Capitanich recibió a la CGT oficial y hay incertidumbre por las paritarias

CapitanichDespués de casi un mes de desencuentros y cuando la tensión comenzaba a guiar la relación, el Gobierno convocó a los sindicatos afines para echar una luz de certeza a las negociaciones salariales que se avecinan.

En un encuentro reservado, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, recibió ayer en su despacho de la Casa Rosada al líder de la CGT oficialista, Antonio Caló, y a otros tres jerárquicos de la central obrera. El funcionario tomó nota de las demandas gremiales, aunque no prometió una resolución favorable, según comentaron dos fuentes cegetistas.

La preocupación más urgente es la inflación. Ni el Gobierno ni la CGT oficialista tienen certezas de lo que sucederá con los precios. Caló reconoció que con este panorama es «muy difícil» comenzar con la negociación salarial.

«Para las paritarias habrá que esperar hasta febrero o marzo porque nadie sabe lo que puede pasar con los precios. Yo hoy no estoy en condiciones de pedir un porcentaje de aumento», dijo ayer a LA NACION el jefe de los metalúrgicos.

En tren de evitar una disparada de precios, el Gobierno impulsó hace unas semanas, junto con algunas cadenas de supermercados, el acuerdo Precios Cuidados. Lejos de generar expectativa, la iniciativa fue cuestionada por la CGT oficialista, que planteó públicamente sus dudas y rechazos a este tipo de medidas. Ayer, Capitanich intentó convencer a los gremialistas de que la medida funcionará.

Cara a cara con el funcionario, Caló pidió agilizar las demandas que elevó la central hace más de un año. Se refirió a la necesidad de abrir el grifo de recursos para las obras sociales sindicales, a las que el Estado les adeuda millones de pesos provenientes del Fondo de Redistribución Solidario. El sindicalista también reclamó mejoras salariales para los jubilados y exigió ampliar los topes de los beneficios para acceder a las asignaciones familiares.

«Nos fuimos conformes, pero no queremos generar falsas expectativas. El jefe de Gabinete tomó nota de los pedidos y se los comunicará a la Presidenta. Planteamos la agenda de siempre y nos volveremos a reunir en una semana o en quince días», informó Caló.

El jefe de la UOM estuvo acompañado por Omar Viviani (taxistas), Oscar Romero (Smata) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias). La reunión siempre mantuvo un tono cordial, incluso cuando hubo una queja gremial ante el prolongado silencio que hubo en el vínculo entre el Gobierno y la CGT durante el fin de año y los primeros días de enero.

«A pesar de no reunirnos con Cristina, a las cosas nuestras hay que resolverlas», le planteó un dirigente a Capitanich. Los gremialistas perciben en el jefe de Gabinete buena voluntad y compromiso, pero desconfían de que sus dichos puedan ser llevados a la práctica.

Por esta razón, hace unas semanas, se había insistido desde la CGT en pedir una audiencia con la Presidenta. Pero por la internación de la madre de Cristina Kirchner, la reunión volverá a quedar en suspenso y está aún lejos de concretarse.

Cuando faltan dos días para la cumbre del sindicalismo opositor, Capitanich se aseguró ayer, de boca de Caló, que no habrá más fugas de gremios de la CGT oficialista hacia las centrales que lideran Hugo Moyano y Luis Barrionuevo.

«Capitanich sabe que no vamos a ir a Mar del Plata. La unidad de la CGT se hace hablando con unas pocas personas y no haciendo público un asado de verano. Se deberían aclarar antes muchas cosas. Esa cumbre no le mueve el amperímetro a nadie», criticó Caló la convocatoria de sus colegas de las CGT opositoras.

Confirmaron su participación en el encuentro de Mar del Plata tres dirigentes que aún pertenecen al consejo directivo de la CGT más cercana a la Casa Rosada. Se trata de Roberto Fernández (UTA), Omar Maturano (La Fraternidad) y Alberto Roberti (petroleros). Todos ellos cuestionaron públicamente el liderazgo de Caló y tomaron distancia de la actividad de la central..

Fuente: La Nación

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