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Digesto Jurídico Argentino: en busca del orden necesario

2338_tapa_2742009_193747Autor: Auliu, Eduardo C. de Luján

Fecha: 2-jul-2014

Cita: MJ-DOC-6778-AR | MJD6778

Sumario:

I. Introducción. II. Digesto. Etimología y raíz histórica. III. El Digesto Jurídico Argentino: reseña. IV. La necesidad de orden en el sistema jurídico. V. Materia de revisión y criterios para la elaboración. VI. Inflación y contaminación normativa: problemas con solución. VII. Colofón.

Doctrina:

Por Eduardo C. de Luján Auliu (*)

«El orden y la simplificación son los primeros pasos hacia el dominio de un tema, el enemigo real es lo desconocido.» Thomas Mann

I. INTRODUCCIÓN

Ayer proyecto, hoy realidad. El Digesto Jurídico Argentino, obra legislativa de notoria trascendencia y valía para el entramado legal y la sociedad toda, rige ahora los cauces del orden y la seguridad jurídica habiendo sido sancionada la Ley 26.939 , que dispone la aprobación del proyecto que hubo sido consolidado el 31 de marzo de 2013.

Tras quince años de trabajo constante, dedicación y extrema meticulosidad, fruto del saber jurídico y la más acertada metodología, el proyecto que tuvo origen como corolario de la sanción de la Ley 24.967 en 1998 encuentra un satisfactorio resultado y cumple con lo estipulado en la citada norma, en tanto dispuso la elaboración y aprobación del Digesto Jurídico Argentino a los efectos de fijar los principios y el procedimiento para contar con un régimen de consolidación de las leyes nacionales generales vigentes y su reglamentación.

Innecesario es poner de manifiesto que toda norma genera cambios en las conductas de los ciudadanos, en la labor de los operadores jurídicos, en el actuar de los magistrados, y es por ello que precisamente la creación y vigencia de este Digesto podría representar -y ojalá así sea- un inmediato remedio a la inseguridad jurídica más evidente, resultante del caos normativo. Interrogantes varios se presentan, entonces, respecto de la utilidad, la necesidad y el esfuerzo que implica tamaña obra, sin embargo y en pos de dar rienda al desarrollo del presente artículo, no es dable soslayar que se ha llegado a una meta normativa, que el esfuerzo de profesionales, expertos, grupos editoriales y legisladores ha sido fructífero, y que en la Argentina, en buena hora, es notoria la intención de que reine el orden.

II. DIGESTO. ETIMOLOGÍA Y RAÍZ HISTÓRICA

Enseña el Dr.Ricardo PANERO GUTIÉRREZ que la palabra «digesto» deriva del latín, siendo su significado puro «digiere», derivándose de este «distribuir», «ordenar». El origen del término data del año 530 d. C., época en que Justiniano I, emperador bizantino, ordenó la codificación y el orden sistemático de todas las obras de tipo jurídico cuya autoría correspondiera a jurisconsultos romanos.

El Digesto como tal fue codificado por Triboniano. Él dirigió lo que modernamente se conoció como Corpus Iuris Civilis, y cuyo título original fuera Digesta sive Pandecta iuris, una de las obras antiguas más relevantes, que permitió además la conservación de doctrina clásica para la cita y referencia de obras modernas. Por este medio, Justiniano I tuvo en miras la imposición de una normativa uniforme en el inabarcable territorio en que su imperio se extendía. Actualmente, el término se ha ampliado por lógica para comprender a toda compilación sistemática de normas jurídicas.

El Digesto de Justiniano fue un ambicioso proyecto que, habiendo culminado exitosamente, dio a su mentor la iniciativa para propender a la compilación de la jurisprudencia de la época a los efectos de que los jueces pudieran citar con mayor celeridad los antecedentes normativos aplicados en la práctica. Estructuralmente, la histórica obra romana contenía partes entre las cuales se encontraban la pars iudiciis, encargada de regir la defensa de la propiedad y los llamados derechos reales; la pars de rebús, que se ocupaba de los contratos, y la umbilicus, fundamental por compilar y ordenar todo lo atinente a las relaciones filiales. El término, entonces, ha traído consigo a lo largo del tiempo una metodología de orden, un resultado deseable y una meta clara, trascendental y superlativa para todo sistema jurídico.

III. EL DIGESTO JURÍDICO ARGENTINO: RESEÑA

Habida cuenta de la breve revisión histórica vertida, corresponde reseñar aquello que es materia del presente artículo, evitando en la medida de lo posible ahondar en cuestiones superfluas y comentarios de tipo axiológico.El Digesto Jurídico Argentino se compone por la colección de leyes nacionales vigentes, sistematizadas y ordenadas, que hubieron sido analizadas previamente por la Comisión Bicameral del Digesto Jurídico, y luego aprobada por el Congreso. Los quince años de arduo trabajo tornaron necesaria la actuación de expertos que se vieron en la obligación de ordenar normas que, en múltiples casos, habían sido modificadas por leyes posteriores, o bien resultaron abstractas por el paso del tiempo y su inaplicabilidad de hecho.

El Digesto en cuestión se compone de tres tipos de normas diferentes: leyes, decretos leyes y decretos de necesidad y urgencia, desde 1853. No se encuentran comprendidas en él, sin embargo, la normativa nacional de jerarquía inferior, las normas provinciales ni todas las normas sancionadas con posterioridad al mes de marzo del año 2013.

Tras la consolidación del Digesto, son 3.353 las normas vigentes que resultan de la depuración de las 31.400 que existían previamente. Esta disminución abrupta en la cantidad de normas trajo aparejado el imperioso reordenamiento interno de aquellas que mantienen su vigencia, siendo que en el caso de los códigos se incorporaron artículos e institutos que se encontraban en leyes complementarias.

La cristalización del tan necesario reordenamiento encuentra sustento en el sistema de denominación alfanumérico y su correspondiente categorización compuesta por treinta y una materias.

IV. LA NECESIDAD DE ORDEN EN EL SISTEMA JURÍDICO

«El árbol de las leyes ha de podarse continuamente.» Anatole France

Tomando el «orden» como principio rector del pensamiento filosófico de la antigua Grecia, toda circunstancia y reflexión de tal requieren necesariamente una estructura de entendimiento imprescindible para su inteligibilidad, pues cada cultura concibe el mundo y el orden de este en pos de sus más arraigadas creencias. Más cerca en el tiempo, el pensamiento clásico hizo propio el criterio de orden natural, siendo aquel independiente del azar, de los astros y de la voluntad de los dioses, sujeto indivisiblemente al cumplimiento de una ley natural.Bien entonces, sin continuar en la senda historicista, cabe reemplazar aquel criterio de ley natural y dar por sentado que ni la fortuna, los dioses ni demás cuestiones imponderables deberían afectar un orden establecido, y más cuando de derecho se trata, pues bien puede una situación anómala afectar el espectro jurídico legal y propender a su modificación para posibilitar así la regulación de eventos extraordinarios, pero en ningún caso debe el sistema normativo sujetarse a imponderables en relación a la vigencia de las leyes que rigen la convivencia humana.

No sin cierta resignación se reconoce que es de imposible concreción el logro de un sistema legislativo que se precie de un orden total y absoluto, es por ello que de modo permanente quienes tienen a su cargo la creación de las leyes deben tomar medidas necesarias y oportunas para tener bajo control las normas que surgen de aquel inmenso hontanar que conforman el derecho y las necesidades humanas.

En tanto de manera permanente se suscitan a diario acontecimientos dignos de ser regulados, situaciones en que las normas colisionan, y controversias de tipo valorativo, ético y moral, se torna necesaria la creación de normas que den solución a tales conflictos. Pero claro, la creación en demasía de normas primigenias en alguna materia y las normas modificatorias, sumadas a los principios legales básicos sobre especificidad y temporalidad, hacen inabarcable el mundo normativo con experticia, de manera tal que se vuelve imperiosa la necesidad de coherencia y seguridad jurídica, no solo para los operadores del derecho, sino para cualquier ciudadano.

No corresponde en este trabajo encontrar responsables del caos mencionado, sin embargo, es posible y conveniente esbozar un argumento o explicación de las causas de aquel desorden. Actualmente las normas son concebidas de un modo muy distante al de antaño.Las leyes han dejado de estar escritas en piedra y con absoluta volatilidad son modificadas, reemplazadas o confinadas al olvido por su inaplicabilidad, tal vez porque la conflictividad social así lo requiere, o bien porque gran cantidad de normas tienden a satisfacer necesidades temporales.

Ante tal situación de caos normativo y estableciendo una casi obvia contraposición, deviene imperiosa la necesidad de orden. Es propio del hombre moderno el sistematizar su conducta, y con ello lógicamente ha de ser sistematizado aquello que la rige, por ello es que suele tener lugar una compleja contienda conceptual, por un lado, para simplificar las normas y, por otro, para determinar la manera de concretarlo, siendo que la simplificación de estas no contempla la reducción en número ni la depuración de tales.

V. MATERIA DE REVISIÓN Y CRITERIOS PARA LA ELABORACIÓN

Un inmenso volumen que ronda las 33.400 normas fue objeto de revisión para la elaboración del Digesto hoy vigente, lo que da pauta acabada de la importancia del trabajo realizado así como también de los efectos perjudiciales que pudieran tener lugar a raíz de la inflación y contaminación legislativa, ambos conceptos que luego serán desarrollados.

Durante el proceso de revisión, fueron examinadas minuciosamente las leyes, los decretos leyes, los decretos de necesidad y urgencia y los decretos reglamentarios, sancionados y emitidos desde 1853, año en que se hubo sancionado la Constitución nacional. La legislación analizada fue extraída trabajosamente del Boletín Oficial, de documentos históricos y del importante y extenso Registro Nacional, al tiempo que de cada norma debieron tenerse en cuenta las modificaciones, abrogaciones y derogaciones, así como también sus vínculos con demás normativa de la misma materia.

En su art. 6 , la Ley 26.967 establece técnicas adecuadas para el cumplimiento del objetivo, en tanto contempla expresamente:

a) Recopilación. Abarca la clasificación, depu ración, inventario y armonización de la legislación vigente y un índice temático ordenado por categorías.

b) Unificación.Importa la refundición en un solo texto legal o reglamentario de normas análogas o similares sobre una misma materia.

c) Ordenación. Traduce la aprobación de textos ordenados, compatibilizados, en materias varias voces reguladas y/o modificadas parcialmente.

Con total apego de lo expuesto es que el equipo de expertos laboró en pos del logro del que hoy presume un sistema jurídico en parte saneado, y que puede detallarse del modo que a continuación de expresa.

1. Derogaciones tácitas

Afirma el Dr. MARIENHOFF que en tanto un decreto reglamente una norma que ha perdido su vigencia, este ha de considerarse inconstitucional. Lo dicho constituye una máxima doctrinaria del derecho administrativo tan sencilla de afirmar como compleja de elaborar. La complejidad que reviste este acápite está dada por la incompatibilidad difusa, poco clara, que existe entre una norma anterior y una posterior que pretende regularla. Queda claro, entonces, que aquellas normas que hubieran sido reemplazadas tácitamente debían ser eliminadas expresamente para introducirlas en lo que se ha dado en llamar orden jurídico histórico. En suma, 1381 nomas fueron derogadas implícitamente.

2. Normas declaradas inconstitucionales

Se instó a la eliminación de los textos de los artículos, incisos, frases o palabras declarados inconstitucionales por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, por lo que tomó importancia el material provisto por el Superior Tribunal de Justicia provincial de fallos en que se hubiere declarado la inconstitucionalidad de distintas normas.

3. Normas cuyo objeto se hubiere cumplido o hubieren sido fusionadas en otras normas

Es importante destacar que tal vez uno de los puntos más complejos y reñidos de la depuración propuesta haya sido sin lugar a dudas el determinar cuándo una norma encuentra su objeto cumplido, lo cual resultaba vital a los efectos de afirmar que esta había perdido vigencia. En cifras, del informe final surge que 7317 normas resultaron caducadas por objeto cumplido y 99 caducas por fusión de su contenido en otra.

VI. INFLACIÓN Y CONTAMINACIÓN NORMATIVA:PROBLEMAS CON SOLUCIÓN

Cotidiano resulta el comentario que versa sobre la figurada somnolencia del sistema judicial, atribuido en gran parte al colapso normativo que aqueja a los sistemas jurídicos modernos. Ello por cuanto el ciudadano de a pie tiende a reconocer en el sistema normativo a un enemigo silencioso, una limitación inexpugnable a sus libertades.

Lo que da sustento a tal imaginario probablemente tenga origen en la carencia de lenguaje coloquial de las normas, la imposibilidad de prever cuestiones que atañan valores intrínsecos de la sociedad, y la permanente crisis ético-moral que suele presentarse a menudo. A raíz de lo dicho es que el sistema suele, en pos de satisfacer las necesidades sociales, complejizarse al punto de levar numéricamente a límites insospechados al tiempo que, además, la técnica legislativa torna más difícil cada vez la comprensión de los contenidos.

El Prof. Antonio A. MARTINO fue quien consagró hace ya tiempo el término «contaminación legislativa» para dar una explicación gráfica del descontrol normativo ocasionado por las leyes de todo tipo. Tal contaminación trae aparejados el desorden y el desequilibrio del sistema jurídico legal, pero no solo implica un grave inconveniente en cuanto a las cifras, sino también respecto de las características de dichas normas.

Se afirma, entonces, que la cantidad creciente de normas es el inevitable resultado de la inflación legislativa, mientras que la contaminación obedece al aspecto cualitativo de dichos cuerpos legales.La necesidad de tener legalmente prevista cada cuestión cotidiana da como resultado el crecimiento cuantitativo con carácter ilimitado, al tiempo que la carencia en la técnica legislativa resultante de contradicciones, referencias estériles, abuso en la utilización de términos solemnes y falta de claridad en la redacción generan en el común de las personas una férrea resistencia al momento de conocer y cumplir las normas.

El Digesto que motiva este trabajo ha de ser visto como una solución parcial a los problemas planteados, en tanto se requiere una compleja labor que tienda a ordenar y clasificar la materia legislativa con vigencia, exponer de modo notorio cada contradicción normativa, y utilizar los fundamentos y los preceptos emanados por la doctrina y la jurisprudencia.

VII. COLOFÓN

Habiendo esbozado conceptos sobre lo imprescindible que resulta el orden en un sistema jurídico, y teniendo presente cuáles son los problemas que tornan dificultoso el cumplimiento y conocimiento de las normas, es que puede afirmarse que la magna tarea consistente en la reformulación del entramado legal nacional, conservando las normas vigentes de modo ordenado, ha de ser la piedra angular para lo que se ha dado en llamar mediáticamente la democratización del derecho.

El orden que el Digesto Jurídico Argentino pretende imponer en el ámbito legal no puede ser ignorado de modo alguno, y ha de ser apreciado como la puerta de acceso para el mejoramiento de un sistema jurídico que, aun con todas las críticas que puedan hacerse, es sumamente perfectible, siendo que, además, permite vislumbrar un avance encomiable en pos de favorecer el acceso a la información jurídica.

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(*) Abogado, UBA. Periodista. Especialista en Derecho del Trabajo, UBA (en curso). Coordinador de Laborjuris, suplemento de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de Microjuris.

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