El deber alimentario va más allá de la situación económica del alimentante debiendo tenerse en cuenta su aptitud para procurar mayores ingresos.

shutterstock_136826309Partes: S. R. G. p/ su hija menor c/ L. A. O. N. s/ inc. aumento cuota aliment.

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Minas, de Paz y Tributaria de Mendoza

Fecha: 4-abr-2014

Cita: MJ-JU-M-85333-AR | MJJ85333 | MJJ85333

Un ingreso laboral insuficiente no es óbice para el aumento de la cuota alimentaria, pues el demandado tiene el deber de reemplazar el trabajo escasamente remunerado por otro que signifique un mayor ingreso, aunque ello implique también un mayor esfuerzo.

Sumario:

1.-Cabe confirmar la sentencia que hizo lugar al incidente de aumento de la cuota alimentaria, pues el demandado no ha acreditado que existan de su parte y conforme a su capacidad laboral, edad y estado de salud, obstáculos insalvables que le impidan cumplir con la cuota fijada, en este sentido no lo es el hecho de que abone alimentos a otros dos hijos ni que tenga que pagar un alquiler.

2.-El deber alimentario emergente de la patria potestad va más allá de la situación económica del alimentante, debiendo tenerse en cuenta su aptitud para procurarse mayores ingresos y para arbitrar las medidas necesarias para hacerlo efectivo.

3.-Aún cuando el padre reconozca realizar determinado trabajo cuyo ingreso no es suficiente para atender las necesidades del hijo, está en el campo de la responsabilidad paterna dedicar parte de sus horas libres, en una medida que resulta razonable, a tareas remuneradas con las cuales poder completar la cuota, y hasta tiene el deber de reemplazar el trabajo escasamente remunerado por otro que signifique un mayor ingreso, aunque ello implique también un mayor esfuerzo.

Fallo:

Mendoza, 04 de Abril de 2.014.

AUTOS Y VISTOS:

Los presentes autos arriba caratulados llamados a resolver a fs. 128 habiéndose practicado a fs. 129 el sorteo respectivo y,

CONSIDERANDO:

I. Que se elevan estos autos a la Alzada en virtud del recurso de apelación interpuesto a fs. 95 por el demandado Sr. O. A. L. en contra del auto dictado por la Sra. Juez titular del Octavo Juzgado de Familia a fs. 90/92 que hace lugar a la demanda incidental, modificando la cuota alimentaria homologada en los autos N° 1640/05/2F a favor de la niña N. M. L. y a cargo de su padre A. O. N. L., fijándola en la suma de $ 1.200 mensuales desde la fecha de notificación de la demanda; impone las costas al demandado y regula los honorarios profesionales.

La juez a quo fundamenta el decisorio en que siendo que han transcurrido ocho años desde la determinación de la cuota de alimentos, el tiempo, por sí solo, es razón suficiente para actualizar el monto, pues a la mayor edad de la niña que hace presumir razonablemente que los gastos y necesidades han crecido- se suma la pérdida del valor adquisitivo de la moneda en nuestro país, que torna exigua la suma de $ 150 que a modo de ejemplo- apenas alcanza para comprar la leche u otros lácteos que consuma la titular del derecho.Agrega que se ha probado que es la madre quien afronta con exclusividad el cuidado, crianza, desarrollo y educación de la menor y que el demandado no tiene contacto con su hija, ni abona la cuota pactada desde hace dos años, de modo que se ha desentendido abiertamente del cúmulo de deberes y obligaciones inherentes a la paternidad y el mayor esfuerzo y dedicación procurado por uno de los progenitores es un factor determinante de la mayor carga en la prestación alimentaria del otro.

En cuanto a las posibilidades económicas del demandado estima acreditado que percibe un salario de $ 6.817,75 al mes de marzo (2013) y conforme cita de jurisprudencia- que la constitución de una nueva pareja conviviente y el nacimiento de hijos de la misma no es invocable en desmedro del derecho alimentario de los otros hijos.

II. Llegados los autos al Tribunal de Alzada a fs. 103 se ordena fundar recurso al apelante en el término de cinco días (art. 142 CPC).

III.- A fs. 106/107 expresa agravios el apelante, indicando que la razón fundamental por la cual apela la sentencia, es que han ocurrido hechos nuevos, mientras el expediente se encontraba con autos para sentencia: 1.- que se encuentra separado desde febrero del año 2013 de la pareja con la con la cual convivió en los últimos años, Sra. Ortega, con la cual tuvo dos hijos Lucas (6 años) y Zaira (3 años), entregando a favor de éstos últimos una cuota alimentaria mensual de $ 1.000, no obstante lo cual la progenitora no está conforme por lo que inició los autos N° 1389/13/8F caratulados “Ortega Graciela c/L.Américo p/Alimentos, solicitando una cuota alimentaria de $ 3.000, encontrándose el mismo en la etapa probatoria; 2.- que en virtud de la separación tuvo que alquilar la vivienda donde habita actualmente; 3.- que perdió uno de los trabajos que tenía, desempeñándose actualmente sólo como empleado municipal, siendo sus ingresos escasos, por lo que no le es posible pagar una cuota alimentaria de $ 1.200 para N. ya que también debe depositar una cuota para sus otros hijos, que si bien por ahora es de $ 1.000 por haber ofrecido dicha suma, la sentencia de alimentos todavía no ha sido dictada.

Agrega que también necesita dinero para poder vivir, alquilar vivienda, pagar impuestos y comprarse los alimentos necesarios para su sustento y que se encuentra buscando otro trabajo a fin de incrementar sus ingresos, pero por ahora solo tiene el de la municipalidad y aún no consigue otro.

IV.- A fs. 109 de la fundamentación del recurso se corre traslado a la contraria por el término de ley.

V.- A fs. 110/112 contesta la apelada el traslado conferido solicitando por las razones que expresa, las que damos por reproducidas en honor a la brevedad, el rechazo del recurso articulado.

VI.- A fs. 127 contesta el Ministerio Pupilar la vista conferida, solicitando el rechazo del recurso articulado, adhiriendo a los argumentos vertidos por la progenitora y entendiendo que la sentencia cuestionada, no resulta ni ilegal ni arbitraria.

VII.- Pasando a analizar la procedencia de los agravios esgrimidos por el apelante adelantamos que la queja no puede prosperar, ya que si bien el apelante se queja del aumento de la cuota alimentaria y su fijación por el a quo, no aporta argumentos sólidos que logren conmover el criterio sustentado por el inferior, no demostrando la irrazonabilidad de la suma fijada o la imposibilidad de su cumplimiento, ni que la cuota fijada no guarde la adecuada proporcionalidad y razonabilidad entre los gastos de manutención de la menor y los ingresos del alimentante.En el acuerdo de mediación de fecha 08 de agosto de 2005 homologado judicialmente en autos N° 1640/5/2F caratulados “L., A. O. N. y S., R. G. p/Homologación de convenio por sentencia de fecha 14 de octubre de 2005, se convino en el artículo tercero que Américo L. abonaría del 1 al 5 de cada mes una cuota alimentaria de $ 150, haciéndose cargo en forma exclusiva de los gastos por cuidados médicos y remedios que necesitara su hija y la obra social OSEP.

En la demanda la progenitora en representación de su hija solicita el aumento por la suma de $ 1.200, más la continuidad de los beneficios de la obra social OSEP a la que se encuentra afiliada, aduciendo la insuficiencia del monto acordado atento a la mayor edad de la menor, su calidad de adolescente y al considerable incremento del costo de vida desde la fecha del convenio. Sostiene que por acuerdo privado entre las partes el monto se había aumentado de $ 150 iniciales a $ 400 en el mes de enero de ese año (2012), que ambas habitan con la abuela materna en un inmueble de propiedad de esta última, que ella se desempeña como empleada de la DINAF percibiendo $ 2.300 mensuales sin asignaciones familiares ni escolaridad que le son abonadas al progenitor y que se hace cargo del pago de impuestos y servicios; concurriendo la niña a una escuela pública en Maipú ellas viven en Godoy Cruz- debiendo tomar cuatro colectivos diariamente para trasladarse.Por su parte el demandado al contestar ofrece la suma de $ 400 mensuales incluyendo en la misma el salario familiar correspondiente a la menor, en tanto afirma que no puede afrontar el monto solicitado por la actora por cuanto es empleado municipal, su sueldo es muy bajo, tiene otros dos hijos menores con los cuales vive y a los que debe mantener y además paga un canon de $ 1.200 por el alquiler de la propiedad que habitan.

Sabido es que resulta procedente el pedido de modificación de cuota alimentaria- aumento, disminución o cese- ya fijada en sentencia o por convenio, cuando ha existido posteriormente, una variación en los presupuestos de hecho que se tuvieron en cuenta para establecerla, sea que se modificaron las posibilidades económicas del alimentante o las necesidades del alimentista, o que ha sobrevenido una causa legal de cese de la obligación alimentaria (cfr. Bossert, Gustavo A., “Régimen jurídico de los alimentos, Ed. Astrea 2004, p. 619 y jurisprudencia citada en nota 1).

En el sub iúdice entendemos acertada la decisión impugnada, en tanto efectivamente se han modificado las circunstancias existentes a la fecha del convenio de alimentos suscripto entre los progenitores.

Ha acaecido por el transcurso del tiempo la mayor edad de la hija alimentada. A la firma del convenio la niña tenía 5 años, a la fecha de la demanda 13 años y cumpliría los 15 años el 14 de septiembre del año en curso. Se trata de una adolescente, cuyas necesidades de por sí resultan ser mayores que la de una niña pequeña, en tanto se incorporan gastos de esparcimiento, recreación, y en general los requerimientos vitales (alimentación, vestimenta y útiles escolares) se incrementan con el paso de la edad y en este sentido, tal como lo afirma la juez a quo, la suma convenida de $ 150 sólo alcanza para adquirir unos pocos comestibles básicos.Si se comparan con los precios de alimentos que integran la canasta básica (leche, carne, huevos, vegetales, frutas, etcétera) no resulta necesario profundizar el análisis respecto a la notoria escasez del monto convenido, que resulta altamente irrisorio e insuficiente para cubrir, aún mínimamente, los alimentos de una menor adolescente.

También es claro que se ha modificado en nuestro país la situación económica desde el año 2005 a la fecha, en tanto es de público y notorio conocimiento la inflación que nos aqueja en estos últimos años, cuyos efectos negativos repercuten indudablemente en las personas con menores ingresos, ya que inciden negativamente en los rubros que componen la canasta básica alimenticia y que conllevan a que la cuota alimentaria originalmente pactada en este caso concreto haya quedado totalmente desfasada.

Es más, la actora ha acreditado algunos de los gastos que realiza, en concepto de necesidades concretas, acompañando las instrumentales que han sido incorporadas como pruebas: diciembre 2011 $ 149,90 zapatos, febrero 2012: $ 408,00 supermercado, $ 65 ropa, $ 41,93 farmacia, $ 155 calzado; marzo 2012: $ 526,80 supermercado, $ 78,28 útiles y varios, $ 351,60 útiles, $ 120 uniforme, $ 162 mochila; abril 2012: $49,90 y $ 199 ropa, $ 83,87 útiles y meriendas; mayo 2012: $ 160 jean, $ 188,25 supermercado, $ 149,54 varios, mercadería y útiles, $ 298,90 zapatillas, ticket recarga de abono de Red Bus Mendoza -entre otros-, comprobantes que patentizan algunos de los consumos, a los que se suman los generados por las necesidades básicas que se presumen.

En cuanto a las posibilidades económicas del alimentante también han sufrido variaciones desde la firma del convenio. Es cierto que a esa fecha (2.005) el Sr. L. ya era empleado municipal. Pero resulta evidente que en estos nueve años, su sueldo ha experimentado los incrementos propios de los ajustes salariales realizados con motivo y a partir de la alta inflación que atraviesa el país.Mientras que la cuota alimentaria representada por una suma fija, no ha crecido en la misma proporción en que se han incrementado los ingresos de los trabajadores en relación de dependencia, cuyos salarios han aumentado al compás inflacionario, aunque lamentablemente no al mismo ritmo.

Por este motivo y resultando evidente el deterioro sufrido en el poder adquisitivo de la moneda a causa de la inflación producida en el tiempo transcurrido desde la firma y homologación del convenio de alimentos, el mismo se refleja, en lo que aquí nos interesa, en el constante aumento de precio de los bienes y servicios que resultan indispensables para satisfacer las necesidades vitales de los hijos menores de edad, de conformidad a lo establecido por el art. 267 del Código Civil (habitación, vestimenta, alimentación, salud y esparcimiento), lo que resulta ser público y notorio.

En consecuencia y en tanto se ha acreditado en autos que el sueldo neto del alimentante al mes de marzo de 2013 ascendió a $ 6.817,75 estaría en condiciones de afrontar la nueva cuota alimentaria, que ha sido prudentemente fijada por la magistrada de grado en consonancia con lo solicitado por la actora- ejerciendo en este aspecto la facultad reconocida doctrinaria y jurisprudencialmente de determinar el monto de la cuota y la modalidad de pago, en base a las circunstancias comprobadas de la causa y más allá de lo que hayan pedido las partes, conforme a su prudente arbitrio. (cf. Lagomarsino y Uriarte, “Juicio de alimentos, p. 163 y ss.; Ariana “El cumplimiento de la prestación alimentaria y sus modalidades posibles RDPyC 2001-Alimentos, p. 15; Tercera Cámara de Apelaciones, Primera Circunscripción Judicial, fallo “Grimalta RFC N° 27, p.267).

El apelante invoca en esta Alzada como hechos nuevos, acaecidos con posterioridad a la decisión recaída en primera instancia, que se habría separado de su actual pareja, que estaría pasando a los dos hijos una cuota de $ 1.000 pudiendo ocurrir que se les otorgue una suma mayor en la acción judicial iniciada por la progenitora y que con motivo de la separación él estaría alquilando una vivienda.

Esta Alzada en reiterados precedentes ha dicho, siguiendo la doctrina sentada por la Suprema Corte de Justicia de la Provincia, que las sentencias deben tener en cuenta los hechos sobrevinientes: “las sentencias han de ceñirse a las circunstancias dadas cuando se dictan, aunque sean sobrevinientes al recurso extraordinario (CSN 7/7/1992, ED 148-633; 27/12/1996, “Chocobar, Sixto c/ Caja Nacional de Previsión JA 1997-II-550. Conf. Suprema Corte de Justicia de Mendoza, Sala I, decisiones del 1/12/1998, “Dolce, María, LS 284-236 publicado en La Ley Gran Cuyo 1999 n° 1 pág. 79, y del 8/6/1999, “Isaac Cohen y Cía. SRL c/Municipalidad de la Capital, LS 288-411). La solución es clara en el CPCCN cuyo art. 163 inc. 6° parte 2° concluye la vieja disputa que se remonta a sabinianos y proculeyanos y manda que el juez, al momento de pronunciar sentencia, atienda a las circunstancias existentes a esa fecha, pues no sólo corresponde valorar las propias de la traba de la litis sino también los hechos modificatorios o extintivos producidos durante la tramitación del pleito siempre que con ello no se viole el derecho de defensa en juicio (…ver Nota de Redacción de ED 45-155, Hechos constitutivos, modificativos o extintivos del derecho producidos durante el juicio; Cám. Nac. Fed. Civ. y Com. Sala II, 29/10/1996, “Euralim SA c/ Dirección de Tecnología, LL 1997-C-577) (Expte. N° 74037-Primera Asesoría de Menores e Incapaces en J. Martínez Jerez, Juan Ramón, Mauricio Fabián, Luciana, Alejandra y Manuel Jesús p/Med.Tutelar p/Inconstitucionalidad-Casación, 25/11/2002, Suprema Corte de Justicia, LS315 138).

Sin embargo esto es en la medida que tales hechos resulten efectivamente acreditados, lo que no ocurre en el sub iúdice. Además, en este caso, ninguno de los hechos invocados modificaría la plataforma fáctica tenida en cuenta en la sentencia. Es que el demandado ya tenía a la fecha de la contestación de la demanda otros dos hijos a los que alimentar. Que se hubiere posteriormente separado, no modifica su obligación alimentaria para con ellos, ni tampoco lo hace el que esta prestación se determine judicialmente. Tampoco el que tenga que pagar un alquiler, porque ya en la contestación de la demanda invocaba tal circunstancia, y no arguye en sus agravios que ahora tuviera que pagar dos alquileres, por cuanto no aclara adónde vive su ex pareja con los niños.

El mismo apelante acepta que se encuentra en la búsqueda de otro trabajo que le permita incrementar sus ingresos. E indudablemente que se encuentra en la senda adecuada, teniendo en cuenta que se trata de un hombre joven, sano por cuanto no alega lo contrario- con plena fuerza laboral, lo que le permite afrontar las responsabilidades de las dos familias que voluntariamente conformó, debiendo velar por el cuidado, atención y desarrollo integral de todos sus hijos.

No se vislumbra en el sub lite, conforme a la situación económica del demandado, que el que deba hacerse cargo de los otros dos hijos sea un óbice para afrontar la cuota fijada en estos autos a favor de su hija adolescente.

Entendemos que así como la formación de un nuevo grupo conviviente y el nacimiento de nuevos hijos no puede alegarse en desmedro del cumplimiento de los deberes legalmente establecidos en relación a la descendencia anterior (Expte.N° 27224 “GUIDETTI, JOSé L.EN J.2115, GUIDETTI, YAMILA POR ALIMENTOS P/INCIDENTE, 07/08/2003, Cuarta Cámara Civil, Primera Circunscripción Judicial, LA 166 252), tampoco los alimentos que el progenitor debe prestar a los hijos que han nacido con posterioridad, pueden verse afectados por la existencia de obligaciones alimentarias preexistentes y en cabeza del alimentante, no obstante que las mismas sean tenidas en cuenta -tal como se hace en este decisorio-, concluyéndose que su coexistencia con la obligación alimentaria cuyo monto se modifica en el presente proceso, no coloca al demandado en una situación de imposibilidad de cumplimiento ni de atender a su propia subsistencia.

De acuerdo a los ingresos del alimentante, quien según informe del Departamento de Liquidaciones de la Municipalidad de Godoy Cruz agregado a fs. 72 percibió en el mes de marzo de 2013 un ingreso bruto de $ 8.764,52 y un neto de $ 6.817,75 -destacando que entre los descuentos efectuados figura uno de AMAS (Proveeduría) por $ 45,33 y otro del Colegio Farmacéutico de Mendoza por $ 506, que indudablemente no se encuentran entre los descuentos de ley-, la suma fijada en concepto de alimentos ($ 1.200) representaría un porcentaje del 17,65% sobre el sueldo de bolsillo del alimentante que no aparece excesivo y por el contrario resulta razonable y de posible cumplimiento para el progenitor.

Tampoco debemos soslayar que el progenitor deberá en todo caso destinar sus mejores y mayores esfuerzos para cumplir con la cuota alimentaria y desarrollar, en caso de resultar necesario, otras tareas rentadas o actividades laborales que le faciliten acceder a un mejor nivel de ingresos para cumplir en forma satisfactoria y de manera más holgada sus obligaciones alimentarias.

El deber alimentario emergente de la patria potestad (arts. 265, 267 y 271 Código Civil) va más allá de la situación económica del alimentante, debiendo tenerse en cuenta su aptitud para procurarse mayores ingresos y para arbitrar las medidas necesarias para hacerlo efectivo.Es que este deber es mucho más estricto que el existente entre los parientes y ello se traduce no sólo en la obligación de proveer lo atinente a su asistencia integral, sino también en la necesidad de realizar todo los esfuerzos a los fines de su acabado cumplimiento.

Coincidimos con Bossert que está en el campo de la responsabilidad paterna “dedicar parte de sus horas libres, en una medida que resulte razonable, a tareas remuneradas con las cuales poder completar la cuota, y hasta tiene el deber de reemplazar el trabajo escasamente remunerado por otro que signifique un mayor ingreso, aunque ello implique también un mayor esfuerzo (Bossert, Gustavo A, Régimen Jurídico de los alimentos, p. 207), en tanto lo dirimente al momento de resolver ” …no es tanto que el alimentante cuente con medios económicos, sino más bien con aptitud para obtenerlos y así cumplir con su deber (Cámara de Familia de 2da. Nominación de Córdoba, Actualidad Jurídica de Córdoba, Nro. 57, pág. 6179).

El demandado no ha acreditado que existan de su parte y conforme a su capacidad laboral, edad y estado de salud, obstáculos insalvables que le impidan cumplir con la cuota fijada en este sentido no lo es el hecho de que abone alimentos a otros dos hijos ni que tenga que pagar un alquiler- o incluso aumentar sus ingresos.

Es criterio unánime que la obligación alimentaria paterna hacia los hijos menores de edad, vincula al progenitor aún cuando ello implique de su parte un mayor esfuerzo.Tal carga no se ve alterada por la circunstancia de encontrarse también la madre obligada a contribuir, pues realiza un cotidiano aporte en especie derivado del ejercicio de la guarda (CNCiv, Sala B, marzo 1-996-M.c.I.). Los padres se hallan obligados en mayor medida a contribuir a los alimentos de sus hijos, aún mediante la realización de mayores esfuerzos (CNCiv., Sala A, junio 25-996).

Aún cuando el padre reconozca realizar determinado trabajo cuyo ingreso no es suficiente para atender las necesidades del hijo, está en el campo de la responsabilidad paterna dedicar pate de sus horas libres, en una medida que resulta razonable, a tareas remuneradas con las cuales poder completar la cuota, y hasta tiene el deber de reemplazar el trabajo escasamente remunerado por otro que signifique un mayor ingreso, aunque ello implique también un mayor esfuerzo, Según este deber del progenitor, la cuota deberá fijarse sobre la base del cálculo de los que podría obtener como ingreso regulares el demandado, conforme a su capacitación laboral, edad, estado de salud, etc. (Bossert, Gustavo a, ob cit. p. 207), “…lo dirimente no es tanto que el alimentante cuente con medios económicos, sino más bien con aptitud para obtener y así cumplir con su deber. (Cámara de Familia de 2da. Nominación de Córdoba, Actualidad Jurídica de Córdoba, Nro. 57, p. 61/79).

Por los fundamentos dados corresponde el rechazo del recurso articulado y la confirmación del decisorio impugnado.

VIII.- Costas: se imponen al apelante vencido de conformidad con el principio objetivo de la derrota (arts. 35 y 36 ap. I CPC).

No se regularán honorarios a la Codefensora Oficial que ha intervenido en la Alzada, en tanto que sólo corresponde regular honorarios a los codefensores oficiales cuando los mismos son a cargo de la contraparte, emolumentos que en tal caso tienen el destino señalado por el último inciso del art. 47 del C.P.C., conforme lo dispone el inciso IV del art. 97 del mismo cuerpo legal, de aplicación supletoria de la ley 6354, conforme artículo 76 y cc. de la misma.

Por ello el Tribunal,

RESUELVE:

I.- No hacer lugar al recurso de apelación interpuesto a fs. 95 en contra de la resolución recaída a fs. 90/92 la que en consecuencia se confirma.

II.- Imponer las costas de alzada al apelante que resulta vencido. (arts. 35 y 36 ap I CPC).

III.- Regular los honorarios profesionales de la Dra. Lidia Cristina Aquilino en la suma de pesos . ($ .) (Acordada N° 25.418,SCJM, 23/12/2013).

COPIESE.REGISTRESE.NOTIFIQUESE Y BAJEN.

Dra. Estela Inés Politino

Juez de Cámara

Dr. Germán Ferrer

Juez de Cámara

Dra. Carla Zanichelli

Juez de Cámara

  1. Hola quería saber como puedo hacer para obtener la cuota alimentaria de mi nena d 8 años. Desde sus 3 años el papa no se responsabilizó mas x ella..el ahora tiene dos hijas mas y de ellas se hace cargo..ya pague abogados pero nunca m pudieron terminar d ayudar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s