Indemnizan al automovilista al que le cayó una columna de concreto sobre el vehículo como consecuencia de que un micro enganchó la señalización indicadora de altura máxima.

shutterstock_120337366Partes: G. M. F. L. c/ T. A. P. S.A. y otros s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: G

Fecha: 4-sep-2013

Cita: MJ-JU-M-81443-AR | MJJ81443 | MJJ81443

Indemnizan al automovilista al que le cayó una columna de concreto sobre el vehículo como consecuencia de que un micro enganchó la señalización indicadora de altura máxima.

Sumario:

1.-Corresponde indemnizar al conductor al que, al cruzar un paso a nivel, le cayó sobre su vehículo una columna de concreto que sostenía el cable de alta tensión que proveía de energía al tren, como consecuencia de que un micro de dos pisos enganchó el cable metálico que sostenía la indicación de altura máxima permitida para el tránsito, colocado para evitar, justamente, la colisión con cables de alta tensión que acompañan las vías por el espacio aéreo y proveen de energía a las formaciones férreas.

2.-Habiéndose acreditado que el cartel que provocó el siniestro, propiedad del ferrocarril y de conservación y custodia concurrente también del municipio, se encontraba a menor altura de la que indicaba, y que ello fue la causa determinante del hecho dañoso, se atribuye la responsabilidad a su titular, la empresa ferroviaria y a la municipalidad en su carácter de guardián en los términos del art. 1113 del Código Civil;no así al chofer del micro que embistió la señalización.

3.-Lo que se indemniza por incapacidad no son las lesiones padecidas, sino la disminución de la aptitud física o psíquica derivada de las secuelas del accidente especialmente, aunque no de modo excluyente, las que perduran de modo permanente, y si bien los porcentajes de incapacidad fijados en los peritajes constituyen un medio útil para la apreciación de la entidad del daño, sólo tienen un valor relativo, por lo que el juzgador, con sustento en las circunstancias personales del damnificado, debe valorar principalmente las secuelas físicas, psíquicas o estéticas que surgen descriptas por el experto, que importen una disminución en la capacidad vital.

Fallo:

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Capital de la República Argentina, a los 4 días del mes de septiembre de dos mil trece, reunidos en Acuerdo los Señores Jueces de la sala “G” de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, para conocer en los recursos de apelación interpuestos en los autos caratulados: “G M F L C/ T A P S.A. Y OTROS S/ DAÑOS Y PERJUICIOS”, respecto de la sentencia de fs. 530/544, el Tribunal estableció la siguiente cuestión a resolver:

¿ES JUSTA LA SENTENCIA APELADA?

Practicado el sorteo resultó que la votación debía realizarse en el siguiente orden: Señores Jueces de Cámara Doctores:

CARLOS ALFREDO BELLUCCI- CARLOS A. CARRANZA

CASARES- BEATRIZ A. AREÁN.-

A la cuestión planteada el Señor Juez de Cámara Doctor Bellucci dijo:

I.- En la mañana del 8 de enero de 2004 el Sr. F. L. G. M. se encontraba circulando en su automóvil Chevrolet Astra, dominio CZX 723, por la Avenida Espora de la localidad de Almirante Brown, Provincia de Buenos Aires cuando, tras intentar cruzar el paso a nivel, cayó sobre su vehículo una columna de concreto que sostenía el cable de alta tensión que proveía de energía al tren. Afirmó que la caída se produjo porque un micro de dos pisos de la empresa “P” enganchó el cable metálico que sostenía la indicación de altura máxima permitida para el tránsito en esa traza, colocado para evitar, justamente, la colisión con cables de alta tensión que acompañan las vías por el espacio aéreo y proveen de energía a las formaciones férreas.-

Por las lesiones que padeciera y los daños que el evento provocó en su vehículo, demandó al conductor del ómnibus y a la empresa titular del mismo. También a T M Gl R S.A., dueña de la señal que indicaba la altura máxima, y a la municipalidad de Almirante Brown.Citó en garantía a “Protección Mutual de Seguros del Transporte Público de pasajeros”.-

Solicitó el beneficio para litigar sin gastos que lleva el número 23.108/2006, y que no fue resuelto.-

Por el hecho, se formó la causa penal n° 4831 que tramitó por ante el Juzgado de Garantías n° 6 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora que tengo a la vista. El Fiscal a fs. 76 decidió su archivo.-

II.- En la sentencia de fs. 530/544, el juez “a quo” rechazó la excepción de falta de legitimación pasiva deducida por la Municipalidad de Almirante Brown. Luego, consideró acreditado que el cartel en cuestión, que señalaba su altura máxima de traspaso se encontraba más bajo de lo que indicaba, y que ello fue la causa determinante del hecho dañoso. Consecuentemente, atribuyó la responsabilidad a su titular, la empresa ferroviaria y a la municipalidad en su carácter de guardián en los términos del art. 1113 del Código Civil, y las condenó -en forma concurrente- a abonar al actor la suma de sesenta y tres mil pesos, con más sus intereses y costas. En cambio, rechazó la demanda entablada contra el chofer del paquidermo locomóvil, la empresa de transporte y su aseguradora.-

Reguló honorarios a favor de los sres. profesionales que dieron asistencia en la lid, y estableció el plazo dentro del cual aquéllos debían serles honrados.-

III.- No todos los intervinientes quedaron conformes con el fallo.-

La actora a fs. 635/639, con respuesta a fs. 647/648 y 655/656, se queja porque la demanda no prosperó respecto de todos los accionados. Asimismo, solicita la elevación de los montos de condena otorgados por incapacidad sobreviniente y daño moral.-

Por el contrario, la Municipalidad a fs. 619/625, con respuesta a fs. 653/vta. solicita la admisión de la excepción de falta de legitimación pasiva opuesta; se agravia de la responsabilidad que se le achacara y, subsidiariamente, de los montos indemnizatorios que considera elevados.-

Finalmente, T M G R S.A., a fs.627/631 con repulsa de fs. 650/65, rezonga por la responsabilidad que se le atribuyera y también por las sumas fijadas en concepto de incapacidad sobreviniente, daño moral, daño emergente y la rata del accesorio decidida.-

IV.- Por obvia razón de método analizaré los dardos críticos lanzados por las co-condenadas, y por el actor, dirigidos los primeros a revertir su imputación, y también (me refiero al peticionario damnificado) a ponerla a espaldas de quienes fueran exonerados en el decisorio de grado.-

El argumento que esboza la quejosa a fs. 619 vta./21 no se compadece con la afirmación liminar de la excepción opuesta, ya que entonces se adujo que tal ruta era nacional, cuando el informe de fs. 421 es categórico en el sentido propugnado por el “a-quo” como uno y no único fundamento del rechazo de la defensa que se pretende ahora rever.-

Acertadamente el colega de grado enmarcó la “quaestio” en torno a esta recurrente, en la égida del deber de custodia y contralor del espacio público que le compete, y el mentado cartel, a no dudarlo, además de la altura que indicaba pero que no guardaba (ver peritaje de fs. 426/441, especialmente punto 6) de fs. 439), la resolución del Ministerio de Economía, n° “SETOP”7/81, artículo 9.12, claramente les endilgó tanto a la comuna como al ferrocarril la directa responsabilidad de la implantación, y mantenimiento de la señalización necesaria en los pasos a nivel, tal como surge de la respuesta al punto b) de los propuestos por la porteadora (conf. fs. 439 ya citada; arts. 1112, 1113 y cc. de la ley sustantiva; arts.386, 477 de la adjetiva).-

Desde otra óptica que ofrece la pieza gravosa, no es exacto que inexista nexo causal adecuado entre la baja altura del mentado cartel y su arrollamiento por el micro que provocó la caída del poste sostén, desde que esa diferencia de altitud entre la pregonada y la real, unida a la inexistencia de un tensor adecuado para sostenerla, provocaron el entuerto juzgado.- (arts. 901, 906 y cc. de la ley formal).-

Tampoco resiste el menor análisis la crítica ensayada a fs. 627 vta./28 en tanto y cuanto si el cartel hubiere estado a la altura que mencionaba, aunque el micro hubiere ido con sus claraboyas de techo abierto, tal como lo expertició el ingeniero G, el evento dañoso no se habría producido, ya que la altura pregonada superaba la del paquidermo locomóvil con ventiletes abiertos (ver fs. 439, punto 5°).-

Los sólidos y bien eslabonados fundamentos dados a fs. 536/538, que obviamente comparto y con los que concurro, no se ven empecidos siquiera por las saetas romas lanzadas a fs. 637 vta./39, toda vez que estuviera o no detenido el ómnibus, su altura, en consideración de la enunciada en el mentado cartel, de haber sido ésta cierta, nada de lo acontecido habría sucedido.- Y es poco lógico, y yo digo totalmente impropio exigir al chófer que, antes de traspasar el mencionado anuncio, debiera bajarse y medir su real y no declamada o anunciada altura.-

No imagino, como intenta hacerlo creer la actora, que el conductor del micro frenado o avanzando lentamente, lo hiciera sin confiarse en la altura del cable cartelado que, dicho sea de paso, aunque se la mencionara en el “dictum” cuanto en el peritaje mecánico preciso y en el acta de inspección ocultar de fs. 9/10 de la acólita causa penal, rezaba y debía estar a 5 metros 10 cmts. de altura, muy por encima de la cota medida del micro que, con sus claraboyas superiores abiertas, no superaba los 4 metros con treinta y cinco cmts. (arts.163, 386, 477 y cc. de la ley del rito).-

Ha sido el vicio propio de ese elemento propiedad del ferrocarril y de conservación y custodia concurrente también del municipio accionado el que, no dudo, provocó el entuerto sometido a juzgamiento y ahora a revisión, sin que pueda achacársele a las exoneradas actitud o actividad demostrativa de eximente alguna respecto del regimiento de las normas previstas que he mencionado antes.-

En tal sentido, viene a cuento recordar que me viene a la memoria aquel sencillo pero a la vez docente ejemplo dado por Koheler, que se menciona en la obra de Atilio Aníbal Alterini, ya fallecido, Oscar José Ameal y el desgraciadamente también desaparecido Roberto López Cabana, titulada “Derecho de las Obligaciones Civiles y Comerciales”, editada por “Abeledo-Perrot”, año 1995, (págs. 222 y 500), referido al nacimiento de una planta, del cual es causa (“rectius”: condición genética adecuada) una semilla, en tanto que concurren para favorecerlo pero no para darle vida por sí, condicionamientos tales como la humedad y el calor, pero éstos sin aquélla nada harían para que tal nacimiento se hiciera realidad.-

Es en ese mismo orden de pensamiento que infiero sin hesitación que la malograda información del cartel de marras resultó, en el caso, la “semilla” del evento y ayudó a que éste se produjera.- (Goldemberg Isidoro, en “La Relación de Causalidad en la Responsabilidad Civil”, editorial “Astrea”, año l989, pág. 34; Llambías J.J., en “Obligaciones”, to. I pág.372, n° 288, nota n° 14; esta sala en libres n° 322.809 datado el 9 de octubre de 2001; ídem n° 332.059, fechado el 7 de noviembre de 2001 recientemente, libre n° 419.085, del 22 de marzo de 2005, entre varios otros concordantes, a cuyas citas y por razón de brevedad me tomo la licencia de remitir).-

El mayor mérito de esta posición estriba en que brinda sólo una pauta general, a la que debe ajustar su labor el juez, atendiendo a las circunstancias peculiares de cada caso; pues en definitiva son los jueces los que habrán de resolver las cuestiones derivadas del nexo causal, guiándose más que por teorías abstractas, por el criterio que en cada caso concreto pueda conducir a la solución más justa.- Pero bueno es señalar, no obstante, que en definitiva, por sus resultados prácticamente coinciden las teorías de la causalidad adecuada y de la causa eficiente, ya que en ambas la “causa” propiamente dicha de un evento, será la “conditio” eficaz para producirlo conforme al curso normal y ordinario de las cosas.-

Esta doctrina de la causalidad adecuada, es la que contó con mayor acogida en nuestra doctrina y jurisprudencia; habiendo sido incluso propiciada por el Tercer congreso de derecho civil de Córdoba, del año 1961: ” La medida del resarcimiento se extiende a todo daño que guarde conexión causal adecuada con el hecho generador de la responsabilidad civil.- (Felix A. Trigo Represas, en “Examen y crítica de la reforma del Código Civil 2 obligaciones” editora Platense, año 1971, pág. 130/132).-

En un excelente fallo del Tribunal Supremo de España se postuló que “.la causalidad adecuada exige.que el resultado sea consecuencia natural, adecuada y suficiente de la determinación de la voluntad, debiendo entenderse por consecuencia natural aquella que propicia, entre el acto inicial y el resultado dañoso, una relación de necesidad, conforme a los conocimientos normalmente aceptados; y debiendo valorarse en cada caso concreto si el acto antecedente, que se presenta como causa tiene virtualidad suficiente para que del mismo se derive, como consecuencia necesaria, el efecto lesivo producido, no siendo suficiente las simples conjeturas o la existencia de datos fácticos que por mera coincidencia induzcan a pensar en una interrelación de esos acontecimientos, sino que es precisa la existencia de una prueba terminante relativa al nexo entre la conducta del agente y la producción del daño, de tal forma que haga patente la culpabilidad que obliga a repararlo.- Y esta necesidad de una cumplida justificación no puede quedar desvirtuada por una posible aplicación de la teoría del riesgo, la objetividad en la responsabilidad o la inversión de la carga de la prueba, aplicables en la interpretación de los arts. 1902, y 1903 cc., pues el cómo y el porqué se produjo el accidente constituyen elementos indispensables en el examen de la causa eficiente del evento dañoso (Tribunal Supremo de España, sala 1a., 29/4/94, ponente: Sr. González Poveda, La Ley (España) 1994-3, 693 (16200-R).-

En suma, ninguna de las diatribas examinadas corroen este axial aspecto del epiquerema de grado que propicio confirmar.-

V.- Toca en suerte meritar los cuestionamientos meramente crematísticos que exhiben, aunque contrapuestos, las quejosas.-

“Del monto por incapacidad diferido a condena y que se predica de bajo o de alto”.-

En lo tocante a este menoscabo, sabido es que la indemnización en estudio tiene por finalidad cubrir, respecto del damnificado, no sólo las limitaciones de orden laboral, sino también la proyección que aquélla tiene con relación a todas las esferas de su personalidad, es decir, la disminución de su seguridad, la reducción de su capacidad vital, el empobrecimiento de sus perspectivas futuras, etc.(conf.: sala “F” en causa libre n° 49.512 del 18-9-89; Llambías, J.J. “Tratado de Derecho Civil -Obligaciones- t. IV-A, pág. 120, n° 2373; Kemelmajer de Carlucci en Belluscio-Zannoni, “Código Civil y Leyes Complementarias, comentado, anotado y concordado” t. 5, pág 219, n° 13; Cazeaux-Trigo Represas , “Derecho de las Obligaciones”, t. III, pág.122; Borda, G.A. “Tratado de Derecho Civil Argentino- Obligaciones-“, t. I, pág. 150, n° 149; Mosset Iturraspe, J. “Responsabilidad por daños” t. II-B, pág. 191, n° 232; Alterini-Ameal-López Cabana “Curso de Obligaciones” t. I, pág. 292, n° 652).- En suma, el resarcimiento por incapacidad comprende, con excepción del daño moral, todos los supuestos susceptibles de reparación patrimonial, incluso los daños de salud y a la integridad física y psíquica (conf. CNCiv. Sala “A” en causa libre n° 59.662 del 22-3-90).-

Es que lo que se indemniza por este concepto no son las lesiones padecidas, sino la disminución de la aptitud física o psíquica derivada de las secuelas del accidente especialmente, aunque no de modo excluyente, las que perduran de modo permanente, y si bien los porcentajes de incapacidad fijados en los peritajes constituyen un medio útil para la apreciación de la entidad del daño, sólo tienen un valor relativo, por lo que el juzgador, con sustento en las circunstancias personales del damnificado, debe valorar principalmente las secuelas físicas, psíquicas o estéticas que surgen descriptas por el experto, que importen una disminución en la capacidad vital (el subrayado es de mi pluma, conc. CNCIV, Sala C, septiembre 20/1999, “Huaman, María de la Cruz c/ Micro ómnibus Norte S.A. s/ daños y perjuicios”, L. 258.943; id. Sala F, noviembre 16/2004, “Krauthamer Diego c/ Arriola Dalmiro Alberto y otros”, L. 372.901; id, abril 14/2005, “Gómez, Jesús Eduardo y otro c/ Muiños, Eduardo Alejandro y otros s/ daños y perjuicios”, L. 403.962; id. Junio 29/2006, L.441.762 “Torres Celia Cruz c/ Empresa de Transportes Plaza SACEI Línea 114 y otros s/ daños y perjuicios”; id. septiembre 11/2006, L. 450.612 “Cabral Liliana Mabel c/ Rojas Miguel Ángel y otros s/ daños y perjuicios”).-

Ahora bien, se desprende de la pericial médica de fs. 458/463 que el actor padeció heridas contusas en ambos brazos y un esguince cervical que fueron tratados exitosamente con reposo, analgésicos y miorrelajantes, y que en la actualidad no presenta incapacidad física alguna. Pero en su faz psicológica, se determinó que perdura un síndrome de estrés postraumático que persiste en el tiempo (arts. 386, 477 y cc. del rito).-

Como consecuencia de ello, el actor obtuvo licencia médica durante 10-15 días (según sus propios dichos, relatados por el perito), aunque el galeno consideró que, de acuerdo a la índole de su trabajo y las características del cuadro psíquico, hubiese sido aconsejable que aquélla (la licencia) se extendiera.-

Debo sopesar también, que el Sr. G M tenía 40 años a la fecha del hecho, es casado y tiene cuatro hijos con quienes vive en la localidad de Adrogué, Provincia de Buenos Aires, es médico cirujano ortopedista y se desempeña en instituciones públicas y privadas (conf. pericial médica y fs. 7 y 8 del beneficio de litigar sin gastos y fs. 4 de la causa penal).- En virtud de lo expuesto, considero que le asiste razón en su queja ya que la suma otorgada en la instancia de grado se vislumbra un tanto escasa para enjuagar el daño padecido transitoriamente así como el que subsiste en la actualidad y por ello, propongo elevarla a veinte mil pesos ($ 20.000)(arts. 163, 165, 477 y cc. de la ley formal; 1067, 1083 y cc.de la sustancial).-

“De la noxa moral cuya mensuración también es cuestionada, en forma contrapuesta, por el actor y las condenadas”.-

A propósito de la “noxa” extrapatrimonial, es decir la presura derivada del evento lesivo, sabido es que se produce “in re ipsa loquitur”, y su admisión tiende a paliar, mediante sucedáneo, la aflicción que el ilícito provocó en el damnificado. Aun con la salvedad de lo harto difícil que resulta medirla en argento, he de meritar las circunstancias personales del actor ya descriptas, pero también que al momento del hecho su esposa se encontraba embarazada de mellizos. Es lógico que haya sido grave el impacto provocado al ver caer frente a su nariz una columna de concreto del tamaño y el peso que tenía la de marras. Además, padeció lesiones que lo obligaron a dejar su labor de gran responsabilidad, que aún lo aquejan y se proyectan en su fuero íntimo.-

En tal sentido, de consuno a las aristas del evento lesivo que se describiera antes, no se me pasa por alto la imprevista conmoción sufrida derivada del derrumbe sucedido sobre su automotor, estando la víctima dentro, con el consiguiente brusco sobresalto a propósito del impredecible advenimiento, cual bólido venido de las alturas, del poste de dura conformación, no sólo sobre el vehículo que comandaba, antes bien sobre su propia humanidad.-

De allí que la suma estimada como sustitutivo de goce aparece un tanto exigua y propongo elevarla a la de pesos quince mil ($15.000).- (arts. 165, 386, y cc. de la ley adjetiva; 1078, 1083 y cc. de la sustantiva).-

“De la suma dada por daño emergente que se pregona excesiva”.-

El perito ingeniero, en la pieza de fs. 426/440, explicó y detalló los daños que presentó el automotor que conducía el actor.

También dijo que de acuerdo a la entidad de los mismos, consideraba su destrucción total, y que su valor era de $ 43.000 (conf.respuesta punto 3° de los propuestos por el actor, y se lee a fs. 438 y a fs. 432).- Este fue el monto establecido por el juez de grado como resarcimiento por la yactura (art.477 del rituario).-

Las quejosas no impugnaron, en este aspecto, tales conclusiones, y mal pueden pretender hacerlo ahora en forma ácrona y sin aportar argumento alguno que pueda rebatirlas.-

Las quejas espetadas se traducen, en definitiva, en un mero disenso con la solución adoptada en primera instancia, con una fundamentación aparente que no es suficiente para erigirse en crítica concreta y razonada del correcto silogismo de grado (arts. 265, 266 y cc. de la ley del rito).-

“De la privación de uso criticada en su admisión”.-

La Municipalidad de Almirante Brown pretende se revoque la sentencia en cuanto admitió la indemnización por privación de uso acordada, porque entiende que es contradictoria con la decisión negatoria fallada a propósito del rubro desvalorización del rodado.-

Premito que cabe arribar a igual conclusión que en el acápite anterior. Primero, porque se pretende extender la aplicación del plenario “Manccione” a un supuesto no contemplado en su formulación, y en segundo lugar, porque aunque sea de “Perogrullo”, no esta demás precisar que el usuario (y el peticionario lo fue, y tal extremo no puede controvertirse ni lo ha sido en su oportunidad) está legitimado para reclamar tal ítem dañoso, precisamente porque quedó plenamente demostrado que utilizaba y se servía del automóvil siniestrado.-

Sobre tan sencilla y no conturbada base acreditativa la pretendida queja se vuelve inane y no habrá de prosperar.-

“De la rata del accesorio mandada correr”.-

En atención a que el resarcimiento por incapacidad sobreviniente, daño moral y privación de uso no fue fijado a valores actuales, como pregona la recurrente, y en función de la “reformatio in peius”(arts. 271, 277 y cc.de la ley formal), corresponde confirmar la tasa pasiva promedio dispuesta que resulta menor a la pura solicitad a (v.g.: por el lapso sentenciado la primera alcanzó “plus minusve” (“rectius”: más o menos) un 22% , mientras que la pura (8 % anual) arriba a un 32% , conforme indica la página “web” del C.P.A.C.F.).-

Sin embargo, su reclamo será acogido en relación a los accesorios a computarse sobre el daño emergente (costo de reposición del rodado en cuestión) cuyo monto fue establecido a la fecha de la pericia mecánica. Por ello, corresponderá mantener la pasiva desde el 26 de septiembre de 2008 hasta la fecha en que la presente se encuentre firme, y de allí en adelante y hasta el efectivo pago, la activa general (prestamos) nominal anual vencida del Banco de la Nación Argentina (conf. arts. 622 y cc. del Código Civil).-

Colofón: si mis distinguidos colegas compartieran la postura que expuse hasta aquí, corresponderá modificar la sentencia de grado elevando los capitales de condena por incapacidad sobreviniente a la suma de pesos veinte mil ($ 20.000) y por daño moral a la de quince mil ($ 15.000), y disponer que la rata del accesorio respecto del daño emergente corra a tasa pasiva promedio desde el 26 de septiembre de 2008 hasta el momento en que la presente quede firme, y luego a la tasa activa mencionada, y confirmarla en lo demás que decidió y fue materia de no atendibles agravios, con costas de alzada a cargo de las co-condenadas, apelantes devintas en lo substancial de sus soflamas revisores (arts. 68 y cc. del código adjetivo).-

Así lo propongo al cónclave.-

Los Señores Jueces de Cámara Doctores Carlos A. Carranza Casares y Beatriz A. Areán votaron en igual sentido por análogas razones a las expresadas en su voto por el Doctor Bellucci.- Con lo que terminó el acto.-

Carlos A. Bellucci

Carlos A. Carranza Casares

Beatriz A. Areán.

Es copia fiel de su original que obra a fs.del Libro de Acuerdos de la sala “G” de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil.-

Buenos Aires,4 de septiembre de 2013.-

Y VISTOS:

Por lo que resulta de la votación de que instruye el Acuerdo que antecede, SE RESUELVE:

I.- Modificar la sentencia de grado elevando los capitales de condena por incapacidad sobreviniente a la suma de pesos veinte mil ($ 20.000) y por daño moral a la de pesos quince mil ($ 15.000), y disponer que la rata del accesorio respecto del daño emergente, corra a tasa pasiva promedio, desde el 26 de septiembre de 2008 hasta el momento en que la presente quede firme, y luego y hasta el efectivo pago de la condena,a la tasa activa mencionada.-

II.- Confirmarla en lo demás que decidió y no fue corroída por las inanes quejas espetadas.-

III.- Conforme lo establece el art. 279 del Código Procesal se adecuan los honorarios regulados en la sentencia de grado al nuevo monto del proceso.-

En consecuencia, por valorar la calidad, extensión y mérito de la labor profesional desarrollada, resultado obtenido, etapas cumplidas y lo que disponen los arts. 6, 7, 9, 14, 19, 37, 38 y conc. de la ley 21839 y la ley 24432, se fija la retribución de los letrados, en doble carácter y sólo patrocinante de la parte actora en la suma de PESOS ($ …) y PESOS ($ …) respectivamente y por las dos etapas cumplidas.-

Los de la letrada apoderada de la parte demandada y citada en garantía en la suma de PESOS ($ …); los del letrado apoderado de la parte co-demandada “T G. R” en la suma de PESOS ($ …) y los de la abogada apoderada de la misma parte por su participación en las audiencias de fs. 342, 344, 346, 349, en la suma de PESOS ($ …); los de los letrados apoderados de la parte co- demandada “M de A. B”, por las tres etapas en las que actuaron, en la suma de PESOS ($ …) en conjunto, y por la misma parte y por la actuación en la audiencia de fs.352 en la suma de PESOS ($ …).- Por los trabajos de alzada, se fijan los emolumentos de quien representó al accionado (fs.b619/25) en la suma de PESOS TRES MIL SEISCIENTOS ($ …), los de quien asesoró al co-demandado de fs. 627/31 y fs. 655/56 en la suma de PESOS ($ …), los del peticionante de fs. 635/39 en la suma de PESOS ($ .) y los de quien representó a los demandados y citada en garantía a fs. 647/48, 650/51 y fs. 653 en la suma de PESOS TRES ($ …).- En atención a la calidad, naturaleza y mérito de la labor pericial desarrollada en autos; lo normado por los arts. 10, 13 y conc. de la ley 24.432 y la adecuada proporción que deben guardar las retribuciones de los expertos con las de los letrados intervinientes (ED., 6-614; ED. 94-632; entre otros) se establecen los honorarios de los peritos: médico, en la suma de PESOS ($ …), e ingeniero mecánico, en la suma de PESOS ($ …).-

IV.- Se deja constancia de que la publicación de la presente sentencia se encuentra sujeta a lo establecido por el art. 164, segundo párrafo del Código Procesal.-

Comuníquese a la Dirección de Comunicación Pública dependiente de la CSJN. (conf. art 4° Acordada 15/13 C.S.J.N).-

Notifíquese, regístrese y devuélvase.-

Carlos A. Bellucci

Carlos A. Carranza Casares

Beatriz A. Areán

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