Riveros Báez Graciela c/ Fantl Dorotea Beatriz y otro s/ daños y perjuicios

Partes: Riveros Báez Graciela c/ Fantl Dorotea Beatriz y otro s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil   Sala/Juzgado: L

Fecha: 1-dic-2006

Cita: MJ-JU-M-11624-AR | MJJ11624 | MJJ11624

Fallo:

En Buenos Aires, a 01 de diciembre de 2006, encontrándose reunidos en Acuerdo los Sres. Jueces de la Sala «L» de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, a fin de pronunciarse en los autos caratulados «Riveros Báez Graciela c/ Fantl Dorotea Beatriz y otro s/ Daños y perjuicios», conforme al orden de sorteo, el juez Rebaudi Basavilbaso dijo:

 

I. Contra la sentencia de fs. 325/327 recurre la parte actora, expresando sus agravios a fs. 362/368, los que fueron contestados a fs. 374/375.

 

La recurrente se queja por el rechazo de la demanda en la cual reclamó los daños y perjuicios que, según indicó, sufrió a raíz de la caída en una escalera ubicada en la casa de los demandados, en la calle Zuviría n? 980 de capital federal, en ocasión de encontrarse colaborando con el cuidado y limpieza de la misma.

 

Los agravios de la accionante apuntan a señalar que el juez a quo a los fines del dictado de la sentencia cuestionada realizó una parcial y equivocada interpretación de las pruebas rendidas en autos.

 

Según su criterio, entiende que si bien puede ser cierto que no exista prueba directa del accidente, no menos cierto es que el conjunto de la producida en autos tiene virtualidad suficiente para formar convicción respecto a la existencia del hecho.

 

Indicó que las declaraciones testimoniales obrantes en autos resultan coincidentes en cuanto que la actora se accidentó en el lugar de trabajo, y que estos testimonios no fueron considerados al momento de dictar sentencia, ya que se descartaron con el argumento que «.ninguno la vio caer.», pretendiendo que ante la inexistencia de un testigo directo del accidente, este no hubiera existido.

 

II. De conformidad con el relato efectuado por actora y atento lo previsto por el segundo párrafo del art. 1113 del Código Civil, la pretendida responsabilidad de los demandados sería a causa de la objetivación prevista por dicha norma.En el caso, si bien la víctima no tendría que probar la configuración del riesgo de la cosa, al tratarse de una cosa inerte recaería sobre la misma la carga de la prueba del comportamiento o posición anormal de la misma (conf. Bueres, Alberto y otros, «Código Civil.» 3-A, pag. 633). La norma citada solo autoriza al dueño o guardián a eximirse de responsabilidad, acreditando la culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder.

 

Pero, previo al análisis de las eximentes de responsabilidad referidos, es necesario determinar si se encuentra acreditada en autos la relación de causalidad entre los daños invocados y el hecho generador de la responsabilidad.

 

Como primera medida destaco que de conformidad con lo preceptuado en el inc. 5º del art. 163 del CPCCN, las presunciones constituyen prueba cuando se fundan en hecho reales y probados y cuando por su número, precisión, gravedad y concordancia, produjeron convicción sobre la naturaleza del juicio de conformidad con las reglas de la sana crítica.

 

A los fines de demostrar la existencia del hecho, la accionante aportó las declaraciones de los testigos referidos en la sentencia de grado. De dichos relatos surge que ninguno de ellos presenció el hecho y que los declarantes tienen conocimiento de la caída por relatos efectuados por la actora. Así también, observo que la declaración de fs.146 resulta poco precisa al momento de indicar el lugar donde ocurrió la caída, ya que allí la testigo indica que «. que el accidente lo sufrió supuestamente en el trabajo.», situación que quita certeza a dicha declaración.

 

Por otro lado, la accionante no trajo al proceso alguna otra prueba precisa que me lleve a la convicción que el accidente haya ocurrido en la casa de los demandados, ya si bien en el escrito introductorio la misma manifestó que el día del accidente fue trasladada por dos de los testigos del lugar del hecho a la «sala asistencial Ballarati», donde le tomaron placas y le aplicaron un calmante, este extremo no se encuentra probado. Así tampoco aportó alguna prueba a los fines demostrar que fue asistido en esa fecha o en fecha cercana, en algún otro centro asistencial, ya que las constancias médicas acompañadas, resultan de fecha notablemente posterior al accidente.

 

En otro plano, tampoco resulta claro por que la recurrente a los fines de ser asistida a causa de la caída que tanto la afectara, se trasladó a una «salita» ubicada en Montechingolo, en vez de recurrir a un nosocomio mas cercano al lugar donde se encontraba.

 

Por lo que, ante orfandad probatoria reflejada en autos, considero que no se logra acreditar el acontecimiento del hecho, ni la conexión de ese supuesto hecho con los daños invocados.

 

Por los fundamentos expuestos y los del fallo recurrido, voto para que se rechacen los agravios y se lo confirme, con costas de esta instancia a cargo de la actora (art. 68 del CPCCN).

 

Por razones análogas los jueces Pérez Pardo y Pascual votan en el mismo sentido.

 

Con lo que terminó el acto firmando los Sres. Jueces de Cámara por ante mí, que doy fe. O. Hilario Rebaudi Basavilbaso, Marcela Pérez Pardo, Emilio Pascual. Daniel Jorge Paz Eynard, secretario interino. Es copia fiel del original que obra en el Libro de Acuerdos de la Sala.-

 

Buenos Aires, diciembre de 2006.

 

Y VISTO:lo deliberado y conclusiones establecidas en el Acuerdo transcripto precedentemente, el Tribunal RESUELVE: Rechazar los agravios y confirmar el fallo recurrido en todo cuanto fue objeto de recurso, con costas de esta instancia a la actora.

 

Fíjanse los emolumentos del Dr. Areniello en la suma de cuatro mil ochenta pesos $. y los del Dr. Bottaro en la de pesos $. de conformidad con el art. 14 de la ley 21.839.

 

Conociendo de los recursos deducidos a fs. 334 y 348 con relación a las regulaciones de honorarios practicadas a fs. 327 vta., teniendo en consideración el monto reclamado al accionar; labor profesional desarrollada; etapas procesales cumplidas; resultado obtenido y lo preceptuado por los arts. 6, 7 , 9 , 19 , 37, 38 y ctes. de la ley 21.839 modificada por ley 24.432 , por altos se reducen los del Dr. Areniello, a la suma de trece mil seiscientos pesos ($ 13.600) y los del Dr. Bottaro a la de $. . Por no ser elevados los de los peritos Coen y Acciavatti, se los confirma. Por bajos los de la psicóloga Chicco, se los alza a la suma de pesos $. .-

 

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

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