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Procedencia del daño moral por la poda de árboles ubicados en su propiedad, realizada por una cuadrilla contratada por un vecino

f300x0-3819_3837_22Partes: Valdiviezo Jorge Dardo c/ Meny Pablo y otro s/ ordinario – daños y perjuicios – otras formas de responsabilidad extracontractual

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Córdoba

Sala/Juzgado: quinta

Fecha: 12-may-2014

Cita: MJ-JU-M-86594-AR | MJJ86594

Procedencia del daño moral sufrido por el actor a raíz de la poda de varios árboles ubicados en su propiedad, realizada por una cuadrilla contratada por el vecino del reclamante. 

Sumario:

1.-Cabe confirmar la sentencia que condenó a los demandados a resarcir el daño moral ocasionado al actor a raíz de la poda de unos árboles ubicados en el terreno de su propiedad, pues por un lado quien realizó la poda sabía que no era legítima al encontrarse los árboles en propiedad ajena, y el vecino codemandado que realizó dicho encargo también conocía dicha situación.

2.-Razonablemente puede considerarse que el actor sufrió un daño moral derivado de la poda ilegal de árboles existentes en su predio, aunque haya sido un solo árbol y aun cuando haya sido una sola rama de dicho árbol; y la circunstancia de que él haya luego procedido a la poda de otros árboles e incluso que haya talado a ras del piso alguno, no sirve como causal de eximición, pues se trata de su propiedad.

3.-Toda contradicción entre los testigos respecto de su participación personal o el número de personas que integraban su cuadrilla queda desvirtuada por la propia declaración del apelante en sede penal, donde personalmente reconoce haber participado y haber procedido a la poda de al menos un árbol que se encontraba fuera del predio de la persona que lo había contratado.

4.-El hecho de haber aceptado y procedido a ingresar en un fundo ajeno para podar un árbol, por más que según sus dichos haya sido beneficioso para el árbol, es en sí mismo un acto contrario a derecho con potencialidad suficiente para causar un daño.

5.-Las divergencias entre la cantidad de árboles que finalmente fueron afectados puede incidir en la determinación de la extensión e importancia del daño, pero no pueden producir por sí solo el rechazo de la demanda, cuando el accionar ilegal ha sido reconocido por el propio apelante.

Fallo:

En la Ciudad de Córdoba a las 12,30 horas del día doce de Mayo de dos mil catorce, se reunieron en Audiencia Pública los Señores Vocales de esta Excma. Cámara Quinta de Apelaciones en lo Civil y Comercial, en presencia de la Secretaria autorizante, en estos autos caratulados: «VALDIVIEZO JORGE DARDO C/ MENY PABLO Y OTRO – ORDINARIO – DAÑOS Y PERJUICIOS – OTRAS FORMAS DE RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL -Expte. N° 1161810/36», venidos en apelación del Juzgado de Primera Instancia y Cuadragésimo Primera Nominación Civil y Comercial a cargo de Sr. Juez Dr. Roberto Lautaro Cornet quien, mediante sentencia número cincuenta y seis dictada el día 28/03/2012 (fs. 512/524), resolvió: I).- Hacer lugar a la demanda, y en consecuencia condenar a los demandados, señores Adriana Patricia Belli y Pablo Meny, a pagar al actor en el plazo de diez días, contados a partir desde que la presente quede firme, la suma de pesos Quince Mil ($ 15.000), con más los intereses establecidos en el considerando respectivo.- II).- Imponer las costas del presente en forma solidaria a los demandados.- III).- Regular los honorarios del Dr. Diego Oscar Bobatto, por la labor profesional desarrollada en autos en la suma de pesos ($ …).- IV).- Regular los honorarios de la perito arquitecto oficial Julio Dante Toledo, en la suma de pesos ($ …).- V).- Regular los honorarios de la perito ingeniero agrónomo oficial Pablo Eduardo Scherzer, en la suma de pesos ($ …).- VI).- Regular los honorarios de la perito ingeniero forestal oficial Nicolás Eduardo Crespo, en la suma de pesos ($ …).- VII).- Regular los honorarios de la perito ingeniero agrimensor oficial Eduardo Cesar Mayorga, en la suma de pesos ($ …).- VIII).- Regular los honorarios del perito de control Pablo Demaio, en la suma de pesos ($ …).- IX).- Regular los honorarios del perito de control Raúl Juan Vaca Narvaja, en la suma de pesos ($ …) Protocolícese, hágase saber y dése copia.

El Tribunal en presencia de la Actuaria se planteó las siguientes cuestiones a resolver:

1) ¿Es procedente el recurso de apelación del codemandado Pablo Meny?-

2) ¿ Es procedente el recurso de apelación del codemandado Adriana Patricia Belli?

3) En su caso, ¿qué pronunciamiento corresponde dictar?.

Realizado el sorteo de ley, la emisión de los votos resultó de la siguiente manera: Dr. Rafael Aranda, Dra. Zalazar y Dr. Joaquín Ferrer.

EL SEÑOR VOCAL RAFAEL ARANDA A LA PRIMERA CUESTION PLANTEADA DIJO:I) La sentencia apelada contiene una adecuada relación de causa, que cumple con las previsiones del rito, motivo por lo cual me remito a ella en beneficio de la brevedad.

II) En contra del decisorio transcripto se agravia el codemandado Pablo Meny apelando la resolución del A quo de acuerdo a presentación que luce a fs. 534 la cual concedida, determina la competencia de este Tribunal para entender en la cuestión.- Corrido traslado a los fines de la expresión de agravios, es evacuado por la apelante a fs. 586/594 siendo respondido por la contraria a fs. 597/602, quedando la causa en estado de ser resuelta.

III) La recurrente ha expuesto diversas líneas argumentales de oposición al pronunciamiento opugnado, las cuales pueden ser condensadas de acuerdo a lo que seguidamente se expresa.

Denuncia como primer agravio la existencia de contradicción en la prueba testimonial de la cual se vale el a quo para acreditar la relación causal (el corte de árboles por parte del demandado).- Cuestiona que para fundar que el corte fue hecho por su representado se haya basado en la declaración de tres testigos que son absolutamente contradictorios entre si.- Entiende que no se ha probado que efectivamente haya sido su parte quien ha causado daño alguno a los árboles.- Refiere que el A quo jamás debió valerse del testimonio contradictorio e incoherente de los testigos Comino; Luis Rubén Arguello y Luis Héctor Arguello para fundar el hecho sustancial de la demandada.Aduce que al actor le correspondía acreditar que los demandados son los responsables del supuesto corte de árboles de su terreno, agregando que la prueba debe coincidir en circunstancias de tiempo, modo y lugar.- Señala que no obstante las contradicciones entre los testigos respecto del tiempo en que comenzó la obra, el A quo les atribuye un grado de coherencia suficiente para utilizarlas en su fundamentación condenatoria.- Reitera que las declaraciones citadas son en su totalidad y en toda su extensión contradictorias, por lo que no pueden ser consideradas para fundar la sentencia.- Arguye que la contraparte no ha probado con un grado de certeza la relación de causalidad entre el actuar de su representado y los daños que dice haber sufrido. Postula que, atento no haber sido probada indubitablemente la responsabilidad de su parte -ni ésta haberla reconocido-, resulta contraria a derecho la condena resarcitoria.-

Como segundo agravio denuncia la inoponibilidad de la pericia arquitectónica realizada por el arquitecto Toledo, ya que la misma fue llevada a cabo sin control de parte alguno, atento no haberse notificado jamás el día y hora de inicio de las tareas periciales.- Efectúa un repaso de lo acontecido en la causa.- Critica que el juez funde la existencia del daño moral en la realidad de la obra y el terreno, sin poder tenerse por cierto que Toledo estuvo en el lugar, atento que nadie pudo controlar que así fuera.- Refiere que toda la fundamentación dada por el Magistrado parte de la validez de la pericia y del presupuesto no probado de que el perito efectivamente estuvo en el terreno.Agrega que aunque lo hubiera estado su parte nunca pudo ejercer el derecho de controlar la pericia, la que por lo tanto carece de toda validez.

Señala en tercer lugar que se incurrió en una incorrecta valoración de prueba testimonial por contradictoria.- Esgrime que jamás debieron ser considerados por el juez como relevantes para acreditar los hechos denunciados por el demandante como base de la acción y menos aún relacionar sus dichos con las conclusiones de la prueba pericial arquitectónica, atento su invalidez.-

Sostiene que el sentenciante se valió de cuatro testigos que se contradicen en la mayoría de sus dichos, más una pericia absolutamente inválida para dar por cierto los dichos del actor.- Efectúa un repaso por las supuestas contradicciones que denuncia.- Rechaza lo sostenido por el A quo de que la única discordancia está dada por el número de árboles existentes en el predio.- Critica nuevamente la falta de acuerdo sobre la fecha en la cual comenzó la obra, poniendo de resalto que recién se solicitó el servicio de luz el dieciséis de enero.- Postula que la actora no ha probado que la obra hubiera comenzado antes de octubre de dos mil seis, siendo que hay indicios graves que principió entre diciembre del año dos mil seis y enero del dos mil siete.- Alega que la afectación no era tal, y que la modificación de su proyecto de vida puede deberse a otra circunstancia.- Apunta que pese a todo el dolor y decepción el tres de diciembre elevó a escritura publica el boleto de compraventa con que había adquirido el inmueble.

Como cuarto agravio denuncia la falta de fundamentación suficiente acerca de la existencia del daño resarcible.- Critica que se tome como fundamento para esto la pericia del Ingeniero Scherzer, la que por su pobreza e inexistencia de fundamentos nada aporta a la causa.- Refiere que no justifica el perito por qué señaló que el talado era inexplicable agregando que no cuenta ni siquiera con un plano que identifique al juez y a las partes los árbolesen el terreno.-

Cuestiona que se extienda a valoraciones ajenas a su pericia como la afectación del valor venal de la propiedad.- Manifiesta que no obstante lo dicho el Magistrado toma dicho informe pericial a los fines de fundar la existencia del daño.- Sostiene que en relación al árbol número ocho, todo hace pensar que fue el mismo propietario el que los taló para evitar que entorpecieran el ingreso al lavadero.- Pone de resalto que ningún testigo ha señalado que su parte cortara un árbol a flor de tierra.-

Finalmente, como quinto agravio denuncia la falta de fundamentación suficiente y la desproporción al establecer la cuantía del resarcimiento.- Arguye que el A quo no fundamenta su estimación económica en ninguna prueba obrante en autos, sino que se trata de una estimación formulada a ojo de buen cubero y carente de todo fundamento.- Afirma que el monto de la condena luce desproporcionado a la luz del valor del terreno.-

Cuestiona asimismo la imposición de costas, por no corresponderle al no ser responsable del daño reclamado ni compadecerse con el valor venal del buen en el que se asientan los árboles en cuestión.-

Por último y como sexto agravio se queja de la improcedente fijación de honorarios al perito arquitecto, atento la inoponibilidad de la pericia, ya que constituiría un enriquecimiento sin causa a favor del perito Toledo, que ha incumplido con la obligación establecida en el art. 266 del CPCC, en el cual debe informar el día y hora de iniciación de tareas periciales.- Afirma que no corresponde fijar honorarios a dicho perito.

IV) En el presente estamos frente a una demanda por el daño moral que se habría ocasionado al actor por la tala de cuatro árboles existentes en el terreno en donde estaba llevando adelante la construcción de su vivienda, los que tenían para él especial significación arquitectónica y por lo cual había proyectado construir su inmueble en función de éstos.- Sobre dicha base entabla demanda contra el Sr.Pablo Meny por ser el autor material de la tala y contra la Sra. Patricia Belli por ser quien contrató la misma.–

En primera instancia el juez condena a ambos demandados, por considerar configurados los hechos relatados en el libelo inicial, a abonar la suma reclamada de pesos quince mil, en concepto de daño moral.- Contra dicha resolución se alzan ambas demandados.-

El codemandado Meny centra su crítica principalmente en la falta de acreditación de la existenci a de los hechos relatados, así como que haya tenido intervención en lo ocurrido, atento considerar que para llegar a tal conclusión el A quo se funda en testigos contradictorios (agravios primero y tercero) y en una pericial que fue irregularmente producida, desde que no se comunicó a las partes fecha de inicio de las pertinentes tareas a fin de que pudieran ejercer su control (agravio segundo).

V) Ingresando a la cuestión relativa a los testimonios contradictorios, asiste razón al apelante en que las declaraciones rendidas en la causa contienen algunos puntos en los cuales los relatos no son uniformes y exactos.

Sin embargo, a mi entender tales defectos no revisten la entidad que el apelante pretende achacarles, ya que los hechos fundantes de la causa encuentran respaldo en otras probanzas rendidas, precisando los dichos de los testigos.

En efecto; el primero de los puntos en que el apelante señala como contradicción es el relativo a la participación del Sr. Meny en los trabajos de poda de los árboles.- Menciona el recurrente que el testigo Comino habla de una cuadrilla de cuatro personas que manifestaron que trabajaban para Meny, de lo que deduce que éste no estaba presente.- Sin embargo, el Sr. Luis Rubén Argüello, por el contrario, vio al Sr. Meny con su cuadrilla; y el Sr.Luis Héctor Argüello señala que vio a Meny con dos empleados de él.

Esta primera contradicción apuntada por el recurrente, no tiene la gravedad que él parece asignarle; en primer lugar porque todos coinciden en apuntar que los que cortaron los árboles eran varias personas, al menos más de dos.- De ese modo, bien pudo haber acontecido que el Sr. Meny se hubiera ausentado por un rato del lugar, dejando a sus dependientes y que ello fue lo que vio el Sr. Comino; y que en otros momentos estuviera allí, conforme lo señalan los Sres. Arguellos.- No resulta esencial a mi entender tampoco la determinación de la cantidad de gente que acompañaban a Meny.- Ello, en virtud de que su participación, fue reconocida por él mismo en sede penal, en el marco de las actuaciones labradas como consecuencia de la denuncia formulada por el actor.- –

En dicha sede el propio codemandado reconoció «… que es dueño de una empresa de servicios que se dedica al mantenimiento edificio de propiedades, que se llamaba «Servi House»… que el fuerte de la empresa es el mantenimiento de espacios verdes…» (fs. 304).- En este contexto, siendo el dueño de la empresa, resulta lógico considerar que al realizar un trabajo fuera acompañado por una cuadrilla, a la que supervisaba, pudiendo por ésta misma razón ausentarse y regresar al lugar del trabajo mientras se desarrollaba.–

Continuó declarando el Sr. Meny que «…que por tal motivo la Sra.Patricia Veliz contrató los servicios de su empresa hace aproximadamente dos meses (la declaración fue en noviembre 2006) para limpiar un lote de propiedad de la nombrada.- Que la propiedad de la nombrada se ubica en una zona que anteriormente se llamaba Barrio Las Tejas y actualmente lo denominan de otra forma…Que el terreno está ubicado en la parte superior de la montaña y el esposo de Veliz les solicitó que podaran un siempre verde ubicado sobre el lote vecino, ya que le daba sombra.- Que asimismo haciendo su trabajo, los empleados del dicente talaron otros árboles ubicados en la propiedad de Veliz, algunos paraísos, una acacia y algunos siempre verde.- … Que allí trabajaron Roque Moyano, Horacio Campos y un chico de nombre Gastón, … todos empleados de la empresa.»; agregando que » a entender del dicente solo un árbol estaba ubicado sobre el terreno colindante y los demás se hallaban dentro del terreno de Veliz. Que el dicente manifestó su voluntad de no hacer nada con aquél árbol pero el marido de Veliz le dio la orden de que procediera a su poda…» (resaltado agregado).–

Del repaso de su declaración surge la propia confesión del demandado de que sus empleados (más de uno, con lo cual puede validamente hablarse de cuadrilla) realizaron la poda de un siempre verde que se ubicaba en un terreno colindante.- El propio Sr. Meny reconoció que procedió a la poda de un árbol que se encontraba en un terreno que no era de quien lo había contratado, admitiendo que podó varios árboles más, a la par que señaló «que a su entender solo un árbol estaba ubicado sobre el terreno colindante», lo que permite inferir que no tenía certeza de tal circunstancia.- Ello, sumado a su propia declaración de que «…no solicita planos para realizar este tipo de trabajos …» (fs.304vta), permite llegar a la conclusión de que el codemandado apelante no conocía con certeza que los árboles que él mismo reconoce fueron podados por su gente, pertenecieran en su totalidad a quien los contrató.-

Si a ello le sumamos su propia declaración de que «no quería hacer nada con aquél árbol…» y que «su voluntad no fue ocasionar daño…», se advierte que el Sr. Meny estaba conciente de que su proceder no era el correcto.-

De esta manera toda contradicción entre los testigos respecto de su participación personal o el número de personas que integraban su cuadrilla queda desvirtuada por la propia declaración del apelante en sede penal, donde personalmente reconoce haber participado y haber procedido a la poda de al menos un árbol que se encontraba fuera del predio de la persona que lo había contratado.–

A ello cabe sumar la declaración que en dicha sede prestó Carlos Mariano Campos, policía comisionado al lugar de los hechos.- De la misma surge que «cuando se constituyó en el lugar observó que había más de diez árboles, todos cortados en el tronco no al ras sino a un metro contados desde el suelo.- Que entre tres y cuatro árboles se encontraban dentro del perímetro del terreno más pequeño que se encontraba alambrado en su totalidad (frente y fondo) en tanto que el resto de los árboles se encontraban en otro terreno baldío. Que este terreno más pequeño se encontraban cercado con alambre en todo su perímetro pero que producto de la caída de los árboles cortados se habían roto, los árboles estaban caídos sobre los alambres.- …» (fs. 305). Del croquis que efectuó el propio policía comisionado al lugar (fs. 306), se desprende que los árboles que el declarante manifiesta cortados podía razonablemente ser los que se encontraban en el fondo del lote del actor.

En definitiva:las supuestas contradicciones entre los testigos no tienen, a mi entender, la entidad que el apelante pretende asignarle.

Igual suerte corren las contradicciones relativas a determinar cuándo comenzó la obra de la casa del actor y si la misma fue construida por él o con la colaboración de otros albañiles.- Tales circunstancias, si bien pueden quitarle seriedad a los dichos de los testigos, no resultan determinantes al momento de tener por acreditado los hechos fundantes de la causa: que el Sr. Meny con su gente, tras haber sido contratado por la Sra. Belli, procedieron a podar árboles que estaban en la propiedad del actor.- Reitero que estos hechos fueron reconocidos por el propio Sr. Meny y constatados por el oficial de policía, con lo cual las contradicciones de los testigos respecto a la presencia del Sr. Meny, la cantidad de acompañantes, si la obra en la casa del actor estaba comenzada o no y si la misma fue realizada por él o con la ayuda de otros, no revisten la entidad que el apelante pretende achacarles.

VI) El segundo agravio se vincula con la inoponibilidad de la pericia arquitectónica.

De un repaso de las actuaciones surge que a fs. 142 se procedió al sorteo de un perito arquitecto, siendo desinsaculado el arquitecto Julio Dante Toledo, quien aceptó el cargo a fs. 245 el 27/10/2009. A fs. 251, con fecha 30/10/2009, se dispuso emplazarlo para que fije día y hora de comienzo de tareas periciales, lo que ocurrió a continuación ese mismo día, fijando a tal fin el 6 de noviembre a las 8 y 30 horas, conforme surge a fs. 251vta, siendo proveído de conformidad a fs. 252, con fecha 02/11/2009. A continuación, el apoderado del actor, con fecha 06 de noviembre (fs. 255), solicitó se emplace al perito arquitecto a que fije nuevo día y hora de comienzo de tareas periciales, atento la imposibilidad de notificar la fijada con la antelación prevista en el CPCC; lo que fue proveído de conformidad a fs.256.- Sin cumplir este nuevo emplazamiento, el perito arquitecto procedió a realizar la tarea pericial y a presentar en autos el correspondiente informe el cual obra agregado a fs. 270/277.- Dicho informe fue agregado mediante decreto de fecha 23/11/2009 (fs. 383) el cual no fue cuestionado por los demandados, pese a haberse notificado (fs. 308/309).-Tampoco realiza el hoy apelante objeción alguna en relación a la agregación de dicha pericia al momento de alegar (fs. 453/455).- Por el contrario, de la lectura de estos alegatos surge que incluso valora dicha pericia, objetando su contenido (fs. 454vta/455), mas no el procedimiento por la cual se llevó a cabo.- Y esto sella la suerte del agravio.

En efecto; el hoy apelante cuestiona deficiencias procedimientales que dejó firmes en primera instancia y que no objetó oportunamente, ni al momento de agregarse la pericia ni al alegar.- De esta manera consintió la agregación del informe pericial pese a los vicios procedimentales existentes e incluso valoró (negativamente) su contenido, convalidando los vicios que ahora denuncia.- No resulta viable, luego, en esta instancia pretender objetarla invocando deficiencias formales no advertidas oportunamente y consentidas.

A más de ello, corresponde señalar que aún no considerando la pericia en cuestión, del resto de las probanzas producidas en autos surge acreditado el hecho objetivo que motivó la presente demanda: la intromisión en el fundo del actor y la poda de al menos un árbol de propiedad del actor.- Tal conclusión surge -como se advirtió anteriormente- de la propia declaración del Sr. Meny por lo que aun lográndose la supresión de la pericial en cuestión como elemento probatorio, esto no es suficiente para mod ificar el resultado del pleito.–

VII) Sobre las consideraciones precedentes corresponde entrar a valorar los agravios desarrollados en cuarto y quinto lugar, relativos a la falta de fundamentación suficiente acerca de la existencia del daño resarcible y su extensión.

Hemos señalado anteriormente que ha quedado acreditado en autos el ilegal proceder del accionado, reconocido en el caso del Sr.Meny por él mismo en su declaración.- El hecho de haber aceptado y procedido a ingresar en un fundo ajeno para podar un árbol, por más que según sus dichos haya sido beneficioso para el árbol, es en si mismo un acto contrario a derecho con potencialidad suficiente para causar un daño.- Si a ello le sumamos, que de la declaración del policía comisionado al lugar, de las fotografías acompañadas a fs. 89/94 (y reconocidas por los testigos) y de los testigos que declararon en la causa resulta que los árboles afectados por la poda ilegítima fueron más de uno, se advierte que el accionar, además de ser un acto contrario a derecho, pudo razonablemente haber causado un daño de importancia.

Las divergencias entre la cantidad de árboles que finalmente fueron afectados, puede incidir en la determinación de la extensión e importancia del daño; pero no pueden producir por si solo el rechazo de la demanda, cuando el accionar ilegal ha sido reconocido por el propio apelante.

Ahora bien; en autos se reclama únicamente un daño moral causado al actor y derivado de la conducta desplegada por los demandados.- Este Tribunal con anterioridad ha señalado que el daño moral puede ser conceptualizado como la «modificación disvaliosa del espíritu, en el desenvolvimiento de su capacidad de entender, querer o sentir, consecuencia de una lesión a un interés no patrimonial, que habrá de traducirse en un modo de estar diferente de aquel al que se hallaba antes del hecho, como consecuencia de éste y anímicamente perjudicial» (PIZARRO, R., «Daño Moral. Prevención / Reparación / Punición», Ed. Hammurabi, Bs. As., 1996, pág. 47).- En otras palabras, hay daño moral cuando se producen consecuencias perjudiciales derivadas de la lesión a un interés legítimamente protegido» (Sandoval Luque, Esteban, «Principales aspectos del daño moral en el incumplimiento contractual», nota en L.L. Cba. III, pág.397).

En el caso de autos, el agravio moral estaría configurado por el malestar que le habría producido al actor la poda de esos árboles siendo que, según sus dichos -reforzados por las declaraciones de los testigos- había proyectado su casa en función de éstos.- Así lo confirma el testigo Carlos Valdez Roca, quien explica que el proyecto podía definirse como «… que no era una vivienda en el bosque sino el bosque en la vivienda…» y que «La planta no fue caprichosa y por un juego lúdico de formas sino que respondía al entorno.- Era la ubicación de los árboles y el porte lo que determinó la elección del lote…» (fs.148/149).- El testigo Sergio Proto, por su parte, expresó que «tenía arboleda e hizo la casa en función de la arboleda porque tenia mucha sombra y como es arquitecto prioriza el tema de los árboles por el sol…» (fs.147).–

De esta manera se advierte que los árboles existentes en el predio eran importantes para el actor, de tal manera que proyectó su casa en orden a su existencia.- El hecho de que por un accionar contrario a derecho algunos de esos árboles hayan sido afectados, pudo razonablemente generar en el actor un menoscabo espiritual susceptible de configurar daño moral.

Recordemos que no es necesario para la procedencia de este rubro que la persona haya derivado en un estado depresivo, sino que basta que el accionar contrario a derecho le haya ocasionado un malestar espiritual, que no habría sufrido si tales actos no se hubieran llevado a cabo.

Por tal motivo, entiendo que razonablemente puede considerarse que el actor sufrió un daño moral derivado de la poda ilegal de árboles existentes en su predio, aunque haya sido un solo árbol y aun cuando haya sido una sola rama de dicho árbol.- La circunstancia de que él haya luego procedido a la poda de otros árboles e incluso que haya talado a ras del piso alguno, no sirve como causal de eximición, pues se trata de su propiedad.- Pese a ello, es una circunstancia que debió ser valorada al momento de cuantificar el daño moral.- Ello ya que, como lo advierten los demandados, no se ha logrado acreditar acabadamente cuál fue la cantidad de ejemplares dañados.-

Por lo expuesto y los fundamentos que desarrollaré a continuación es que, aun cuando comparto la procedencia del rubro reclamado, disiento con el juez de primera instancia en relación a la cuantificación que al mismo se le asigna.

Es sabido que la cuantificación del daño moral es una de las tareas más difíciles que le ocupa al juez.- A los fines de la determinación de la indemnización interviene el «libre arbitrio». Esta Excma.Cámara, con anterior integración, señaló con anterioridad que «.este acto creador del juez, se ofrece dentro de un marco más o menos amplio, según que la previsión del caso ofrezca clara solución o no de las normas a aplicar, pero por amplio y extenso que resulte en definitiva su arbitrio, no por ello ha de ser producto del capricho, ni expresión de voluntad omnímoda suya, manifiestamente arbitraria -de hecho podría serlo, es el riesgo de lo humano patente en el orden de todas las ciencias-, sino que ha de atenerse a la realidad, objetivamente, según una crítica reflexión, cuya eficacia ha de resultar necesariamente de su concordancia con las valoraciones vigentes, según la convicción de la comunidad. En este orden de ideas, está demás destacar la jerarquía de la ciencia jurídica, como garantía de objetividad en el pensamiento del juez, toda vez que en ella ha de encontrar el juez, en el ejercicio de su arbitrio, el auxilio necesario para fundar su decisión en derecho».- Luego se «.admite el arbitrio judicial como un dato; pero al mismo lo circunscribe a lo que realmente es, puesto que por extenso que resulta su ejercicio, no excede la función judicial y operar dentro de los límites señalados a ésta en el ordenamiento jurídico; vale decir, su constante integración en la labor inexcusable de adecuación de las normas generales, a través de las circunstancias, y por sus elementos jurídicos relevantes, del caso mediante la norma individual, que es la sentencia en el orden judicial» (Ernesto Eduardo Borga, «Arbitrio Judicial», Enciclopedia Jurídica Omeba, T.I, p.758).–

En esta tarea de fijar el monto del daño moral, debemos tener presente que resulta imposible mensurar el dolor en cada caso particular, pues se trata de algo subjetivo y variable de una persona a otra.- Por eso, la solución que se adopte en cada supuesto dependerá de las circunstancias del caso y quedará librada a la apreciación judicial.- Y si bien es cierto que dejar librado al mero arbitrio judicial la determinación del monto del daño moral dificulta a las partes el contralor del modo y de los elementos tenidos en cuenta para arribar al mismo; también lo es que en esta materia resulta difícil establecer parámetros que puedan ser razonablemente admitidos por los tribunales que satisfagan todas las preocupaciones (CFR: «RÍOS DANIEL VÍCTOR C/ DÍAZ WALTER Y OTRO – ORDINARIO DAÑOS Y PERJUICIOS ACCIDENTES DE TRANSITO EXPTE. 592308/36», 140 del 25/08/2006).

En el particular caso de autos, habiéndose acreditado lo ilegal del proceder de los demandados, la cuantificación del daño sufrido debe ser fijada con especial atención a la extensión y permanencia del perjuicio causado.

Cabe precisar que de ninguna de las probanzas rendidas puede extraerse que los recortes efectuados a los árboles hayan provocado la muerte de estas plantaciones.- En este punto considero oportuno traer a colación los dichos del oficial de policía comisionado al lugar del hecho quien señaló que los árboles fueron cortados en el tronco y a una altura de un metro, lo que es coincidente con las fotografías aportadas por el actor y los dichos de varios de los testigos. Si a ello le sumamos lo expuesto por el ingeniero forestal en su informe de fs. 346/357, respecto de que los grupos de árboles del fondo de la casa (árboles 4, 5 y 6) a pesar de haber sido podados «presentan abundante brotación…» (fs. 350) se advierte que el daño causado a los árboles no ha sido permanente.–

En efecto; en relación a los árboles definidos como 4 en el croquis de fs.354 el perito informa que si bien fueron talados hace tres años, presentan una «gran brotación» compuesta por diecinueve renuevos importantes y un número menor de brotes pequeños.- Agrega el perito que el árbol adulto se encuentra rodeado por 15 plantas jóvenes de «siempre verdes» próximas a su tronco, las cuales han sido cortadas a flor de tierra años anteriores y hoy están representadas por 49 brotes que no prosperaran mucho por estar dominadas bajo la copa del árbol mayor.- Reconoce el perito que «este es el árbol más vigoroso del terreno a pesar que ha sido talado a 4,90 metros del suelo, años anteriores» (fs. 344).- En cuanto al grupo de árboles cinco, también «siempre verdes», reconoce el perito que han sido cortados a 1,2, 0.9 y 0.8 del suelo, pero refiere que la brotación actual tiene una altura de 4,44; habiendo rebrotado.- Adita que «ese árbol se encuentra rodeada por 5 plantas jóvenes que fueron cortadas al ras del suelo y todas ellas hoy tienen 6 brotes mayores a 5 centímetros de diámetro en promedio.».- Los árboles definidos como siete son cuatro «siempre verdes» jóvenes y no presentan indicios de haber sido talados.- El árbol ocho por su parte, ha sido cortado a flor de tierra según el perito y es el único que no presenta ningún signo de vida.- Sin embargo, no es posible atribuir la poda de este último al Sr.Meny, desde que ninguna de las probanzas rendidas habilita extraer esa conclusión.- Tanto de los testigos, como las fotografías y el policía comisionado en el lugar, surge que la poda de los árboles fue efect uada sobre los mismos alrededor de un metro de altura.

Del repaso de la pericia surge, en consecuencia, que el daño no fue permanente ya que los árboles han comenzado a rebrotar y si bien no son quizás lo mismo que antes de la poda original, al menos los mismos no están muertos.

Nótese que si bien uno de las plantas cortadas al ras no presenta signos de vida, el mismo pudo haberlo sido con posterioridad, ya que ninguna de las probanzas surge que árbol alguno haya sido podado a esa altura por el demandado.

Bajo estos parámetros, y si bien reconozco que el accionar del accionado fue contrario a derecho y que produjo un malestar espiritual en el actor, no comparto la cuantificación formulada por el juez de primera instancia, pues debe tenerse presente que si bien los árboles no puede ser inmediatamente vueltos al estado anterior han rebrotado.

También considero menester traer a colación lo señalado por el perito respecto de «la obra de la construcción, con la proximidad del cavado de la fundación y consecuente corte de raíces y el normal uso de calcáreos en la mampostería y revoques, ha sido perjudicial en el desarrollo de los árboles más cercanos a la casa…» (fs. 351/352); a lo que se adita que algunas de las especies dañadas (siempre verdes) son según el ingeniero consideradas «una plaga» (fs. 352).

Finalmente un dato no menor está constituido por el valor mismo del terreno, que de acuerdo a constancias de autos ascendía a pesos siete mil ($7000) (fs.98).- Todo ello me lleva a la convicción de que el daño moral debe ser reducido a la suma de pesos cinco mil.–

VIII) En cuanto al agravio vinculado a la imposición de costas en primera instancia, corresponde señalar que la demanda ha sido acogida y el único rubro que se demandó admitido, aunque por una suma menor a la demandada.- Sin embargo, corresponde tener presente también que dicha suma fue una estimación realizada por la parte conforme sus propias aclaraciones formuladas a fs. 1.- «el monto reclamado es fijado provisionalmente a los fines de evitar cualquier planteo dilatorio de defecto legal o libelo oscuro en el modo proponer la presente pretensión…. La cuantificación del resarcimiento la dejo librada al prudente arbitrio judicial….» (fs. 1).-

Por tal motivo y siendo que reiteradamente he sostenido que la imposición de costas responde a un criterio jurídico y no matemático, corresponde señalar que aun cuando se hayan modificado el monto por el cual se condena a los demandados por daño moral, habiendo sido acogida la demanda y el principal rubro demandado, no corresponde modificar las costas de primera instancia, las que se mantienen en cabeza de los demandados.-

IX) Por último y en relación al sexto agravio, el cual se centra en la improcedente fijación de honorarios al perito arquitecto, atento la inoponibilidad de la pericia, corresponde reiterar que el demandado hoy recurrente consintió el dictamen formulado por el perito, no cuestionando su agregación; ni criticando en los alegatos los vicios que hoy denuncia.- De este modo, habiendo sido incluso valorados por él mismo los dichos del perito en su dictamen al alegar, no resulta procedente dejar sin efecto la regulación a su favor.

En síntesis, corresponde acoger parcialmente el recurso de apelación deducido, únicamente en relación al monto por el cual se condena el daño moral mandado a pagar a los demandados.

X) Atento que se han acogido parcialmente los agravios expuestos por la apelante, las costas en ésta Sede se imponen al codemandado apelante en un sesenta por ciento yal actor en un cuarenta por ciento (art. 130 CPCC), a cuyo fin se regulan los honorarios del Dr. Diego Bobatto en el cuarenta por ciento (art. 40 de la ley 9459) del término medio de la escala del art. 36 de ley 9459 y los del Dr. Rodrigo Agrelo en el treinta por ciento del mismo punto y escala.

Por lo expuesto, a la primera cuestión voto parcialmente por la afirmativa.-

LA SEÑORA VOCAL CLAUDIA ZALAZAR A LA PRIMERA CUESTION PLANTEADA DIJO: Que adhiere en un todo al voto emitido por el Sr. Vocal preopinante.-

EL SEÑOR VOCAL JOAQUIN FERRER A LA PRIMERA CUESTION PLANTEADA DIJO: Que adhiere en un todo al voto emitido por el Sr. Vocal Dr. Rafael Aranda por ajustarse a derecho.

EL SEÑOR VOCAL RAFAEL ARANDA A LA SEGUNDA CUESTION PLANTEADA DIJO:I) El doctor Hugo Martín Sanchez, en representación de la codemandada Adriana Patricia Belli, expresa agravios a fs.604/606.

Cuestiona que el A quo en primer lugar y pese a reconocer las discordancias de las declaraciones testimoniales, les dé credibilidad.- Sostiene que el valor de la prueba testimonial debe ser tenida en cuenta en función de la concordancia de las mismas.- Refiere que en autos se aleja de tal criterio considerando que la falta de concordancia era de menor cuantía, ya que tratándose de varios árboles y no de uno o dos eran entendibles las discordancias entre veinte, seis o siete.- Critica que se justifique la falta de concordancia en el hecho de que no se trató un evento específico el que debían describir los testigos, sino que formaba parte de su percepción cotidiana en días ordinarios de trabajo.- Alega que sin perjuicio de ello, varios testigos no duraron en señalar como que la altura de los árboles eran de diez metros, un dato muy específico, difícil de establecer con tanta precisión para cualquier persona que no tiene una referencia física a los fines de comparar la altura, pero que varios testigos señalaron de manera uniforme.-

Reitera que el juez le otorga valor a las referidas declaraciones, aunque no cumplen con las reglas que él mismo establece a los fines de otorgarle validez, justificando discordancias en la mínima importancia que tiene la cantidad una vez que supera el número de uno o dos, pareciendo ser más o menos lo mismo seis que quince o veinte.–

Critica que se fundamente los cortes de los árboles, dado que todos los testigos coinciden en que ello ocurrió, nuevamente minimizando el hecho de la cantidad.-

En segundo lugar cuestiona que pese a que el ingeniero agrónomo indique en su dictamen que se produjo la tala -de una manera inexplicable- de ocho árboles, en ningún momento surge para el A quo la simple pregunta de quién taló los cuatro árboles que difieren entre los reclamados por el actor y los detallados por el perito ingeniero agrónomo.

Critica que se llegue a la determinación de que existieron los árboles y que losmismos fueron modificados, sin entrar en el examen de su cantidad y de los modificados, los que difieren con la demanda.- Refiere que llega a la conclusión con simples indicios, forzando la confiabilidad y poca precisión de las declaraciones testimoniales y omitiendo la cantidad de árboles que el actor dice le habrían cortado.–

Cuestiona en tercer lugar que el Magistrado dé preferencia a la pericia realizada por el ingeniero agrimensor por sobre la del ingeniero forestal.- Critica que se tenga por cierto que se trató de una tala y no de una poda, dejando de lado lo expuesto por el ingeniero forestal quien ha señalado que los árboles han sido podados, no talados.- Resalta que ninguno de los testigos habló de un corte al pie de un árbol pero que surge del informe del perito forestal que existe uno de esas características.- Se agravia, en consecuencia, de que las conclusiones a las que llega el Sr. Juez lo hayan sido sin interpretar de manera integral las periciales, documentales y testimoniales.-

Se queja en cuarto lugar que se parta de los mismos testigos contradictorios, para solidarizar de responsabilidad a su parte, por el solo hecho de que haya contratado al Sr. Meny para realizar en su terreno desmonte y poda de los árboles.- Critica que se concluya de manera forzada en virtud de los dichos de los testigos, discordantes entre si y respecto de los dichos del actor en la demanda, más las manifestaciones vertidas por los demandados, realizadas al solo efecto de narrar la realidad de las cosas.-

Cuestiona finalmente que se base la existencia del daño moral, en la pericia del perito Toledo, la que a su vez carece de valor probatorio, toda vez que fue realizada sin otorgar a las partes el debido derecho de control, lo que hace que devenga en improcedente.Puntualiza que el juez, al concederle daño moral por la tala de cuatro árboles que fue lo reclamado, omite considerar que existen más.- Arguye que los cortados a la altura que indican los testigos producen un daño moral al actor, pero no así el de los propios trabajadores de la casa, que cortaron raíces y salpicaron de manera perjudicial a los árboles.- Se queja de que a la hora de cuantificar el daño moral se sustentan las conclusiones en cuestiones y apreciaciones personales del juzgador, sin encontrar en los presentes actuados ningún fundamento que permita inferir tales montos .-

Los agravios son contestados por la parte actora quien denuncia la insuficiencia técnica de la presentación efectuada.- También pide el rechazo del recurso, con costas.-

II) De modo liminar -y atendiendo la observación formulada por la parte actora al evacuar el traslado- he de decir que la expresión de agravios hecha por la recurrente satisface los recaudos de admisibilidad formal exigibles para su configuración como tal, valorados éstos con el criterio amplio y flexible que es propio de los recursos ordinarios y a fin de favorecer la plena vigencia de la inviolabilidad de la defensa en juicio (art. 18, C.N.).- Arribo a esta conclusión luego de una lectura integral de dicha pieza procesal, donde alcanza a comprenderse cuál es el yerro atribuido a la resolución en crisis, con el consecuente agravio que esto le produce a la parte apelante. Por ello entendemos cumplidos los referidos presupuestos para acceder a la instancia recursiva ordinaria aventando se este modo todo riesgo de incurrir en excesos rituales manifiestos y garantizando -al mismo tiempo- el derecho de defensa del apelante.-

III) Ingresando al recurso de la demandada Belli, se advierte que varios de sus a gravios (lo relativo a las contradicciones de los testigos y valor de la pericia del arquitecto Toledo) ya han sido resueltos en la primera cuestión, al resolverse el recurso del codemandado Sr.Meny, por lo cual y a los fines de evitar inútiles reiteraciones, me remito a lo allí expuesto.-

Corresponde apuntar una vez más que las contradicciones entre los testigos no fueron suficientes, a la luz de las otras pruebas rendidas para rechazar la existencia del hecho que nos ocupa: que al menos un árbol de propiedad del actor fue cortado por el Sr. Meny, quien fue contratado por la apelante.

Conforme se ha señalado, las divergencias entre la cantidad de árboles existentes y la de árboles afectados por la poda, no son suficientes para desvirtuar la ilegitimidad del accionar de los demandados, aún cuando puedan ser valoradas (como se ha hecho) para determinar la mayor o menor importancia del daño causado.- El hecho de que el actor reclame solo cuatro árboles y de las pericias surja que hay más de esa cantidad que fueron podados, tampoco es suficiente para rechazar la demanda, ya que dentro de su derecho de propiedad el accionante podía hacer con sus propios árboles lo que quisiera, dentro de las reglamentaciones municipales vigentes.

El actuar ilegítimo está constituido por el ingreso a un predio que no es de propiedad de los actores, sin su autorización y con lesión a su propiedad. Aún cuando haya sido el corte de una sola rama, el accionar en si mismo fue contrario a derecho y susceptible de generar responsabilidad de acreditarse un daño en el damnificado.- La importancia de las acciones desarrolladas en predio ajeno solo pueden influir al momento de determinar la cuantía del daño y su extensión; y en el caso de autos, han sido consideradas para tomar la decisión de disminuir el monto acordado en concepto de daño moral.

IV) En relación al tercer agravio, corresponde señalar que, a diferencia de lo que sostiene el apelante, el propio ingeniero forestal también habla de tala (ver fs.348, en relación a los «arboles 4»), utilizándolo como sinónimo de poda, ya que en un primer momento refiere que «sus dos fustes han sido talados a 4,9 metros…»; «es el árbol más vigoroso del terreno a pesar que ha sido talado» y luego en relación al mismo grupo de árboles señala «los árboles 4,5,6, detallados precedentemente, se observan podados, por lo tanto deben tratarse de los ejemplares dañados por la poda motivo de la litis…».- De este modo no se advierte el agravio de la apelante, ya que de la propia pericia del ingeniero forestal que ella propicia surge que los árboles fueron podados/talados.

Reitero que aún cuando se hubiera cortado una simple rama de un fundo que no es el propio se trataría de un accionar ilegal.- La cantidad de árboles dañados y la importancia de este daño solo influyen en la extensión y cuantificación del daño susceptible de ser indemnizado.-

V) En relación al cuarto agravio corresponde señalar que la apelante -en el responde- reconoció haber contratado al Sr. Meny y que fue éste en sede penal quien reconoció que por indicación del esposo de la actora procedió a ingresar en un fundo que no era el de la apelante.- Cabe tener presente que fue la propia recurrente la que reconoció haber contratado al codemandado y que en ningún momento acreditó que éste se excedió en el encargo oportunamente realizado, a los fines de desligarse de los actos por aquel realizados.- De modo que su vinculación con los actos dañosos surgen no solo de los testimonios de las partes sino de su propia contestación de demanda y de los dichos del codemandado.

En cuanto a las quejas vinculadas al monto por el cual se acordó el daño moral, las mismas han sido consideradas en el primer agravio.

En consecuencia y por todo lo expuesto, el recurso de apelación de la codemandada Sr.Belli, resulta parcialmente procedente, únicamente en lo relativo al monto por el cual se condena por daño moral.- –

VI) Atento el rechazo parcial del recurso incoado, las costas en esta Sede se imponen a la parte apelante en un sesenta por ciento y a la actora en un cuarenta por ciento (art. 130 del CPCC), a cuyo fin se regulan los honorarios del Dr. Diego Bobatto en el cuarenta por ciento (art. 40 de la ley 9459) del término medio de la escala del art. 36 de ley 9459 y los del Dr. Hugo R. Martín Sánchez en el treinta por ciento del mismo punto y escala.

Por lo expuesto, a la segunda cuestión voto parcialmente por la afirmativa.

LA SEÑORA VOCAL CLAUDIA ZALAZAR A LA SEGUNDA CUESTION PLANTEADA DIJO: Que adhiere en un todo al voto emitido por el Sr. Vocal preopinante.-

EL SEÑOR VOCAL JOAQUIN FERRER A LA SEGUNDA CUESTION PLANTEADA DIJO: Que adhiere en un todo al voto emitido por el Sr. Vocal Rafael Aranda por ajustarse a derecho.

EL SEÑOR VOCAL RAFAEL ARANDA A LA TERCERA CUESTION PLANTEADA DIJO: Propongo: 1°) Acoger parcialmente el recurso de apelación deducido por ambos codemandados en contra de la sentencia número cincuenta y seis dictada el día veintiocho de marzo de dos mil doce (fs. 512/524), únicamente en relación al monto de daño moral mandado a pagar, confirmando la misma en todo lo demás que decide.-

2°) Fijar el monto de daño moral en la suma de Pesos Cinco Mil ($5.000), debiendo el Sr. Juez proceder a formular nuevas regulaciones de honorarios en función de la nueva base que ha quedado configurada.-

3°) Imponer las costas de segunda instancia en relación al recurso del codemandado Pablo Meny al codemandado apelante en un sesenta por ciento y al actor en un cuarenta por ciento (art. 130 CPCC), a cuyo fin se regulan los honorarios del Dr. Diego Bobatto en el cuarenta por ciento (art. 40 de la ley 9459) del término medio de la escala del art.36 de ley 9459 y los del Dr. Rodrigo Agrelo en el treinta por ciento del mismo punto y escala.

4°) Imponer las costas por el recurso de la codemandada Sra. Adriana Patricia Belli, a la parte apelante en un sesenta por ciento y a la actora en un cuarenta por ciento (art. 130 del CPCC), a cuyo fin se regulan los honorarios del Dr. Diego Bobatto en el cuarenta por ciento (art. 40 de la ley 9459) del término medio de la escala del art. 36 de ley 9459 y los del Dr. Hugo R. Martín Sánchez en el treinta por ciento del mismo punto y escala.

LA SEÑORA VOCAL CLAUDIA ZALAZAR A LA TERCERA CUESTION PLANTEADA DIJO: Que adhiere en un todo al voto emitido por el Sr. Vocal preopinante.-

EL SEÑOR VOCAL JOAQUIN FERRER A LA TERCERA CUESTION PLANTEADA DIJO: Que adhiere en un todo al voto emitido por el Sr. Vocal Rafael Aranda por ajustarse a derecho.–

Por el resultado de la votación precedente.

SE RESUELVE: 1°) Acoger parcialmente el recurso de apelación deducido por ambos codemandados en contra de la sentencia número cincuenta y seis dictada el día veintiocho de marzo de dos mil doce (fs. 512/524), únicamente en relación al monto de daño moral mandado a pagar, confirmando la misma en todo lo demás que decide.- 2°) Fijar el monto de daño moral en la suma de Pesos Cinco Mil ($5.000), debiendo el Sr. Juez proceder a formular nuevas regulaciones de honorarios en función de la nueva base que ha quedado configurada.- 3°) Imponer las costas de segunda instancia en relación al recurso del codemandado Pablo Meny al codemandado apelante en un sesenta por ciento y al actor en un cuarenta por ciento (art. 130 CPCC), a cuyo fin se regulan los honorarios del Dr. Diego Bobatto en el cuarenta por ciento (art. 40 de la ley 9459) del término medio de la escala del art. 36 de ley 9459 y los del Dr. Rodrigo Agrelo en el treinta por ciento del mismo punto y escala. 4°) Imponer las costas por el recurso de la codemandada Sra. Adriana Patricia Belli, a la parte apelante en un sesenta por ciento y a la actora en un cuarenta por ciento (art. 130 del CPCC), a cuyo fin se regulan los honorarios del Dr. Diego Bobatto en el cuarenta por ciento (art. 40 de la ley 9459) del término medio de la escala del art. 36 de ley 9459 y los del Dr. Hugo R. Martín Sánchez en el treinta por ciento del mismo punto y escala.- Protocolìcese, hágase saber y bajen.-

Rafael Aranda – Vocal

Joaquin Ferrer – Vocal

Claudia Zalazar – Vocal

 

  1. Buenas noches, acabo de leer la publicación y es lo q me está pasando en mi propiedad mi vecino estaba autorizado a cortar las ramas de los árboles q pasaban a su terreno y el señor contrato una cuadrilla y me corto casi todos los arboles q dan al fondo de mi casa, es viable ubicar daño moral?

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