La CSJN habilitó los free shops en buques que cruzan el Río de la Plata.

shutterstock_109249880Partes: Los cipreses S.A. c/ Dirección General de Aduanas s/

Tribunal: Corte Suprema de Justicia de la Nación

Fecha: 31-jul-2012

Cita: MJ-JU-M-74723-AR | MJJ74723 | MJJ74723

Se declaró la nulidad de los memorandos por los cuales la D.G.A dispuso que los buques de bandera argentina, no pueden contar con free shops y que en los de bandera extranjera no pueden venderse productos de tienda libre en aguas argentinas y que las mercaderías adquiridas no deben exceder las previsiones de equipaje.

Sumario:

1.-Resulta improcedente el recurso extraordinario interpuesto, por la Dirección General de Aduanas (D.G.A), contra la sentencia que declaró la nulidad de los memorandos por los cuales la autoridad aduanera dispuso comunicar a las empresas de transporte fluvial que los buques de bandera argentina no podrán contar con tiendas libres a bordo y que en los de bandera extranjera no podrá efectuarse la venta de productos de tienda libre en aguas argentinas y que las mercaderías adquiridas no deben exceder las previsiones de equipaje previstas en la res. 3751/94  ya que, el recurrente no ha refutado el argumento central de la sentencia impugnada, referente a que la D.G.A carece de facultades legales para dictar disposiciones que regulan actos cumplidos fuera del territorio aduanero.

2.-Corresponde revocar la sentencia que declaró la nulidad de los memorandos por los cuales la autoridad aduanera dispuso comunicar a las empresas de transporte fluvial que los buques de bandera argentina no podrán contar con tiendas libres a bordo y que en los de bandera extranjera no podrá efectuarse la venta de productos de tienda libre en aguas argentinas y que las mercaderías adquiridas no deben exceder las previsiones de equipaje previstas en la res. 3751/94 toda vez que, conforme lo establecido en el art. 1  de la ley 22056, el legislador seleccionó a los aeropuertos internacionales como el único lugar donde pueden instalarse tiendas libres, razón por la cual carece de fundamento disponer un tratamiento analógico para abarcar con dicha franquicia a las tiendas ubicadas en buques (del dictamen de la Procuradora Fiscal que los Dres. Maqueda y Fayt hacen suyo en su voto en disidencia).

Fallo:

Procuración General de la Nación

– I-

A fs. 715/717 de los autos principales (a los que se referirán las demás citas), I SaJa III de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal revocó la sentencia de la instancia anterior y declaró la nulidad de los memorandos 13/99 y 14/99 (modificado por su similar 16/66), suscriptos por el Administrador de la Aduana de Buenos Aires.

Para así decidir, manifestó que los actos citados habían ordenado a las autoridades correspondientes comunicar a las empresas de transporte fluvial que los buques de, bandera argentina no pueden contar con tiendas libres a bordo, que los buques de bandera extranjera no se puede efectuar la venta de productos de tienda libre en aguas argentinas y qué deberán, en estos casos, observar que las mercaderías no excedan las previsiones de equipaje, aplicándose la resolución (ANA) 3751/94 .

Explicó que, según lo dispuesto en el arto 2°  del Código Aduanero, el territorio aduanero es el ámbito donde se aplica un mismo sistema arancelario y de prohibiciones de carácter económico a las importaciones y exportaciones, y que su determinación concreta se obtiene por, exclusión de los ámbitos sometidos a la soberanía nacional contemplados en el art. 30  de ese cuerpo legal. Esta última disposición, puntualizó, excluye del territorio aduanero a los ríos internacionales, entendiendo por tales a los que separan dos Estados haciendo las veces de frontera entre ambos, siendo éste el caso del Río de la Plata Por ello, afirmó que el ingreso del buque a la franja costera argentina de ese ríó no significa su entrada al territorio aduanero y, por lo tanto, no hay importación para consumo que pueda dar lugar a la aplicación de los derechos de aduana o a las prohibiciones de carácter económico, las que comenzarán a regir recién cuando los efectos que transporte el pasajero arriben a un puerto argentino.Mientras tanto, las mercaderías a bordo con destino a la venta a los pasajeros es parte del “rancho” que incluye, entre otras cosas, las mercaderías necesarias para el consumo propio del buque y para el de su tripulación y pasaje.

Sobre esta base, concluyó que las ventas a bordo del buque antes de su arribo a territorio aduanero no requieren de autorización del ente recaudador y que, por consiguiente las disposiciones administrativas impugnadas han interferido ilegítimamente -por manifiesta incompetencia material- con el círculo vital de intereses protegido por los arts. 14  y 20  de la Constitución Nacional.

– II –

A fs. 7221731, la demandada interpuso el recurso extraordinario que, denegado a fs. 738, dio lugar a la presente queja.

En primer término destacó que la ley 22.056 , que regula las tiendas libres para la venta de mercaderías (free shops), únicamente se aplica en aquellos espacios habilitados para funcionar como tales en los aeropuertos internacionales que cuenten con servicio permanente de aduanas, supuesto ajeno al aqui debatido.

A renglón seguido indicó que si bien es cierto que, según el art.2° del Código Aduanero, los ríos internacionales no constituyen territorio aduanero -de lo que la Cámara infirió que no se aplica en ellos el régimen arancelario y de prohibiciones aduanero general- no i menos cierto es que dicho Código es un plexo normativo que va más allá del mero establecimiento de un régimen de aranceles y prohibiciones económicas y que, como toda ley de la Nación, extiende su alcance a la totalidad del territorio polltico argentino, en el que corresponde incluir al Río de la Plata en su franja costera, pues allí nuestro país ejerce plenamente su soberanía.

En consecuencia, agregó, al ser la franja costera parte del territorio nacional y alcanzada por el código de la materia, carece de relevancia que en ese espacio rijan o no aranceles o prohibiciones económicas para cuestionar con ello los memorandos 13, 14 y 16199 pues estas disposiciones fueron dictadas para prevenir la comisión de ilícitos aduaneros en grado de delito o infracción, función esencial de la Dirección General de Aduanas.

Por último, negó que la mercadería cargada para ser expendida en las tiendas libres a bordo del buque pueda ser considerada “rancho” pues, según lo establece el art. 509  del Código Aduanero, la persona a cuyo cargo se encuentre el medio de transporte no puede dar a la mercadería que constituye “rancho” otro destino que el consumo a bordo. Esta idea, remarcó, se refuerza con la previsión del art. 137  del citado código, que establece un mecanismo para imposibilitar el ingreso al territorio aduanero de la mercadería de tal carácter.

En mi opinión; el remedio federal es formalmente admisible, toda vez que halla en juego la inteligencia de nonnas federales (“Tratado del Río de la Plata y su frente marítimo”, aprobado por ley 20.645 , leyes 22.056, 22.415 y resolución ANA 3751/94) y l.decisión definitiva del superior tribunal de la causa es contraria a los derechos que la vencida fundó en aquéllas (art. 14, incs. 1° y 3° , de la ley 48).

-IV –

Liminarmente, es necesario advertir que, en su tarea de establecer la correcta interpretación de las normas de carácter federal, V.E. no se encuentra limitada por las posiciones del tribunal apelado y del recurrente, sino que le incumbe realizar una declaración sobre el punto disputado (art. 16 , ley 48), según la inteligencia que rectamente les otorgue (arg. Fallos: 307:1457; 320:1915 , entre otros).

Los memorandos 13/99 y 14/99 (modificado por su similar 16/66) disponen, acordando una correcta interpretación a sus expresiones, que las tiendas situadas en buques de bandera’ argentina o extranjera, que se hallen en el ámbito de la competencia jurisdiccional de la República Argentina, no serán consideradas “libres” frente a la ley argentina y que las mercaderías alH adquiridas quedarán sujetas a las previsiones de equipaje fijadas por la resolución (ANA) 3751/94.

Desde esta perspectiva, estimo que no resulta cuestionable 10 dispuesto por la autoridad aduanera pues es claro que las tiendas situadas a bordo de los buques que opera la actora difieren de aquellas libres ubicadas “en los aeropuertos internacionales que cuenten con servicio permanente de aduanas”, único supuesto de franquicia vigente para tal tipo de tiendas en nuestro sistema juridico, regulado en foOlla específica por la ley 22.056 (cfr. art. 1°). Esta interpretación literal es corroborada por el mensaje que acompafió este proyecto de ley, en el cual se consignó como fmaliclad del régimen, a la vez que brindar confort al viajero. peOllitir que, con la explotación de ese rubro comercial, se obtengan recursos orientados ‘a recuperar el costo de operación y mantenimiento de los “aeropuertos”.

Es evidente, entonces, que el legislador seleccionó a los aeropuertos descartando la instalación de tiendas libres en puertos, buques, rutas u otros sitios, lo cual indica que priorizó el tráfico aéreo por sobre otras modalidades.Por tal motivo, carece de fundamento dispensar un tratainiento analógico o extensivo para abarcar también a las tiendas de la aquí demandante (arg. Fallos: 289:508; 292:353; 300:1153 y 316:1567), pues la primera regla de interpretación de la leyes dar pleno efecto a la intención del legislador y la primera ¡fuente para detenninarla es su letra (conf. Fallos: 308: 1745, 1861; entre muchos otros).

– V-

A mayor abundamiento, considero necesario aclarar que la instalación y el manejo de otro tipo de tiendas, diferentes de las comprendidas en las previsiones de la ley 22.056, en los buques de la aetara, constituyen manifestaciones válidas de su derecho de trabajar y ejercer industria lícita, amparado por el arto 14 de la Constitución Nacional y sujeto a una razonable reglamentación.

De esta afirmación se derivan dos importantes consecuencias que no pueden pasar inadvertidas en este análisis.

En primer Jugar, como lo reconoce también la propia demandada, que las transacciones perfeccionadas en esas tiendas son llevadas a cabo en buques situados fuera del tetritorlo aduanero (cfr. fs. 40 vta. y 729) y, por ende, que las mercaderias allí adquiridas quedarán sujetas a los derechos de importación y exportación al momento de su introducción a ‘este último ámbito espacial (art. 9º , Código Aduanero). En esta oportuuidad, como lo destaca el memorando 14/99 y su modificatorio, se realizarán las tareas de control de equipajes y valoración que normalmente se llevan a cabo cuando cualquier otra mercadería proveniente del extranjero es nacionalizada.

En segundo ténnino, que quien resulte responsable de la operatoria de estas tiendas deberá abonar todos los tributos -nacionales y locales- que correspondan por la actividad que en ellas se realiza, de conformidad con la legislación vigente.

– VI-

En virtud de lo aquí dicho, opino que corresponde admitir la queja, declarar ;procedente el recurso extraordinario interpuesto y revocar la sentencia apelada.

Buenos Aires, 30 de junio de 2009

ES COPIA

LAURA M.MONTI

Corte Suprema de Justicia de la Nación

Buenos Aires,. 31 de julio de 2012

Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por la demandada en la causa Los Cipreses S.A. C/ Administración Federal de Ingresos Públicos – Dirección General de Aduanas”, para decidir sobre su procedencia.

Considerando:

1 O) Que la Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, al revocar la sentencia de primera instancia, declaró la nulidad de los memorandos 13/99 y 14/99 -este último modificado por su similar 16/99- emitidos por el Departamento de Aduana de Buenos Aires, mediante los cuales se dispuso comunicar a las empresas de transporte fluvial que los buques de bandera argentina no podrán contar con tiendas libres a bordo y que en los de bandera extranjera no podrá efectuarse la venta de p roductos de tienda libre en aguas argentinas y del Río Paraná, debiendo observarse, además, que las mercaderías adquiridas no excedan las previsiones de equipaje conforme a la resolución 3751/94 (fs. 715/717).

2 o) Que, para así decidir, el a quo señaló que el art. 2º del Código Aduanero caracteriza al territorio aduanero como el ámbito donde se aplica un mismo sistema arancelario y de prohibiciones de carácter económico a las importaciones y a las exportaciones, y que su determinación concreta se obtiene por exclusión de los ámbitos sometidos a la soberanía nacional contemplados en el art.30 de dicho cuerpo, que excluye del territorio aduanero a los ríos internacionales, entendiendo por tales los que separan dos Estados a modo de frontera entre ambos, como ocurre con el Río de la Plata.

Agregó que el Tratado del Río de la Plata, suscripto entre la República Argentina y la República Oriental del Uruguay, contempla una franja costera de siete millas marinas en la cual se aplica la jurisdicción exclusiva del Estado con costas adyacentes, y para el resto de las aguas del río, denominadas “aguas de uso común”, no prevé ninguna norma que pueda interferir con las facultades que el Código Aduanero otorga al servicio aduanero en esos ámbitos. De esta manera -sostuvo el a quo- el ingreso del buque transportando mercadería a la franja costera argentina del Río de la Plata no significa el ingreso al territorio aduanero y por lo tanto no hay importación para consumo que pueda dar lugar a la aplicación de los derechos de aduana o a las prohibiciones de carácter económico, las que comenzaran a regir recién cuando los efectos que transporte el pasajero arriben a puerto argentino. Mientras tanto, los productos a bordo con destino a la venta a los pasajeros constituyen para el transportista parte del “rancho” que incluye entre otras cosas a la mercadería necesaria para el consumo propio del buque y para el de su tripulación y pasaje, y una vez que el pasajero adquiera la mercadería deberá afrontar, al arribo del buque al territorio argentino, los trámites para su ingreso al territorio aduanero, a cuyo fin deberá ajustarse a las reglas del equipaje.

De acuerdo con ello, el a quo concluyó que la venta a bordo de un buque antes de su arribo a territorio aduanero no requiere autorización del servicio aduanero y que, por consiguiente, las disposiciones administrativas impugnadas han interferido ilegítimamente -por manifiesta incompetencia material- un circulo vital de intereses protegido por los arts.14 y 20 de la Constitución Nacional.

3º) Que contra este pronunciamiento, la demandada interpuso el recurso extraordinario de fs. 722/731, que al ser denegado a fs. 738, motivó la presente queja.

La recurrente expresa que si bien es cierto que según el art. 3 del Código Aduanero los ríos internacionales no constituyen territorio aduanero, no es menos cierto que dicho código conforma un plexo normativo que va mucho mas allá del mera establecimiento de un régimen de aranceles y prohibiciones económicas y que el mismo, como toda ley de la Nación, extiende su alcance a la totalidad del territorio político argentino, en el que corresponde incluir al Río de la Plata en su franja costera, pues allí la República Argentina ejerce plenamente su soberanía.

En consecuencia -agrega- al ser la franja costera parte del territorio nacional y alcanzada por el código de la materia, no se entiende que relevancia tiene que en ese espacio rijan o no aranceles y prohibiciones económicas para cuestionar con ello los memorandos 13, 14 Y 16/99, cuando estos fueron dietados para prevenir la comisión de ilícitos aduaneros en grada de delito o infracción, que es la función esencial de la Dirección General de Aduanas.

Por otra parte, niega que la mercadería cargada para ser expendida en las tiendas libres a borda pueda ser considerada “rancho” , pues según el art. 509  del Código Aduanero, esa mercadería solo puede destinarse para su consumo a bordo y no con posterioridad al mismo, idea que se ve reforzada con la previsión del art. 137 del mencionado código, que establece un mecanismo para impedir que la mercadería de rancho ingrese al territorio aduanero.

Por último, señala que la sentencia apelada concede a la actora una habilitación para el funcionamiento de una verdadera tienda libre sin una ley formal que lo establezca, tal como lo requiere el art.591  del Código Aduanero, y pese a que la ley 22.056 expresamente limita la existencia de free shops a espacios relacionados con el transporte aéreo, que no es el caso de autos.

4°) Que de los considerandos precedentes se desprende que la recurrente no ha refutado el argumento central de la sentencia apelada, referente a que la Dirección General de Aduanas carece de facultades legales para dictar disposiciones que, como las aquí cuestionadas, regulan actos cumplidos fuera del territorio aduanero.

Sobre este punto, los agravios de la apelante se limitan a argumentar que el Código Aduanero extiende su alcance a la franja costera del Río de la Plata y que los memorandos impugnados

fueron dictados en cumplimiento de la función esencial de la Aduana de controlar y fiscalizar el tráfico internacional de mercaderías, pero no hace referencia a ninguna norma legal que habilite a di cho organismo a dictar las disposiciones cuestionadas.

En tales condiciones, y toda vez que la recurrente tampoco expone fundamentos que sustenten una diversa inteligencia de las normas federales aplicadas, el recurso extraordinario resulta improcedente (Fallos: 302:1519; 306:1011; 310:2277; 332:51) .

Por ello, oída la señora Procuradora Fiscal, se desestima la queja. Declárese perdido el depósito de fs. 83. Hágase saber y archívese, previa devolución de los autos principales. CARLOS S. FAYT – JUAN CARLOS MAQUEDA –

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