Bendita Justicia: no le hagas a otro lo que no te gusta que te hagan!!!

El conductor de televisión actor no puede reclamar por el ataque al honor sufrido a raíz de los insultos proferidos por otro conductor, cuando él mismo está acostumbrado a utilizar locuciones igualmente peyorativas.

Pergolini Mario Daniel c/ Casella Bautista s/ daños y perjuicios

Ver sumarios y antecedentes  haciendo click Aqui


Fallo:

Buenos Aires, a los 3 días del mes de mayo de 2011, reunidas las Señoras Jueces de la Sala “J” de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal, a fin de pronunciarse en los autos caratulados: “Pergolini, Mario Daniel c/Casella, Bautista s/ Daños y Perjuicios”.-

La Dra. Beatriz A. Verón dijo:

La sentencia de la anterior instancia (fs. 532/537) rechaza la demanda por daños y perjuicios interpuesta por Mario Daniel Pergolini contra Bautista Casella, con imposición de costas al perdedor.

Contra este pronunciamiento se alza solo la actora, quien expresa agravios a fs. 560/562 vta., que son contestados por la demandada a fs. 567/569.

El llamamiento de autos para sentencia (fs. 576) se encuentra consentido, de esta manera, es procedente entrar a resolver.

1.- Recuerdo, que la expresión de agravios constituye la carga que tiene el apelante a quien se le concedió un recurso libre, de fundamentarlo. Sostenía Podetti -con su proverbial agudeza- que no puede menos de exigirse a quien intenta que se revise un fallo, que diga por que esa decisión judicial no lo conforma, poniendo de manifiesto lo que considera errores de hecho o de derecho, omisiones, defectos, vicios o excesos. Procediendo así, cumple con los deberes de colaboración, de respeto a la justicia y al adversario, facilitando de esta manera, al Tribunal de Alzada el examen de la sentencia sometida a recurso y al adversario su contestación, y limita el ámbito de su reclamo (aut. cit., “Tratado de los Recursos”, Ed. Ediar, pág. 164).

No se cumple con las exigencias que impone la ley ritual en su art. 265 cuando -como en el caso de autos- la apelante se limita a transcribir piezas procesales anteriores.A los efectos de abrir la posibilidad revisora de la Alzada, es imprescindible que el apelante exponga claramente las razones que torna injusta la solución adoptada por el magistrado de la instancia anterior, para lo cual debe, aportar consistentes razonamientos contrapuestos a los invocados en la sentencia, que demuestren argumentalmente el error del juzgamiento que se le atribuye. La expresión de agravios fija el ámbito funcional de la Alzada, ya que no está facultada constitucionalmente para suplir el déficit argumental o las quejas que no dedujo.

Para que la expresión de agravios sea procedente, el litigante debe seleccionar del discurso del magistrado aquél argumento que constituya la idea dirimente y que forme la base lógica de la decisión, y señalar punto por punto los pretendidos errores, omisiones y deficiencias que se le atribuyen al fallo. Es decir, deben refutarse las conclusiones de hecho y de derecho que vertebren la decisión del a quo, a través de la exposición de las circunstancias jurídicas por las cuales se tacha de erróneo el pronunciamiento (Ibáñez Frochman, Manuel “Tratado de los recursos en el proceso civil” Bs. As., 1969, pág. 152, Fassi, S. “Código Procesal Civil y Comercial de la Nación” Bs. As. 1971, pág. 473; Morello, Augusto “Códigos Procesal en lo Civil y Comercial de la Prov. De Buenos Aires y de la Nación, Comentado y Anotado” T.III, pág. 351; Colombo, C.-Kiper, C. “Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, Anotado y Comentado”, T.III, pág. 171/2; esta Sala, expte. nº2.575/2004 “Cugliari, Antonio Carlos Humberto c/ Bank Boston N.A. s/cancelación de hipoteca” del 1/10/09; expte. nº 7.153/2007 “Presa, César Dabel c/Silva, Néstor y otros s/daños y perjuicios” del 11/6/2010; expte. nº 66.672/06 “Medina, Julio César c/Obra Social de la Unión Obrera Metalúrgica y otro s/daños y perjuicios” del 01/7/2010; expte.nº 78.543/2004, “SADAIC c / AGEA SA s/Cobro de sumas de dinero”, del 11/11/2010; eexpte. nº 43.601/2006, “Boykier, Salomón c/ Pérez de Vallejos, Olivia s/división de condominio” del 03/02/2011; expte. nº 50.632/2003, “Jofre, Carlos Argentino c/ Davies, Julia Laura (su sucesión) s/ Prescripción Adquisitiva”, del 17/02/2011, entre otros).

Lo sustancial de los reproches lo conforman las reproducciones textuales, del escrito de inicio (fs. 13, párrafos segundo al quinto) o de la sentencia de la anterior instancia, de las siguientes fojas: 534 in fine, 534 vta. primero y último párrafo, 535 del segundo al cuarto párrafo, 536 del segundo al cuarto párrafo, 535 vta. párrafo quinto, 536 primero y último párrafo, 536 vta. primero y segundo párrafos.

El quejoso, pretende robustecer estas transcripciones con la mención de los hechos del 26 de noviembre y 12 de diciembre de 2002 -a los cuales refiere como una crítica sobre un programa de TV, donde no injuria ni calumnia- que a su entender, no pueden fundar los insultos del demandado, debido a la carencia de entidad dañosa porque el Sr. Casella no intimó ni ejerció acción en torno a ello. Otro tanto sostiene, respecto a los hechos del 8 de septiembre de 2005, respecto de los cuales el demandado no reconvino.

Por último, alude sobre el alcance de chistes machistas y reflexiona, que la conclusión alcanzada por la Sra. Juez a quo, que la encaminara al rechazo de la pretensión deducida es “dogmática, arbitraria y peligrosa para el Sr. Pergolini”.

2.- Liminarmente, debo destacar que la expresión de agravios debe contener la seriedad y robustez jurídica, evitando confundir el ataque a la sentencia con un ataque individual a quien la dictara (conf. Sirkin, Eduardo: “Algunas consideraciones sobre la “expresión de agravios”. Recaudos. Exceso en el lenguaje. Presentación.Jurisprudencia” elDial-DC6BC y “El alegato y la expresión de agravios en los procesos ordinarios.Finalidades y diferencias” elDialDC1165).

El actor no aporta a este Tribunal ningún elemento nuevo de valoración que conmueva la decisión final que ataca y que, a mi criterio, se presenta ajustada a derecho y equidad, y de allí que estimo que debe hacerse efectiva la sanción que prevé el art. 266 del Código Procesal. Ello no empece, que en los siguientes considerandos me aboque al tratamiento de la cuestión debatida, siguiendo el criterio amplio impuesto por este Tribunal al tratamiento de numerosas causas (esta Sala expte. nº41.025/2005.”Magnifico, Daniel Alberto c/ Pavone Farina, Marela y otros s/daños y perjuicios” del 10/12/09, expte. nº 25.011/2005, “Longueira, Marcelo Adrián c/ Club Atlético River Plate y otros s/ Daños y Perjuicios” del 23/2/2010, expte. nº 7153/2007, “Presa, César Dabel c/ Silva, Néstos y otros s/ Daños y perjuicios”, del 11/6/2010, expte. nº 97.718/2005, “Cardacci, Patricia Mónica c/ Balladares, Fabián Pablo s/divorcio” del 29/10/2010, entre otros).

Antes de proseguir, debo recordar que nuestro más Alto Tribunal ha decidido que los jueces no están obligados a analizar todas y cada una de las argumentaciones de las partes, sino tan solo las que sean conducentes y posean relevancia para decidir el caso (CSJN, Fallos. 258:304, 262:222, 265:301, 272:225, 274:113, 305:537, 307:1121, entre otros y remarcado por destacada doctrina: Fassi, S.-Yáñez, C. “Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, Comentado, Anotado y Concordado”, t.1, pág. 825; Fenochietto, C.-Arazi, R. “Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, Comentado y Anotado” T.1, pág. 620). En su mérito, no habré de seguir al recurrente en todas y cada una de sus alegaciones sino, tan solo, en aquellas que sean conducentes para decidir este conflicto.

El honor -que aquí se pretende reparar- es la autoestima y la reputación o fama ante los demás.Es una cualidad moral del ánimo, un sentimiento profundo de la propia dignidad (Cifuentes, S. “Autonomía de los derechos personalísimos a la integridad espiritual”, LL 1998-B, 702).

Si definimos el honor como “dignidad personal reflejada en la consideración de los terceros y en el sentimiento de la persona misma”, en él quedan comprendidos dos aspectos: por un lado la autovaloración, el íntimo sentimiento que cada persona tiene de la propia dignidad y la de su familia (honor subjetivo, honra o estimación propia); y por otro, el buen nombre y la buena reputación objetivamente adquiridos por la virtud y el mérito de la persona o de la familia que se trate, dentro del marco de la sociabilidad del ser humano (honor objetivo, buen nombre, reputación o fama) (Rivera, J. “Instituciones de Derecho Civil”, t.II, pág. 109).

El honor típicamente se ataca, mancilla con imputaciones falsas, tergiversadas, maliciosas, peyorativas, que afecten negativamente la reputación (Pissore, Diego M. “La reparación en especie a los daños a la intimidad, al honor y a la imagen” págs. 377/378 en “Revista de Derecho Privado y Comunitario-Honor, imagen e intimidad” 2006-2, ed. Rubinzal-Culzoni; Belluscio, C., Zannoni, E., “Código Civil y leyes complementarias, Comentado, anotado y Concordado”, T.5, pág.246).

Abona profusamente este tema mi distinguida colega Dra. Marta del Rosario Mattera, en los autos “Prandi, Julieta Laura c/ Promotora de Comunicaciones Colonia SA y otro s/ Daños y Perjuicios”, expte. nº 103.578/01 del 21/10/2008, y remito a su lectura a quien esté interesado en ilustrarse sobre el tema.

3.- Ahora bien, cabe señalar que las palabras deben ser sopesadas en el ámbito en el que son pronunciadas (CNCiv. Sala “A”·”LL.M.D. c/B.R.A. s/daños y perjuicios”, Libre nº 545.482 del 12/3/2010, pub.en Gaceta de Paz del 10/8/2010), vale decir que no tienen un valor absoluto sino adecuado a las circunstancias de personas, tiempo y lugar.

Al último concepto expresado, añado, siguiendo a Enneccerus/Niperdey, que a nadie le es lícito hacer valer un derecho en contradicción con su anterior conducta (auts. cits., “Tratado. Parte general”, t. I, vol. II, pág. 495, trad. Pérez González y Alguer, Barcelona, 1950). Tal principio impide las conductas contradictorias, y que se plasma en la regla venire contra factum proprium non valet (cfr. Mans Puigarnau, “Los principios generales del Derecho”, págs. 24-5, Barcelona, 1979).

El fundamento de la doctrina del acto propio encuentra -como no podía ser de otra manera- contenido ético y reside en la buena fe probidad, así como en el impedimento para obrar actos abusivos y su aplicación, conforme Alterini y López Cabana, es exigida por la vigencia de los principios generales del Derecho que rigen según el art. 16 del CC (auts. cits., “La virtualidad de los actos propios en el Derecho Argentino”, ED t. 1984-A-pág. 879). Como dicen Morello y Stiglitz, resulta un imperativo del sujeto observar un comportamiento coherente como principio básico y en todos los órdenes de sus relaciones no solamente las jurídicas (Morello, Augusto Mario, Stiglitz, Rubén, “La doctrina del acto propio”, ED t. 1984-A-pág. 866, v. esta Sala expte. nº 101.873/95, “Privato, Ana Haydee c/ Semino, Leandro s/ Alimentos”, del 16/09/2010, entre otros).

La valoración del ataque al honor, mediante la emisión de frases vocablos que se reputan injuriosos debe apreciarse en el contexto de su divulgación, porque no es posible en esta temática fijar reglas estrictas, ya que deben ser valoradas las circunstancias particulares de cada caso (conf. CNCiv. Sala “H” “Grassi, Julio César c/Arte Radio Televisivo Argentino SA y otros s/daños y perjuicios” voto preopinante del Dr. Claudio Kiper, del 5/6/2008, elDial.com-AA4A69, pub.26/8/2008).

De tal manera, rescato, de las expresiones de Casella dirigidas a Peroglini en los programas emitidos el 22/11/06, denominado “Intrusos” y “Bendita TV” -que en este momento procedo a ver- los siguientes vocablos: pelotudo; hipócrita; sorete; mirá que pongo empeño, le puse la mejor onda para descubrir una frase que demuestre alguna inteligencia escondida en Pergolini y no lo consigo.

Ahora bien, sin lugar a la menor duda, se trata de expresiones peyorativas, soeces a los que el Sr. Pergolini está acostumbrado y no tiene reparos en propalar como los mencionados y algunos de mayor entidad, pronunciadas sin empacho por Pergolini en las emisiones del 26/11/02, 12/12/02 y 8/9/2005 que pueden entenderse emitidas con “animus jocandi”.

Ante conductas como las descriptas, no puede causar ningún escozor -y por otra parte resulta esperable- recibir respuestas de similar tenor. No parece coherente darse por ofendido cuando van dirigidas a su persona locuciones que forman parte de su léxico habitual y están constituidas por palabras que no pierde ocasión en difundir. Ni justifican estos excesos verbales colegir que la contraparte no ha sufrido daños ante similares epítetos porque no accionó en su contra.

Esto último, no lo comparto. Así, como no es posible inferir la ausencia de ofensa por la omisión de la promoción de una causa reclamando daños, tampoco, puede admitirse el daño, por el solo hecho de entablar una acción litigiosa, cuando no están reunidos los elementos para su configuración.

Rescato, del escrito de agravios que, Pergolini remarca que ni el actor ni el demandado se caracterizan por su arista cultural sino por su inteligencia e histrionismo.

Y que el actor ante su categorización de pelotudo por parte del demandado respondió me chupa un huevo, poniendo en claro a mayor abundamiento aclaratorio que su grado de molestia hacia un ofensor se mide en puntos de rating.Me permito llamar a la reflexión a las partes, quienes tienen acceso a importantes medios de difusión masiva, a fin de que adviertan que de manera educada, también se puede entretener y divertir. Sería de desear que contribuyan de alguna manera, al apartamiento de la vulgaridad, la procacidad, la grosería y la desvergüenza aportando un “grano de arena” para que los escuchas o televidentes de sus programas dejen de lado el lenguaje soez y mejoren su vocabulario.

De esa manera, enriquecerán sus pensamientos “Ya que no puede hablar bien, quien no piensa bien…” (Ruedas de la Serna, Jorge A. “De la perfecta expresión” pág. 67).

Por las consideraciones efectuadas, doy mi voto para que:

a)Se confirme la sentencia apelada.

b)Se imponga las costas de la Alzada al accionante perdidoso (art. 68 del Código Procesal).

Las Dras. Zulema Wilde y Marta del Rosario Mattera adhieren al voto precedente.

Con lo que terminó el acto, firmando las Señoras Vocales por ante mí que doy fe.

Fdo.

Beatriz A.Verón.

Zulema Wilde.

Marta del Rosario Mattera.

Es copia fiel de su original que obra en el Libro de Acuerdo de la Sala.-

Buenos Aires, mayo de 2011.-

Y VISTOS: Lo deliberado y conclusiones establecidas en el Acuerdo precedentemente transcripto el Tribunal RESUELVE:

Confirmar la sentencia apelada.

Imponer las costas de la Alzada al accionante perdidoso (art. 68 del Código Procesal).

Respecto a los honorarios profesionales regulados a fs. 536 vta./537, corresponde revisarlos en función de las apelaciones que han sido deducidas a fs. 545 y fs. 546.

En atención al monto comprometido, naturaleza del proceso, calidad, eficacia y extensión del trabajo realizado, cantidad de etapas cumplidas, resultado obtenido, y de conformidad con lo dispuesto por los arts. 1 , 6, 7, 8 , 9, 10 , 19 , 38 y ccds. de la ley 21.839, por resultar ajustadas a derecho se confirman las sumas fijadas en la instancia precedente a favor de los letrados apelantes.

Por la labor realizada en la Alzada, de conformidad con las pautas fijada por el art. 14 de la ley 21.839, se regulan los honorarios de los Dres. Amado Alejandro Vecchi y María Cecilia Tissera en la suma de ($.), y los de la Dra. Mabel R. Valerga, en la suma de ($.).

Regístrese, notifíquese y devuélvase.

Fdo.

Beatriz A.Verón.

Zulema Wilde.

Marta del Rosario Mattera.

Es copia fiel de su original que obra a fs.577/580 vta.-

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s