Fallos de Microjuris Argentina en Iprofesional.com: Deben indemnizar a directora y accionista de una empresa familiar por deuda salarial

Fallo de Microjuris Argentina citado en Iprofesional. Mirá la nota!

Tras una licencia, fue intimada a retomar la actividad pero se consideró despedida e inició juicio. Frente a ello, la firma argumentó que la mujer estaba registrada “para hacerle un favor” y que no había vínculo laboral. ¿Por qué la Cámara revirtió el fallo de primera instancia y ordenó resarcirla?

Por Sebastian Albornos

Una cuestión que preocupa en gran medida a las empresas tiene que ver con la determinación de las indemnizaciones de los altos ejecutivos.

La Ley de Contrato (LCT) se aplica a todo trabajador en relación de dependencia, sin distinción alguna en cuanto a su jerarquía o posición en el organigrama de una empresa. Incluso, no hace diferencias, por ejemplo, entre una compañía de grandes dimensiones o si se trata de una firma familiar.

Esta misma norma alude que no existen los vínculos laborales sin contraprestación.

En este escenario, se dio a conocer una nueva sentencia en la cual se condenó a una empresa a indemnizar a una ex directora de la misma, que también tenía una relación familiar con los otros socios, porque no le habían pagado los salarios en tiempo y forma.

La empleadora sostuvo que la actora había sido inscripta y que se le habían hecho aportes “como un favor”, no así en virtud de un vínculo laboral.

Por otra parte, la reclamante también solicitó una reparación por el daño síquico sufrido a raíz de problemas que había tenido con los familiares que se desempeñaban en la compañía, pero este pedido fue desestimado ya que fueron, para la Justicia, ajenos al ámbito del trabajo.

Problemas de registración
En esta oportunidad, la mujer había desempeñado cargos jerárquicos por más de treinta años en la empresa de su familia.

Tanto ella como el resto de los miembros del directorio -también parientes de la misma- además de percibir el salario retiraban dinero contra recibo a fin de abonar los gastos de vehículos, expensas y servicios públicos de sus domicilios particulares, por montos variables.

Tras una licencia por enfermedad, la firma la intimó a retomar sus tareas bajo apercibimiento de considerar la situación como abandono de trabajo. Frente a ello, la dependiente decidió colocarse en situación de despido alegando la existencia de una importante deuda salarial.

La empresa, luego de recibir el telegrama de la reclamante, pagó los haberes adeudados, pero el reclamo judicial ya se había iniciado.

En consecuencia, la firma sostuvo que era inadmisible el despido indirecto porque no existía un contrato de trabajo sino que la inscripción laboral había sido realizada “de favor”. Tras evaluar los hechos, el juez de primera instancia hizo lugar a la defensa de la compañía y rechazó la demanda.

A raíz de ello, la ex ejecutiva se presentó ante la Cámara de Apelaciones del Trabajo.

Allí, los magistrados indicaron que resultaba insoslayable la postura asumida por la firma durante la vigencia del vínculo y también en su desenlace, al inscribir a la reclamante como dependiente de la sociedad, abonarle remuneraciones mensuales y realizar los aportes previsionales pertinentes durante más de treinta años y, finalmente, intimarla a retomar tareas con posterioridad a una licencia médica, bajo apercibimiento de tenerla por incursa en la situación de abandono de trabajo.

En principio, a los jueces les llamó la atención que quien se desempeñó siempre como accionista y directora de la empresa por largos períodos -incluso, como presidenta de la misma y que conformara de manera directa con su intervención la voluntad societaria-, le endilgue evasiones e irregularidades pasibles de comprometer la responsabilidad individual de sus integrantes.

En ese contexto, indicaron que -de acuerdo al principio de primacía de la realidad- existía un vínculo laboral -que no podía ser nunca gratuito- y que no se daban las situaciones expresadas por la firma para excluir la relación del ámbito del derecho del trabajo.

Con respecto a la decisión de la dependiente de considerarse despedida, los jueces la consideraron ajustada a derecho porque ésta no había percibido el monto reclamado por el plazo de un año y porque la compañía lo puso a disposición una vez que el vínculo laboral ya se había disuelto.

Con respecto al pedido de reparación del daño psíquico que presentaba la reclamante, los camaristas consideraron que del dictamen médico se extraía que la causa era ajena a la prestación laboral y que tenía su origen en las relaciones familiares que la demandante tuvo con sus hermanos, con quienes se relacionaba en la empresa, además de con su padre fallecido y el ex cónyuge.

En conclusión, los jueces ordenaron a la empresa el pago a la dependiente de $177.679,16 más un interés calculado en base a la tasa activa del Banco de la Nación Argentina para el otorgamiento de préstamos. Para ver el fallo completo provisto por Microjuris.com.ar, haga clic aquí

Caso atípico
“Este es un caso muy peculiar donde el fallo de segunda instancia no valora en su justa y real medida, no sólo el principio de supremacía de la realidad y los actos propios de las partes, sino también la condición de accionista y directora de quien demanda“, indicó Héctor Alejandro García, socio del estudio García, Pérez Boiani & Asociados.

“Abandonar la relación, por sostener que existen inconsistencias registrales en un contrato laboral aprobado por el propio órgano de decisión societaria, que la empleada integraba, es cuanto menos paradojal; ya que esa inconsistencia -en todo caso- no podía ser desconocida por la damnificada”, agregó el especialista.

Por otro lado, García consideró que “aludir a una formalización de un contrato de trabajo como un “favor”, también contradice los pilares sobre los que se apoya toda relación laboral, la que se presume onerosa”.

Pablo Mastromarino, abogado del estudio Tanoira y Cassagne, diferenció el caso de aquellos directores y gerentes que muchas veces tienen un poder de decisión que es definitivamente gravitante para la organización empresaria, de aquellos que no.

En el primer caso, consideró que “resultaría arbitrario que quienes se desempeñan en estas posiciones luego se agravien de decisiones empresarias que ellos mismos tomaron“.

Luego se lamentó porque “la Ley de Contrato de Trabajo no le brinda al juez las herramientas suficientes como para hacer estas distinciones al momento de merituar la procedencia de una demanda iniciada por uno de estos ejecutivos”.

Protocolo
“Para poder separar el ámbito familiar y laboral, y a los fines de mantener la armonía en ambos aspectos es necesario redactar un protocolo“, explicó Eduardo Favier Dubois, presidente del Instituto Argentino de Empresa Familiar (IADEF).

Se trata de un contrato entre la compañía y la familia, que firman todos los integrantes-dueños de la empresa para decidir cómo se van a manejar ante distintas situaciones.

En este sentido, un problema típico que resaltó Favier Dubois es el que surge cuando “a la firma la funda el padre, pero una vez que éste muere o se quiere retirar la actividad la tienen que seguir sus hijos. Si no está reglamentado cómo continuar, se multiplicarán los inconvenientes“.

El mencionado protocolo debería tener en cuenta, entre otros aspectos:

  • La sucesión de los cargos.
  • Cómo se va a retirar el fundador.
  • La relación entre los administradores y los familiares dueños que no administran (los primeros tienen una tendencia a no repartir ganancias y los otros pretenden que éstas se incrementen). Vale destacar que en las empresas de familia el reparto es mínimo porque lo que se trata es de capitalizar la empresa ya que, en principio, la idea es que sea el soporte económico de aquella durante muchos años.
  • El trabajo de familiares que se incorporen y las condiciones en que lo van a hacer, entre ellas el salario, vacaciones, premios y gratificaciones.
  • Ayuda a familiares en situación de necesidad (por ejemplo, en caso de viudez).

“El protocolo también sería útil en caso de que se busque profesionalizar la empresa con el ingreso de una persona externa al ámbito familiar, de modo de evitar conflictos”, concluyó Favier Dubois.

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