Rechazan la acción de daños por la muerte de un menor que se disparó con un arma de un dirigente político.

shutterstock_71952664Partes: D. F. D. c/ G. A. J. A. y otro s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: F

Fecha: 7-may-2013

Cita: MJ-JU-M-81170-AR | MJJ81170 | MJJ81170

Rechazan la acción promovida por los padres de un menor que falleció al dispararse un arma que tomó de un armario de una unidad básica. Se determinó que existía culpa de la víctima y se eximió de responsabilidad al dirigente político dueño del arma.

Sumario:

1.-Corresponde rechazar la demanda de daños y perjuicios promovida contra un dirigente político en virtud de la muerte de un menor en una unidad básica, pues existió culpa de la víctima, quien tomó un arma que se encontraba en un lugar reservado y la manipuló, sin adoptar las mínimas medidas de seguridad, tomando como parámetro de conducta exigible lo que un hombre medio a su edad -en el caso, 17 años- ha debido o podido prever actuando con prudencia o diligencia.

2.-La presunción de culpa in vigilando de quienes tienen a su cargo el cuidado y vigilancia de menores por los actos de éstos que causen daños a otros, o por los que ellos mismos sufran, no se extiende a los dirigentes políticos que trabajan con jóvenes, sin perjuicio de la responsabilidad directa que pudiera originarse en daños causados a algún menor de edad por culpa de esos dirigentes.

3.-Los menores de diez o más años, en razón de tener discernimiento para distinguir entre el bien y el mal del acto que cometen, también pueden ser responsables de los daños que generen.

Fallo:

En Buenos Aires, Capital de la República Argentina, a los 7 días del mes de mayo de 2013, reunidos en acuerdo los Sres. Jueces de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Sala “F” para conocer en los autos del epígrafe, respecto de las cuestiones sometidas a su decisión, a fin de determinar si es arreglada a derecho la sentencia apelada.

Practicado el sorteo correspondiente resultó el siguiente orden de votación: Sres. Jueces de Cámara Dres. GALMARINI. POSSE SAGUIER. ZANNONI.

Sobre la cuestión propuesta el Dr. Galmarini dijo:

I.- F. D. y S. A. C., mediante letrado apoderado, por sí y en representación de su hijo menor F. D. D., promovieron esta acción de indemnización de daños y perjuicios contra J. A. G. A. y el “Partido Justicialista Orden Nacional” (fs.18 y fs.63). Los actores fundan la demanda en el hecho ocurrido el 28 de marzo de 2003, aproximadamente a las 8:30 hs., en el que F. D. -en esa época tenía 17 años-, que se encontraba en ese momento con otro joven de 18 años, extrajo un arma de un armario ubicado en el inmueble de la calle Italia 1555, de San Miguel, Provincia de Buenos Aires, y cuando comenzó a manipularla, según alegan sin saber que se encontraba cargada, el arma se disparó y el proyectil ingresó por la zona del mentón con orificio de salida por la región frontal. Los actores alegaron que en ese inmueble funcionaba una unidad básica de la juventud del Partido Justicialista que estaba a cargo de J. A. G. A. y que el arma pertenecía a este último.

Tras un detenido análisis de la prueba producida, el Sr. Juez concluyó en que fue la torpeza en el manejo del arma por el damnificado, alardeando a la vez de que ya lo había hecho otras veces, lo que produjo el accidente. Por lo que consideró de aplicación al caso el art. 1111 del Código Civil.El magistrado también consideró atendible la defensa opuesta por el Partido Justicialista Orden Nacional sobre la inexistencia de relación de dicho partido con la mentada “unidad básica” que pudiera generar responsabilidad jurídica, pues entendió que la actividad política que se desarrollaba en esa casa no era la del partido demandado en este proceso. De tal forma el Sr. Juez rechazó la demanda, con costas.

El actor, en la actualidad mayor de edad, mediante letrado apoderado funda su recurso de apelación con el escrito de fs. 503/507, cuyo traslado fue respondido por el codemandado G. A. a fs. 511/513 y por el Partido Justicialista Orden Nacional a fs. 518/522.

El apelante cuestiona que el magistrado hubiera ponderado únicamente la actividad del actor en la producción del hecho dañoso, sin atender a la culpa “in vigilando” que el recurrente pretende endilgar al responsable de la “unidad básica de la juventud peronista” y propietario del arma que provocó el daño. Para lo cual formula preguntas sobre la responsabilidad de los conductores de la actividad política en la que participan menores de edad e invoca en apoyo de su cuestionamiento el art. 19 de la Convención sobre los Derechos del Niño, con el propósito de encuadrar la situación del Sr. G. A.en el supuesto de “cualquier persona que tenga al menor a su cargo”.

Más allá de que esa norma está referida a las medidas que deberán adoptar los Estados Partes de la Convención para proteger al niño de todo tipo de malos tratos o explotación, mientras el niño se encuentre bajo la custodia de los padres, de un representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo, juzgo que en manera alguna esa previsión puede bastar para considerar que quienes conducen, dirigen o coordinan una actividad política en la que participan jóvenes menores de edad, tienen un deber de vigilancia con alcance similar al que la ley contempla para los padres, tutores, curadores, directores de colegio o de quienes han asumido de manera permanente la vigilancia y autoridad sobre el menor a su cargo. Esa presunción de culpa in vigilando de quienes tienen a su cargo el cuidado y vigilancia de menores por los actos de éstos que causen daños a otros o por los que ellos mismos sufran, no se extiende a los dirigentes políticos que trabajan con jóvenes, sin perjuicio de la responsabilidad directa que pudiera originarse en daños causados a algún menor de edad por culpa de esos dirigentes. Situación esta última que no se configura en autos.

Tampoco resulta aplicable al caso el precedente jurisprudencial de esta Sala que cita el apelante a fs. 505, pues del voto del distinguido colega Dr. Zannoni surge claramente que se trataba de los perjuicios sufridos por un niño de 5 años de edad, inimputable, cuando cursaba preescolar, a raíz de una descarga eléctrica proveniente de una caja ubicada en ámbitos destinados al uso de los niños para sus juegos.

No es comparable la situación de un niño de menos de diez años con el comportamiento temerario de un joven de 17 años que ya había comenzado a interesarse por la actividad política.En aquel caso, como bien se señala en el precedente, se trataba del hecho de un menor inimputable que no era imprevisible para la empresa.

Muy diferente es la situación que se presenta en autos, en el que quien se daña a sí mismo es un joven de 17 años que se encontraba solo con otro joven de 18 años en la cocina de una casa alquilada para la realización de actividades políticas, busca un arma en un armario o ropero ubicado en la habitación destinada a dormitorio privado del codemandado G., y cuando vuelve al lugar donde estaba su compañero empieza a manipularla y se le escapó un disparo que impactó en su cabeza. El compañero mencionado -Néstor Javier Cáceres Castro aclaró que F. D. instantes antes le estaba explicando cómo extraer el arma de la cartuchera (ver fs. 198 y fs. 202).

A su vez, el testigo L., quien declara que se había hecho cargo del espacio correspondiente a juventud política, por un lado expresa que también él era el encargado de mantener con llave tanto la habitación como el armario donde se guardaba el arma. Aunque manifiesta que el arma se encontraba dentro del dormitorio privado, todo bajo llave, y aclara que solamente él y G. tenían las llaves, también responde que la llave quedaba en un cajón del vanitory del baño (fs. 184/186). Circunstancia ésta que permitiría acceder a otros a las llaves.

Pero de todos modos, aun cuando algún testigo haya expresado que algunas veces ese lugar no se hallaba cerrado con llave, esta circunstancia, ni tampoco el hecho de que las llaves se dejaran en un lugar al que podrían acceder otras personas, resultan determinantes para atribuir responsabilidad al dirigente G. A.Lo cierto es que para tomar el arma de fuego el joven actor, entonces de 17 años de edad, tuvo que introducirse en el dormitorio del dirigente y buscar el arma en un mueble ubicado en un lugar privado, no destinado a los participantes de esa actividad política, no constando que estuviera autorizado para hacerlo. A esa edad tenía el discernimiento suficiente para comprender que le estaba vedado entrar sin permiso a ese dormitorio privado. Peor aún haber ingresado allí para retirar el arma del lugar asignado por su dueño, cuando éste no se hallaba en la casa, y más grave todavía el haberla manipulado para hacerle una demostración a su también joven compañero, sin medir el riesgo y peligrosidad que siempre genera la utilización de un arma de fuero, aun en los casos en que pareciera que se encontraba descargada.

Aunque el precedente de la Sala invocado por el apelante no sea aplicable al caso por tratarse de supuestos de hecho distintos, considero esclarecedor recordar lo allí expresado por el Dr. Zannoni en cuanto a que: “No debe perderse de vista que los criterios de previsibilidad se juzgan en abstracto (arg. art. 909, Cód. Civil), tomando como parámetro de conducta exigible, lo que un hombre medio haya debido o podido prever actuando con prudencia o diligencia. No hay contradicción entre el art. 909 del Cód. Civil y el art. 512 del mismo Código al definir la culpa. La primera de las normas responde al tema de la causalidad (qué daños se imputan), en tanto que la segunda responde al problema de la culpabilidad (en razón de qué estado subjetivo del agente se le imputa: dolo o culpa) (Alterini, Atilio A., Responsabilidad civil, 2ª ed., Bs. As., Abeledo-Perrot, 1974, p.225, nota 351) (CNCiv. Sala F, diciembre 23/2003, “González, Pedro Ramón y otro c/ Miniphone SA y otros s/ daños y perjuicios”, L. 349.564, voto del Dr.Zannoni).

Es de observar también la distinción que nuestra legislación señala entre los menores según la edad, en relación con las consecuencias de los hechos o actos que realicen. Así se ha destacado: “Para nuestro Código Civil, los menores de diez años carecen de discernimiento para los actos ilícitos -artículo 921 del Código Civil-, o sea que no tienen aptitud para apreciar la naturaleza del acto que cometen, para distinguir entre el bien y el mal, razón por la cual sus actos no pueden reputarse voluntarios -artículo 900 del Código Civil- ni, en principio, generan ninguna responsabilidad a su cargo” (Félix A. Trigo Represas-Marcelo J. López Mesa, “Tratado de la Responsabilidad Civil” T. I, p. 647, La Ley, Bs. As. 2004). Ello sin perjuicio de la responsabilidad indirecta que pudiera corresponder a sus representantes legales (op. y loc. cit.).

La situación cambia cuando se trata de menores de diez o más años, quienes en razón de tener discernimiento para distinguir entre el bien y el mal del acto que cometen, también pueden ser responsables de los daños que generen (arg. art. 1114 del Cód. Civil).

Así como en supuestos de daños causados a otros puede generar responsabilidad personal de los menores de diez o más años, también puede ser responsable de sus propios actos que le causen daños a sí mismo, por una falta a él imputable, como agente y víctima del daño (art. 1111 del Código Civil). Por tratarse de un arma de fuego, si se activa, es indudable que constituye una cosa generadora de riesgo con aptitud para provocar daño, y resultaría aplicable el art.1113 , segunda parte, segundo párrafo del Código Civil, por lo que el dueño o guardián deberían responder, salvo que se acredite la culpa de la víctima o de un tercero por quien aquéllos no debieran responder, o que la cosa hubiese sido usada contra la voluntad expresa o presunta del dueño o guardián.

En el caso los elementos de juicio aportados al proceso autorizan a presumir que el joven de 17 años tenía discernimiento suficiente para comprender el peligro que origina la manipulación de un arma, sin adoptar medida de seguridad alguna que impidiera se escapara el disparo, conducta del actor más reprochable aún si se tiene en cuenta que el arma se hallaba en un lugar reservado, que según el testimonio de L. la podían usar él o G. y que se cargaba cuando se quedaba a dormir este último.

Esa manipulación del arma, sin adoptar las mínimas medidas de seguridad, aun considerando que era menor de edad al momento del hecho, pero con discernimiento suficiente para comprender el peligro que originaba su temeraria utilización del arma, sobre la base del criterio de previsibilidad recordado anteriormente, tomando como parámetro de conducta exigible lo que un hombre medio a su edad ha debido o podido prever actuando con prudencia o diligencia, juzgo que ese hecho de la víctima en la manipulación del arma fue la causa exclusiva de los daños padecidos por el actor. Esto basta para considerar configurada la eximente de responsabilidad del dueño del arma de culpa de la víctima. También hay elementos de juicio que serían reveladores de que el actor habría usado el arma contra la voluntad al menos presunta de su dueño o guardián.Además, en el caso no se ha delegado el cuidado y vigilancia del menor al dirigente político que lideraba el local partidario donde ocurrieron los hechos, ni por el solo hecho de ser líder político adquiere ese deber de vigilancia con entidad tal que lo haga responsable de los hechos que realice el menor de edad, salvo que fuera quien lo instigara a hacerlo, situación que no se da en el caso.

III.- Ante la solución que propongo la queja subsidiaria del recurrente relacionada con el rechazo de la acción contra el Partido Justicialista Orden Nacional, pierde todo sustento.

Pero de todos modos igualmente resulta ser acertada la decisión del magistrado en tanto consideró que el partido codemandado carece de legitimación pasiva, pues como bien puso de resalto el magistrado aunque surge que en la casa donde ocurrió el hecho se desarrollaba actividad política, no era del partido oficialista (fs. 472).

Pesaba sobre el demandante acreditar que la actividad política de ese local pertenecía o era una dependencia del Partido Justicialista Orden Nacional. La sola circunstancia de que algunos testigos hicieran referencia al peronismo o a la juventud peronista, en manera alguna bastaba para demostrar la legitimación pasiva del partido demandado.

Más bien surge que en la época del hecho allí la actividad política estaba a cargo del Frente Popular Bonaerense (FREPOBO).

Pero lo cierto es que incumbía al reclamante acreditar la legitimación del partido demandado y en su caso, la responsabilidad por los daños cuya indemnización demanda. No habiéndolo hecho, es acertada la decisión del magistrado, incluso en lo atinente a la imposición de costas.

Por las consideraciones que anteceden y por los fundamentos concordantes del Sr. Juez, que las quejas del actor no logran desvirtuar, corresponde confirmar la sentencia de fs. 466/472 en lo que ha sido materia de expresión de agravios. Con las costas de la alzada a cargo de la parte actora (art. 68 del Cód. Procesal).

Por razones análogas a las aducidas por el vocal preopinante los Dres. POSSE SAGUIER y ZANNONI votaron en el mismo sentido a la cuestión propuesta. Con lo que terminó el acto.

JOSE LUIS GALMARINI.

FERNANDO POSSE SAGUIER.

EDUARDO A. ZANNONI.

Es copia fiel de su original que obra en las páginas N° a N° del Libro de Acuerdos de esta Sala “F” de la Excma. Cámara de Apelaciones en lo Civil.

Buenos Aires, 7 de mayo de 2013.

AUTOS Y VISTOS:

Por lo que resulta de la votación que instruye el acuerdo que antecede, se confirma la sentencia de fs. 466/472 en lo que ha sido materia de expresión de agravios. Con las costas de la alzada a cargo de la parte actora. Notifíquese y devuélvase.

José Luis Galmarini.

Fernando Posse Saguier.

Eduardo A. Zannoni

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s