Se indemniza al comprador de vehículo 0Km que concurrió tres veces al service para reemplazo de piezas en garantía

shutterstock_49542487Partes: Casale Luciano Daniel c/ Auto Zenet y otro s/ ordinario

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial

Sala/Juzgado: B

Fecha: 24-abr-2013

Cita: MJ-JU-M-79714-AR | MJJ79714 | MJJ79714

A pesar de que el fabricante cumplió con el reemplazo de cada una de las piezas dañadas en el vehículo 0km adquirido por un consumidor no puede considerarse que haya actuado de la manera idónea que le exige la ley si el consumidor ha tenido que llevar tres veces el vehículo al service por diferentes desperfectos durante la vigencia de la garantía.

Sumario:

1.-El fabricante debe responder por la elección del servicio técnico y por ser el proveedor de los repuestos, toda vez que es éste quien informa cuales son los servicios autorizados y deja constancia de que, en caso de necesidad, el usuario deberá llamar a aquéllos especializados que, por tanto, si bien no pueden ser calificados como económicamente dependientes del fabricante, sí lo son técnicamente. En consecuencia, fabricante y servicio asumen la obligación de resultado de tipo objetivo y deben responder como deudores de esa prestación.

2.-Coadyuva a la responsabilidad que cabe atribuirle al fabricante, el hecho no controvertido de que la concesionaria al tiempo de contestar la demanda expresamente destacó que el vehículo 0 km. retirado del establecimiento consta de garantía propia de su fabricante, y que, ante cualquier inconveniente que tuviese su comprador, …esta parte da rápida intervención a los mismos quienes se encargan de verificar y reparar cualquier desperfecto que el automóvil pudiera tener .

3.-El daño moral es el perjuicio originado directamente a la persona sin afectar su patrimonio y supone la privación o disminución de bienes no económicos de valor singular, tales como la tranquilidad espiritual, el honor, la integridad física, la libertad. En las hipótesis en que se configura, el deber del responsable no es la reconstrucción de un patrimonio sino un deber puramente reparatorio de bienes no mensurables.

4.-Debe atribuirse al daño moral producido por incumplimiento contractual carácter reparador.

5.-No obstante que el art. 522 CCiv. contempla la indemnización del daño moral, preciso es señalar que su admisibilidad es facultativa para el juez, toda vez que el precepto dice ‘podrá’, por lo que no se le impone al tribunal la necesidad de receptarlo. La procedencia de este resarcimiento requiere prueba fehaciente, a apreciar con criterio restrictivo de que por las circunstancias que rodearon la situación de quien formula el reclamo, debió experimentar una verdadera lesión espiritual y no las simples molestias que normalmente acompañan al incumplimiento de un contrato.

6.-Para acceder favorablemente al daño moral, no basta la mera invocación del perjuicio, sino que quien lo alega tiene a su exclusivo cargo la prueba concreta de su existencia y la relación directa de causalidad entre el daño y el incumplimiento de la prestación del deudor, pues no toda infracción contractual conlleva un daño moral resarcible; es preciso que la afección íntima trascienda lo que pueden ser alternativas o incertidumbres propias del mundo de los negocios.

7.-Resulta lógico y procedente que exista daño derivado de la privación de uso del automotor, puesto que ésta origina por sí sola una serie de trastornos, los cuales no habrían ocurrido de no haberse visto el accionante privado del bien.

8.-la privación de uso del automotor consiste en la imposibilidad material de utilizar el rodado y el consecuente daño que se infiere al titular del bien, impidiéndole su uso, con el efecto de una obvia reducción de las posibilidades de traslado.

9.-Acreditada la responsabilidad de las demandadas en la privación de uso del automóvil, la determinación del quantum queda librada al prudente arbitrio judicial.

1.-El fabricante debe responder por la elección del servicio técnico y por ser el proveedor de los repuestos, toda vez que es éste quien informa cuales son los servicios autorizados y deja constancia de que, en caso de necesidad, el usuario deberá llamar a aquéllos especializados que, por tanto, si bien no pueden ser calificados como económicamente dependientes del fabricante, sí lo son técnicamente. En consecuencia, fabricante y servicio asumen la obligación de resultado de tipo objetivo y deben responder como deudores de esa prestación.

2.-Coadyuva a la responsabilidad que cabe atribuirle al fabricante, el hecho no controvertido de que la concesionaria al tiempo de contestar la demanda expresamente destacó que el vehículo 0 km. retirado del establecimiento consta de garantía propia de su fabricante, y que, ante cualquier inconveniente que tuviese su comprador, …esta parte da rápida intervención a los mismos quienes se encargan de verificar y reparar cualquier desperfecto que el automóvil pudiera tener .

3.-El daño moral es el perjuicio originado directamente a la persona sin afectar su patrimonio y supone la privación o disminución de bienes no económicos de valor singular, tales como la tranquilidad espiritual, el honor, la integridad física, la libertad. En las hipótesis en que se configura, el deber del responsable no es la reconstrucción de un patrimonio sino un deber puramente reparatorio de bienes no mensurables.

4.-Debe atribuirse al daño moral producido por incumplimiento contractual carácter reparador.

5.-No obstante que el art. 522 CCiv. contempla la indemnización del daño moral, preciso es señalar que su admisibilidad es facultativa para el juez, toda vez que el precepto dice ‘podrá’, por lo que no se le impone al tribunal la necesidad de receptarlo. La procedencia de este resarcimiento requiere prueba fehaciente, a apreciar con criterio restrictivo de que por las circunstancias que rodearon la situación de quien formula el reclamo, debió experimentar una verdadera lesión espiritual y no las simples molestias que normalmente acompañan al incumplimiento de un contrato.

6.-Para acceder favorablemente al daño moral, no basta la mera invocación del perjuicio, sino que quien lo alega tiene a su exclusivo cargo la prueba concreta de su existencia y la relación directa de causalidad entre el daño y el incumplimiento de la prestación del deudor, pues no toda infracción contractual conlleva un daño moral resarcible; es preciso que la afección íntima trascienda lo que pueden ser alternativas o incertidumbres propias del mundo de los negocios.

7.-Resulta lógico y procedente que exista daño derivado de la privación de uso del automotor, puesto que ésta origina por sí sola una serie de trastornos, los cuales no habrían ocurrido de no haberse visto el accionante privado del bien.

8.-la privación de uso del automotor consiste en la imposibilidad material de utilizar el rodado y el consecuente daño que se infiere al titular del bien, impidiéndole su uso, con el efecto de una obvia reducción de las posibilidades de traslado.

9.-Acreditada la responsabilidad de las demandadas en la privación de uso del automóvil, la determinación del quantum queda librada al prudente arbitrio judicial. N.R.: Sumarios elaborados por Ricardo A. Nissen.

Fallo:

En Buenos Aires, a los 24 días del mes de abril de dos mil trece, reunidas las señoras juezas de Cámara en la Sala de Acuerdos, fueron traídos para conocer los autos seguidos por “CASALE LUCIANO DANIEL” contra “AUTO ZANET Y OTRO” sobre ORDINARIO, en los que al practicarse la desinsaculación que ordena el art. 268 del Código Procesal, resultó que debían votar en el siguiente orden: Doctores María L. Gómez Alonso de Díaz Cordero, Ana I. Piaggi, y Matilde E. Ballerini.

Estudiados los autos la Cámara planteó la siguiente cuestión a resolver:

¿Es arreglada a derecho la sentencia apelada?

La señora Juez de Cámara Doctora Díaz Cordero dijo

Introducción:

Luciano Daniel Castro, por derecho propio, promovió demanda contra Autos Zanet S.A. y Fiat Auto Argentina por el cobro de la suma de $ 20.500, con más intereses y costas.

Adujo que el 08.04.06 suscribió con la empresa Zanet Auto un plan Fiat para la compra de un rodado 0 Km Fiat Sedan 4 puertas patente GDR 023 que fue adquirido a través de un crédito prendario, retirándolo de la agencia el 05.03.07.

Señaló que el 18.03.07 al transitar el Km 175 de la ruta 2 sentido Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, y circular por el carril derecho tras un camión, al colocar la luz de giro para pasarlo, escuchó una explosión del lado derecho delantero, producto de lo cual el automóvil se detuvo automáticamente, quedando ubicado a tres cuartos de la banquina y la cola sobre el carril izquierdo.Dicha anómala situación habría importado un riesgo para su vida y la de su familia -integrada por su mujer e hija de dos años que lo acompañaban-. Por lo que debieron descender, colocar las balizas, e intentaron empujarlo con su esposa, hasta que los asistieron dos personas que circulaban en una camioneta.

Agregó que a raíz de ello llamó a la grúa del seguro contratado y luego de dos horas ésta remolcó el rodado hasta su casa en Berazategui. Posteriormente acordó con Pronto Fiat la asistencia a partir de la intervención de otra que lo trasportara a Autos Zanet SA el día lunes 20, donde fue atendido por el Sr. Manuel, jefe de taller del servicio mecánico, quien le informo que en esos enviaban el motor a planta, cambiaban las partes dañadas e imprimían el mismo número de motor previa destrucción del anterior, y que durante la reparación que insumiría aproximadamente 15 días le entregarían un vehículo sustituto. Fue así que se comunicó con atención al cliente, donde le indicaron que debían suscribir un voucher abierto con tarjeta de crédito por $ 2000, a lo cual no accedió por lo que no obtuvo movilidad sustituta.

En su opinion existió incumplimiento tanto en la entrega como en la razón de lo acontecido, pues recién le restituyeron el rodado a fines del mes de abril sin entregarle el informe correspondiente, y previa intimación mediante carta documento que adjunta.

Al retirarlo observó que el volante estaba torcido, pues doblaba sin maniobrarlo, a la vez que comenzó a proferir un ruido al frenar, motivo por el cual informó al “service” los problemas pendientes para que lo controlen. Empero, el automotor lo dejaron en un estacionamiento frente al taller en razón de que por el horario de cierre le era imposible ir a retirarlo.Al regresar a su hogar, escuchó nuevamente un ruido al frenar y se comunicó con los mecánicos oficiales quienes le hicieron saber que no le pudieron solucionar el problema porque carecían de repuestos, no obstante lo llamarían cuando contaran con ellos, lo cual nunca sucedió, y tampoco le informaron cuales fueron las reparaciones realizadas pese a sus reiteradas solicitudes.

Dado el vehículo continuaba con desperfectos inició mediación privada el día 15.05.07. Luego de la primer audiencia debió encenderlo y al hacerlo comenzó a expulsar mucho humo y se oyó un ruido muy fuerte proveniente del motor, por lo que llamó a Pronto Fiat y servicios al cliente para coordinar un remolque hasta algún “service”. Bajo estas circunstancias llegó al taller de Stampa en la calle San Juan 1669 de Capital Federal, cuyo equipo técnico lo llamó indicándole la naturaleza de la falla y el tiempo para la reparación. Así al entregarle el bien le dieron copia del informe que ellos pasaron a Fiat con las tareas realizadas. A ello le siguió una segunda audiencia del día 30.05.07 sin resultado positivo.

A fines del mes de octubre del referido año llevó nuevamente el rodado al service de FIAT donde le practicaron la revisión de los 10.000 km en la que les hizo saber que el motor seguía haciendo un ruido extraño. A pesar de ello debió abonar la suma de $ 108 por el reemplazo del filtro de aire acondicionado, que cambiaron.Le indicaron que el ruido se debía a que una pata del motor estaba rota, sin embargo a los dos días lo retiró y no habían hecho nada porque no les llegaba el repuesto.

En virtud de todo ello reclamó indemnización por privación de uso que estimó en la suma de $ 4.000, gastos de seguro y patente del vehículo que no utilizara por la suma de $ 500, por desvalorización reclamó $ 10.000, y por daño moral la suma de $ 6.000.

Fundo su acción en derecho y ofreció prueba.

A fs. 125/30 AUTOS ZANET contestó demanda y formuló una negativa genérica y puntual tanto de los hechos como del derecho invocado.

A fs. 150/9 contestó demanda Fiat Auto Argentina S.A. formulando una negativa genérica y particular de los hechos y derecho.

II. La Sentencia de Primera Instancia:

El Juez a quo hizó lugar parcialmente a la demanda y condenó a Auto Zanet S.A. y Fiat Auto Argentina S.A. a abonar la suma de $ 14.000 en el plazo de diez días con más los intereses. Impuso las costas en un 40 % al actor y en un 80 % al demandado.

Contra dicho decisorio se alzó la parte actora fundando su recurso a fs. 655/8, el cual recibió contestación a fs. 672/5; y la co demandada Fiat Auto Argentina S.A. quien expresó agravios a fs. 662/70, el que fue rebatido a fs. 677/80.

Los Recursos:

Recurso de la Parte Actora:

En primer lugar cuestionó que el Señor Juez no haya hecho lugar a la indemnización del pago del seguro y de la patente, pues dichos gastos se devengaron sin considerar la utilización de vehículo.Son erogaciones que se realizan por el uso y goce de dicho bien, pero si ese uso y goce es impedido por la acción y/u omisión de un tercero es justo que sea ese quien asuma los gastos.

En segundo lugar criticó que no haya reconocido la indemnización por desvalorización del vehículo, cuando se encontraba acabadamente probado.

Su parte acreditó dicha desvalorización por todos los medios de prueba: confesional, informativa, y pericial mecánica.

Detalló que la rotura del motor es un desperfecto muy serio y frustra posibles compradores.

En tercer lugar cuestionó que al importe que fijó en concepto de daño moral no se le hayan adicionado los intereses. Sin perjuicio de que el sentenciante haya fijado el importe a valores actuales, es procedente el cómputo de intereses por todo el lapso que el acreedor fue privado de la renta que le hubiera significado contar con el resarcimiento en el momento de producirse el hecho ilícito.

Solicitó que se haga lugar a los intereses sobre la indemnización del daño moral desde la producción del hecho que lo generó.

A continuación se agravió en cuanto el sentenciante impuso las costas en un 40 % a su parte y en un 60 % a la demandada. Afirmó que en autos se probó que el obrar de las coaccionadas resultó lesivo a los derechos de la accionante, por lo cual si se han acreditado los hechos y daños por los cuales se culpa a los demandados, no hay mérito para que las demandadas sean eximidas en forma parcial del pago de las costas.

En quinto lugar cuestionó que la sentencia haya establecido que los intereses deberán devengarse desde la fecha en que se suscribió, cuando la mayoría de la jurisprudencia establece que los intereses se computan desde el momento en que se produjo el hecho desencadenante.

Por último destacó que la sentencia es arbitraria y digna de ser revocada por contrario imperio atendiendo a sus agravios.Recurso de la Parte Demandada:

Cuestionó la sentencia apelada por no haber tenido en cuenta el objeto de la demanda y según nuestro ordenamiento, el actor podía interponer: la acción redhibitoria para la resolución del contrato de compraventa, la acción quanti minoris o estimatoria, y la acción de daños y perjuicios únicamente cuando medie dolo o mala fe en el vendedor.

Explicó que mientras las dos primeras acciones son excluyentes entre si la quanti minoris y la de daños y perjuicios no lo son, pues ambas se complementan cuando hubo mala fe del vendedor. Agregó que si el vendedor es de buena fe el comprador sólo tiene derecho a la restitución del precio. Detalló que en el caso el actor no solicitó la resolución el contrato ni la restitución del precio.

Cuestionó que el Juez a quo haya considerado el hecho de remitir el motor a la planta de Córdoba implica que la labor desplegada y la disponibilidad de materiales ha superado la capacidad del concesionario oficial, poniendo de manifiesto la gravedad del estado situación, cuando el hecho de que se haya efectuado la reparación en la planta de Córdoba no implicaría gravedad del desperfecto sino que procedimientos legales que debían efectuarse.

De seguido criticó que la sentencia estableciera que su parte tuviera falta de colaboración para desentrañar lo efectivamente ocurrido y la imprecisión del detalle de los desperfectos violando de esa manera la ley de defensa del consumidor que impone la obligación de brindar información adecuada en tiempo y forma.

Alegó que su parte en todo momento brindó garantía de producto previo al inicio de la demanda. El actor jamás negó dicha circunstancia. Agregó que de la ficha técnica agregada por su representada sobre las reparaciones realizadas es coincidente con el relato del actor en su demanda sobre lo realizado en el vehículo.Se agravio de que se haya determinado la existencia de desperfectos durante un lapso ininterrumpido desde el 19.03.07 hasta el 29 .05.07, cuando es el propio actor quien reconoce que ingresó el rodado el 20 de marzo de 2007 y que le informaron que la reparación demoraría aproximadamente 15 días siéndole entregado a fines de abril.

Explicó que yerra el Juez al considerar que el obrar de las coaccionadas resultó lesivo a los derechos del accionante y conllevan a reputar a ambas responsables solidariamente, cuando se acreditó que el rodado fue intervenido en todo momento en los términos de la garantía de producto y no se probó la existencia de los vicios de fabricación alegados por el actor.

Cuestionó que se considerara que en atención a la gravedad del reclamo y la importancia de lo acontecido no resultan atendibles las cláusulas limitativas de responsabilidad del certificado en garantía.

Respecto a la indemnización otorgada en concepto de privación de uso se quejó de que se haya otorgado el mismo considerando el lapso desde el 19.03.2007 hasta el 29.05.2007, ya que el vehículo no estuvo en reparaciones durante todo dicho período y prueba de ello son los dicho del actor en su demanda.

Por último cuestionó que se haya otorgado indemnización por daño moral siendo que el actor no probó el rubro ni la relación de causalidad para atribuirle responsabilidad a su mandante.

La Solución:

De manera preliminar me avocaré a examinar los agravios expresados por la codemandada ya que de prosperar podrían incidir en el tratamiento de las quejas vertidas por el actor.

i. En primer lugar el co demandando cuestionó que no se haya tenido en consideración que conforme el objeto de la demanda, nuestro ordenamiento no le permite a la actora promover demanda de daños y perjuicios.

Al respecto cabe destacar que conforme al principio rector establecido en el Cpr.277, las potestades decisorias de la Alzada se ciñen al conocimiento de aquellas cuestiones que hayan sido oportunamente sometidas a la decisión del órgano de la instancia anterior (cfr. Lino E. Palacio, “Derecho Procesal Civil”, 3a. Reimpresión, T.V., pág. 459), la regla general que consagra el texto citado, es coherente con la naturaleza jurídica del recurso de apelación, en el sentido de que no importa un nuevo juicio en el cual sea admisible la deducción de pretensiones ajenas a las que fueron objeto de debate en la instancia precedente (Cfr. Palacio, ob. Cit., T. V, p. 460). En función de lo expuesto, este tribunal no puede conocer en la cuestión planteada en el memorial de agravios respecto de los intereses, ya que no constituyó una petición propuesta al juez de primera instancia y en consecuencia, carece del primer grado de jurisdicción, lo cual impide su examen. Ello sin perjuicio de la aplicación y vigencia del art. 17 LDC.

Realizada dicha observación me dedicaré a los restantes agravios realizados por “Fiat”. Cuestionó que el juez a quo haya considerado que su parte violó la ley de defensa del consumidor al no brindar información suficiente para desentrañar los hechos del proceso. Alegó haber cumplido con la garantía del producto, por ello no corresponde responsabilizarlo solidariamente.

Cabe destacar que las posiciones tomadas por las partes en este proceso no arrojan controversia respecto de que el fabricante cumplió con su garantía, al reemplazar el motor del automóvil.

Como ya he dicho en supuestos como el de autos, la garantía voluntariamente otorgada por el fabricante respecto de un producto -cap.IV de la ley 24.240-, es actualmente de carácter legal y obligatoria según modificación ley 24.999 (BO 30-7-98).

Desde tal perspectiva, la protección de los intereses económicos de los consumidores, importa también que se garantice la calidad de los productos e inocuidad de los bienes y servicios que son provistos en el mercado.

Ahora bien, si bien el fabricante cumplió con la garantía al cambiar el motor al vehículo, no lo hizo de la manera eficiente y asegurando al cliente la solución de los problemas que tenían el automotor 0 km adquirido.

Obsérvese que del informe técnico presentado por la propia co demandada surge que con fecha 26.02.07 se vendió el rodado, con fecha 19.03.07 ingresó el mismo en servicio técnico por un inconveniente en el motor, el cual fue trasladado a la planta de Córdoba. Que con fecha 10.12.07 ingresó por motor ruidoso al cual se le reemplazó el taco elástico, el 04.01.2008 ingresó para el service de los 20.000 km y el 03.03.2008 ingresó por un inconveniente en el embrague y que le fue reemplazado.

Dicho informe técnico demuestra que si bien el fabricante reemplazó y reparó cada una de las piezas e inconvenientes que se sucedieron en el vehículo, cumpliendo con la garantía, no podemos considerar que su parte garantizó la calidad e inocuidad del producto entregado.Obsérvese que si el actor adquirió un 0 Km y a menos de un mes de su retiro tuvo que llevarlo al “service” donde le cambiaron el motor, y a los diez meses de entregado con la pieza reemplazada tuvo que recurrir nuevamente al “service” por un problema en dicho fragmento, y que un año después de lo acontecido ingresó nuevamente al “service” por la rotura del embrague, no puede considerarse que se brindó un servicio eficiente y un producto de calidad.

Por lo cual, resulta irrelevante si el co demandado no aportó suficiente prueba o información respecto al estado del vehículo o como se sucedieron los hechos. Del informe técnico presentado por su propia parte surge un claro incumplimiento de la ley de defensa del consumidor, que trasciende el hecho de que el vehículo se encontraba en garantía.

Es cierto el vehículo se encontraba en garantía y la fábrica cumplió con el reemplazo de cada una de las piezas dañadas a través del servicio técnico, ello no implica que haya actuado de la manera idónea que le exige la ley de defensa del consumidor.

Obsérvese que no basta con la prestación de un servicio técnico simplemente, éste debe ser brindado correctamente a fin de satisfacer al consumidor; puesto que si es deficiente, refleja el mismo perjuicio de no haberlo brindado.Ello así, pues debe interpretarse que el espíritu de la ley 24240 responsabiliza a todas aquellas personas físicas o jurídicas que han participado en la concepción, creación y comercialización del servicio, y no solo a quien lo provee en forma directa.

Para más, esta Sala lleva dicho que el fabricante debe responder por la elección del servicio técnico y por ser el proveedor de los repuestos, toda vez que es éste quien informa cuales son los servicios autorizados y deja constancia de que, en caso de necesidad, el usuario deberá llamar a aquéllos especializados que, por tanto, si bien no pueden ser calificados como económicamente dependientes del fabricante, sí lo son técnicamente. En consecuencia, fabricante y servicio asumen la obligación de resultado de tipo objetivo y deben responder como deudores de esa prestación (CNCom., esta Sala, in re, “Baskir Mauricio y otro c. Zanella e Hijos SA y otros”, del 27-11-95).

Coadyuva la solución que propongo al Acuerdo -a la responsabilidad que cabe atribuirle al fabricante me refiero- el hecho no controvertido de que la concesionaria al tiempo de contestar la demanda expresamente destacó: “. Al ser vehículo 0 Km retirado de nuestro establecimiento consta de garantía propia de su fabricante, y ante cualquier inconveniente que tuviese su comprador, esta parte da rápida intervención a los mismos quienes se encargan de verificar y reparar cualquier desperfecto que el automóvil pudiera tener” ver fs. 127 vta.

Por lo hasta aquí expuesto considero que no existen dudas de que la recurrente debe responder por los daños que ocasionó su actuar deficiente.

Además de los cuestionamientos ya rebatidos el co demandado pretende eximir su responsabilidad invocando la cláusula limitativa de responsabilidad, y el principio rector de todo contrato consagrado en el art. 1197 C.C.En dicha cláusula se establece que “.todo lo que se ha indicado expresamente hasta ahora representa la única garantía y por lo tanto, sustituye a todos los efectos cualquier otra garantía prevista por tanto queda excluido de derecho por parte del comprador de pedir la resolución del contrato, la sustitución del vehiculo, la indemnización por daños.” (ver fs. 114).

Lo cierto es que conforme lo hasta aquí expuesto quedó demostrado que el servicio brindado por su parte fue deficiente, por lo cual la aplicación de dicha cláusula sería contraria al espíritu de la ley de defensa del consumidor.

Obsérvese que dicha normativa prevé en el art. 17: “Reparación defectuosa: En el supuesto que la reparación efectuada no resulte satisfactoria por no reunir la cosa reparada, las condiciones óptimas para cumplir con el uso al que esta destinada, el consumidor puede realizar la : . reclamación de los eventuales daños y perjuicios que pudieren corresponder”, entre otras acciones.

Por lo cual, si un 0 km cuyo motor no funciona y luego de ser trasladado a la planta para remplazarlo vuelve a fallar la misma pieza, debiendo intervenir nuevamente el servicio técnico, resulta claro que el actor no pudo darle al vehículo el uso pretendido y como consecuencia de ello corresponde que sea indemnizado.

Las antedichas conclusiones me eximen de considerar los restantes argumentos esbozados por el recurrente (conf. C.N.Com, esta Sala, mi voto, “in re”: “Perino, Domingo A. c/ Asorte S.A. de Ahorro para fines determinados y otros s/ ordinario”, del 27-8-89; C.S.J.N., 13-11-86, “Altamirano, Ramón c/ Com. Nac. de Energía Atómica” ; íd. 12-2-87, “Soñés, Raúl E. c/ Adm. Nacional de Aduanas” ; íd. 15-9-89, “Stancato, Carmelo”; entre otros).

Conforme lo anterior, propicio la desestimación de los agravios por la defensa.

ii) A continuación trataré los agravios realizados a los rubros indemnizatorios reclamados y otorgados que recibieron cuestionamientos por ambas partes.

I.Desvalorización del Vehículo:

El actor aseguró haber aportado prueba documental, confesional, informativa y pericial suficiente como para que est e rubro sea reconocido. Desarrolló que de cada una de ellas surge la cantidad de inconvenientes que tuvo el vehículo.

Ahora bien, de ninguna de ellas surge ni se infiere que el automotor sufrió desvalorización.

El actor alega que “La rotura del motor es un desperfecto muy serio y frustra posibles compradores.”, lo cierto es que el motor fue remplazado por uno nuevo y el defecto que surgió en el nuevo fue subsanado. Por lo cual si bien el servicio prestado no fue eficiente, la pieza finalmente fue reparada.

Asimismo de la pericia mecánica surge del punto B que “toda vez que el bien es reparado bajo condiciones de garantía y a satisfacción del adquiriente, no produce desvalorización del vehículo” (ver fs. 454). Dicha pericia no fue impugnada por la actora. Razón por la cual, considero que no existen razones que me persuadan de apartarme de las concusiones a las que arribara el perito especializado en la materia, quien manifiesta que no existió desvalorización.

El presente rubro será desestimado.

I. Gastos de Seguro y de Patentes:

La accionante pretende que se la indemnice por los gastos que tuvo que incurrir de seguro y patente durante el período en que se vio privada de la utilización del vehículo.

Considero que en el caso resulta atendible el reclamo.

Obsérvese que el actor se vio privado del automóvil en el lapso algo superior a un mes teniendo en cuenta la cantidad de reparaciones que debió realizarle desde el primer incidente acaecido el 18 de marzo de 2007.

Las causas que llevaron al automotor al service, en por lo menos tres oportunidades, fueron ajenas al actor. Debido a las fallas el actor se vio privado del uso y goce vehículo debiendo sin perjuicio de ello abonar los gastos tales como la pantente y el seguro.Como consecuencia de ello considero que corresponde reconocerle el pago de un mes de la patente $ 300, que considero acreditado mediante las constancias obrantes a fs. 19.

El pago del seguro no podrá ser reconocido ya que no se aportó comprobante de pago del cual se pueda inferir su importe. Obsérvese que de la documentación presentada a fs. 27 no surge el importe abonado por tal concepto.

I. Daño Moral:

Respecto de este rubro existió agravio tanto de la actora como de la demandada. La primera cuestionó que al importe que fijó en concepto de daño moral no se le hayan adicionado los intereses, y solicitó que se haga lugar a la indemnización desde la producción del hecho que lo generó. La co accionante cuestionó que el mismo haya sido reconocido cuando no se probó el rubro ni la relación de causalidad para otorgarlo.

Adelanto que el mismo, no habrá de prosperar.

Sabido es que este rubro es el perjuicio originado directamente a la persona sin afectar su patrimonio y supone la privación o disminución de bienes no económicos de valor singular, tales como la tranquilidad espiritual, el honor, la integridad física, la libertad. En las hipótesis en que se configura, el deber del responsable no es la reconstrucción de un patrimonio sino un deber puramente reparatorio de bienes no mensurables (Orgaz, Alfredo ‘El daño moral’, ED. 79-855).

Participo del criterio que atribuye al daño moral producido por incumplimiento contractual carácter reparador (Busso, Eduardo E. “Código Civil Anotado”, Ediar Sociedad Anónima Editores, Bs. As., 1949, T. III, pág. 414; Borda, Guillermo A. “Tratado de Derecho Civil” -Obligaciones-, Ed. Perrot, Bs. As. 1976, T. I, pág. 190; Orgaz, Alfredo “El daño resarcible”, Ed. Marcos Lerner Editora Córdoba, Córdoba, 1992, págs. 220 y sgtes.).

No obstante que el art. 522 C.Civil contempla su indemnización, preciso es señalar que su admisibilidad es facultativa para el juez, toda vez que el precepto dice ‘podrá’, por lo que no se le impone al tribunal la necesidad de receptarlo. La procedencia de este resarcimiento requiere prueba fehaciente, a apreciar con criterio restrictivo de que por las circunstancias que rodearon la situación de quien formula el reclamo, debió experimentar una verdadera lesión espiritual y no las simples molestias que normalmente acompañan al incumplimiento de un contrato.

En dicho marco, para acceder favorablemente al rubro no basta la mera invocación del perjuicio, sino que quien lo alega tiene a su exclusivo cargo la prueba concreta de su existencia y la relación directa de causalidad entre el daño y el incumplimiento de la prestación del deudor. No toda infracción contractual conlleva un daño moral resarcible; es preciso que la afección íntima trascienda lo que pueden ser alternativas o incertidumbres propias del mundo de los negocios.

No desconozco que el incumplimiento de las demandadas pudo haber provocado molestias, preocupación, contrariedad; pero en materia contractual el daño moral está sensiblemente restringido puesto que toda operación de esta índole acarrea -en principio- riesgos.

No encuentro en autos elemento probatorio que me persuada de su existencia.

Véase que si quiera ofreció testigos que se expresen al respecto.

En definitiva, invocada la existencia del daño moral, fue carga de su pretensor la prueba de los hechos que lo habrían originado, por aplicación del dispositivo del CPr., 377. Su omisión es óbice al reconocimiento de la indemnización; razón por la cual propondré la modificación de la sentencia en este aspecto.

I.Privación de uso:

La co demandada cuestionó que no se haya probado la relación de causalidad entre el hecho y el daño y el importe otorgado

En punto al rubro privación de uso reclamado llevo dicho que como el automóvil por su propia naturaleza está destinado al uso, satisface o puede satisfacer necesidades de mero disfrute o laborales, y está incorporado a la calidad de vida de su propietario, su mera privación ocasiona un daño resarcible (v. mi voto, 2-8-1991, in re: “Fernandez Ocampo, Cristián c. Garage Gral. Guido SRL”; idem, 31-10-1997, in re “Cabillón, Luis María c. Federación Patronal Coop. de Seguros Ltda.”).

Coadyuvante, al tratarse de un daño cuya prueba es in re ipsa resulta indiferente la prueba concreta del daño (v. esta Sala, 10-2-1997, in re “M & F Distribuidora SA c. La Segunda Coop. Ltda. de Seguros Generales”; idem, 25-6-1997, in re “Leo, Mario c. Servi Florida SRL”).

Asimismo, tiene dicho esta Sala que resulta lógico y procedente que exista daño derivado de tal privación, puesto que ésta origina por sí sola una serie de trastornos, los cuales no habrían ocurrido de no haberse visto el accionante privado del bien. Recuerdo que aquél consiste en la imposibilidad material de utilizar el rodado y el consecuente daño que se infiere al titular del bien, impidiéndole su uso, con el efecto de una obvia reducción de las posibilidades de traslado.

Acreditada entonces la responsabilidad de las demandadas en la privación de uso del automóvil, la determinación del quantum queda librada al prudente arbitrio judicial (CNCom, esta Sala, mi voto, in re, “Cassettai, Carlos Alberto y otro c/ Asorte S.A. de Ahorro para fines determinados”, del 17-09-91; ídem in re, “García, Marcela Mariana c/ Círculo de Inversores S.A.de Ahorro para fines determinados y otro s/ ordinario”, del 04-02-02; entre muchos otros) y para ello, consideraré diversas cuestiones.

El Juez de primera intancia otorgó el importe de $ 4.000 que fue el solicitado por la actora.

Teniendo en cuenta que el actor el 18 de marzo tiene el primer inconveniente con el auto en la ruta y el vehículo es acarreado el mismo hasta su casa (ver fs. 483 y 472), con fecha 20 de marzo es llevado al service en el cual le dijeron que demoraría entre 15 y 20 días el arreglo, el actor estuvo privado de su utilización por casi un mes. Que luego debió ser reparado en otras oportunidades.

Que de la prueba documental surge que el actor posee una hija menor que acude a una jardín maternal (ver fs. 18).

Considero que tanto la suma de $ 3.500 como la de $ 300 resulta apropiada para indemnizar la falta del vehículo. Ello con más los intereses que serán calculados desde la fecha del incidente (18.03.07) hasta su efectivo pago aplicando la tasa de interés que percibe el Banco de la Nación Argentina para operaciones ordinarias de descuento a treinta días, denominada Activa, es la establecida por la doctrina plenaria sentada in re “SA La Razón s/ quiebra s/ inc. de pago de los profesionales”, del 27-10-94; cuya aplicación deviene obligatoria de conformidad con lo dispuesto por el Cpr: 303.

Previó a concluir y respecto del agravio de la actora que tacho de arbitraria la sentencia de la anterior instancia cabe destacar que a mi criterio, y más allá de compartirlo o no, el fallo resulta coherente, es ajustado a las constancias probadas de la causa; está correctamente fundado y no exhibe dogmatismos. La sentencia constituye una unidad lógico-jurídica cuya parte dispositiva es la conclusión necesaria del análisis de los presupuestos fácticos y normativos efectuados en su fundamentación (C.S.J.N., 6-10-1992, in re “Sosa, José c.Gobierno de la Provincia” , LL, diario del 30-6-1993) y su análisis deja en mi ánimo la convicción que cumplimentó no sólo la ortodoxia ritual sino también las cuestiones fácticas y jurídicas de fondo.

Naturalmente, los jueces no tienen el deber de expresar en la sentencia la valoración de todas y cada una de las pruebas producidas, sino únicamente las que sean esenciales y decisivas en la causa y, pueden inclinarse hacia algunos elementos probatorios descartando otros (confr. C.S.J.N., 22-5-1984, in re “Bianchini, Arnaldo c. Gore, Antonio; idem, 10-5-1984, in re ” Blanco Carrera, Ramona y o. c. Maldonado de Medina, bis idem, 23-4-1991, in re “Balzarotti, G. y otros”, entre otros). No concluyo entonces que contenga deficiencias técnicas que la invaliden como acto jurisdiccional.

Finalmente, en cuanto a las costas considero que las de ambas instancias deben ser a cargo exclusivo de las demandadas. Solución compatible con el criterio objetivo del vencimiento (CPr., 68). El hecho de que algún pedido indemnizatorio no fu ese admitido en su totalidad no obsta a dicha conclusión, toda vez que en los reclamos por daños y perjuicios -como acaece en la especie-, las costas deben imponerse a la parte que con su proceder dio motivo al pedido resarcitorio, de acuerdo con una apreciación global de la controversia y con independencia de que las reclamaciones del perjudicado hayan progresado parcialmente, sin que quepa sujetarse en esta materia a rigurosos cálculos aritméticos (CNCom., esta Sala “Alba de Pereira, Victorina c. Morán, Enrique Alberto”, del 29-03-94; ídem “Pérez, Esther Encarnación c. Empresa Ciudad de San Fernando S.A.”, del 02-02-99, ídem “Maraco SRL c. HSBC Bank Argentina S.A.”, del 07-08-06, entre otros).

Sin perjuicio de ello, se aclara expresamente que las costas que deberán soportar las defendidas se calcularán sobre el monto de la condena.

Como consecuencia de lo hasta aquí expuesto propongo a mis distinguidos colegas:modificar la sentencia de primera instancia condenando a la demandada al pago de la suma de $ 3.800 con más sus intereses. Costas a la demandada vencida.

He concluido

Por análogas razones las señoras jueces de Cámara las doctoras Matilde Ballerini, Ana I. Piaggi, adhirieron al voto anterior.

Con lo que terminó este Acuerdo que firmaron los señores Jueces de Cámara, María L. Gómez Alonso de Díaz Cordero, Matilde Ballerini, y Ana I. Piaggi. Es copia fiel del original que corre a fs. . del Libro de Acuerdos Comerciales. Sala B.

JORGE DJIVARIS

SECRETARIO DE CÁMARA

Buenos Aires, 24 de abril de 2013.

Y VISTOS:

Por los fundamentos del Acuerdo que precede, se resuelve: modificar la sentencia de primera instancia condenando a la demandada al pago de la suma de $ 3.800 con más sus intereses. Costas a la demandada vencida.

Regístrese por secretaría, notifíquese y devuélvase.

MARÍA L. GÓMEZ

ALONSO DE DÍAZ CORDERO

MATILDE BALLERINI

ANA I. PIAGGI

 

  1. Hola’ yo compre un eco sport Tutankamon’ y apenas cumplió un año’ y para q arranque hay q pechar la’ no arranca’ la garantía ya le cambio el burro de arranque y sigue igual.

  2. Yo compre una ecosport Titanium, antes de cumplir el año ya no funcionaba el aire acondicionado, ahora ya no arranca, en el serví oficial le cambiaron el burro de arranque, pero sigue igual, para que arranque hay que empujar

  3. Hola ,compre una moto zanella 0 km, y a los 9500 km empezó con ruidos en el motor y otros problemas ,la llave por garantía a la agencia donde la compre y ya van para 5 meses y todavía no la arreglaron ,de zanella no mandan los repuestos o son de otro modelo, que puedo hacer para demandarlos , gracias!! espero sus respuestas!, en todo este tiempo estoy pagando seguro, patente , y lo peor es que la compre para que mi hijo pudiera ir al trabajo y al colegio .!

  4. Patricia santana 11 mayo 2017 de 3:40 PM

    Hola buenas tardes se compro un carro de agencia hace dos meses y ya es la tercera vez que lo llevo a reparacion y quiero saber hay forma de que la armadora me lo cambie,es un fiat 2016

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