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#Doctrina Cuenta DNI: ¿una solución digital que incluye y conviene o una invitación al consumo impulsivo?

Autor: Chirizola, Rubén E.

Fecha: 5-ago-2021

Cita: MJ-DOC-16085-AR | MJD16085

Sumario:

I. Presentación. II. Las neurociencias y el consumo impulsivo.

Doctrina:

Por Rubén E. Chirizola (*)

I. PRESENTACIÓN

Desde no hace mucho tiempo a esta parte, el Banco de la Provincia de Buenos Aires (BAPRO) lanzó al mercado la aplicación (app) conocida como «cuenta DNI». Se trata de una aplicación que se descarga desde la tienda (app Store y/o Google Play) de cualquier teléfono celular y cuya principal -no la única- virtud es brindar descuentos en las operaciones de consumo que se concretan desde esta plataforma.

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Una vez descargada, entre sus beneficios se destacan los siguientes: Es gratis, 100% digital y se obtiene en el momento; se pueden adherir todas las tarjetas a la app y elegir con cuál pagar; permite retirar dinero de cajeros automáticos sin necesidad de utilizar la tarjeta de débito; pagar impuestos y en comercios sin tarjeta ni efectivo; enviar y recibir dinero en el momento; recargar el celular y hasta las tarjetas de transporte.

Estos beneficios brindan la pauta de que se trata de una suerte de «banco digital las 24 hs» y al alcance de un «clic». Ciertamente se le parece. No obstante, es conveniente que los eventuales usuarios consideren algunas cuestiones antes de adherirse al servicio y, más todavía, al utilizarlo, porque es tan ancha la avenida del consumo como angosta la reflexión que determina ese accionar. Es conveniente estar aprestos y discernir, para poder diferenciar necesidad real de consumo inducido.

En primer lugar, es importante advertir que, apenas se descarga la aplicación, el usuario comenzará a recibir, en forma incesante y creciente, tentadores mensajes con «promociones» con «imperdibles» descuentos para determinados productos. Estas promociones, -¡cuándo no! – solo son válidas si se «aprovechan» en determinado lapso de tiempo, que, va de suyo, es sumamente breve. Las promociones incluyen diversos rubros como ropa; combustible; y otros productos comestibles, entre otros.

Mensajes como: «Ahorrá 30% en tus impuestos; Hoy es viernes de 15% de ahorro pagando en comercios adheridos. Te devolvemos hasta $250; Aprovechá, 45% de ahorro!Pagá con la app y te devolvemos hasta $1.000 en cada comercio destacado!, etc, abundan y se repiten con asiduidad.

Las frases como «ahorrá»; «te devolvemos; aprovechá, etc» no son elegidas al azar; por el contrario, son cuidadosamente seleccionadas, para estimular el consumo: el consumo impulsivo que, por tal razón, es menos reflexivo.

II. LAS NEUROCIENCIAS Y EL CONSUMO IMPULSIVO

De acuerdo a lo dicho en la presentación, nos parece oportuno destacar, más allá de los evidentes beneficios que ofrece esta aplicación, que es una forma de consumo inducido por las notificaciones que, en algunos casos, resultan verdaderamente. Es decir: la aplicación viene a consolidar una de las formas más distorsivas del consumo: el que procede de las ofertas de los proveedores y no de las necesidades de los consumidores.

Daniel Kahneman (1) uno de los pensadores más importantes del mundo, premiado con el Nobel de Economía en 2002 por su trabajo pionero en psicología sobre el modelo racional de la toma de decisiones, postula que nuestra mente toma decisiones mediante la utilización de dos sistemas que el autor, de manera ficticia, denomina como: «El sistema 1», de pensamiento rápido, automático, con poco o ningún esfuerzo y sin sensación de control voluntario, y el «sistema 2», que centra la atención en actividades mentales esforzadas, asociadas a la experiencia subjetiva de actuar, elegir y concentrarse.

Llevando la postura del insigne autor al ejemplo que tratamos, podríamos afirmar que las promociones ofrecidas en la app activan el sistema 1 que, tentado por irresistibles ofertas, nos haga adquirir productos o servicios que no necesitábamos o que no estábamos dispuestos a adquirir. Y es claro que nada resulta más caro que invertir en lo superfluo.

Por ello, siguiendo a Kahneman, creemos que, aunque resulte fatigoso, es necesario poner en marcha el «autocontrol» y el «esfuerzo cognitivo», cualidades inherentes al Sistema 2 al que el citado autor se refiere.

Dice este autor: «La evidencia es persuasiva:actividades que exigen mucho al sistema 2 requieren autocontrol, y ejercer el autocontrol es fatigoso y desagradable» (2). No obstante, exigir nuestra mente a fin de evitar el impulso que conduce al consumo innecesario, aparecería lo suficientemente justificado en comparación con el daño patrimonial al que nos exponemos cuando el consumo se vuelve una actividad acaparada por la publicidad inductiva y la escasa reflexión. De hecho, esta combinación llevada al extremo, deriva las más de las veces en serias situaciones de sobreendeudamiento del consumidor, flagelo de notoria actualidad y de alta entidad dañosa.

Para evitar lo que Kahneman describe como el «salto a las conclusiones» (3), el usuario quizás debiera formularse un puñado de sencillas preguntas, tales como: ¿Qué es lo que estoy necesitando?; ¿Es una oferta realmente conveniente? ¿He comparado esos precios?, a fin de formarse un contexto más explícito antes de decidir, habida cuenta que, como refiere el citado autor: «En ausencia de un contexto explícito, el sistema 1 genera solamente un contexto probable» (4).

Es posible que con estos simples interrogantes se pueda llegar más fácilmente al pensamiento deliberado del sistema 2 que, muy probablemente, nos auxilie desaprobando, o al menos atenuando, la pulsión consumista del sistema 1, alentando con ello un consumo más coherente y razonable.

No tratamos de demonizar esta aplicación en particular que, como ya hemos dicho, otorga algunos beneficios y descuentos reales. Empero, nos parece importante resaltar que cuando el sujeto descarga la app inmediatamente será «asediado» por ofertas que lo incitan a consumir diferentes cosas más allá de su necesidad y deseo de consumo.

De modo que, conviene tener esto presente, toda vez que juega la noción de voluntariedad dentro del marco del acto jurídico de consumo y, como bien sostiene Fernando Shina (5) «Hasta que no se comprenda que el acto jurídico está más vinculado a reacciones bioquímicas del organismo que al discernimiento individual y autónomo, no podremos ayudar verdaderamente al débil de la relación jurídica».

———

(1) KAHNEMAN: «Pensar Rápido, Pensar Despacio», Debate, 2020, pág., 35

(2) KAHNEMAN. Op., Cit., pág. 62.

(3) KAHNEMAN. Op., Cit., pág. 109

(4) KAHNEMAN. Op., Cit., pág. 110

(5) SHINA, Fernando E.: «Las Neurociencias en la actuación profesional», Tº 1, Buenos Aires, Hammurabi, 2020, pág. 105.

(*) Abogado, UCALP, Director de la Oficina Municipal de Información al Consumidor de Lezama. Actualmente cursando Posgrado en Riesgos del Trabajo y Daños, Universidad Nacional de Mar del Plata.

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