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Responsabilidad del conductor del ómnibus que atropelló al peatón que había quedado parado sobre la doble línea amarilla divisoria.

Partes: Columbia S.A. de Segs. c/ Leiva Ceferino y otros s/ cobro de pesos y Columbia S.A. de Segs. c/ Leiva Ceferino y otros s/ cobro de pesos

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Morón

Sala/Juzgado: III

Fecha: 2-oct-2012

Cita: MJ-JU-M-75348-AR | MJJ75348 | MJJ75348

Responsabilidad del conductor del ómnibus que atropelló al peatón que había quedado parado sobre la doble línea amarilla divisoria de las manos de circulación a la espera de poder continuar su marcha. Cuadro de rubros indemnizatorios.

 

Sumario:

1.-Cabe confirmar la sentencia que hizo lugar a la demanda de daños incoada por el peatón embestido por un colectivo, pues el carácter de conductor profesional que ostenta todo aquel que transporta pasajeros, más aún tratándose de una línea con recorrido fijo que circula varias veces al día por la zona, debe conocer que las condiciones de visibilidad no son buenas ante la carencia de luminarias públicas y que se trata de una zona sumamente oscura ; es por ello que debió estar atento al cruce de peatones que, ante la falta de infrestructura y señalización para atravesar una vía de circulación rápida tan importante como la ruta provincial en cuestión, normalmente lo hacen a la altura de las bocacalles o en proximidades a ellas.

 

2.-El art. 71  del Código de Tránsito vigente al momento del accidente dispone que de no existir senda peatonal se considerará zona reservada para el peatón la parte de la calzada que prolonga la acera en sentido longitudinal; y es por este sector habilitado por donde la víctima emprendió el cruce de la ruta a la altura de la intersección con la calle, al ser embestido mientras había quedado parado sobre la doble línea amarilla divisoria de las manos de circulación a la espera de poder continuar su marcha.

 

3.-Dispone el art. 902  de CCiv. que cuanto mayor sea el deber de obrar con prudencia y pleno conocimiento de las cosas, mayor será la obligación que resulte de las consecuencias posibles de los hechos; y en el caso, el conductor pudo haber extremado las medidas de seguridad haciendo uso del guiño de la luces altas en oportunidad de acercarse al cruce de la arteria referida y de esa forma advertir la presencia de peatones o cualquier obstáculo propio del tránsito.

 

4.-Si bien el conductor debió haber puesto el máximo de cuidado para sortear cualquier situación que se le presentara, la presencia -no aparición repentina- del peatón en el medio de la calzada metros antes de llegar a la intersección con otra calle, no alcanza a configurar un caso fortuito imposible de prever o de haberse previsto imposible de evitar.

Fallo:

En la ciudad de Morón, Provincia de Buenos Aires, a los dos días del mes de Octubre de dos mil doce, reunidos en la Sala III del Tribunal, los señores Jueces de la Excma. Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial de Morón, doctores Eugenio A. Rojas Molina, y Juan Manuel Castellanos para pronunciar sentencia en los autos caratulados: «COLUMBIA S.A. DE SEGS. C/ LEIVA, CEFERINO y otros S/ COBRO DE PESOS» y «COLUMBIA S.A. DE SEGS. C/ LEIVA, CEFERINO y otros S/ COBRO DE PESOS», habiéndose practicado el sorteo pertinente (arts. 168 de la Const. de la Provincia de Buenos Aires y 266  del Código de Procedimientos Civil y Comercial), resultó que debía observarse el siguiente orden; Dres.: CASTELLANOS-ROJAS MOLINA, resolviéndose plantear y votar las siguientes:

 

C U E S T I O N E S

 

1ra.: ¿Es justa la sentencia apelada de fs. 546/560?

 

2da.: ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?

 

V O T A C I O N

 

A LA PRIMERA CUESTION: el señor Juez doctor Castellanos dijo:

 

I.- A fs. 564 la actora apela la sentencia única de fs. 546/560 (expdtes. nros. 26.270 y 34.400), recurso concedido libremente fs. 566 vta. y declarado desierto en esta Alzada a fs. 737 (R.I. 72/12) por no expresar agravios. A su tiempo a fs. 565 y fs. 566 también apeló la codemandada Almafuerte Empresa de Transportes S.A.C.I. y la citada en garantía Bernardino Rivadavia Coop. Ltda. por ambas actuaciones, recursos concedidos a fs. 566 vta. fundados ambos con la expresión de agravios de fs. 740/742, sin réplica de la contraria.-

 

El fallo en crisis hizo lugar a las demandas entabladas por Columbia S.A. de Seguros contra Ceferino Leiva y Almafuerte Empresa de Transportes S.A.C.I (expdte. 26.270) por repetición de los gastos que tuviere que pagar en el juicio laboral «Morono, Olga Esther c/ Asociación Civil María Auxiliadora s/ accidente de trabajo» -art.80  de la ley de seguros nro. 17.418- en su carácter de compañía aseguradora de la empleadora, condenándolos solidariamente a pagar la suma de $829.80, comprensivos de los gastos de sepelio desembolsados a raíz del fallecimiento de la Sra. Olga Raquel Sosa -empleada- en ocasión de un accidente in itínere, y de los honorarios profesionales del letrado interviniente en aquel proceso, ello con más sus intereses (tasa pasiva). Eximió de responsabilidad a los restantes codemandados, Sr. Carlos Alberto Rodríguez y Transporte Ideal San Justo S.A. –

 

En lo concerniente al exdte. 34.400, causa que a fs. 352/vta. fuera acumulada a la anterior homónima referida, la a quo admitió parcialmente el reclamo de la misma aseguradora, pero en este caso por repetición de la suma que tuvo que abonar en el juicio laboral mencionado en concepto de indemnización por fallecimiento en los términos de la ley 9.688, condenando solidariamente a los codemandados Leiva y Almafuerte Empresa de Transportes a pagarle la suma de $54.492, más los mismos intereses determinados en el acumulado, haciendo extensiva la condena a la citada en garantía, Seguros Bernardino Rivadavia Coop. Ltda. Eximió de responsabilidad a Rodríguez y Transporte Ideal San Justo como así también a Seguros Bernardino Rivadavia Coop. Ltda. en su rol de aseguradora de estos últimos.-

 

Declaró inaplicable el Decreto 260/97 e impuso las costas de la forma detallada en el punto VI), al que me remito por razón de brevedad, posponiendo la regulación de honorarios para su oportunidad.-

 

II.- Afecta a los recurrentes la valoración que hace la a quo del material probatorio para atribuirles la exclusiva responsabilidad en el evento dañoso.-

 

Expone que sustentó su decisión en base a los tres testigos que depusieron en sede penal y en la peritación accidentológica.

 

Enmarca la conducta de la occisa, Sra.Sosa, en la figura del peatón distraído, destacando que si bien es una contingencia del tránsito, ello no es un principio rígido ni absoluto, debiendo ponderarse cada caso en particular, puesto que de lo contrario se condenaría siempre al conductor sin evaluar el accionar de la víctima.-

 

Manifiesta que está acreditado en sede penal que la causante no cruzó por la senda peatonal y que por tales razones debió haber tomado los recaudos necesarios antes de emprender el cruce de la ruta en una mañana, en la que acorde a la época del año (mes de junio) era aún de noche y llovía.

 

Transcribe jurisprudencia del fuero nacional que analiza la figura del peatón distraído a fin de reforzar sus argumentos.

 

Solicita se revoque el dispositivo sentencial con imposición de costas a la accionante.-

 

III.- Antes de ingresar al tratamiento del recurso es útil efectuar un breve resumen del curso de las actuaciones para clarificar el panorama fáctico jurídico traído a debate.-

 

-En autos «Morono, Olga Esther c/ Asociación Civil Instituto María Auxiliadora s/ Accidente de Trabajo» -que en este acto se tienen a la vista- el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Laboral nro. 26 hizo lugar a la demanda incoada por la Sra. Olga Esther Morono de Sosa por el fallecimiento de su hija Olga Raquel Sosa a causa del siniestro acaecido el 18/06/1991 en ocasión de dirigirse a su lugar de trabajo (in itinere). Allí se condenó en los términos del art. 8  y cctes. de la ley 9688 a la demandada, Asociación Civil Instituto María Auxiliadora a pagar a la actora la suma de $25.220 con más sus intereses en concepto de indemnización por fallecimiento, haciendo extensivos los alcances del fallo a su aseguradora, Columbia S.A. de Seguros (en liquidación), quien le brindara cobertura a la fecha del evento.Asimismo se rechazó la pretensión por gastos de sepelio en razón de que lo abonado por la demandada se ajustaba al tope legal de la norma mencionada.-

 

-A raíz de ello, Columbia S.A. de Seguros interpone las demandas en los términos que ya fueran detallados en el punto I.- del presente al elaborar la síntesis del fallo recurrido, al que me remito en razón de brevedad.

 

En el caso de autos se encuentra probado y no discutido por los accionados que el día 18 de junio de 1991 alrededor de las 7.15 hs., el Sr. Leiva, al comando del interno 301 de la línea de colectivos 218 perteneciente a la codemandada Almafuerte S.A., en momentos que circulaba por la ruta 3 en las inmediaciones con la intersección de la calle Juan Jofré embistió a la Sra. Sosa, provocándole la muerte.-

 

Difieren las partes respecto a la mecánica del accidente.-

 

Como ya lo he adelantado en el punto II.- el tópico que viene atacado es la atribución de la responsabilidad a los codemandados Leiva, Almafuerte Empresa de Transporte y a la citada en garantía Seguros Bernardino Rivadavia (art. 118  de la ley 17.418) en el acaecimiento del hecho dañoso.-

 

La a quo interpretó que en atención a los elementos probatorios rendidos en la causa los recurrentes no han logrado demostrar la culpa de la víctima (art. 1113, 2do. párr.  del CCiv.) en el suceso que tuvo el fatal desenlace.-

 

Ello sumado al reconocimiento que hiciera el propio Sr. Leiva de haber embestido a la Sra.Sosa.-

 

Para poder dar solución al entuerto que se plantea, en primer lugar debo sopesar las manifestaciones vertidas por los recurrentes enfocadas a la limitación incurrida por la aquo en la apreciación de los elementos de prueba para arribar a la atribución de responsabilidad.-

 

Bajo tal prisma no es cierto que sólo haya ponderado «.tres testigos de la causa penal y el contenido de la peritación accidentológica» (sic).

 

Véase que efectúa una enumeración no sólo de los elementos que estimó relevantes en la causa penal «Leiva, Ceferino y Rodríguez, Carlos s/ homicidio culposo» que tuvo a la vista (declaraciones de los imputados y testigos, peritación), sino que hizo lo propio con los autos del fuero laboral venidos ad effectum videndi, sin dejar de lado las probanzas de las presentes actuaciones (26.270 y 34.400), citando las piezas que entendió concernientes para arribar a la solución.-

 

Independientemente de la suerte que depare el recurso al ser tratado en la Alzada, de la lectura del fallo se advierte que no le asiste razón en este punto al apelante.

 

Liminarmente, cabe señalar que al haberse producido en la especie un accidente de tránsito en el cual resultó víctima un peatón, con la participación en el mismo de un automotor, le basta al damnificado probar el hecho y su contacto con la cosa peligrosa y/o riesgosa, puesto que la ley toma en cuenta como factor para atribuir responsabilidad al dueño o guardián el «riesgo creado», prescindiendo, en principio, de toda apreciación de su conducta desde el punto de vista subjetivo, pues no interesa si de su parte existe culpa, ni invierte la carga procesal de la prueba. Aun cuando probasen su falta de culpa, ello carecería de incidencia para excluir su responsabilidad porque deben acreditar la concurrencia del supuesto previsto en la frase final de la segunda parte, 2° párrafo del art.1113 del Código Civil, esto es, que la conducta de la víctima o de un tercero interrumpió total o parcialmente el nexo causal entre el hecho y el daño» (SCBA, C 112545 S 12-9-2012 , Juez SORIA (SD) CARATULA: Falomir, Olga Irma c/ Avendaño, Hugo W. y otros s/ Daños y perjuicios y C. 112.545. Acum. «Falomir, Dora Ester y otros contra Avendaño, Hugo Wilfredo. Daños y perjuicios» MAG. VOTANTES: Soria-Pettigiani-de Lázzari-Hitters-Negri TRIB. DE ORIGEN: CC0001SI).-

 

En consecuencia, al haberse reconocido y acreditado en autos que el daño se produjo a resultas del contacto de la actora con la cosa, debe evaluarse si ha logrado el accionado acreditar la culpa de la víctima para eximirse total o parcialmente de responsabilidad en el evento.-

 

Para tal guisa analizaré las pruebas rendidas en autos, pero únicamente las que fueren esenciales y decisivas para el fallo de la causa (cfr. arts. 375  y 384  del CPCC).-

 

Veamos.

 

-A fs. 1 de la causa penal referida, el codemandado Leiva se presentó en forma espontánea en sede policial el día del evento (18/06/1991) declarando que momentos antes de las 07.10 hs. en Ruta 3 e inmediaciones de la intersección con la calle Jofré COLISIONÓ CON EL COLECTIVO QUE CONDUCÍA -interno 301 de la línea 218 perteneciente a la empresa Almafuerte- A UNA PERSONA DEL SEXO FEMENINO.-

 

El efectivo policial comisionado para apersonarse al lugar de los hechos ese mismo día junto con Leiva, relató que lloviznaba y que A UNOS METROS DE LA INTERSECCIÓN DE LAS ARTERIAS CITADAS, en la línea divisoria de las dos manos de circulación que tiene la Ruta 3 había restos de sangre sobre el asfalto.-

 

-A fs. 5 vta., declara en comisaría el Sr. Carlos Alberto Rodríguez, chofer de la línea 96, interno 29.Expone que en momentos en que el interno de la línea Almafuerte colisiona a la víctima, ésta es despedida hacia la mano contraria por donde él se desplazaba, golpeando el cuerpo de Sosa contra el lateral izquierdo del colectivo que él conducía para luego caer al asfalto.-

 

-A fs. 7, personal de la dependencia policial con jurisdicción en el lugar se avecina a la escena de los hechos para elaborar un croquis y tomar fotografías del lugar, pudiendo constatar que «sobre la línea divisoria de ambos sentidos de circulación y a un metro y medio aproximadamente de la línea que determina la intersección con la arteria de mención (Jofré) se logran visualizar manchas parduscas compatibles con líquido hemático.» (subrayado y resaltado agregados).-

 

-A fs. 8 luce croquis que aclara la posición y orientación de los vehículos involucrados y el lugar en donde se encontraron los restos de sangre.-

 

-A fs. 11 declara el Sr. Veliz quien resulta ser testigo ocular del siniestro. Expone que el colectivo de la línea 96 en el que venía, circulaba por la Ruta 3 en dirección hacia San Justo. Que en un momento dado vio que un colectivo de la línea 218 colisiona con el guardabarros delantero a una mujer que se hallaba en medio de la ruta parada con intenciones de cruzar y al ser embestida es arrojada hacia la mano en la que circulaba el colectivo en el que venía, siendo así también embestida por éste. Agrega que el lugar estaba sumamente oscuro y que el interno de la línea 218 venía con las luces reglamentarias encendidas.-

 

-A fs. 12 el Sr. Horacio Iglesias, quien también viajaba en el interno de la línea 96, si bien no fue testigo ocular, coincide con Veliz en cuanto que el colectivo en el que venía pasa a la mujer y observa que también venía otro colectivo en el sentido contrario escuchando un fuerte golpe sobre el costado izquierdo.-

 

-A fs. 13 declara la Sra.Mónica Hegueburu quien también era pasajera del interno de la línea 96 -y si bien aclara que no vio la colisión- aclara que venía a una velocidad moderada y escuchó decir al chofer: «la atropelló y me la tiró a hacia mí».

 

-A fs. 14 obra el testimonio Roberto Palladino, quien también viajara al momento del hecho en la línea 96. Coincide con el relato de los testigos anteriores pero detalla que al estar parado a la altura de la rueda trasera del lado izquierdo sintió un fuerte golpe sobre el costado izquierdo.

 

Los tres testigos que declararon en sede penal negaron tener relación con la víctima, por los que les asisto plena veracidad para resolver la cuestión, más aún cuando uno de ellos ha presenciado el accidente resultando de vital importancia para dilucidar la cuestión.- (arts. 375 , 456  y 384  del CPCC).-

 

En cuanto a la pericia accidentológica de fs. 59/60 vta., mas allá de arrojar apreciaciones técnicas, arriba a símiles conclusiones que las versiones aportadas por los testigos respecto a la mecánica del accidente, concluyendo que el interno de la línea 218 resulta ser el embestidor mecánico y la víctima la embestida en primera instancia; y atento la proyección que tomó la Sra. Sosa ante el impacto, en segunda instancia resultó agente activa o embestidora del colectivo de la linea 96.-

 

A través de su propia declaración en sede penal el coaccionado Leiva, no desconoce, sino que reconoce el hecho ilícito, de forma tal que, reitero, se encuentra por demás probado el nexo causal existente entre el hecho y el daño, presupuesto esencial de la responsabilidad civil.-

 

Resulta evidente que Leiva incurrió en una conducta desaprensiva.El carácter de conductor profesional que ostenta todo aquel que transporta pasajeros, más aún tratándose de una línea con recorrido fijo que circula varias veces al día por la zona, debe conocer que las condiciones de visibilidad no son buenas ante la carencia de luminarias públicas y que se trata de una zona «sumamente oscura» -declaración del testigo Veliz y fotografías de fs. 40/vta., causa penal-; es por ello que debió estar atento al cruce de peatones que, ante la falta de infrestructura y señalización para atravesar una vía de circulación rápida tan importante como la Ruta 3, normalmente lo hacen a la altura de las bocacalles o en proximidades a ellas, como ocurrió en autos, tal como se advierte en croquis.

 

Conforme el art. 71 de la ley 5800 -Código de Tránsito vigente en aquel momento-, en su capitulo dedicado a la prioridad de paso de peatones y vehículos se deja establecido que el peatón tiene prioridad sobre los vehículos para atravesar la calzada por la senda de seguridad señalizada para tal objeto; de no existir esta demarcación se considerará zona reservada para el peatón la parte de la calzada que prolonga la acera en sentido longitudinal; y es por este sector habilitado por donde Sosa emprendió el cruce de la ruta a la altura de la intersección con la calle Juan Jofré, tal como se advierte del croquis que nos ilustra la escena del siniestro. Atento la observación de las pruebas referidas, el hecho de no existir línea demarcatoria del paso peatonal, y acorde con la norma, poco importa si cruzó «a un metro y medio de la línea que determina la intersección» (sic)(fs. 7, causa penal), no siendo esta circunstancia una valla infranqueable que obligue a distribuir la responsabilidad por el accionar de la propia víctima.-

 

Tal principio vuelve a ser reiterado en el 76, inc. 1ero, 2do.párrafo al regularse en lo específico el tránsito de peatones.-

 

En atención al mentado croquis y fotos se trata de una zona urbana, debiendo presumir que a la hora en que sucedió el accidente haya una constante circulación de peatones y pasajeros que ascienden y descienden de las distintas líneas de colectivos que por allí circulan.

 

Dispone el art. 902  de CCiv. que cuanto mayor sea el deber de obrar con prudencia y pleno conocimiento de las cosas, mayor será la obligación que resulte de las consecuencias posibles de los hechos.-

 

Asimismo pudo haber extremado las medidas de seguridad haciendo uso del guiño de la luces altas en oportunidad de acercarse al cruce de la arteria referida y de esa forma advertir la presencia de peatones o cualquier obstáculo propio del tránsito.-

 

Ahora bien; en sede civil invoca en los términos del art. 1113, 2do. párr. del CCIV. como causal de exoneración de responsabilidad la exclusiva culpa de la víctima.-

 

Y para que tal eximente legal pueda ser considerada debe ser verosímilmente probada la conducta de la víctima que con una actitud desaprensiva y negligente haya interrumpido total o parcialmente el nexo causal entre el hecho y el daño para que pueda configurarse este supuesto.-

 

Ateniéndome al relato del testigo ocular referido en este punto y demás pruebas citadas, he de colegir que Sosa, aprestándose a culminar el cruce de la Ruta Nacional nro. 3 a metros de la intersección con una arteria -y por el lugar habilitado por la normativa-, se encontraba detenida en el medio de la calzada sobre la doble línea amarilla divisoria de las manos de circulación a la espera de poder continuar su marcha.No hay que olvidar, porque de lo contrario se desnaturalizaría la finalidad tuitiva que tiene la doctrina del riesgo, que al tiempo de juzgar la existencia de las eximentes, deba actuarse con un criterio restrictivo, pues los factores de atribución de responsabilidad deben ceder sólo en casos excepcionales, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha considerado que la culpa de la víctima, para constituirse en eximente total de la responsabilidad debe revestir los caracteres de imprevisibilidad e irresistibilidad, propias del caso fortuito» (voto del Dr. Conde, Sala II en causa «Alarcón Oscar c/ Aguirre Ramón) (sobresaltado y subrayado agregado).-

 

Por tal motivo, si bien el Sr. Leiva debió haber puesto el máximo de cuidado para sortear cualquier situación que se le presentara, desde mi óptica la presencia -NO APARICION REPENTINA- del peatón en el medio de la calzada metros antes de llegar a la intersección con Juan Jofré, no alcanza a configurar un caso fortuito imposible de prever o de haberse previsto imposible de evitar (art. 514  del CCIV.).-

 

Del plexo probatorio adunado a la presente causa como así también de la Causa Penal Nº 32.592, que en este acto tengo a mi vista (arts. 375, 384, 456; 474 del C.P.C.C.), se desprende que el demandado no ha logrado probar la culpa de la víctima en los términos del art. 1113, 2do. párrado del CCiv.-

 

En razón de todo lo expuesto, comparto en un todo lo expresado en la sentencia respecto a la atribución de responsabilidad (arts. 902 , 1113; 375 , 384 , 456  y ccs. del CPCC; 61, 71, 76 y ccdtes. de la Ley 5800 -Código de Transito vigente en el momento del hecho-).

 

Así lo decido.

 

IV.- Por todo lo expuesto, y si mi punto de vista fuere compartido, corresponderá confirmar el decisorio en todo cuanto ha sido materia de agravio (arts. 902, 1113; 375, 384, 456 y ccs. del CPCC; 61, 71, 76 y ccdtes.de la Ley 5800 -Código de Transito vigente en el momento del hecho-). Las costas de Alzada deberán quedar a cargo de la apelante que resulta vencida (art. 68  del CPCC). Deberá diferirse la regulación de honorarios para su oportun idad (arts. 31 y 51 del Dec. Ley 8904/77) –

 

Voto, en consecuencia, POR LA AFIRMATIVA.-

 

A la misma cuestión el Señor Juez Doctor ROJAS MOLINA, por iguales fundamentos votó también POR LA AFIRMATIVA.-

 

A LA SEGUNDA CUESTION, el señor Juez doctor Castellanos, dijo:

 

Conforme se ha votado en la cuestión anterior, corresponde confirmar el decisorio en todo cuanto ha sido materia de agravio. (arts. 902, 1113; 375, 384, 456 y ccs. del CPCC; 61, 71, 76 y ccdtes. de la Ley 5800 -Código de Transito vigente en el momento del hecho-). Las costas de Alzada deberán quedar a cargo de la apelante que resulta vencida (art. 68 del CPCC). Deberá diferirse la regulación de honorarios para su oportunidad (arts. 31 y 51 del Dec. Ley 8904/77) –

 

ASI LO VOTO .

 

El Señor Juez, Doctor Rojas Molina por los mismos fundamentos, votó en análogo sentido.

 

Con lo que terminó el Acuerdo dictándose la siguiente:

 

S E N T E N C I A

 

Morón, 2 de Octubre de 2012.-

 

AUTOS Y VISTOS: De conformidad al resultado que arroja la votación que instruye el Acuerdo que antecede, por unanimidad se confirma el decisorio en todo cuanto ha sido materia de agravio. Las costas de Alzada se imponen a la apelante vencida (art. 68 del CPCC). Se difiere la regulación de honorarios para su oportunidad (arts. 31 y 51 del Dec. Ley 8904/77) –

 

EUGENIO A. ROJAS

 

JUEZ

 

MOLINA JUAN MANUEL CASTELLANOS

 

JUEZ

 

Ante mí: MAURICIO JANKA

 

Secretario de la Excma. Cámara de Apelación

 

en lo Civil y Comercial Sala III

 

del Dpto. Judicial Morón

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