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#Fallos Fútbol y cláusulas de rescisión: Ante la extinción unilateral del contrato del futbolista profesional con un agente de jugadores, aquel deberá abonar una indemnización en concepto de ‘interés negativo’ o ‘interés de confianza’

Partes: Hidalgo Fernando Osvaldo c/ Andrade Gustavo Fabián y otros s/ ordinario

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial

Sala/Juzgado: F

Fecha: 29-sep-2020

Cita: MJ-JU-M-128887-AR | MJJ128887 | MJJ128887

Ante la extinción del contrato celebrado con un agente de jugadores de fútbol, producida por decisión unilateral del jugador, debe éste abonar una indemnización en concepto de ‘interés negativo’ o ‘interés de confianza’.

Sumario:

1.-El ‘Reglamento sobre agentes de jugadores’ de la FIFA, al circunscribir el ámbito de aplicación, dispone que ‘gobierna la actividad del agente de jugadores que presenta un jugador a un club a fin de negociar o renegociar un contrato de trabajo o presenta a dos clubes entre sí…’ y dicho reglamento, define qué se entiende por ‘agente de jugadores’ en los siguientes términos: ‘persona física que, mediando el cobro de honorarios, presenta jugadores a un club con el objeto de negociar o renegociar un contrato de trabajo o presenta a dos clubes para celebrar contrato de transferencia’. El mismo reglamento, en el art. 2 refiere a la facultad de ser remunerado como consecuencia de esa actuación.

2.-Resulta improcedente el reclamo efectuado por el agente de jugadores contra el jugador demandado, cuando no surge del expediente la realización de gestión alguna por parte del actor que acredite su desempeño como agente de futbolista a efectos de vincularlo un un determinado club de futbol, mientras estuvo vigente el contrato de representación de modo que así pueda sustentar su reclamo a percibir honorarios por parte del jugador demandado.

3.-El art. 20.,3 del Reglamento sobre agente de jugadores dispone: ‘Si el agente de jugadores y el jugador no optan por un pago único y el contrato de trabajo del jugador negociado por el agente de jugadores en su nombre durase más que el contrato de representación suscrito entre el agente de jugadores y el jugador, el agente de jugadores tendrá derecho a su remuneración anual incluso después de haber vencido el contrato de representación. Este derecho durará hasta que el contrato de trabajo objeto del contrato de representación venza o hasta que el jugador firme un nuevo contrato de trabajo sin la intervención del mismo agente de jugadores’. Es decir, la citada norma ampara el derecho del agente a percibir la remuneración en determinadas situaciones, mas en todas ellas refiere a la necesaria intervención del agente en la celebración de los contratos de trabajo por parte del jugador.

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4.-Dado que el siguiente contrato que firmó el jugador demandado con la institución deportiva ( River Plate ) data de enero de 2015, es decir, después de la extinción del vínculo contractual que uniera a las partes, cabe colegir que fue celebrado por el jugador sea por sí mismo o con la asistencia de otro representante y por lo tanto no se habrían devengado emolumentos a favor del anterior representante por esa contratación, máxime cuando el agente demandante no precisó qué actividad o prestación tendiente a la ejecución del contrato de representación pudo haber realizado, a excepción de lo que fue recién mencionado en su expresión de agravios.

5.-Ante la extinción del contrato por la decisión unilateral del demandado, corresponde resarcir al actor respecto de lo que la doctrina denomina el ‘interés negativo’ o ‘interés de confianza’, es decir ese perjuicio consistiría en la situación patrimonial negativa en que se encuentra el acreedor, en relación a la que se encontraría si el contrato no se hubiere celebrado y en el caso concreto, la reparación de ese daño al interés negativo estaría dada por la restitución de los montos abonados por el actor, reclamo que fue receptado en la sentencia de grado, pero no aquellos que impliquen el cumplimiento del contrato dado que el mismo ha quedado extinguido.

6.-El art. 356, inc. 1° , del CPCCN. no determina un resultado ineludible en cuanto a la suerte del reclamo, sino que establece podrán estimarse como reconocimiento de la verdad de los hechos pertinentes y lícitos; en tanto que el art. 60 dispone que declarada la rebeldía la sentencia será pronunciada según el mérito de la causa y lo establecido en aquél, y en caso de duda constituirá presunción de verdad de los hechos lícitos afirmados por la otra parte. N.R.: Sumarios elaborados por Ricardo A. Nissen.

Fallo:

En Buenos Aires a los 29 días del mes de septiembre de dos mil veinte, reunidos los Señores Jueces de Cámara fueron traídos para conocer los autos «HIDALGO FERNANDO OSVALDO C/ ANDRADE GUSTAVO FABIAN y OTROS S/ ORDINARIO» EXPTE. N° COM 31.682/2015 en los que al practicarse la desinsaculación que ordena el art. 268 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación resultó que la votación debía tener lugar en el siguiente orden:

Vocalías N° 17, N° 18, N° 16.

Se deja constancia que las referencias de las fechas de las actuaciones y las fojas de cada una de ellas son las que surgen de los registros digitales del expediente.

¿Es arreglada a derecho la sentencia apelada de fs. 347/354?

El Sr. Juez de Cámara Dr. Ernesto Lucchelli dice:

I. Antecedentes de la causa a. Fernando O. Hidalgo (en adelante «Hidalgo») inició demanda contra Tomás Gustavo Andrade, Gustavo Fabián Andrade y Natalia María Bergantiños y reclamó los daños y perjuicios ocasionados por el incumplimiento contractual.

Indicó que su reclamo comprende el pago de: a) la de devolución de las cuotas que abonó al demandado, que estimó en la suma de $170.000 más lo que pueda surgir de la prueba a producirse: b) el porcentaje de los ingresos de Tomás Andrade en su relación laboral con el Club Atlético River Plate (en adelante «River Plate»); c) el 25% sobre lo que percibió por el préstamo al club inglés Bournemouth, más el correspondiente de lo que allí recibió como salario y, d) demás conceptos remuneratorios.

Expuso que el 7 de julio de 2013 firmó un contrato de patrocinio con Tomás G. Andrade, de profesión futbolista.A través de dicho instrumentó, según relató, Hidalgo ofreció el patrocinio económico del accionado mediante la entrega de una suma de dinero suficiente que le permitiera subsistir económicamente y así poder dedicarse exclusivamente a su actividad futbolística e intentar obtener su contratación como jugador por algún equipo del país y/o del exterior.

Explicó que en tanto al momento de celebrar el contrato el futbolista no era mayor de edad, lo suscribieron sus padres, Gustavo F. Andrade y Natalia M. Bergantiños, en ejercicio de la patria potestad.

Aludió a que en la cláusula primera convinieron que el actor abonaría al demandado por el período desde el 1 de julio de 2013 al 30 de junio de 2014 la suma de pesos ciento vente mil, pagaderas del día 1 al 5 de cada mes, en 12 cuotas iguales de $10.000. Añadió que acordaron que por el período del 1 de junio 2014 hasta el 30 de junio 2015, abonaría la misma suma dividida en cuotas mensuales de igual valor.

El actor dijo que, además del pago de ese dinero, entregó a Tomás Andrade un vehículo para su uso, con la posibilidad de transferirlo a quien el jugador desee.

Dijo que mediante la segunda cláusula pactado, el jugador asumió el compromiso de practicar fútbol y que en la tercera cláusula se estipuló que el accionado no asumía obligación patrimonial alguna con el patrocinante durante los dos primeros años de vigencia del contrato, pero asumió una obligación por el plazo de diez años de retribuir a la empresa por el patrocinio económico recibido con la cesión del 10% de todos los ingresos que percibiera como jugador profesional.

Mencionó que el espíritu del convenio era lograr patrocinio de la carrera deportiva del jugador, proveyendo el patrocinante unas importantes sumas de dinero mensuales a fin de que el demandado pudiera proseguir su evolución deportiva sin sobresaltos económicos en River Plate.Además de la entrega de la automóvil como elemento de confort. Como contrapartida, el actor tenía el beneficio de percibir un porcentaje de los eventuales futuros ingreso, lo cual conllevaba un alto grado de alea, pues son pocos futbolistas los que pueden obtener interesantes remuneraciones.

Además, indicó que las partes firmaron un convenio de representación exclusiva, por medio del cual dispusieron que el actor intermediara en la carrera del demandado. Señaló que la duración del mismo era desde el 5 de septiembre de 2013 al 5 de septiembre de 2015 y que por su labor, Hidalgo percibiría el 10% de los ingresos en el ámbito nacional y el 15% para el internacional. Mencionó que el actor nunca abonó suma alguna por estos convenios.

Explicó que, en forma sorpresiva, en noviembre de 2014 el demandado manifestó su voluntad de extinguir ambos contratos. Expuso que se presentó en la sede de la empresa y le reintegró el vehículo que le había sido entregado y se negó a recibir la cuota de $10.000 perteneciente al mes de noviembre y, desde ese momento, se negó a recibir otra suma mensual de su parte.

En consecuencia, dijo que ello mostró claramente que los convenios habían sido extinguidos unilateralmente por el jugador. Sin perjuicio de lo cual, relató que envió una carta documento a los demandados y efectuó un requerimiento notarial a fin de intimarlos a que aclaren la situación contractual y señalen su voluntad de ratificar o no la mentada extinción. Dijo que el acta notarial labrada en consecuencia dejó constancia de que Catalina Andrade, quien confirmó que allí residían los codemandados, se negó a recibir la misiva. Por otro lado, la Sra. Bergantiños contestó a la carta documento rechazando el contenido de la misma.En el caso de los restantes codemandados, resaltó que la falta de respuesta operó como confirmación de la ruptura unilateral sin justa causa de la relación contractual.

Aludió a la realización de la audiencia de mediación, que concluyó sin resultado alguno.

Mencionó que el 31 de agosto de 2015 tomó conocimiento de que los derechos federativos del futbolista fueron cedidos a préstamo en forma temporal desde River Plate al club inglés Bournemouth, integrante de primera división en ese país al momento de realizarse la operación.

Dijo que, como consecuencia de ello, el jugador debió haber firmado un contrato de trabajo por el plazo de un año de duración del préstamo, aunque desconoce su contenido y los montos involucrados.

Resaltó que los medios de comunicación informaron que existía una opción de compra definitiva a favor del club europeo por la cantidad de 5.000.000 euros, que podría hacer efectiva al momento de finalizar el préstamo.

Mencionó que dicha contratación se realizó mientras estaba vigente el período de duración del convenio de representación firmado entre las partes, que concluía el 5 de septiembre de 2015.

Fundó en derecho. Destacó que además del régimen de daños y perjuicios previsto por el Código Civil -vigente al tiempo de ocurrir la ruptura-, debe aplicarse la normativa de agentes de la Asociación de Fútbol Argentino (en adelante AFA) y de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (en adelante «FIFA»). Indicó que no resultó aplicable la modificación que se realizó en abril de 2015 sobre la actuación de los agentes en el ámbito federativo, denominándolos como intermediarios.

Detalló los rubros cuya indemnización pretende: a) Devolución del dinero pagado al demandado según lo dispuesto en el contrato de patrocinio. El accionante reclamó la devolución de las sumas dinerarias por las 17 cuotas que abonó al accionado.Alegó que el reclamo se dirigió también contra los padres del jugador, puesto que era menor de edad y recién a partir de mayo 2014 ejecutó el contrato por su propia decisión. b) Honorarios por las remuneraciones que percibió el jugador en la relación laboral con River Plate, a partir de julio de 2013 hasta las que perciba al finalizar dicho vínculo de trabajo. El demandante alegó que no cuenta con elementos para precisar el alcance de este reclamo, los cuales surgirán de la prueba informativa solicitada a River Plate y a la AFA.

Indicó que, de las sumas que allí emerjan, deberá liquidar el 10% según lo pactado en el contrato de representación exclusiva. Añadió que a esas sumas debe adicionarse, conforme lo ordenado en el art. 8 del convenio colectivo de trabajo 557/09 de los futbolistas profesionales, lo que hipotéticamente hubiera percibido el jugador por la liquidación a su favor del 15% de las sumas vinculadas al precio de la cesión temporal al club británico.

Mencionó que a fin de realizar esos cálculos no puede dejar de ponderarse que es práctica común que solo una parte de la remuneración se registre federativamente y que, por cuestiones impositivas, hay una porción que no se registra. Solicitó, entonces, que a fin de calcular la indemnización, se tuvieran en consideración ambos ingresos. Refirió a las cláusulas sexta y octava del convenio y dijo que de ellas se desprende el incumplimiento y extinción unilateral por parte del demandado, lo que provoca el crédito en favor del representante de percibir todos los honorarios que se hubieran generado durante la vigencia del contrato, con independencia de que la gestión no la hubiera realizado él en forma efectiva. c) Liquidación de porcentajes (25% total) respecto de las remuneraciones de todo tipo que percibirá Andrade con el club Bournemouth.Alegó que no cuenta con ningún elemento para poder conocer las remuneraciones que percibió el actor por esta operación y que corresponde liquidar con el resultado de la prueba informativa. Indicó que corresponde calcular el 15 % pactado en el contrato de representación y el 10% para resarcir el daño por el incumplimiento del contrato de patrocinio.

En punto al 15%, señaló que debe calcularse sobre las sumas que Andrade perciba durante el año que se encuentra contratado por el club europeo.

Destacó que, tal como surge del reglamento sobre agentes de jugadores de la FIFA, el derecho del agente a percibir una remuneración del contrato de trabajo del jugador se extiende aun cuando el contrato de representación venciera o el jugador firmara un nuevo contrato de trabajo sin la intervención del mismo agente. Resaltó que en este caso, el préstamo duraría hasta el 30 de junio de 2016. d) Pérdida de chance. Manifestó que a esa remuneración se debe añadir la reparación de los daños y perjuicios por la pérdida de chance, la frustración de un derecho en expectativa . Indicó que, para el cálculo de esos daños, debe considerarse como si el convenio se hubiera cumplido, es decir, buscar la manera de colocar al damnificado en el mismo sitio en que hubiera estado si se hubiera ejecutado en forma perfecta el contrato.

En ese sentido, dijo que según lo pactado, luego de los dos primeros años en los que el jugador no debía abonar nada al agente, nació el derecho del patrocinante de percibir un porcentaje de todos los ingresos que obtuviera como jugador profesional.

Ofreció prueba.

2. Los demandados fueron declarados rebeldes el 19/10/2016 (fs. 185).

II. La sentencia de primera instancia En fs. 347/354 la magistrada hizo lugar parcialmente a la demanda y condenó a Tomás G.Andrade a pagar al actor la suma de $292.104,21 con más los intereses computados desde la fecha de rescisión del contrato el día 1.11.2014 y hasta el efectivo pago. Rechazó, por el contrario, la acción contra Gustavo Fabián Andrade y Natalia María Bergantiños. Impuso las costas al accionado vencido (Cpr. 68).

Liminarmente, delimitó el objeto de la pretensión. Dijo que el demandante perseguía obtener la devolución de los $ 170.000 que le entregó al accionado; los honorarios por las remuneraciones percibidas por el jugador en River Plate desde Julio de 2013 y hasta la fecha en la que hubiese operado el fin de contrato; y el 25% de las remuneraciones que por todo concepto percibió el accionado de parte del club Bournemouth.

De seguido aclaró que iba a tratar únicamente lo que fue reclamado en la demanda y no iba a abordar los rubros incorporados por el actor en oportunidad de alegar, pues resultó extemporáneo.

Fundó el rechazo de la acción que se dirigió contra Gustavo Andrade y Bergantiños. Adujo que en tanto ellos habían intervenido en el contrato en representación de su hijo cuando era menor de edad, situación que cesó al poco tiempo, no correspondía la extensión de esta condena.

Por otro lado y previo a analizar el resto del reclamo, destacó que si bien el demandado no había contestado demanda, ello no implica por sí solo su admisión.

En ese orden de ideas, juzgó dicha situación procesal conduce a tener por cierta toda la documental aportada por el actor y sus dichos.

Concluyó entonces que Tomás Andrade rescindió intempestivamente el contrato.

Analizó, en consecuencia, los rubros pretendidos en la demanda. a. Reintegro de viáticos por la suma de $ 170.000: La juez a quo receptó este reclamo pues consideró acreditado, mediante los recibos acompañados con el escrito inicial, que Hidalgo efectuó el pago de las cuotas mensuales y en atención al incumplimiento por parte del accionado de las obligaciones a su cargo, condenó a su devolución. b.Honorarios por las remuneraciones percibidas por el jugador en River Plate desde Julio de 2013 y hasta la finalización de dicho vínculo laboral: Respecto de este punto, consideró en primer término que fue demostrado que el contrato de representación exclusiva quedó rescindido.

En ese orden de ideas, valoró que no podía receptarse lo pedido por el demandante, toda vez que pretendió ser resarcido como si el contrato siguiera vigente. En dicha tesitura, juzgó que la antijuridicidad en la conducta del accionado no radicó en la decisión de rescindir el contrato que mantenía con el actor, sino en la intempestividad de esa ruptura.

Concluyó, entonces, que la indemnización por lucro cesante solo era procedente en proporción al tiempo de duración del contrato, siendo improponible que la misma sea idéntica al valor total del vínculo contractual, pues contrariamente a lo postulado por el demandante, el resarcimiento se identifica con un plazo de preaviso prudencial.

En ese orden de ideas, puso de resalto que el contrato se rescindió de manera intempestiva y sin justa causa, por lo que el demandado debía indemnizar las ganancias que el actor no había podido obtener durante el lapso de preaviso omitido.

De conformidad con ello, precisó que la indemnización se liquidaría utilizando el parámetro de la utilidad neta. En consecuencia, valorando que el contrato estuvo vigente durante 15 meses, consideró razonable fijar el plazo de preaviso en dos meses y, en consecuencia, disponer que la indemnización tome en cuenta las ganancias obtenidas por el demandando durante los dos últimos meses.

Destacó que del informe de River Plate sobre los ingresos del accionado surge que entre el 1.7.13 y el 30.6.14 la prima fue de $110.000 y el sueldo de $8.500 y que entre el 1.7.2014 y el 30.6.2015 la prima fue de $140.000 y el sueldo de $9.500.Dijo que por los meses de mayo y Junio 2014 el proporcional de la prima es de $18.333, y que a ese monto debía adicionársele la suma de $17.000 de los sueldos. Luego, por los meses de Julio a octubre de 2014 el proporcional de la prima es de $46.666 a la que debe adicionársele el valor de $34.000, percibido en concepto de sueldo.

A fin de obtener la remuneración neta, descontó de dichas sumas las cargas sociales y arribó a la suma de $61.052,10 que multiplicada por los dos meses de preaviso, arrojó un total de $122.104,21.

Desestimó, por el contrario, el reclamo por la indemnización de la remuneración percibida en el club Bournemouth, por no haberse acreditado extremo alguno a su respecto. Además, consideró que dicha operación con el club inglés, según los dichos del actor, se habría celebrado recién en agosto 2015 y por ello, no puede reconocerse en tanto ocurrió casi un año después de haberse rescindido el contrato entre las partes.

Impuso las costas del proceso al accionado vencido (art. 68 Cpr.).

Reguló los honorarios de los profesionales intervinientes.

III. Los recursos El actor apeló el 13/06/2019 y su recurso fue concedido libremente en fs. 357. Su expresión de agravios presentada el 12/12/2016 fue agregada en fs. 388/395 y no mereció respuesta.

En 17.2.2020 se llamaron autos para dictar sentencia y el 30 de julio 2020 se practicó el sorteo previsto en el art. 268 Cpr. de forma presencial.

IV. Los agravios Las quejas del accionante se dirigen, en sustancia, contra la cuantía de la condena. Objetó, concretamente: i) el modo de liquidar los daños ocasionados por el incumplimiento del contrato de representación; ii) la omisión de la indemnización por el contrato de patrocinio; iii) que se hubiera desestimado la acción contra los padres de Andrada; iv) la regulación de honorarios de los profesionales intervinientes.

V. La solución 1.Aclaración preliminar El análisis de los agravios esbozados por el apelante no seguirá el método expositivo adoptado por el, y no atenderé todos sus planteos recursivos, sino aquellos que estime esenciales y decisivos para dictar el veredicto de la causa (Cfr. CSJN: «Altamirano Ramón c/ Comisión Nacional de Energía Atómica» , del 11.11.1986; íd: «Soñes, Raúl c/ Administración Nacional de Aduanas» , del 12.2.1987; Fallos: 221:37; 222:186; 226:474; 228:279; 233:47; 234:250; 243:563; 247:202; 310:1162; entre otros).

2. Contrato de representación.

En su primer agravio, el apelante cuestionó el alcance del resarcimiento de los daños derivados de la rescisión intempestiva del contrato de representación. Negó que hubiera sido extemporáneo el reclamo pecuniario que cuantificó en su alegato, pues en esa oportunidad se limitó a incorporar los valores de la remuneración del jugador según los medios de prueba practicados y en base a eso, liquidó el porcentaje de ingresos del demandado con River Plate. Expuso, en ese sentido, que su pretensión solo refirió al vínculo con este último club y lo hizo a raíz del convenio laboral que celebró Andrade durante la vigencia del contrato de representación.

Cuestionó el parámetro utilizado para calcular la indemnización pues dijo que ella no se ajustó a lo previsto en el contrato ni en el reglamento de agentes, vigente al momento de producirse la ruptura. Aludió, en ese sentido, a lo dispuesto por el artículo 20.3 del Reglamento de Agentes.

Expuso que la ruptura del contrato de representación frenó las chances de continuar percibiendo sus honorarios respecto de los nuevos contratos de trabajo que firmó el jugador con el club. Aclaró que fue el actor quien había acercado oportunamente al jugador a River Plate.

2.a.Recuerdo que la anterior sentenciante, respecto del contrato de representación, ponderó la cláusula cuarta y la decisión de rescindir el contrato formulada verbalmente por Andrade, que el actor tuvo por ratificada como resultado de la intimación que le formuló mediante en el acta notarial. En consecuencia, la magistrada de grado concluyó que no podía receptarse la pretensión del demandante dirigida a que el contrato se mantuviera vigente hasta llegar a término sino que, a partir de la decisión intempestiva de rescindirlo comunicada por el jugador, nació el deber de indemnizar los daños que provocó y para justipreciarlos ponderó el tiempo de preaviso en un contrato de ejecución continuada.

El primer agravio se dirigió contra el encuadre jurídico elaborado en la sentencia atacada. El apelante solicitó, en definitiva, que se aplicara lo previsto en el contrato de representación y en el Reglamento de Agentes vigente al tiempo de su celebración.

Si bien los agravios del accionante se dirigieron contra la base utilizada por la anterior sentenciante para calcular la indemnización por la rescisión del contrato de representación, advierto la existencia de una cuestión preliminar que conduce a la desestimación del planteo recursivo: ni de los dichos del actor en su demanda ni de los otros documentos agregados en el expediente se desprende su actuación como representante de Andrade ni la realización de gestiones para vincularlo a algún club de futbol.Dicha cuestión resultaba indispensable para sustentar su pretensión dirigida a percibir los honorarios que derivarían del contrato de representación.

Y arribo a dicha conclusión aun sin soslayar las consecuencias procesales que derivan de la declaración de rebeldía de los demandados, mas tal como fue ponde rado en la sentencia de grado, la incontestación de la demanda no implica la admisión por sí mismo de todo lo reclamado.

En ese sentido, tiene dicho esta Sala que el artículo 356, inciso 1°, del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación no determina un resultado ineludible en cuanto a la suerte del reclamo, sino que establece podrán estimarse como reconocimiento de la verdad de los hechos pertinentes y lícitos; en tanto que el artículo 60 dispone que declarada la rebeldía la sentencia será pronunciada según el mérito de la causa y lo establecido en aquél, y en caso de duda constituirá presunción de verdad de los hechos lícitos afirmados por la otra parte (CSJN, Fallos 320:1048, disidencia parcial del Dr. Gustavo A. Bossert) (CNCom, Sala F, «Bruno De Matsubara Lidia Norma C/ Generacion Xxi Srl Y Otro S/Ordinario», del 27/12/12).

Partiendo de dichas precisiones conceptuales, han de analizarse las constancias agregadas al expediente que sustentan mi anticipada conclusión.

Nótese que el «Reglamento sobre agentes de jugadores» de la FIFA cuya aplicación propició el demandante, al circunscribir el ámbito de aplicación, dispone que «gobierna la actividad del agente de jugadores que presenta un jugador a un club a fin de negociar o renegociar un contrato de trabajo o presenta a dos clubes entre sí.» (Art. 1).

Dicho reglamento, define qué se entiende por «agente de jugadores» en los siguientes términos: «persona física que, mediando el cobro de honorarios, presenta jugadores a un club con el objeto de negociar o renegociar un contrato de trabajo o presenta a dos clubes para celebrar contrato de transferencia». El mismo reglamento, en el art.2 refiere a la facultad de ser remunerado como consecuencia de esa actuación.

Ahora bien, no surge del expediente la realización de gestión alguna por parte de Hidalgo que acredite su desempeño como agente de Andrade a efectos de vincularlo al Club River Plate mientras estuvo vigente el contrato de representación de modo que así pueda sustentar su reclamo a percibir honorarios por parte del jugador demandado, más allá de lo establecido en la sentencia de grado.

. Adquiere relevancia a fin de analizar dicha cuestión el hecho de que el accionado ya contara con un contrato laboral vigente con River Plate al tiempo de firmar el convenio con el actor. Véase, a ese fin, que ambos contratos datan del 8.7.2013 y, específicamente, el de representación entró en vigencia el 05.09.2013 (cláusula tercera según copia agregada a fs. 13 vta./14) y el primer contrato que el demandado celebró con River Plate data del 18/12/2012 y mantuvo su vigencia hasta mucho después de finalizada la relación contractual con el accionante (fs.236/241). Tal contrato no fue suscripto durante la vigencia del contrato de representación con el actor, razón por la cual, a tenor de lo dispuesto por la cláusula quinta de dicho acuerdo (ver copia fs.14) no generó la retribución allí pactada a favor del representante.

En ese sentido, resultan llamativos los dichos del actor que fueron introducidos recién en su expresión de agravios que refieren a que fue el quien habría acercado a Andrade con River Plate (fs.394) siendo que, como señalé anteriormente, la vinculación del jugador con el Club databa de mucho antes y no hay ninguna explicación de su parte respecto de esta discordancia de fechas.

Por lo demás, de los informes agregados al expediente concernientes al vínculo del demandado con los clubes de fútbol, no se desprende la intervención de Hidalgo en tales contratos ni tampoco la realización de actos tendientes a la ejecución del pacto de representación o de las prestaciones que allí habían establecido.

Y tal ausencia no constituye un asunto menor si se atiende a que los arts. 3 y 4 del Reglamento de agentes refieren a la necesaria intervención del agente en los contratos de trabajo que celebre el jugador a quien representen.

A la misma conclusión se llega si se analiza el planteo bajo la órbita del art. 20.3, invocado específicamente por Hidalgo.

Si bien el actor pidió su aplicación en orden a definir la extensión temporal por la que deberían reconocerse sus derechos, una lectura integral de dicho artículo conduce al rechazo de su planteo. Es que dicha norma dispone: «Si el agente de jugadores y el jugador no optan por un pago único y el contrato de trabajo del jugador negociado por el agente de jugadores en su nombre durase más que el contrato de representación suscrito entre el agente de jugadores y el jugador, el agente de jugadores tendrá derecho a su remuneración anual incluso después de haber vencido el contrato de representación. Este derecho durará hasta que el contrato de trabajo objeto del contrato de representación venza o hasta que el jugador firme un nuevo contrato de trabajo sin la intervención del mismo agente de jugadores» (el subrayado me pertenece).

Es decir, la citada norma ampara el derecho del agente a percibir la remuneración en determinadas situaciones, mas en todas ellas refiere a la necesaria intervención del agente en la celebración de los contratos de trabajo por parte del jugador.Dado que el siguiente contrato que firmó Andrade con River Plate data de enero de 2015, es decir, después de la extinción del vínculo contractual que uniera a las partes, cabe colegir que fue celebrado por el jugador sea por sí mismo o con la asistencia de otro representante y por lo tanto no se habrían devengado emolumentos a favor del anterior representante por esa contratación.

Cabe aclarar que el demandante no precisó qué actividad o prestación tendiente a la ejecución del contrato de representación pudo haber realizado, a excepción de lo que fue recién mencionado en su expresión de agravios.

Menos aún, fue agregado algún elemento probatorio que acredite la existencia de alguna «gestión útil» por parte de Hidalgo en la vinculación de Andrade con algún club de fútbol, pues como se mencionó precedentemente, no intervino en el contrato celebrado con River Plate ni con el club inglés. Sin dicha gestión, no se desprende su derecho a percibir estipendios (CNCom, Sala «C», 27/12/2013, «Siviski, Darío y otros c/Alvarez, Cristian s/ Ordinario»).

Vale la pena recordar que la cláusula quinta del contrato de representación establecía que «La retribución que el Representante percibirá por las prestaciones asumidas en este contrato será del equivalente al 10 por ciento (10%) de todas las sumas que corresponda percibir al Jugador con motivo o causa en los contratos que se celebren en los términos de la Cláusula Segunda del presente Acuerdo.». Como señalé anteriormente, el contrato con River Plate fue celebrado con anterioridad al de representación y por eso, no puede imputarse a su labor. En tal orden de ideas, no hay ningún elemento probatorio que acredite alguna gestión del actor en favor del jugador durante la vigencia del mismo, por lo que, a mi juicio, no se generó derecho a la remuneración en los términos de la referida cláusula contractual.

Consecuentemente, corresponde desestimar el agravio y confirmar este aspecto de la sentencia recurrida.

3.Contrato de patrocinio El demandante objetó que la magistrada de grado hubiera omitido fijar una indemnización por el incumplimiento respecto del contrato de patrocinio.

Resaltó que se configuró así una denegación de justicia pues, como consecuencia de este convenio, Andrade se había comprometido a ceder al actor el «10% de todos los ingresos que percibiera como jugador profesional». El apelante arguyó que el demandado ya cedió ese porcentaje, más allá de la vigencia o no del referido contrato.

Solicitó la aplicación de la cláusula 9.b según la cual, en caso de que una parte no cumpla, deberá indemnizar a la otra por el equivalente al cumplimiento de todo el contrato con más los daños y perjuicios. Cuantificó este rubro en la suma de $ 2.434.000.

En primer lugar cabe señalar que no es cierto el argumento del recurrente y en el que fundó la denegación de justicia, por cuanto la magistrada de grado sí fijó una indemnización por el incumplimiento del contrato de patrocinio.

Nótese que en la sentencia se condenó al demandado al reintegro de «viáticos» por la suma de $ 170.000, que fueron percibidos en razón del contrato de patrocinio de fs. 71/3. Ello así, pues concluyó que fue acreditado el pago de esa suma dineraria por parte de Hidalgo a Andrade, tal como surge de los recibos agregados en fs.78/100.

Ahora bien, el recurrente procuró que se fije una indemnización «por el equivalente al cumplimiento de todo el contrato más los daños y perjuicios».

Más allá de que resulta imposible acceder a lo peticionado, pues el contrato tenía prevista una duración de 10 años que aún no transcurrieron, los dichos del propio actor en su escrito de inicio, además de las constancias del expediente, conducen al rechazo de su petición recursiva.

En efecto, fue decidido y no fue objetado en los agravios, que el contrato de patrocinio se extinguió por decisión unilateral de Andrade.

Frente a la decisión de su contraparte, el propio actor consideró que el vínculo estaba extinguido ya que interrumpió los pagos que tenía pendientes de conformidad con la cláusula primera y al momento de accionar judicialmente solicitó el reintegro de los montos abonados a su contraria. En razón de ello, y dado que consideró que el contrato estaba extinguido, no puede pretender ahora su cumplimiento. Ello, en mayor medida si se tiene en cuenta que el actor no cumplió con la totalidad de las prestaciones a su cargo. Conforme al relato de los hechos, Andrade al comunicar su decisión de extinguir el contrato, le restituyó el vehículo entregado de conformidad con los términos acordados por las partes y se negó a recibir dinero por parte de Hidalgo. Y no surge ni del relato de los hechos ni de la prueba producida que el accionante haya perseguido el cumplimiento del contrato sino que, en los hechos, habría aceptado la extinción planteada por su contraparte. Ello así ya que, de haber decidido continuar con la ejecución del vínculo podría haber consignado judicialmente las cuotas que restaban abonar de modo tal de tener por cumplida íntegramente la prestación a su cargo.

Por ello, la actitud asumida por las partes me lleva a interpretar que el contrato quedó extinguido, por lo que pretender ahora su cumplimiento resulta incompatible con la posición asumida por el actor anteriormente.De allí que, la pretensión de Hidalgo de percibir un porcentaje de los ingresos del demandado por su desempeño como jugador de fútbol, como si el contrato hubiera continuado, no puede admitirse.

Efectuada dicha aclaración, cabe entonces dirimir los agravios del apelante que se dirigieron contra el alcance de la indemnización decidida en la sentencia atacada que, como se indicó, condenó a la devolución de las sumas que habría abonado el actor al demandado en cumplimiento del contrato de patrocinio.

Recuerdo que la finalidad prevista en el contrato, según señaló el accionante, contempló especialmente el riesgo que implicó patrocinar a un jugador de fútbol en los comienzos de su carrera y asumió el alea de que no llegue a desarrollarse adecuadamente. Y en ese sentido, el demandante arguyó que las sumas entregadas mensualmente a Andrade eran elevadas si se atiende a la etapa profesional en la que se encontraba y por ello, procuró que el resarcimiento no se limitara únicamente a la devolución del dinero que le pagó sino que contemplara un porcentaje de los ingresos del demandado.

Soslayando que el alea invocada no luce evidente en tanto el demandado ya estaba vinculado con River Plate al tiempo de firmar el contrato de patrocinio, tal como fue propiciado en el punto anterior, existe otro argumento que conduce a la desestimación del planteo recursivo de Hidalgo: el actor dio por extinguido ambos contratos y, en función de considerar que no existía causa para que su contraria retuviera las sumas de dinero, reclamó la restitución de las mismas.

En efecto, tal como surge del propio relato de los hechos, como de la intimación cursada por el accionante que obra en copia a fs. 21/22, el accionante consideró extinguidos los contratos a partir la declaración oportunamente formulada por su contrario.

Por lo demás, al especificar la causa de su reclamo (fs. 124 vta) el actor señaló que buscaba evitar un claro enriquecimiento sin causa.En definitiva, todo indica que el propio accionante consideró resueltos los contratos que lo unían a su contraparte y éste último carecería de causa para retener lo recibido en función del contrato extinguido, por lo que resultaría incompatible a esa postura aplicar ahora las previsiones que los mismos contenían, en tanto habrían perdido virtualidad. Aclaro que no veo en el escrito inicial ni en la intimación cursada a la contraparte un claro reclamo del actor a cumplir el contrato, lo que podría haber dado lugar a una solución distinta a la que propicio.

Agrego que, como señalé anteriormente, el actor no cumplió íntegramente con las prestaciones comprometidas, ya que interrumpió la entrega de las cuotas mensuales desde el momento que el demandado se habría negado a continuar recibiéndolas.

Por lo demás, respecto a los pagos alegados por Hidalgo, las constancias que obran en el expediente y que fueron referidas por la anterior sentenciante agregadas en fs. 77/100, generan dudas acerca de que el demandante pueda ser considerado como «la parte cumplidora» y no permiten vincularlos con precisión al contrato de patrocinio.

Véase, a modo de ejemplo, que fue agregado un recibo que data del 6.6.2013 y en el que se deja constancia que Tomás Andrade recibió la suma de pesos diez mil en concepto de viáticos correspondientes al mes de junio (v. fs.84). No obstante, dicho recibo carece de eficacia para acreditar el cumplimiento de la obligación mensual que surgiría del contrato, pues revela una operación celebrada con anterioridad a que lo firmaran.

Ese documento, entonces, en tanto instrumentaría la entrega de una suma dineraria que habría sido recibida por Andrade un mes antes de que hubieran firmado el contrato, no puede ser imputada al cumplimiento de las prestaciones asumidas por el actor en su carácter de «patrocinante». Esa misma interpretación cabe dar a los cheques emitidos por la suma de $20.000 (suma superior al pago mensual que se indica en la cláusula primera del contrato) en los meses de abril y mayo de 2013 y no tienen indicado el beneficiario (v. fs. 35).

Por otro lado, hay otros documentos que ni siquiera pueden imputarse al vínculo entre las partes. Cabe mencionar en ese sentido la hoja simple que se incorporó y en la que se escribió «Tomás Andrade, $10.000. Mes marzo» (v. fs. 90) y que no menciona si es un recibo ni en concepto de qué se habría emitido o en qué fecha. Destaco que la demostración del cumplimiento resultaba sencilla para el actor desde que, de acuerdo con lo previsto por el art. 1 de la ley 25345, tales pagos debieron efectuarse por los medios indicados en esa norma por exceder los $1.000.

En contexto, ante la extinción del contrato por la decisión unilateral del demandado, corresponde resarcir al actor respecto de lo que la doctrina denomina el «interés negativo» o «interés de confianza», es decir ese perjuicio consistiría en la situación patrimonial negativa en que se encuentra el acreedor, en relación a la que se encontraría si el contrato no se hubiere celebrado (Conf.Zannoni, Eduardo «El daño en la responsabilidad civil» p.111). En el caso concreto, la reparación de ese daño al interés negativo estaría dada por la restitución de los montos abonados por el actor, reclamo que fue receptado en la sentencia de grado, pero no aquellos que impliquen el cumplimiento del contrato dado que el mismo ha quedado extinguido.

Finalmente, y a todo evento, cabe señalar que el demandante no reclamó en el escrito de inicio la aplicación de las previsiones del contrato de patrocinio a la relación laboral de su contraparte con River Plate. De los apartados V a) y V b) surge que Hidalgo peticionó la restitución del dinero pagado por el contrato de patrocinio y los honorarios por el contrato de representación respecto de la relación laboral del jugador con el mencionado club (fs.126 y 126 vta), pero no requirió el pago de suma alguna respecto de la actuación del demandado en River Plate por el contrato de patrocinio.

Esta pretensión recién fue introducida en el alegato (fs.341/342), lo que, como señalara la señora juez de grado, resultó extemporáneo. En virtud de todo lo expuesto, también propiciaré que se confirme este aspecto de la resolución atacada.

3.Condena solidaria a los padres del demandado.

El recurrente solicitó que se condenara solidariamente a los padres del demandado a abonar el monto de condena.

Resulta cuanto menos dudoso que la crítica vertida por el accionante cumpla con los requisitos previstos por el Cpr. 265.

Más allá de dicha cuestión procesal, advierto que no existen motivos para modificar el temperamento asumido en la sentencia de grado y esto se desprende de los mismos argumentos referidos por el actor en sus agravios.

En efecto, Hidalgo cuestionó el rechazo de la acción contra Gustavo Fabián Andrade y Natalia María Bergantiños bajo el argumento de que «firmaron ambos estos dos contratos en ejercicio de la patria potestad» (v.página 15 de la Expresión de agravios).

Es justamente dicha razón la que impide extenderles la condena, pues su intervención en el contrato celebrado con Hidalgo fue realizada en su carácter de representantes del menor, extremo que luce incuestionado. Por eso, no puede responsabilizárselos por los hechos aquí ventilados.

Por lo demás, respecto del argumento del apelante relativo a que los padres habrían percibido las sumas abonadas al demandado y no demostraron que hicieron con ese dinero, advierto que de los recibos mencionados precedentemente no surge acreditada dicha afirmación. Ello, sin perjuicio de que si hubiera sido así, tampoco es un argumento para que sean condenados, pues bien pudo ocurrir que en ejercicio de la referida patria potestad percibieran las sumas dinerarias de su hijo.

Por virtud de lo expuesto, corresponde rechazar este aspecto del recurso y confirmar lo decidido en la sentencia de primera instancia.

4. Costas El apelante en el capítulo denominado «Costas», se agravió de los honorarios regulados a los letrados de la parte actora, considerándolos insuficientes. En tanto el actor no fue condenado en costas, carece de interés recursivo para apelar los honorarios fijados a sus letrados. Por lo demás, los interesados no apelaron la regulación de honorarios en tiempo y forma de acuerdo a los términos del art.244 CPCC por lo que dicha decisión ha quedado firme a su respecto.

Respecto de las costas de Alzada, se impondrán al actor, quien ha resultado vencido (Cpr. 68).

VI. Conclusión Por las consideraciones que anteceden, si mi voto fuera compartido por mis distinguidos colegas, deberá confirmarse el pronunciamiento de grado. Con costas de Alzada al actor vencido (art.68 CPCC).

Asi voto.

Por análogas razones los doctores Rafael F. Barreiro y Alejandra N. Tevez adhieren al voto que antecede.

Con lo que terminó este Acuerdo que firmaron los señores Jueces de Cámara doctores:

Alejandra N. Tevez

Ernesto Lucchelli

Rafael F. Barreiro

María Florencia Estevarena

Secretaria de Cámara

Buenos Aires, 29 de septiembre de 2020

Y Vistos:

I. Por los fundamentos expresados en el Acuerdo que antecede, se resuelve confirmar el pronunciamiento de grado. Las costas de Alzada se imponen al actor vencido (art.68 CPCC).

II. Notifíquese (Ley N° 26.685, Ac. CSJN N° 31/2011 art. 1° y N° 3/2015), cúmplase con la protocolización y publicación de la presente decisión (cfr. Ley N° 26.856, art. 1; Ac. CSJN N° 15/13, N° 24/13 y N° 6/14) y devuélvase a la instancia de grado.

Alejandra N. Tevez Ernesto Lucchelli

Rafael F.

Barreiro

María Florencia Estevarena

Secretaria de Cámara

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