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Responsabilidad de la empresa de pavimentación por los perjuicios sufridos por quien se accidentó cuando transitaba por la ruta

Rabellino Juan Carlos c/ Alquimaq S.R.L.

Voces: CONCESIONARIA VIAL – RECURSO DE APELACIÓN – FALTA DE SEÑALES – DAÑOS Y PERJUICIOS – DAÑO MORAL – ACCIDENTES DE TRÁNSITO

Partes: Rabellino Juan Carlos c/ Alquimaq S.R.L. s/ ordinario

Tribunal: Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de Rafaela

Fecha: 14-may-2013

Cita: MJ-JU-M-79840-AR | MJJ79840 | MJJ79840

Responsabilidad de la empresa encargada de la pavimentación de resarcir los perjuicios sufridos por quien se accidentó cuando transitaba por la ruta y perdió el control del automotor al ingresar a una zona en que, sin señalización de ningún tipo, se interrumpía la carpeta asfáltica.

Sumario:

1.-Corresponde rechazar el recurso de apelación deducido contra la sentencia que acogió la demanda y responsabilizó a la empresa que estaba reparando la ruta nacional, toda vez que responsabilidad de la empresa demandada surge en forma evidente, y sólo podría haberse liberado de la misma si hubiese acreditado la culpa de la víctima (art. 1113 , CCiv.), lo que no logró hacer, atendiéndose a que el actor no incurrió en exceso de velocidad, ya que avanzar 100 km/h por una Ruta Nacional en buen estado respeta las disposiciones del art. 51 de la Ley 24449 y si bien el camino en cuestión estaba en reparación, al no estar debidamente señalizado la ruta no presentaba ninguna particularidad que los obligue a disminuir la velocidad.

2.-Debe revocarse la sentencia que reconoció el derecho a indemnizar el daño moral toda vez que bajo dicho rubro se pretende el resarcimiento que como consecuencia directa del accidente, el menor sufrió , fundando el mismo en alteraciones emotivas cuyos afectos aún perduran hasta la fecha, rehusarse a conducir, pérdida de sueño, pesadillas, cuadro que corresponde al concepto del denominado daño psíquico, o sea aquél que evidencia una base patológica y éste tipo de daño debe ser probado, lo que no aconteció en el caso.

Fallo:

En la ciudad de Rafaela, a los 14 días del mes de mayo del año dos mil trece, se reúnen en Acuerdo Ordinario los Señores Jueces de la Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de la Quinta Circunscripción Judicial, Dres. Beatriz A. Abele, Lorenzo J. M. Macagno y Hugo A. Degiovanni: (Acta fs. 309 – 28/09/12), para resolver los recursos de nulidad y de apelación interpuestos por la parte demandada, contra la sentencia dictada por la Señora Jueza de Primera Instancia de Distrito N° 15 en lo Civil, Comercial y Laboral de la ciudad de Tostado, Dra. Hayde María Regonat, en los autos caratulados: «Expte. N° 242 – Año 2011 – RABELLINO, Juan Carlos c/ «ALQUIMAQ S.R.L.» s/ ORDINARIO».

Dispuesto el orden de votación, en coincidencia con el estudio de la causa resulta: primera, Dra. Beatriz A. Abele; segundo, Dr. Lorenzo J. M. Macagno; tercero, Dr. Hugo A. Degiovanni.

Acto seguido el Tribunal se plantea las siguientes cuestiones:

1era.: ¿Es nula la sentencia apelada?

2da.: En caso contrario ¿es ella justa?

3ra.: ¿Qué pronunciamiento corresponde emitir?

A la primera cuestión, la Dra. Beatriz A. Abele dijo:

No habiendo sido sostenido en la Alzada el recurso de nulidad interpuesto conjuntamente con el de apelación, y no advirtiendo vicio alguno que justifique la declaratoria nulificatoria de oficio, voto por la negativa.

A la misma cuestión, el Dr. Lorenzo J. M. Macagno dijo que por idénticos fundamentos votó asimismo por la negativa a esta primera cuestión.

A esta primera cuestión, el Dr. Hugo A. Degiovanni dijo que, atento a la existencia de dos votos concordantes, se abstiene de emitir opinión (art. 26, Ley 10.160).

A la segunda cuestión, la Dra. Beatriz A.Abele dijo:

La Jueza de Primera Instancia hace lugar parcialmente a la demanda ordinaria promovida por el señor Juan Carlos Rabellino, por sí y por su hijo Juan José Celestino Rabellino, contra la firma ALQUIMAQ S.R.L., por daños y perjuicios provenientes de un accidente de tránsito ocurrido el día 27 de agosto de 2005, y en consecuencia condena a la accionada al pago de la suma de $ 29.991,24, en concepto de daños materiales, con más la de $ 5.000, en concepto de daño moral, y rechaza los reclamos efectuados en concepto de pérdida de valor y daño psíquico. Imponiendo las costas en un 5% a cargo de la actora y en un 95% a cargo de la demandada.

La Magistrada señala que la pretensión de autos la constituye la reparación de daños y perjuicios, daño psíquico y moral, pérdida de valor del rodado, provenientes de un accidente ocurrido el día 27 de agosto de 2005, cuando transitando los actores en el automóvil dominio DZN 371 por la ruta N° 98, pierden el control del automotor al ingresar a una zona en que, sin señalización de ningún tipo, se interrumpía la carpeta asfáltica continuando con una superficie de piedras, arena, que produce el descontrol del rodado y vuelco.

La Sentenciante analiza los elementos probatorios obrantes en autos y dispone que de la constancia de fs.9/11 surge la titularidad del automotor siniestrado a nombre del actor, Juan Carlos Rabellino, como así que al contestar la demanda, la accionada reconoce la responsabilidad de la obra de pavimentación de la ruta N° 98 y la intervención de Juan José Rabellino como conductor del rodado siniestrado, por cuanto entiende acreditada la legitimación activa y pasiva en la acción iniciada.

Indica que en la acción de responsabilidad deben verificarse los presupuestos de la misma, daño cierto, obrar antijurídico y el nexo de causalidad entre uno y otro, en su caso establecer, de ser acreditados, los eximentes de la obligación de reparar; y destaca que esos conceptos en relación a la situación fáctica de autos hacen procedente la demanda instaurada.

Afirma que el hecho, el accidente en que el actor sostiene se produjeron los daños cuya reparación se pretende, es reconocido por la accionada y no existen divergencias entre las partes en cuanto a la ocasión, lugar y fecha de ocurrencia del accidente.

En cuanto a los daños materiales, alega que fueron acreditados mediante fotografías del rodado (fs. 5/6) y su cuantía por las constancias de fs. 7.

Asimismo, sostiene que al reconocer, la accionada, la adjudicación y responsabilidad de la obra en construcción o reparación, lo hace también de su calidad de guardián de la misma, por lo que responde por el riesgo creado en los términos del Art. 1113 del Código Civil, salvo acreditación de los eximentes admitidos.

Respecto a la causa del accidente, señala que lo que motivó el derrapado fue la falta de la carpeta asfáltica, interrumpida, por un tramo de superficie de mezcla de arena y piedra, causando el descontrol del rodado y el vuelco señalado, resultado de los cuales se producen las averías en el mismo, cuya reparación se menciona como daño material.Añade que tal causa no fue desconocida por la accionada, solo alegó la responsabilidad del conductor por exceso de velocidad y falta de atención, circunstancias que estaban a su cargo probar.

Concluye que, probada la responsabilidad, corresponde hacer lugar a la demanda por los daños materiales derivados de la reparación del automotor, cuyo monto estima es el que resulta de la documental de fs. 7/8.

Agrega que la desvalorización del rodado, si bien puede presumirse, por las fotografías de fs. 5, no fueron acreditadas, lo que impide su procedencia.

Asimismo, afirma que el daño psíquico es resarcible en forma independiente del daño moral cuando su existencia demostrada tiene cierta permanencia, debidamente acreditada mediante periciales específicas, que en autos no se practicaron.

Por último, considera que el siniestro en que se involucraron los actores, máxime Juan José Rabellino por su edad, dada las características de aquél, supone afectación de sentimientos y secuelas, temores, que entiende deben haber persistido por un período considerable, causando una alteración en el espíritu sin que requiera prueba su existencia; por lo que estima procedente el reclamo por daño moral, determinando su cuantía en la suma de $ 5.000.

Ante dicha sentencia se alza la parte demandada interponiendo recursos de nulidad y apelación a fs. 229 y concedidos a fs. 230 de autos.

De esta manera queda este Tribunal en condiciones de intervenir.

La parte demandada expresa agravios a fs. 293 a 296 de autos.

En dicho escrito, la recurrente incorpora prueba en esta Instancia, en base al Art. 371 del C.P.C.C.S.F.

Seguidamente, manifiesta que se agravia en cuanto los daños materiales no han sido demostrados.

Reproduce la resolución de la A-quo respecto a ese rubro y señala que a fs. 7 el Presupuesto del Sr.Bravo es por la suma de $ 19.880, no por $ 29.991,24 que es la suma que se fija en concepto de daño material en la sentencia.

Aduce que la Jueza dice que no ha sido impugnado el presupuesto de reparación de fs. 7, donde consta la cuantía de los daños, lo que es una conclusión errada porque la Jueza ha omitido considerar la defensa efectuada en la contestación de demanda, cuando claramente se niega la documental acompañada en el escrito de demanda, es decir, hay impugnación.

Agrega que, de ese modo, la A-quo está violando el derecho constitucional de defensa en juicio, al no oír y/o no leer su contestación de demanda.

En ese sentido, sostiene que se agravia, primero, porque se condena a su parte por la suma de $ 29.991,24, cuando el presupuesto del Sr. Bravo es de $ 19.880 (fs. 7), teniendo en cuenta que ha sido el único presupuesto que ha sido reconocido por su autor; y por otra parte, porque la Jueza le ha dado «valor de conocimiento científico» a lo expresado por el Sr. Neldo Eduardo Bravo, cuando aquél declara que es «tallerista» y en la causa no obró una pericial mecánica sobre el vehículo, ni un Acta de Constatación sobre la veracidad de los daños.

Considera que la Jueza no puede condenar sobre la base de un presupuesto no expedido por Perito Mecánico, negado en su validez por el demandado, del que ni siquiera se puede leer lo que dice.

Asimismo, afirma que, eventualmente, si se considerara que a pesar de los graves errores procesales cometidos en el juicio por la A-quo, fuere válido tal «presupuesto único», deberá tenerse en cuenta que el presupuesto del Sr. Bravo indica que es reparación con materiales incluidos por la suma de $ 19.880, y que el presupuesto de fs. 8 de repuestos del Sr.Sala, por la suma de $ 10.111,94, no fue reconocido ni corresponde su pago.

Por otra parte, en segundo lugar, sostiene que le agravia que la Jueza considere como hecho determinante del accidente la variación brusca del piso o camino, cuando el verdadero hecho determinante es el exceso de velocidad.

Reseña brevemente diversos testimonios obrantes en autos y señala que fueron ignorados por la A-quo, haciendo parcial su valoración.

Dispone que no hay lógica en el razonamiento del Juez, ya que el sentido común indica que si se circula a una velocidad media o baja, el curso de las cosas no son como muestran las fotos donde el auto ha terminado metido dentro del campo a un costado de la ruta, por lo que es evidente que venía con exceso de velocidad.

Alega que la Jueza ignora en su razonamiento que el actor es vecino de la ciudad de Tostado, y que era de público conocimiento la existencia de las construcciones de la ruta como lo dicen los testigos.

Determina que el agravio es el error de lógica de la Jueza, ya que se niega a reconocer el exceso de velocidad, que es la madre de los accidentes.

En tercer lugar, afirma que le agravia que la Jueza reitera la causa del accidente e ignora el evidente exceso de velocidad reconocido por el mismo actor, omitiendo expedirse concretamente sobre la causal de eximición de responsabilidad, la culpa de la víctima.

Alega que existe una causal de eximición de responsabilidad, como es la culpa de la víctima, derivada de la imprudencia de circular en excesiva velocidad y por ello no poder mantener el dominio del auto que manejaba el actor.Añade que la Jueza dice que ello no se probó lo que constituye un grave agravio por omisión de pruebas fundamentales, como lo es la prueba confesional o absolución de posiciones de los actores, por lo que la nulidad de la sentencia se impone.

Cita diversas probanzas rendidas en autos en apoyo a sus postulaciones.

Considera que un dato sensible que ha pasado inadvertido por el Juez A-quo, para incluir en su lógica es que la falta de dominio del automotor que padeció el conductor del vehículo era la juventud e inexperiencia del joven conductor, que a la fecha del accidente tendría apenas la edad de 18 años.

En ese sentido, expresa que la Jueza no avanza en su razonamiento, ni siquiera en la concurrencia de culpas, lo que le agravia.

Seguidamente, en cuarto lugar, manifiesta que se agravia en cuanto se acreditó la señalización, pero que la A-quo no tuvo en cuenta las fotos acompañadas con la contestación de demanda.

Dispone que el actor no advirtió las señales de los banderilleros, ni los conos o los tambores existentes, por lo que debió realizar una maniobra brusca y repentina, todo ello sumado a la velocidad a la que conducía, trajo como resultado el accidente ocurrido.Añade que tampoco el actor pudo observar la maquinaria de trabajo que se encontraba a la vera de la ruta en construcción, ello es inentendible.

En quinto lugar, sostiene que el daño moral dispuesto en la sentencia recurrida es arbitrario a todas luces.

Aduce que la cuantificación del daño moral que ha efectuado la Jueza no tiene ningún parámetro, siendo la sentencia, en ese punto, sin argumentos.

Considera que el actor no ha sufrido ningún tipo de disminución o privación en sus bienes, tal es así, que la actora luego del accidente se ha comprado un auto 0 km, lo que muestra que está bien anímicamente.

Por último, manifiesta que se agravia respecto de la imposición de costas.

Afirma que atento a lo expuesto anteriormente y la manifiesta arbitrariedad de la sentencia, la imposición de las costas resultan agraviantes, causando un perjuicio patrimonial y afectando el derecho de propiedad de la firma demandada.

Finalmente, formula expresa reserva local y federal para recurrir por vía extraordinaria de inconstitucionalidad y arbitrariedad de sentencia; y solicita se haga lugar al recurso, con costas.

A continuación, a fs. 297 se corre traslado a la parte actora apelada para que conteste los agravios, carga que cumple a fs. 299 a 300 de autos.

La recurrida expresa que los daños fueron efectivamente probados, y que, en el caso de los materiales de chapa y pintura, con el reconocimiento expreso del tallerista que reconoció en audiencia el presupuesto agregado.

Agrega, en relación a los repuestos emitidos por la agencia autorizada Renault de la ciudad de Tostado, que se corresponden con el daño visualizado y comprobado en autos por la pericia realizada por el Ingeniero Rópolo (fs.110 y siguientes).

Señala, en cuanto a los presupuestos de materiales de reparación, que en relación a un daño comprobado, admitido y peritado no es menester su reconocimiento judicial para otorgarle validez.

De igual modo, con relación al segundo de los agravios respecto del hecho determinante del accidente, alega que es absolutamente clara la pericia que sindica que el desnivel que provoca el asfalto-paquete estructural debió generar el derrape.

Expresa que no existió exceso de velocidad del conductor, que el único testimonio que manifiesta un exceso de velocidad por parte de Rabellino es de un empleado de la demandada producido en San Luis a casi cinco años después de los hechos.

Por otra parte, respecto del tercer agravio de la contraria, indica que circular a 100 km/h es reglamentario, ya que la máxima prevista para este tipo de rutas es de 120 km/h.

Aduce que no existió falta de dominio del conductor del rodado accidentado.Añade que claramente la zona no se encontraba debidamente señalizada, y que fue esa y no otra la causal de producción del accidente.

Dispone que de ese modo también contesta el cuarto agravio, ya que pese a los esfuerzos puestos de manifiesto por los testigos y empleados de la firma demandada, en manifestar que existía señalización conforme lo normado por la Dirección Nacional de Vialidad.

Asimismo, respecto al quinto agravio, sobre el daño moral y su procedencia, afirma que va de suyo su existencia y procedencia, siendo que la magnitud y violencia del siniestro se compadece con la afectación en el estado anímico de Rabellino y son secuelas de orden postraumático correctamente valoradas y justipreciadas por la Jueza de Baja Instancia en su existencia y monto.

Por último, en relación a las costas, sostiene que las mismas fueron impuestas conforme a derecho, no objetando, la demandada, válidamente su modificación, por lo que se debe confirmar su imposición y el modo en que fueron establecidas.

Finalmente, solicita se confirme la sentencia recurrida, con expresa imposición de costas a la demandada.

A continuación, a fs. 301 de autos, se corre traslado a las partes para que informen sobre el mérito de la prueba traída a la Alzada.

La parte demandada, a fs. 305, señala que de las testimoniales producidas, y obrantes a fs. 36, 37 y ss.surge que había señalización reglamentaria, que el día del accidente había neblina, el automotor transitaba a excesiva velocidad y realizó una maniobra brusca, bajo su exclusiva responsabilidad y sin ninguna prudencia.

Asimismo, respecto de las fotografías agregadas, destaca que las mismas están en un todo conformes con lo que declaran los testigos, señalización registrada en el legajo policial y constancias fotográficas agregadas en autos que no han sido revertidas por la contraria.

Finalmente, formula expresa reserva local y federal para recurrir por vía extraordinaria de inconstitucionalidad y arbitrariedad de sentencia; y solicita se revoque la sentencia de Primera Instancia, con costas.

Ingreso al tratamiento del recurso. Analizaré los agravios en el orden en que la recurrente los ha presentado.

La demandada apelante se agravia porque, desde su punto de vista, (i) los daños materiales no han sido demostrados; (ii) porque el Sentenciante considera como hecho determinante del accidente la variación brusca del piso o camino, cuando el verdadero hecho es el exceso de velocidad; (iii) en base a lo afirmado en el punto anterior, manifiesta que el A-quo omitió expedirse sobre la causal de eximisión de responsabilidad, en el caso, culpa de la víctima; (iv) no se tuvieron en cuenta las fotografías que acreditan la existencia de señalización; (v) el reconocimiento del daño moral es arbitrario y la cuantificación no tiene ningún parámetro; (vi) se imponen las costas en un 5% a la actora y en un 95% a la demandada.

Como consecuencia del accidente automovilístico protagonizado por los actores, el vehículo en el que viajaban sufrió daños, los que han quedado acreditados con las fotografías glosadas a fs. 5 y 6, y las glosadas a fs. 124 y 125 aportadas por la propia demandada.

El perito mecánico, por su parte, analiza las fotos y dictamina que los daños del auto son de consideración, habiéndose afectado la estructura del móvil, y estima las mismas en un porcentaje del orden del 83/86% (fs.113).

Del presupuesto agregado a fs. 7, reconocido a fs. 91, surgen los siguientes daños: rotura del tren delantero, del capot, del paragolpe delantero, del guardabarro delantero derecho e izquierdo, de la óptica delantera derecha e izquierda, del parabrisas, del espejo delantero izquierdo, del parante delantero izquierdo, del vidrio de la puerta delantera izquierda y luneta térmica, de la puerta del baúl, del paragolpe trasero, de los faros traseros izquierdo y derecho, de la rueda delantera derecha y del guardabarro trasero izquierdo. Todo ello demanda trabajos de arreglo, reemplazo de piezas, alineación de cabina, reparación de chapas en general y pintura del vehículo en forma completa. Cabe destacar que dicho presupuesto se condice con los daños que se pueden apreciar al observar las fotografías.

Al igual que la A-quo entiendo que los elementos mencionados acreditan suficientemente los daños sufridos por el automóvil siniestrado. En cuanto al valor total acordado para su reparación, considero que corresponde reconocer la suma de $ 19.880 que arroja el presupuesto (fs. 7), el que incluye mano de obra y los materiales necesarios para las tareas de pintura, y todo lo detallado en el mismo, según se consigna al pie.

En mi opinión ninguna otra suma debe reconocerse en concepto de daño emergente. Arribo a esa conclusión porque el presupuesto de fs. 8 es un documento particular que no ha sido reconocido judicialmente.Además, el mismo refiere al valor de repuestos -y a la mano de obra necesaria para su reemplazo- que no pueden verse en las fotografías (vrg.: parrilla de suspensión, filtro de aire, radiador de agua, amortiguadores, cuña, eje trasero, etc.). En otras palabras esos repuestos y la mano de obra para los reemplazos corresponden a daños que no han sido acreditados, y no pueden inferirse de las fotografías.

Queda así parcialmente receptado el primer agravio.

Los agravios enumerados en segundo, tercero y cuarto lugar serán analizados en conjunto en honor a la brevedad y claridad de la exposición.

La parte apelante discute la causa del siniestro y sostiene que no fue el estado de la ruta, sino la excesiva velocidad llevada por los actores. Entiendo que ello no es así, y en tal sentido comparto lo afirmado en el fallo de baja instancia.

La ruta es una cosa que se torna riesgosa cuando no se encuentra en buen estado o cuando en ella hay obstáculos que obstruyen el tránsito.

En el caso que nos ocupa, la Ruta Nacional N° 98 estaba en reparación, hecho no cuestionado, y como consecuencia de ello la carpeta asfáltica estaba bruscamente interrumpida para continuar un suelo de arena y piedra. El perito mecánico nos informa que «entre el rasante final de la obra o nivel del pavimento con relación al nivel del paquete estructural (suelo – arena-piedra) existe una diferencia de nivel. … dicho desnivel genera en un tiempo infinitesimal, que los neumáticos traccionante de cualquier vehículo, dejan de estar en contacto con el piso. … el cambio de las características del piso requiere casi 2,8 veces más distancia para poder detener el móvil.Esta situación, agravada por el desnivel (asfalto-paquete estructural) debió generar un desestabilizado de importancia sobre el móvil, lo cual lo llevó a derrapar, a desplazarse sobre el sector del Cardinal Sur (futura banquina) en donde el desnivel es mayor (observable en las fotografías), lo cual provocó la variación del centro de gravedad del automóvil provocando el/los vuelcos; los cuales no se pueden determinar a ciencia cierta. Evidentemente la variación brusca del piso por donde se desplazaba el automóvil fue el elemento primordial del siniestro» (fs. 112/113).

Por otra parte, estoy convencida que el sector en donde se desarrollaban las tareas no estaba debidamente señalizado.

Llego a dicho convencimiento en base a los siguientes elementos probatorios: a) por un lado tenemos la pericial mecánica en la que a fs. 114, el profesional luego de analizar las fotografías concluye que la zona de obras no se encontraba debidamente señalizada; b) los testigos Mazza (fs. 85) y Campanini (fs. 86) dicen haber pasado ese mismo día por el lugar conduciendo sendos camiones, entre las 5 y 5 y 30 hs.

(esto es previo al siniestro) y no había señalización. El testigo mencionado en segundo lugar agrega que cuando regresó ese mismo día por la tarde, sí había sido señalizado (ver ampliación «a»); c) al observar con detenimiento las fotografías agregadas por la demandada a fs. 124 y 127 a 130, advierto que las mismas han sido tomadas pasado un considerable lapso de tiempo desde el accidente, porque éste se produce cuando recién estaba amaneciendo, aproximadamente las 6 hs. (absoluciones fs.145 y 168) y las fotos están tomadas en pleno día (ver el color del cielo y las sombras que proyectan los vehículos, objeto y personas en las fotografías identificadas con los números 11; 12; 13; 14; 15 y 19). Desde mi óptica, éstas sólo prueban que había alguna señalización a la hora que toman las fotografías, esto es ya avanzada la mañana, pero no me acreditan que estuvieran en el momento del siniestro, sin olvidar además que según la pericial mecánica no es la señalización reglamentaria (fs. 114 a 122).

La responsabilidad de la empresa demandada surge en forma evidente, y sólo podría haberse liberado de la misma si hubiese acreditado la culpa de la víctima (Art. 1113, C.C.), lo que no logró hacer. Considero que el conductor del Renault Megane no incurrió en exceso de velocidad, ya que avanzar 100 km/h por una Ruta Nacional en buen estado respeta las disposiciones del Art. 51 de la Ley 24.449. Y digo en «buen estado», no porque olvide que el camino en cuestión estaba en reparación, sino porque al no estar debidamente señalizado para los actores la ruta no presentaba ninguna particularidad que los obligue a disminuir la velocidad.

Estos agravios ameritan el rechazo.

Distinta suerte correrá el agravio referido al reconocimiento del daño moral. Paso a explicar las razones.

En la demanda, bajo el título «Daño psíquico y moral» (fs. 13 vto.), textualmente se expresa que «que como consecuencia directa del accidente, el menor Juan José Celestino Rabellino, sufrió y sufre alteraciones emotivas cuyos afectos aún perduran hasta la fecha, como rehusarse a conducir, pérdida de sueño, pesadillas, etc. … «. Como surge con claridad el cuadro que pinta el actor corresponde al concepto del denominado daño psíquico, o sea aquél que evidencia una base patológica.Como es lógico, este tipo de daño debe ser probado, caso contrario -tal como lo hizo la A-quo- deberá declararse improcedente.

Pero, en la sentencia elevada el análisis de este rubro reclamado no se detiene allí, y se reconoce daño moral. Sin perjuicio de recordar que aún cuando en el título del apartado se menciona el daño moral, en realidad no se lo conceptúa ni se lo relaciona con los hechos. «El daño moral constituye toda modificación disvaliosa del espíritu, es su alteración no subsumible sólo en el dolor, sino también en la inquietud desasosiego en el ánimo de la víctima, y en fin, toda lesión a los bienes extrapatrimoniales, como es el derecho al bienestar, a vivir con plenitud en todos los ámbitos (familiar, amistoso, afectivo, etc.) todos constitutivos de la alteración disvaliosa que configura el presupuesto de la obligación de reparar (Zeus R. 13, pág. 37)». (Trib. Coleg. de Resp. Extr. Nº 4. Santa Fe. 14.12.00. «Piedrabuena, Mario A. c/Sister, Estela A. Lovino de y/u otro s/Daños y perj.»; http://www.editorialzeus. com.ar, Sección Colección Zeus – Jurisprudencia, documento nº 002884), razón por la cual no puede considerarse que exista este tipo de daño «cuando se trata de un perjuicio patrimonial, por lo que cabe presumir su ausencia en los choques de automotores que sólo causan daño a éstos (Zeus R. 12, pág. 48). … Quien pretende una indemnización por daño moral en un accidente de tránsito debe aportar las pruebas (Zeus R. 12, pág. 48).(C. Concep. del Uruguay (E.R.), Sala Civ. y C. 04.02.00. «Rey, Nanci C.c/Helanor S.R.L.»; http://www.editorial-zeus.com.ar, Jurisprudencia, documento nº 001731).

El daño moral que no necesita demostración -in re ipsa- es aquél que surge de un perjuicio producido a la persona, ya sea físico o psíquico (naturaleza extrapatrimonial). Si se invoca daño moral con otra base fáctica diferente debe ser acreditado. Como en el caso de autos, dicha prueba no se aportó, la indemnización por este rubro no puede prosperar.

Por último, dadas las modificaciones que surgen del análisis precedente, corresponde modificar el porcentaje fijado para la carga de las costas.

En virtud de los éxitos parciales obtenidos, considero se deben fijar en el 80% a la parte demandada y el 20% a los actores.

Así voto.

A la segunda cuestión, el Dr. Lorenzo J. M. Macagno dijo que hacia suyos los conceptos y conclusiones de la Jueza de Cámara preopinante y por lo tanto, votó en el mismo sentido.

A esta misma cuestión, el Dr. Hugo A. Degiovanni dijo que, atento a la existencia de dos votos concordantes, se abstiene de emitir opinión (art. 26, Ley 10.160).

A la tercera cuestión, la Dra. Beatriz A. Abele dijo:

Que como consecuencia del análisis realizado a la cuestión precedente, propongo a mis colegas dictar el siguiente fallo: 1) Hacer lugar parcialmente al recurso de apelación opuesto por la empresa demandada. 2) Modificar la sentencia elevada, fijando en la suma de Pesos Diecinueve Mil Ochocientos Ochenta ($ 19.880) la indemnización en concepto de daño material. 3) Revocar la parte de la sentencia que reconoce el derecho a percibir indemnización por daño moral. 4) Distribuir las costas de ambas instancia en el 80% a la parte demandada y el 20% a los actores. 5) Los honorarios de la Alzada serán el cincuenta por ciento (50 %) de los que se regulen en Primera Instancia.

A la misma cuestión, el Dr. Lorenzo J. M. Macagno dijo que la resolución que corresponde adoptar era la propuesta por la Jueza de Cámara Dra.

Beatriz A.Abele, y en ese sentido emitió su voto.

A esta misma cuestión, el Dr. Hugo A. Degiovanni dijo que, atento a la existencia de dos votos concordantes, se abstiene de emitir opinión (art. 26, Ley 10.160).

Por las consideraciones del Acuerdo que antecede la CAMARA DE APELACION CIVIL, COMERCIAL Y LABORAL, con la abstención del Dr.

Hugo A. Degiovanni (art. 26, Ley 10.160), RESUELVE: 1) Hacer lugar parcialmente al recurso de apelación opuesto por la empresa demandada. 2) Modificar la sentencia elevada, fijando en la suma de Pesos Diecinueve Mil Ochocientos Ochenta ($ 19.880) la indemnización en concepto de daño material. 3) Revocar la parte de la sentencia que reconoce el derecho a percibir indemnización por daño moral. 4) Distribuir las costas de ambas instancia en el 80% a la parte demandada y el 20% a los actores. 5) Los honorarios de la Alzada serán el cincuenta por ciento (50 %) de los que se regulen en Primera Instancia.

Insértese el original, agréguese el duplicado, hágase saber y bajen.

Concluido el Acuerdo, firmaron los Jueces de Cámara por ante mí, doy fe.

SGUEN LAS FIRMAS.

Ma. Alejandra Politi Abogada-Secretaria

Juez de Cámara

Beatriz A. Abele Lorenzo

Juez de Cámara

J. M. Macagno Hugo A. Degiovanni

Juez de Cámara SE ABSTIENE.

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