fbpx

Aunque no subsista el núcleo familiar cuando queda uno solo de sus miembros, la desafectación del inmueble como bien de familia no procede

casa_propia1Partes: Guaita Odila c/ Chivilo Amelio s/ ejecutivo

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial

Sala/Juzgado: A

Fecha: 13-ago-2013

Cita: MJ-JU-M-82180-AR | MJJ82180 | MJJ82180

Aunque técnicamente no subsista el núcleo familiar cuando solo queda uno de sus miembros, como no han fallecido todos, la desafectación del inmueble como bien de familia no procede.

Sumario:

1.-El bien de familia constituye una auténtica institución especial que consiste en la afectación de un inmueble a la satisfacción de las necesidades de sustento y de la vivienda del titular y su familia, que por tal motivo queda sustraído de las contingencias económicas que pudieran provocar, en lo sucesivo su embargo o enajenación.

2.-La figura del bien de familia tiene una raigambre netamente social, que se encuentra directamente vinculada con la protección de la familia como unidad primaria de la sociedad; y a su vez, tiene una innegable vinculación con los derechos humanos de la persona, su derecho a una vivienda digna y a encontrar amparo frente a situaciones de desventuras económicas. También tiene relación con los derechos personalísimos, en cuanto tiende a preservar la unidad y la fraternidad familiar: el deudor puede perder todo; pero tiene un inalienable derecho a preservar su unidad familiar y a que su familia viva dignamente. Tal es su dimensión e importancia que el bien de familia constituye una institución que trasciende el marco de nuestra legislación para constituirse en un instituto del derecho internacional, que se encuentra contemplado con diversos alcances y matices en la legislación europea -Francia,, Italia, Portugal, Suiza, Alemania- y americana -EE.UU., Canadá, México, Brasil, Colombia, entre otros.

3.-En las cuestiones que con se vinculan con el bien de familia se encuentra involucrado el orden público, desde el punto de vista de los intereses condicionados y garantizados por la carta fundamental con respecto a la protección de la familia (CN: 14bis ).

4.-En los casos mencionados por el art. 49 inc. d) de la ley 14394 se ha extinguido el interés familiar que justificaba el régimen del bien de familia y fenecido dicho interés no se justifica la aplicación de un sistema de excepción, como es el bien de familia, pues de otro modo se desnaturalizaría el fin tuitivo que lo inspira, manteniendo el inmueble indefinidamente bajo su amparo, sin que a la par existan las razones que le sirven de fundamento.

5.-La no subsistencia de los requisitos del art. 36 de la ley 14394 involucra la extinción de los vínculos de acuerdo con las normas de cada relación familiar y el no mantenimiento de la convivencia exigida respecto de los colaterales, pero esta causal debe aplicarse sin menoscabar la perduración del bien de familia en tanto no hubieren desaparecido todos los beneficiarios.

6.-Si la desafectación del bien de familia procede en todos los casos en que desaparece el núcleo familiar (art. 36 de la ley 14394 ), carecería de sentido la última parte del precepto en cuanto a que también procede cuando hubieren fallecido todos los beneficiarios, ya que aún cuando quedase solo un sobreviviente no se daría la subsistencia de la familia y la desafectación procedería de todos modos.

7.-La alternativa prevista por la última parte del art. 36 de la ley 14394 parece explicarse si se considera que cuando la ley se refiere al incumplimiento de los requisitos del art. 36, se remite a aquellos casos en que por extinción de los vínculos paternales o matrimoniales, deja de tener vigencia la existencia de una familia en los términos de esa norma, pero que cuando se trata del fallecimiento de los beneficiarios, si solo queda uno -aunque técnicamente no subsista la familia, como no han fallecido todos -, no procede la desafectación del bien, pues ello constituye una exigencia expresa de la ley.

8.-La doctrina que predica que la desafectación procede aún cuando no hayan fallecido todos porque se ha extinguido el núcleo familiar desconoce que el legislador expresamente ha exigido distinto rigor para el caso de que la familia se desintegre por fallecimiento de sus miembros, requiriendo que hayan fallecido todos . Estímase entonces que si el legislador hubiera querido la asimilación que predica dicha línea interpretativa, no hubiera señalado dicha diferencia.

9.-Aunque técnicamente no subsista el núcleo familiar cuando solo queda uno de sus miembros, como no han fallecido todos, la desafectación del inmueble como bien de familia no procede. N.R.: Sumarios elaborados por Ricardo A. Nissen.

Fallo:

Buenos Aires, 14 de agosto de 2013.-

Y VISTOS:

1.) Apeló la parte actora el pronunciamiento dictado en fs. 175/176 que rechazó el pedido de desafectación de la inscripción como bien de familia del inmueble de propiedad de Amelio Chivilo, sito en la calle Mariscal Antonio José de Sucre N° 2741, Piso 6° «C», de esta Ciudad.-

Para así decidir, la Sra. Juez a quo refirió que la hermenéutica que asimila la falta de subsistencia del grupo familiar como causal de desafectación con el fallecimiento de los beneficiarios, concluyendo en que la desafectación procede aún cuando no hayan fallecido «todos» porque se ha extinguido el núcleo familiar, desconoce que el legislador expresamente ha exigido distinto rigor para el caso de que la familia se desintegre por fallecimiento de sus miembros, requiriendo que hayan fallecidos «todos», ello en virtud de que el fin tuitivo de la ley 14.394 también busca proteger la voluntad del constituyente incluso ante su deceso.-

Los fundamentos fueron expuestos en fs. 180/183, sin que el traslado respectivo haya sido respondido por la beneficiaria de la afectación.-

2.) Se agravió el recurrente de la decisión adoptada en la anterior instancia porque no se tuvo en cuenta que en el sub lite no existe «familia» ni «beneficiario» y que, por otra parte, el inmueble excede las necesidades de sustento y vivienda. Explicó que, de conformidad con lo prescripto por la ley 14.394 -art. 36-, la existencia de la «familia» supone una pluralidad de integrantes y, en el caso, se ha verificado el fallecimiento del constituyente y de dos (2) de los tres (3) beneficiarios. Sostuvo que no puede afirmarse válidamente que Amelia Rita Chivilo sea beneficiaria del bien de familia, cuando, con motivo del fallecimiento del demandado adquirió el inmueble mortis causa, resultando ser en la actualidad la única propietaria de dicho bien.Señaló que el carácter asumido por esta última como propietaria importó la «caída» de la inscripción del bien de familia efectuada por Amelio Chivilo, como así también la pérdida del carácter de beneficiaria de su heredera.-

Desde otro sesgo, arguyó que se soslayó que el inmueble en cuestión excede con creces las necesidades de vivienda y sustento de Amelia Rita Chivilo, a poco que se advierta que la propiedad se encuentra ubicada en pleno barrio de Belgrano y posee una superficie de 78 m2, la cual resulta adecuada para un matrimonio con dos (2) hijos, pero que excede claramente las necesidades de una sola persona.-

3.) Señálase liminarmente que el bien de familia constituye una auténtica institución especial que consiste en la afectación de un inmueble a la satisfacción de las necesidades de sustento y de la vivienda del titular y su familia, que por tal motivo queda sustraído de las contingencias económicas que pudieran provocar, en lo sucesivo su embargo o enajenación (cfr. Zannoni, Eduardo A., «Derecho Civil. Derecho de Familia», T° I, p. 558/559).-

Se ha dicho que tiene una raigambre netamente social, que se encuentra directamente vinculada con la protección de la familia como unidad primaria de la sociedad; y a su vez, tiene una innegable vinculación con los derechos humanos de la persona, su derecho a una vivienda digna y a encontrar amparo frente a situaciones de desventuras económicas. También tiene relación con los derechos personalísimos, en cuanto tiende a preservar la unidad y la fraternidad familiar: el deudor puede perder todo; pero tiene un inalienable derecho a preservar su unidad familiar y a que su familia viva dignamente. Tal es su dimensión e importancia que el bien de familia constituye una institución que trasciende el marco de nuestra legislación para constituirse en un instituto del derecho internacional, que se encuentra contemplado con diversos alcances y matices en la legislación europea -Francia,, Italia, Portugal, Suiza, Alemania- y americana -EE.UU., Canadá, México, Brasil, Colombia, entre otros- (cfr.Díaz de Guijarro, JA, 1954-IV-98;Villanustre, Cecilia Adriana, «El crédito por expensas comunes frente al bien de familia. Su oportunidad», Diario La Ley, 07.08.96).-

Síguese de ello que en las cuestiones que con él se vinculan se encuentra involucrado el orden público desde el punto de vista de los intereses condicionados y garantizados por la carta fundamental con respecto a la protección de la familia (CN: 14bis).-

4.) En la especie, la parte actora peticionó la desafectación del bien de familia en razón de haber fallecido el constituyente, su cónyuge -Norma María Carati de Chivilo- y el hijo de ambos -Carlos Amelio Chivilo-, quienes conformaban la familia que se había pretendido amparar (véase fs. 120).-

Del informe glosado en fs. 93/95 se desprende que la afectación fue inscripta el 14.10.70 y que también era beneficiaria del bien de familia la hija del matrimonio fallecido Amelia Rita Chivilo, quien de acuerdo a lo expuesto por ella en fs. 173/174 «habita el bien desde siempre».-

La ley 14.394 que estatuye y regula este instituto prevé que: a) toda persona puede constituir en bien de familia un inmueble urbano o rural de su propiedad cuyo valor no exceda las necesidades de sustento y vivienda de su familia según las normas que se habrían de establecer reglamentariamente (art. 34); b) por familia, a los fines de esta ley, se entiende la constituida por el propietario y su cónyuge, sus descendientes o ascendientes o hijos adoptivos o, en defecto de ellos, sus parientes colaterales hasta el tercer grado inclusive de consanguinidad que convivieren con el constituyente (art. 36); c) el propietario o su familia están obligados a habitar el bien o explotar por cuenta propia el inmueble o la industria en él existente (art. 41); d) la constitución del bien de familia produce efectos a partir de su inscripción en el registro inmobiliario correspondiente (art.35); e) la desafectación del bien de familia y la cancelación de su inscripción procede a instancia del o los propietarios en tanto se cumplan ciertas condiciones (art. 49, incs. a, b y c); f) la desafectación y cancelación de la inscripción también procede de oficio o instancia de cualquier interesado cuando no subsistieren los requisitos previstos en los arts. 34, 36 y 41 o hubiesen fallecido todos los beneficiarios (art. 49, inc. d).-

En los casos mencionados por esta última norma se ha extinguido el interés familiar que justificaba el régimen del bien de familia. Fenecido dicho interés no se justifica la aplicación de un sistema de excepción, como es el bien de familia, pues de otro modo se desnaturalizaría el fin tuitivo que lo inspira, manteniendo el inmueble indefinidamente bajo su amparo, sin que a la par existan las razones que le sirven de fundamento. Ahora bien, la no subsistencia de los requisitos del art. 36 involucra la extinción de los vínculos de acuerdo con las normas de cada relación familiar y el no mantenimiento de la convivencia exigida respecto de los colaterales, pero esta causal debe aplicarse sin menoscabar la perduración del bien de familia en tanto no hubieren desaparecido todos los beneficiarios (Guastavino Elías P., «Último beneficiario sobreviviente , propietario exclusivo del bien de familia», ED 19.03.87, N° 6701).-

No se desatiende que el inc. d) del art. 49, en cuanto contempla la desafectación y cancelación de la inscripción de oficio a instancia de cualquier interesado cuando no subsistieren los requisitos previstos en los artículos 34, 36 y 41 o hubieren fallecido todos los beneficiarios, ha dado pie a diversas interpretaciones. Por un lado, se ha entendido que si sólo queda un sobreviviente sería innegable que falta el requisito del art. 36, no habiendo «familia» en el sentido de dicho precepto, por lo que correspondería la desafectación.Desde otro ángulo, se ha interpretado, en sentido contrario, que si se tiene presente que el mismo inciso para hacer procedente la desafectación exige que hubieran fallecido todos los beneficiarios, debería concluirse en que aunque no haya «familia» con el alcance del art. 36, mientras exista un beneficiario sobreviviente, habría que mantener la afectación (conf. Lagomarsino Carlos A. R., «Desafectación del bien de familia en caso de superviviencia de un solo beneficiario», LL, 1986-D, p. 357).-

Ahora bien, si la desafectación procede en todos los casos en que desaparece el núcleo familiar (art. 36), estímase que carecería de sentido la última parte del precepto en cuanto a que también procede cuando hubieren fallecido todos los beneficiarios, ya que aún cuando quedase solo un sobreviviente no se daría la subsistencia de la familia y la desafectación procedería de todos modos.-

Esta alternativa parece explicarse si se considera que cuando la ley se refiere al incumplimiento de los requisitos del art. 36, se remite a aquellos casos en que por extinción de los vínculos paternales o matrimoniales, deja de tener vigencia la existencia de una familia en los términos de esa norma, pero que cuando se trata del fallecimiento de los beneficiarios, si solo queda uno -aunque técnicamente no subsista la familia, como no han fallecido «todos», no procede la desafectación del bien, pues ello constituye una exigencia expresa de la ley. Véase -como lo ha señalado la Sra. Juez a quo- que la hermenéutica que asimila ambas causales, concluyendo en que la desafectación procede aún cuando no hayan fallecido todos porque se ha extinguido el núcleo familiar -como aquí lo sostiene la recurrente- desconoce que el legislador expresamente ha exigido distinto rigor para el caso de que la familia se desintegre por fallecimiento de sus miembros, requiriendo que hayan fallecido «todos». Estímase entonces que si el legislador hubiera querido la asimilación que predica dicha línea interpretativa, no hubiera señalado dicha diferencia (cfr.esta CNCom., esta Sala A, 26.06.02, «Rodríguez Luis Napoleón c. Píncipe Héctor s. ordinario s. inc. de desafectación de bien de familia», íd., Sala E, 21.05.87, «Gamas Alejandro c. Giménez Susana s. Ejecutivo»; íd., íd., 20.11.91, «Sirota Víctor c. Sirota Salomón s. ordinario s. inc. de embargo»).-

Esta solución, además, es la que mejor armoniza con el fin tuitivo de la ley 14.394, el cual no debe ser burlado cuando se trata de proteger a uno de sus miembros; ello así, pues considérase que es para estos casos, precisamente, en que recobra fuerza el instituto analizado, pues es lógico presumir que el constituyente pretendió asegurar el techo a los familiares más cercanos que vivían en él, fue previsor y recurrió al apoyo de la ley para que incluso una vez muerto, se respete su voluntad (CNCiv., Sala C, 18.07.96, «G. R», LL, 1998-D, p. 512; íd. íd., 31.03.96, «Fernández Maximino y otra s. sucesión»; Sala K, 13.09.05, «S. M. A. y otros c. M. N. E.», AR/JUR/ 3588/2005; íd., Sala J, 28.08.97, «Mateu de Nogués Claudia c. Pulian de Smetana», LL 1998-C, p.176).-

En suma, pues, aunque técnicamente no subsista el núcleo familiar cuando solo queda uno de sus miembros, como no han fallecido todos, la plural desafectación no procede.-

Frente a ello, y considerando que en el sub lite subsiste aún un beneficiario, habrá de rechazarse el agravio esgrimido sobre el particular.-

5.) No se desatiende, obviamente, que la quejosa también señaló en el memorial que el inmueble constituido como bien de familia excede las necesidades de vivienda y sustento de Amelia Rita Chivilo, en razón de su superficie (78 m2) y por el barrio donde se encuentra ubicado.-

Ahora bien, este planteo no fue sometido a conocimiento del juez de la anterior instancia por lo que, obviamente, tampoco fue sustanciado con la beneficiaria.-

Sobre tales bases, pues, por carecer este Tribunal de jurisdicción para expedirse sobre el particular en esta instancia del proceso, no corresponde que la Sala ingrese en el tratamiento de ese punto.

6.) Por todo ello, esta Sala RESUELVE:

Rechazar el recurso de apelación interpuesto y, por ende, confirmar el pronunciamiento apelado en lo que decide y fue materia de agravio.-

Sin costas de Alzada por no haber mediado contradictor en esta instancia.-

Notifíquese al CIJ y devuélvase a primera instancia, encomendándose al Sr. Juez a quo disponer las notificaciones del caso con copia de la presente resolución. María Elsa Uzal, Isabel Míguez, Alfredo Arturo Kölliker Frers. Ante mí: Valeria C. Pereyra. Es copia del original que corre a fs. 189/192 de los autos de la materia.

Valeria C. Pereyra – Prosecretaria de Cámara

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: