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#Doctrina Nuevas competencias para nuevos abogados – Coaching Jurídico Transformacional

Autor: Bril, Rossana

Fecha: 7-sep-2021

Cita: MJ-DOC-16139-AR | MJD16139

Doctrina:

Por Rossana Bril (*)

Probablemente tú y yo fuimos criados en un mundo más simple, más lento, más sereno. Y si bien había muchas menos opciones, teníamos tiempo de sobra para meditar sobre cada una. Incluso para aprovecharlas o disfrutarlas. Pero todo mutó de forma vertiginosa. Cada año nuestras vidas se desarrollan con mayor velocidad. Vivimos en la multiplicación y diversificación que demanda reacciones más precisas y certeras. Nuevos problemas nos obligan a encontrar nuevas respuestas. El presente es incierto, cambiante y exige un gran esfuerzo de adaptación para no quedarnos atrás o atados a viejas estructuras. El Coaching Jurídico Transformacional es una herramienta vital para este nuevo paso evolutivo.

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A nuestra profesión le cuesta seguir la vertiginosidad de los cambios, al menos con la forma y los espacios de aprendizaje establecidos. Siempre tuvimos transformaciones porque la evolución es parte de la vida. En esa línea la abogacía ha acompañado con su estilo y tiempo orgánico. Transitamos uno de los momentos más desafiantes. No tanto por los tipos de cambios sino por la velocidad. Las estadísticas indican que en un día del año 2021 se crea más información que en todo el siglo XIX. Se generan realidades diferentes, paralelas y contradictorias. El cómo se combinan nos convierte en la sociedad más compleja en la historia de la humanidad. Por eso vemos que las normas van detrás de las acciones. Seguir el ritmo resulta difícil y puede darnos un enorme grado de angustia, ansiedad y frustración. Muchas veces, y dado que el cliente también es parte de este caos, esto suele agudizar los conflictos.

Todos los que formamos parte del ecosistema jurídico, legal y judicial vemos y vivimos día a día un colapso que se agravó en el 2020. Como en todos los ámbitos de nuestra vida, las crisis traen oportunidades a nivel individual y colectivo. Es hora de innovar y ser mejores servidores para la Justicia y para quienes la buscan.Precisamos escuchar realmente lo que la gente quiere y lo que nosotros deseamos. Será clave aprender a trabajar en red y en colaboración. Debemos desinstalar el abogar desde la competencia y la argumentación del monólogo para una forma que incluya la mirada del otro en un diálogo constructivo.

En este camino es muy importante no dejarnos hipnotizar por las tecnologías «de moda» que nos distraen. Son necesarias incluirlas, pero nunca olvidar lo humano. Por eso es vital cultivar habilidades blandas y sumamente poderosas como la inteligencia emocional, la escucha consciente y la comprensión del mundo desde una mirada amplia, holística y no lineal. Recordemos la frase de Yuval Noah Harari: «Es más fácil luchar contra la explotación que contra la irrelevancia».

Entre los principales recursos a desarrollar están las capacidades conversacionales y la creación de espacios de diálogo seguros. Se trata de entrenar y dar lugar. Uno de mis maestros de coaching dijo una vez: «Nos jugamos la vida por las conversaciones que tenemos y también por las que no tenemos». En el campo legal hemos aprendido que las comunicaciones deben ser unidireccionales. Existen para convencer e interrogar. Es una forma que puede habernos servido hasta el 2019, pero la complejidad actual, acelerada por el avance de la big data y el legaltech, la ha dejado obsoleta.

Si quienes trabajamos en el campo legal generamos espacios seguros, las conversaciones serán poderosas y tenderán hacia el encuentro, la comprensión y la creación de nuevos vínculos. Solo desde ese lugar nacen los acuerdos sociales para la convivencia y la resolución de conflictos en paz sostenibles en el tiempo. Por el momento, la tecnología no puede fabricarlos.

Hoy en día contamos con programas que analizan y producen contratos; resuelven conflictos entre consumidores; y hasta asesoran sobre las mejores condiciones para invertir. Existen jueces robots. Ya está sucediendo y seguirá avanzando en esa línea ¿Qué podemos aportar para no volvernos irrelevantes? La respuesta es simple:humanidad, un desarrollo personal que acompañe al cliente en todo tipo de procesos.

En el centro de los grandes desafíos de la innovación está la originalidad de la palabra. Hemos heredado un sistema procesal escrito, pero los litigios orales se imponen cada vez más rápido en diferentes países. La tecnología permite audiencias virtuales a través de las cámaras en computadoras o teléfonos móviles. por lo que debemos entrenar la presencia, el cuerpo, la voz, el lenguaje y las emociones involucradas.

La oralidad trae varios puntos ciegos que debemos mirar para abrir la conciencia. Las palabras nos devuelven a una resonancia límbica. Como mamíferos podemos sentir si nos están mintiendo o si nos faltan el respeto. La voz nos conecta con una cercanía que no conocíamos en el sistema escrito. «El papel aguanta todo», es una frase recurrente en el mundo del derecho, pero la voz nos pone al desnudo para lo bueno y lo no tan bueno. Nos obliga a entrenar la coherencia interna, es decir, los valores y principios profesionales.

La falta de gimnasia de la presencia hace que los procesos virtuales sean problemáticos. No podemos invitar un café o dar la mano, pero sí podemos tener una buena iluminación en el rostro; ser puntales; ofrecer una sonrisa; dar espacio al otro organizando turnos para hablar; no monopolizar la palabra; y tener un buen audio. Todo redundará en una escucha profunda y atenta.

Otra de las nuevas competencias para enfrentar la vorágine de cambios es la activación de la inteligencia colectiva desde la cooperación y una lectura no lineal de las situaciones que llegan a los despachos y a tribunales. No existen libros que lo enseñen. La forma de aprender es a través de la experiencia. Y no se trata de compartir un artículo de una doctrina o un fallo. Es una colaboración articulada que empieza con un espacio interno de humildad y de entrega al otro.Esta forma de abogar nos sirve para trabajar en equipo con clientes, socios, colaboradores e incluso con la parte contraria. Allí se generan dinámicas que van surgiendo del poder de las conversaciones y la creación de espacios seguros.

Es vital conectar con el saber de que no podemos solos y descubrir la riqueza de la complementariedad del equipo. La colaboración amplía la comprensión para intervenir en un mundo en permanente crisis y cambio. En la actualidad, estamos llamados a buscar soluciones en las herramientas que quizás desestimamos. Es el momento de salir de la caja y abrirnos a nuevas experiencias de aprendizaje para conectar con otras técnicas.

En la abogacía tuvimos una formación basada en normas y leyes rígidas con tintes de egocentrismo que nos volvieron argumentadores compulsivos. Hoy tenemos la enorme posibilidad de salir de esa prisión mental, de ese traje y abogar desde nuestro ser humano. Podemos ser flexibles, empáticos y acompañantes de nuestros clientes. Somos capaces de colaborar entre profesionales. Suena idealista, pero seamos prácticos: ¿De qué modo aprendemos a fidelizar con los clientes? ¿Cómo podemos ser valorados sin un esfuerzo? Mi respuesta fue el Coaching Jurídico Transformacional. Un abogado, coach con los años y la experiencia suficiente para guiarte en este camino.

Por supuesto que pueden haber y seguramente hay otros caminos. Cada uno irá hacia donde resuene su corazón e intuición. Esos recorridos no están en las leyes escritas por los hombres (1) ni en los códigos o reglamentos. Tampoco los alcanza la tecnología.

El autoconocimiento como petróleo del siglo XXI

El primer gran paso para la transformación consiste en ingresar al autoconocimiento. Ya lo señalaba la bienvenida al templo griego del Oráculo de Delfos donde la gente acudía para conocer el futuro: «Conócete a ti mismo». Entendernos que es el puntapié para abarcar la complejidad del mundo exterior y acceder verdaderamente al conocimiento.En este mundo líquido, cambiante y lleno de desafíos es fundamental ganar flexibilidad y empezar un viaje hacia una transformación consciente. Es preciso ingresar en un proceso orgánico para identificar tus fortalezas y debilidades. Debemos evaluar y definir qué queremos cambiar y quiénes buscamos ser nos permitirá desarrollar estructuras de pensamientos capaces de construir las habilidades necesarias para afrontar los desafíos que el mercado plantea hoy.

Mirar hacia adentro nos permitirá ver al afuera. Desarrollar nuestra perspectiva nos dará confianza en los criterios y capacidad de análisis sobre cómo abordar las situaciones conflictivas. Esos posicionamientos son únicos e irrepetibles. Son nuestro gran diferencial como profesionales. Sin embargo, no sólo bastará con entender y observar desde lo intelectual. Si queremos lograr mejores resultados debemos involucrarnos a partir de la dimensión emocional con empatía y apertura. Conectar con el problema y las emociones humanas del conflicto nos mostrará el real trabajo por hacer. Podremos identificar los verdaderos objetivos y alcanzar acuerdos que, además de provecho, traerán paz a todas las partes y ganaremos claridad.

Suena obvio, pero las nuevas soluciones no llegan a partir de lógicas antiguas. Los conflictos actuales deben ser abordados en su contexto. Ampliar la mirada nos permitirá entenderlos y reaccionar rápidamente. Seremos más ágiles y encontraremos los beneficios que ofrece la tecnología como los nuevos espacios virtuales, flexibles, livianos y colaborativos. Al dinamizar nuestras mentes, podremos revitalizar la profesión en una conquista épica: un nuevo abogar más humano que ayudará a construir un mejor mundo para nuestros hijos.

Los abogados tenemos la potencialidad para ser grandes creadores de espacios de confianza para el abordaje y resolución de conflictos en paz. También para acompañar a clientes al desarrollar sus negocios y emprendimientos a partir de contratos conscientes. Lo mismo para nutrir vínculos y conversaciones poderosas entre quienes se encuentran con problemas de variada índole. Actualizar estas capacid ades es posible a través del Coaching Jurídico Transformacional, una herramienta vital para lograr estos cambios.Con aciertos y errores los abogados pueden incorporar a través de su práctica los saberes del Coaching Ontológico y de otras herramientas holísticas que llegan desde las ciencias más blandas y humanas.

Por lo general comenzamos una transformación de este estilo cuando tenemos la sensación de que hay algo que necesitamos adquirir y mejorar. Aunque no sepamos bien cómo y dónde, este llamado interno es resultado de una insatisfacción que nos conecta con la voluntad de realizar un cambio.

Será fundamental conectar con nuestro propósito, es decir, la propia ética, misión, sueño y el legado que queremos dejar en el mundo. Se convertirá en el norte y la brújula en tiempos de confusión y caos extremo. Si lo tenemos podremos entregarnos a ejercer una mejor justicia, ya que la que hemos construido en el pasado no está dando los resultados esperados.

El siguiente paso, y el más visible, será enfocarnos en la realidad exterior mediante acciones transformadoras. Para lograrlo hay que identificar qué aportamos para lograr resultados que no deseamos. En una de las leyes del Kybalion se sostiene la idea de: «Como es adentro, es afuera». Debemos preguntarnos qué hay dentro mío que hace que el afuera me lo refleje. Para impulsar el cambio que queremos ver afuera, es preciso reconocer cómo cambiarlo en nosotros.

Una nueva abogacía

Cuando modificamos la forma de operar en la profesión, cuando hayamos mudado de las viejas estructuras y valores, será inevitable el nacimiento de una nueva Justicia, una justicia holística que integrará las leyes y movimientos que rigen el mundo con el universo personal y colectivo para abordar las problemáticas con una visión amplia y consecuente para poder acercarnos a los resultados esperados.

Estoy convencida de que debemos transformar la imagen negativa que la sociedad tiene de los abogados. Es clave recuperar la confianza y trabajar con la humildad como el valor fundamental de una profesión que desde la sabiduría asista a la resolución de conflictos y promueva la paz.Se trata de ganar las habilidades blandas que nos permiten relacionarnos con los demás.

Es indispensable descubrir nuestro poder creador porque se aproxima una era de innovación y creación pura y total, incluso en el mundo de la abogacía. El Coaching Jurídico Transformacional nos ayuda a despertar habilidades sociales, humanas, empáticas, emocionales, comunicacionales y colaborativas que pueden encontrarse dormidas.

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(1) Existen otras leyes: las leyes del universo, de la naturaleza que intervienen también en nuestra formación de Coaching Jurídico Transformacional. Son principios fundamentales que hoy más que nunca debemos conocer e integrar a nuestro ejercicio profesional.

(*) Abogada. Su vocación está en la resolución de conflictos de manera pacífica y el acompañar a los profesionales en una transformación personal que lleve a una mejor Justicia. Se desempeñó como abogada y socia en el estudio Romero Zapiola & Clusellas. Luego abrió su propio espacio, Estudio Bril, para dedicarse al derecho ambiental. En paralelo a su práctica, creó la fundación «La Tierra habla» desde donde participa en distintas causas y acciones de concientización para preservar el medio ambiente. Más tarde inició su gran transformación de la mano del coaching ontológico. También es autora de los libros «Abogar Emergente» y «La Autogestión e innovación en el Derecho», y creadora del programa de «Poder Personal». Sitio web: http://www.rossanabril.com.ar

Voces: MÉTODOS ALTERNATIVOS DE RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS – PROFESIONALES – ABOGADOS

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