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Descartan que estuviera bajo los efectos de la droga hombre que mató a su ex esposa por no querer retomar la relación

ArmaPartes: C. D. A. s/ homicidio

Tribunal: Tribunal Oral en lo Criminal Federal de San Martín

Sala/Juzgado: 1

Fecha: 6-ago-2013

Cita: MJ-JU-M-80613-AR | MJJ80613 | MJJ80613

En tanto el encartado sacó del rodado el arma que allí guardaba y se dirigió a la casa donde alojaban a la víctima quitándole allí la vida por despecho, habida cuenta la falta de intención de ella en reanudar la relación sentimental, se desprende de todo ello que fue ésta su intención, descartándose que estuviera bajo los efectos de la droga.

Sumario:

1.-Corresponde condenar al encartado a la pena de prisión perpetua como autor de los delitos de homicidio agravado por el vínculo y por el empleo de un arma de fuego y portación ilegal de arma de guerra, pues las precisiones brindadas por el justiciable en sus descargos lejos están de alguien que estuviera bajo los efectos de las drogas, desprendiéndose con claridad que aquél ya había decidido llevar adelante su accionar, y para ello, empleando el arma de fuego que tenía en su poder, la que deliberadamente sacó del rodado donde dijo que la guardaba, se dirigió a la casa donde alojaban a la víctima y obrando por despecho, habida cuenta la falta de intención de ella en reanudar la relación sentimental, sin vacilar, le quitó la vida.

2.-No es lógico ni acertado pretender fundar una causal extraordinaria de atenuación en el método que eligió la víctima para protegerse, y tampoco el vínculo matrimonial puede estimarse discontinuado, si como se probó el encausado obró por despecho, ante la negativa de la mujer de retomar la vida conyugal, y luego como se advierte de los mensajes, frente a esa imposibilidad, decidió dirigirse al lugar donde ella se alojaba, le quitó la vida.

Fallo:

SAN MARTIN, 6 de agosto de 2013.

VISTA: La presente causa nº 3485 del registro de este Tribunal en lo Criminal nº 1, respecto de C. D. A., apodado «cafio», argentino, titular del Documento Nacional de Identidad nro. XXXXX, viudo, mecánico, nacido el 8 de julio de 1976 en la Provincia de Córdoba, con domicilio en la calle XXXXXXXX, Provincia de Córdoba, hijo de AA y de MM, identificado con prontuario nroXXXXXXX del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, sección A.P. De cuyas constancias;

RESULTA: Al haberse llevado a cabo la audiencia de debate, corresponde y así se declara, que se dicte veredicto, conforme las previsiones del art. 371 del ordenamiento ritual. Practicado que fue el sorteo de ley a los fines de la votación, se resolvió el siguiente orden: Sres. Jueces Alejandro Moramarco Terrarossa, Silvio Jorge Chagay y Oscar Jorge Correa. De tal forma, se dio tratamiento a las siguientes CUESTIONES:

1. ¿Se encuentran acreditados los hechos del proceso en cuanto su exteriorización material?

2. ¿Se halla justificada la autoría del acusado?

3. ¿Median eximentes?

4. ¿Concurren atenuantes?

5. ¿Existen agravantes?

6. ¿Cual es el veredicto a dictarse?

Con relación a la primera cuestión, el Sr. Juez Alejandro Moramarco Terrarossa dijo:

Se encuentra legal y debidamente acreditado en autos, que el 11 de abril de 2011, siendo alrededor de las 7.50 horas, en la finca ubicada en la calle XXXX de la localidad bonaerense de Pablo Nogués, partido de Malvinas Argentinas, C. D. A. le efectuó dos disparos con un revolver calibre 38, que portaba sin autorización legal, a su cónyuge N. P. B. , con intención de causarle la muerte, provocándole lesiones en el tórax, que en orden a la gravedad de la misma conllevaron su deceso.

Los sucesos reseñados en su exteriorización material, reciben aval con los siguientes elementos de convicción, que serán analizados en forma conjunta por media prueba común.

Computo al inicio la evidencia que se ha incorporado por lectura al debate.

Valoro así el acta de procedimiento de fs.8/9, en cuanto se ha documentado, que en la localidad de Pablo Nogués, Partido de Malvinas Argentinas, Provincia de Buenos Aires, siendo las 7.45 horas, los oficiales de Policía Rubén Maciel y Griselda Silvero, fueron alertados que en la calle xxxxxx, habría una persona fallecida, por lo que se constituyeron en el lugar, siendo el domicilio de la calle xxxx, donde se entrevistaron con RO, el que dio cuenta que momento antes y cuando se encontraba con su cuñada, N. B. , se apersonó el ex esposo de la misma, y le efectuó dos disparos, provocando que la misma se desplome y que caiga al suelo, para luego darse a la fuga. Al hacerse presente el facultativo médico constató el óbito. Se constituyeron en el sitio el Subcomisario CB y el oficial SS. De esa forma, O. viabilizó el ingreso del personal policial a la finca, describiéndose la misma y sobre el suelo al lado de una mesa redonda, se encontraba en posición de cúbito dorsal un cuerpo de sexo femenino identificada por su cuñado como N. B. de 32 años de edad. Al entrevistarse nuevamente con O., dijo que al encontrarse tomando mate con su cuñada, siendo las siete horas, se apersonó el esposo de la misma C. D. A., el que ingresó de modo prepotente a la vivienda, extrajo de entre sus prendas un arma de fuego tipo revolver de color negro, y con el mismo apuntó a su ex pareja N. B. , efectuando un disparo que no se produjo, para luego accionarla nuevamente, siempre apuntando a su esposa, realizando dos disparos los cuales impactaron en su mujer, provocando que cayera al suelo. Luego salió corriendo del domicilio. Se dispuso el arribo de peritos. Se constituyó el Jefe Districtal Comisario Inspector DE, como así el Dr. M., que ordenó la incautación del teléfono celular de la víctima, haciendo entrega del mismo la hermana de aquella,V, tratándose de un Motorola EX112. Entre otras cosas, a posteriori se constituyó el médico de policía Dr. HBy la testigo G. B.P., ocasión en la que se procedió a extraerle las prendas de vestir a la víctima, constatando que «presentaba herida de arma de fuego en cara externa del hombro izquierdo sin orificio de salida, alojado debajo de la piel región dorsal derecha, no observando otra herida que hacer constar». Luego, a través de vecinos del lugar, el personal policial tomó conocimiento que A. se había hecho presente en el sitio con un vehículo Citroen C4, de color gris, y luego de escuchar disparos, se dio a la fuga con el mismo hacia colectora.

Destaco los testimonios de las menores que presenciaron el episodio.

L. M. A.-fs. 48 y vta.- de 10 años de edad, en cuanto dijo «que es hija del imputado y de la víctima . el día lunes a la mañana alrededor de las 7.50 hs, la dicente estaba despierta para ir al colegio. Estaba en la casa de su tío Ricardo. Allí estaba su madre N., su Tío Ricardo, la declarante y su prima D. Refiere que la puerta principal de la casa estaba totalmente abierta porque se estaban por ir al colegio. Llegó su padre C. A. y se quedó en la puerta sin entrar en la casa. Su padre le decía a su madre que salga de la casa. Su madre decía que no quería salir. Su padre insistía para que salga y su madre no quería salir.

Luego su padre entró a la casa y le pegó dos tiros a su madre en el comedor. La dicente estaba en el comedor mirando todo. Luego, su padre se fue de la casa.».

D. A. O. -fs. 49 y vta.- nacida el 13 de febrero de 2001, en cuanto dijo «.es sobrina de N. B. y de C. A. . el día lunes a la mañana, estaba en su habitación. En la casa estaba su prima Lara, su padre Ricardo y su tía N. B. . L. estaba esperando a su papá C. A. para que la lleve al colegio.En ese momento llegó su tío C. y entró a la casa. La dicente estaba en la habitación pero mirando hacia el comedor ya que estaba la puerta abierta de la pieza. En el comedor estaba L., su padre Ricardo y su tía N. Sostiene que su padre le dijo a C. que se siente para tomar unos mates, entonces su tío C. amagó con que se iba a sentar pero se quedó parado. Luego, le pegó un tiro en la frente a su tía N. B. . Después su tío C. se fue de la casa.».

Tengo para mí el acta que da cuenta del matrimonio entre C. D. A. y N. P. B. , que se documentó en la localidad de Grand Bourg, Partido de Malvinas Argentinas, el 5 de mayo de 2006 (confr. fs. 206).

Asimismo, el certificado de constatación de fallecimiento de N. B. , por herida de arma de fuego, expedido el 11 de abril de 2011, siendo las 7.57 horas (fs. 10).

Destaco la operación de autopsia llevada a cabo respecto de quien en vida fuera N. B. , de la que se desprende «CONSIDERACIONES MEDICO LEGALES: Estamos en presencia del cadáver de una joven, de buen estado de desarrollo y nutrición, que recibe un impacto de proyectil de arma de fuego sobre la región lateral izquierda del tórax, con un trayecto que penetra al tórax, saliendo del tórax por sector derecho, pero permaneciendo en tejido celular. . Este proyectil produce lesiones en vasos grandes, ambos pulmones y consecuente schok hipovolémico agudoe insuficiencia respiratoria, que lo llevó inevitablemente al óbito . La dirección del proyectil denominado O.E. ha sido de atrás hacia delante, de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo . Conforme a los signos macroscópicos hallados, se podría inferir que el disparo ha sido efectuado a la distancia rotulada de mayor de 50 cm o mediante telón interpuesto . Las lesiones antes descriptas, son de índole GRAVISIMAS, y de características IDONEAS y SUFICIENTES para provocar el óbito . CONCLUSIONES: La Muerte de B.N., se produjo por: Causa de muerte: Para cardiorespiratorio traumático. Manera de muerte: Herida de proyectil de arma de fuego en tórax. Mecanismo de muerte: schok hipovolémico .» (fs. siguientes a 111/3).

Sumo el informe pericial balístico de fs. 250/1, relativo al proyectil incautado en la operación de autopsia de N. B. , en cuanto concluyó que el mismo era compatible con el calibre 38, apto para pericia de cotejo.

Además, el estudio histopatológico de fs. 355/7, que determinó que se trataba de un orificio compatible con proyectil de arma de fuego, de carácter vital, con característica de disparo a larga distancia o con telón de interposición, con un tiempo de sobrevida breve.

Tengo incluso en cuenta lo señalado por el RENAR de fs. 755, que permitió conocer que el inculpado no se encontraba inscripto como legítimo usuario de armas de fuego en ninguna de sus categorías.

A la par, rescato el informe del teléfono celular secuestrado en autos, tratándose de un Motorola EX112, donde en la agenda del mismo aparece el nombre «Cafio» con el abonado xxxxxx (fs. 221/2).

Dentro de los mensajes de texto, entre otros pueden leerse:

ABONADO. Cafio. CONTENIDO. Que hija d puta me estabas cagando cuando me fui a córdoba. FECHA Y HORA -11/04/2011 01:10-.

ABONADO. Cafio. CONTENIDO. Si ija d puta estas cojiendo si no se escucha musica me la vas a pagar puta no me respetaste que mal me isite. FECHA Y HORA -11/04/2011 01:17-.

ABONADO. Cafio. CONTENIDO. Ya vas a ber con sangre vas a pagarme esto me re cagaste puta me estas matando puta. FECHA Y HORA -11/04/2011 01:26-.

ABONADO. Cafio. CONTENIDO. Espero que sea verdad cuando t llame que se escuche musica aber si estas en el baile esta todo bien yo Sali tambien el otro dia ahora no puedo dormir estoy maqu. FECHA Y HORA -11/04/2011 01:35-.

ABONADO. Cafio. CONTENIDO. Porque no me atendes aber si estas en el baile nm me puedo dormir.FECHA Y HORA -11/04/2011 03:23-.

ABONADO. Cafio. CONTENIDO. Atendeme hija d puta. FECHA Y HORA -11/04/2011 03:29-.

ABONADO. Cafio. CONTENIDO. El nro. 1163951970 llamo el 11/04 04:35 hs. . FECHA Y HORA -11/04/2011 04:35-.

ABONADO. Cafio. CONTENIDO. Como t equivocaste DESI que nn tengo el fierro si no te espero y t pego un tiro pero ya esta desidido t voy a matar no vas a ser d nadie vos puta me cagaste la. FECHA Y HORA -11/04/2011 05:13-.

ABONADO. Cafio. CONTENIDO. Ya llegaste d coger la pasaste lindo. F ECHA Y HORA -11/04/2011 07:08-.

ABONADO. Cafio. CONTENIDO. A t fuiste a bailar seguro aber donde fuiste a bailar que me apagaste el celu como t salbas que no tengo el fierro pero hoy conrigo y t termino la vida como me. FECHA Y HORA -11/04/2011 07:15-.

ABONADO. Cafio. CONTENIDO. A ensima mentirosa la monica y latino estaban serado que hija d puta sos ya andube anoche que puta que sos. FECHA Y HORA -11/04/2011 07:20-.

Confrontar fs. 228/9.

Cuento del mismo modo con los testimonios brindados en la audiencia de debate.

Rubén Darío Maciel -personal policial- dijo que «son alertados por radio San Miguel que en la calle XXXXX y colectora había un óbito. Llegaron y los atiende un señor nervioso. Nos narra que momentos antes entró el cuñado y le efectuó disparos a la mujer. Estaba tendida en el suelo. Habían estado tomando mate o desayunando. Llamaron a una ambulancia, se dio conocimiento al oficial de servicio. Llegó la ambulancia de la municipalidad y constató la muerte de la mujer. El hombre estaba muy nervioso y exaltado. Indicó que estaban desayunando con su cuñada, ingresa el marido de ella y le efectúa disparos, el primero no salió y luego dos disparos más».

Griselda Silvero -personal policial- expuso que «recibieron un llamado del 911 y se dirigieron al lugar donde se hallaba una mujer ya muerta. Tenía el disparo, cree en la cabeza.Había solo familiares, el hombre que la agredió ya se había retirado. Había discutido con la víctima, el problema venía desde hace tiempo».

R. J.O. -concuñado de la víctima- señaló que «era la mañana, estaban tomando mate con su cuñada, el se encontraba enyesado, tenía la puerta abierta de su casa porque la hija estaba por ir al colegio. En eso aparece él -señalando al imputado- la llama a su cuñada, ella no quiere salir y cuando se da cuenta, pasa por detrás de él y lo ve con un arma en la mano, dispara una vez, le grito que estas haciendo, y fue en un segundo que disparo los otros dos tiros. Sale por detrás de él mirando, entre corriendo y caminando ligero. Ahí trató de ponerse de pie y justo venían sus hermanos que viven pegado a su casa y trató de asistirla. Estaba su hija que salía de la habitación. Además estaba la hija de A. en la puerta, cuando apareció su padre. Ambas vieron lo que pasó. El estaba como siempre, la llamaba a su cuñada, normal. Yo seguí con la computadora y pasó por detrás de mí. No advertí que estuviera borracho ni bajo los efectos de drogas. Recordó que no le contestó cuando lo invitó a tomar mate. Cuando ingresó no le miré las manos, no advertí si tenía el arma. Estaba sentado en una mesa redonda y su cuñada sentada de frente. Pasó por detrás de él y le disparo. No le dijo ni una palabra, solo le disparó. Cuando pasó todo y sale a la calle, les avisa a sus hermanos. Su cuñada se fue a vivir a su casa por los problemas que tenían ellos y por la violencia. La amenazaba y además la vio lastimada alguna vez por su marido, conociendo que ella había hecho denuncias. Ella se fue por los malos tratos. No sabe desde cuando ocurrían estos problemas. A.nunca más se contactó. Su señora nunca le mostró los mensajes de su cuñada. Esa misma mañana le comentó que había recibido amenazas por teléfono. No sabía efectivamente que N. saliera con otro sujeto. Sentí impotencia, no esperaba nunca nada así. Más o menos hacía dos meses que ella estaba viviendo en su casa».

V. R. B. -hermana de la víctima- explicó que «el siempre la golpeó, ya tuvo un intento de pegarle un tiro en febrero. Siempre tuvo amenazas y por eso hizo las denuncias. En febrero la vio golpeada, porque volaba una mosca y se ponía celoso. Le había gatillado dos veces. Ella le reenviaba los mensajes porque la estaba amenazando por teléfono como que iba a terminar todo. Ella estaba cansadísima por el tema de los golpes, se iba porque tenía miedo. No hubo infidelidad, después de separarse del marido tuvo una relación con otro pibe. Fue después de separarse, era un chico de la comparsa. Hacía más de un mes que estaba viviendo en su casa. Ella le comentó que esta última vez habían discutido y que se había ido. Que el pibe que conoció después se llamaba C. W. P. . Los celos siempre existieron, desde que se conocieron».

Luis Alberto O., sostuvo que «eran aproximadamente las ocho de la mañana, se encontraba en el baño preparándose para salir, porque tenía que llevar a su hermano al hospital con el auto. Primero llevaba a su hermana al trabajo. La ventana del baño de su casa da al patio trasero de la casa de su hermano. Escuchó dos disparos, lo primero que pensó que estaban robando. Sale corriendo y ve que su sobrina y Larita, la hija de N., estaban llorando. Las mete adentro, sale de nuevo, y ve que el señor -refiriéndose al imputado- sale con el auto rápido.Su hermana también salió, y su hermano sale con las muletas gritando «loco de mierda que hiciste». Le pide que llame a la ambulancia y a la policía, que este loco le pegó dos tiros. Llamó desde su casa a la ambulancia y a la policía. Su hermana trató de asistirla a N. Su hermano le cuenta que estaba tomando mate con su cuñada y llegó A., pidiéndole a la mujer que saliera, que él lo invitó a tomar mate, estaba sentado con la computadora, y el living es bastante chico. Naty le estaba cebando mates, A. entró y le pegó dos tiros. Que el primero no salió y los otros dos si».

María Cristina O., destacó que «era muy temprano a la mañana, estaba preparándose para ir a trabajar. Escucha dos disparos y los gritos de su hermano. Salió corriendo porque pensó que estaban robando en lo de su hermano. Allí lo ve a A. corriendo ingresando al auto. Salía caminando rápido, se metió al auto y salió rápido también. Entra y la encuentra a N. tirada en el piso, estaba inconsciente, tenía sangre en la boca. Su hermano pedía una ambulancia a los gritos. Le contó que había ingresado el marido de ella y le había pegado dos tiros. Además estaban las dos nenas, la hija de su hermano y la hija de A.».

A. E. L. -amigo del imputado y conocido de la víctima- indicó que «a A. lo conoce desde chico y a B. desde hacia un tiempo. Estaban casados y tenían dos hijos. La señora B. tenía hijos de otra pareja. Sabe que se habían separado porque habló con A., pero no le explicó las causas. Estuvo el día anterior al hecho con A. Lo vio en una fiesta o peña que hizo un amigo en común. Se terminó la fiesta y cada uno se fue para su casa.Después le mando mensaje que quería ir a tomar algo y después iban a ir a bailar pero estaba cerrado el baile. De ahí se fueron a Pacheco, tomaron una cerveza y luego en un karaoke. Pasaron por dos boliches en Los Polvorines y estaban cerrados. Luego se fueron a otro pool que se llama El Trébol. A las cuatro nos fuimos cada uno a su casa. En Polvorines A. sale a hablar por teléfono afuera, supuestamente con ella, pero no lo sabe. Sabe que se mandaron mensajes, porque A. se lo dijo, pero no vio nada raro. Terminaron de tomar una cerveza y salieron. No sabía como era la relación porque nunca preguntó nada. En toda la noche bebieron tres cervezas entre los dos».

M. A. P., indicó que «fue pareja del hermano de A. Desde que los conoció a ellos, siempre se agredían, ella sobretodo hacia él. Lo degradaba, le decía «huevo podrido», «negro de mierda», delante de todos. La primera referencia era porque el tiene un problema en los testículos. Unos días antes de lo sucedido, dijo que ella en la calle la insultó y hablaba mal de su criatura, ella era así. Se entera después de lo que pasó que estaba saliendo con otra persona. Conoce lo que se vio en facebook».

La evidencia reseñada, aunada a la fotocopia certificada del documento de identidad de N. P. B. -fs. 37/vta.- y el acta de levantamiento de evidencias físicas de fs. 77, como así el plano en escala de la vivienda de la calle XXXXX 5342 de fs. 78, y el anexo fotográfico de fs. 79/84, corroboran la materialidad ilícita de los sucesos, que no habiéndose controvertido durante el debate, ha quedado en opinión de este juzgador fuera de toda duda.

Por ello, el Sr. Juez Alejandro Moramarco Terrarossa, consideró que la respuesta a esta primera cuestión debe ser afirmativa por ser su sincera y razonada convicción (arts. 210, 371 y 373 del C.P.P.).

A la misma cuestión los Sres.Jueces Silvio Jorge Chagay y Oscar Jorge Correa, en forma individual y por los mismos fundamentos, votan por la afirmativa por ser su sincera y razonada convicción (arts. 210, 371 y 373 del C.P.P.).

Con relación a la segunda cuestión, el Sr. Juez Alejandro Moramarco Terrarossa, dijo:

Como se adelantó, mediante la prueba alcanzada durante el debate y la incorporada por lectura que fuera enunciada al dar tratamiento a la primera cuestión, considero que ha quedado acreditado que el encausado resulta autor de los hechos motivo de juzgamiento.

En efecto, al inicio valoro lo expuesto por el encausado. En la ocasión, entre otras cosas, dijo que se lo apodaba «cafio», y explicó que con N. B. se había casado hacía cinco años. Reconoció que le disparó con un revolver calibre 38 que tenía desde un tiempo, y que luego tiró en un arroyo. Que la noche previa había discutido con ella porque le había mentido, que le mandaba mensajes y no le contestaba. Que consumió cerveza, cocaína -mucha cantidad- y una pastilla o «pepa». Que después del hecho se fue con su vehículo. Que había quedado medio nulo, y así manejó por la Panamericana y recién cayó cuando estaba en Baradero. Que ahí dejó el auto y se fue hacia la localidad de Oliva, donde permaneció durante un año y meses. Que cuando disparó estaba presente el «colo» Ricardo O. También recordó que su hija estuvo en el momento del hecho (confr. fs. 745/7 y vta.).

En ocasión de la audiencia pública, prestó nuevamente declaración. Dijo «la relación fue buena por largo tiempo. Estábamos casados. Al momento del hecho no convivíamos desde hacia algunos días, se había ido de mi casa. Se enteró que estaba en pareja con otra persona, pero en ese momento no sabía nada. Cuando volví de Córdoba, ella me dijo que ya no querí a estar en la casa, que quería estar sola, me pidió un tiempo.No había ningún motivo para eso. Estábamos en un buen momento de la relación, terminando la casa. Cuando volví del viaje me dijo que se quería ir. Armó el bolso y se fue. Esto fue veinte días o un mes antes de que pase todo. No estaba seguro, pero sabía que algo estaba pasando, porque en lo mejor que estábamos decidió que se quería ir y empezó con el tema de estar con la murga. Empecé a sospechar que estaba con otra persona. Ella había empezado primero a llevar a las nenas a la murga y luego fue ella. De ahí ya empezó mal la relación, tampoco tenían relaciones íntimas, a partir de ese momento. Ahora se quien es la pareja, ahora que tengo los papeles, C. W. P. , se llama así. No lo conocía, lo había visto un par de veces pero no le preste atención. Dijo que en los papeles aparece un reportaje en la cual se refiere como ex amante de la víctima, en el Crónica y una página de facebook y una cita, del 14/4/11, tres días después del hecho. Acompañó también un turno para atenderse el mismo día que pasó todo con un psiquiatra. Ella le había sacado el turno porque decía que no era lo que sospechaba. Indicó que estuvieron diez años juntos. Dijo que trabajaba todo el día en un taller mecánico y con el albañil en su casa. Al finalizar empezó lo de la murga y notó los cambios, el rechazo, el alejamiento. Teníamos planeado el viaje a Córdoba, era el cumpleaños de mi tía, y a último momento no quiso viajar por la despedida de la murga. Volvió el domingo y ahí le dijo que estaba confundida, que precisaba estar sola. El le dijo que si y cuando volvió ella de trabajar, armo el bolso y se fue a lo de su cuñado. A la semana falleció mi tía. Fueron muchas cosas.Cuando regresé todavía tenía esperanza que se arreglen las cosas, pero cuando le pedía que vuelva, me decía que no. Ese último día, el domingo al mediodía, la lleve hasta el trabajo con las nenas, a la tarde la volví a buscar. Habíamos quedado en ir a comer a la noche. Se fue a la tarde a hacer un sonido y le manda un mensaje a las nueve de la anoche diciéndole que no iba a ir a cenar porque tenía que trabajar temprano al otro día. Cuando volví del sonido a las doce horas, me fui con un amigo a un bar a Polvorines. La llame por teléfono y no me atendió, me dijo que estaba por ir al baile, a «la monica» en colectora. Me había mentido, discutimos y me cortó el teléfono. Salí y pase por el baile y estaba cerrado. Se fue para Pacheco a «El Trebol», se quedó tomando unas cervezas hasta las cuatro de la mañana, volví a mi casa y ahí note que no había ido al baile. A las siete la llamo, me atendió, le pregunté si se había quedado a dormir, discutimos y ahí fui para el domicilio. Después tengo imágenes, estaba en estado de alcohol y de drogas. Llego, estaba la puerta abierta que da al comedor y mi concuñado me dice que pase a tomar unos mates, yo le pedía que la llame a N., que quería hablar con ella. Entre y efectué los disparos, no se cuantos fueron porque disparaba y no salían las balas. A preguntas, señaló que cinco años antes se habían separado porque él se había ido a bailar, entonces ella se presentó en el baile y discutieron. Alguna vez la empujé, si tuvimos discusiones. Siempre fui celoso. A veces me daba motivos para celarla, le gustaba salir a bailar con la hermana. Ella se había ido a vivir a la casa de su hermana. El arma la tenía hace tiempo, siempre la tuve en el auto.Era un revólver 38. No podíamos terminar de hablar porque me cortaba el teléfono. En primer lugar no la vi, luego si y la llamaba y no quería salir. No recuerdo si había alguien más. Había tomado mucho y cocaína, que siempre consumía. Baje del auto con el arma, no me acuerdo si en la mano o en la cintura. No recuerdo haberle dicho nada. Tuve imágenes cuando voy viajando en el micro, me caen después, me acuerdo que estaba mi hija en la habitación mirando. Eso me di cuenta después».

Desde esta óptica, la versión del nocente, tiene correlato con los dichos de su propia hija y de su sobrina, que otrora se destacaran, e incluso con lo afirmado en la audiencia por R. J.O., por lo que tengo por cierto que el disparo que culminó con la vida de N. fue efectuado por el acriminado. Es más, luego del episodio, el resto de las personas que se encontraban en el sitio, recogieron de Ricardo dicha versión de lo sucedido, y advirtieron cuando el nocente se dio a la fuga en el rodado.

A la postre, las referencias que efectuó en orden a las sustancias que dijo haber consumido, no fueron convalidadas por su amigo A. E. L. , el que confirmó que estuvo con el nocente durante la noche y madrugada previa al acontecer, y que a lo sumo en toda la jornada, y en los distintos lugares que asistieron, entre ambos no consumieron más de tres cervezas, sin hacer referencias de ninguna índole a otro tipo de sustancias. Es más, fue categórico cuando dijo que durante el tiempo que estuvieron juntos no notó nada raro, y sabía que se había enviado mensajes con su mujer, pero no más que eso.

Sobre el punto, también fue concluyente R.J.O., testigo presencial del quehacer criminoso, cuando afirmó «No advertí que estuviera borracho ni bajo los efectos de drogas».

En este sentido, no avizoro que lo especulado por el inculpado en cuanto a los efectos tóxicos que dijo haber sufrido por la ingesta de las sustancias que alegó, se inscriban en una dirección determinada, en punto a tener alguna implicancia en el hecho. Es más, rememorando a la acusación durante su palabra final, citó que las precisiones brindadas por el justiciable en sus descargos, lejos están de alguien que estuviera bajo los efectos señalados, lo que de hecho suscribo.

Entonces, no tengo dudas que el justiciable ya había decidido llevar adelante su accionar, y para ello, empleando el arma de fuego que tenía en su poder, la que deliberadamente sacó del rodado donde dijo que la guardaba, se dirigió a la casa de O., sitio en el que alojaban a N. y obrando por despecho, habida cuenta la falta de intención de ella en reanudar la relación sentimental, sin vacilar le quitó la vida.

Esa aserción, viene a cuento del intercambio de mensajes que han surgido del análisis del teléfono de N., en donde proviene que el identificado como «cafio», en este caso el inculpado, en repetidas ocasiones desde las primeras horas del día del suceso, le anunció a la víctima lo que ocurriría.

Tal el caso, las siguientes advertencias «Que hija d puta me estabas cagando cuando me fui a córdoba». «Si ija d puta estas cojiendo si no se escucha musica me la vas a pagar puta no me respetaste que mal me isite». «Ya vas a ber con sangre vas a pagarme esto me re cagaste puta me estas matando puta». «Espero que sea verdad cuando t llame que se escuche musica aber si estas en el baile esta todo bien yo Sali tambien el otro dia ahora no puedo dormir estoy maqu». «Porque no me atendes aber si estas en el baile nm me puedo dormir». «Atendeme hija d puta». «Como t equivocaste DESI que nn tengo elfierro si no te espero y t pego un tiro pero ya esta desidido t voy a matar no vas a ser d nadie -lo resaltado me pertenece- vos puta me cagaste la». «Ya llegaste d coger la pasaste lindo». «A t fuiste a bailar seguro aber donde fuiste a bailar que me apagaste el celu como t salbas que no tengo el fierro pero hoy conrigo y t termino la vida como me». «A ensima mentirosa la monica y latino estaban serado que hija d puta sos ya andube anoche que puta que sos» (confrontar fs. 228/9).

Con lo expuesto, se ha probado certeramente que el disparó que con el arma de fuego le efectuó el inculpado a N., en dirección al tórax, reveló la intención de acabar con su vida, siendo incluso esa la finalidad en el accionar desplegado, a poco de analizar los anuncios proferidos.

Entonces, obviamente hubo dolo directo de muerte. En ese sentido, y como Magistrado del Tribunal Supremo de España, Bacigalupo expresó que la realización del tipo objetivo es dolosa cuando el autor ha sabido de ella y la ha querido. El dolo, por tanto, es el conocimiento y voluntad de realización del tipo. Es, en resumen, la actitud subjetiva de decidirse por la ejecución de una acción lesiva de un bien jurídico, es decir una acción que realiza el tipo penal. En el dolo confluyen dos elementos: el cognitivo -que se refiere al conocimiento que debe haber tenido el autor para obrar con dolo- y el volitivo -que resume las condiciones bajo las cuales es posible afirmar que el autor quiso lo que sabía- (confr. «Manual de Derecho Penal», pág. 103, ed.Temis, Bogot , año 1996). El citado tratadista, expresó que es muy ilustrativa la elaboración jurisprudencial del denominado «animus neccandi» -dolo de homicidio-. El Tribunal aludido ha establecido en múltiples precedentes, que el autor dirige su acción a producir la muerte o sólo lesiones a la víctima, y que ello depende de una serie de factores exteriores que acompañan la realización del hecho. Por ejemplo si el autor dirigió el disparo a una zona vital de la víctima, cabe inducir que su propósito era matarla (confr. «Derecho Penal, Parte General», pág. 314, 2a. ed., Ed. Hammurabi, año 1999).

Por lo demás, de adverso con la defensa, la versión del justiciable en cuanto a que en el episodio empleó un revolver calibre 38, encuentra correlato en el proyectil ubicado en la humanidad de la víctima, que experticia mediante, permitió conocer su calibre, lo que aunado a la falta de autorización legal para la portación de armas de fuego informada por el RENAR, corrobora incluso la imputación en ese sentido.

Tal así, en tanto tuvo ilegalmente bajo su órbita de disposición y custodia, y en lugar público, un arma de fuego del mencionado calibre en condiciones uso inmediato. Es que, se satisface el concepto de portación, en tanto se ha definido como «.llevar un arma en un lugar público en condiciones de inmediato uso.» (C. Fed. San Martín, Sala I, 9/11/1999 «Luna, Maximiliano», Revista de Derecho Penal y Procesal Penal, LexisNexis, pág. 1128, revista 6/2006).

A la sazón, aquellas evidencias, justipreciadas conformes las reglas que demandan la valoración de la prueba, permiten juzgar, sin margen de duda alguna, la responsabilidad del encausado en los quehaceres criminosos atribuidos.

Por todo ello, el Sr. Juez Alejandro Moramarco Terrarossa, consideró que la respuesta a esta segunda cuestión, debe ser afirmativa por ser su sincera y razonada convicción (arts. 210, 371 y 373 del C.P.P.).

A la misma cuestión los Sres.Jueces Silvio Jorge Chagay y Oscar Jorge Correa, en forma individual y por los mismos fundamentos, votan por la afirmativa por ser su sincera y razonada convicción (arts. 210, 371 y 373 del C.P.P.).

Con relación a la tercera cuestión, el Sr. Juez Alejandro Moramarco Terrarossa, dijo:

Que no habiéndose comprobado ni alegado eximentes de ningún tipo, consideró que la respuesta a esta tercera cuestión debe ser negativa, por ser su sincera y razonada convicción (arts. 210, 371 y 373 del C.P.P.).

A la misma cuestión los Sres. Jueces Silvio Jorge Chagay y Oscar Jorge Correa, en forma individual y por los mismos fundamentos, votan por la negativa, por ser su sincera y razonada convicción (arts. 210, 371 y 373 del C.P.P.).

Con relación a la cuarta cuestión, el Sr. Juez Alejandro Moramarco Terrarossa, dijo:

Sin perjuicio de la indivisibilidad de la pena pautada para uno de los delitos imputados, entendiendo que ello no es obstáculo para el tratamiento de las circunstancias que aluden los arts. 40 y 41 del Código Penal (TCBA, Sala I, causa 26178, rta. 10-11-2009).

De ahí que como minorante, tengo en cuenta la ausencia de antecedentes del encausado.

Por ello consideró, que la respuesta a esta cuarta cuestión debe ser afirmativa, por ser su sincera y razonada convicción (arts. 210, 371 y 373 del C.P.P.).

A la misma cuestión los Sres. Jueces Silvio Jorge Chagay y Oscar Jorge Correa, en forma individual y por los mismos fundamentos, votan por la afirmativa, por ser su sincera y razonada convicción (arts. 210, 371 y 373 del C.P.P.).

Con relación a la quinta cuestión, el Sr. Juez Alejandro Moramarco Terrarossa, dijo:

No se han citado agravantes.

Por ello consideró que la respuesta a esta cuarta cuestión debe ser negativa, por ser su sincera y razonada convicción (arts. 210, 371 y 373 del C.P.P.).

A la misma cuestión los Sres.Jueces Silvio Jorge Chagay y Oscar Jorge Correa, en forma individual y por los mismos fundamentos, votan por la negativa, por ser su sincera y razonada convicción (arts. 210, 371 y 373 del C.P.P.).

Con relación a la sexta cuestión, el Tribunal en pleno y por ser la sincera y razonada convicción de cada uno de sus jueces, por unanimidad, resuelven:

I. Dictar veredicto condenatorio respecto de C. D. A., de las restantes circunstancias personales mencionadas en el exordio, en orden a los hechos acreditados al dar tratamiento a la primera cuestión (art. 371 del C.P.P.).

A continuación, según lo dispone el art. 375 del rito, corresponde y así lo decL. este Tribunal, dictar la sentencia respectiva. Siguiendo el orden de votación ya establecido, los Sres. Jueces Alejandro Moramarco Terrarossa, Silvio Jorge Chagay y Oscar Jorge Correa, deciden en este acto tratar las siguientes CUESTIONES:

1. ¿Cual es la calificación legal del hecho de esta causa?

2. ¿Cual es la pena a imponer?

3. ¿Cual es el pronunciamiento a dictar?

Con relación a la primera cuestión, el Sr. Juez Alejandro Moramarco Terrarossa, dijo:

En principio cabe aclarar que por imperativo legal, de acuerdo a las previsiones del art. 2 del Código Sustantivo, y de acuerdo a la fecha del suceso, corresponde respecto del delito contra las personas, la aplicación de la ley anterior a la vigente nro. 26.791.

En ese orden, los hechos que se tuvieron por probados respecto del acriminado, corresponde subsumirlos típicamente en orden al delito de homicidio agravado por el vínculo y por el empleo de una arma de fuego, como así portación ilegítima de arma de guerra, que concurren materialmente entre sí, por los que habrá de responder en calidad de autor, en los términos de los arts. 41 bis, 45, 55, 80 inc.1° y 189 bis inc. 2°, párrafo cuarto del Código Penal.

Sobre la aplicación al caso de la agravante contenida en el art.41 bis señalado, no obstante la ausencia de acusación al respecto, entiendo que el hecho debe adscribirse también en esos términos. En primer lugar, sobre el particular, traigo a colación el acuerdo plenario en la causa nro. 36328, del 19 de abril de 2013, de la Excma. Cámara de Casación de la Provincia de Buenos Aires; más luego, se advierte sin vaguedades que el empleo de un arma de fuego fue materia de requerimiento y debate, postulando incluso la defensa un tratamiento diferenciado en cuanto a la portación, que ya ha encontrado respuesta, por lo que no se advierte afectación de garantía procesal alguna.

En lo que hace a la conducta más gravosa que fuera materia de análisis, tiene sustento en el caso en la existencia entre víctima y victimario de un matrimonio válido, conforme el certificado que luce a fs. 206, y de tal forma en el conocimiento del justiciable que acabó con la vida de su cónyuge, sabiendo que lo era (confr. C. Creus, Derecho Penal, Tomo I, Ed. Astrea).

Sobre el punto la asistencia legal, en los términos del art. 80 «in fine» del Código Penal, postuló la existencia de circunstancias extraordinarias de atenuación, con cita de la doctrina y jurisprudencia que consideró aplicable al caso.

Para así alegar, se condujo inicialmente sobre las conclusiones del informe psicológico de fs. 875/6, que memoró en la audiencia, para luego sostener que al momento del hecho se había perdido la consideración del vínculo matrimonial, habida cuenta que la víctima hizo abandono del domicilio conyugal y había iniciado otra relación sentimental.

Me permito respetuosamente no coincidir con la defensa, sin desconocer la doctrina y jurisprudencia invocada, que opino no se acomodan a las particularidades de autos.

Si bien la ley no ha expresado cuales son, ni que debe entenderse por circunstancias extraordinarias de atenuación (confr. Laje, Anaya, Justo, «Homicidios calificados», pag.17), cabe traer a colación lo señalado por la doctrina, que ha considerado acertado expresar que estas circunstancias son referidas al hecho que por su carácter y la incidencia que han tenido en la subjetividad del autor, han impulsado su acción con una pujanza tal, que le ha dificultado la adopción de una conducta distinta de la que asumió (conf. Creus, C. , «Dcho. Penal, Parte Especial», Tomo 1, pág. 16).

A partir de ahí, y de la prueba examinada, no es posible tener por cierto que el acriminado actuara bajo circunstancias extraordinarias de atenuación.

Desde variadas particularidades fundo mi discrepancia.

En primer lugar, y en lo que hace al abandono del domicilio por la víctima, ha quedado suficientemente claro en el debate, que lo que motivó a que N. se fuera de la residencia conyugal, estuvo dado en las agresiones y amenazas que recibía por parte del acriminado, extremo puesto de manifiesto por Ricardo O. y la propia hermana de la occisa, y que también se despliega de los mensajes de texto a los que se aludiera, donde se advierte sin esfuerzo la virulencia en el trato. Entonces, justamente el abandono del lugar, tuvo que ver con esos comportamientos del justiciable.

Ahora bien, no es posible como lo sostiene el destacado defensor, que por el hecho de que la víctima se fuera de su casa, en procura de su autoprotección, hoy se intente emplear esa situación como forma de pretender demostrar el agotamiento del vínculo filial.Me pregunto, que debió haber hecho N., quedarse en la vivienda para continuar siendo agredida, con el objeto de que no se invoque en su contra el mecanismo de defensa que empleó. Me parece un sin sentido.

De continuo con el razonamiento, no es lógico ni acertado pretender fundar una causal extraordinaria de atenuación en el método que eligió la víctima para protegerse.

Es más, tampoco el vínculo matrimonial puede estimarse discontinuado, si como se probó el encausado obró por despecho, ante la negativa de la mujer de retomar la vida conyugal, y luego como se advierte de los mensajes, frente a esa imposibilidad, la conclusión obra en los mismos, cuando se lee «no vas a ser d nadie», y de ahí el resultado luctuoso. En otros términos, el enjuiciado mató a su mujer en la medida que ella no quiso retomar la vida en común, extremo que incluso se verifica de los propios dichos de A., cuando durante el debate afirmó «Cuando regresé todavía tenía esperanza que se arreglen las cosas, pero cuando le pedía que vuelva, me decía que no».

Por lo demás, tampoco concibo que incidiera en el episodio la relación sentimental que se le atribuyó a la víctima, en tanto no obstante las sospechas que en ese sentido tenía A. -conforme sus dichos- no obstaculizaron su intento por retomar la convivencia.

A modo de conclusión, como se ha resuelto, las circunstancias extraordinarias de atenuación no pueden en modo alguno constituir un premio al intemperante, ni en el caso se ha advertido que el vínculo parental haya quedado reducido a una mera constancia registral carente de todo valor, habida cuenta además el corto lapso de interrupción de la cohabitación y su motivación (confr. TCBA, Sala I, causa 26850, rta.14-7-2009).

Es más, a partir de las circunstancias reseñadas, no avizoro en el caso una disminución de la culpabilidad que justifique un menor reproche, máxime como se dijo, cuando la víctima se alejó del domicilio común en procura de resguardarse de las agresiones del victimario, y el desenlace fatal vino a cuento de la negativa de N. en retomar la convivencia, y por despecho a esa determinación.

Es decir, desde mi óptica, no se han verificado ocurrencias extraordinarias capaces de atenuar la responsabilidad del agente.

Por último, la versión que brindó la testigo M. A. P. , sobre ocurrencias que no fueron narradas por el inculpado en su descargo, ni han surgido de otro dato de la pesquisa, impiden que puedan ser valoradas en algún sentido.

Ello, por ser esa su sincera y razonada convicción (arts. 210, 373 y 375 inc.1º, C.P.P.).

A la misma cuestión los Sres. Jueces Silvio Jorge Chagay y Oscar Jorge Correa, por los mismos fundamentos y en forma individual, adhieren al voto del preopinante por ser su sincera y razonada convicción (arts. 210, 373 y 375 inc.1º, C.P.P.).

Con relación a la segunda cuestión, el Sr. Juez Alejandro Moramarco Terrarossa, dijo:

Habida cuenta las pautas dosificadoras valoradas al tratar las cuestiones cuarta y quinta del veredicto que antecede, conforme los contenidos de los arts. 40 y 41 del digesto sustantivo, corresponde aplicar al justiciable la pena de prisión perpetua, accesorias legales y costas del proceso. Dicha sanción, se ajusta en términos de equidad y justicia a las conductas antijurídicas evaluadas en este legajo.

Así juzga, por ser su sincera y razonada convicción (arts. 210, 373 y 375 inc.2º, C.P.P.).

A la misma cuestión los Sres. Jueces Silvio Jorge Chagay y Oscar Jorge Correa, por los mismos fundamentos y en forma individual, adhieren al voto del preopinante por ser su sincera y razonada convicción (arts.210, 373 y 375 inc.2º, C.P.P.).

Con relación a la tercera cuestión, el Tribunal en pleno por ser su sincera y razonada convicción, y unanimidad RESUELVE:

I. CONDENAR a C. D. A., de las restantes circunstancias personales obrantes al comienzo del veredicto, a la pena de PRISION PERPETUA, ACCESORIAS LEGALES Y COSTAS, como autor de los delitos de homicidio agravado por el vínculo y por el empleo de un arma de fuego y portación ilegal de arma de guerra, acaecidos el 11 de abril de 2011, en la localidad bonaerense de Pablo Nogués, Partido de Malvinas Argentinas, en perjuicio de N. B. y de la seguridad pública; en los términos de los arts. 5, 12, 19, 29 inc.3º, 40, 41, 41 bis, 45, 55, y 80 inc. 1° y 189 bis inc. 2°, cuarto párrafo del Código Penal, y 373, 375 y 531 del Código Procesal Penal.

II. REGULAR los honorarios profesionales del Dr. xxxxxxxxxxxxxxx), por su actuación en la instancia, como defensor de C. D. A., en la cantidad de treinta (30) Jus, con más el 10 % de ley (arts. 9, 13, 15, 16, 51 y 54 Decreto-Ley 8904/77).

III. HACER SABER a la Fiscalía que deberá dar el destino final que corresponda según su naturaleza a los bienes secuestrados en este legajo. Ello de conformidad con lo preceptuado en las Acordadas nro. 3062 (art. 9°), 1717/76, 1760/77, 1796/78, 3023/01 de la S.C.B.A., decreto ley 8873 y resolución en el expediente 9152000-DAJ 0184/03 del R.E.N.A.R. de fecha 28 de marzo del año 2003.

Notifíquese, regístrese, firme que sea, cúmplase con las diligencias que correspondan.

Ante mí:

 

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