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#Doctrina Ingratitud del donatario por injurias graves hacia su madre

Autor: Gaggia, Romina
Fecha: 24-abr-2022

Cita: MJ-DOC-16532-AR | MJD16532

Sumario:

I. Introducción. II. El fallo anotado. III. Revocación de donaciones. IV. Causal de ingratitud. V. Obligación de rendición de cuentas. VI. Efectos de la revocación. VII. Otros casos jurisprudenciales. VIII. Conclusión.

Doctrina:

Por Romina Gaggia (*)

I. INTRODUCCIÓN

La Sala II de la Cámara Civil y Comercial de Azul, con fecha 8 de marzo de 2022, confirmó la sentencia que hizo lugar a la revocación de la donación por la causal de ingratitud del donatario por injurias graves inferidas a la donante.

En este artículo nos centraremos en varios aspectos, en tanto son los que aparecen en el caso que tomaremos como punto de partida para el análisis.

En primer término, analizaremos cuáles son las causas legales que habilitan la revocación de la donación, y en especial la causal de injurias graves.

Abordaremos también la obligación del mandatario de rendir cuentas y su relación con la ingratitud.

Por último, señalaremos cuáles son los efectos de la revocación y presentaremos otros casos jurisprudenciales sobre el tema.

II. EL FALLO ANOTADO

Del fallo anotado (1) se desprende que en el año 1984 la actora, madre del demandado, realizó una donación sin cargo alguno de dos fracciones de campo ubicadas en el partido de Tandil que constituyen una sola unidad de explotación agroeconómica a favor de sus dos hijos. Asimismo, los donatarios aceptaron la donación, declararon estar en posesión de los inmuebles adquiridos, y constituyeron un usufructo vitalicio a favor de sus padres.

En el relato de los hechos, la actora manifestó que la reserva de usufructo la realizó para gozar en vida de los frutos civiles y comerciales de toda naturaleza emergentes de los inmuebles donados, confiando siempre en su hijo varón para que utilizara y realizara todas las tareas necesarias e inherentes a tal fin; por lo que así fue consintiendo una serie de actos civiles y comerciales, confiando en la relación de madre a hijo.Con este propósito se realizó un mandato general y expreso de administración de los campos en cabeza del hijo, resultando claro que los usufructuarios necesitaban recibir los frutos de los predios rurales para su subsistencia, pues ya eran personas de avanzada edad al momento de formalizarse la escritura de donación.

La actora menciona que promediando el año 2004, comenzó a requerir explicaciones a su hijo, solicitando la rendición de cuentas de todos los frutos obtenidos por los inmuebles donados, pues los ingresos económicos no le parecían razonables y afines al carácter alimentario de los mismos. Señala que, ante la falta de respuesta, comenzó a indagar sobre el estado, ocupación y explotación de los inmuebles, para finalmente comprobar que su hijo la venía privando de los legítimos ingresos de los frutos de toda índole que por el usufructo le correspondían.

Es por ello, que ante el supuesto ocultamiento de las utilidades y/o mala administración de los bienes donados, la actora decidió iniciar un juicio por «rendición de cuentas» contra su hijo, en el año 2005.

A partir de la disputa judicial, la actora señaló que su hijo comenzó a tener una conducta renuente e injuriante hacia su persona, que la ha dañado moral y económicamente con un alto nivel de ingratitud, por lo que se ha visto compelida a entablar una demanda de revocación de la donación que realizara oportunamente, en forma parcial y solo con referencia al hijo que cometió las injurias.En este sentido, la actora solicitó la revocación solamente respecto a uno de los donatarios, correspondiente al cincuenta por ciento indiviso de los inmuebles consignados, «al haber violado éste no sólo los actos jurídicos y obligaciones a su cargo respecto de la suscripta sino porque además la injurió en la forma más penosa en que un hijo puede hacerlo respecto de quien le diera la vida».

El tribunal de primera instancia, con fecha 10/6/2014, hizo lugar a la acción de revocación del contrato de donación gratuita con reserva de usufructo celebrado entre las partes, por la causal de ingratitud (art.1858 incs.2 y 3 del Código Civil), y con efecto retroactivo al día de la celebración del contrato (29/11/1984).

En los argumentos de la sentencia se expresó que el demandado administraba las fracciones de campo, y que en su carácter de administrador-mandatario no rindió cuentas en debida forma (detallando los ingresos y egresos en forma clara, precisa y documentada), incumpliendo, en consecuencia, las obligaciones principales de todo mandatario (arts.1904 , 1911 y ccs. del Código Civil). Asimismo, «el demandado no ha entregado lo recibido en virtud del mandato, privando a la actora de lo que le correspondía (producido de los arrendamientos), incumpliendo con lo prescripto por el art.1930 del Cód. Civil». A modo de colofón se afirma que «todos los actos descriptos y acreditados, ejercidos por el demandado, implican comportamientos ingratos e injuriantes que encuadran en la causal de revocación de contrato de donación, atento la desatención en la ancianidad de su progenitora, mandante y usufructuaria de los bienes en cuestión (inc.2 y 3 del art.1858 del Cód. Civil).

Dicha sentencia fue revocada por prematura por la Cámara, por considerar que primero era necesario que se dictara sentencia en el proceso de rendición de cuentas.Ello, a fin de contar con una resolución que abordara la cuestión previa respecto del caso, relativa a si el demandado debía o no rendir cuentas. Se continuó expresando en dicho pronunciamiento, que «recién después de dictada esta última resolución podrá conocerse con certeza jurídica si efectivamente el demandado en autos omitió entregar a la accionante, en todo o en parte, la renta que le correspondía en su calidad de cousufructuaria, y, en consecuencia, es recién a partir de dicha instancia que se reunirán los presupuestos necesarios para analizar la procedencia de la acción de revocación de donación».

Finalmente, con fecha 23/2/2021 el juez dictó sentencia teniendo en cuenta que en el caso de «rendición de cuentas» se rechazaron las cuentas pretendidas por el demandado y se estableció un saldo deudor, confirmando el ocultamiento de ingresos.

Es por ello que determina la revocación de la donación sustentado en que «los actos ejercidos por el demandado hacia su madre, implican comportamientos ingratos e injuriantes que encuadran en la causal de revocación de contrato de donación, atento la desatención en la ancianidad de su progenitora, mandante y usufructuaria de los bienes en cuestión. Siendo las circunstancias del caso, sus conexos, como también las circunstancias personales de la actora, elementos considerados para calificar las conductas inferidas como graves».

III. REVOCACIÓN DE DONACIONES

Si bien el caso se resolvió bajo la vigencia del Código Civil de Vélez, realizaremos su análisis con la normativa del Código Civil y Comercial de la Nación para una mejor comprensión del tema.Tengamos en cuenta que la actual regulación fue inspirada por las posiciones jurisprudenciales y doctrinarias dominantes sobre la cuestión.

Resulta necesario aclarar, en principio, que el contrato de donación tiene carácter irrevocable, por lo cual la revocación es una solución excepcional, que la ley admite en situaciones determinadas y que no pueden ser extendidas por vía de interpretación analógica.

Debe considerarse la irrevocabilidad como un principio general del contrato de donación, principio que excepcionalmente queda de lado cuando la ley lo autoriza, por hechos ajenos a la voluntad del donante.

Se ha expresado sobre el tema: «La revocación de la donación es el acto por el cual el donante o sus herederos, en los casos previstos por el Código, solicitan al juez que la propiedad de la cosa transferida al donatario vuelva a su patrimonio.

No se trata de un acto con eficacia jurídica intrínseca, por lo que la revocación sólo puede ser decidida en un debido proceso en el que los donatarios y/o sus herederos han de ser escuchados y en función de las causales taxativamente dispuestas en el artículo 1569 del CCyCo.»

A su vez, «la ingratitud como causal de revocación de la donación consiste no en hechos o actos que deba el donatario al donante, sino en conductas que el donatario lleva a cabo contra el donante». (2)

El art. 1569 del CCCN establece que «La donación aceptada sólo puede ser revocada por inejecución de los cargos, por ingratitud del donatario, y, en caso de habérselo estipulado expresamente, por supernacencia de hijos del donante.

Si la donación es onerosa, el donante debe reembolsar el valor de los cargos satisfechos o de los servicios prestados por el donatario».

Es decir, que el Código habilita la revocación de donaciones y enumera causales que son taxativas: inejecución de cargos, ingratitud del donatario y supernacencia de hijos.

En cuanto a las causales podemos realizar las siguientes precisiones:

– Supernacencia de hijos:el artículo la menciona entre las causas de revocación, pero el CCCN no contiene otro artículo que se dedique a su tratamiento. Es el supuesto en el que el donante celebra la donación, sujeta al caso de que pueda revocarla, si posteriormente tuviera hijos. Es requisito para su procedencia que haya sido pactado expresamente, porque de lo contrario no operará como motivo suficiente que habilite a revocar la donación.

– Incumplimiento de los cargos: el art. 1570 señala que «La donación puede ser revocada por incumplimiento de los cargos.

La revocación no perjudica a los terceros en cuyo beneficio se establecen los cargos.

Los terceros a quienes el donatario transmite bienes gravados con cargos sólo deben restituirlos al donante, al revocarse la donación, si son de mala fe; pero pueden impedir los efectos de la revocación ofreciendo ejecutar las obligaciones impuestas al donatario si las prestaciones que constituyen los cargos no deben ser ejecutadas precisa y personalmente por aquél. El donatario que enajena los bienes donados, o imposibilita su devolución por su culpa, debe resarcir al donante el valor de las cosas donadas al tiempo de promoverse la acción de revocación, con sus intereses».

Con respecto a la últ ima causal de revocación se analizará en particular, a continuación.

IV. CAUSAL DE INGRATITUD

La donación por su carácter de acto de beneficencia, impone al donatario un deber de gratitud, y si bien este deber no constituye una obligación jurídica perfecta, desde que la ley no confiere al disponente ninguna acción para exigir su cumplimiento comporta al menos una sanción de orden jurídico qué consiste, precisamente en la revocación de la donación por causa de ingratitud del donatario. (3)

El art. 1571 del CCCN regula la causal de ingratitud, sosteniendo que «Las donaciones pueden ser revocadas por ingratitud del donatario en los siguientes casos:a) si el donatario atenta contra la vida o la persona del donante, su cónyuge o conviviente, sus ascendientes o descendientes;

b) si injuria gravemente a las mismas personas o las afecta en su honor;

c) si las priva injustamente de bienes que integran su patrimonio;

d) si rehúsa alimentos al donante.

En todos los supuestos enunciados, basta la prueba de que al donatario le es imputable el hecho lesivo, sin necesidad de condena penal».

El artículo tiene su antecedente en lo dispuesto en los arts. 1858 y 1859 del Cod. Civ. vigente al momento de los hechos.

La revocación por ingratitud representa la vía legal por la cual el donante queda habilitado para dejar sin efecto la donación, ante la configuración de causales expresamente determinadas pero que tienen, como denominador común, el reproche a la conducta disvaliosa del donatario -que es considerada, en esos supuestos, como contraria al deber de gratitud que este le debe al donante, por la liberalidad cumplida- (4).

-El atentado contra la vida del donante, su cónyuge o conviviente, sus ascendientes y descendientes: se amplían los sujetos a diferencia del Cod. Civ., incluyendo al cónyuge o conviviente, ascendientes y descendientes. Así se recepta la visión protectora integral de la familia que tiene el CCCN y que venía realizando la doctrina y jurisprudencia.

-Injuria grave o afectación al honor: se habilita la revocación a partir de cualquiera de los dos supuestos. A su vez, la revocación será viable cuando el donatario dirija este tipo de conducta tanto contra el donante como contra su cónyuge o conviviente, ascendientes o descendientes.

-Privación injusta de bienes que integran su patrimonio: esta causal se incorpora como autónoma en el CCCN y también alcanza a los supuestos en que la privación infringe, no solo contra el donante, sino contra los bienes de las personas mencionadas en el inc. a.

-Negativa a prestar alimentos: esta causal, a diferencia de las anteriores, se configura a partir de una omisión, y no de un acto positivo.El art 1572 regula esta cuestión, disponiendo que «La revocación de la donación por negación de la prestación de alimentos sólo puede tener lugar cuando el donante no puede obtenerlos de las personas obligadas por las relaciones de familia».

En cuanto a la legitimación activa para poder ser ejercida dicha acción, el art. 1573 señala que «La revocación de la donación por ingratitud sólo puede ser demandada por el donante contra el donatario, y no por los herederos de aquél ni contra los herederos de éste. Fallecido el donante que promueve la demanda, la acción puede ser continuada por sus herederos; y fallecido el demandado, puede también ser continuada contra sus herederos.

La acción se extingue si el donante, con conocimiento de causa, perdona al donatario o no la promueve dentro del plazo de caducidad de un año de haber sabido del hecho tipificador de la ingratitud».

Esto importa señalar que el donante tiene la legitimación exclusiva para ejercer la acción, permitiendo solamente que los herederos continúen la acción iniciada en vida por el donante, ante el fallecimiento de éste.

La justificación a esta legitimación se encuentra en el carácter personalísimo del reproche que habilita el pedido de revocación. Es decir, nadie más que el donante podrá interpretar y sentir la aflicción provocada por la conducta del donatario. Y además, nadie más que el donatario podría ser inicialmente reprochado de esa conducta, con el consabido derecho a defenderse de la imputación en la que se fundamenta el reclamo. Por ello, la posterior incorporación de los herederos queda sujeta a que efectivamente la acción se hubiera iniciado, garantizando así el derecho del donante y del donatario a manifestarse sobre la cuestión debatida (5).

El segundo párrafo del artículo incorpora el perdón como circunstancia que extingue la acción del donante por su propia voluntad.Este perdón exime de responsabilidad al donatario si el donante conocía la conducta imputable con anterioridad al perdón.

En cuanto a la caducidad de la acción, el código establece que, si el donante no acciona dentro del plazo de un año desde que conoció la conducta ingrata del donatario, se extingue el derecho a revocar la donación por dicha causa.

En el caso analizado se aplicaron las causales previstas en el art. 1858 incisos 2 y 3 del Código Civil (actuales incisos b y d del art. 1571 del CCCN): el caso en que el donatario le ha inferido injurias graves al donante (inciso 2), y el supuesto en que el donatario le ha rehusado alimentos al donante (inciso 3).

En cuanto a la causal de injurias graves, la parte demandada aduce que el concepto injuria proveniente del ámbito del derecho penal, refiere al «hecho o manifestación verbal que ofenda a una persona por atentar contra su dignidad, honor, credibilidad, etcétera, especialmente cuando se trata de algo injusto». Más adelante afirman que «no hay elemento alguno que señale en autos probadamente que el donatario afectó de esa forma la persona o el honor de la donante. Lo relacionado con la rendición de cuentas y sus consecuencias, no puede ser tomado como un hecho o manifestación ofensiva hacia la persona u honor de la donante. Pretender lo contrario implicaría forzar una interpretación normativa fuera de los límites ut supra indicados».

Es decir que en lo que respecta a la falta de rendición de cuentas a la que estaba obligado legal y moralmente -en su carácter de hijo, donatario y administrador-, no configuraría una injuria grave en los términos del art.1858 inciso 2 del Código Civil.

Sin embargo, el juez advirtió que se trataba de un marcado error de los apelantes, quienes pretenden restarle relevancia al proceso de rendición de cuentas.Este planteo resulta inaudible, pues las actuaciones del juicio de rendición de cuentas, son claramente reveladores de la conducta reticente e incumplidora del donatario., quien no rindió cuentas de la administración de las fracciones de campo -pese a los reiterados requerimientos que se le formularon-, y privó a su madre de los ingresos económicos que eran necesarios para su subsistencia, ya que esta no tenía otra fuente de ingresos que le permitiera sufragar sus gastos.

En este sentido, el juez entendió que los apelantes intentaron dar al concepto de injuria grave un alcance muy restringido, limitado a la persona o al honor del donante, ateniéndose a la significación que se le confiere en el ámbito del derecho penal.

Borda sostiene que «la enumeración no es tan rígida ni limitativa como parece, pues las injurias graves son un concepto flexible que incluye cualquier atentado, con tal de que tenga la gravedad suficiente como para ser reputado injurioso». Y al referir al concepto de injurias graves, asevera: «Las injurias deben ser graves; no cualquier ataque contra el donante, por insignificante que sea, da lugar a la revocación. La apreciación de la gravedad queda librada al prudente criterio judicial, admitiéndose que debe tenerse en cuenta la educación, posición social y las demás circunstancias de hecho que puedan presentarse. Tampoco en este caso la noción de injurias se vincula con el delito criminal del mismo nombre; este último es un agravio contra el honor de una persona, en tanto que las injurias que ahora consideramos pueden consistir en un ataque contra la persona, su libertad, o su honor o sus bienes (arts.1858 y 1860)».

En esta línea, al brindar ejemplos que entran dentro del concepto de injurias graves, alude este autor a «la destrucción de los bienes del donante, el robo, etcétera».

Finalmente, en punto a la valoración de las injurias graves, afirma: «Con buen criterio se ha resuelto que una misma conducta puede o no constituir una injuria grave según quien sea el donatario.Es que debe juzgarse con mayor rigor el comportamiento del donatario que es familiar directo del donante (en el caso era un hijo) de aquel otro donatario que carece de tal vínculo familiar» (6).

En similar sentido, se pronuncian Belluscio y Lagomarsino, quienes sostienen que la enumeración del art.1858 del Código Civil «no es tan rígida ni limitativa como parece, pues las injurias graves son un concepto flexible que incluye cualquier atentado de suficiente gravedad como para ser considerado injurioso». Y al conceptualizar a las injurias graves precisan que «el concepto civil de injuria no es equivalente al penal, ya que pueden consistir en lesiones a la libertad del donante o a sus bienes» (7).

Además, el actual Código Civil y Comercial de la Nación establece que las donaciones pueden ser revocadas por ingratitud del donatario, si éste priva injustamente al donante -o a sus familiares- de los bienes que integran su patrimonio. Causal que podría haber operado en el caso, pero que no se encontraba regulada en el Cod. Civ.

Los actos que podrían dar lugar a esta causal son todos aquellos que injustificadamente priven el ejercicio de derechos sobre los bienes del donante, llevados a cabo por el donatario, como la destrucción de bienes del donante, el ocultamiento de los mismos, etc. Privándolo de ese modo al acceso, uso y disfrute de los derechos que posee sobre sus propios bienes. Este hecho también podría provenir de un delito penal, como el robo, hurto o un ilícito de índole civil como el abuso d e confianza, clandestinidad, etc. En todos los casos, para que proceda la acción, será necesario comprobar la intención de la conducta desplegada, que recaiga sobre los bienes del donante o sus parientes, que pongan de manifiesto la falta de gratitud y que sea imputable al donatario aunque no fuera condenado en sede judicial.

Con respecto a los deberes que recaen en el donatario, han sido definidos por la doctrina como obligaciones secundarias de conducta. Así se ha expresado que:«Son de origen legal, tienen una finalidad cooperativa para facilitar el cumplimiento de la finalidad del contrato y, en el caso específico de la donación, están relacionados con la causa gratuita. En efecto, la gratuidad del acto del donante requiere agradecimiento del donatario y una conducta leal que corresponde a una persona honesta que recibe un beneficio de otro y con el que está en deuda moral de gratitud, y de allí que el legislador impone deberes de alimentos y el pago de deudas. Tampoco en estos casos hay reciprocidad con la obligación del donante y por esta razón su incumplimiento no da lugar a la resolución, sino a la revocación».

Entre estos deberes puede señalarse al de abstención que pesa sobre el donatario, que consiste en una conducta abstencionista de todo acto que importe una notoria ingratitud, pues si incurre en alguna violación a este deber, la liberalidad puede ser revocada (8).

Siguiendo este razonamiento, en el caso bajo análisis, el sentenciante adujo, luego de aludir a los deberes de conducta que pesan sobre el donatario, que «todo donatario posee el deber de abstención de todo acto que importe una notoria ingratitud.El incumplimiento del deber de gratitud por parte del donatario genera el derecho del donante a ejercer la acción por revocación de donación». Y tras puntualizar que «en el caso en análisis, dijo que la injuria grave que sustenta la acción de revocación de donación ‘se caracteriza por deshonrar a sabiendas a la persona del donante con hechos u omisiones que conforman la conciencia de dañar el honor o el decoro de la víctima, siendo necesario demostrar un deliberado propósito injurioso’; dependiendo la gravedad del hecho injurioso de las circunstancias del caso y de las partes, lo que se encuentra sujeto a la apreciación de los jueces».

En este orden de ideas, en la causa se demostró que la donación se hizo con reserva de usufructo a favor de la donataria y de su esposo, siendo por demás evidente que los usufructuarios necesitaban recibir los frutos de los predios rurales para su subsistencia, pues ya eran personas de avanzada edad al momento de la donación, y no poseían otro bien del que pudieran extraer rentas para sufragar sus gastos. Precisamente, esa situación de necesidad fue la que el donatario no atendió, al no haber rendido oportunas y debidas cuentas de los ingresos provenientes de la explotación agropecuaria que él administraba. De este modo, generó un sentimiento de angustia y desazón en la donante, ante una actitud de clara ingratitud por parte de su hijo, que le provocó un desequilibrio económico al verse privada de ingresos necesarios para su subsistencia.

En este punto cabe resaltar la conducta reticente e incumplidora evidenciada por el donatario, no solo en el inicio mismo del conflicto con su madre, sino que tal comportamiento se prolongó a lo largo de muchos años, durante el trámite de los extensos procesos judiciales entablados entre las partes; todo lo que torna plenamente justificada la petición de la donante de revocar la donación por ingratitud del donatario.

V.OBLIGACIÓN DE RENDICIÓN DE CUENTAS

La obligación de rendir cuentas en el presente caso resulta del contrato de donación celebrado entre las partes, con reserva de usufructo vitalicio de los donantes sobre los inmuebles dados en locación, y el mandato gratuito y general de administración, de carácter expreso y verbal, celebrado entre las partes, por el cual el donatario administraba las parcelas de campo objeto de la donación con reserva de usufructo.

El sentenciante sostuvo que, además de los incumplimientos a los deberes secundarios de conducta (gratitud y prestación de alimentos), el demandado ha incumplido sus obligaciones como mandatario (arts.1904, 1909 y 1911 del Cód. Civil).

El tribunal consideró que previamente a decidirse en el proceso de revocación, era necesario esperar la sentencia sobre rendición de cuentas, para conocer si el demandado había incumplido o no con dicha obligación. Solamente después de tal pronunciamiento se sabría si efectivamente el demandado omitió entregar a la donante, en todo o en parte, la renta que le correspondía en su calidad de cousufructuaria, y, en consecuencia, es recién a partir de dicha instancia que se reunirían los presupuestos necesarios para analizar la procedencia de la acción de revocación.

Y Abundando aún más se aclaró que «el soporte fundamental de la acción de revocación incoada, no es otro que la pretensa ingratitud en la que habría incurrido el demandado, al no entregar a quien fuera su madre todo lo que en rigor le correspondía en su calidad de usufructuaria del campo ‘Don Remigio’.

Es indudable la fuerza probatoria que emana de las diferentes constancias del juicio de rendición de cuentas, las que resultan por demás suficientes para tener por debidamente acreditadas las injurias graves inferidas por el donatario a la donante (art.1858 inc.2 del Cód. Civil; arts.163 inc.5, 375, 384 y ccs. del Cód. Proc.).

VI.EFECTOS DE LA REVOCACIÓN

La revocación como toda acción legal produce efectos cuando es admitida, y las consecuencias varían según se trate de los sujetos que forman parte del contrato o de los terceros con algún interés legítimo.

-Efecto entre las partes: una vez admitida la acción de revocación el efecto principal es la restitución del bien o bienes donados, reingresando al patrimonio del donante o al de sus herederos si este fallece antes de concluir con la acción. Si el donatario perdiera los bienes por hecho suyo o por circunstancias que le sean imputables, deberá responder con sus bienes, hasta el valor de lo recibido en la donación.

– Efectos respecto de terceros: si hay terceros beneficiarios de cargos impuestos en una donación, estos no son alcanzados por sus efectos al revocarse la misma, puesto que ellos también tienen la posibilidad de interponer acción de cumplimiento, tanto en contra del donatario incumplidor, como del donante. Por consiguiente, si una donación con cargo es revocada, produciendo en el donatario la devolución del bien donado, no implica que el beneficio aceptado por un tercero también sea revocado, éste puede reclamar del donante el cumplimiento de lo pactado, pues su derecho es independiente del donatario.

Así lo determina el art 1570 del CCCN: «La donación puede ser revocada por incumplimiento de los cargos.

La revocación no perjudica a los terceros en cuyo beneficio se establecen los cargos.

Los terceros a quienes el donatario transmite bienes gravados con cargos sólo deben restituirlos al donante, al revocarse la donación, si son de mala fe; pero pueden impedir los efectos de la revocación ofreciendo ejecutar las obligaciones impuestas al donatario si las prestaciones que constituyen los cargos no deben ser ejecutadas precisa y personalmente por aquél. El donatario que enajena los bienes donados, o imposibilita su devolución por su culpa, debe resarcir al donante el valor de las cosas donadas al tiempo de promoverse la acción de revocación, con sus intereses».

VII. OTROS CASOS JURSIPRUDENCIALES

– «M.de B., J. D. c. J., J. C. 20/09/2002» (9)

En este caso la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial Común de Tucumán, sala III, revoca la donación de un inmueble por causas de injurias graves en contra de la donante, quien antes de realizar la donación, había celebrado un contrato de locación con quien posteriormente sería el donatario, en el cual el mismo se comprometía a pagar el consumo de energía eléctrica. Mientras el donatario era inquilino de la donante subalquiló el inmueble, dejando de pagar las facturas de luz, motivo por el cual la empresa de energía procedió a cortar el suministro eléctrico y seguidamente al retiro del medidor, dejando a la donante – quien es una persona de avanzada edad y no posee recursos económicos – en la oscuridad durante seis meses.

En este caso no hay obligación por parte del donatario a pagar las deudas del donante, pero la revocación procede porque el donatario tiene la obligación de cumplir con lo pactado en un contrato anterior a la donación.

– «Sierra, Amelia Albina c/ Vivas, Elida Juana s/ Revocación de donación» 13/09/2011 (10)

El caso fue iniciado por la Señora Amelia Albina Sierra, contra la Señora Elida Juana Vivas, persiguiendo la revocación de la donación con reserva de usufructo a su favor respecto de un inmueble sito en Azul.

La actora refiere que la donación atacada, se realizó en momentos en que la accionada mantenía conductas de acompañamiento, colaboración y preocupación constante por su salud y bienestar con la accionante.

Hace referencia que al momento de instaurar la demanda, vive sola, y que subsiste con el único ingreso que proviene de su jubilación, padeciendo problemas de salud, que la llevan a realizar distintos tratamientos médicos, para los que más de una vez, debe pedir ayuda a sus familiares de Olavarria, ya que en Azul, no tiene a nadie. La Sra.Vivas, a posteriori de la donación del inmueble ha modificado su proceder con ella, que ya no la visita, ni toma contacto con ella, sabiendo lo delicado de su estado de salud.

El tribunal hace lugar a la revocación de la donación por ingratitud sosteniendo que «la donación por su carácter de acto de beneficencia, impone al donatario un deber de gratitud, y si bien ese deber no constituye una obligación jurídica perfecta, desde que la ley no confiere al disponente ninguna acción para exigir su cumplimiento, comporta al menos una sanción de orden jurídico que consiste, precisame nte, en la revocación de la donación por causa de ingratitud del donatario.

La revocación prevista en el art. 1858 del Código Civil, no se funda sobre una condición resolutoria tácita ya que el donante, al hacer la donación, no ha pensado que el donatario podría serle ingrato, porque de haberlo supuesto, no habría realizado la donación. La revocación viene de la ley que la ha impuesto como justa pena al donatario ingrato, y lo funda una razón de orden moral.»

En virtud de ello, el sentenciante consideró que la desatención, el abandono, la falta de acompañamiento, de visitas y cuidados de una persona mayor que buscaba con la donación justamente el comportamiento contrario, hace que pueda considerarse en este caso y frente a la actora omisiones que configuran injurias graves.

– «S., M. T. E. de c/ S., M. A. de H» 20/04/2016 (11)

Este fallo del Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Corrientes trata de la revocación de una donación por ingratitud. Según el relato de los hechos, la donataria, hija de la donante, incumplió con la obligación alimentaria fijada judicialmente hacia su madre de avanzada edad.

El tribunal sostuvo que la ley autoriza la revocación de la donación, en cuanto considera que es manifiesta la ingratitud en la conducta de la donataria según los art 1559, 1569 y 1571 del CCCN.La donataria incurre en la causal de ingratitud no solo por la posición que ocupa en el contrato al negarse a aumentar la cuota alimentaria sino que además tiene un estado filial con la donante quien es su madre, obligándola a recurrir a órdenes judiciales para que su hija cumpla con su deber de alimentante.

– «G. J. R. c/ G. P. W. s/ revocación de donaciones» 18/06/2019 (12)

La sala G de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil revocó una donación por ingratitud solicitada por un hombre, debido a que su hijo no abonó los alimentos estipulados en un juicio, pese a que contaba con los medios suficientes para hacerlo.

La sentencia de primera instancia, después de rechazar las defensas de caducidad y prescripción opuestas por el demandado, hizo lugar al pedido de revocación de donación por ingratitud interpuesta por J. R. G. contra su hijo P. W. G., respecto de tres inmuebles que le había entregado.

El magistrado consideró que se había demostrado «la configuración por parte del donatario de la causal de ingratitud invocada (rehusar a pasar alimentos)», en virtud de una condena en un juicio por alimentos.

El fallo fue apelado por el vencido, quien adujo que su padre contaba con patrimonio suficiente para solventar sus gastos.

El tribunal tuvo en cuenta que en el juicio de alimentos quedó demostrada la insuficiencia de medios económicos del peticionario, la imposibilidad de adquirirlos por su cuenta en función de su avanzada edad (94 años en la actualidad) y su condición de deudor del sistema financiero; como así también que el demandado contaba con medios suficientes para afrontar la cuota fijada.

Al analizar el caso, los camaristas explicaron que «la donación, a diferencia de los testamentos y los legados que no confieren un derecho actual, es, en principio, irrevocable, pues de lo contrario resultaría incierto el derecho transferido al donatario».

Luego, señalaron que la ley prevé supuestos de revocación, entre los que se encuentra la admitida por causa de ingratitud (art.1571 del Código Civil y Comercial de la Nación), y que el donatario tiene un natural deber de gratitud respecto de quien lo ha beneficiado, frente a cuyo incumplimiento la ley habilita al donante a demandar la ineficacia de la liberalidad.

Entre los casos de ingratitud, el Código Civil y Comercial de la Nación (al igual que el Código Civil derogado) contempla la negación de alimentos (art. 1571, inc. d), con la aclaración de que solo puede tener lugar cuando el donante no puede obtenerlos de las personas obligadas por las relaciones de familia (art. 1572).

-Garretón Rifo Blanca c/ Molina Alejandra Nora s/ revocación de donación. 12/11/2019 (13)

En este caso se revocó una donación por incumplimiento del cargo, al no haber prestado la donataria los cuidados a los que se obligó en relación a la donante.

El cargo impuesto a la donataria, era un cargo especial, de cuidado, de asistencia, de compañía a una señora mayor de noventa años, que no podía valerse de sí sola para la mayoría de sus quehaceres domésticos.

El tribunal consideró que en casos como este tipo, donde el cargo resulta ser una condición esencial, la cláusula resolutoria deviene implícita, mediando el mero incumplimiento por una de las partes. Explica que el art. 1084 del CCCN prescribe que «A los fines de la resolución, el incumplimiento debe ser esencial en atención a la finalidad del contrato. Se considera que es esencial cuando: a) el cumplimiento estricto de la prestación es fundamental dentro del contexto del contrato; b) el cumplimiento tempestivo de la prestación es condición del mantenimiento del interés del acreedor; c) el incumplimiento priva a la parte perjudicada de lo que sustancialmente tiene derecho a esperar; d) el incumplimiento es intencional; e) el incumplimiento ha sido anunciado por una manifestación sería y definitiva del deudor al acreedor.»; y en el caso que nos ocupa se dieron todos y cada uno de los presupuestos que la manda establece:a) Molina dejó de asistir a la actora; b) la demandada reconoció su propio incumplimiento; c) terceras personas distintas a Molina cuidaron, asistieron y acompañaron a la señora Garretón en sus dolencias y enfermedades como consecuencia de la ausencia de la emplazada; y d) existió un abandono de persona con respecto a la actora, sin aviso ni causa alguna.

VIII. CONCLUSIÓN

La donación es un contrato en principio irrevocable, sin embargo, las características propias que lo definen hacen necesaria la existencia de expresas disposiciones legales que autoricen la posibilidad de su revocación.

El legislador estableció la posibilidad de revocación, pero solo en supuestos específicos y taxativos establecidos por la ley. Todas las causales tienen en común que provienen de actos positivos u omisivos realizados por el donatario en perjuicio del donante.

El nuevo Código Civil y Comercial de la Nación realizó una ampliación de los supuestos de revocación por ingratitud, como así también acrecentó la estabilidad y protección del derecho del donatario a la par que redujo el plazo de caducidad para la procedencia de la acción.

En el caso comentado se revocó la donación por la causal de ingratitud del donatario hacia la donante, la cual debe entenderse que no solo se refiere a conductas legalmente tipificadas como tal, sino a todas las conductas que impliquen un acto de manifiesta ingratitud del donatario. Será el criterio de los jueces el que determine todas aquellas acciones que de algún modo vulneren el deber de gratitud del donatario hacia el donante o sus familiares.

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(1) Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Azul, Sala II, «I. D. P. A. c/ P. E. H. | revocación de donación», 8-mar-2022, MJ-JU-M-136273-AR | MJJ136273.

(2) Barbón Lacambra,José A. «La donación como contrato a la luz del Código Civil y Comercial», Erreius online, Setiembre 2015, Editorial Errepar

(3) Acuña Anzorena, «Revocación de las donaciones por causa de injurias graves», en Jurisp. Argent. T. 12, pág.234

(4) HERRERA, Marisa, en LORENZETTI, Ricardo L. (director), «Código Civil y Comercial de la Nación. Comentado», Ed. Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2015, t. IV, p. 288.

(5) HERRERA, Marisa, en LORENZETTI, Ricardo L. (director), «Código Civil y Comercial de la Nación. Comentado», Ed. Rubinzal-Culzoni, Santa Fe, 2015, t. IV, p. 290.

(6) conf.Borda, Tratado de Derecho Civil, Contratos, 9ª edición, Actualizado por Alejandro Borda, tomo II, págs.392, 393 y 394.

(7) conf. Código Civil y leyes complementarias, Director Belluscio, Coordinador Zannoni, ob. cit., tomo 9, págs.156, 157 y 160.

(8) conf.Lorenzetti, Tratado de los Contratos, Santa Fe, 2000, tomo III, págs.611 y 614.

(9) Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial Común de Tucumán, sala III «M. de B., J. D. c/ J., J. C.» Cita online: AR/JUR/5757/2002

(10) Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial. Azul, Buenos Aires, «Sierra, Amelia Albina c/ Vivas, Elida Juana s/ Revocación de donación», 13 de Septiembre de 2011, Id SAIJ: FA11994787

(11) Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Corrientes «S., M. T. E. de c/ S., M. A. de H». Cita online: AR/JUR/13704/2016

(12) Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, sala G, «G. J. R. c/ G. P. W. s/ revocación de donaciones», 18 de junio de 2019.

(13) Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Bahía Blanca, Sala II, «Garretón Rifo Blanca c/ Molina Alejandra Nora s/ revocación de donación»,12-nov-2019, Cita: MJ-JU-M-122149-AR

(*) Abogada (UBA), Profesora Derecho de Familia y Sucesiones, UBA y UCES.

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