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#Doctrina Hacia una abogacía consciente

Autor: Bril, Rossana

Fecha: 15-oct-2021

Cita: MJ-DOC-16236-AR | MJD16236

Sumario:

I. Evolución del abogar. II. Prácticas y metodologías de la abogacía consciente. III. En el caleidoscopio.

Doctrina:

Por Rossana Bril (*)

Vivimos en tiempos donde la consciencia humana se está ampliando. Existe otra relación con el ambiente, la salud, la familia e incluso con el trabajo. Quienes integramos el ecosistema de la Justicia tenemos la oportunidad de acompañar este salto evolutivo de la consciencia colectiva si echamos mano a nuevas herramientas basadas en la colaboración y la cooperación. En este artículo abordaré las bases de la abogacía consciente, cuáles son sus metodologías y qué beneficios incluye para la práctica profesional.

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I. EVOLUCIÓN DEL ABOGAR

Me gustaría empezar explicando a qué me refiero cuando hablo de consciencia para no confundirla con un fenómeno estrictamente moral. Desde el punto de vista antropológico, la consciencia es el proceso mental que permite al ser humano darse cuenta de sí mismo. Es lo que nos deja identificar qué lugar tenemos en el mundo, como explicó el antropólogo social Luis Álvarez Munnárriz.

En sintonía, el psiquiatra Carl Gustav Jung describió a la consciencia como el poder que tiene el ser humano para percibir el mundo exterior y su relación con este. En mi caso el concepto me remite a poner luz y ampliar la mirada a los aspectos que están ocultos mientras vivimos «en piloto automático».

Imaginemos una lámpara apagada en medio de una habitación oscura. Al prenderla veremos lo que antes no podíamos: el piso, las paredes, los muebles e incluso algún objeto que nos bloqueaba el paso. Encender la consciencia es abrir los ojos y ver más allá de lo obvio y lo lineal de un campo, en este caso, de la abogacía. Esto nos ayudará a entender por qué obtenemos los mismos resultados aún cuando cambiamos nuestras acciones. Tal vez existía algo nos impedía avanzar en cuatro aspectos claves de la profesión:Fidelizar clientes.

Recibir mejores honorarios y lograr una fluidez económica.

Dar respuestas de calidad en la resolución de conflictos.

Conseguir resultados con más agilidad.

Alcanzar la consciencia es despertar y ver que operamos de forma mecánica a partir de los arquetipos más habituales del mundo de la abogacía, como señalé en este artículo. Esos modelos de comportamiento hoy están siendo revisados y actualizados. Es tiempo de una abogacía que involucre a todo el ecosistema de la Justicia, desde abogados, magistrados, funcionarios, mediadores y cualquier otro profesional que sea necesario para asistir en la resolución de conflictos.

La actualidad nos reúne en la indagación y la reflexión de cómo mejorar nuestra profesión y el acompañamiento de la sociedad. Atrás debe quedar la persecución por conseguir el mejor argumento, generar el mayor honorario posible o demostrar el más preciso conocimiento sobre las leyes. Es vital que el centro esté en conectar con lo que estamos haciendo por el mundo.

II. PRÁCTICAS Y METODOLOGÍAS DE LA ABOGACÍA CONSCIENTE

Esta nueva forma de la práctica del Derecho se basa en grupos de personas que iniciaron un trabajo de autoconocimiento deseando descubrir y diseñar la mejor forma de ayudar a una sociedad que también está despertando. Nuestro rol profesional es acompañar este movimiento natural que ya vemos emerger.

La abogacía consciente no se apoya en grandes metodologías sino en valores centrales como la colaboración, la transversalidad, la coherencia y la honestidad. Cómo llevarla adelante depende de la búsqueda personal y las sinergias que se establezcan con otros. Sí es clave tener una apertura a incorporar perspectivas holísticas que tiendan al conocimiento del abogado y luego del cliente.

Serán claves la agilidad y la humildad para sumar desde recorridos anteriores o paralelos que comparten búsquedas como la neurociencia, la programación neurolingüística (PNL), la inteligencia emocional o el aprendizaje corporal.También podemos echar mano al legal design, un enfoque académico que intenta que cualquier persona pueda interactuar con asuntos legales. Además, existen otras aproximaciones luminosas como el derecho colaborativo, el derecho sistémico y el derecho cuántico. En este artículo podrás saber más al respecto.

III. EN EL CALEIDOSCOPIO

Además de superar los obstáculos profesionales de la actualidad, la abogacía consciente nos permitirá ser parte de la solución y no del problema. Podemos ser protagonistas de lo nuevo entendiendo que el liderazgo ha cambiado y que no se trata de una persona a quien seguir sino de trabajar entre pares y equipos. Creo en liderazgos que ayudan a las personas a descubrir y cultivar su potencialidad para autoliderarse, crecer y replicar esa acción con otros.

La abogacía consciente que camina con la evolución humana estará sostenida por personas que han avanzado en recorridos de autoconocimiento y disfrutan de su impronta. Con diferentes colores y tonalidades esos grupos formarán un caleidoscopio hacia el futuro. Tal vez uno donde no haya abogados como los entendemos ahora sino personas que ayudan a otras a que ellas resuelvan sus problemas.

Nos debemos un cambio. Semanas atrás, en unas las mesas redondas donde invité a distintos actores del mundo del derecho, reflexionamos sobre lo que vendrá. Fue de especial lucidez el aporte del coach político español Juan Vera Gil. caso particular.

Hoy más que nunca, el abogar emergente requiere de estas habilidades.

Juan Vera Gil

Algunas veces olvidamos que las leyes y normativas son construcciones hechas en un tiempo y espacio lejano al que vivimos, que es cada vez más veloz y revolucionado. Esto no significa que dejen de ser un marco de referencia a perfeccionar, pero sí nos debe alentar a prepararnos en alcanzar niveles de conciencia donde la atención no esté tanto en los códigos sino en las personas.

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(*) Abogada. Su vocación está en la resolución de conflictos de manera pacífica y el acompañar a los profesionales en una transformación personal que lleve a una mejor Justicia. Se desempeñó como abogada y socia en el estudio Romero Zapiola & Clusellas. Luego abrió su propio espacio, Estudio Bril, para dedicarse al derecho ambiental. En paralelo a su práctica, creó la fundación «La Tierra habla» desde donde participa en distintas causas y acciones de concientización para preservar el medio ambiente. Más tarde inició su gran transformación de la mano del coaching ontológico. También es autora de los libros «Abogar Emergente» y «La Autogestión e innovación en el Derecho», y creadora del programa de «Poder Personal».

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