La distribuidora eléctrica debe indemnizar al actor por recibir una descarga eléctrica mientras realizaba la limpieza de un tanque cisterna


Partes:
Fernandez Pedro Oscar c/ Empresa Distribuidora y Comercializadora Norte S.A. s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: F

Fecha: 8-jun-2012

Cita: MJ-JU-M-74336-AR | MJJ74336 | MJJ74336

Se condena a la empresa distribuidora eléctrica a indemnizar al actor por haber recibido una descarga eléctrica mientras se encontraba realizando tareas de limpieza en un tanque cisterna de una subestación eléctrica.

Sumario:

1.-Corresponde hacer lugar a la demanda y condenar a la empresa distribuidora eléctrica demandada a indemnizar al actor cuando, mientras efectuaba tareas de limpieza de los tanques de cisterna en una subestación eléctrica recibió una fuerte descarga, pues quedó probado que de haber existido las medidas de seguridad correspondientes el accidente no hubiera ocurrido.

2.-El caso ha sido debidamente encuadrado en la normativa que emana del art. 1113, primera parte  del CCiv., que dispone que la obligación del que ha causado un daño se extiende a los daños que causaren los que están bajo su dependencia, o por las cosas de que se sirve o que tiene a su cuidado, el dueño o guardián de la cosa que produjo el daño, para eximirse de responder deberá demostrar que de su parte no hubo culpa.

3.-La segunda parte del art. 1113 del CCiv. establece la responsabilidad objetiva del dueño o guardián de la cosa que por su vicio o riesgo produce un daño, quien sólo podrá eximirse total o parcialmente si demuestran la fractura del nexo causal existente entre el hecho que se le imputa y el daño sufrido por el actor, conforme a los supuestos previstos por la citada norma, o sea, la culpa de la víctima o de un tercero por el que el demandado no debe responder.

4.-En el caso, el perito fue concluyente al sostener que de haber funcionado correctamente los elementos de seguridad con que debía contar la instalación de marras, el accidente no se habría producido , explicó que en condiciones normales las partes metálicas de motores, equipos y canalizaciones eléctricas y sus accesorios, deben estar aisladas de las partes bajo tensión, pero pueden quedar eléctricamente unidas a estas últimas debido a una falla, asimismo sostuvo que de haber existido al momento del presunto accidente un disyuntor en el tablero de baja tensión como el que se colocó después de acaecido el hecho de marras y funcionado éste correctamente, habría desconectado el circuito, dejándolo sin energía.

5.-Lo informado por el perito en el caso de autos me lleva a tener por acreditado que al momento del accidente sufrido por el actor, la instalación eléctrica en cuestión era defectuosa porque no contaba con las medidas de protección correspondientes, asimismo tengo por probada la relación causal entre el vicio que presentaban las instalaciones en cuestión y el accidente sufrido por el actor.

6.-La incapacidad sobreviniente abarca todo menoscabo en la vida, la salud e integridad o armonía física o psíquica de la persona humana, por lo cual el daño debe ser resarcido por tratarse de una disminución en la capacidad vital, aun en los casos en que esa merma o deterioro físico no dificulte la realización de tarea alguna.

7.-Lo que se indemniza en concepto de incapacidad sobreviniente no son las lesiones padecidas, sino la disminución de la aptitud física o psíquica derivada de las secuelas del accidente, especialmente las que perduran de modo permanente, y si bien los porcentajes de incapacidad fijados en los peritajes constituyen un medio útil para la apreciación de la entidad del daño, sólo tienen un valor relativo, por lo que el juzgador, con sustento en las circunstancias personales del damnificado, debe valorar principalmente las secuelas físicas, psíquicas o estéticas que surgen descriptas por el experto, que importen una disminución en la capacidad vital

8.-Las secuelas físicas de carácter permanente deben ser resarcidas aun cuando no dificulten la realización de tarea alguna. 9. El resarcimiento a fijarse tiene por incapacidad sobreviniente tiene por finalidad cubrir no sólo las limitaciones de orden laborativo, sino también la proyección que aquella tiene en relación con todas las esferas de su personalidad, o sea, la disminución de su seguridad, la reducción de su capacidad vital, el empobrecimiento de sus perspectivas futuras, etc., en síntesis, la indemnización por incapacidad comprende, con excepción del daño moral, todos los supuestos susceptibles de reparación patrimonial, incluso, los daños a la salud y a la integridad física y psíquica.

10.-El resarcimiento del daño moral exige tomar en consideración los dolores y padecimientos del damnificado a partir del accidente sufrido, el tiempo de convalecencia hasta su restablecimiento, y las demás repercusiones anímicas que provocaron las lesiones inferidas y los tratamientos a que fue sometido, si bien no es susceptible de prueba directa, cabe presumir el daño moral in re ipsa por las características del hecho y la índole de los perjuicios sufridos.

Fallo:

En Buenos Aires, Capital de la República Argentina, a los 8 días del mes de junio de 2012, reunidos en acuerdo los Sres. Jueces de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Sala “F” para conocer en los autos del epígrafe, respecto de las cuestiones sometidas a su decisión, a fin de determinar si es arreglada a derecho la sentencia apelada.

Practicado el sorteo correspondiente resultó el siguiente orden de votación: Sres. Jueces de Cámara Dres. GALMARINI. POSSE SAGUIER. ZANNONI.

A las cuestiones propuestas el Dr. Galmarini dijo:

I.- Relató Pedro Oscar Fernández que el 7 de abril de 2004, en su carácter de operario empleado por la empresa “Coplama S.A.”, concurrió a la subestación “Libertador” de la empresa demandada -EDENOR- a fin de llevar a cabo la limpieza de los tanques de cisterna allí existentes.

Manifestó que para efectuar las tareas de limpieza antes referidas se desconectó la llave de la bomba y luego de finalizar dicha labor, se conectó nuevamente; explicó el actor que en dicho momento apoyó la mano en un caño que salía de la mencionada bomba y conducía el agua, y recibió una descarga eléctrica.

Explicó que al percatarse de tal situación, un compañero de trabajo desconectó la bomba, tras lo cual el actor cayó al piso “totalmente aturdido, con síntomas de adormecimiento y hormigueo en todo el cuerpo y pérdida de fuerza y movilidad en brazos y piernas” (fs. 20 vta.).

Con fundamento en los hechos antes relatados, el actor demanda a “EDENOR”, solicitando la reparación de los daños que dice haber sufrido a causa del referido accidente.

A solicitud de la demandada, se citó como tercero a “Coplama S.A.”.

La jueza de primera instancia desestimó la citación como tercero de “Coplama S.A.” e hizo lugar parcialmente a la demanda, condenando a la empresa accionada a abonar al actor el importe de $42.500 más sus intereses y las costas del proceso.

Apelaron el actor y la demandada el actor expresó agravios a fs.945 y la demandada a fs. 950/5. Los memoriales fueron respondidos a fs. 957 y 959/60.

II.- En la especie se encuentra fuera de discusión que el 7 de abril de 2004, el actor, empleado de la firma “Coplama S.A.”, fue enviado por ésta a la subestación “Libertador” de la empresa demandada, EDENOR S.A., a fin de efectuar la limpieza de los tanques de cisterna allí existentes. Asimismo se encuentra acreditado que a fin de que el Sr. Fernández pueda realizar su cometido, se desconectó la llave de la bomba y que una vez finalizada la labor, está fue reconectada. Luego el actor, mientras recogía elementos que habían quedado en el suelo, apoyó su mano en un caño que elevaba el agua de la bomba y recibió una descarga eléctrica.

La magistrada tuvo por acreditado que las instalaciones eléctricas en cuestión ocasionaron daños al actor por encontrarse viciadas y condenó a la demandada EDENOR S.A. en su carácter de guardiana de aquéllas, de conformidad con lo establecido en el art. 1113, segunda parte , del Código Civil.

Se queja la demandada de la atribución de responsabilidad efectuada por la sentenciante.Sostiene que el accidente que motivó estas actuaciones se produjo por la exclusiva culpa del actor, toda vez que, a pesar de poseer los conocimientos técnicos suficientes para manejarse en lugares con riesgo eléctrico y conocer los potenciales peligros a los que se exponía, habría actuado negligentemente al ingresar al lugar a recoger sus cosas sabiendo que la bomba estaba conectada.

Por otra parte expresa que no se ha acreditado en autos la existencia de vicios en las instalaciones eléctricas donde ocurrió el accidente.

También se agravia la recurrente de que la magistrada no haya condenado a la tercera citada “Coplama S.A.”. En tal sentido refiere que al momento del accidente el actor era empleado de dicha empresa y se encontraba trabajando bajo sus órdenes y afirma que esta última resultaría responsable del accidente de marras por haber incumplido el deber de vigilancia y seguridad que tenía respecto de su empleado, el Sr. Fernández.

El caso ha sido debidamente encuadrado en la normativa que emana del art. 1113, primera parte del Código Civil, que dispone que la obligación del que ha causado un daño se extiende a los daños que causaren los que están bajo su dependencia, o por las cosas de que se sirve o que tiene a su cuidado.El dueño o guardián de la cosa que produjo el daño, para eximirse de responder deberá demostrar que de su parte no hubo culpa.

La segunda parte del artículo 1113 del Código Civil establece la responsabilidad objetiva del dueño o guardián de la cosa que por su vicio o riesgo produce un daño, quien sólo podrá eximirse total o parcialmente si demuestran la fractura del nexo causal existente entre el hecho que se le imputa y el daño sufrido por el actor, conforme a los supuestos previstos por la citada norma, o sea, la culpa de la víctima o de un tercero por el que el demandado no debe responder.

Conforme surge de la documentación agregada en autos, la empleadora del actor -“Coplama S.A.”- contrató los servicios del ingeniero en higiene y seguridad en el trabajo, Sr. Juan Carlos Ciminieri- a quien con motivo de accidente de marras, envió al lugar del hecho para que examine las instalaciones donde el Sr. Fernández sufrió la descarga eléctrica antes descripta. El referido profesional elaboró un informe en el que dejó asentado que el accidente se produjo debido a la “falta de protección diferencial y jabalina de puesta a tierra en el tablero sección de bombas” . Asimismo consignó que debían adoptarse las medidas tendientes a “adecuar en forma inmediata el tablero sección de bombas con las protecciones correctas para la prevención de riesgo eléctrico” (ver fs. 11).

El mencionado ingeniero declaró como testigo en la causa penal promovida con motivo del hecho de autos -acompañada por cuerda-. En dicha oportunidad el Sr.- Ciminieri afirmó que fue contratado por la empresa Coplama S.A.y que el 7 de abril de 2004 -tres días después de accidente- “le fue requerido por dicha empresa su servicio en la calle Migueletes 2470 por un accidente sobre un empleado de la empresa enunciada”. Sostuvo que en dicho lugar realizó tareas de inspección y confeccionó un informe y que quería dejar constancia de que en dicho informe consignó la falta de protección diferencial y jabalina puesta a tierra en el tablero de la bomba de planta a sótano (fs. 12/vta. de la causa penal 35.923).

El perito ingeniero designado de oficio en estas actuaciones, informó que al concurrir a la central donde se produjo el accidente -más de un año y medio después de su acaecimiento- no existían las anomalías detalladas por el ingeniero Ciminieri en su citado informe. Sin embargo el experto afirmó que el disyuntor que observó instalado en el tablero de baja tensión había sido instalado luego de ocurrido el accidente (fs. 451 vta.).

También cabe señalar que el perito fue concluyente al sostener que de haber funcionado correctamente los elementos de seguridad con que debía contar la instalación de marras, el accidente no se habría producido (fs. 452, pto. 3). Explicó que en condiciones normales las partes metálicas de motores, equipos y canalizaciones eléctricas y sus accesorios, deben estar aisladas de las partes bajo tensión, pero pueden quedar eléctricamente unidas a estas últimas debido a una falla. Asimismo sostuvo que de haber existido al momento del presunto accidente un disyuntor en el tablero de baja tensión como el que se colocó después de acaecido el hecho de marras y funcionado éste correctamente, habría desconectado el circuito, dejándolo sin energía (fs. 452 vta., pto. 3).

Lo informado por el perito me lleva a tener por acreditado que al momento de accidente sufrido por el actor, la instalación eléctrica en cuestión era defectuosa porque no contaba con las medidas de protección correspondientes.Asimismo tengo por probada la relación causal entre el vicio que presentaban las instalaciones en cuestión y el accidente sufrido por el actor.

También cabe destacar que las conclusiones del experto dejan sin sustento lo alegado por la demandada en cuanto sostuvo que el accidente se habría producido por culpa de la víctima. En efecto, si, como lo afirmó el citado profesional, de haber funcionado correctamente los elementos de seguridad con que debía contar la instalación referida, no debería haberse producido el accidente, entonces no se entiende cual es la conducta que se intenta reprochar al actor por haber tocado un caño, que, en condiciones normales, no debía producirle daño alguno.

En definitiva habiendo quedado acreditado que el accidente motivo de autos se produjo por el vicio que presentaba la instalación eléctrica cuya guarda ostentaba la empresa demandada, ésta deberá responder por los daños que sufrió el actor en su consecuencia de conformidad a lo establecido por la norma antes referida.

Asimismo considero que corresponde eximir de responsabilidad a la empresa citada “Coplama S.A.” -empleadora del actor- toda vez que ha logrado acreditar que la causa del daño le ha sido ajena.

Consecuentemente voto por desechar los agravios en estudio y confirmar este aspecto del pronunciamiento recurrido.

III.- Incapacidad física y psíquica sobreviniente y gastos de tratamiento psicoterapéutico:

La magistrada otorgó por estas partidas el importe total de $32.500 -$20.000 por “incapacidad física”, $10.000 por “incapacidad psíquica” y $ 2.500 por gastos de tratamiento psicoterapéutico”). El actor se agravia por considerar insuficientes los montos admitidos por incapacidad física y psíquica y la demandada solicita su rechazo.

La incapacidad sobreviniente abarca todo menoscabo en la vida, la salud e integridad o armonía física o psíquica de la persona humana, por lo cual el daño debe ser resarcido por tratarse de una disminución en la capacidad vital, aun en los casos en que esa merma o deterioro físico no dificulte la realización de tarea alguna (CNCiv.Sala C, agosto 31/1993, L.L. T. 1994-B, p. 613, fallo nº 92.215; id. Sala C, septiembre 25/1997, L. 214.716; id. Junio 6/2002, “Maidana, Javier Y. c/ Reina Carlos E. y otros s/daños y perjuicios”, L. 342.607).

Lo que se indemniza por este concepto no son las lesiones padecidas, sino la disminución de la aptitud física o psíquica derivada de las secuelas del accidente, especialmente las que perduran de modo permanente, y si bien los porcentajes de incapacidad fijados en los peritajes constituyen un medio útil para la apreciación de la entidad del daño, sólo tienen un valor relativo, por lo que el juzgador, con sustento en las circunstancias personales del damnificado, debe valorar principalmente las secuelas físicas, psíquicas o estéticas que surgen descriptas por el experto, que importen una disminución en la capacidad vital (conf. CNCiv. Sala C, septiembre 20/1999, “Huaman, Marña de la Cruz c/ Micro Ómnibus Norte S.A. s/ daños y perjuicios”, L. 258.943; id. Sala F, noviembre 16/ 2004, “Krauthamer Diego c/ Arriola Dalmiro Alberto y otros”, L.372.901; id. Abril 14/2005, “Gómez, Jesús Eduardo y otro c/ Muiños, Eduardo Alejandro y otros s/ daños y perjuicios”, L. 403.962; id. junio 29/2006, L. 441.762 “Torres Celia Cruz c/ Empresa de Transportes Plaza SACEI Línea 114 y otros s/ daños y perjuicios”; id. Septiembre 11/2006, L. 450.612 “Cabral Liliana Mabel c/ Rojas Miguel Ángel y Otros s/ Daños y perjuicios”).

El perito médico designado en autos, luego de analizar las constancias obrantes en autos, revisar al actor y evaluar los resultados arrojados por los estudios complementarios solicitados en la revisación pericial, informó que el actor a raíz del accidente de marras -electrocución- sufrió una pérdida transitoria de conocimiento, sin daño neurológico ni cardíaco (fs. 674). Estuvo internado durante tres días y continuó con tratamiento ambulatorio.Refirió asimismo que al revisar al actor constató que la palpación era dolorosa a nivel de la musculatura cervical y “muy poca movilidad cervical. Mínima rotación, sin movilidad lateral” (fs. 673 vta.).

Seguidamente informó: “se considera que la electrocución no ha dejado déficit laboral. La cervico-braquialgia izquierda se debe a lesiones artrósicas cervicales que se han visto agravadas por el accidente” (fs. 674). Explicó que el actor “padece un artrosis cervical en la cual los factores genéticos y personales son indudables. Se ha añadido el accidente del 4 de abril de 2004” (fs. 674 vta.).

Concluyó el facultativo en que el actor presenta una incapacidad parcial y permanente del 10%, consolidada el 4 de abril de 2004. Aclaró que tal porcentaje de incapacidad guarda relación concausal con el accidente de autos (fs. 675).

La demandada sostiene que si el perito expresó que el Sr. Fernández no presenta “déficit laboral” a raíz del infortunio, no corresponde otorgar indemnización alguna por la partida en análisis.

Al respecto cabe recordar, como se señaló precedentemente, que las secuelas físicas de carácter permanente deben ser resarcidas aun cuando no dificulten la realización de tarea alguna.

En lo tocante a este aspecto esta Sala ha señalado en forma reiterada que el resarcimiento a fijarse tiene por finalidad cubrir no sólo las limitaciones de orden laborativo, sino también la proyección que aquella tiene en relación con todas las esferas de su personalidad, o sea, la disminución de su seguridad, la reducción de su capacidad vital, el empobrecimiento de sus perspectivas futuras, etc. En síntesis, la indemnización por incapacidad comprende, con excepción del daño moral, todos los supuestos susceptibles de reparación patrimonial, incluso, los daños a la salud y a la integridad física y psíquica (conf. CNCiv. Sala “F”, mayo 4/2001, “Bruno, Carlos c/ Petanzy, Estela s/ daños y perjuicios”, L.304.669).

En cuanto al aspecto psíquico, la perito psicóloga designada de oficio informó que el actor posee alteraciones de índole patológica a raíz del hecho de autos, evidenciando un “trastorno por estrés postraumático crónico”. Ello por haber estado expuesto a un acontecimiento en el que ha visto amenazada su integridad física, al cual ha respondido con un temor y horror intensos (fs. 403/vta.).

Señaló la profesional que “como alteraciones patológicas se infiere un estado de ánimo depresivo reactivo leve, un alto repliegue en su vida en el área social y recreativa así como una limitación concreta en el área laboral de ejercer determinadas tareas que se relacionan con el hecho de litis” (fs. 403 vta.).

Concluyó la perito en que el actor se encuentra cursando un cuadro depresivo reactivo leve que le genera un 10% de incapacidad psíquica parcial y permanente de acuerdo al Varemo Neurológico y Psíquico del Dr. Castex y colaboradores (fs. 404).

La facultativa recomendó que el Sr. Fernández realice un tratamiento psicológico a fin de procesar el hecho traumático, durante el lapso de un año y medio como mínimo y con una frecuencia semanal (fs. 404).

Las conclusiones expuestas por los peritos designados en autos dan cuenta que el actor padece secuelas físicas y psíquicas de carácter permanente derivadas del hecho de marras, atento a lo cual corresponde indemnizar las partidas en análisis.

Cabe recordar que el resarcimiento a establecerse, cualquiera sea su naturaleza y entidad, debe seguir un criterio flexible, apropiado a las circunstancias específicas de cada caso, y no ceñirse a cálculos basados en relaciones actuariales, fórmulas matemáticas o porcentajes rígidos, desde que el magistrado goza en esta materia de un margen de valoración amplio.Por otra parte, también cabe apreciar que el tratamiento psicoterapéutico aconsejado por el perito, es paliativo, en mayor o menor medida, de las afecciones psíquicas que presenta la víctima y, por ende, esto también deberá ser tenido en cuenta al momento de cuantificar la partida en análisis.

Con relación al daño físico, no debe soslayarse que, conforme lo informó el experto, el accidente de marras no generó al actor el total de la incapacidad verificada en el peritaje, sino que contribuyó a agravar una secuela que ya presentaba el Sr. Fernández con anterioridad.

En definitiva, valorando la totalidad de las circunstancias apuntadas precedentemente, ponderando la edad que tenía el actor al momento del infortunio (31años) y las condiciones socioeconómicas que surgen de las constancias obrantes en el expediente sobre beneficio de litigar sin gastos (n°56.358/2004), juzgo que el importe fijado por la sentenciante en concepto de “incapacidad física sobreviniente” resulta excesivo, por lo que propicio su reducción a la cantidad de $10.000. Asimismo voto por elevar el monto fijado por “incapacidad psíquica” a la cantidad de $20.000

IV.- Daño moral:

Se agravia la demandada del importe fijado por la magistrada para resarcir el “daño moral” ($10.000) por considerarlo excesivo.

El resarcimiento del daño moral exige tomar en consideración los dolores y padecimientos del damnificado a partir del accidente sufrido, el tiempo de convalecencia hasta su restablecimiento, y las demás repercusiones anímicas que provocaron las lesiones inferidas y los tratamientos a que fue sometido. Si bien no es susceptible de prueba directa, cabe presumir el daño moral in re ipsa por las características del hecho y la índole de los perjuicios sufridos (Conf. CNCiv. Sala “F”, septiembre 23/2011, “Cardozo, A. c/ G.C.B.A. s/ daños y perjuicios” L. 575.510).

El Dr.Fernando Posse Saguier ha expresado que “en lo tocante a la fijación, sabido es, que resulta de difícil determinación ya que no se halla sujeto a cánones objetivos, sino a la prudente ponderación sobre la lesión a las afecciones íntimas de los damnificados, los padecimientos experimentados, o sea, agravios que se configuran en el ámbito espiritual de las víctimas y que no siempre resultan claramente exteriorizados, hallándose así sujeto a una adecuada discrecionalidad del sentenciante (CNCiv. Sala F, junio 3/2005, “Pirozzi, Laura Vanesa y otro c/ Quiroga Carlos José y otros”, L. 418.036).

Desde la perspectiva apuntada, teniendo en cuenta la índole del accidente que motivo esta litis, asi como los padecimientos y angustias que el actor debió sufrir en su consecuencia, ponderando asimismo las lesiones padecidas y la secuelas psíquica y físicas de carácter permanente verificadas por los peritos, estimo que el importe fijado por el magistrado en concepto de “daño moral” no resulta excesivo y, toda vez que no ha sido apelado por el actor, propongo su confirmación.

V.- Costas. Pluspetición inexcusable:

Se queja la demandada por cuanto la magistrada rechazó el planteo de pluspetición inexcusable formulado por su parte y le haya impuesto las costas del proceso.

Esta Sala ya ha tenido oportunidad de señalar que las costas participan del carácter resarcitorio de la acción por daños y perjuicios y, por lo tanto, deben ser soportadas por la accionada, aun cuando la demanda prospere sólo en parte (conf. CNCiv. Sala “F”, octubre 10/2001 “Stanic, María C. c/ Duarte, Carlos A. s/ daños y perjuicios”, L. 315.219).

Por lo demás, tampoco se justifica la invocación de pluspetición que argumenta la apelante, ya que, como es sabido, la norma contenida en el art.72  del Código Procesal, para que el actor pueda ser condenado en costas, exige que la emplazada haya admitido el monto hasta el límite establecido en la sentencia, cosa que no ha ocurrido en la especie.

Atento a ello habrán de rechazarse los agravios sobre el punto y confirmar la sentencia apelada en cuanto impuso las costas a la demandada vencida.

VI.- Intereses:

La magistrada dispuso que los montos indemnizatorios admitidos devengarán intereses desde la fecha del hecho dañoso hasta la sentencia, a la tasa del 8% anual, y de allí hasta su efectivo pago a la tasa activa fijada en el fallo plenario “Samudio de Martínez, Ladislaa c/ Transportes Doscientos Setenta S.A. s/ daños y perjuicios” .

En su memorial la demandada se limita a decir, sin más, que se agravia de los intereses fijados en la sentencia por considerarlos excesivos sin fundamentar dicha afirmación.

Debo señalar que tal manifestación no constituye un agravio en los términos del art. 265  del Código Procesal pues no cumple ni siquiera mínimamente con la directiva emanada de dicha norma ya que no importa una crítica concreta y razonada de la decisión apelada, ni refiere cual es el agravio ocasionado. Por ello que habrá de declararse desierto el recurso en ese punto.

En mérito a lo expuesto voto por confirmar la sentencia apelada en lo sustancial que decide y modificarla, fijando por “incapacidad física sobreviniente” la suma de $10.000 y por “incapacidad psíquica” el importe de $20.000. Con costas de alzada a cargo de la demandada que resultó sustancialmente vencida (art. 68  del Código Procesal).

Por razones análogas a las aducidas por el vocal preopinante los Dres. POSSE SAGUIER y ZANNONI votaron en el mismo sentido a la cuestión propuesta. Con lo que terminó el acto. JOSE LUIS GALMARINI. FERNANDO POSSE SAGUIER. EDUARDO A.ZANNONI.

Es copia fiel de su original que obra en las páginas N°a N° del Libro de Acuerdos de esta Sala “F” de la Excma. Cámara de Apelaciones en lo Civil.

Buenos Aires, junio de 2012.

AUTOS Y VISTOS:

Por lo que resulta de la votación que instruye el acuerdo que antecede, se confirma la sentencia apelada en lo sustancial que decide y se la modifica, fijando por “incapacidad física sobreviniente” la suma de $10.000 y por “incapacidad psíquica” el importe de $20.000. Con costas de alzada a cargo de la demandada.

Toda vez que se ha modificado lo decidido por la Sra. Juez “a-quo”, deberán adecuarse los honorarios de los profesionales intervinientes de conformidad con lo dispuesto por el art. 279 del Código Procesal.

Por ello, en atención al monto del proceso (capital e intereses), trabajos realizados, apreciados por su importancia, extensión y calidad, etapas cumplidas, resultado obtenido y teniendo en cuenta lo dispuesto por los arts. 6, 7 , 9, 10 , 37, 38  y concs. de la ley 21.839 y en lo pertinente por la ley 24.432 , se regulan los honorarios del DR. EDUARDO O. CARVAJAL, letrado apoderado de la actora en ($.). Asimismo, se regulan los honorarios de los DRES: ANIBAL R. ZUVIRÍA; HECTOR ALFREDO SALVAT; HECTOR R. JOFRE y FLORENCIOA EVA BACIGALUPPE, por la representación letrada de la demandada, en conjunto, en ($.) y se regulan los de la DRA. BEATRIZ ROSANA FURGANG, patrocinante de la firma “Coplama S.A”, en ($.).

En atención a la tarea realizada por los peritos: LlC. MARÍA GABRIELA SIRI; ING. HECTOR ORESTE ZIPILLI y DR. JORGE EMILIO CATELLA, apreciada por su importancia y calidad y teniendo en cuenta lo dispuesto por decreto ley 7887/55 (modif.por el dec.ley 16.146/57 y ley 21.165 ), y en lo pertinente por la ley 24.432 , se regulan sus honorarios, en ($.), para cada uno.

En cuanto a los honorarios de la mediadora, este Tribunal considera que el Decreto 1467/11 , que reglamenta la ley 26.589 , es aplicable desde el momento de su sanción, y que resulta indiferente si a la fecha en que la mediadora cumplió su tarea rigiera una escala retributiva menor, pues lo que define el arancel es la norma vigente al momento en que el honorario sea exigible (conf. CNCiv. esta Sala R.530.304 “Reina Christian Fernando c/Constructora Cotopaxi s/Daños y Perjuicios”, del 5/5/09, entre muchos).

Por ello, por la tarea desarrollada por la mediadora DRA. CATALINA R. CAPRIA, se fijan sus honorarios en ($.).

Por la labor de Alzada (Art. 14 del arancel), se regulan los honorarios del DR. CARVAJAL, en ($.) y los de la DRA. MARA IRIARTE, letrada apoderada de la demandada, en ($.). Notifíquese y devuélvase.

José Luis Galmarini

Eduardo A. Zannoni

Fernando Posse Saguier

Datos de la Víctima
Sexo Edad Ocupación Relación de Dependencia Carácter
M 31 Empleado Si Empleado
Datos del Hecho
Fecha Tipo de Accidente % de Incapacidad Relato de los Hechos Tasa de Interés aplicada
7-abr-2004 Lesiones 10.0 Corresponde a la empresa de distribución eléctrica indemnizar al actor por la incapacidad fisica y psíquica y por el daño moral padecidos como consecuencia de haber recibido una descarga eléctrica mientras se encontraba realizando tareas de limpieza en un tanque cisterna. tasa activa a 30 días del BNA
Rubros indemnizatorios
Rubro Divisa Monto
Daño Moral $ 10000
Incapacidad Sobreviniente – Física $ 10000
Incapacidad Sobreviniente – Psíquica $ 20000
Tratamiento Psicológico $ 2500
Lesión
Lugar Lugar Tipo de Lesión Secuela
Pérdida del conocimiento Total – Temporal
Columna cervical Artrosis Parcial – Permanente

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