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#Fallos No hubo abandono de persona: Sobreseimiento de un médico imputado por el delito de homicidio, si la muerte del feto se produjo intraútero

Partes: M. L. A. s/ sobreseimiento homicidio culposo

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional

Sala/Juzgado: VII

Fecha: 28-sep-2021

Cita: MJ-JU-M-134793-AR | MJJ134793 | MJJ134793

El médico no puede ser imputado por el delito de homicidio si la muerte de feto se produjo intraútero.

Sumario:

1.-Es procedente confirmar el sobreseimiento del médico imputado en tanto cabe descartar que se configure el tipo penal de homicidio culposo porque la muerte del feto se produjo intraútero sin que se hubiera iniciado el proceso de nacimiento y tampoco se configura el delito de aborto, en la medida en que el éste, en su modalidad culposa, no encuentra previsión normativa en el sistema argentino.

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2.-No puede considerarse que existió abandono de persona por parte del médico imputado pues del legajo se desprende que la denunciante tratamiento médico y tuvo asistencia de distintos profesionales de la salud, por lo que no es posible sostener que hubiese sido colocada en la situación de desamparo que requiere el tipo penal previsto en el art. 106 del CPen. y, además, no cabe predicar un actuar con intención y conocimiento de causar una de las conductas previstas en esa norma penal.

3.-Si en el caso que no hubo proceso de parto o nacimiento, pues la muerte del niño ocurrió en el útero materno, no existe sujeto pasivo de homicidio sino de aborto, cuya modalidad culposa no rige en el derecho argentino, sin perjuicio de la responsabilidad civil que pudiere derivarse de lo acontecido (voto del Dr. Cicciaro).

Fallo:

Buenos Aires, 28 de septiembre de 2021.

Y VISTOS:

La querella apeló la resolución dictada el 17 de agosto pasado, en cuanto se dispuso el sobreseimiento de L. A. M., y fundamentó los agravios en el escrito incorporado digitalmente al sistema de gestión integral de expedientes judiciales «Lex 100», vía que también utilizó la defensa para propiciar que se homologue lo resuelto.

El juez Mariano A. Scotto dijo:

Al respecto, luego de confrontar los agravios expresados con las constancias de la causa, entiendo que la decisión recurrida debe ser homologada.

N. R. B. relató que el 29 de enero de 2020 tomó conocimiento de que transitaba un embarazo que, conforme le fuera advertido por su ginecóloga de cabecera de la clínica «(.)» -previo a quedar encinta-, era de riesgo, pues padece obesidad, diabetes e hipotiroidismo.

Agregó que el curso de la gestación era controlado por el imputado, obstetra del Hospital (.), y que en el mismo centro de salud era atendida por otros especialistas (endocrinólogos, nutricionistas), en tanto, para la diabetes, estuvo medicada con metformina durante el primer trimestre y, luego, con insulina.

Continuó relatando que en la semana veintitrés comenzó con mucosidad y vómitos, de modo que el 1 de junio de 2020 realizó una consulta con la médica clínica A.F., quien le recetó «Reliverán».

Al día siguiente, puesto que sentía pesadez en la frente, dolor maxilar, que le «estallaba» el oído derecho, continuaba con mucha mucosidad y tenía unas «bolitas blancas transparentes» en los ojos, realizó una nueva teleconsulta con la misma profesional,

oportunidad en la que le diagnosticó un cuadro de sinusitis, le recetó amoxicilina, «Acemuk» y paracetamol y le indicó que consultara a un oftalmólogo.

Así, el día 4 de ese mes concurrió al Hospital (.), con los ojos hinchados, «prácticamente cerrados», donde una especialista en oftalmología la revisó y, tras consultar con una colega, le informó que tenía un levantamiento de córneas, patología de ojo diabético y alergia, que no la medicaría dado que se hallaba embarazada y la derivó con un especialista en retinas.

Ante ello, cuatro días después, se entrevistó con el doctor A., quien arribó a la misma conclusión que la médica anterior, y además le dijo que padecía conjuntivitis viral y le recetó unas gotas.Ese mismo día le envió un mensaje al imputado, a través de la aplicación «WhatsApp», en el que le explicó sus dolencias y le refirió que sentía que los médicos estaban desconectados pues le daban indicaciones contradictorias, en tanto el obstetra le respondió que se quedara tranquila y que confíe en el oftalmólogo.

Agregó que el 10 de junio realizó una consulta con una endocrinóloga a fin de ajustar la medicación para esa patología y, luego, una nueva «teleconsulta» con el imputado, a quien le refirió que tenía un mal presentimiento ya que el bebé no se movía como antes, a lo que el profesional le respondió que se quedara tranquila, pero si se sentía insegura, concurriera a la guardia de obstetricia, lo que la querellante así hizo.

Expuso la nombrada que, en esa ocasión, la atendieron, la hicieron escuchar al bebé y le dijeron que estaba todo bien; sin embargo, no le tO.on la presión porque no tenían un «manguito» más grande. Añadió que, en ese momento, se presentó personal del servicio de cardiología y la trasladó a otro sector, en el que contaban con la aparatología adecuada, donde sí le tO.on la presión y le hicieron un electrocardiograma. Seguidamente, le dijeron que debía quedar internada pues tenía la presión alta. Dos horas después fue atendida por dos obstetras, quienes le dijeron que debía tO. una decisión, ya que su vida corría peligro y debían provocar el nacimiento.

Indicó que ingresó al quirófano en compañía de su esposo, P. M. M. C.Luego de la operación de cesárea, la que fue presenciada por el nombrado, tomó conocimiento de que había sufrido un desprendimiento de placenta, que su presión estaba muy alta y que el bebé que esperaba había fallecido.

Añadió que durante la internación fue atendida por la misma oftalmóloga que la revisó el 4 de junio, quien le dijo que «era evidente que su desprendimiento de retina era por presión», en tanto el doctor A. le refirió que sus ojos «estallaron» por una cuestión de presión, que hace que se acumule mucha agua en los ojos y provoca que «revienten las retinas».

Finalmente, manifestó que durante el embarazo sólo le controlaron la presión en una o dos ocasiones y, luego, le comentaron que los síntomas que presentaba correspondían a problemas de presión, sin embargo, nunca le dijeron que concurra a la guardia a controlarla.

Los informes practicados por el Cuerpo Médico Forense confirman que la muerte del feto fue intrauterina y que su causa «fue.el desprendimiento total de la placenta.que se presenta en pacientes con preeclamsia» (puntos 2.1 y 2.2 de dicho estudio).

De ese modo, puesto que se ha establecido que no se había iniciado el proceso de nacimiento y que la muerte del feto se produjo intraútero, la conducta atribuida a M. no puede ser subsumida en alguna de las hipótesis contempladas en el Código Penal. Ello, ya que cabe descartar que se configure el tipo penal de homicidio, en razón de que no existe sujeto pasivo de dicha figura, y

tampoco el del aborto, en la medida en que tal delito, en su modalidad culposa, no encuentra previsión normativa en el sistema argentino (causa No 40.851/2015 «S. R., M. S.», del 12 de octubre de 2016).

De otra parte, en relación con el agravio introducido por la querella respecto de las lesiones oculares padecidas por N. R. B.con motivo del desprendimiento de retina, cabe destacar que según concluyeron los expertos del Cuerpo Médico Forense y los peritos de parte en junta médica «tiene como causa más probable.la retinopatía diabética. La retinopatía diabética es causa de desprendimiento de retina.aunque no puede descartarse en forma absoluta, que el pico hipertensivo actuando sobre una retina dañada por la diabetes haya actuado en forma concausal» (punto 3.1 del informe pericial), de modo que no es posible acreditar que la ausencia de un tratamiento oportuno contra la presión hubiese generado más daño en su salud en los términos del artículo 94 del Código Penal, mas aún si se tiene en cuenta que el 4 de junio de 2020 realizó interconsulta con una especialista en oftalmología al igual que 8 del mismo mes y año que fue atendida por el Dr. A.

Finalmente, entiendo que tampoco procede la hipótesis delictiva del abandono de persona que postuló la querella, pues del legajo se desprende que B. recibió tratamiento médico y tuvo asistencia de distintos profesionales de la salud, por lo que no es posible sostener que hubiese sido colocada en la situación de desamparo que requiere el tipo penal previsto en el artículo 106 del Código Penal. Además, no cabe predicar un actuar con intención y conocimiento de causar una de las conductas previstas en esa norma penal.

Por ello, y sin perjuicio de la acción civil que pudiere corresponder, cabe confirmar la resolución recurrida, con aplicación de costas por su orden.

El juez Juan Esteban Cicciaro dijo:

En cuanto a la hipótesis de un aborto por negligencia, imprudencia o impericia profesional, me remito al voto que he emitido en la causa No 40.851/2015 «S. R., M.S.», del 12 de octubre de 2016, en la medida en que tal accionar resulta atípico.

En efecto, ha quedado demostrado en el caso que no hubo proceso de parto o nacimiento, pues la muerte del niño ocurrió en el útero materno, de modo que no existe sujeto pasivo de homicidio sino de aborto, cuya modalidad culposa no rige en el derecho argentino. Ello, sin perjuicio de la responsabilidad civil que pudiere derivarse de lo acontecido.

En tal sentido, menester es apuntar que el 25 de marzo de 2019 ingresó al Congreso de la Nación el Proyecto de Reforma al Código Penal que criminaliza tal conducta (art. 87, inciso 2°).

En lo que concierne a las imputaciones por abandono de persona y lesiones, adhiero a las consideraciones del juez Scotto.

Lo propio ocurre en lo relativo a las costas de alzada, siempre que L. A. M. ha sido indagado y resultó necesario recurrir a un peritaje forense, extremos que otorgan razón plausible para promover la querella.

En consecuencia, el Tribunal RESUELVE:

CONFIRMAR el auto dictado el 17 de agosto pasado, en cuanto fuera materia de recurso. Costas de alzada por su orden.

Notifíquese, efectúese el pase electrónico al juzgado de origen y sirva lo proveído de respetuosa nota.

El juez Mauro A. Divito no interviene en función de lo previsto en el artículo 24 bis, in fine, del Código Procesal Penal.

Juan Esteban Cicciaro

Mariano A. Scotto

María Inés Villola Autran

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