Procede la indemnización del art. 248 LCT. para la concubina que acreditó la convivencia con el empleado durante los últimos 5 años anteriores a su fallecimiento

Pesos argentinos 3Partes: Q. M. D. c/ Club de Gimnasia y Esgrima s/ indemnización por fallecimiento

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo

Sala/Juzgado: VII

Fecha: 24-abr-2013

Cita: MJ-JU-M-79533-AR | MJJ79533 | MJJ79533

Procedencia de la indemnización del art. 248 LCT. para la concubina que acreditó la convivencia con el empleado durante los últimos cinco años anteriores a su fallecimiento.
Sumario:

1.-Debe revocarse la sentencia recurrida y, en consecuencia, condenar a la demandada a abonar a la actora la indemnización prevista en el art. 248 LCT., ya que logró demostrar haber convivido con el trabajador durante los últimos cinco años anteriores a su fallecimiento.

2.-Corresponde admitir el derecho al cobro del a actora de la indemnización por fallecimiento establecida en el art. 248 LCT puesto que luce acreditada la convivencia requerida por el citado artículo, máxime siendo que aun considerando la posibilidad de algún tipo de amistad entre el testigo con la actora, no podría rechazarse per se” su testimonio, pues sólo deberían analizarse sus dichos con mayor estrictez.

3.-Toda vez que se ha acreditado la cohabitación entre el causante y la actora, -su concubina-, y que tal convivencia se mantuvo por un período mayor a dos años, torna aplicable al caso lo dispuesto en el primer párrafo del art. 248 LCT, pues el fin de la indemnización que se pide, consiste en resarcir a la persona que convivía con el trabajador, sin estar unida formalmente por un vínculo familiar, pero que con la muerte de éste queda más afectada que la mujer legítima, por una cuestión de inmediatez.

4.-Corresponde asignar valor probatorio a los testimonios pues resultan coincidentes en cuanto a tiempo, modo y lugar en que se desarrolló la relación entre la actora y el trabajador fallecido, relatando hechos presenciados en forma directa encontrándose abonados por la explicación de la razón de sus dichos, que además resultan complementarios entre sí.

Fallo:

En la Ciudad de Buenos Aires, a los 24 días del mes de abril de 2013, para dictar sentencia en los autos: “Q. M. D. c/ CLUB DE GIMNASIA Y ESGRIMA s/ INDEMN. POR FALLECIMIENTO” se procede a votar en el siguiente orden:

EL DOCTOR NESTOR MIGUEL RODRIGUEZ BRUNENGO DIJO:

I. Contra la sentencia de primera instancia que rechazó la demanda interpuesta se alza la parte actora a tenor del memorial obrante a fs. 212/215.

Cuestiona el decisorio de grado en tanto el Magistrado consideró que no se hallaba demostrada la convivencia de la actora con el Sr. G. en los términos que requiere el art. 248 LCT para la procedencia de la indemnización establecida en el art. 247.

A su turno, el perito contador apela los honorarios regulados en su favor por considerarlos reducidos (art. 220 ).

Corrido el pertinente traslado de los agravios, la parte demandada procedió a contestarlos a mérito de la pieza que luce a fs. 222/223.

II. En mi opinión, el recurso bajo análisis tendrá favorable acogida.

En efecto, una nueva lectura de las declaraciones rendidas en la presente litis, me persuade que la Sra. Q. logró demostrar haber convivido con el Sr. G. durante los últimos cinco años anteriores a su fallecimiento. Así surge de los dichos de los deponentes Migliozzi (fs. 118), Cataldo (fs. 119), Dominguez (fs. 133) y Luque (fs. 167).

Resulta de especial relevancia el testimonio de los tres testigos que por una cuestión de cercanía con el domicilio de la actora son quienes tienen un conocimiento más acabado respecto de la vida de la actora y su relación con el Sr. G. Dicha apreciación, determina que comience por analizar estos testimonios.

Migliozzi posee un local de quiniela próximo al domicilio de la actora al que el Sr. G. concurría casi todos los días.Conoce desde hace 10 años a la actora y así, sabe que el fallecido era concubino o pareja de la accionante, no pudiendo determinar si estaban casados, pero asegura que vivían en la misma casa y que lo conoció en el año 2001.

En similares circunstancias encuentro al testigo Luque, quien tiene una sastrería al lado del edificio donde vive la actora. Indica que conoció a R. (G.) aproximadamente en el año 2000 y que lo veía en el horario en que el local estaba abierto, de 9 a 19 horas. Afirma que G. y Q. eran como un matrimonio.

Por su parte, Dominguez es el encargado del edificio donde tiene su domicilio Q. Ingresó allí a fines del año 2001 y en ésa época G. no vivía con la actora. Manifiesta que vió al Sr. G. por primera vez a mediados de 2002, que sabe que vivían juntos porque aquél se lo dijo y porque lo veía en distintos horarios que describe. Que además, al poco tiempo, comenzó a llegar correspondencia a nombre de aquél al edificio donde vivía, consistente en dos o tres sobres que provenían de bancos, entre los que menciona al Banco Francés.

Por último, la testigo Cataldo, que trabajó para la demandada, entre marzo de 2002 y febrero de 2007 explica de qué manera conoció a la actora. Además refiere que se enteró de la relación afectiva que poseía con el actor por un comentario de éste en el verano de 2002. Que la relación de la dicente con la pareja se extendió más allá del plano laboral, porque como ella indica, ha ido a cenar junto con ellos “un montón de veces”, razón por la cual sabe que convivían.

Los testimonios mencionados resultan coincidentes en cuanto a tiempo, modo y lugar en que se desarrolló la relación entre la actora Sra. Q.y el trabajador fallecido, relatando hechos presenciados en forma directa encontrándose abonados por la explicación de la razón de sus dichos, que además resultan complementarios entre sí.

No se me escapa que la demandada procedió a impugnar los testimonios de Cataldo, Domínguez y Luque, pero no encuentro elementos que obsten a la plena credibilidad que generan los dichos de éstos y a todo evento, señalo que las objeciones son genéricas, subjetivas y denotan la mera disconformidad de la accionada en tanto considera que tales declaraciones son desfavorables a su posición.

A criterio de la accionada, también debería rechazarse la declaración de Cataldo en tanto infiere que se trataría de una amiga de la actora. Además, sostiene que omitió expresar esta circunstancia en la declaración. Pero, lo cierto es que con plena posibilidad de efectuar el cuestionamiento en la audiencia al momento de ejercer su derecho a preguntar, la demandada no lo hizo. Y, de todos modos, el interrogatorio preliminar al que alude el art. 441 CPCCN exige repreguntar acerca de la amistad concebida en forma íntima con alguna de las partes, por lo que estimo que la testigo no omitió ningún dato. Luego, aún de considerar la posibilidad de algún tipo de amistad con la actora, no podría rechazarse “per se” su testimonio, sino que sólo deberían analizarse sus dichos con mayor estrictez, extremo que ha sido superado de acuerdo a las conclusiones aquí expuestas.

En cuanto al testimonio de la Sra. Pereyra (fs. 121), considero que en primer lugar se trata de una sola testigo que declarara a instancia de la demandada, pero sin perjuicio de esto, lo cierto es que dicha testigo, a través de su declaración exhibe intereses contrapuestos con los de la actora de acuerdo a las cuestiones aquí debatidas, y conforme los principios de la sana crítica (art. 386 CPCCN) no le otorgaré valor convictivo.

Que además cualquier apreciación efectuada en la instancia anterior acerca de la consignación del domicilio del Sr. G.en su Documento Nacional de Identidad queda incluso desvirtuada en función de lo declarado por quien fuera la cónyuge del mismo (Sra. Pereyra) al decir que al momento del deceso ya se encontraban separados.

A esta altura creo oportuno recordar que, la ley de contrato de trabajo en su art. 248 establece: “En caso de muerte del trabajador, las personas enumeradas en el art. 38 del decreto ley 18037/68 tendrán derecho, mediante la sola acreditación del vínculo, en el orden y prelación allí establecido, a percibir una indemnización igual a la prevista en el art. 247 de la ley. A los efectos indicados queda equiparada a la viuda, para cuando el trabajador fallecido fuere soltero o viudo, la mujer que hubiese vivido públicamente con el mismo, en aparente matrimonio, durante un mínimo de dos años anteriores al fallecimiento. Tratándose de un trabajador casado y presentándose la situación antes contemplada, igual derecho tendrá la mujer del trabajador cuando la esposa por su culpa o culpa de ambos estuviere divorciada o separada de hecho al momento de la muerte del causante, siempre que esta situación se hubiere mantenido durante los cinco años anteriores al fallecimiento”.

En tal contexto y, en lo referente a la prueba de la cohabitación entre G. y Q., advierto que -contrariamente a lo decidido por el Sr. Juez A quo- se ha acreditado debidamente en autos que el vínculo de convivencia entre el causante y la Sra. Q., se mantuvo por un período mayor a cinco años, circunstancia que torna aplicable al caso lo dispuesto en el primer párrafo de la norma transcripta precedentemente.

Esto es así, toda vez que el fin de la indemnización establecida en el art.248 de la LCT, consiste en resarcir a la persona que convivía con el trabajador, sin estar unida formalmente por un vínculo familiar, pero que con la muerte de éste queda más afectada que la mujer legítima, por una cuestión de inmediatez.

Por las razones expuestas, propicio se revoque este sustancial aspecto del fallo y se reconozca el derecho de la actora a percibir el 50% de la indemnización por fallecimiento establecida en el art. 248 de la LCT, habida cuenta que así fue reclamado, puesto que al inicio se reconoce la existencia de hijos menores del causante.

A fin de determinar su cuantía estaré a la suma de $ 2.494,74 que luce del punto F) de la pericia contable presentada a fs. 173/vta. que no ha merecido observación, al respecto, de ninguna de las partes.

Por ende, el monto de condena quedará integrado por la suma de $ 18.086,86, que corresponde al 50% de ($ 2.494,74 x 29 años de antigüedad x 0,5).

Dicha suma llevará intereses desde que fue debida y hasta su efectivo pago, aplicando la tasa de interés que resulte del promedio mensual de la tasa activa fijada por el Banco de la Nación Argentina para el otorgamiento de préstamos (cfr. Acta 2357 CNAT).

III. Atento lo propuesto precedentemente, corresponde dejar sin efecto lo resuelto en materia de costas y honorarios y adecuarlos al resultado del pleito, en virtud de lo establecido por el art. 279 CPCCN, por lo que el tratamiento de los recursos deducidos a tal fin, deviene abstracto.

De conformidad con lo resuelto en esta Alzada sugiero imponer las costas de ambas instancias a cargo de la parte demandada que resulta vencida en lo sustancial (art. 68 CPCCN), a cuyo fin sugiero regular los honorarios de primera instancia por la representación y patrocinio letrado de las partes actora y demandada y los del perito contador en el 15%, 11% y 7% respectivamente del monto de condena más sus intereses.

IV.Regular los honorarios de los firmantes de los escritos de fs. 212/215 y 222/223 en el 25% para cada uno de ellos que se calculará sobre lo que les corresponda percibir por su actuación en origen.

LA DOCTORA ESTELA MILAGROS FERREIRÓS DIJO: por compartir los fundamentos, adhiero al voto que antecede.

LA DOCTORA BEATRIZ INÉS FONTANA: no vota (art. 125 de la ley 18.345).

A mérito de lo que resulta del precedente acuerdo, el Tribunal RESUELVE: 1) Revocar el decisorio de grado y condenar a CLUB GIMNASIA Y ESGRIMA a pagar a la actora M. D. Q. la suma de DIECIOCHO MIL OCHENTA Y SEIS PESOS CON OCHENTA Y SEIS CENTAVOS ($ 18.086,86) con más los intereses dispuestos en el considerando II in fine de la presente. 2) Dejar sin efecto lo decidido en materia de costas y honorarios y establecerlas en forma originaria, imponiendo las costas de ambas instancias a cargo de la d emandada vencida. 3) Regular los honorarios por los trabajos realizados en la anterior instancia para las representaciones letradas de las partes actora y demandada y los del perito contador en el 15% (quince por ciento), 11% (once por ciento) y 7% (siete por ciento) respectivamente del monto de condena más sus intereses. 4) Regular los honorarios de los firmantes de los escritos de fs. 212/215 y 222/223 en el 25% (veinticinco por ciento) para cada uno de ellos que se calculará sobre lo que les corresponda percibir por su actuación en origen.

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

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