Breves notas sobre el ‘bullying’

BULLYINGAutor: González Pondal, Tomás I.

Fecha: 24-jun-2013

Cita: MJ-DOC-6325-AR | MJD632

Doctrina:

Por Tomás I. González Pondal (*)

En muchos órdenes de cosas de gran importancia, hay ya una avanzada costumbre en dejar su cuidado para más tarde; y, como no puede ser de otra manera, las soluciones a los problemas también, en principio, llegarán fuera de tiempo.

 

Llama la atención con cuánta liviandad es considerado por muchos mayores la temática del «bullying», el que, en castellano, no quiere significar otra cosa que la agresión constante que un alumno sufre por parte de otro u otros. Se sabe que las maniobras acosadoras van minando la autoestima, la personalidad se va enclaustrando en un mundo oscuro y triste, donde los atajos elegidos para escapar pueden ser de una dimensión espantosa. Entre los distintos grados de tristeza o angustia, se encontrarán como extremos lamentables las reacciones suicidas o las reacciones violentas.

 

En el «bullying» hay cinco partes que deben ser consideradas: la víctima, el acosador, el resto de los alumnos, los docentes y la familia. Y, a no dudarlo, cuando se da el acoso de marras, de alguna u otra manera las cinco piezas interactúan. Si en una familia se maltrata a un chico, es posible que tal muchacho haga en su curso con alguno o algunos una réplica de lo que vive en su hogar. A su vez, si el acosador no encuentra un freno por parte de los docentes o autoridades del establecimiento educativo donde despliega sus ataques, tal inentendible permisión repercute de manera negativa en el alumnado, pudiendo servir de manera indirecta como invitación a que otros se sumen al atropello.

 

Alguien podrá inferir que la temática que hemos abordado aquí no presenta vinculación con el «mobbing» (acoso psicológico laboral). Pero se equivoca. Cuando el psiquiatra Marietan escribió su libro intitulado El jefe psicópata (Radiografía de un depredador), inevitablemente se remonta a tiempos de la infancia para advertir que de la psicopatía hay «indicios ya en la niñez.El pequeño psicópata no maneja todo el arte que más adelante va a adquirir, pero se puede observar crueldad con las mascotas, conductas agresivas severas con otros chicos […] ser díscolos al momento de respetar normas o autoridades […]. Estos indicios se acentúan en la adolescencia». Y reitero, por si no se ha advertido, el libro es sobre jefes psicópatas.

 

Una de las cuestiones distintivas entre el «bullying» y el «mobbing» tiene que ver con la forma en que la violencia se desarrolla. En tanto en el acoso escolar prima más que nada el ejercicio de la fuerza física, en el acoso psicológico se despliegan principalmente tácticas destructivas de orden intelectual sin casi intervención de la fuerza corporal.

 

En la legislación argentina se encuentra el art. 1117 del Código Civil, el cual sostiene: «Los propietarios de establecimientos educativos privados o estatales serán responsables por los daños causados o sufridos por sus alumnos menores cuando se hallen bajo el control de la autoridad educativa, salvo que probaren el caso fortuito». La normativa es clarísima. Algunas autoridades pretenden que, cuando el niño acosador causó daños, los responsables sean sus padres. Pero la jurisprudencia es bien clara al respecto: «… es inadmisible que el colegio pretenda que la responsabilidad sea de los padres. Como se vio, la circunstancia de que los niños se hallaran precisamente en la institución educacional cuando cometieron el hecho dañoso, constituye una causal inconfundible en que se exonera de responsabilidad a sus padres como lo dispone el art. 1115 del Código Civil, pues han transferido la guarda de sus hijos al establecimiento» (Expte. 34.440/07 [L.582.117] – Juzg. 79 – “G. R. M. c/ Inst. Inmaculada Concepción de Nuestra Sra. de Lourdes y otros s/ daños y perjuicios”).

 

Es una misión ineludible que tienen los docentes de hacer todo lo que esté a su alcance para poner freno y dar por finalizado el «bullying» que ellos hayan podido detectar. Hacer la vista a un costado y dejar que suceda el atropello advertido es una falta grande, y tal irresponsabilidad, desinterés e indiferencia deben ser severamente sancionados.

 

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(*) Abogado, UCA San Luis. Posgrado de Epistemología, UNSL. Profesor de Lógica y Epistemología. Profesor a cargo del seminario de Mobbing (acoso psicológico laboral), UNSL. Profesor a cargo del ciclo de conferencias Filosofía de El Principito, UNSL. Ensayista.

  1. graciela petraglia 17 septiembre 2013 de 7:23 PM

    Realmente muy esclarecedor, gracias.

  2. Disculpe mi pregunta, pero quería sabe si a nivel nacional hay alguna ley sobre acoso escolar.

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