Comentario al dictamen de la Procuración General de la Nación sobre el caso ‘D., M. A.’ sobre muerte digna.

shutterstock_158643701Autor: Mainetti, José L.

Fecha: 14-abr-2014

Cita: MJ-MJN-78763-AR

El pasado 9 de abril, en el marco del proceso judicial iniciado en los tribunales de la provincia de Neuquén y previo a la llegada de la causa a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, la Procuración sostiene la procedencia de los argumentos planteados por la familia de M. D. en relación con la solicitud de suspensión del soporte vital.

Se trata de un paciente de 49 años en Estado Vegetativo Persistente (EVP) desde 1994 a causa de un accidente automovilístico con daño cerebral irreversible y la negativa de los médicos tratantes de suspender la alimentación enteral y la hidratación para poner fin a la agonía.

Hace casi 3 años, en ocasión de llegar el caso «D., M. A.» a la Suprema Corte de Neuquén, CELABE argumentó como amicus curiae a favor de la interrupción de los citados soportes vitales, aduciendo que «ante una enfermedad que se caracterice como terminal, el paciente adulto y capaz tiene el derecho de elegir un tratamiento activo y agresivo, uno de menor rigor, o lisa y llanamente, ningún tratamiento, y que en definitiva, este derecho a elegir incluye la facultad de decidirse por una muerte más temprana, en lugar de esperar una muerte tardía luego de terribles sufrimientos. La cuestión se dificulta cuando el paciente terminal está inconsciente y no puede tomar esta decisión por sí mismo. En este caso, los familiares de M. A. D. deben tomar la decisión, es decir deben elegir por él entre la vida (que prácticamente no es vida) y la muerte. Este dilema constituye la prueba de fuego de la idea de libertad y autodeterminación de la persona. El derecho al rechazo de un tratamiento médico, es la contrapartida y a su vez la consecuencia natural del consentimiento informado. En efecto: toda vez que se reconozca a los particulares un derecho a ser informados de los aspectos relevantes que hacen a la terapéutica médica que se les propone, y a consentir su aplicación, deberá reconocérseles la facultad de rechazar tal tratamiento, evitando judicializaciones innecesarias».

El dictamen de la Procuradora [ver Anexo] va en este camino de privilegiar la calidad de vida sobre la sobrevida a cualquier costo, ante un pronóstico científicamente comprobado de irreversibilidad neurológica. Debería prevalecer ante la incompetencia decisoria del paciente, la prevalencia de los mejores intereses de este, que son coincidentes con lo solicitado por su hermana y curadora.

Ante los casi 20 años trascurridos en EVP, es éticamente correcto el cese de medidas activas ante las complicaciones sufridas por M. D., si es que dichas prácticas son ostensiblemente fútiles en relación al objetivo biológico, porque el resultado terapéutico de ellas solo podrá generar el mantenimiento del estado de inconsciencia irreversible que sufre el paciente. De la misma manera, es éticamente aceptable la solicitud de limitar el soporte vital (entre ellas, la alimentación enteral e hidratación) permitiéndole una muerte digna y evitando la fútil prolongación de la vida con un alto costo moral, terreno resbaladizo hacia el ensañamiento terapéutico.

Finalmente, desde CELABE abogamos siempre para que este debate ético en casos similares al de M. A. D. no traspase a la esfera judicial, lo que debería resolverse en el ámbito íntimo del paciente, su familia y los médicos tratantes. Que la penosa situación de M. A. D. sirva para que la justicia legitime el deber moral de permitir que la muerte acontezca sin interferencia tecnológica, que en este caso se interpone como obstáculo empecinado en claro perjuicio de la dignidad humana.

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(*) Médico Coordinador del Comité de Ética CELABE.

Documentos relacionados:

– Magnante, Dinah, «Un dictamen esperado: caso ‘D., M. A.'» .

– Lafferriere, Jorge N., «El caso M. D.: eutanasia a petición de las curadoras del enfermo» .

– Mainetti, José A. – Mainetti, José L., «Reflexión del Comité de Bioética (caso paciente M. A. D.)» .

– ‘Amicus curiae’ (D. M. A. s/ declaración de incapacidad) .

 

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