¿Le asiste al trabajador doméstico la indemnización por vacaciones no gozadas en caso de ruptura de la relación laboral?

Partes: Bernaechea Norma Beatriz c/ Fretti Rafaela y/o Fretti Ivis Vilma s/ laboral

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Reconquista

Fecha: 1-ago-2012

Cita: MJ-JU-M-73818-AR | MJJ73818 | MJJ73818

Encajándose el trabajo de la actora dentro del estatuto del servicio doméstico y no en una locación de servicios, le asiste la indemnización por vacaciones no gozadas, aunque no se encuentre prevista su indemnización en caso de ruptura de la relación laboral.

Sumario:

1.-Cabe acoger parcialmente el recurso de apelación, procediendo la indemnización por vacaciones no gozadas, toda vez que la falta de contemplación del pago de la indemnización sustitutiva de vacaciones no puede interpretarse como un derecho no querido por el legislador para los domésticos, sino como una omisión que en caso de no integrarse generaría un enriquecimiento sin causa del dador de trabajo, y para su cálculo se deben computar los días de vacaciones que hubieren correspondido a la trabajadora en el último año de servicios (o sea 10 días hábiles, conforme art. 4 inc. c), 1)  del Dec. – ley 326/56), teniendo para ello en cuenta que en el régimen especial de los empleados domésticos no existe época de otorgamiento de la licencia anual, y considerar para su cálculo todo el tiempo de prescripción implicaría un mejoramiento respecto del régimen general que luce absurdo.

2.-Corresponde receptar el agravio de la trabajadora a quien no se le indemnizaron las vacaciones no gozadas, toda vez que aún cuando el estatuto especial del empelado doméstico, no ha previsto su indemnización en caso de ruptura, sí ha estipulado el derecho del trabajador a su goce (art. 4 inc. c) del Dec. – ley 326/56), y en autos la demandada no ha acreditado haber cumplido con su obligación legal de otorgar el período de descanso anual a la actora, y además resultaría injusto que este incumplimiento con una obligación legal resulte impune, en perjuicio de la empleada doméstica y en beneficio de su empleadora, por lo que la omisión de previsión específica debe integrarse con la solución que brinda el art. 156  de la LCT.

3.-Corresponde desestimar el recurso de nulidad deducido contra la sentencia que acogió la demanda laboral, toda vez que el recurrente aduce falta de motivación suficiente a la sentencia recurrida, lo que le impediría la posibilidad de realizar una crítica razonada de la misma, afectando su derecho a la doble instancia luciendo su crítica como genérica, y no puntualizando concretamente en qué se basa para concluir que la sentencia carece de fundamentación suficiente, por lo que su recurso no reúne los requisitos del art. 118  del C.P.L.

 

Fallo:

En la ciudad de Reconquista, Provincia de Santa Fe, a los 01 días de agosto de 2012, se reúnen los Jueces de esta Cámara, Dres. María Eugenia Chapero, Aldo Pedro Casella y Santiago Andres Dalla Fontana para resolver los recursos interpuestos contra la resolución dictada por la Señora Juez de Primera Instancia de Circuito N° 34 de la ciudad de Villa Ocampo, Provincia de Santa Fe, en los autos: BERNACHEA, NORMA BEATRIZ C/ FRETTI, RAFAELA Y/O FRETTI, IVIS VILMA S/ LABORAL, EXPTE. Nº 72, AÑO 2008. Acto seguido, el Tribunal establece el orden de votación conforme con el estudio de autos: Dalla Fontana, Chapero y Casella, y se plantean para resolver las siguientes cuestiones:

Primera: ¿Es nula la sentencia?

Segunda: Caso contrario, ¿Es justa?

Tercera: ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar?

A la primera cuestión el Dr. Dalla Fontana dijo: el recurso de nulidad es sostenido en esta Alzada por la codemandada Rafaela Fretti. Aduce falta de motivación suficiente a la sentencia recurrida, lo que le impediría la posibilidad de realizar una crítica razonada de la misma, afectando su derecho a la doble instancia.

No coincido con la quejosa.

En primer lugar su crítica aparece como genérica, sin puntualizar concretamente en qué se basa para concluir que la sentencia carece de fundamentación suficiente, por lo que su recurso no reúne los requisitos del art. 118  del C.P.L. y merece ser desestimado. Sin perjuicio de ello y en segundo lugar, la sentencia luce motivada tanto en los hechos como en derecho, habiendo efectuado la Sra. Jueza de Primera Instancia un resumen de la cuestión litigiosa así como de las pruebas rendidas y una valoración de las mismas a la luz del derecho que estimó aplicable al caso, por lo que los requisitos del art. 95  de la Constitución de la Provincia de Santa Fe se encuentran satisfechos.Es falso que el recurrente se vea privado de la doble instancia prevista legalmente en el caso, ni que se haya visto privado de criticar el fallo, tal como se observa en la fundamentación del recurso de apelación que trataré seguidamente.

Voto pues por la negativa.

A la misma cuestión, los Dres. Chapero y Casella votan en igual sentido.

A la segunda cuestión, el Dr. Dalla Fontana dijo: la sentencia de Primera Instancia (fs. 179/182 y 185) rechazó la demanda contra Ivis Vilma Fretti e hizo lugar parcialmente a la misma contra Rafaela Fretti, imponiendo las costas en un 80% a ésta y en un 20% a la actora. Para así decidir consideró la anterior que se había demostrado mediante los testimonios rendidos en la causa que los servicios domésticos prestados por Bernachea en el domicilio de Rafaela Fretti encuadraban en el estatuto del personal de servicio doméstico (Dec.-ley 326/56) por darse los requisitos establecidos en su art. 1 ; que ante la falta de prueba en contrario debía considerarse que la accionante percibía la remuneración denunciada de $ 200 mensuales, lo que la tornaba acreedora de los rubros diferencia de remuneraciones, SAC y vacaciones no gozadas, por el período no prescripto; que el distracto fue por mutuo disenso, por lo que no correspondía hacer lugar a los rubros derivados del despido sin causa solicitados; y que la distribución de costas se fundaba en el art. 102  del C.P.L. Respecto del rechazo de la demanda contra Ivis Vilma Fretti la juzgadora consideró que se acreditó que vivía en la ciudad de Buenos Aires, que no era contratante ni beneficiaria de los servicios de Bernachea, por lo que la demanda no podía prosperar en su contra.

Tal decisorio sólo fue apelado por la codemandada Rafaela Fretti, habiéndosele concedido el recurso en su oportunidad (fs. 187 y vto.), procediendo luego a expresar agravios en esta sede.

Se agravia primeramente porque el a-quo consideró aplicable el régimen del Dec.-ley 326/56.Argumenta que los testigos no han sido precisos sobre la cantidad de horas ni de días de la semana en que la actora trabajaba; que el inferior no tuvo en cuenta la documental reconocida de fs. 16/21 demostrativa de que el trabajo de la actora era remunerado por horas, ni la confesión de Bernachea en el sentido de que sólo se le debía parte del sueldo y el aguinaldo, lo que interpreta como 9 días del mes de octubre de 2005 y SAC proporcional 2° semestre de ese año. Esgrime que la relación se regía por los arts. 1623  ss. y cc. del Código Civil. Afirma que no corresponde la condena al pago de vacaciones no gozadas por el período no prescripto, dado que las únicas vacaciones que pueden percibirse en dinero son las no gozadas durante el año de la extinción laboral y que las vacaciones se gozan pero no se compensan en dinero. Por último se queja por la condena en costas, propugnando la imposición a la actora juntamente con la revocación de la sentencia.

Los agravios recibieron la réplica de la accionante, resistiendo a los mismos. En tanto, la codemandada Ivis Vilma Fretti expresó no tener interés en la vía recursiva por encontrarse firme el rechazo de la demanda a su respecto.

Firme la providencia de pase al Tribunal, ha quedado la presente concluida para definitiva.

Adelanto que – si mi voto es compartido – la apelación no tendrá favorable acogida. Veamos:

El encuadramiento de la actora dentro del estatuto del personal de servicio doméstico (art. 1 del Dec.-ley 326/56) resulta adecuado desde que se ha demostrado que Bernachea prestaba servicios a jornada completa y durante toda la semana. Ha sido la misma Rafaela Fretti quien confesó que aquélla laboraba 7 horas diarias, «. de 8,00 a 12,00 horas, y de 16,00 a 19,00 horas.» (fs.93 vto.). Y si tenemos en cuenta que la cuarta posición comportaba como hechos a confesar que la señora Bernachea trabajaba de lunes a domingo de 8 a 19 horas, parece claro que la respuesta «no es cierto», seguida de la aclaración sobre el horario de 7 horas que acabo de mencionar refiere a ésto, pero no a los días de la semana en que se prestaban los servicios. Esta conclusión se ve avalada por la testigo más calificada que ha declarado en autos (a propuesta de la propia Rafaela Fretti), la Sra. Catalina Ramírez (fs. 130), quien por haberse desempeñado como empleada doméstica juntamente con la actora tenía conocimiento detallado de lo que acontecía en la intimidad del hogar, lo que habitualmente es muy difícil de probar en este tipo de casos. Esta testigo afirmó que Bernachea hacía «limpieza, la comida, lavado, planchado, todo lo que se hace en una casa de día» durante «ocho horas», complementándola (a la testigo) en sus tareas nocturnas. Dada la índole de labores, especialmente la preparación de la comida, lo que comúnmente en cualquier casa de familia sucede diariamente, y el sentido de complementariedad entre los servicios de ambas dependientes que se desprende de su declaración, me parece acertada la conclusión de que la actora trabajaba todos los días. Finalmente, también contribuye a formar mi convencimiento sobre este punto el testimonio de Belkis Beatriz Caballero (fs.127), la cual afirmó que visitaba a Bernachea en su lugar de trabajo, en el domicilio de Fretti «cuando venía de la colonia los domingos, y siempre la visitaba ahí, nunca estaba ella en su casa.» Ningún otro testigo contradice estas aseveraciones.

Así, las probanzas repasadas en el párrafo precedente son suficientemente convictivas bajo el prisma de la sana crítica de que la actividad de la actora encajaba dentro del estatuto del servicio doméstico, no asistiendo razón a la apelante sobre su postulación como una locación de servicios.

En lo que respecta a la queja sobre los rubros de condena (diferencia de remuneraciones percibidas, SAC y vacaciones no gozadas, por el período no prescripto), no considero acertada la apreciación del recurrente de que la declaración confesional de la actora deba interpretarse en el sentido de que sólo se le adeudaba diferencia salarial por el mes de octubre de 2005 y el SAC proporcional 2° semestre año 2005. La afirmación de Bernachea de que su patrona «le debía parte del sueldo y el aguinaldo» de ninguna manera puede interpretarse restrictivamente de que se refería solamente al último sueldo y al último aguinaldo, ya que no hay elemento alguno que conlleve a semejante interpretación en contra de la trabajadora. Pero además no puede pretenderse que el dependiente deponga detalladamente sobre los rubros que se le adeudan y su extensión, o que lo que llegare a describir sobre ellos haga plena prueba, ya que se trata de cuestiones de derecho y no de hechos, sobre los que debiera versar la absolución de posiciones (v. Alsina, Hugo, Tratado Teórico Práctico de Derecho Procesal Civil y Comercial, T. III, Ediar, 1961, págs. 318 y ss.).

En lo referente a los comprobantes de pagos acompañados por Rafaela Fretti obrantes en el cuaderno reservado en Secretaría (cuyas copias fueron agregadas a fs.16/23), los mismos no pueden aminorar el monto a que ascenderá la condena ni son aptos para dar cuenta de un trabajo «remunerado por horas». En primer lugar los mismos carecen de las formalidades mínimas que debe requerirse de un recibo de haberes (en su mayoría no comportan imputación clara y detallada de lo abonado, ninguno ha sido expedido en doble ejemplar, etc.) y aparecen desordenadamente como partes de un cuaderno donde obran firmas de distintas personas, sin ordenamiento cronológico alguno, por lo que a mi modo de ver no pueden propiamente llamarse recibos de haberes en legal forma (art. 13  del Decreto 7979/56), siendo su consecuencia lógica su ineficacia probatoria. En segundo lugar la a-quo ha tenido por probado (por haberlo manifestado la actora en la demanda) que Bernachea percibía $ 200 mensuales (fs. 181 vto.), lo que servirá de base para calcular las diferencias salariales. Ahora bien, si computamos que la actora ha desconocido 8 de los llamados «recibos» en los que obra una firma que se le atribuye (o a su hijo), y teniendo en cuenta el importe de los mismo s, la sumatoria de los reconocidos no llega a cubrir el monto parcial de los sueldos que la sentencia estimó cancelados.

En lo que hace al agravio por la condena al pago de las vacaciones no gozadas, entiendo que aún cuando el estatuto especial no ha previsto su indemnización en caso de ruptura, sí ha estipulado el derecho del trabajador a su goce (art. 4 inc. c) del Dec. – ley 326/56), y en autos la demandada no ha acreditado haber cumplido con su obligación legal de otorgar el período de descanso anual a la actora. Por otra parte resultaría injusto que este incumplimiento con una obligación legal resulte impune, en perjuicio de la empleada doméstica y en beneficio de su empleadora, por lo que considero que la omisión de previsión específica debe integrarse con la solución que brinda el art. 156  de la L.C.T.Es que el trabajo doméstico también resulta objeto de protección constitucional (art. 14 bis  C.N.), aunque sea con menor vigor que en el R.C.T., y del hecho que los empleados domésticos estén excluidos de su regulación (art. 2) no se sigue que no le sean aplicables las normas que pertenecen al género «trabajo subordinado» (resultan ilustrativos en este sentido los fundamentos dados por S.T.J. Entre Ríos, 27/12/10 en: Acebedo, Ivana Trinidad c. Domínguez, Pablo Horacio y ot., RC J 1802/11, para declarar la razonabilidad de la aplicación de la indemnización del art. 182  de la L.C.T. a las empleadas domésticas. Ver también: Trib. Trab. N° 1 Mar del Plata, 6/5/82, Aragón, D. del C. c/ Van Stapen, N., Rep. Zeus T. 5, pág. 198). «El límite de este proceder. sería que no corresponde incrementar por esta vía el nivel de beneficios que la ley ha querido acordar al doméstico, pero no hay impedimento a que algunos capítulos del RCT, que pueden considerarse integrantes de una teoría general del Derecho del Trabajo, sean aplicados con el debido celo y prevención.» (Machado, José Daniel, Acceso al ámbito de protección del decreto 326/56 para trabajadores del servicio doméstico, R.D.L. 2003-2, Estatutos y otras actividades especiales – I, Rubinzal – Culzoni, pág. 285). Desde mi óptica, la falta de contemplación del pago de la indemnización sustitutiva de vacaciones no puede interpretarse como un derecho no querido por el legislador para los domésticos, sino como una omisión que en caso de no integrarse como propongo generaría un enriquecimiento sin causa del dador de trabajo.

Sin embargo, para esta indemnización se computarán solamente los días de vacaciones que hubieren correspondido a Bernachea en el último año de servicios (o sea 10 días hábiles, conforme art. 4 inc. c), 1) del Dec.- ley 326/56), teniendo para ello en cuenta que en el régimen especial de los empleados domésticos no existe época de otorgamiento de la licencia anual (a diferencia del art. 154 de la L.C.T.), pero asimismo que computar para su cálculo todo el tiempo de prescripción (como reza el fallo en crisis) implicaría un mejoramiento respecto del régimen general que luce absurdo teniendo en cuenta su antedicho mayor nivel de protección.

Por todo lo expuesto, considero que la apelación deberá ser rechazada, salvo parcialmente sobre el agravio referido a la indemnización por vacaciones no gozadas, rubro que procederá en la extensión que referí en el párrafo anterior. Dado el resultado del pleito y por aplicación del art. 102 del C.P.L., las costas de ambas instancias se mantendrán en la proporción fijada por la Magistrada anterior, es decir 80% a la Sra. Rafaela Fretti y 20% a la actora. Con la salvedad mencionada, voto por la afirmativa.

A la misma cuestión, los Dres. Chapero y Casella manifiestan que coinciden con lo expuesto por el Dr. Dalla Fontana, por lo que votan en igual sentido.

A la tercera cuestión, el Dr. Dalla Fontana dijo: atento al resultado precedente, corresponde adoptar la siguiente resolución: 1) Desestimar el recurso de nulidad; 2) Acoger parcialmente el recurso de apelación, procediendo la indemnización por vacaciones no gozadas con el límite expuesto en los considerandos referentes; 3) Confirmar en lo demás la sentencia apelada; 4) Imponer las costas de la Alzada en un 80% a Rafaela Fretti y en un 20% a la actora; 5) Regular los honorarios de los profesionales intervinientes por su actuación en la Alzada en el 50% de los que correspondan por regulación firme a su actuación en la instancia de grado.

A la misma cuestión, los Dres. Chapero y Casella votan en igual sentido.

Por ello, la

CAMARA DE APELACION EN LO CIVIL, COMERCIAL Y LABORAL DE LA CUARTA CIRCUNSCRIPCION JUDICIAL

RESUELVE: 1) Desestimar el recurso de nulidad; 2) Acoger parcialmente el recurso de apelación, procediendo la indemnización por vacaciones no gozadas con el límite expuesto en los considerandos referentes; 3) Confirmar en lo demás la sentencia apelada; 4) Imponer las costas de la Alzada en un 80% a Rafaela Fretti y en un 20% a la actora; 5) Regular los honorarios de los profesionales intervinientes por su actuación en la Alzada en el 50% de los que correspondan por regulación firme a su actuación en la instancia de grado.

Regístrese, notifíquese y bajen.

DALLA FONTANA

Juez de Cámara

CHAPERO

Juez de Cámara

CASELLA

Juez de Cámara Juez de Cámara

HAIL

Secretario de Cámara

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