Que la transportada fuera pariente de la conductora no excluye la responsabilidad de aquéllos por los daños sufridos en el accidente.

Partes: M. G. d. H. S. L. y otros c/ C. J. M. y/u otra s/ ordinario

Tribunal: Cámara de Apelaciones de Concepción del Uruguay

Sala/Juzgado: Civil y Comercial

Fecha: 25-jun-2012

Cita: MJ-JU-M-75218-AR | MJJ75218 | MJJ75218

Que la transportada fuera pariente de la conductora o del titular registral del vehículo no excluye la responsabilidad de aquéllos por los daños sufridos por la actora en el accidente ocurrido.

Sumario:

1.-Cabe acoger la demanda de daños y perjuicios por las lesiones sufridas por la hija de los actores mientras era transportada benévolamente, pues la relación de responsabilidad del demandado queda configurada puesto que, aún cuándo hubiera probado el consentimiento o pedido de los padres de la actora en el transporte o que el actor y demandado fueran parientes, igualmente sería insuficiente para neutralizar la responsabilidad objetiva en cuestión, consecuencia de su titularidad del vehículo involucrado.

2.-En nada cambia la calificación de transporte benévolo o de cortesía que determina un régimen de responsabilidad extracontractual la circunstancia de que la actora se hubiese subido al automotor por invitación de la conductora o que ésta haya accedido a un requerimiento formulado por aquélla, o que posean lazos de parentesco, pues quedan reunidos los requisitos necesarios para que se configure el transporte benévolo.

3.-El simple hecho de aceptar voluntariamente compartir un viaje en automóvil no constituye, en principio, una conducta imprudente por sí, salvo que por circunstancias especiales ese viaje implicara un riesgo anormal o extraordinario; la tesis contraria implicaría admitir la llamada teoría de la aceptación de riesgo por la víctima , como eximente o limitante de la responsabilidad en el transporte benévolo, lo cual debe desecharse.

4.-Al transportado le bastará con acreditar el transporte, el acaecimiento del hecho dañoso y la relación causal entre éste y el vehículo que gratuitamente lo transportaba; probados dichos extremos, el transportista, para eximir su responsabilidad, deberá acreditar que la víctima o un tercero fueron con su accionar la causa de su propio agravio.

Fallo:

ACUERDO:

En la ciudad de Concepción del Uruguay, Provincia de Entre Ríos, a los VEINTICINCO días de junio de 2012, reunidos en el Salón de Acuerdos de la Excma. Cámara de Apelaciones los miembros de la Sala en lo Civil y Comercial, señores Vocales Dres. Gustavo E.Marcó, Luis A.Ahumada y Ricardo R.Rojas, para conocer del recurso deducido en los autos «M. G. d. H. S. L. Y OTROS C/C. J. M. Y/U OTRA S/ ORDINARIO», respecto de la sentencia de fs.271/276; de conformidad al sorteo de ley oportunamente realizado, art. 260  C.P.C. la votación deberá efectuarse en el siguiente orden: Sres. Vocales Dres. ROJAS, MARCO, AHUMADA.

Estudiados los autos la Sala planteó la siguiente cuestión a resolver:

Es ajustada a derecho la sentencia de Fs.271/276 apelada, en lo que ha sido materia de recurso.?

A la cuestión propuesta el Sr. Vocal Dr. Rojas, dijo:

Que es apelada por la parte demandada la sentencia que hace lugar a la acción.-

1- Se promueve la presente acción por los letrados Cabrera Juan Carlos y Ponce Uriel Humberto en representación de la Sra. S. L. M. G. de H. y F. C. H. en su carácter de padres de la menor S. D. H. quién, siendo transportada voluntariamente en el automóvil del demandado José María Cevallos -conducido en la emergencia por una hija de éste último- sufriera lesiones con motivo de un accidente cuando se desplazaban por la ruta provincial n° 20 de ripio, y al arribar a una curva no puede controlarse el vehículo y vuelca el mismo.-

Se sostiene en el promocional que deberá responder el demandado «por expresa aplicación del art. 1113, p. 2°  del Código Civil».-

2- En oportunidad legal contesta demanda el Dr. Justo José Bourlot, quién seguido a una particularizada negativa, sostiene -en lo básico- que la secuencia previa del accidente comienza -no como se la describiera en el promocional- cuándo las hijas de la familia H.y C. (acredita con partidas de nacimiento que el demandado es tío de la menor S. D. H.) son invitadas a un cumpleaños de quince y acuerdan entre ellas que las cuatro chicas se transportarían desde Basavilbaso a Villa San Marcial en el automóvil del demandado C., razón por la cual no es verdad que las hijas de H. y sus padres desconocían el verdadero motivo del viaje.-

Afirma seguidamente que «nunca se trató de un transporte benévolo» ya que no era desinteresado, ya que el viaje fue convenido y consensuado por los respectivos padres de las chicas.y entonces si consintieron y autorizaron en uso del ejercicio de la patria potestad este viaje de sus hijas en el vehículo de C., también estaban consintiendo y aceptando los riesgos que ello implicaba.».-

3- La Sra. Jueza A-Quo en lo que según nuestro criterio constituye el aspecto básico de su fallo, seguido a sostener que en nada cambia la calificación de transporte benévolo o de cortesía que determina un régimen de responsabilidad extracontractual (según lo sostienen Borda.Trigo Represas-López Mesa.) la circunstancia de que la actora se hubiese subido al automotor por invitación de la conductora o que ésta haya accedido a un requerimiento formulado por aquella.que posean lazos de parentesco, pues quedan reunidos los requisitos necesarios para que se configure el transporte benévolo, reflexiona en que, corresponde establecer en cual normativa extracontractual debe encuadrarse este supuesto para su juzgamiento, expresando al respecto que:

«Hay quienes entienden y me adhiero al criterio, que el caso debe subsumirse bajo la órbita del art. 1113, apartado segundo, segunda parte del Código Civil en caso de que el accidente se hubiera producido por el riesgo o vicio de la cosa (Conf. BREBBIA.Transporte benévolo; CSJN in re: «Tettamanti c/Baccino» ED173-46 .ídem «Tomasetti c/EFA.» LALEY,1992-D-551.etc.-sin perjuicio de no desconocer otra corriente que comparte el fundamento de que el resarcimiento en tal caso, encuentra sustento en el principio general sentado por el art.1109  del C.C. que exige la actuación culposa del conductor que lo transporta en el acaecimiento del accidente (TRIGO REPRESAS Y LOPEZ MESA- Tratado.t.II -pág. 402)».-

Es así que la Jueza A-Quo sosteniendo que no es hecho controvertido que al ocurrir el accidente la actora era transportada en automotor propiedad del demandado.» , a la luz del art. 1113 del C.C. ante la plataforma fáctica y no habiendo el demandado alegado la configuración de ninguna eximente, la relación de responsabilidad de José María C. queda configurada puesto que, aún cuándo hubiera probado el consentimiento o pedido de los padres de la actora en el transporte o que el actor y demandado fueran parientes, igualmente sería insuficiente para neutralizar la responsabilidad objetiva en cuestión, consecuencia de su titularidad del vehículo involucrado.».-

4- En su memorial de agravios, el apelante, quejándose en inicio de considerar afectado el derecho de propiedad ante la injustificada y abultada condena, sostiene y con énfasis, entre otros conceptos que «el art. 1113 ha sido pensado para proteger a terceros extraños contra los riesgos ocasionados con las cosas, no para inescrupulosos, que no vacilan en demandar a su propia familia.(curs. nos pertenece).-

Ahora bien, el argumento -sin duda medular- de sus agravios, lo constituye lo que desarrolla como «segundo agravio» y esto es el afirmar que, «en la sentencia se produce un giro inesperado, aceptando la Sentenciante una» diversa concepción doctrinaria como causa generadora de responsabilidad, a la del art. 1109 del C.C. sin siquiera entrar en su análisis y posterior encuadre de esta corriente doctrinaria. » Obviamente, si la Sra. Juez de Primera Instancia no adoptó la posición del art. 1109 del C.C. adoptado tanto por la mayoría de la doctrina, como de la jurisprudencia, es porque no hubiere podido condenar a nadie, porque sencillamente, nada se ha probado que el infortunio ocurrió por culpa de la conductora.Es en este orden de ideas que los tribunales especializados en materia de daños, han receptado como medular la aplicación de la normativa del art. 1109 del CC .» y en este mismo sentido, esta Sala, en » Sap c/ Covre » del 18-12-90″.-

Finalizando el apelante en reiterar su criterio expuesto en el responde a la demanda, en relación a la anuencia de los progenitores al viaje de su hija con la hija de C. que dice era menor de edad y, que tal circunstancia hace aplicable la violación del deber in vigilando de los padres.» sin perjuicio de destacar que cita -concluyendo- fallo que trata el caso del «transporte benévolo» atenuando la responsabilidad del transportador bajo las reglas de la culpa concurrente.-

5- En trance de resolver y ab initio cabe reflexionar en algunos aspectos de lo reiterado por el apelante en su memorial en tanto que, si bien no tienen la relevancia de lo que es según nuestro criterio la cuestión medular, igualmente ha suscitado diversos problemas jurídicos en cuanto a su delimitación y concepto (Cfr.TRIGO REPRESAS-LOPEZ MESA, Tratado de la Responsabilidad Civil- t. II – LA LEY-2004, pág.751).-

5a- es que y primer término, más allá de opinión que pueda merecernos el aspecto ético que pone de relieve el quejoso en cuanto se ha demandado a quién tiene relación de parentesco con la actora, lo cierto y concreto es que y por el contrario de lo que enfatiza el memorial, el caso fáctico de autos se subsume en lo que en doctrina y jurisprudencia se conoce como » transporte benévolo».-

Así Beatriz AREAN lo define diciendo que el transporte benévolo supone un acuerdo de voluntades entre transportador y transportado en el sentido de compartir un viaje, agregando luego que es necesario que haya una invitación del conductor para realizar el viaje, la que es aceptada por el conducido, pero puede también la iniciativa provenir de éste último, accediendo el transportador a su pedido.En sentido similar transita LLAMBIAS, para quién existe transporte benévolo cuando el conductor de un vehículo, por un acto de cortesía y con intención de beneficiar a otro, lo traslada de un punto a otro, sin que la persona favorecida se obligue a prestación alguna.-

En esta línea se ha dicho jurisprudencialmente que el «llamado transporte benévolo» es un hecho social de relativa frecuencia, que consiste en que quien posee y conduce un automóvil lleva gratuitamente, por cortesía, por conmiseración, por amistad, por solidaridad con el prójimo, conocido o no, o por cualquier motivación que excluya el lucro, a una o más personas en un viaje, sea éste de corta o larga duración,.» ( Cfr. Op. cit. págs.755/ 759).-

En definitiva, le asiste razón a la Juzgadora al sostener que se trata de un transporte benévolo por sus características que lo definen sin importar el grado de parentesco entre las partes.-

5b- El segundo aspecto que interesa destacar -más allá de señalar que la conductora no era menor de edad al momento de hacerlo- lo es en relación a lo que sutilmente ha deslizado el apelante en cuanto a que habría aceptación del riesgo y ello, aún bajo la óptica de aplicación del art. 1109 tiene sus límites lógicos e infranqueables ya que: «El simple hecho de aceptar voluntariamente compartir un viaje en automóvil, no constituye, en principio, una conducta imprudente por sí, salvo que por circunstancias especiales ese viaje implicara un riesgo anormal o extraordinario. La tesis contraria implicaría admitir la llamada «teoría de la aceptación de riesgo por la víctima», como eximente o limitante de la responsabilidad en el transporte benévolo, lo cual debe desecharse.» (esta sala in re:»Sap c/Covre» del 18/12/1990) y, ha dicho el más Alto Cuerpo que, «.el riesgo que asume el transportado benévolamente no alcanza al de perder la integridad física o la vida.» CSJN -La Ley 1992-D-550 ).-

6- Conforme hemos adelantado, consideramos que el aspecto medular del caso traído a resolver, lo constituye lo que ha motivado y, aún hoy -como bien señala la Jueza A-Quo motiva que exista diferencia e n algunos tribunales del País en relación al encuadre jurídico de la responsabilidad por daños ocasionados durante el transporte benévolo que, al decir de una distinguida colega que encabeza el acuerdo en análoga cuestión » ha hecho correr mucha tinta» (Cfme. fallo de la Excma. Cámara 1a de Apelaciones en lo Civil y Comercial de San Isidro, sala II – in re: «Del Castillo, Alejandro y otro c. Andino, Oscar y otro» – 23/09/2010 publicado en RCyS2011-IV, 218).-

Es así que se difiere si la cuestión cabe en el ámbito de la responsabilidad objetiva del art. 1113 párrafo segundo del C. Civ., o en el de la culpa del art. 1109 del mismo Código.-

Al respecto y precisando, como bien señalara el apelante, esta Sala en su anterior composición adhirió en aquél momento al criterio de que debía aplicarse el art. 1109 del C.Civil en caso de tratarse de transporte benévolo -in re: » Sap c/ Covre» del 18-12-90.-«

Ahora bien, luego de un meditado análisis hemos decidido revisar el criterio, no sólo atendiendo a que al momento de pronunciarse este Tribunal en el citado precedente existía en principio unanimidad y luego por mayoría con la disidencia del Dr. Ahumada, en considerar de aplicación al art. 1109 del C.C. en todo caso de siniestros en que estuvieran involucrados automotores hasta que, el Excmo. STJER sostuviera en criterio vinculante la aplicación irrestricta del art. 1113 del C.Civil, (in re:»Remises Alem c.Oris» del 31-10-01 publicado en Delta JER T 105 págs.238/243) y por otra parte, así se ha pronunciado por ej. la SCBA – en cuanto a que: » .al transportado le bastará con acreditar el transporte, el acaecimiento del hecho dañoso y la relación causal entre éste y el vehículo que gratuitamente lo transportaba. Probados dichos extremos, el transportista para eximir su responsabilidad, deberá acreditar que la víctima o un tercero fueron con su accionar la causa de su propio agravio (SCBA, Ac. 56.514 «Iriosola José Alfredo c/Rojas, Alfredo Néstor, s/daños y perjuicios», del 5 de julio de 1996.-

Además y cuya relevancia nos exime de mayor comentario, así se ha pronunciado la Corte Suprema de la Nación -reiterando anterior criterio- al expresar -entre otros conceptos – que:

7- Que en efecto, esta Corte se ha expedido en materia de transporte benévolo en el sentido de que la asunción de los riesgos normales del viaje no es causal de supresión ni de disminución de la responsabilidad por los principios que emanan de los arts. 1109 y 1111  del Cód. Civil, como también acerca de que el riesgo que acepta la víctima no alcanza al de perder la integridad física o la vida, a menos que debido a las circunstancias particulares del hecho esa consecuencia hubiera podido habitual y razonablemente sobrevenir, lo cual permitiría una asimilación a la culpa (Fallos: 315:1570 y 319:737) 8. Que el argumento dado por el a quo para eximir a la propietaria del vehículo importa crear pretorianamente una causal de exoneración de responsabilidad no contemplada en nuestro ordenamiento jurídico pues, por tratarse de un detrimento generado por la participación de una cosa riesgosa, basta que el afectado demuestre el daño sufrido y su relación de causalidad con aquélla, quedando a cargo del dueño acreditar la culpa de la víctima o de un tercero por quien no deba responder.La supuesta participación en la creación del riesgo del transportado no implica -salvo circunstancias excepcionales no demostradas en el caso- la culpa de la víctima, ni constituye una causa o concausa adecuada en la producción del daño que permita excluir la atribución objetiva de responsabilidad que el ordenamiento impone del dueño o guardián. 9. Que asimismo, el razonamiento que excluye el factor de atribución basado en el «riesgo de la cosa» con respecto al transportado, resulta censurable en el estricto plano de la responsabilidad objetiva porque constituye una clasificación del riesgo no contemplada en el art. 1113 del Cód. Civil que desvirtúa y torna inoperante dicho texto legal (Fallos: 317:1139 -La Ley, 1995-A, 445; DJ, 1995-1-614; DT, 1995-1-942-). De ahí que el fallo recurrido no constituye una derivación razonada del derecho vigente en cuanto concluye en el rechazo de la demanda incoada contra la propietaria del vehículo debido a la falta de invocación de su posible negligencia, lo cual justifica la descalificación del pronunciamiento en este punto sobre la base de la doctrina de la arbitrariedad.» MELNIK de Quintana, Mirna E. y otro c. CARAFI, Juan M. y otros » s/rec. de hecho deducido por: Prats, Gustavo A. del 23/10/2001 Publicado en: RCyS2002, 763 Cita Online: AR/JUR/328/2001).-

En definitiva y reiterando que, esta Sala ha priorizado al igual que el Excmo. STJER. aquello del carácter vinculante de sus fallos puesto que, según lo ha resuelto el Alto Cuerpo, hay un deber moral de los jueces de conformar sus decisiones a sus Fallos (Fallos 25:368; 307:1094 L.L.l986-A-l79) ya que apartarse de la jurisprudencia de la Corte, citándola pero sin controvertir sus fundamentos importa desconocimiento deliberado de su autoridad (Fallos 212:59; La Ley l989-E-149 y La Ley l990-B-421) También lo ha hecho en idéntico sentido, con meduloso voto, la Dra. Aída Kemelmajer de Carlucci -CSJMendoza, citado en el trabajo de Enrique A. Ferraris: Deber moral o deber legal?Acerca de la obligatoriedad de la jurisprudencia de los Tribunales Superiores, publicado en DLL del 14-7-94.- vamos a propiciar confirmar el fallo en este medular aspecto.-

8- Por último, ha menester tratar la queja en relación a lo que considera ha afectado el derecho de propiedad ante la injustificada y abultada condena. Al respecto, consideramos le asiste parcial razón en cuanto:

8a- En relación al monto acordado por «daños sufridos por incapacidad sobreviniente» aparece el mismo elevado en razón de que se le ha acordado por separado (de estricta equidad) las sumas que fueren reclamadas para afrontar tanto la cirugía estética como los implantes óseos en razón de las lesiones que aún subsisten a la fecha de la pericial, todo lo cual lleva a propiciar la reducción de la suma determinada por este rubro a la cantidad de Diez mil pesos ($10.000).-

8b- En relación a la suma acordada por daño moral, en tanto que para la fijación del quantum indemnizatorio debe tenerse en cuenta el carácter resarcitorio de dicho rubro, la índole del hecho generador de la responsabilidad y la entidad del sufrimiento causado, que no tiene necesariamente que guardar relación con el daño material, pues no se trata de un daño accesorio a éste, consideramos más ajustado al sub.caso, reducir la suma acordada a la de Veinte mil pesos ($20.000).-

A esta cuestión el Sr.Vocal Dr.Marcó, dijo:

Que adhiere al voto precedente.-

A la misma cuestión, el Sr. Vocal Dr.Ahumada, dijo:

Que adhiere al voto del Sr. Vocal Dr.Marcó.-

Con lo que terminó el acto quedando acordada la sentencia siguiente:

Dr.ROJAS

Dr.MARCO

Dr.AHUMADA

Ante mi:

SENTENCIA:

Concepción del Uruguay, 25 de junio de 2012.

VISTOS:

Por los fundamentos del acuerdo que antecede,

SE RESUELVE:

1- REVOCAR PARCIALMENTE, la sentencia de fs. 271/276, en el monto de la condena, que conforme se dispone en considerandos precedentes, asciende en consecuencia a la suma de CUARENTA Y CUATRO MIL OCHOCIENTOS PESOS ($44.800) y CONFIRMARLA en todo lo demás que fuera materia de agravios, con costas al apelante (Art. 65  del CPCCER).-

2- DIFERIR la regulación de honorarios hasta tanto se practiquen en la instancia de origen.-

Regístrese, notifíquese y bajen.-

Dr.ROJAS

Dr.MARCO

Dr.AHUMADA

ES COPIA FIEL.-

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