Lo indemnizan por la golpiza que recibió del dueño de un supermercado al reclamarle el pago de un trabajo de refacción

shutterstock_101870419Partes: Zaracho, Gerardo c/ Zheng Bo s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: A

Fecha: 2-sep-2013

Cita: MJ-JU-M-81691-AR | MJJ81691 | MJJ81691

Procedencia de la indemnización por daños derivados de una golpiza propinada por el dueño de un supermercado y sus dependientes ante su reclamo de una deuda por refacciones. 

Sumario:

1.-Corresponde hacer lugar a la demanda y condenar al accionado a indemnizar al actor por las lesiones que le provocó, al asestarle una serie de golpes -a lo que luego se sumaron sus dependientes- en ocasión en que el accionante le reclamaba que le pague las sumas debidas por unas refacciones realizadas en su supermercado, pues los testimonios cuestionados por la demandada resultan coincidentes y uniformes: en momentos en que el actor se encontraba en la terraza del local resultó herido, y en sentido concordante lucen las constancias de historia clínica y del consultorio externo de ortopedia y traumatología de dos hospitales, que dan cuenta de las atenciones recibidas por el actor a partir del día del hecho.-

2.-Las primeras declaraciones formuladas ante la autoridad policial, prevalecen sobre aquellas posteriores e incluso sobre las vertidas en el juicio civil, ya que suponen una mayor precisión en el recuerdo de los hechos percibidos, así como mayor espontaneidad en sus declarantes.

3.-La incapacidad sobreviniente , pericialmente comprobada, conforma un antecedente que tiene aptitud para configurar un daño resarcible, ya que las lesiones de carácter permanente, aunque no ocasionen un inmediato daño respecto de los ingresos, debe ser indemnizada como potencial valor del que la víctima se ve privada, puesto que la indemnización no se circunscribe al aspecto laborativo, sino también a todas las consecuencias que afectan la personalidad y que tienen aptitud para inferir un menoscabo material.

4.-La indemnización concedida en virtud de la incapacidad sobreviniente debe tender a cubrir todas las erogaciones de la incapacidad generada, atendiendo a la actividad impedida, sea o no productiva, ya que la reparación comprende no sólo el aspecto laboral, sino también todas las consecuencias que afecten la personalidad y que se traduzcan, aún de manera indirecta, en un menoscabo patrimonial futuro y cierto.

5.-El daño moral se configura por todo sufrimiento o dolor que se padece, independientemente de cualquier reparación de orden patrimonial; es el menoscabo en los sentimientos, consistente en los padecimientos físicos, la pena moral, las inquietudes o cualesquiera otras dificultades o molestias que puedan ser consecuencia del hecho perjudicial.

6.-Las pautas matemáticas de cálculo para la fijación del monto del rubro de incapacidad sobreviniente no tienen por qué atar al juzgador, por lo que no corresponde otorgar a la víctima, sin más, la suma que en cada caso resulte de la aplicación de una fórmula, sino que ella servirá simplemente como pauta orientadora para, a partir de allí, arribar a un justo resarcimiento según las circunstancias de la causa (del voto del Dr. Sebastián Picasso, por sus fundamentos).

Fallo:

En la Ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, a los 2 días del mes de agosto del año dos mil trece, reunidos en acuerdo los señores jueces de la Sala “A” de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, para conocer en el recurso de apelación interpuesto en los autos caratulados: “Zaracho, Gerardo c/ Zheng Bo s/ Daños y perjuicios”, respecto de la sentencia de fs. 269/281 el tribunal estableció la siguiente cuestión a resolver:

¿Es ajustada a derecho la sentencia apelada?

Practicado el sorteo resultó que la votación debía realizarse en el siguiente orden: señores jueces de cámara doctores: HUGO MOLTENI – SEBASTIÁN PICASSO – RICARDO LI ROSI –

A la cuestión propuesta el Dr. HUGO MOLTENI dijo:

1°.- La sentencia de fs. 269/281 admitió la demanda de daños y perjuicios entablada por Gerardo Zaracho como consecuencia de las lesiones que sufrió en el supermercado “Botao”. En consecuencia, condenó a Zheng Bo a abonar la suma de pesos noventa y cinco mil ciento catorce con setenta y nueve centavos ($ 95.114,79), con más los intereses y costas.

Para concluir de esa manera, el Sr. Juez “a quo” sostuvo que el demandado resultó responsable por el hecho ocurrido el día 29 de diciembre de 2006, cuando a raíz de una discusión por falta de pago de la obra que el actor le realizada en la terraza de su local, inesperadamente resultó agredido de forma física por el demandado y sus dependientes, ocasionándole diversas lesiones por las cuales reclama.-

Contra el apuntado decisorio, se alza el accionante por considerar reducidos los montos otorgados para enjugar los rubros “incapacidad sobreviniente” y “daño moral”, por lo que requiere su elevación. Dichos agravios no merecieron réplicas por parte del accionado.-

Por su parte, el apoderado del demandado expresó, mediante el memorial de fs. 314/315, sus quejas por medio de los cuales cuestiona la responsabilidad atribuida a su parte.-

Allí sostiene que el Sr.Juez “a quo” se basó en los dichos de un conocido del actor -Sr. Duarte-, cuya declaración se encuentra en tiempo potencial y plagada de vaguedades, lo que hace que la misma carezca de fuerza probatoria suficiente. Asimismo, cuestiona el testimonio de la Sra. Lezcano, quien manifestó que pudo observar el hecho desde el balcón de su casa a una distancia considerable, y que no aporta ningún dato que permita dilucidar los motivos que dieron origen a la discusión. Tampoco considera que el testimonio del subinspector Scaia constituya un elemento probatorio que permita justificar los dichos del actor. Por todo ello, entiende que ha existido una sobrevaloración de la prueba testimonial.-

Por último, entiende que el informe del Médico Forense no tiene una entidad suficiente para considerar la veracidad de la versión del actor.-

A fs. 318, obra la contestación del accionante donde solicita la deserción del recurso.-

2°.- Se ha dicho que el art. 265 del Código Procesal exige que la expresión de agravios contenga la crítica concreta y razonada de las partes del fallo que el apelante considera equivocadas. Y en este sentido, el contenido de la impugnación se relaciona con la carga que le incumbe de motivar y fundar su queja, señalando y demostrando, punto por punto, los errores en que se hubiere incurrido en el pronunciamiento, o las causas por las cuales se lo considera contrario a derecho (conf. Fenochietto-Arazi, “Código Procesal Civil y Comercial, Anotado, Comentado y Concordado”, tº I, pág. 835/7; CNCiv. esta Sala, libres nº 37.127 del 10/8/88, nº 33.911 del 21/9/88, entre muchos otros). En este orden de ideas, sin embargo, bien vale destacar que la mera disconformidad con la interpretación judicial sin fundamentar la oposición, ni concretar en forma detallada los errores u omisiones del pronunciamiento apelado no constituye la crítica para la que prescribe la norma (conf. CNCiv., esta Sala, 15.11.84, LL1985-B-394; íd. Sala D, 18.5.84, LL 1985-A-352; íd.Sala F 15.2.68 LL 131-1022; íd. Sala G, 29.7.85, LL 1986-A-228, entre otros).-

En la especie, considero que le asiste razón al actor cuando acusa la deserción del recurso del emplazado, desde que la segunda parte de la expresión de agravios, versa sobre hechos que nada tienen que ver con el caso de autos. Aun así, y a fin de preservar el derecho de defensa en juicio, de indudable raigambre constitucional, no habré de propiciar la deserción del recurso requerida en la contestación de agravios del accionado, por lo que trataré las quejas vertidas en la primer parte de sus quejas, donde cuestiona de manera escueta la valoración de la prueba aportada en la causa.-

3º.- Liminarmente, cuadra señalar que en autos no se encuentra debatida la existencia del hecho dañoso, por lo que cabe tener por cierto que el día 29 de diciembre de 2006, el actor, discutió con el demandado, toda vez que habiendo transcurrido casi un mes del comienzo de la obra para la cual había sido contratado, y habiendo casi finalizado la misma, sólo había cobrado $900 de los $8.000 acordados. Relata que al manifestarle que no continuaría trabajando si no le abonaba la suma restante y los materiales desembolsados, el demandado le agarró el dedo anular, doblándoselo y haciendo que caiga al suelo. Al caer, resultó atacado por el demandado y sus dependientes, quienes le propinaron golpes de puño, puntapiés y con un palo que le provocaron la fractura de tobillo derecho.-

4°.- Por una cuestión de orden lógico trataré en primer término los agravios formulados por el demandado respecto a la atribución de responsabilidad efectuada en la sentencia de grado.-

Como es sabido, el análisis que permite establecer los presupuestos de la responsabilidad civil no puede desentenderse de la necesidad de verificar con precisión tanto la autoría como el daño experimentado.Es indispensable, en ese sentido, determinar si las consecuencias imputadas fueron producidas por la acción del demandado, vale decir, la existencia misma del hecho y la relación causal cuya demostración incumbe al actor en todos los casos, no como un vínculo solamente posible, sino la efectiva comprobación de la atribución del daño al hecho (conf. Goldemberg, “La relación de causalidad en la responsabilidad civil” págs. 45 y stes).-

En ese sentido el artículo 1067 del Código Civil se ha encargado de establecer los requisitos indispensables para que el acto ilícito sea punible y entre ellos menciona “el daño causado”, en tanto la sola violación del ordenamiento jurídico no haría presumir su existencia porque, según se lo ha sostenido, la ley responde frente al acto ilícito de diversas maneras y no sólo mediante la reparación de los daños y perjuicios (conf. Kemelmajer de Carlucci en Belluscio-Zannoni “Código Civil Comentado.”, Tomo 5, pág. 27 y sgtes.; Orgaz “El Daño Resarcible”, 2da. edición). Por consiguiente, conforme con lo establecido en esta norma y en el artículo 1066 que la precede, no es sólo la autoría, sino además el daño y la relación de causalidad, los que son exigidos como presupuestos de la punibilidad del ilícito. –

Estas precisiones iniciales valen en la especie para adelantar que, malgrado las escuetas quejas del recurrente, la solución a que arribara la sentencia es acertada.-

A fs.7/8 de la causa penal que tengo a la vista, declaró el oficial de la P.F.A Francisco Scaia, quien relató que “En la fecha siendo la hora 19.41 en momentos en que se hallaba recorriendo el Eido Jurisdiccional de la Dependencia a cargo del Móvil 118, en su calidad de Jefe de Servicio Externo fue desplazado por C.R a que se constituya en la calle Humberto 1° 1681, de este medio, por incidencia en interior de Supermercado de origen chino.Tal fue así, que se dirigió al lugar, donde un masculino Zaracho Daniel, Argentino de 19 años de edad, soltero y domiciliado en cte. de los Pozos 1030 Piso P.B, to A Cap. Fed. Refirió que su progenitor Zaracho Gerardo, D.N.I 10.828.405 Argentino de 53 años ddo en Lauterio 159 Cap. Fed. se encontraba tendido en la terraza de Humberto 1° 1679 con lesiones, dado que había sido agredido por personas de origen chino, siendo que la terraza se ubicaba sobre el local de mención. Es por ello que el dicente se dirigió hasta el sitio observando allí al Sr. Zaracho, el cual presentaba sangre y lesiones en su rostro y refería sentir fuertes dolores en su cuerpo y pierna derecha, como así también que momentos antes cuando trabajaba en un lugar con tareas de albañería -siendo su servicio solicitado por las personas de origen chino- se presentó en el lugar su hijo Daniel y tres de estos masculinos le solicitaron que el mismo ingresara la arena a la terraza, por lo que -Gerardo- le dijo que no le había pagado a su hijo para que trabaje allí, motivo por el cual estos tres masculinos lo comenzaron a golpear -a Gerardo- en su cuerpo con palos para luego retirarse del lugar. Seguidamente se solicitó una ambulancia de SAME, arribando AU Interno nro 197 a/ Dr. Brizuela M.N nr 96.742 el cual examinó al Sr. Gerardo Zaracho y lo trasladó hasta el Htal Ramos Mejía con diagnóstico de traumatismos varios”.-

A fs. 10 declaró Marta Alicia Lezcano, quien aseveró el mismo día del hecho que “. siendo aproximadamente las 20:00 Hs. en circunstancias que se hallaba en su domicilio, en el balcón pudo observar que en la terraza del supermercado ubicado frente al mismo, un albañil que se encontraba trabajando en el lugar, era golpeado por varios empleados o dueños de origen chino desconociendo los motivos, mientras que el albañil pedía auxilio y que llamen a la policía.Que luego de esto dos de los agresores bajaron a la vereda y agredieron a un joven que al parecer se encontraba trabajando junto al albañil. Momentos despues llegó personal policial y una ambulancia que asistieron al lesionado, que fue trasladado por la ambulancia” (cfr. fs. 10 causa penal).-

Similar relato de los hechos brindó cuando volvió a declarar en la citada causa penal a fs. 295, señalando que “…estaba en su domicilio mirando por el balcón y su marido en el fond o de el casa hablando con los vecinos. En ese momento vio que Gerardo Zaracho, un vecino, subió a la terraza de un supermercado que se encuentra en frente del domicilio de la testigo. Una vez arriba, 3 o 4 personas de apariencia oriental comenzaron a pegarle, frente a lo que Lezcano gritó, y fue corriendo al fondo a buscar a su marido”.-

En el marco de este proceso civil, el testigo Roberto Félix Duarte, aseveró que vive en el mismo barrio y trabajaba junto a el actor haciendo las obras en el supermercado del demandado. Interrogado que fue el testigo acerca de las discusiones y motivos entre el Sr. Zaracho y el Sr. Zheng Bo, refirió “si discutieron por dinero. Zaracho le pedía plata, lo que le correspondía por el trabajo que estaban haciendo y Sandro se negaba a pagar. Siempre discutían por dinero, porque el Sr. Zengh Bo le adeudaba plata. A él testigo, sí le pagó. Lo sabe porque presenció varias de estas discusiones” y que sabe que el día 29/12/2006 lo golpearon a Zaracho porque “Escuchó comentarios que los chinos le había pegado. Esto fue conocido en el barrio e incluso salió en la televisión en Crónica TV. Seguramente se pelearon porque no le había pagado” (cfr. fs. 201vta/202).-

Es sabido que las primeras declaraciones formuladas ante la autoridad policial, prevalecen sobre aquellas posteriores e incluso sobre las vertidas en el juicio civil, ya que suponen una mayor precisión en el recuerdo de los hechos percibidos, así como mayor espontaneidad en sus declarantes (conf.esta Sala, libres n 251.121 del 04-12-98, n 256.311 del 16-04-°°99 y n 533.268 del 05-04-10).-°

Por otro lado, el art. 456 del Código Procesal subordina la apreciación de la prueba testimonial a las reglas de la sana crítica,particularizando, al respecto, el principio general que sienta el art. 386 del Código Procesal. La doctrina y la jurisprudencia, por su parte, han enunciado diversas directivas cuya observancia facilita una adecuada crítica de las declaraciones y permite, por ende, el enjuiciamiento más exacto posible acerca de su credibilidad y eficacia. Por ello, supuesta la validez de la prueba, la pertinencia de los hechos sobre que versa y la aptitud genérica del testigo para asumir tal calidad procesal, las mencionadas directivas se relacionan, fundamentalmente, con las circunstancias personales de aquél, la naturaleza delos hechos sobre los cuales declara, la razón de ciencia enunciada como fundamento de su declaración y la concordancia de sus respuestas (conf. Palacio,Lino E., “Derecho Procesal Civil”, t. IV, pág. 650/651, nº 486; C.N.Civ.,esta Sala, mi voto en libre n 361.186 del 16/4/03, entre otros).- °

En este sentido, una apreciación comprensiva y contextual de las manifestaciones de los testigos presentados tanto en la causa penal como en los autos principales, me llevan a coincidir con el criterio esgrimido por el Sr. Magistrado de grado.-

A partir de ello, considero que los testimonios cuestionados resultan coincidentes y uniformes: en momentos en que el Sr. Zaracho se encontraba en la terraza del supermercado, resultó herido por una golpiza propinada por el demandado y sus dependientes.-

En sentido concordante con estos relatos, lucen a fs. 24/25 de la causa civil y a fs. 80/84 de la causa criminal, las constancias de historia clínica del Hospital Ramos Mejía y del consultorio externo de ortopedia y traumatología del Hospital Argerich, que dan cuenta de las atenciones recibidas por el actor a partir del día del hecho.-

Asimismo, a fs.88 de la mencionada causa penal, el Cuerpo Médico Forense concluyó que “En lo que atañe al mecanismo determinante, pueden haber sido provocadas por golpe y/o choque con o contra cuerpo duro”.-

En base a lo expuesto, habré de coincidir con el sentenciante de grado en cuanto se encuentra acreditada la relación de causalidad entre el hecho y el daño provocado al actor.-

En consecuencia, propongo confirmar la sentencia en tanto condena a Zheng Bo a reparar el daño que ha causado, por ser el autor del delito civil de lesiones (art. 1086 del Código Civil).-

5°.- Seguidamente, deben abordarse las quejas que la parte actora introduce en punto a la suma asignadas en concepto “incapacidad sobreviniente” $40.000.-

El actor, alza sus quejas por considerar que el Sr. Juez de grado ha omitido valorar las especiales circunstancias físicas que se vieron afectadas en virtud de su profesión del albañil. Entiende que los menoscabos padecidos en sus manos y piernas resultan de vital importancia para el desarrollo de su actividad.-

La “incapacidad sobreviniente”, pericialmente comprobada, conforma un antecedente que tiene aptitud para configurar un daño resarcible, ya que las lesiones de carácter permanente, aunque no ocasionen un inmediato daño respecto de los ingresos, debe ser indemnizada como potencial valor del que la víctima se ve privada, puesto que la indemnización no se circunscribe al aspecto laborativo, sino también a todas las consecuencias que afectan la personalidad y que tienen aptitud para inferir un menoscabo material.No cabe sin embargo entender que esa doctrina tiene un valor absoluto, entendido como que siempre el déficit físico se traduce en un perjuicio patrimonial, porque si bien ello ocurre de ordinario, en la medida que con la indemnización se compensa el riesgo actual de la inseguridad económica en que el inválido queda frente a la vida, de ese riesgo sólo está exento quien por su situación patrimonial está cubierto de cualquier contingencia, como la hipótesis de aquel que por la opulencia de su fortuna no practica actividad lucrativa alguna y tampoco tiene la perspectiva de utilizar su capacidad de trabajo (conf. Llambías, J. J. “Tratado de Derecho Civil – Obligaciones”, t. IV-A, n??2373, pág. 119/120, nota 217 y jurisprudencia allí citada).-

La indemnización concedida debe tender a cubrir todas las erogaciones de la incapacidad generada, atendiendo a la actividad impedida, sea o no productiva, ya que la reparación comprende no sólo el aspecto laboral, sino también todas las consecuencias que afecten la personalidad y que se traduzcan, aún de manera indirecta, en un menoscabo patrimonial futuro y cierto (conf. esta Sala, mis votos en libres n??111.114 del 19/6/92; n??107.308 del 23/8/92; n??154.792 del 17/2/95; n??207.781 del 3/3/97 y n??208.494 del 17/3/97, entre otros).-

Adoptados estos principios, deben ponderarse los elementos de prueba aportados para evaluar el monto correspondiente al rubro en análisis.-

Según surge de la pericia médica de fs. 217/220 de estas actuaciones, el demandante -a raíz del evento- ingresó al Hospital Ramos Mejía, donde presentaba traumatismo de dedo anular derecho y se observó una luxofractura de peroné en el tobillo derecho, por lo cual se le colocó bota de yeso.-

Por su parte, el experto en la materia refirió en sus consideraciones medicolegales que, a raíz del hecho el Sr.Zaracho “…en la actualidad presenta como secuela una cicatriz en la cara externa del tobillo derecho, con leve limitación de los movimientos del tobillo y edema de la región, a nivel de la mano derecha se observa una desviación en valgo del dedo anular. Todo eso le genera una incapacidad parcial y permanente del 15% de la TO…” (cfr. fs. 218).-

Al contestar el punto de pericia de la demandada referido a si las lesiones pudieron haber sido ocasionadas en la forma relatada en la demanda, contestó “Las lesiones sufridas se corresponden con un hecho traumático que coincide tanto con lo expresado en la demanda, así como lo que dice la contestación de la demandada” (cfr. fs. 219 punto 6).-

La experticia no resultó impugnada por ninguna de las partes.-

A estos antecedentes, se suma el detrimento psíquico generado por dichas lesiones, indicadas por la licenciada Kitzis, a quien encargo el psicodiagnóstico, y que consulta en estados de angustia, desazón, tristeza como así también alteraciones en el ánimo, inseguridad e incertidumbre por su futuro laboral. Todo ello, hace que el Sr. Zaracho padezca un cuadro de depresión reactiva de grado moderado, que le genera un 15% como consecuencia directa del hecho que se debate en autos (cfr. psicodiagnóstico de fs. 166/177 y pericia fs. 178/194).-

Debe recordarse que aun cuando el dictamen pericial carece de valor vinculante para el órgano judicial, el apartamiento de las conclusiones establecidas en aquél debe encontrar apoyo en razones serias, es decir, en fundamentos objetivamente demostrativos de que la opinión de los expertos se encuentra reñida con principios lógicos o máximas de experiencia, o de que existen en el proceso elementos probatorios provistos de mayor eficacia para provocar la convicción acerca de la verdad de los hechos controvertidos. Sin embargo, cuando el peritaje aparece fundado en principios técnicos inobjetables y no existe otra prueba que lo desvirtúe, la sana crítica aconseja, frente a la imposibilidad de oponer argumentos científicos de mayor valor, aceptar las conclusiones de aquél (conf.Palacio, Lino E., “Derecho Procesal Civil”, t. IV, pág. 720 y jurisprudencia allí citada; Morello-Sosa-Berizonce, “Código Procesal Civil y Comercial, comentado y anotado”, pág. 455 y sus citas; Falcón, “Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, anotado, concordado y comentado”, pág. 416 y sus citas; mi voto publicado en L.L. 1991-A, pág. 358 y mi voto en libre n??375.513 del 19/9/03).-

Para valorar acabadamente este rubro, resulta de vital importancia analizar las características personales de la víctima, quien contaba con 53 años de edad. Asimismo el expediente seguido por las mismas partes sobre beneficio de litigar sin gastos, (expte. n??19.441/09), da cuenta de que el actor se desempeñaba como albañil, percibiendo una suma aproximada de tres pesos ($ 3.000), de estado civil separado, vive en una habitación por la que paga $600 de alquiler (conf. fs. 4/5 del indicado expediente).-

Desde esta óptica, según los testigos que declaran en el beneficio de litigar sin gastos, el Sr. Zaracho, desde que sufrier a el accidente, tuvo dificultades para continuar trabajando en forma continua como albañil.-

En consecuencia, de conformidad con lo expuesto, incapacidades apuntadas y condiciones sociales indicadas, juzgo apropiado elevar el monto en concepto de incapacidad sobreviniente a la suma de pesos setenta y cinco mil ($ 75.000).-

6°.- Por último, se agravia el actor respecto al monto ($ 12.000) otorgado para resarcir el rubro “daño moral”.-

El “daño moral” se configura por todo sufrimiento o dolor que se padece, independientemente de cualquier reparación de orden patrimonial. Es el menoscabo en los sentimientos, consistente en los padecimientos físicos, la pena moral, las inquietudes o cualesquiera otras dificultades o molestias que puedan ser consecuencia del hecho perjudicial (conf. Llambías, J. J., “Tratado de Derecho Civil – Obligaciones”, t. I, págs.297/298, n 243).-

Para la determinación del monto indemnizatorio no se requiere prueba de su entidad, pues se lo tiene por acreditado con la sola comisión del acto antijurídico, vale decir, que se trata de una prueba “in re ipsa”, que surge de los hechos mismos (conf. esta Sala, votos del Dr. Jorge Escuti Pizarro en causas n 191.386 del 22/5/96 y n 207.360 del 16/12/96; mis votos en libres n 165.704 del 22/5/95 y n 214.108 del 16/5/97, entre muchos otros).-

El perjuicio que deriva de este daño se traduce en vivencias personales de los afectados y en factores subjetivos que tornan dificultosa la ponderación judicial del sufrimiento padecido. No se trata de cuantificar el dolor humano en base a tales subjetividades, ni tampoco atendiendo a la situación económica de la víctima o a la importancia del daño material inferido, sino de elaborar pautas medianamente objetivas que conduzcan a un resultado equitativo, en orden a los padecimientos morales sufridos.-

En la especie, se ha comprobado que -con motivo del evento en virtud del cual se reclama- el actor sufrió lesiones físicas en su mano y tobillo derecho, por lo que debió ser trasladado en ambulancia del Same al Hospital Ramos Mejía, donde permaneció internado durante 24 horas. Allí, le realizaron radiografías de mano y pierna derecha donde le diagnosticaron fractura de peroné derecho y le colocaron bota de yeso.Se tiene también presente que debió continuar su recuperación en el Hospital Argerich, donde le realizaron una osteosíntesis con placa y tornillo.-

A su vez, se tiene presente la incertidumbre padecida por el actor sobre su recuperación, al someterse a 25 sesiones de FKT sin carga, lo que debió sin duda provocar una innegable lesión a sus afecciones legítimas, que, en razón de su magnitud, justifican plenamente la admisibilidad de este renglón.-

Por ello, ponderando el conjunto de experiencias vividas por el demandante, sumado a su humilde condición social y a la merma de empleo, entiendo que la suma fijada en la instancia de grado resulta insuficiente para compensar el menoscabo inferido en la esfera de los sentimientos, en especial cuando este detrimento emocional fue producido por una actuación dolosa del responsable. Por ello, propongo que la esta partida sea prudentemente elevada a la suma de pesos treinta mil ($30.000).-

7°.- En definitiva, propongo, que se confirme la sentencia recurrida en lo principal que decide, con excepción a los montos correspondientes a la “incapacidad sobreviniente” y al “daño moral” que deberían incrementarse a la suma total de pesos setenta y cinco mil ($75.000), pesos treinta mil ($30.000) respectivamente.-

Costas de alzada al demandado que resultó vencido (art. 68 Cód. Proc.).-

EL DR. SEBASTIÁN PICASSO DIJO:

Coincido en líneas generales con el voto de mi distinguido colega el Dr.Molteni, y aclaro por mi parte que, como he sostenido en reiteradas oportunidades, para valorar la incapacidad sobreviniente, resulta aconsejable el empleo de criterios matemáticos que, partiendo de los ingresos acreditados por la víctima (o de la valuación de las tareas no remuneradas que ella llevaba a cabo y se vio total o parcialmente imposibilitada de continuar desarrollando en el futuro), y computando asimismo sus posibilidades de incrementos futuros, lleguen a una suma tal que, invertida en alguna actividad productiva, permita a la víctima obtener mensualmente (entre ese margen de beneficios y el retiro de una porción del capital) una cantidad equivalente a aquellos ingresos frustrados por el hecho ilícito, de modo tal que ese capital se agote al término del período de vida económicamente activa que restaba a la damnificada.-

Sin embargo, también he sostenido que estas pautas de cálculo no tienen por qué atar al juzgador, por lo que no corresponde otorgar a la víctima, sin más, la suma que en cada caso resulte de la aplicación de la fórmula mencionada, sino que ella servirá simplemente como pauta orientadora para, a partir de allí, arribar a un justo resarcimiento según las circunstancias de la causa.-

Así las cosas, y dado que los importes que propone el Dr. Molteni para enjugar este rubro lucen equitativos a la luz de las pautas descriptas, votaré con él también en este aspecto.-

Aclarado ello, adhiero a su fundado voto.-

El Dr. Ricardo Li Rosi votó en el mismo sentido por razones análogas a las expresadas en su voto por el Dr. Hugo Molteni.-

Con lo que terminó el acto.-

Es copia fiel de su original que obra a fs. del Libro de Acuerdos de la Sala “A” de la Excma.Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil.-

Buenos Aires, agostode 2013.-

VISTOS;

Por lo que resulta del acuerdo que informa el acta que antecede, se confirma la sentencia recurrida en lo principal que decide, y se modifican los montos correspondientes a la “incapacidad sobreviniente” y “daño moral”, que se incrementan a la suma total de pesos setenta y cinco mil ($ 75.000.-) y pesos treinta mil ($ 30.000.-) respectivamente.-

Las costas de alzada, se imponen al demandado.-

Atento lo decidido precedentemente corresponde adecuar los honorarios fijados en la anterior instancia, de conformidad con lo normado por el artículo 279 del Código Procesal y dentro de los límites del artículo 505 del Código Civil.-

Ello así, valorando la calidad y extensión de la labor desplegada por los profesionales intervinientes dentro de las tres etapas en que se dividen los juicios ordinario, monto de la condena con sus intereses, lo establecido por los artículos 1, 6, 7, 19, 37 y 38 de la ley 21.839 y concordantes de la 24.432, como así también lo decidido por la sala en cuanto a la forma de retribuir los honorarios de los peritos médicos y psicólogos, que carecen de un arancel propio (conf. H. 620.026 del 30-4-2013 entre muchos otros), corresponde fijar los emolumentos del letrado apoderado de la parte actora, Dr. Juan M. Bielsa, en PESOS (….-) ; los de la letrada apoderada de la demandada, Dra. Romina A. Lenceiro, en PESOS ($.-); los del perito médico, Dr. Luis M. González, en PESOS ($ ….-), los de la Lic. Marina Kitzis en PESOS ($ ….-) y se confirman los del mediador, Dr. Echegaray.-

Por su labor en la alzada, se fijan los honorarios del Dr. Bielsa, en PESOS ($ ….-) y los de la Dra. Lenceiro, en PESOS ($ ….-) (arts. 1, 6, 7, 14 de la 21.839 y concordantes de la 24.432), sumas que deberán ser abonadas en el plazo de diez días.-

Notifíquese, comuníquese a la Dirección de Comunicación Pública de la C.S.J.N. en la forma de práctica y devuélvase.-

Hugo Molteni

Sebastián Picasso

Ricardo Li Rosi

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