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Responsabilidad del hipermercado por el hurto de un vehículo depositado en su playa de estacionamiento

EstacionamientoPartes: Godoy Ramón Estanislao c/ Cencosud S.A. y otro s/ ordinario

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial

Sala/Juzgado: B

Fecha: 13-feb-2014

Cita: MJ-JU-M-85534-AR | MJJ85534 | MJJ85534

Responsabilidad del hipermercado por el hurto de un vehículo depositado en su playa de estacionamiento al resultar un servicio adicional brindado a los potenciales compradores.

Sumario:

1.-La empresa supermercadista es responsable por el hurto de un vehículo depositado en su playa de estacionamiento por cuanto este servicio adicional indudablemente propicia la concurrencia de los potenciales compradores. Incluso la demandada contrató un seguro de responsabilidad civil que, entre otros, daba cobertura a la guarda y/o depósito de vehículos a título no oneroso . Esto implica un reconocimiento inequívoco del deber de prestar un servicio de custodia y la asunción de responsabilidad para el caso de producirse daños y sustracciones, puesto que si ella no se considera la responsable de los riesgos que pretende trasladar al asegurador, no tendría sentido la contratación de dicho seguro.

2.-Resulta improcedente extender los efectos del contrato de garage a las mercaderías que eventualmente fueron dejadas en el vehiculo, de modo que esas no comprometen la responsabilidad del garagista, cuando no se ha probado que este hubiese asumido compromiso de guardarlas.

3.-El contrato de garage, no obstante su atipicidad legal, se ha ido perfilando con caracteres nítidos a través de la jurisprudencia, los que se vinculan con la obligación de guardar y restituir el rodado y sus accesorios para el normal funcionamiento del vehiculo (herramientas, repuestos, rueda de auxilio, etc.), o del confort de quienes lo utilizan (radio, casetera, etc.), pero no es responsabilidad del garagista responder por mercaderias totalmente ajenas al vehiculo.

4.-El automotor por su propia naturaleza esta destinado al uso, satisface o puede satisfacer necesidades ya sea de mero disfrute o laborales; no es un elemento neutro, pues esta incorporado a la calidad de vida de su propietario (usuario, etc.). En consecuencia su mera privación ocasiona daño, que se configura por la indisponibilidad. Esa carencia debe ser objeto de reparación, sin que sea impedimento para su reconocimiento la ausencia de prueba del daño en concreto.

5.-Del juego armónico de los arts. 519 y 1069 CCiv., surge que el lucro cesante es la ganancia o utilidad de la que resultó privado el acreedor a raíz del incumplimiento de la obligación; implica una ausencia de ganancia o de acrecentamiento patrimonial que el acreedor podría razonablemente haber logrado de no haber ocurrido el incumplimiento por la contraparte.

6.-El resarcimiento del lucro cesante no apoya en una simple posibilidad de ganancia, ni debe constituir un enriquecimiento sin causa para el acreedor y para su indemnización debe acreditarse con estrictez cuál pudo haber sido la ganancia concreta y efectiva dejada de percibir según el curso ordinario de las cosas y conforme las circunstancias del caso.

7.-La pérdida de chance no se identifica con la utilidad dejada de percibir sino que -de existir- lo resarcible es la chance misma, que debe ser apreciada judicialmente según el mayor o menor grado de probabilidad de convertirse en cierta, sin que pueda identificarse -nunca- con el eventual beneficio perdido.

8.-La pérdida de chance es un daño actual, resarcible cuando implica una probabilidad suficiente, de beneficio económico frustrado por culpa del responsable.

9.-El daño psicológico consiste en una modificación o alteración de la personalidad que se expresa a través de síntomas, depresiones, bloqueos, trastornos mentales, cuya forma más acabada de acreditación es el informe psicológico. Con relación a este rubro haré una salvedad.

10.-En sentido técnico-jurídico sólo existen en nuestro ordenamiento daño patrimonial (arts. 519, 1068 y 1069 CCiv.) y moral extrapatrimonial (arts. 522 y 1078 ); no existe un tercer género.

11.-El daño psicológico no constituye una categoría autónoma respecto de la clasificación del daño moral y patrimonial, sino que posee proyecciones en una u otra, o en ambas.

12.-El daño moral consiste en la lesión a uno o varios intereses inherentes a la personalidad de un sujeto de derecho e incide en la capacidad de sentir, de querer o de pensar. Es todo dolor o sufrimiento producido por una lesión grave a los sentimientos más íntimos de las personas y que merecen una protección legal en tanto se les reconoce un valor principalísimo en la existencia y desarrollo del individuo y de la sociedad.

13.-En el daño moral, la prueba directa del menoscabo es de difícil acreditación objetiva y deben apreciarse las circunstancias del hecho y de la víctima para establecer objetivamente el agravio moral, teniendo en cuenta la situación familiar del damnificado, su situación económica, dada la dificultad de su prueba directa basta la acreditación del hecho lesivo y la legitimación activa del accionante para dirimir su existencia.

14.-Si bien es cierto que en materia contractual ( art. 522, CCiv.) se requiere prueba del perjuicio efectivamente sufrido, las circunstancias del caso aconsejan la reparación del menoscabo espiritual y anímico provocado al actor, cuando del informe psicológico consta que el actor padeció limitaciones en su capacidad de goce individual, familiar y social posicionándolo en un sentimiento de desesperanza. N.R.: Sumarios elaborados por Ricardo A. Nissen.

Fallo:

Buenos Aires, a los 13 días del mes de febrero de dos mil catorce, reunidas las señoras Jueces de Cámara en la Sala de Acuerdos, fueron traídos para conocer los autos seguidos por «GODOY RAMON ESTANISLAO» contra «CENCOSUD S.A. Y OTRO», sobre ORDINARIO en los que al practicarse la desinsaculación que ordena el art. 268 del Código Procesal, resultó que debían votar en el siguiente orden: Doctoras Piaggi, y Ballerini. La Dra. Díaz Cordero no interviene por hallarse en uso de licencia (art. 109 R.J.N.).

Estudiados los autos la Cámara planteó la siguiente cuestión a resolver: ¿Es arreglada a derecho la sentencia apelada?

La señora Juez de Cámara Doctora Piaggi dijo:

I. ANTECEDENTES FACTICIALES DEL PROCESO.

1) El 15.9.09 (fs. 51/66) Ramón Estanislao Godoy demandó a Cencosud S.A. (en adelante ‘Cencosud’), Hipermercado Easy (desistiendo a fs. 74), y/o a quien resulte civilmente responsable (desistiendo de éstos a fs. 204) del robo de su camioneta marca Ford, modelo F 100, dominio VVB 598.

Relató que el 4.4.09 a las 12:30 hs. ingresó a la playa de estacionamiento del Hipermercado Easy sito en la calle Álvarez Jonte 6211 de esta ciudad; y luego de adquirir varios productos se dirigió al parking a las 13:52 hs. donde comprobó que el vehiculo había sido sustraído.

Denunció el hecho al personal de seguridad privada y autoridad policial que allí se encontraban quienes le indicaron realizar la denuncia en la comisaría (Seccional N° 44).

Agregó que a otro cliente de ‘Cencosud’ le habían roto el vidrio de la puerta delantera del vehículo y sustraído el estéreo que se hallaba su interior.

Sostuvo que la defendida incumplió el deber de custodia de su automotor cuya fuente de obligación es el art.1198 CC.

Además el 14.4.09 envió a ‘Cencosud’ una CD N° 01476479 reclamando la indemnización por los daños sufridos, la que fue respondida por CD N° 019237437 del 6.5.09 denegando toda responsabilidad.

Por los bienes sustraídos- vehiculo, equipo de GNC, herramientas y repuestos- reclamó $ 50.965,03.

En punto a la privación de uso del vehiculo requirió $ 12.800 por locación de alquiler de vehiculo para el desempeño del trabajo.

Como rubro lucro cesante pretendió $ 36.000, aduciendo que el hurto le privó de utilizar su vehiculo como medio de transporte para el ejercicio de sus actividades comerciales ya que se dedica al service de artefactos de refrigeración. Por pérdida de chance reclamó $ 35.200, por cuanto estuvo imposibilitado de concretar proyectos laborales que se hallaban en etapas de tratativas para su realización.

Denunció que las lesiones psíquicas sufridas ocasionadas por el robo los estiman en $ 20.000 y daño moral por $ 20.000 por los padecimientos sufridos atento a su responsabilidad como único sostén económico de su familia.

Finalmente, solicitó la citación en garantía de la compañía de seguros La Meridional S.A. de en los términos del art. 118 de la Ley de Seguros.

2) El 25.3.10 (fs. 158/176) La Meridional Compañía Argentina de Seguros

S.A. contestó la citación cursada en los términos del art. 118 de la ley 17.418.

Denunció la existencia de una franquicia a cargo de ‘Cencosud’ equivalente a u$s 25.000, instrumentada mediante la póliza N° 92.550 que cubre la guarda de vehículos a título oneroso y gratuito.

Luego de una negativa pormenorizada de los hechos, expuso que el estacionamiento del hipermercado no incluye obligación de seguridad o guardia de los vehículos estacionados.Agregó que no existe norma que prevea la responsabilidad de ‘Cencosud’ por sustracción.

También manifestó que la denuncia policial resulta insuficiente para acreditar la sustracción del vehiculo, en tanto reviste carácter de una declaración unilateral.

3) El 31.3.10 (fs. 185/194) Cencosud S.A., contestó demanda y solicitó su rechazo con imposición de costas al accionante. Negó cada uno de los hechos expuestos en el escrito de inicio, la documental acompañada y la sustracción del rodado en la playa de estacionamiento.

Dijo: i) ser una empresa que no brinda servicios de guarda y depósito de vehículos; ii) que en la playa de estacionamiento el ingreso y egreso es gratuito; iii) que las personas que dejan sus rodados no tienen obligación de realizar compras en el establecimiento; iv) que no existen controles genéricos mediante la entrega de comprobante de estadía; v) el accionante no formuló queja por escrito en su local al tiempo del hecho; vi) el ticket de compra y la denuncia policial no acreditan el hurto; vii) el estacionamiento gratuito es una obligación legal para obtener la habilitación municipal; viii) el personal de seguridad no implica que se asuman obligaciones referidas a la guarda de automóviles, y ix) los rubros reclamados son desmedidos.

II) EL DECISORIO RECURRIDO

La sentencia definitiva de primera instancia del 12-8-13 (fs. 565/581) admitió la demanda incoada por ‘Ramón Estanislao Godoy’ contra ‘Cencosud’ y ‘La Meridional’, por las sumas dispuestas en el apartado IV de los considerandos, más intereses desde el 4.4.09 y hasta la fecha de su efectivo pago tasa activa del Banco de la Nación Argentina y costas a las defendidas (art. 68 Cpr.).

Para así decidir el ‘a quo’ meritó: i) que la titularidad del actor del vehiculo fue acreditada por el informe de dominio (fs.17/18); ii) la denuncia policial realizada ante la comisaría 44°; iii) las declaraciones testimoniales de Domínguez, Bozzuffi y Botana coincidentes entre sí y con el relato del actor; iv) la declaración testifical del empleado de seguridad privada en la playa de estacionamiento; v) la falta de impugnación de lo dicho por los testigos; vi) la habilitación del equipo de GNC que se encontraba vencida al momento del hurto;vii) la descripción de Bozzuffi no se compadece con el detalle que surge de los presupuestos de las herramientas; viii) la falta de elementos probatorios que acrediten la invocada pérdida de chance y lucro cesante; y ix) que del informe médico consta que el actor presenta un trastorno distímico.

III. LOS RECURSOS

Todas las partes quedaron disconformes con el decisorio de primer grado; el accionante se alzó el 26.8.13 (fs. 580), ‘La Meridional’ el 21.8.13 (fs. 582) y ‘Cencosud’ el 23.8.13 (fs. 584).

Los agravios del actor del 4.10.13 (fs. 603/610) fueroncontestados el 21.10.13(fs. 620/625) por ‘La Meridional’ y el 22.10.13 (fs.627/629) por ‘Cencosud’.

Las criticas de ‘La Meridional’ del 24.9.13 (fs. 575/579) y de ‘Cencosud’ del 7.10.13 (fs. 613/618) recibieron respuesta del accionante el 25.10.13 (fs. 639/640) y el 25.10.13 (fs. 631/637) respectivamente.

El 29-11-13 la presidencia de esta Sala llamó ‘autos para sentencia’ (fs. 649) y sorteada la causa el 16-12-13 (fs. 649 vta.) el Tribunal quedó habilitado para resolver.

IV. CONTENIDO DE LA PRETENSIÓN RECURSIVA

I. Recurso del actor.

Se queja porque el ‘a quo’: i) rechazó indemnizar el valor del equipo de GNC; ii) admitió parcialmente, los rubros herramientas, repuestos, privación de uso y daño moral; iii) desestimo los rubros lucro cesante y la pérdida de chance.

b) Recurso de ‘Cencosud’.

Las criticas son que:i) el ‘a quo’ considero acreditada la sustracción del automóvil y de las herramientas; ii) no se estableció la autenticidad del ticket de compra; iii) las declaraciones de los testigos Bozzuffi y Botana se contradicen con el relato de ‘Godoy’; iv) se lo consideró responsable por el hurto del vehiculo; v) los montos indemnizatorios resultan excesivos; y vi) aplicó intereses desde la fecha del robo.

c) Recurso de ‘La Meridional’.

Se agravia por cuanto se le hizo extensiva la imposición de costas, las cuales se incluyen en la franquicia a cargo de ‘Cencosud’.

V . Luego de analizar los antecedentes del caso, los diversos medios de prueba aportados al expediente, de conformidad con las reglas de la sana critica (art. 368, CPCCN) y la sentencia recurrida; anticipo que el pronunciamiento será parcialmente modificado.

No atenderé todos los planteos recursivos de las apelantes sino aquellos que estime esenciales y decisivos para fallar en la causa (cfr. CSJN: «Altamirano, Ramón c/ Comisión Nacional de Energía Atómica» , 13-11-86; «Soñes, Raúl c/ Adm. Nacional de Aduanas» , 12-2-87; «Pons, Maria y otro» , 6-10-87; «Stancato, Carmelo», 15-9-89; Fallos, 221:37; 222:186; 226:474; 228:279; 233:47; 234:250; 243:563; 247:202; 310:1162; entre otros). Por lo demas el juzgador no tiene la obligación de analizar todos y cada uno de los argumentos de las partes sino sólo aquellos que sean conducentes y posean relevancia para decidir el caso (Fallos 258;304; 262:222; 265:301; 272:225, etc.). Tampoco es deber de los jueces ponderar todas las pruebas producidas, sino las que estime apropiadas para resolver el conflicto (Fallos 274:113 (2); 280:3201;144:611), razón por la cual me inclinaré por las que me produzcan mayor convicción en concordancia con los demás elementos de mérito de la causa.

VI.LA DECISIÓN PROPUESTA

Corresponde ahora abordar en primer lugar los agravios de ‘Cencosud’, por cuanto de su resultado dependerá el tratamiento de las restantes críticas.

a) La defendida no es calificada como supuesta autora del hurto, sino que se la demanda en virtud del deber de guarda que recae sobre quien implementa un espacio de estacionamiento automotor como medio de atracción de clientela hacia otro emprendimiento que es el objeto principal de su hacienda (cfr. esta Sala, in re: «La Meridional Compañía Argentina de Seguros S.A. c/ Carrefour S.A.», del 22.05.96; ídem, «Sancor Cooperativa de Seguros Ltda. c/ Cencosud S.A.», del 24.06.96, entre otros). Dado el carácter accesorio de la primera respecto de la segunda, debe seguir su misma suerte; ergo, la relación que vinculó a las partes es contractual.

Del cotejo de las probanzas surgen elementos suficientes que producen la convicción necesaria sobre la existencia del hecho del modo en que fue descripto; y el accionante acreditó la titularidad del vehiculo Ford F-100, VVB598, por el informe de dominio de fs . 17/18.

A fs. 29 consta la denuncia policial realizada por el Sr. Godoy el 4.4.09, ante la Comisaría N° 44 que motivó las actuaciones caratuladas «N.N. s/ robo automotor o vehículo en la vía pública N° 17304/09, ante la Fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción N° 29.

De las fotocopias certificadas del expediente penal- que tengo a la vista- surge que el actor manifestó que le habían sustraído su rodado y que dentro del mismo poseía documentación de la verificación técnica vehicular, papeles del seguro, herramientas y repuestos varios ( fs.2 ).

De su lado, González- personal de seguridad de la playa de estacionamiento de ‘Easy Argentina’- afirmó que «.una persona se le acercara y le comentara que su camioneta le había sido sustraída.se hizo presente en el lugar personal policial, quien aconsejó al damnificado radicar la correspondiente denuncia.no detectó que se produzca el desapoderamiento denunciado, aclarando, en este sentido, que se trataba, concretamente, de una jornada de sábado, lo cual implica una mayor afluencia de clientes y público en general. » (fs. 90). Dijo que «no existe registro alguno donde se asienten los vehículos que en tal sector ingresen y egresen, así como cualquier libro en el que se detalle cualquier novedad que ocurra durante el turno que el personal de seguridad cubra.» por lo cual contrariamente a lo señalado por ‘Cencosud’, la actora no tuvo la posibilidad de efectuar el reclamo pertinente en la playa de estacionamiento.

Asimismo, Pablo Sebastián Domínguez, declaró a fs. 290/291 que: a) el 4 de abril de 2009 fue a ‘Easy’ y » le habían forzado la cerradura del lado del acompañante, le sacaron el stereo, y todos los artículos personales que tenia adentro.habían intentado llevarse el vehiculo.» (resp. a 2da. preg.); b) el hecho se produjo en el playón del Easy de Liniers, donde se encuentra el estacionamiento (resp. a 3era. preg.); c) mientras estaba discutiendo con la Policía, llego. Godoy diciendo que le faltaba la camioneta y que después fue a hacer la denuncia a la Comisaria (resp. a 2a. preg.).

La testigo Bozzuffi declaró que «.fueron con su camioneta ( Sr. Godoy), una Ford verde, la estacionaron en la playa del ‘Easy’, cuando bajaron de la camioneta entraron al Easy.y cuando salieron se dirigieron donde estaba la camioneta y ya no se encontraba, entonces fue que se dieron cuenta que no estaba la camioneta, y que a unos pasos a un chico le habían abierto el auto, que era un Falcón y le habían sacado el stereo (resp. a 2a. preg.). .en el Easy de Velez Sarfield (resp. a 3a.preg.) (fs. 292/294).

Además, Botana asevero que » yo quedé encontrarme con el Sr. Ramón Godoy en el Easy. El iba a ir con otra clienta a comprar unas pinturas para mi,.más o menos doce y media.Yo llego, miro, veo la camioneta en el estacionamiento, y entre al local de venta para encontrarme con él.salimos al estacionamiento.no estaba la camioneta.había un policía en la playa de estacionamiento que estaba con un muchacho.le habían querido robar su coche, un falcón (resp. a 2a. preg.) (fs. 300/302).

Si bien las declaraciones de los testigos dependientes de la parte que ofreció la prueba, deben ser analizadas con un especial espíritu crítico en la apreciación de sus dichos, en el caso se trata de testigos presenciales de los hechos y sus ponencias son contestes con la declaración efectuada por el Sr. González en sede penal.

Obsérvese que no se demostró inidoneidad y, los dichos son veraces conforme con las reglas de la sana critica (cpr: 386); máxime cuando no se adujo falsedad o inexactitud de las declaraciones, resultando abstracto restarles virtualidad probatoria por meras razones principistas.

La negativa de la defensa debió apoyarse en alguna razón; debió ser fundada en un hecho contrario o incompatible con el denunciado o bien, exponiendo su inverosimilitud. Nada hizo y ello resta toda razonabilidad y consistencia a su defensa (arts. 163 inc. 5° in fine y 386 CPr.). No pudo refugiarse en la cómoda negativa de los hechos; estaba obligada a colaborar con el juez en el esclarecimiento de la verdad jurídica objetiva (CNCom, esta Sala, in re «Rodríguez, Jorge A. c. Barberis Constructora S.A.» del 10-08-1998; idem, 18-05-1999, in re «Diners Club Argentina SACyT c. Debat, Raúl Omar»).

A criterio de la preopinante, de autos surgen acreditados los hechos

narrados en la demanda, juzgo que ‘Cencosud’ es responsable por el hurto de un vehículo depositado en su playa de estacionamiento por cuanto este servicio adicional indudablemente propicia la concurrencia de los potenciales compradores.Incluso la demandada contrató un seguro de responsabilidad civil que, entre otros, daba cobertura a la «guarda y/o depósito de vehículos a título no oneroso». Esto implica un reconocimiento inequívoco del deber de prestar un servicio de custodia y la asunción de responsabilidad para el caso de producirse daños y sustracciones, puesto que si ella no se considera la responsable de los riesgos que pretende trasladar al asegurador, no tendría sentido la contratación de dicho seguro (CNCom, Sala a, in re «La Segunda Coop. Ltda. de Seguros Generales c/ Cia. Americana de Supermercados S.A. s/ ordinario, del 4.12.07)

b) Encontrándose acreditado el incumplimiento de ‘Cencosud’, corresponde examinar la procedencia de los rubros recurridos por las partes.

i) Equipo de GNC

El actor reprocha a la sentencia de primera instancia que desestimó el rubro.

Mas allá que el formulario de la habilitación del equipo de gas se encuentra vencido (fs. 22), lo cierto es que el actor no acompaño prueba suficiente para acreditar su existencia al momento del hurto (art. 377 Cpr.). Esto es, no solo omitió acompañar la constancia que acredite la habitación actualizada del Ente Nacional Regulador del Gas- resultando extemporánea su prueba en esta instancia- sino que de la declaración testimonial de Bozzuffi tampoco surge su instalación en el vehículo ( preg. 16. fs. 294).

Se rechaza el agravio.

ii) Herramientas y repuestos de refrigeración.

Ambas partes criticaron la extensión indemnizatoria concedida en este rubro. Y si bien se acreditó la autenticidad de las facturas y los presupuestos acompañados, respecto a las mercaderías de fs. 30 y 44/49, las declaraciones testimoniales de fs. 292/294 y fs. 302, no refieren a ellas.

La declaración de la testigo Bozzuffi en este punto, es insuficiente, declaró que «tenia en la parte de adelante tipos baúles donde supuestamente guarda herramientas, después tenia en la parte de atrás unos artefactos, como tambores de lavarropa, había unos caños que cree que son para instalar aires.» (fs.2939); y sus dichos se desprende que los únicos repuestos que observó se encontraban en la caja trasera abierta de la camioneta (fs. 293).

Como es sabido, resulta improcedente extender los efectos del contrato de garage a las mercaderías que eventualmente fueron dejadas en el vehiculo, de modo que esas no comprometen la responsabilidad del garagista, cuando no se ha probado que este hubiese asumido compromiso de guardarlas. El contrato de garage, no obstante su atipicidad legal, se ha ido perfilando con caracteres nítidos a través de la jurisprudencia, los que se vinculan con la obligación de guardar y restituir el rodado y sus accesorios para el normal funcionamiento del vehiculo (herramientas, repuestos, rueda de auxilio, etc.), O del confort de quienes lo utilizan (radio, casetera, etc.), Pero no es responsabilidad del garagista responder por mercaderias totalmente ajenas al vehiculo. (CNCom, esta Sala, in re, Miyar Alberto c/ Szaingurten Jaime, del 2.8.88. En igual sentido: Sala e, 26.10.93, «Esman c/ Edifa S.A. s/ Sum.»; Sala e, 2.12.93, «Oggero, Nenso c/ Templanza S.R.L. s/ ord»; Sala b, 22.10.02, «Tozzi, pedro enrique c/ Canosa Martinez, Manuel y otro s/ ordinario»).

Se desestima la indemnización otorgada por rubro.

iii) Privación de uso.

Ambas partes criticaron las sumas indemnizatorias admitidas en este rubro.

El actor afirmó que debido al hurto de su vehículo, tuvo que alquilar otros rodados de similares características para efectuar su labor cotidiana; tal alegación no fue acreditada.

Pero el automotor por su propia naturaleza esta destinado al uso, satisface o puede satisfacer necesidades ya sea de mero disfrute o laborales; no es un elemento neutro, pues esta incorporado a la calidad de vida de su propietario (usuario, etc.). En consecuencia su mera privación ocasiona daño, que se configura por la indisponibilidad. Esa carencia debe ser objeto de reparación, sin que sea impedimento para su reconocimiento la ausencia de prueba del daño en concreto. (C.Com, esta Sala in re «Fernández Ocampo Cristian c/ Garage Gral. Guido SRL s/ Ord», 02-08-91; en igual sentido:Sala b, 20-5-93, «Estayno, Marcelo c/ Empresa de Transporte Villa Ballester S.A. s/ sum.»; Sala b, 20-9-99, «Belli, José c/ Prodi, Luis s/ ord.»; Sala a, 18.2.2000, «Capriccioni, Omar José y otra c/ Sevel Argentina S.A. s/ sum.» ).

Considero razonable y justo reducir a $ 3.000 el resarcimiento otorgado.

iv) Lucro cesante.

Del juego armónico de los arts. 519 y 1069 Cód. Civ., surge que este es la ganancia o utilidad de la que resultó privado el acreedor a raíz del incumplimiento de la obligación; implica una ausencia de ganancia o de acrecentamiento patrimonial que el acreedor podría razonablemente haber logrado de no haber ocurrido el incumplimiento por la contraparte (cfr. Messineo, Francesco, «Manual de Derecho civil y comercial», trad. de S. Sentís Melendo, Bs. As., Ejea, 1954, Tomo 4, p. 248). Su resarcimiento no apoya en una simple posibilidad de ganancia, ni debe constituir un enriquecimiento sin causa para el acreedor (C.NCom., esta Sala, in re: «Pérez, Lino c. Amparo Seguros S.A.», del 24/5/88).

Para su indemnización debe acreditarse con estrictez cuál pudo haber sido la ganancia concreta y efectiva dejada de percibir según el curso ordinario de las cosas y conforme las circunstancias del caso (CN Com., esta Sala, in re: «Motorama S.A. c. Vivacqua, Armando», 8/4/99; idem Sala E, in re: «Andreggiano, Lesio c. Compresores Soler SACIFI», del 9/3/84; bis idem Sala A, in re: «Guatta Cescuni c. Sanatorio Modelo Islas Malvinas S.A.» del 29/2/96; CNCom., Sala D; ter idem re: «Pellegrino, Juan c. Disco S.A.» , del 22/6/98; cfr. Salas, Acdeel Ernesto, «Código Civil Anotado», Ed. Depalma, 1977, T. 1, p. 274).

En el ‘sub lite’, no se acreditó que el hurto del automotor le imposibilitó desempeñar su actividad laboral (art.377 Cpr.); no produjo esa prueba, ni intentó su producción, a pesar de que estaba obligado a colaborar con el juez en el esclarecimiento de la verdad jurídica objetiva.

Asimismo, la alegación seria contraria a lo denunciado en el rubro anterior en cuanto a que se vio obligada a alquilar otros vehículos para desarrollar su actividad.

Se desestima la queja.

v) Pérdida de chance.

El accionante se agravia por cuanto se rechazó este rubro en la anterior instancia.

Como es sabido, la pérdida de chance no se identifica con la utilidad dejada de percibir sino que -de existir- lo resarcible es la chance misma, que debe ser apreciada judicialmente según el mayor o menor grado de probabilidad de convertirse en cierta, sin que pueda identificarse -nunca- con el eventual beneficio perdido.

La pérdida de chance es un daño actual, resarcible cuando implica una probabilidad suficiente, de beneficio económico frustrado por culpa del responsable (Conf. CNCom. esta Sala, in re, «Automotores San Pedro S.A. c/ Ford Motors Argentina» del 20/04/1989; idem, in re, «Baronti de Fernández, Elba c/ Dietrich, José s/ sumario» del 09/05/1997).

Más allá que el actor en el escrito de inicio denunció que los hechos narrados le imposibilitaron concretar diversos proyectos laborales, lo cierto es que, en el ‘sub lite’ no aportó ninguna prueba tendiente a acreditar sus dichos y en su caso, que tal frustración haya tenido como causa el incumplimiento de ‘Cencosud’ (art. 377 Cpr.).

Obsérvese que el quejoso no ha arrimado a estos actuados ni siquiera un testimonio que contribuya a reforzar su tesis.

En consecuencia, se rechaza el agravio.

vi) Daño psicológico.

Este perjuicio consiste en una modificación o alteración de la personalidad que se expresa a través de síntomas, depresiones, bloqueos, trastornos mentales, cuya forma más acabada de acreditación es el informe psicológico. Con relación a este rubro haré una salvedad.

En sentido técnico-jurídico sólo existen en nuestro ordenamiento daño patrimonial (arts.519, 1068 y 1069 C.C.) y moral extrapatrimonial (arts. 522 y 1078); no existe un tercer género.

No desconozco que alguna jurisprudencia postula la autonomía de el llamado daño psíquico o psicológico; pero no comparto esa posición. A mi entender, apoyan en una conceptualización del daño en sentido jurídico diferente a la fijada por la legislación de fondo (CNCom, esta Sala, in re: Maillot González, Iris c. OSPIP s/ sumario», del 14.12.04).

El daño psicológico no constituye una categoría autónoma respecto de la clasificación del daño moral y patrimonial, sino que posee proyecciones en una u otra, o en ambas.

Examinaré el litigio y calificaré de modo autónomo la realidad del proceso, subsumiéndola en las normas jurídicas que la rigen con prescindencia de las arguciones de las partes (CSJN, in re: «Hernández, Elba y otros c. Empresa el Rápido», del 8.3.94).

Del informe del perito médico (fs. 413/419) surge que «.el peritado se presentó lucido, orientado en tiempo y espacio, colaborador con el interrogatorio, respondiendo al mismo sin evidenciar trastornos de sus funciones mentales superiores.de acuerdo al examen físico y estudios complementarios el actor no presenta incapacidad clínica relacionada con el evento de autos.de acuerdo al informe del Psicodiagnóstico el actor debería realizar tratamiento psicoterapéutico. un tiempo de duración de 2 años a razón de 2 sesiones semanales.así mismo puede realizar tratamiento en hospital público.no puede determinarse si la condición patológica adquirida (20% de la total obrera y vida por el trastorno distímico de leve a moderado, con daño psíquico) a consecuencia del hecho de autos se extinguirá totalmente o.puede perdurar algún remanente patológico irresuelto.

De las aclaraciones del experto obrantes a fs.443/444, consta que «.se ratifica el porcentaje de incapacidad otorgado al actor el cual ha estado expuesto a un acontecimiento traumático novedoso en su biografía y que ha amenazado su integridad psíquica con repercusión en su vida familiar .».

Lo anterior, se adiciona al informe psicológico reservado a fs. 408/412 donde surge que «.El Sr. Godoy presenta.una personalidad de Base: Neurosis de Angustia, con características depresivas. Es de destacar que el hecho de autos acentuó y exacerbó sus síntomas previos.nos encontramos frente personalidad de escasos recursos simbólicos y carencia en sus vínculos primarios, características que hacen a un sujeto vulnerable.como consecuencia del evento, registra.un trastorno distímico. podemos hablar de sufrimiento psíquico es de orden psicofísico y no implica conformación patológica alguna. Está referido a todo aquello que el sujeto debió padecer emocionalmente, que no obstante puede resarcirse.si bien, no se puede evidenciar en este caso un daño psíquico, podemos afirmar que sus capacidades psíquicas sufrieron una disminución en el orden de un porcentaje del 15%.se recomienda la realización de un tratamiento psicoterapéutico.deberá tener una duración de dos a tres años .una personalidad como la del actor, predispone al sujeto a una mayor vulnerabilidad antes sucesos traumáticos. «

De las explicaciones de la psicóloga (fs.448/451) surge que «.el sufrimiento psíquico normal, a diferencia del daño psíquico, no involucra patología psiquiátrica alguna, sino que se trata de una herida a los sentimientos.aquí incluimos los sufrimientos normales.El trastorno distímico es lo que padece el actor luego del evento.los porcentajes de incapacidad fijados por el perito no conforman datos decisivos para establecer el daño experimentado .una personalidad de base como la del actor, predispone al sujeto a una mayor vulnerabilidad ante sucesos traumáticos.sin lugar a dudas que el evento afecto acentuó y potencio los rasgos de la misma.

Ergo, no está probado que los padecimientos del actor se tradujeran en una patología.

Los expertos médicos no son contestes en cuanto a la extensión del tratamiento psicoterapéutico ello por cuanto el perito médico aconsejó una extensión de dos años con dos sesiones semanales- mientras que la psicóloga Coppolillo propuso una terapia de dos a tres años según el criterio del profesional interviniente.

Asimismo, la experta médico informo que el paciente puede realizar el tratamiento en un hospital público (fs. 418 vta.)

Por lo demás, el perito de oficio corroboró tales conclusiones. Si bien tengo en cuenta las impugnaciones de las partes y también que los jueces no estamos obligados a aceptar las conclusiones de los peritos, su apartamiento de las opiniones técnicas debe fundarse en una razonada expresión de las operaciones o criterios utilizados para arribar a un resultado diverso al propuesto por el experto y en razones científicas que acrediten la inexactitud del informe pericial (cfr. CSJN, in re: «Trafilam SAIC c. Galvasili, José», 8/9/92; CNCom, esta Sala, mi voto in re: «Corbo González, Selva Juanita c. Transporte Plaza S.A.C.I.y otros», del 24/6/03, entre otros). Ello no acaece en el sub-judice; se rechaza el rubro.

vii) Daño moral

Como es sabido, consiste en la lesión a uno o varios intereses inherentes a la personalidad de un sujeto de derecho e incide en la capacidad de sentir, de querer o de pensar. Es todo dolor o sufrimiento producido por una lesión grave a los sentimientos más íntimos de las personas y que merecen una protección legal en tanto se les reconoce un valor principalísimo en la existencia y desarrollo del individuo y de la sociedad (CNCom, esta Sala, in re: ‘Maillot González, Iris c. OSPIP s/ sumario», del 14-12-04).

En este daño la prueba directa del menoscabo es de difícil acreditación objetiva (v. CNCom., esta Sala, in re: «Topa, Carlos y otro c. Banco Hipotecario S.A.», del 2-10-03). Deben apreciarse las circunstancias del hecho y de la víctima para establecer objetivamente el agravio moral, teniendo en cuenta la situación familiar del damnificado, su situación económica, dada la dificultad de su prueba directa basta la acreditación del hecho lesivo y la legitimación activa del accionante para dirimir su existencia (CNCom, esta Sala, in re: «Fernández, J. c. Autoplan – Círculo de Inversores S.A.», del 15-11 -02).

Si bien es cierto que en materia contractual ( art. 522, Cód. Civil) se requiere prueba del perjuicio efectivamente sufrido, las circunstancias del caso aconsejan la reparación del menoscabo espiritual y anímico provocado al actor.

Del informe psicológico consta que el Sr. Godoy padeció limitaciones en su capacidad de goce individual, familiar y social posicionándolo en un sentimiento de desesperanza (fs. 448/451).

Además, el testigo Botana no impugnado, afirmó que a la época de los hechos, el actor se encontraba deprimido y triste, lo que afectaba sus tareas comerciales (fs.300/302).

El monto otorgado por el ‘a quo’ ($ 5.000) se ajusta a los hechos de la causa y los argumentos de los recurrentes resultan insuficientes para enervar la decisión.

viii) Intereses.

‘Cencosud’ se agravia por la aplicación de intereses desde la fecha del siniestro.

Partiendo del presupuesto que éstos se encuentran destinados a indemnizar el daño o perjuicio producido total o parcialmente con el incumplimiento de una obligación; el daño sufrido por el actor fue producido por el incumplimiento contractual causado por ‘Cencosud’; por lo que la reparación debida encuentra su límite en los réditos fijados por el ‘a quo’, desde la fecha del siniestro (4-4-09) hast a su efectivo pago.

Se rechaza la queja.

c) En los procesos sobre reclamos indemnizatorios, las costas deben ser íntegramente soportadas por el responsable del daño, a fin de que las reparaciones sean integrales (CNCom., esta Sala, in re: «Mihelj, Jorge c. Banco Francés S.A.», del 10/11/04).

En autos no se verifica ninguna circunstancia que permita soslayar el principio establecido por el art. 68 del Cód. Procesal, que adopta la teoría del hecho objetivo de la derrota (CNCom., esta Sala, in re: «Troncoso, Carlos s/ quiebra», del 23/12/1992).

El art. 68 del Cód. Procesal -1ra. parte- consagró la doctrina objetiva en materia de distribución de costas, según la cual éstas constituyen una reparación de los gastos en que debió incurrir el vencedor para obtener el reconocimiento de su derecho. Ergo, los demandados deben cargar con el total de costas originado por su inconducta contractual; aunque la demanda prospere por un monto inferior al originariamente reclamado. O sea que corresponde que las defendidas carguen exclusivamente con el pago de las costas si es acogida la acción principal (CNCom., esta Sala, in re: «Frigorífico moreno S.A. c. Subpga SACEI s/ ordinario», del 4/10/1993; ídem, in re: «Testa de García, Renata c. Plan Rombo S.A.de ahorro para fines determinados s/ ordinario», del 15/3/1993).

Se rechaza el agravio.

Agravio de ‘La Meridional’.

d) La citada en garantía se queja por cuanto el ‘a quo’ le extendió la imposición de costas sin advertir las condiciones particulares de la póliza N° 92550.

Adviértase que el Magistrado de primer grado, condenó a ‘La Meridional’ en los términos de la póliza N° 92550 (fs. 580) por lo cual el agravio de la compañía aseguradora resulta abstracto; máxime cuando el ‘quantum’ final se encuentra supeditado al resultado emergente de la liquidación a practicarse en la etapa de ejecución de sentencia.

VII. CONCLUSION

En mérito a lo expuesto y si mi voto es compartido por mis distinguidas colegas, propongo al acuerdo modificar la sentencia recurrida con los alcances ut supra detallados, confirmándola en todo el resto que decide. He concluido.

Por análogas razones la Dra. Ballerini adhirió al voto anterior. Con lo que terminó este Acuerdo que firmaron las Sras. Jueces de Cámara Dras. Matilde E. Ballerini, Ana I. Piaggi. La Dra. María L. Gómez Alonso de Díaz Cordero no interviene por hallarse en uso de licencia (art. 109 R.J.N).

Es copia del original que corre a fs. del Libro de Acuerdos Comerciales. Sala B. de febrero de 2014

Y VISTOS:

Por los fundamentos del Acuerdo que precede, se resuelve: modificar la sentencia recurrida con los alcances ut supra detallados, confirmándola en todo el resto que decide.

Regístrese por secretaría, comuníquese oportunamente a la Dirección de Comunicación Pública de la CSJN (art. 4, Acordada 15/13), notifíquese y, devuélvase. Matilde E. Ballerini, Ana I. Piaggi. La Dra. María L. Gómez Alonso de Díaz Cordero no interviene por hallarse en uso de licencia (art. 109 R.J.N.) Es copia fiel del original que corre a fs.de losautosde la materia. juzg. n° 3, sec. n° 6.

JORGE DJIVARIS

SECRETARIO DE CÁMARA»

 

  1. Clara Susana Arakaki 28 mayo 2017 at 1:42 AM

    Me resulto interesante como guía o modelo de demanda- elementos a tomar en cuenta ante un hecho similar. En lo personal, debo realizar un trabajo práctico que consiste en armar una demanda y me aporta muchas ideas. ¡ Excelente! -muchas gracias.

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