Un enfermero fue severamente penado por abuso sexual de un paciente previamente sedado

shutterstock_110990225Partes: Y. O. D. s/ recurso de casación

Tribunal: Cámara Federal de Casación Penal

Sala/Juzgado: I

Fecha: 14-jun-2013

Cita: MJ-JU-M-80470-AR | MJJ80470 | MJJ80470

Se rechazó la casación de la defensa del enfermero condenado por abusar sexualmente del cuerpo de un paciente a quien previamente le había suministrado una medicación sedativa.

Sumario:

1.-Corresponde rechazar el recurso de casación articulado por la defensa del condenado en calidad de autor del delito de abuso sexual con acceso carnal – en el caso, en su condición de enfermero de un hospital público, realizó sobre un paciente un lavado higiénico, rasurado en zona genital y además, masturbó y practicó sexo oral aprovechándose que se encontraba bajo los efectos sedantes de una medicación que previamente le había suministrado-, pues no sólo se demostró que la acusación dirigida era consistente, fue mantenida sin cambios desde el primer momento y se corroboró por elementos de prueba independientes, sino también se probó que al intentar dar explicaciones el imputado brindó una versión que no tenía sustento más allá de sus dichos, que no pudo explicar por qué pretendió realizar la diligencia alegada sobre el paciente que ya había sido cumplida, cuando la intervención que la motivaba estaba suspendida, máxime al ser desmentido por otra enfermera del nosocomio de haberlo acompañado en la ocasión.

Fallo:

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina, a los 14 días de junio de 2013, se reúne la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal, integrada por la doctora Ana María Figueroa como Presidente, y los doctores Luis María Cabral y Raúl R. Madueño, como Vocales, a los efectos de resolver el recurso de casación interpuesto por la defensa en esta causa n 14.866, caratulada “Y., O. D. s/ recurso de casación”, de cuyas constancias RESULTA:

1°) Que el Tribunal Oral en lo Criminal nº 22 resolvió, en cuanto aquí interesa, condenar a O. D. Y. a la pena de seis años de prisión, accesorias legales y costas, por ser autor penalmente responsable del delito de abuso sexual con acceso carnal (ver fs. 321 y fundamentos a fs. 326/339).

Recurrió en esta instancia la defensa a fs. 346/354, que fue concedido a fs. 355 y mantenido a fs. 362.

2°) Que la defensa planteó que la sentencia estaba infundada.

Señaló que la denuncia era al menos llamativa y sólo podía surgir “de un estado psicológico malo como es justamente la consecuencia de quien consume drogas.” (fs. 347/vta.).

Resaltó que de las declaraciones testimoniales de la enfermera B. M. y el médico S. B. surgían pruebas de la inocencia de Y. Así, en contra de lo afirmado por el denunciante en cuanto Y. lo habría drogado antes de abusar de él, la primera daba cuenta de que su estado psicofísico era normal ese día, pues no estaba mareado ni mostrada falta de coordinación en sus movimientos. Ese estado de lucidez habría sido corroborado por la testigo G. L.

Por su parte el médico confirmó, según la parte, que el procedimiento de higiene que declaró haber llevado a cabo Y. era el indicado para esos casos.

Destacó que la declaración del acusado era veraz y conteste con las pruebas, y que sus manifestaciones desechaban los dichos del denunciante.Así el estado de inocencia no había sido destruido y la duda beneficiante se hacía patente.

Por ello pidió que se hiciera lugar al recurso, se revocara la sentencia y se absolviera a su pupilo.

3 ) Que en la etapa prevista en el art. 465, primera parte, del Código Procesal Penal, el representante del Ministerio Público se presentó a fs. 366/368 y solicitó el rechazo del recurso.4 ) Que superada la etapa prevista en el artículo 468 del Código Procesal Penal de la Nación, el Tribunal pasó a deliberar (art. 469 del C.P.P.N.).

Efectuado el sorteo para que los señores jueces emitan su voto, resultó designado para hacerlo en primer término el doctor Luis María Cabral, en segundo lugar la doctora Ana María Figueroa y, por último, el doctor Raúl R. Madueño.

El juez Luis María Cabral dijo:

I. Que el recurso en estudio es formalmente admisible. La revisión se llevará a cabo con los parámetros establecidos por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el precedente “Casal, Matías Eugenio” (Fallos: 328:3399) que impone el esfuerzo por revisar todo lo que sea susceptible de revisar, o sea de agotar la revisión de lo revisable (confr. considerando 23 del voto de los jueces Petracchi, Maqueda, Zaffaroni y Lorenzetti; considerando 11 del voto del juez Fayt, y considerando 12 del voto de la jueza Argibay).

La jurisdicción de revisión quedará circunscripta a los agravios presentados y no implicará una revisión global de oficio de la sentencia (art. 445; vide también consid. 12, párrafo 5, del voto de la jueza Argibay en el caso citado).

II. Que el tribunal oral tuvo por probado que “el día 17 de enero de 2009 después de la cena servida en el sector Unidad Coronaria del Hospital Santojanni, sito en la calle Pilar 950 de esta ciudad, el enfermero O. D. Y.luego de haber practicado un lavado higiénico y un rasurado en la zona genital, masturbó y le practicó sexo oral al damnificado W. H. P., aprovechando que el nombrado se hallaba allí internado y bajo los efectos de una medicación suministrada por el propio imputado.” Que para resolver de ese modo el tribunal valoró, en primer lugar, el testimonio del damnificado, que relató los hechos del modo ya descripto. A ello sumó las declaraciones de la hermana de P., N., del médico L. P. y de las asistentes sociales María Marcone y Claudia De Luca. Todos ellos coincidieron en que, al día siguiente de los hechos, encontraron al damnificado muy mal, inmerso en un estado de angustia, avergonzado, y sin poder dejar de llorar.

P. señaló que el damnificado le relató los hechos, cuyas notas esenciales coinciden con la versión brindada por el damnificado ante el tribunal, y confirmó que el cateterismo que en principio fue indicado se había suspendido sin fecha el día 16, es decir un día antes del hecho, y que ello no podía ser desconocido por los enfermeros. Esto también fue lo que declaró el médico S. B.

Que los enfermeros estaban al tanto de aquella novedad fue confirmado por B. M. El tribunal destacó no sólo esa información brindada por M.

Tuvo en cuenta también que ella negó haber practicado el lavado y rasurado junto a Y., como éste declaró. Además, la testigo indicó que no sabía por qué Y. había realizado la extensión del rasurado del paciente pues la nueva fecha para el cateterismo no estaba determinada. Dijo que había sido una decisión unilateral del imputado.

El tribunal de juicio también analizó los informes psiquiátricos y psicológicos practicados al denunciante.Éstos concluyeron en que sus facultades erannormales y que no se advertían signos de alteración constructiva en su relato, fabulación o delirio.

Así las cosas el embate casatorio no puede prosperar.

En efecto, no sólo se ha demostrado suficientemente que la acusación dirigida por el damnificado es consistente, fue mantenida sin cambios desde el primer momento y está corroborada por elementos de prueba independientes, sino también se ha probado que al intentar dar explicaciones el imputado brindó una versión que no tiene sustento más allá de sus dichos.

Nótese que no pudo explicar por qué pretendió realizar la diligencia alegada sobre el paciente, que ya había sido cumplida, cuando la intervención que la motivaba estaba suspendida. Por otro lado la enfermera M. desmintió haber acompañado a Y. en esa ocasión.

La alegación de la defensa que pretende desacreditar el testimonio de la víctima por su supuesta adicción a las drogas no sólo resulta absolutamente desprovista de relación directa con la denuncia aquí dirigida, pues no indica mínimamente de qué forma aquella enfermedad podría afectar su veracidad, sino que, además, no se hace cargo del resultado de los peritajes practicados a P.

El recurrente también pretende que el estado psicofísico del damnificado era normal ese día, pues no estaba mareado ni mostraba falta de coordinación en sus movimientos, que fue el estado que le impidió resistir a Y. según denunció.

Además, destacó que el denunciante nada le dijo a la enfermera que lo vio instantes después del suceso.

El tribunal desechó con buenos argumentos esa alegación, sin que la defensa pueda rebatir esas conclusiones en esta ocasión.

En efecto, en la sentencia se dice que “es a todas luces comprensible que P. silenciara el hecho del que acababa de ser víctima, cuando su agresor estaba presente en el recinto hospitalario y quien se presentó era su compañera de turno, ya que bien pudo sentir la víctima de que M.no sólo no le creyera, sino que además se lo dijera en ese momento a Y. y éste tomara algún tipo de represalia. Cabe recordar que al momento del suceso y por no ser horario de visita, P. no contaba con la contención de ningún familiar o persona de confianza.” (fs. 337vta.). Agregaron los jueces que el episodio fue narrado a los médicos que lo atendían y a su hermana, ni bien tuvo contacto con ellos.

Respecto a la imposibilidad de moverse que manifestó el damnificado, lo que fue puesto en duda por la defensa, el tribunal oral sostuvo que la víctima había sido convincente al explicar que no pudo reaccionar “no sólo por la medicación que el imputado le suministró y que lo sedó, sino además por la aparatología a la estaba vinculado, extremos estos que sumado a su posición en la cama y a que su agresor estaba parado a su lado, tornan verosímil que no pudiera evitar y/o repeler la censurable acción encarada por Y.” (fs. 337vta./338).

Finalmente cabe decir que el hecho de que el médico confirmara que el procedimiento de higiene que llevó a cabo Y. era el indicado para esos casos, resulta indiferente pues el punto era que el cateterismo que lo habríamotivado se había suspendido.

Está claro que ello no fue más que la excusa para explicar su presencia junto al paciente.

Concluyo que la sentencia en crisis no presenta lagunas lógicas, ni deficiencias o ambigüedades en los elementos de prueba que estuvieron disponibles para el juicio que me generen dudas razonables sobre el hecho y la participación del imputado en los términos que se ha tenido por probada en la sentencia recurrida.

Con ello entiendo haber completado el examen de los puntos de agravio, con el alcance exigido en el fallo “Casal” citado.

III.Por todo lo expuesto, voto por no hacer lugar al recurso de casación interpuesto por la defensa y confirmar la sentencia en cuanto fuera materia de recurso, con costas.

Los jueces Ana María Figueroa y Raúl R. Madueño dijeron:

Que adhieren al voto del doctor Cabral.

Por ello, y a mérito del acuerdo que antecede, el Tribunal RESUELVE: No hacer lugar al recurso de casación interpuesto por la defensa y confirmar la sentencia en cuanto fuera materia de recurso, con costas (arts. 470 y 471, a contrario sensu, 530 y 531 del Código Procesal Penal de la Nación).

Regístrese, notifíquese en la audiencia del día 24 de junio de 2013 a las 13:00 horas, para lo cual se citará a las partes mediantes cédulas urgentes.

Comuníquese a la Dirección de Comunicación Pública de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (Ley 26.856 y Acordada Nº 15/13, CSJN), a través de la Secretaría de Jurisprudencia de esta Cámara.

Oportunamente, remítase al tribunal de origen, sirviendo la presente de m uy atenta nota de envío.

Fdo.:

Ana María Figueroa.

Luis M. Cabral.

Raúl Madueño.

Ante mí:

Adrián Pedrozo. Prosecretario de Cámara.

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