fbpx

Responsabilidad de la víctima del accidente en un 50% por no haber circulado ceñido a su derecha conforme lo exige la Ley de Transito

MotoPartes: Anit Fabián Omar c/ Arroyo Pablo s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de Rafaela

Fecha: 19-feb-2013

Cita: MJ-JU-M-77994-AR | MJJ77994 | MJJ77994

Corresponde atribuir la responsabilidad del accidente en un 50% a la víctima en virtud de que el lugar en que se produjo el impacto demuestra la concurrencia de responsabilidad del actor en la producción del daño por no haber circulado ceñido a su derecha conforme lo exige la Ley de Transito.

Sumario:

1.-Corresponde modificar la sentencia de primera instancia en cuanto atribuyó la responsabilidad en el accidente de tránsito en un 30 % al actor que conducía la moto y el 70 % a los demandados en virtud de que ha quedado demostrado que el vehículo del conductor demandado se encontraba detenido al momento del accidente.

2.-No obstante los esfuerzos realizados por el actor para intentar demostrar que el automóvil estaba en movimiento cuando se produjo el accidente y que ese movimiento fue la causa adecuada productora del daño, hay un hecho incontrastable y es el lugar de detención del automóvil que quedó detenido en la parte izquierda del carril de circulación hacia el Norte por lo que así quedó demostrada la invasión de la mano contraria y de allí su concurrencia de responsabilidad en el hecho.

3.-La confesión del actor adquiere un significativo valor probatorio cuando reconoció, con su respuesta afirmativa, que en el momento de producirse el accidente, el vehículo conducido por el demandado se encontraba detenido.

4.-La confesión del actor concordada con el lugar en que el vehículo conducido por el demandado quedó detenido según la constancia policial, y demuestra que si el actor hubiera transitado ceñido a su derecha, como lo ordena la Ley de Tránsito, el accidente no se hubiese producido.

5.-Las motocicletas son cosas generadoras de riesgos tanto para el conductor como para el medio en que se desplazan, en atención a su agilidad para insertarse en el tránsito, su velocidad, sus posibilidades de acceso y paso por lugares limitados para otros automotores y su escasa estabilidad, por ello, sus conductores están obligados a adoptar precauciones aún mayores que las que deben tomar los automovilistas.

Fallo:

En la ciudad de Rafaela, a los 19 días del mes de febrero del año dos mil trece, se reúnen en Acuerdo Ordinario los Señores Jueces de la Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de la Quinta Circunscripción Judicial, Dres. Lorenzo J. M. Macagno, Beatriz A. Abele y Hugo A. Degiovanni: (Acta fs. 530 – 11/04/12), para resolver los recursos de nulidad y de apelación interpuestos por la parte actora y el recurso de apelación interpuesto por la parte demandada, contra la sentencia dictada por la Señora Jueza de Primera Instancia de Distrito en lo Civil, Comercial y Laboral de la Segunda Nominación de esta ciudad, Dra. Liliana M. de Beldoménico, en los autos caratulados: «Expte. N° 142 – Año 2011 – ANIT, Fabián Omar c/ ARROYO, Pablo s/ DAÑOS Y PERJUICIOS».- Dispuesto el orden de votación, en coincidencia con el estudio de la causa resulta: primero, Dr. Lorenzo J. M. Macagno; segunda, Dra. Beatriz A. Abele; tercero, Dr. Hugo A. Degiovanni.

Acto seguido el Tribunal se plantea las siguientes cuestiones:

1era.: ¿Es nula la sentencia apelada?

2da.: En caso contrario ¿es ella justa?

3ra.: ¿Qué pronunciamiento corresponde emitir?

A la primera cuestión, el Dr. Lorenzo J. M. Macagno dijo:

El recurso de nulidad interpuesto por el actor (fs. 495) no fue sostenido en la alzada y no hallo motivos que hagan procedente la declaración de nulidad de oficio. A esta cuestión voto por la negativa.

A la misma cuestión, la Dra. Beatriz A. Abele dijo que por idénticos fundamentos votó asimismo por la negativa a esta primera cuestión.

A esta primera cuestión, el Dr. Hugo A. Degiovanni dijo que, atento a la existencia de dos votos concordantes, se abstiene de emitir opinión (art. 26 , Ley 10.160).

A la segunda cuestión, el Dr. Lorenzo J. M.Macagno dijo:

La sentencia de primera instancia acogió parcialmente la demanda y condenó al demandado y a su asegurador citado en garantía -éste en la medida del seguro- a pagar al actor la suma de $ 216.506,28 como resarcimiento del daño patrimonial y moral de los daños originados en el accidente de tránsito ocurrido en la ciudad de San Jorge, Prov. de Santa Fe, el 09/11/05, más sus intereses, y distribuyó las costas imponiendo el 30 % de ellas al actor y el 70 % a los demandados y su asegurador, en la medida del seguro para este último (sentencia, fs. 488/494). Contra ella apelaron ambas partes (fs. 495 y 497) y expresaron sus agravios a fs. 510/18 y 522, que fueron respondidos a fs. 521 y 525/6, respectivamente.

En estos autos no está controvertido el accidente de tránsito ocurrido el 09/11/05 en la intersección de las calles 25 de Mayo e Hipólito Yrigoyen de San Jorge, aproximadamente a las 20:00 hs., en el que entraron en colisión el automóvil Ford Fiesta, dominio ASO-527 conducido por su propietario Pablo Arroyo, que circulaba por la calle Hipólito Yrigoyen hacia el Este; y la motocicleta Kawasaki 250 cc, en la que transitaba Fabián Anit por la calle 25 de Mayo hacia el Norte (demanda, fs. 35 y sig.; contestación, fs. 121 y sig.; copia certificada de la causa penal ofrecida como prueba por ambas partes, fs. 295/301 y fotografías de fs. 307/8).

El disenso se produce en punto a la responsabilidad que cupo a los partícipes del hecho, que la sentencia de primera instancia atribuyó en la proporción del 70 % al demandado y el 30 % al conductor de la moto y demandante en estos autos, y en cuanto a los montos indemnizatorios establecidos y sus intereses.

En cuanto al grado de responsabilidad cabe señalar en primer término que la causa penal fue archivada por prescripción (fs.475). Sin perjuicio de ello y puesto que ambas partes ofrecieron como prueba documental las constancias de ella (fs. 138, nº 77; fs. 391, I) es insoslayable tener en cuenta el croquis indicativo del cruce de ambas calles y el martillo que se produce en la zona del cruce de la calle H. Yrigoyen con la calle 25 de Mayo (ver croquis policial, fs. 301 y planimetría de la zona donde ocurrió el hecho, informe pericial, fs. 380, III). Ambas calle tienen doble sentido de circulación y quien transite en ese tramo de la calle 25 de Mayo hacia el Norte, para ingresar o reingresar a la calle H. Yrigoyen hacia el Este, debe necesariamente atravesar el carril contrario de aquélla (ver informe pericial, fs. 381, III-5). En esa maniobra estaba el Ford Fiesta conducido por el demandado quien relata que circulaba por la calle 25 de Mayo hacia el sur y al llegar a la calle H. Yrigoyen coloca la luz de giro preanunciando el giro hacia la izquierda, pero detiene su vehículo al advertir que por el carril contrario de la calle 25 de Mayo venían circulando dos bicicletas, las deja pasar «y estando aún detenido con el guiño puesto es embestido por la motocicleta conducida por el actor» (fs. 121 vta.). Igual versión reiteró el demandado cuando absolvió posiciones (fs. 204, primera, tercera y quinta).

La demanda expresa, por su parte, que la motocicleta Kawasaki transitaba por la calle 25 de Mayo hacia el Norte, cuando arriba a la intersección con la calle H. Yrigoyen disminuye la velocidad y cuando estaba atravesando la bocacalle, el Ford Fiesta que venía en sentido contrario, comienza a efectuar una maniobra hacia su izquierda intentando ingresar a la calle H. Yrigoyen, e impacta contra la motocicleta produciendo gravísimas lesiones al actor (fs.35, III, Hechos).

No obstante los esfuerzos realizados por el actor, en su expresión de agravios, para intentar demostrar que el automóvil estaba en movimiento cuando se produjo el accidente y que ese movimiento fue la causa adecuada productora del daño, hay un hecho incontrastable y es el lugar de detención del Ford Fiesta ilustrado claramente en el croquis policial: el automóvil quedó detenido en la parte izquierda del carril de circulación hacia el Norte. Así quedó demostrada la invasión de la mano contraria y de allí su concurrencia de responsabilidad en el hecho, siendo obvio que para llegar hasta ese lugar estuvo en movimiento como lo «infiere» el perito mecánico. Pero esto no prueba que fue ése movimiento el que produjo la colisión. Aquí es donde la confesión del actor adquiere un significativo valor probatorio cuando reconoció, con su respuesta afirmativa, que «en el momento de producirse el accidente, el vehículo conducido por Arroyo se encontraba detenido» (absolución de posiciones del actor, fs. 400, primera: «sí, es cierto», pliego de fs. 399). La confesión del actor concordada con el lugar en que el Ford Fiesta quedó detenido según la constancia policial, demuestra que si el actor hubiera transitado ceñido a su derecha, como lo ordena la Ley de Tránsito, el accidente no se hubiese producido. El lugar en que se produjo el impacto, según el croquis policial, es la más clara demostración de la concurrencia de responsabilidad del actor en la producción del daño por no haber circulado ceñido a su derecha (art. 39 , ley 24.449 ).

Debe tenerse presente que el informe pericial expresa que «de los datos aportados en la causa no se puede determinar con total objetividad si el automóvil se encontraba detenido a la espera de cruzar la mano Sur-Norte de 25 de Mayo, o en su defecto, se encontraba en movimiento» (fs.382, renglones 4/7). Obviamente, el experto no tuvo en cuenta la confesión del actor, cuya apreciación probatoria correspondió al juez en la sentencia. Asimismo, es oportuno recordar que las motocicletas son cosas generadoras de riesgos tanto para el conductor como para el medio en que se desplazan, en atención a su agilidad para insertarse en el tránsito, su velocidad, sus posibilidades de acceso y paso por lugares limitados para otros automotores y su escasa estabilidad. Por ello, sus conductores están obligados a adoptar precauciones aún mayores que las que deben tomar los automovilistas (Cámara Nacional Civil, Sala H, 04/10/96, La Ley, 1998-A, 472, sum. 40.132-S; Cám.

Civ,. y Com. de Rafaela, «García, E.S. C. de c/ Corro, A.G.», 04/08/99, L. de Fallos Nº 5, Res. Nº 093/99). En las circunstancias acreditadas, considero que la víctima concurrió con su conducta en la proporción del 50 % de responsabilidad para la producción del daño, por lo que corresponde eximir de responsabilidad en esa proporción al demandado (art. 1113, segundo párrafo, segunda parte , Cód. Civil) con relación a todos los rubros de condena, admitiendo parcialmente el recurso del demandado y de su asegurador.

Respecto de los montos indemnizatorios, sólo fueron cuestionados por el actor quien, no obstante circunscribió sus quejas a los rubros incapacidad sobreviniente y daño moral, prestando conformidad con los rubros gastos sanatoriales, médicos, farmacia, etc., daños causado a la motocicleta y privación de uso (expresión de agravios, fs. 513/16).

El informe pericial médico (traumatólogo) señala que «el actor ha sufrido un politraumatismo que le produjo fractura expuesta de tibia y peroné izquierdo y fractura de la diáfisis femoral. Las mismas o mejor la evolución de las mismas ha producido una rigidez casi absoluta de rodilla izquierda y sus fracturas han consolidado con acortamiento de miembro a expensas del fémur en unos 4,5 centímetros» y gradúa la incapacidad en el 49 % de la total (fs.180, apartado 5 y fs. 182, d).

Si bien no se han traído pruebas concretas acerca de sus ingresos en la actividad de mecánico que ejercía por su cuenta, a través de las declaraciones testimoniales acerca de su nivel de vida, parece razonable admitir que sus ingresos promediaban la suma de $ 1.500. En tales condiciones y considerando su edad al momento de accidente (casi 33 años, fs. 3), se muestra razonable establecer la indemnización por la incapacidad sobreviniente en la suma de $ 230.000, que estará a cargo de los demandados en la proporción de su responsabilidad (50 %).

En cuanto al daño moral, considerando las secuelas padecidas y el tiempo de un año que demandó su rehabilitación (fs. 232, primera ampliación) con sucesivas intervenciones quirúrgicas (historias clínicas, fs. 237, 252 y 282/85), estimo razonable resarcir este rubro mediante la suma de $ 200.000, que estará a cargo de los demandados en la proporción de su responsabilidad (50 %).

Estas cantidades devengarán los intereses establecidos en la sentencia de primera instancia, habida cuenta de que ellos se adecuan al reiterado criterio sostenido por esta Cámara.

Por último, cabe descartar los cuestionamientos del actor en cuanto la sentencia condena al asegurador «en la medida del seguro», puesto que esa limitación está consagrada en el art. 118 de la Ley de Seguros.

Por estas razones propugno admitir parcialmente los recursos interpuestos por las partes con los alcances señalados en las consideraciones precedentes. Las costas, en ambas instancias, se imponen por el orden causado habida cuenta del grado de responsabilidad que cupo a las partes.

Dejo así formulado mi voto.

A la segunda cuestión, la Dra. Beatriz A. Abele dijo que hacia suyos los conceptos y conclusiones del Juez de Cámara preopinante y por lo tanto, votó en el mismo sentido.

A esta misma cuestión, el Dr. Hugo A. Degiovanni dijo que, atento a la existencia de dos votos concordantes, se abstiene de emitir opinión (art.26 , Ley 10.160).

A la tercera cuestión, el Dr. Lorenzo J. M. Macagno dijo:

Atento al resultado obtenido al tratar la cuestión anterior, corresponde: Admitir parcialmente los recursos interpuestos por las partes con los alcances señalados en las consideraciones precedentes. Las costas, en ambas instancias, se imponen por el orden causado habida cuenta del grado de responsabilidad que cupo a las partes. Los honorarios de la Alzada serán el cincuenta por ciento (50 %) de los que se regulen en Primera Instancia.

A la misma cuestión, la Dra. Beatriz A. Abele dijo que la resolución que corresponde adoptar era la propuesta por el Juez de Cámara Dr. Lorenzo J. M.

Macagno, y en ese sentido emitió su voto.

A esta misma cuestión, el Dr. Hugo A. Degiovanni dijo que, atento a la existencia de dos votos concordantes, se abstiene de emitir opinión (art. 26, Ley 10.160).

Por las consideraciones del Acuerdo que antecede la CAMARA DE APELACION CIVIL, COMERCIAL Y LABORAL, con la abstención del Dr. Hugo A. Degiovanni (art. 26, Ley 10.160), RESUELVE: Admitir parcialmente los recursos interpuestos por las partes con los alcances señalados en las consideraciones precedentes. Las costas, en ambas instancias, se imponen por el orden causado habida cuenta del grado de responsabilidad que cupo a las partes. Los honorarios de la Alzada serán el cincuenta por ciento (50 %) de los que se regulen en Primera Instancia.

Insértese el original, agréguese el duplicado, hágase saber y bajen.

Concluido el Acuerdo, firmaron los Jueces de Cámara por ante mí, doy fe.

Lorenzo J. M. Macagno Beatriz A. Abele Hugo A. Degiovanni Juez de Cámara Juez de Cámara Juez de Cámara SE ABSTIENE.

María Alejandra Politi Abogada – Secretaria

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: