V. M F c/ M. D. G. s/ aumento de cuota alimentaria

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: G

Fecha: 31-mar-2011

Cita: MJ-JU-M-64383-AR | MJJ64383 | MJJ64383

Se aumenta la cuota alimentaria -que había sido fijada cinco años antes- a favor de la hija menor de edad de las partes, desechándose la defensa esgrimida por el padre en el sentido de que el incremento implicaría la mitad de su sueldo.

Sumario:

1.-Corresponde aumentar la cuota alimentaria que fue fijada hace más de cinco años en consideración a que la menor va creciendo y crecen sus necesidades, sin que pueda ser atendida la queja del demandado que dicho aumento le implicaría la mitad de su sueldo.

2.-Para establecer el quántum de la obligación alimentaria, ha de evaluarse no sólo el caudal económico del alimentante -que no está determinado únicamente por sus ingresos-, sino esencialmente las necesidades de su descendencia, y cuando se trata de los hijos menores, si bien la prestación pesa sobre ambos padres, debe atenderse a su condición y fortuna (art. 265 , CCiv.), y en ese orden de ideas deben estimarse las posibilidades económicas de cada uno.

3.-Sin olvidar la equiparación de derechos y deberes que pesa sobre ambos progenitores en materia alimentaria (arts. 264 inc. 1° , 265 y 267  del CCiv.), el demandado, como padre, tiene el deber de proveer lo necesario para la subsistencia de sus descendencia y, en su caso, deberá arbitrar los medios para procurar que ésta resulte acorde a las necesidades de la alimentada, sin que pueda desentenderse de ello con el solo argumento de la insuficiencia de ingresos y su nivel de gastos; pues, en tal caso, deberá redoblar esfuerzos y arbitrar los medios a tal efecto; máxime teniendo en cuenta que la madre, al convivir con la menor, le dispensa atención y cuidados de manera directa, a lo que se suman los gastos de alimentación, vivienda, esparcimiento, los diarios para el desarrollo de sus actividades y los que insume la vida de relación de la pequeña.

4.-Teniendo en cuenta que la pensión originalmente acordada -consistente en el pago mensual de la mitad correspondiente de la cuota escolar, de la medicina prepaga y de las actividades extraescolares de la niña, más la entrega a la madre de los importes que cobrara el padre por salario familiar y beneficios sociales- fue homologada cuando la menor contaba con cinco años y ella cuenta actualmente con diez años; y considerando, además, que en la medida que los hijos crecen aumentan sus necesidades; la cuota establecida aparece adecuada; sobre todo si se aprecia que el avance de edad de la menor y el notorio aumento en el costo de vida desde la época del acuerdo originario, son factores que, prima facie, autorizan un incremento razonable y a título excepcional de la pensión alimentaria, para posibilitar la atención de necesidades de los hijos.

Fallo:

Buenos Aires, marzo 31 de 2011.

VISTOS Y CONSIDERANDO:

I. Contra la resolución de fs. 337/340, en cuanto hizo lugar a la demanda y estableció un incremento de la cuota alimentaria oportunamente convenida por las partes en favor de la menor M. A., fijándola en la suma de pesos un mil novecientos ($ 1.900) mensuales, se alza el demandado, cuyos agravios de fs. 348/350, fueron contestados a fs. 354/357. A fs. 386/387 luce el dictamen de la Sra. Defensora Pública de Menores de Cámara.

II. El accionado pregona la revocatoria de la sentencia por entender que el monto decidido resulta excesivo, provocándole una fuerte disminución de sus ingresos, a punto tal que lo obligaría a subsistir con la mitad de su salario, circunstancia que le impide continuar su vida en forma normal, en tanto no se ponderaron sus reales posibilidades económicas.

III. Se destaca que la Sala comparte los principios aplicables en la especie vertidos por la Sra. Juez de grado en el decisorio atacado, en especial la gravitación en el caso el avance de edad de la hija, y también advierte que para establecer el quantum de la obligación ha de evaluarse no sólo al caudal económico del alimentante -que no está determinado únicamente por sus ingresos-, sino esencialmente a las necesidades de su descendencia (cfr. CNCiv., esta Sala G, 32905 del 18-11-1997; r. 94599 en E.D.145-287; r. 350221 del 8-7-2002; r. 518.344 del 15-12-2008), y cuando se trata de los hijos menores si bien la prestación pesa sobre ambos padres, debe atenderse a su condición y fortuna (art. 265, cód. civ.), y en ese orden de ideas deben estimarse las posibilidades económicas de cada uno.

En ese piso de marcha, sin olvidar la mentada equiparación de derechos y deberes que pesa sobre ambos progenitores en materia alimentaria (arts. 264 inc. 1°, 265  y 267  del cód.civil), se resalta que como padre, tiene el deber de proveer lo necesario para la subsistencia de sus descendencia, y, en su caso, deberá arbitrar los medios para procurar que ésta resulte acorde a las necesidades de la alimentada, sin que pueda desentenderse de ello con el solo argumento de la insuficiencia de ingresos y su nivel de gastos (cfr. fs. 168/171 y fs. 175/323); pues, en tal caso, deberá redoblar esfuerzos y arbitrar los medios a tal efecto. Máxime, si se tiene en cuenta la índole de los derechos que están en juego, amparados por la Convención de los Derechos del Niño  que cuentan con raíz normativa del más alto rango (art. 75 inc. 22  de la Constitución Nacional), y que la madre al convivir con la niña en forma permanente se encarga de su cuidado y atención, proveyendo a los menesteres y necesidades cotidianas (v. fs. 62 y fs. 349).

En tal sentido cabe poner de resalto que la pensión originalmente acordada, -consistente en el pago mensual de la mitad correspondiente de la cuota escolar, de la medicina prepaga y de las actividades extraescolares de la niña, más la entrega a la madre de los importes que cobrara el padre por salario familiar y beneficios sociales- fue homologada el 20 de febrero de 2006 (v. fs. 66), esto es cuando la menor contaba con poco más de (5) años de edad.

Teniendo en cuenta el tiempo transcurrido desde entonces, que María Agustina en la actualidad cuenta con diez (10) años; considerando, además, que en la medida que los hijos crecen aumentan sus necesidades; la cuota establecida aparece adecuada; sobre todo si se aprecia que el avance de edad de la menor y el notorio aumento en el costo de vida desde la época del acuerdo originario, son factores que, prima facie, autorizan un incremento razonable y a título excepcional de la pensión alimentaria, para posibilitar la atención de necesidades de los hijos (cf. CNCiv., Sala M, r.303787 del 23-11-2000; sala F, r. 423618 del 5-10-2005 y sus citas; esta sala G, r. 481.566 del 1-6-2007; r. 480.074 del 3-9-2010).

Obsérvese en ese sentido, que la madre al convivir con la menor, le dispensa atención y cuidados de manera directa, a lo que se suman los gastos de alimentación, vivienda, esparcimiento, los diarios para el desarrollo de sus actividades y los que insume la vida de relación de la pequeña (cfr. fs. 37/57).

Por lo expuesto, de conformidad con lo dictaminado por la Sra. Representante del Ministerio Pupilar, el Tribunal RESUELVE: I. Confirmar la sentencia de fs. 337/340. Con costas de alzada al demandado vencido (arts. 68 y 69 , cod. proc.). II. Pasen los autos a estudio por honorarios. III. Notifíquese a la Sra. Defensora de Menores de Cámara en su despacho. IV. Regístrese y devuélvase a la instancia de grado a la que se encomienda la notificación de la presente a los interesados.

Carlos A. Bellucci

Beatriz A. Areán

Carlos A. Carranza Casares

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