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Antes de las paritarias, Tomada disputa el PJ con los gremios

TomadaLa discusión salarial envuelve, este año, un condimento especial que le adosa aún más picante: en la antesala de la negociación, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, libra una pelea por la conducción del peronismo porteño, un sillón también deseado por un sector del mundillo gremial.

Esa pulseada desató una batalla interna para incorporar aliados detrás de las candidaturas del funcionario, habitual interlocutor del movimiento obrero, y su rival declarado, el dirigente Víctor Santa María, jefe del Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (Suterh).

«¡No queremos una unidad boba!», lanzó ayer el ministro, en un acto en el que se escenificó un operativo clamor para su postulación. En un local del Movimiento de Unidad Popular (MUP), atiborrado de militantes, dio el primer paso explícito para competir en las elecciones convocadas para el 6 de abril. Al igual que el PJ nacional, el sello capitalino debe renovar autoridades, cuyos mandatos están vencidos.

Desde la Casa Rosada, no hubo ninguna instrucción respecto de la estrategia partidaria y, como ocurrió con el rediseño de la cúpula en territorio bonaerense, cada aspirante se siente libre para jugar.

Cerca de Tomada, no descartaron a LA NACION la alternativa de armar una lista de consenso entre los grupos en pugna, aunque remarcan que la prioridad será conservar la identidad. «Hay que conformar un peronismo abierto y plural que apunte a ensanchar la espalda de Cristina en la ciudad de Buenos Aires», sostuvo el ministro.

La campaña lleva el eslogan «Decisión Tomada» y es motorizada por el espacio Convocatoria para un Frente Kirchnerista (CFK). Alimenta su armado con el think tank La Fábrica Porteña y, como parte de su posicionamiento, presentó hace un mes el libro El trabajo a través del pensamiento de Perón .

La actividad sirvió, acaso, para auscultar un puñado de adhesiones al interior del gremialismo. Estuvieron Osvaldo Iadarola, secretario general de la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos (Foetra); Horacio Arreceygor, jefe del Sindicato Argentino de Televisión (SAT), y Luis Pandolfi, titular del gremio de Tintoreros, Sombrereros y Lavaderos.

Con estructura propia, Santa María cuenta con 93.000 afiliados a nivel nacional, de los cuales 57.000 residen en la Capital. No es una cifra menor, para un rubro limitado a las grandes ciudades. Más que poder de fuego en la calle, el Suterh potenció otros caminos para ejercer influencia: maneja medios de comunicación (AM 750, FM Malena, el Diario Z y la revista Caras y Caretas) y en mayo logró que el ex presidente Lula da Silva y Cristina Kirchner inauguraran la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), en la órbita del sindicato.

Entre sus apoyos más relevantes, capitaliza como aliado a Andrés Rodríguez, titular de Unión Personal Civil de la Nación (UPCN), a cargo interinamente del PJ porteño. Y se entusiasma con la promesa de respaldo de Gerardo Martínez, del que es socio en el canal Construir TV; de Antonio Caló, el metalúrgico que comanda la CGT alineada con el Gobierno; del Sindicato Argentino de Docentes Privados (Sadop); de Obras Sanitarias, y parte de la CTA.

Envalentonado, Santa María suele decir que prefiere batirse a un duelo con contrincantes antes que arribar a un acuerdo. Tomada tira de la misma cuerda y no cree que esa rencilla impacte en las paritarias que se avecinan.

Por fuera del ámbito sindical, el líder de los porteros consiguió el aval de referentes porteños con cargos en el gabinete -como Daniel Filmus y Guillermo Olivieri- y de fuerzas como Agrupación Desafío Bicentenario y Vertiente Peronista. Sin embargo, uno de los acompañamientos más simbólicos está cruzando la General Paz: el gobernador Daniel Scioli cultiva, desde junio pasado, un diálogo fluido con Santa María y compartieron juntos varios encuentros.

No está claro cómo gravitarán dos semilleros kirchneristas: el Movimiento Evita y La Cámpora. Un sector de la fuerza juvenil promueve extraoficialmente la postulación de Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas y abogado, como su padre, relacionado con el derecho laboral. En el PJ, sospechan que se trata de una táctica para posicionarse y después negociar. Por estas horas, además, aparecieron afiches de instalación del legislador Juan Carlos Dante Gullo, ícono de la JP de los 70 y cercano a la juventud K..

Fuente: La Nación

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