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#Doctrina Columna de Actualidad: La responsabilidad médica del sanatorio

Autor: Mariona, Fernando G.

Fecha: 30-ago-2021

Cita: MJ-DOC-16148-AR | MJD16148

Sumario:

I. Algunos temas. II. La organización del sanatorio. III. La información de los pacientes.

Doctrina:

Por Fernando G. Mariona (*)

I. ALGUNOS TEMAS

El sanatorio dentro de su actividad de prestar actos médicos de su pura y exclusiva incumbencia, debe asegurar una apropiada admisión, la correcta identificación del paciente, la organización de los cuidados, la apertura de la historia clínica y su conveniente preservación y posterior archivo, que su contenido sea el oportuno a lo ocurrido, la obtención del consentimiento informado cada vez que sea necesario, la buena ejecución de las prescripciones médicas, la vigilancia de los enfermos por un personal competente y suficientemente numeroso según la normativa.

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Es así como las faltas de vigilancia, la administración de un medicamento mal realizada, las quemaduras en caso de mala vigilancia de un electro bisturí por parte del personal en relación de dependencia con esa responsabilidad, los accidentes de perfusión, las caídas de las camas, la insuficiencia de capacitación del personal para la práctica de determinados actos médicos indicados por el médico de cabecera o tratante, la falta de registros, la no preservación adecuada de los estudios diagnósticos, la pérdida de las tiras de monitoreo intraparto, entre otros temas, comprometen la responsabilidad del establecimiento asistencial.

Cabe destacar que las faltas del personal de enfermería no eximen necesariamente al médico de su responsabilidad especialmente cuando éste ha cometido un error de prescripción, o no ha controlado quién o quiénes debían cumplir con su indicación, están capacitados para hacerlo tanto dentro de su conocimiento como por su incumbencia legal.

El sanatorio debe procurar al paciente no tan solo todos los cuidados apropiados a su estado, sino en especial el concurso de médicos de guardia activa especialmente calificados para practicar los actos necesarios, así como deberá asegurarse de que los reemplazantes dispongan de todas las calificaciones necesarias.

También debe asumir una obligación general de vigilancia y seguridad con respecto a los enfermos, el material provisto, los productos farmacéuticos (la naturaleza del contrato que interviene entre el enfermo y la clínica implica la obligación de proveerle medicamentosque respondan, por su naturaleza y calidad, al objetivo que se persigue), y también respecto de las instalaciones en general.

El establecimiento médico tiene indeclinablemente la obligación de proporcionar al médico un material adecuado, en buen estado y que sea objeto de un mantenimiento correcto así como instalaciones que permitan ejercer la especialidad en condiciones satisfactorias: las quemaduras debidas al mal funcionamiento del aparato de iluminación de la sala de operaciones (ausencia de vidrio atérmico sobre el cialítico) y las provocadas por bisturí eléctrico podrán comprometer la responsabilidad del sanatorio, y lamentablemente, muchas veces la del médico.

En general, los daños resultantes de la forma de utilización del material comprometen la responsabilidad de los médicos, mientras que aquellos que resultan de un defecto del aparato, comprometen la responsabilidad de la clínica, pero en infinidad de casos ocurre también con los profesionales, y esto genera un antagonismo mal conductor de buenos resultados.

En un caso, en los momentos finales de la operación de una cirugía de hombro, el paciente estaba anestesiado y sentado sobre la mesa de cirugía (en posición de silla de playa), cuando se desprendió un perno de la camilla, que lo precipitó al suelo. Sin embargo, el cirujano y el anestesista también fueron demandados, además obviamente del sanatorio.

En materia de productos de salud, también verá comprometida su responsabilidad como uno de los miembros que interviene en la cadena de distribución y comercialización, sin perjuicio de las acciones de repetición que le pudieran corresponder.

La doctrina y la jurisprudencia nacional confieren a los establecimientos de salud una responsabilidad de pleno derecho en caso de daños resultantes de infecciones hospitalarias.Sólo pueden liberarse de ella si presentan pruebas de alguna causa ajena, o de haber realizado la profilaxis antibiótica con la debida diligencia, y que pueda ser demostrable, especialmente si se trata del incumplimiento caracterizado de las obligaciones planteadas por las buenas prácticas y las normas de infectología en materia de lucha contra las infecciones hospitalarias.

De allí la importancia de implementar un sistema de calidad para la esterilización de los dispositivos médicos, basado en referentes normativos: la obligación de medios impone procedimientos e instrucciones escritas y convalidadas, puestas en práctica por un personal dotado de una formación adecuada, registradas y convalidadas por el responsable del seguro de calidad en esterilización. Sin una documentación adecuada de todos los procedimientos internos preventivos, será prácticamente imposible oponer una defensa razonablemente adecuada.

II. LA ORGANIZACIÓN DEL SANATORIO

El sanatorio no puede desinteresarse de la organización médica del establecimiento: la actividad quirúrgica se establece en forma conjunta entre los médicos que realizan las operaciones, los anestesistas y los responsables de quirófano, teniendo en cuenta los imperativos de higiene, seguridad del acto médico, organización y funcionamiento del sector quirúrgico, así como las posibilidades de recepción en la sala de recuperación.

El sanatorio debe ocuparse de reemplazar al médico titular cuando sea necesario y asegurar la presencia efectiva del médico sustituto. También debe controlar el respeto del turno de guardias por los profesionales.

El contrato de hospitalización y tratamiento que liga a un paciente con un establecimiento de salud privado obliga a este último a disponer de una organización que permita la intervención de un médico competente a su debido tiempo, incluso si esta circunstancia no estuviese impuesta por ningún texto reglamentario.

III. LA INFORMACIÓN DE LOS PACIENTES

La ley, la doctrina y la jurisprudencia reafirman el derecho de los pacientes a ser informados y asociados a las decisiones relativas a los actos de tratamiento. El sanatorio debe disponer de una organización eficaz destinada a responder a ese derecho.Un correcto manejo del proceso de información del paciente debe ser establecido en ella. Cabe destacar que, en ausencia de éste, los reclamantes podrán invocar la responsabilidad de los médicos y eventualmente de la clínica/sanatorio sobre la base de una falta de información, y éstos podrían ser condenados a indemnizar el daño sufrido por el paciente a raíz de la pérdida de la oportunidad de evitar el tratamiento, la intervención y el sufrimiento engendrado por la falta de información.

El campo de responsabilidad de las clínicas es muy vasto y se mueve al compás de las decisiones de la jurisprudencia. De allí la imperiosa necesidad del compromiso de los establecimientos en la implementación de una política de gestión de los riesgos de los actos médicos a fin de limitar sus impactos, y brindar una mayor seguridad a los pacientes.

Un «Programa de Gestión del Riesgo para la Seguridad del Paciente» sobre los actos médicos, basado en la historia de incidentes y accidentes evitables, que produjeron daños a los pacientes, y reclamos civiles o denuncias penales a médicos y personal de enfermería, no solo sirve para tratar de evitar las pérdidas patrimoniales de médicos e instituciones sino también del prestigio profesional e institucional, y mejoramiento de la calidad de la prestación

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(*) Abogado -Consultor Externo de TPC Compañía de Seguros S.A. CEO de RiskOut. Consultora Especializada en Responsabilidad Profesional Médica. Gestión de Riesgos y Seguridad del Paciente.

N. de la R.: Artículo publicado en la revista Médicos N° 123 (julio de 2021).

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