de la hipoteca debe existir la causa fuente de la cual pueda emanar esa obligación; y esa causa fuente debe estar – precisamente- descripta en el acto constitutivo del derecho real, conforme lo exige el art. 3131, inc. 2 del Código Civil (CNCom. Sala B, 11/11/81, ED, 97-637).

En los autos «Petrolera del Conosur SA c/Corja SRL s/ejecución hipotecaria» (R. 396.211 del 19-8-2004) la sala ha sostenido que «.Es preciso que la convención hipotecaria determine cuál es el contrato u operativa bancaria que garantiza, pues según el principio de especialidad, es necesario que se lo designe como causa o título de una obligación eventual a la que accedió la hipoteca. Se ha admitido que la satisfacción del principio de la especialidad del crédito establecido en el art. 3109 CC sólo requiere que en el documento constitutivo del gravamen se establezca el monto y extensión del crédito -art. 3131, inc. 4°, cód. civ.-, aunque su determinación concreta se haga por medios extra hipotecarios» (cf. CNCiv., Sala A, «Citibank N.A. c/Alvarez Brivet Guillermo Raúl s/ejecución hipotecaria» ; 30-3-97, ED 26-8-97;esta Sala B, R. 226.358 «Banco Mildesa S.A. c/Pinamar Tennis Ranch S.A. s/ejec hip» 12-9-97; íd., R. 296.732 «Banca Nazionale del Laboro S.A. c/Madero e Hijos S.A. s/ejecución hipotecaria», R.392.509, «YPF c/Rumbo del Sur SA s/ejecución hipotecaria», del 31-8-04).

Así, se respeta el principio de especialidad si la hipoteca grava un bien inmueble determinado y por suma cierta y determinada aún cuando el momento de la deuda lo sea en base a sumas que adeudare o adeudase, provenientes de créditos acordados o que se acuerden en lo sucesivo. Así, el artículo 3133 del Código Civil permite mantener la validez del acto cuando no haya posibilidad de confusión, vale decir, cuando no haya dudas acerca de las obligaciones garantizadas con la hipoteca.

En este sentido se ha resuelto que corresponde rechazar la excepción de inhabilidad de título desde que la hipoteca abierta que garantiza el cumplimiento de saldos deudores presentes y futuros de obligaciones emanadas de cuentas de gestión, se considera instrumento ejecutivo hábil por cuanto el certificado de contador público al que las mismas partes oportunamente otorgaron validez complementa el título original, sin restarle eficacia ni autonomía (cf. CNCivl, Sala K, 14-12-04, «YPF SA c/Albon SRL y otro, LL, 22-3-05).

Se ha dicho, en oportunidad de analizarse el supuesto de apertura de crédito en cuenta corriente, el suministrador puede no ser banquero, resultando las calidades de acreedor y de deudor invariables ( Highton de Nolasco, Elena, «Hipoteca: la especialidad en cuanto al crédito , página 149). Agrega la citada autora q ue en la cuenta corriente no existe aisladamente mutuo, ni depósito, ni mandato, sino un conjunto de operaciones «que a modo de paralelogramo de fuerzas económicas, forma una resultante cuyas componentes son las anotaciones en la cuenta, subordinadas al liquidarse ésta; viniendo a ser el saldo que entre las partes aparezca, el determinativo de la obligación contraída, a resultar de la cual y para cuya efectividad se entiende impuesta aquella hipoteca» (op.cit., páginas 152/153). La hipoteca garantiza, entonces, la compensación o saldo del debe y el haber y no las operaciones singulares: la hipoteca se refiere al crédito eventual nacido de la liquidación.Ello significa que se garantiza el resultado final de la cuenta y no el suministro singular, por lo que el acreedor será colocado en su grado en el límite de la suma realmente debida.

Asimismo, se ha señalado que la apertura de créditos constituye un caso típico de obligación eventual. En tales hipótesis, se puede llegar finalmente a que no haya ningún crédito, pero no por ello la hipoteca es menos accesoria a un crédito; la hipoteca existe retroactivamente si el crédito nace (op.cit., página 157). El derecho de garantía es necesariamente accesorio a un crédito, más la existencia y el monto de la deuda pueden no estar determinados sino después de la constitución de la hipoteca. En otras palabras, se requiere que el crédito garantizado exista actualmente en el patrimonio del acreedor o que éste tenga la expectativa legítima de que eventualmente nacerá el crédito.

Si las partes, como acontece en la especie, acordaron que en caso de incumplimiento de las obligaciones a cargo de los deudores éstos aceptaban que se proceda ejecutivamente, por la cantidad que surja del saldo deudor de la documentación respectiva y de las constancias de los libros de la deudora certificada por Contador Público Nacional -cláusula séptima-, no se advierte como se violaría el principio de especialidad que condujera a convertir en inhábil el título que nos convoca. Ello es así toda vez que en esta ejecución hipotecaria se han presentado instrumentos que individualizan la causa de la obligación, el tipo de operaciones comerciales entre las partes y el contrato al que accede. Es por ello que las quejas de la ejecutada no merecerán favorable recepción.

IV) La tasa fijada en la instancia de grado, no resulta ni excesiva, ni usuraria a criterio de este Tribunal. Por ello debe ser confirmada.

En lo que respecta a las costas, resultando la ejecutada perdidosa deberá soportar las que se han generado en este pleito (cf. art. 68 y 69 del Código Procesal).

Por ello, SE RESUELVE: confirmar la resolución de fs. 110/111, con costas.

Notifíquese y oportunamente, devuélvase.

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