fbpx

Los holdouts dan por caída la negociación con la banca extranjera

 Thomas-GriesaAl final no hubo rescate de Wall Street. Las negociaciones entre NML y Aurelius Capital con cuatro bancos -Citibank, HSBC, Deutsche Bank y JP Morgan- para alcanzar un acuerdo que pusiera fin a la larga disputa por la deuda entre la Argentina y los holdouts y sacara al país del «default selectivo» fracasaron.

«No hay una perspectiva realista de una solución privada», sentenció ayer Aurelius, en un duro comunicado de cuatro párrafos con acusaciones y ataques al Gobierno. «Ninguna propuesta que recibimos fue remotamente aceptable», agregó.

Desde hacía unas dos semanas, los bancos -que se ganaron el mote de «los cuatro fantásticos»- buscaban un acuerdo con los fondos buitre para «comprar el juicio», es decir, adquirir los bonos en poder de los litigantes con la idea de negociar luego con el gobierno argentino en 2015, ya sin las restricciones de la cláusula RUFO (rights upon future offers). Esa cláusula extiende a los acreedores del país cualquier mejora respecto de los canjes de 2005 y 2010 que se haga en una oferta de pago «voluntaria» a los holdouts.

Los riesgos de la RUFO siempre fueron motivo de debate. Pero durante las fallidas negociaciones entre el país y los fondos buitre, que condujo el special master Daniel Pollack (designado por el juez Thomas Griesa), los funcionarios argentinos insistieron en que esa restricción impedía cualquier tipo de acuerdo.

El argumento del gobierno argentino era que cualquier pago podía generar nuevos juicios contra el país y elevar la deuda en unos US$ 120.000 millones. El Gobierno insistió en ofrecer lo mismo que había ofrecido en los canjes de 2005 y 2010. Los fondos buitre rechazaron, una vez más, esa oferta. Las negociaciones con Pollack fracasaron y la retórica entre el Gobierno, el juez Thomas Griesa y los demandantes recrudeció y el caso se politizó todavía más.

Nadie descartaba, en ese complejo entorno, una «solución privada» que allanara el camino. Pero las esperanzas habían comenzado a flaquear en los últimos días. Los bancos, que ayer no hicieron declaraciones, se habían encargado de enfriar las expectativas. Hubo, según informó la agencia Reuters, ofertas de entre 40 y 80 centavos por cada dólar de los alrededor de 1500 millones de dólares que los fondos buitre y los 13 bonistas argentinos debían cobrar según el mandato judicial de Griesa.

Pero cada vez que parecía que un acuerdo era posible, las tratativas zozobraban.

Los motivos que se escucharon aquí a la hora de explicar el nuevo fracaso fueron la incertidumbre respecto de qué podría llegar a ofrecer el Gobierno en enero próximo, cuando no hubiera restricciones para negociar con los holdouts, y la falta de señales contundentes de la Casa Rosada a la llamada «solución privada».

«Falta un guiño de Cristina. Sin guiño, no vamos a ningún lado», sentenció a la nacion esta semana un analista de un fondo de inversión.

El día que la Argentina fue declarada en default, el ministro de Economía, Axel Kicillof, no le había cerrado la puerta a la «solución privada» en la conferencia de prensa que dio en el Consulado de la Argentina en Nueva York luego de su último encuentro con Pollack y los demandantes. Fue la única referencia.

Aurelius dijo ayer que una de las ofertas que recibió fue desechada incluso antes de que respondieran. El fondo no aclaró si se trató del intento de los bancos argentinos agrupados en la Asociación de Bancos de la Argentina (Adeba) o la de los cuatro bancos internacionales. Las entidades que hacían ofertas, agregó, siempre sin aclarar de quién se trataba, no estaban además preparadas para financiar «más que una parte pequeña» de los pagos que proponían.

«Ninguna propuesta hecha por nosotros recibió una respuesta productiva», sostuvo el fondo.

Sin salida

Descartada por ahora una «solución privada», en Wall Street ya comenzaron a ajustarse las expectativas respecto del default de la Argentina ante la falta de una salida viable en el corto plazo. Las negociaciones con Pollack están en punto muerto y no hay ningún otro banco en tratativas con los litigantes.

Mientras más dure el default, más difícil será salir de él. El mismo analista de un fondo de inversión indicó que, sin una salida rápida, si se activa la «aceleración» de los bonos, cada vez se necesitará más dinero fresco y será «cada vez más difícil» reparar la situación. Un dato: si las dos series más largas de bonos Par en dólares se «aceleraran», se necesitarían otros US$ 12.000 millones para dejar atrás el default, además del pago a los litigantes y la compensación para el resto de los holdouts, llamados los «me too», estimada en unos 10.000 millones de dólares.

Los dos últimos párrafos del comunicado de Aurelius estuvieron dedicados a acusar al Gobierno, al que los fondos parecen ver dispuesto a extender la situación de «default selectivo» por tiempo indeterminado. «Los líderes de la Argentina han tomado una decisión cínica y calculada de violar y repudiar las órdenes judiciales y colocar a la República en un default al por mayor», sentenció el fondo buitre.

El cierre del comunicado recicla la retórica ácida que ha caracterizado a la larga puja por la deuda: «Los argentinos ya han pagado un alto precio por la arrogancia de sus dirigentes. Con la Argentina incumpliendo una vez más sus bonos, tememos que lo peor está por venir».

Fuente: La Nación

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: