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#Actualidad Guerra de ucrania: El peligroso juego de los análisis ideológicos.

Por Juan Carlos Vega

Los análisis dominantes juegan más como instrumentos de guerra que como expresión de información veraz de la libertad de expresión.

Domingo, 6 de marzo de 202200:01 hs

“Nada puede ser interpretado fuera de su contexto”. Esta frase está inscripta en el Centro George Pompidou de París desde hace más de 30 años. Se trata de la regla mayor en materia de interpretación de fenómenos sociales y en especial de las guerras.

En las guerras, siempre se debe partir de una premisa que no admite doble mirada. La paz es la obligación moral de una sociedad que ha llegado al siglo 21 con los mayores avances culturales y científicos en la historia de la humanidad.

¿Qué fue lo que pasó para haber desembocado en una guerra tan atroz a pesar de esos enormes avances de la civilización?

Aquí se impone la sistémica como instrumento científico de análisis. Y con ella aparecen los fenómenos históricos y económicos que rodean al hecho de la guerra. Lo contrario es ideologismo analítico o superficialidad analítica.

Vamos a los hechos.

Por lo pronto, se debe recordar que en la actualidad existen “guerras olvidadas“ que deben ser recordadas en el análisis de la guerra de Ucrania. Forman parte del contexto. Más de dos millones de palestinos en la Franja de Gaza en condiciones denigrantes; Somalia, en África. Nuestra Guerra de Malvinas.

Estas son guerras olvidadas que integran el primer dato de contexto en el análisis de la tragedia de Ucrania.

El segundo hecho que se debe considerar en el contexto analítico de la guerra es el de la existencia en el mundo de hoy de monarquías corruptas con un muy alto poder político y económico y legitimado por las democracias occidentales.

Se trata de déspotas con políticas humillantes para las mujeres, los cuales gobiernan países sin controles judiciales independientes y sin ningún respeto por los derechos humanos. Son monarquías hereditarias que, por sus enormes aportes de capital, tienen poder de veto en organismos internacionales como el Banco Mundial y el FMI.

Este es un dato de enorme importancia, que debe integrar el contexto de análisis de la guerra de Ucrania. Esta guerra abre escenarios económicos nuevos en materia de gas, petróleo y alimentos. Y las monarquías corruptas tienen alto poder económico.

El tercer dato de contexto es saber que Rusia pasó sin escalas en menos de 70 años del zarismo absolutista de los Romanov al bolcheviquismo sangriento del estalinismo. Y de allí, también sin escalas, a un brutal y corrupto capitalismo. Nicolas II, Josef Stalin y Vladimir Putin tienen fuertes semejanzas.

La defensa de las fronteras imperiales siempre fue una necesidad histórica de Rusia. Napoleón y Hitler no pudieron derrotarla, pese a la superioridad tecnológica y militar.

En 1989 cae la Unión Soviética, y no menos de seis estados ubicados en la zona de influencia rusa son comprados por la Unión Europea y por el euro. Y allí se instalan tropas de la Otan.

Philppe Sands, en su excelente libro Calle Este/Oeste, muestra con rigor histórico de qué manera el territorio de la actual guerra de Ucrania fue escenario de constantes conflictos bélicos en todo el siglo 20. Hasta la Primera Guerra Mundial, Ucrania, Polonia, Eslovaquia y la región de Bohemia formaban parte del Imperio Austrohúngaro. Luego fueron territorio alemán, polaco, ruso y finalmente ucraniano.

Es el escenario en el cual, y desde siempre, se disputa el poder Este-Oeste en Europa.

Este es el contexto histórico y económico en el cual se debe interpretar la tragedia de la guerra de Ucrania. Es equivocado y nada inocente interpretarla desde el punto de vista sólo militar o de libertades versus nazismo o de izquierdas versus derechas.

Esos son análisis ideológicos que nada aportan a la solución del conflicto. Desgraciadamente son hoy los análisis dominantes y juegan más como instrumentos de guerra que como expresión de información veraz de la libertad de expresión.

Los grandes jugadores en la guerra de Ucrania, que claramente son los Estados Unidos, la Unión Europea y la Federación Rusa, deberían ir a la mesa de negociaciones con voluntad expresa de reconocer sus responsabilidades en la generación de las causas del conflicto.

Los hechos militares no son suficientes para terminar con la guerra. Se trata de desmontar el contexto de causas que nos llevó a la guerra. De tener memoria de las “guerras olvidadas” y de los déspotas legitimados por las democracias de Occidente. Sólo así se le podrá exigir a Putin acabar con la barbarie de la guerra.

* Expresidente de Legislación Penal en la Cámara de Diputados de la Nación

Sobre el autor: Dr. Juan Carlos Vega

-Abogado – Universidad  Católica de Córdoba – 1968.

-Sociólogo – Universidad Católica de Lovaina-Bélgica.

– Diputado Nacional, 2007-2011.

-Candidato de la República Argentina a integrar la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.-

– Director de la Sala de Derechos Humanos del Colegio de Abogados de Córdoba desde Diciembre de 1997 a la fecha.

Miembro Consultivo del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales INECIP. Buenos AIRES. – desde 2000 a la fecha.

-Defensor y Apoderado de ex presos políticos del Terrorismo de Estado (Caso Birt) ante la CIDH, 1983-1993. Defensor y patrocinante del condenado a muerte Víctor Saldaño en el Caso 12.254 “Saldaño c/EEUU” ante la CIDH, 199-2004.

-Profesor encargado y experto dictante de la Cátedra de Legalidad y Jurisdicción Supranacional en la Facultad de Derecho De la Universidad Nacional de Córdoba – Argentina a partir del 2004-2008

Fuente: La Voz del Interior.

 

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