Responde la empresa de transporte y su chofer ante el pasajero que cayó del colectivo y fue embestido por un motociclista

shutterstock_41006779Partes: Agosto Daniel Domingo c/ Tiscornia Daniel y otros s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: H

Fecha: 21-mar-2013

Cita: MJ-JU-M-78388-AR | MJJ78388 | MJJ78388

Debe responder la empresa de transporte y el chofer por el accidente ocurrido cuando un pasajero cayó del rodado que circulaba con la puerta abierta, y no el motociclista que luego lo embistió, pues este no pudo prever un hecho de estas características.

Sumario:

1.-Resultan responsables de las lesiones sufridas por el actor producto del accidente de tránsito tanto el chofer del colectivo como la empresa de transporte, en tanto ha quedado acreditado que la puerta de la unidad se encontraba abierta, lo que permitió que el actor, luego de una maniobra brusca del chofer, cayera sobre el asfalto y fuera embestido por una moto, no debiéndose condenar al tercero, pues le hubiera sido imposible prever que una persona habría de caerse de un colectivo que ni siquiera se encontraba cerca de la parada.

2.-Conforme lo determinó la pericia mecánica, existen dos serias falencias en el interno en el que viajaba la víctima que tornan responsable a la empresa y al chofer, esto es, el vehículo carece de un sistema de bloqueo que impida que circule a más de 5 km/h con alguna puerta abierta, y que las escaleras de ascenso y descenso poseen un pésimo diseño y construcción, de lo que surge que el actor se tropezó estando dentro del colectivo producto de una maniobra brusca y, debido a que la puerta trasera se encontraba abierta, cayó al asfalto.

Fallo:

En Buenos Aires, a los 21 días del mes de marzo de 2013, hallándose reunidos los señores Jueces integrantes de la Sala H de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal, a los efectos de dictar sentencia en los autos “Agosto, Daniel Domingo c/ Tiscornia, Daniel y otros s/ daños y perjuicios”, y habiendo acordado seguir en la deliberación y voto el orden de sorteo de estudio, el Dr. Kiper dijo:

Contra la sentencia dictada a fs. 384/391 que admitió parcialmente la demanda interpuesta por Daniel Domingo Agosto en contra de Compañía La Isleña S.R.L., César Daniel Tiscornia y La Economía Comercial S.A. de Seguros Generales e hizo lugar a la excepción de falta de legitimación pasiva opuesta por el tercero Daniel Alberto Maro; apelaron la empresa de transporte, el Sr. Tiscornia y el tercero, quienes, por los motivos expuestos en sus presentaciones de fs. 431/434 y 436 intentan obtener la modificación de lo decidido. A fs. 437/438 los demandados contestaron dichos argumentos, encontrándose los autos en condiciones de dictar un pronunciamiento definitivo.

Se agravian Compañía La Isleña S.R.L. y César Daniel Tiscornia de la atribución de responsabilidad formulada en la sentencia, así como de las indemnizaciones otorgadas en concepto de incapacidad sobreviniente y gastos por tratamiento psicológico y kinesiológico. Por su parte, Daniel Alberto Maro se queja del modo en que fueron impuestas las costas.

I.- Comenzaré con los cuestionamientos referentes a la atribución de responsabilidad. A tal fin, estimo conveniente hacer una síntesis del expediente bajo estudio.

Según Daniel Domingo Agosto, el día 28 de noviembre de 2006, aproximadamente a las 14,30 hs., resultó víctima de un accidente mientras viajaba como pasajero en el interno 55 de la línea 276 de Compañía La Isleña S.R.L., el cual era conducido por César Daniel Tiscornia. En efecto, manifiesta que estando sobre la Av. 25 de Mayo, a unos metros de la Av.Independencia, de la Localidad de Escobar de la Provincia de Buenos Aires, se dirigió a la parte trasera del colectivo para descender en la siguiente parada. No obstante, encontrándose a más de una cuadra del lugar habilitado para el descenso, el chofer realizó una maniobra brusca que, sumada al hecho de que la puerta estuviera abierta, hizo que cayera sobre el asfalto y perdiera el conocimiento.

A su turno, Compañía La Isleña S.R.L. y César Daniel Tiscornia reconocen que en el lugar y fecha indicada se produjo un accidente. Pero, a diferencia de lo sostenido en el escrito de inicio, afirman que cuando el ómnibus llegó a la intersección precitada detuvo su marcha para que los pasajeros suban y bajen. Además, cuentan que el actor descendió voluntariamente del colectivo y que, una vez en el asfalto, fue violentamente embestido por una moto Gilera guiada por Daniel Alberto Maro.

Por su parte, La Economía Comercial S.A. de Seguros Generales se limitó a desconocer la ocurrencia del accidente así como la calidad de pasajero del reclamante.

Finalmente, Daniel Alberto Maro asegura no haber intervenido en el hecho. En efecto, explica que el día señalado precedentemente circulaba con su moto por la Avenida 25 de Mayo, 50 metros por detrás del interno 55 de la línea 276. Sostiene que dicha distancia se vio incrementada a unos 80 metros instantes antes de que la unidad arribara a la intersección con la Av. Independencia y que, segundos después, vio como frenaba bruscamente y abría la puerta trasera. Por último, manifiesta haber observado como la unidad aceleraba nuevamente y una persona caía sobre el asfalto.

Tal como ya lo he expuesto, el juez de primera instancia acogió la acción respecto de Compañía La Isleña S.R.L., César Daniel Tiscornia y La Economía Comercial S.A. de Seguros Generales e hizo lugar a la excepción de falta de legitimación pasiva opuesta por el tercero Daniel Alberto Maro.Para ello, estimó acreditado que Daniel Domingo Agosto, luego que la unidad realizare una maniobra brusca, cayó a la calle. Ello, estando fuera de la parada correspondiente y debido a que la puerta trasera de la unidad se encontraba abierta. También consideró probado que, después de haberse caído, fue embestido sobre el pavimento por la moto que conducía Daniel Alberto Maro. Sin embargo, y como destacó que el accidente aconteció lejos de la parada, la puerta trasera estaba abierta y los escalones de la unidad eran peligrosos; consideró que los únicos responsables eran los demandados Compañía La Isleña S.R.L. y César Daniel Tiscornia, optando por rechazar la acción respecto de Daniel Alberto Maro.

Como ya lo señalé, se agravian de ello Compañía La Isleña S.R.L. y César Daniel Tiscornia, quienes critican que el a-quo no le haya atribuido ningún tipo de responsabilidad a Daniel Alberto Maro. Es que, según exponen, de la prueba testimonial producida resulta evidente que Daniel Domingo Agosto bajo voluntariamente del ómnibus y fue embestido por la moto que guiaba el tercero. Además, se quejan de que el magistrado de la anterior instancia haya estimado relevante el hecho de que el diseño de las escaleras fuera inadecuado y que el colectivo careciera de un sistema de bloqueo de puertas, extremos que no guardan relación de causalidad con el evento.

Entonces, no se encuentra discutido en esta instancia el acaecimiento del accidente ni que la moto embistió al actor cuando ya se encontraba fuera del colectivo. Tampoco se cuestiona el encuadre jurídico dado al caso por el juez de grado, quien hizo aplicación del régimen emergente del art. 184 del Código de Comercio para analizar la responsabilidad de la empresa de transporte y recurrió al art. 1113 del Código Civil a los efectos de determinar la que pudiera llegar a caberle al tercero.Así, ellos tenían la carga de arrimar al proceso las pruebas que fracturaran el nexo causal, lo cual, desde la óptica del anterior sentenciante, únicamente habría sido logrado por parte del tercero citado.

Sin embargo, y como reiteradamente lo ha sostenido esta Sala, en el proceso formativo de su convicción el Juzgador sólo excepcionalmente puede lograr una certeza absoluta sobre la forma en que sucedieron los hechos, pero ha de bastar para fundar su decisión haber alcanzado una certeza o convicción moral, entendiendo por ésta el grado sumo de probabilidad acerca de la verdad, tras el examen de la prueba aportada por los litigantes. Cabe destacar que dicho estudio no puede efectuarse fuera del marco que emana de la sana crítica (art. 386 del Código Procesal).

En el caso, la dificultad que se presenta radica en determinar si Daniel Domingo Agosto fue embestido por la moto de Daniel Alberto Maro después de haber bajado voluntariamente del colectivo o si, por el contrario, se tropezó dentro de la unidad y fue atropellado por la moto luego de haberse caído del vehículo.

Es útil recordar que la sana crítica, que rige nuestro sistema procesal, no nace en sí misma, ni se cierra en los límites de un carácter abstracto. Es la consecuencia de un razonamiento integrado, en el cual se conectan los hechos y las pruebas aportadas para llegar al derecho aplicable. Ha expresado Eduardo Couture:”Las reglas de la sana crítica son, ante todo, las reglas del correcto entendimiento humano” (“Fundamentos del derecho procesal civil”, Buenos Aires, 1958, página 270). Me permito acotar que no son reglas de lógica jurídica en forma unívoca, sino normas de lógica insertas en el cauce jurídico.

Ahora bien, y a los efectos de dilucidar dicho interrogante, considero de trascendental relevancia las declaraciones testimoniales incorporadas al presente expediente, así como algunas de las pruebas colectadas en el marco del proceso punitivo.

De la causa penal labrada con motivo del hecho, cuyo archivo se dispuso el 21 de noviembre de 2007, resulta que el día 28 de noviembre de 2006, a las 14,30 hs., personal de la Policía de la Provincia de Buenos Aires concurrió a la intersección de las Avenidas 25 de Mayo e Independencia de la Localidad de Escobar de la Provincia de Buenos Aires. Ello, debido a que había tenido lugar un accidente de tránsito sobre la Av. 25 de Mayo, a unos 10 metros de la esquina. En el lugar se encontraba una moto Gilera y a su lado estaba Daniel Domingo Agosto, quien prácticamente no decía nada a raíz de los dolores que padecía. También se consignó que Daniel Alberto Maro, conductor de la moto, espontáneamente refirió que circulaba por detrás de un colectivo de la línea 276 que “disminuyó la velocidad pero no llegó a detenerse, descendiendo imprevistamente por la puerta trasera el sujeto identificado como Agosto, que ante esto intentó frenar pero igualmente no pudo evitar la colisión” (conf. acta de fs. 1). Igualmente, se constató que la moto tenía el espejo retrovisor derecho roto, una rajadura en el cristal de la óptica delantera y una rayadura en el plafón plástico que cubre a la óptica (conf. acta de constatación vehicular de fs. 13).

El actor, debido a que se encontraba en tratamiento médico, recién pudo dar su versión de los acontecimientos en el mes de febrero del 2007.Al comparecer refirió que “.justo en el momento en que. se encontraba dispuesto a bajar, no recordando si había bajado el escalón, pero siempre arriba del colectivo, éste arrancó de golpe, lo que provocó que el declarante cayera al suelo, en el asfalto y perdiera el conocimiento”. Expresa que recobró el conocimiento en el lugar del hecho y vio a un muchacho con una moto que se le acercaba caminando. Del mismo modo, aclaró que no sabía si la moto lo había golpeado o si, en cambio, sus lesiones habían sido motivadas únicamente por el colectivo. Finalmente, afirmó que uno de los pasajeros del ómnibus le dejó sus datos personales (conf. fs. 51/52 de la causa penal).

Dicho pasajero, cuyo nombre es Ramón Ismael Montivero, fue citado en la etapa instructoria. Ciertamente, afirmó haber presenciado un accidente de tránsito mientras viajaba en un colectivo de la línea 276. Más precis amente, sostuvo que estando próximo a la entrada principal de Escobar, del lado izquierdo del vehículo y cerca del fondo, el colectivo frenó y “escuchó un ruido, como alguien que se tropezaba dentro”. Así, miró hacia la puerta de atrás y observó como un hombre se caía del rodado a la calle, mientras la unidad estaba en movimiento. También dijo haber visto una moto detenida junto al transporte y desconocía si había tenido algún tipo de participación en el hecho (conf. fs. 63/64).

Cabe destacar que Ramón Ismael Montivero ratificó sus manifestaciones en el presente proceso, luego de haber sido propuesto como testigo por la parte actora. De ahí que, en la audiencia fijada a tal efecto, expuso que estando en las inmediaciones de la entrada principal de Escobar “…el colectivo empieza a aminorar la marcha, y luego sigue como para pasar el cruce de la entrada… y esta persona hace traspié, en los escalones del colectivo, y se cae para abajo, ya que la puerta estaba abierta… no sé por qué estaba abierta…”. (conf. fs.216/217).

A su turno, el testigo ofrecido por parte Daniel Alberto Maro, Mariano Hernán Folch, señaló que viajaba en su camioneta, que adelante suyo iba un colectivo de la línea 276 y que, entre el ómnibus y él transitaba una moto. Y recuerda haber visto cuando un joven salía despedido de la puerta del transporte, el cual estaba en movimiento (conf. fs. 218/219).

Finalmente, concurrió a dar su versión de los hechos Roberto Ubaldo Luza, propuesto por César Daniel Tiscornia y Compañía La Isleña S.R.L. Justamente, afirmó que iba en un colectivo y que, aproximadamente a media cuadra de la parada -encontrándose abierta la puerta de la unidad-, observó como una moto atropellaba a un señor que descendía por la puerta trasera. Más aún, manifestó que se había levantado para bajarse y estaba parado adelante, cuando escuchó un ruido que venía de atrás y vio que al hombre “se lo lleva puesto una moto que pasa por el lado derecho”. Además, recuerda que el ómnibus estaba detenido ya que el semáforo se encontraba en rojo y que “…esta persona que se cae yo solo lo veo bajar, no sé donde estaba ubicado en el colectivo”. Por último, afirmó que en ese momento el colectivero estaba sentado en su lugar esperando a que cambiara la luz del semáforo (conf. fs. 278).

Sin embargo, creo que existen serias falencias en la declaración de Luza, circunstancias que, sumadas al extremo de que el testigo no haya sido mencionado en la denuncia de siniestro formulada por la empresa de transportes ante su aseguradora (conf. fs. 105 de la causa penal), me obligan a desechar su testimonio.

En efecto, y tal como lo advirtió el actor en su impugnación de fs.282, no creo que el testigo pueda explicar la razón por la cual declaró, al responder las generales de la ley, que conocía al actor porque viajaba en la empresa y después dijo “no recuerdo bien quien era ese señor ni sé si está presente en esta sala”. Igualmente, me resulta un tanto inverosímil que el deponente se estuviera parando para descender por la puerta delantera del vehículo y que, al mismo tiempo, haya observado como el actor bajaba y era atropellado por una moto. A su vez, asegura haber visto qué era lo que estaba haciendo el chofer del ómnibus en ése preciso instante. Ello, claro está, debido a que sería ilógico suponer que quien pretende descender por la puerta delantera de un colectivo pueda prestarle atención a tantos detalles. De ahí que me parezca que los únicos testimonios válidos para determinar el modo en que ocurrió el accidente sean los prestados por parte de Ramón Ismael Montivero y Mariano Hernán Folch.

También creo oportuno destacar, al igual que lo hizo el juez de grado, que el perito ingeniero mecánico Héctor Oscar Álvarez afirmó que existen dos serias falencias en el interno 55 de la línea 276. Primero, que el vehículo carece de un sistema de bloqueo que impida que circule a más de 5 km/h con alguna puerta abierta y, segundo, que las escaleras de ascenso y descenso, especialmente la trasera, poseen un pésimo diseño y construcción (conf. fs.320/326).

Así, con fundamento en las pruebas analizadas precedentemente, me inclino por considerar acreditado que el Daniel Domingo Agosto se tropezó estando dentro de un colectivo que realizó una maniobra brusca y, debido a que la puerta trasera se encontraba abierta, cayó al asfalto para ser embestido por la moto que manejaba Daniel Alberto Maro.

Y con relación a la responsabilidad que podría llegar a caberles a los demandados y al tercero citado en razón del hecho, coincido con el juez de grado en cuanto a que los únicos responsables del acontecimiento son César Daniel Tiscornia y Compañía La Isleña S.R.L. Ello, claro está, en atención a que si la puerta de la unidad no se hubiera encontrado abierta Daniel Domingo Agosto nunca habría sido embestido por la moto de Daniel Alberto Maro. Además, y sin perjuicio de lo antedicho, creo que no sería correcto condenar al tercero siendo que le hubiera sido imposible prever que una persona habría de caerse de un colectivo que ni siquiera se encontraba cerca de la parada.

Por todo lo hasta aquí analizado, recordando que los jueces no están obligados a hacerse cargo de todos los argumentos expuestos sino tan sólo de aquéllos elementos que son conducentes para la correcta decisión de la cuestión planteada, le propongo al acuerdo que se confirme este aspecto del fallo recurrido.

II.- Seguidamente, y con relación a los agravios vertidos por parte de César Daniel Tiscornia y Compañía La Isleña S.R.L. respecto de las sumas concedidas en concepto de incapacidad sobreviniente y gastos por tratamiento psicológico y kinesiológico, habré de declarar desierto este punto de la expresión de agravios ya que no cumple con los recaudos mínimos exigidos por el art. 265 del Cód.Procesal.

En efecto, recuerdo que se observan en los repertorios recursos declarados desiertos cuando el apelante se limita a afirmar que el monto de cierta indemnización es elevado, o que es bajo, pero sin aportar mayores fundamentos; transcribe citas de autores y de fallos sin vincularlos con la causa concreta, etc. (Colombo Kiper, Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Anotado y comentado, Tomo III., pág. 173). Ello, sin dudas, es lo que aquí sucede, ya que nada se dice de los parámetros que tuvo en cuenta el a-quo a fin de establecer el quántum de estas partidas así como del error en el cual habría incurrido el sentenciante fijarlas.

III.- Finalmente, Daniel Alberto Maro se agravia de que se hayan impuesto en el orden causado las costas de la excepción de falta de legitimación pasiva que había opuesto.

Las costas tienden a resarcir al vencedor de los gastos de justicia en que debió incurrir para obtener del órgano jurisdiccional la satisfacción de su derecho. No revisten el carácter de pena sino de indemnización debida a quien injustamente se vio obligado a efectuar erogaciones judiciales, es decir, comprenden los gastos ocasionados al oponente por obligarlo a litigar con prescindencia de la buena o mala fe o de la razón de las partes, pues la conducta de éstas o el aspecto subjetivo es irrelevante (CNCiv. Sala D 15/12/98, LL 2000-A-548).

En nuestro derecho la imposición de las costas se funda en el hecho objetivo de la derrota y deben ser soportadas por quien resulte vencido en el proceso. Sin perjuicio de ello, el ordenamiento ritual autoriza al juez a apartarse de este principio cuando mediaren razones fundadas, por tratarse de un supuesto de excepción debe ser aplicado con sumo cuidado y criterio restrictivo.

En el caso, considero que, más allá de lo expuesto por el recurrente en su expresión de agravios, lo cierto es que era lógico que César Daniel Tiscornia y Compañía La Isleña S.R.L.pidieran su citación ya que había tenido participación en el accidente. Ello, sumado al hecho de que el recurrente no aportó ningún tipo de colaboración a la dilucidación de la mecánica del hecho, tal como lo expresó el juez de grado, me lleva a propiciar la confirmación de este aspecto de la sentencia cuestionada.

IV.- Las costas de la Alzada se imponen en el orden causado en atención a la suerte de cada recurso (arts. 68 y 69 del Código Procesal).

Por todo ello, y si mi voto fuera compartido, propongo al acuerdo que se confirme el fallo recurrido en todas las cuestiones que decide y han sido materia de agravios. Con costas de la Alzada en el orden causado.

La Dra. Abreut de Begher dijo:

Adhiero a las consideraciones expuestas por el Dr. Kiper en su voto, proponiendo la solución allí indicada.

Se deja constancia de que la Vocalía 22 se encuentra vacante (art. 36 del RLFMyEJN).

Con lo que se dio por finalizado el acto, firmando los señores Jueces por ante mí de lo que doy fe.-

Fdo. Liliana E. Abreut de Begher.

Claudio M. Kiper.-

Buenos Aires, 21 de marzo de 2013.-

Y VISTO, lo deliberado y conclusiones establecidas en el acuerdo transcripto precedentemente, por unanimidad, el Tribunal decide:

I.- Confirmar el fallo recurrido en todas las cuestiones que decide y han sido materia de agravios. Con costas de la Alzada en el orden causado.

II.- Para conocer en los recursos deducidos contra las regulaciones de honorarios de fs. 391 vta., se tendrá en cuenta la naturaleza del proceso, las etapas procesales cumplidas y el mérito de la labor profesional apreciada por la calidad, eficacia y extensión del trabajo, considerando además lo dispuesto por los artículos 1 , 6, 7 , 9, 10 , 19 , 33 , 37, 38 y ccs. de la ley 21.839 (t.o.ley 24.432 ), artículo 478 del Código Procesal -modificado por la ley 24.432-.

En lo que se refiere a la base regulatoria, este Tribunal ha resuelto que de conformidad con lo establecido por el art. 19 de la ley 21.839, debe considerarse como monto del proceso a los fines arancelarios al capital de condena con más los intereses reclamados y reconocidos en la sentencia (autos “Prevención Aseguradora de Riesgos del Trabajo SA c/Medina Juan José y otros s/cobro de sumas de dinero” del 27/09/11).

En consecuencia por resultar reducidos se elevan a la suma de ($.) los honorarios regulados a los Dres. Reinaldo Rubén Carrasco y Silvina E. Torrente, letrados apoderados de Compañía La Isleña S.R.L. y patrocinantes del codemandado Cesar Daniel Tiscornia, en conjunto, por sus actuaciones en las tres etapas del proceso.

Por no resultar elevados se confirman los honorarios regulados a los letrados apoderados de la citada en garantía La Economía Comercial S.A. de Seguros Generales Dres. Raúl Alberto Abraham y Silvina A. Georges.

Por resultar reducidos se elevan a la suma de ($.) los honorarios regulados al Dr. Enrique M. S. Capello, letrado patrocinante del tercer citado por su actuación en la primera y segunda etapa del proceso.

III.- Previo a conocer respecto de los honorarios regulados a las letradas de la parte actora deberá notificarse a la Dra. Laura M. Rosenberg la regulación de honorarios de fs. 391 vuelta (ver. cédula de la parte actora fs. 399).

IV- En cuanto a los honorarios de los peritos, se tendrá en consideración el monto del proceso conforme lo decidido precedentemente, la entidad de las cuestiones sometidas a sus dictámenes, mérito, calidad y extensión de la tarea, incidencia en la decisión final del litigio y proporcionalidad que debe guardar con los estipendios regulados a favor de los profesionales que actuaron durante toda la tramitación de la causa (art.478 del CPCC).

Por lo antes expuesto, por resultar reducidos se elevan los honorarios regulados al perito ingeniero Héctor Oscar Alvarez a la suma de ($.) por su dictamen de fs. 320/326. Por no resultar elevados se confirman los honorarios regulados al perito médico Dr. Daniel Alberto Abeszyc por su dictamen de fs. 314/319. Por resultar elevados se reducen a la suma de ($.) los honorarios regulados a la perito contadora Liliana A. Abella por sus presentaciones de fs. 190, 191 y 193.

V.- De conformidad con el Dec. 1467/11, vigente al momento de la regulación apelada, por no resultar elevada se confirma la retribución fijada a la mediadora Dra. Claudia M. Spina.

V.- Por las tareas realizadas en esta instancia que culminaron en la presente sentencia, regúlanse los honorarios del Dr. Reinaldo Rubén Carrasco a la suma de ($.) en su carácter de letrado apoderado de la parte demandada Compañía La Isleña S.R.L. Los del Dr. Enrique M. S. Cappello letrado patrocinante del tercer citado a la suma de ($.). (art. 14 del Arancel).

Regístrese, notifíquese y, oportunamente, devuélvase.-

Fdo. Liliana E. Abreut de Begher.

Claudio M. Kiper.-

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