Los alimentos no son indefinidos: Se dispuso la obligación alimentaria a favor de la esposa por un lapso de 24 meses, y no indefinidamente como se había determinado

Partes: S. G. G. c/ C. E. A. y otros s/ incidente cese cuota alimentaria

Tribunal: Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Reconquista

Sala/Juzgado: 4ta. circ.

Fecha: 28-sep-2018

Cita: MJ-JU-M-117492-AR | MJJ117492 | MJJ117492

Se revoca la sentencia que dispuso sine die la obligación alimentaria a favor de la esposa y se establecen los alimentos de toda necesidad por un lapso de 24 meses de manera de permitirle paulatinamente la autosuficiencia.

Sumario:

1.-Corresponde revocar la sentencia que dispuso sine die la obligación alimentaria a favor de la esposa, ya que si bien se trató de un modelo familiar reiterado en la sociedad argentina de ‘padre proveedor-madre cuidadora’, resulta razonable que la demandada, quien no acreditó ningún padecimiento físico que la inhiba de desarrollar sus plenas capacidades, goce de un tiempo más -24 meses- de los alimentos de toda necesidad provistos por su ex esposo, de manera de permitirle paulatinamente atravesar el camino de la dependencia a la libertad de la autosuficiencia, que enaltece a todo ser humano.

2.-En materia de convenios reguladores de alimentos en el marco del divorcio vincular, la nueva normativa unificada los acoge en los arts. 432 y 434 , aunque establece un tope temporal para los alimentos de ‘toda necesidad’ (equiparables a los art. 209 CCiv.), es decir aquellos cuyo acreedor reúne alguna de las características de ‘vulnerabilidad’ descriptas en la norma.

3.-El convenio arribado en el marco del divorcio vincular de los cónyuges comprende los alimentos de toda necesidad, destinados a brindar asistencia material a la ex esposa, según un modelo de familia en la cual el marido ha sido el proveedor económico y la esposa cuidadora de los cuatro hijos y el tope temporal en función de la duración del matrimonio impuesto para estos alimentos en la nueva normativa, sólo se puede aplicar para el futuro, esto es así en virtud de que la nueva Ley se aplica a las consecuencias -cuotas alimentarias futuras- de las relaciones jurídicas existentes.

Fallo:

Reconquista, 28 de Setiembre de 2018.

Y VISTOS: Estos caratulados:»S. G. G. c/ C. E. A. y otros s/ INCIDENTE CESE CUOTA ALIMENTARIA» ,Expte. N.29, año 2016 en los que;

RESULTA: Que por cuerda floja corren agregados los autos «C. E. A. c/ S. G. G. s/ alimentos y litis expensas», expte. N° 1300/2004, en los cuales se fijó como cuota alimentaria durante la separación de hecho de los cónyuges (causada por la exclusión del hogar del señor G. S.) en el 50% de los haberes del marido. Y los autos «C. E. A. y otro s/ Divorcio por presentación conjunta» expte. N.1299/2004 en los cuales por sentencia de fecha 24/09/07, se ha homologado el acuerdo presentado por los cónyuges en el marco del divorcio vincular, en el cual se pacta una cuota alimentaria del 40% (20% a favor de la esposa y 20% a favor de los 4 hijos).

Que con posterioridad el señor G. G. S. inicia en fecha 01.07.2014 esta demanda de cese de cuota respecto de la esposa y los hijos que adquirieron la mayoría de edad -M. N., G. E. y D. D., todos de apellido S.-. El juez aquo (fs. 36) en fecha 06.03.15 hace lugar parcialmente a la demanda incidental iniciada por G. G. S., por cuanto establece que la cuota fijada en el convenio presentado en los autos «C. E. A. y otros s/ Divorcio por presentación conjunta» expte. N.1299/2004 del 40% de sus haberes se disminuya al 22,50%, solamente a favor de la ex esposa y de sus hijas D. D. y A. A.

Que el decisorio no contentó a ninguna de las partes. El incidentista, expresa sus agravios (fs. 67 a 69). En primer término peticiona la aplicación inmediata del nuevo código civil y comercial (entrado en vigencia estando estos autos en esta Alzada), en virtud de su art.7 que dispone que «a partir de su entrada en vigencia, las leyes se aplican a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes». Se queja porque se sostenga por tiempo indeterminado una cuota alimentaria a cargo del recurrente a favor de la demandada, cuando la circunstancia de que el acuerdo suscripto el 18.10.2006 en el marco del divorcio vincular no contenga fecha límite, en modo alguno implica que el alimentante deba asumir una obligación alimentaria de por vida a favor de la señora C. Señala, para abonar su postura de cese de cuota que hace 10 años viene cumpliendo el acuerdo y que la alimentada -según constancias de ANSES- ha comenzado a trabajar después de la firma del mismo, la cual (C.) además es una persona joven en buen estado de salud, perfectamente capaz y en plenas condiciones físicas y mentales para realizar actividad laboral remunerada. Señala asimismo que este cuerpo revisor ha de ponderar las condiciones económicas del alimentante. Los agravios son contestados por la parte demandada (fs. 72 a abogando por la confirmación del fallo alzado en lo que hace a la procedencia de la cuota alimentaria de la esposa, más sin embargo se queja por el quantum de la misma, la cual considera exigua, y peticiona que se fije un porcentaje de 20% para la esposa y 20% para la hija.

CONSIDERANDO: Que lo paradojal de esta causa es que el incidentista demanda el cese de la cuota alimentaria de su ex esposa en el año 2014, es decir mucho antes de la entrada en vigencia del código civil y comercial, cuya aplicación inmediata, sin embargo luego peticiona a los fines de fundar su pretensión. Por lo cual se impone en primer término responder al interrogante de si es posible modificar un convenio por alimentos adjuntado a una demanda de divorcio vincular por presentación conjunta.Y para resolver tal intríngulis, una postura doctrinaria sostiene que la génesis de los citados convenios es netamente contractual (por ende inmodificable por pedido unilateral), mientras que otra los ubica con una naturaleza fuertemente legal. Y en verdad teniendo en cuenta que la facultad de establecer acuerdos de alimentos entre los cónyuges para regir con posterioridad al divorcio derivaba del art. 236 c.c., que los mismos requerían homologación judicial -que no sería necesaria de ser un mero contrato- y que se facultaba al juez a objetar sus estipulaciones cuando se afectaren intereses de una de las partes no se puede sino coincidir con los doctrinarios que sostienen su naturaleza legal (v. Belluscio, Claudio, ob. cit., p. 590; Borda, Guillermo A., Tratado de Derecho Civil-Familia, t. I, p. 469, 6ta. Edición actualizada, Perrot, 1977; Bossert, Gustavo A., Régimen jurídico de los Alimentos, p. 285 y sigtes., 2da Reimpresión, Astrea, 1998; Iñigo, Delia B., Cese de los alimentos después de la separación personal y el divorcio vincular, Revista de Derecho Privado y Comunitario, 2001, 2001-1. p. 315; Mizrahi, Mauricio L., El régimen de alimentos para cónyuges divorciados y los acuerdos en el divorcio consensual, LA LEY, 1997-D, 1165; Solari, Néstor E., Naturaleza jurídica del convenio de alimentos en el divorcio consensual, LA LEY, 1996-B, 998; Stilerman, Marta N., Divorcio por presentación conjunta, p. 105, Universidad, 1996; Vidal Taquini, Matrimonio civil, p. 837, Astrea 1991).

Que en consecuencia, para su modificación -aumento, disminución y hasta cese- no es menester un nuevo convenio (o una cláusula contractual al efecto) sino que como toda obligación alimentaria es «. eminentemente circunstancial y variable. Ningún convenio o sentencia tiene en esta materia carácter definitivo, dependiendo todo de las circunstancias y si éstas varían, también debe modificarse la obligación, ya sea aumentando, disminuyendo o cesando la pensión, que se mantiene inalterable sólo en caso de que también se mantengan los presupuestos de hecho sobre cuya base se fijó.» (CNCiv.Sala F, 22.02.94, M, E.N y otros c. T.,C.A; LA LEY, 1994-c, 214, DJ, 1994-2, 639; AR/JUR/1800/1994). «Por su parte se ha declarado que los convenios poseen una eficacia esencialmente provisoria, pues las partes no sólo pueden denunciarlo cuando se han alterado las circunstancias que se tuvieron en cuenta para la fijación de la cuota, sino además, cuando ella es injusta, teniendo en cuenta la situación económica del alimentante y las necesidades del alimentado.» (CNCiv., sala H, ED, 159-616, citado por Morello, Sosa, Berinzonce-Tessone, Código Procesal Civil y Comercial de la Provincia de Buenos Aires y la Nación, p. 405, Abeledo Perrot, 2da. edición ampliada, 1999).

Que ahora bien, y en tren de analizar el impacto del nuevo código civil y comercial al caso de marras es menester puntualizar que el cambio de legislación, en cuanto ius superveniens en modo alguno es dable ser equiparado a un cambio de las circunstancias fácticas aludidas anteriormente -rebus sic stantibus-, puesto que las mismas refieren a hechos nuevos y no al derecho nuevo, el cual por su parte tiene su propio régimen de derecho transitorio establecido de manera general (art. 3 c.c., art. 7 C.C.C.). Y en la materia en análisis -convenios reguladores de alimentos en el marco del divorcio vincular- la nueva normativa unificada los acoge en los arts. 432 y 434, aunque establece un tope temporal para los alimentos de «toda necesidad» (equiparables a los art. 209 c.c.), es decir aquellos cuyo acreedor reúne alguna de las características de «vulnerabilidad» descriptas en la norma.Así, del análisis de la plataforma fáctica de la causa sin esfuerzo se advierte que el convenio arribado en el marco del divorcio vincular de los cónyuges comprende los alimentos de toda necesidad, destinados a brindar asistencia material a la ex esposa, según un modelo de familia en la cual el marido ha sido el proveedor económico y la esposa cuidadora de los cuatro hijos.

Que en consecuencia, el tope temporal en función de la duración del matrimonio impuesto para estos alimentos en la nueva normativa, que en el caso que nos convoca es de 9 años (y la cuota alimentaria se viene cumpliendo hace 13 años) sólo se puede aplicar para el futuro, por lo cual su cómputo ha de comenzar a correr a partir del 01.08.2105. Esto es así en virtud de que la nueva ley se aplica a las consecuencias -cuotas alimentarias futuras- de las relaciones jurídicas existentes. En el sub-lite la relación jurídica existente es una obligación crediticia alimentaria cristalizada a favor de la esposa y los hijos en sentencia de fecha 24.09.07 pagadera en rentas periódicas -cuotas- cuyo devengamiento sin embargo es permeable a las cambiantes circunstancias fácticas -rebus sic stantibus- y a las jurídicas siempre que su aplicación no implique la aniquilación de la relación jurídica original, puesto que el límite de la aplicación del nuevo derecho lo constituye la afectación de derechos amparados por garantías constitucionales. En este sentido se puede colegir que cualquier cambio de legislación sólo puede impactar en las consecuencias de tal relación jurídica crediticia, es decir en sus cuotas futuras y no devengadas, por ejemplo estableciendo modos, plazos, moneda de pago, etc., más en modo alguno puede impactar retroactivamente vulnerando derechos protegidos con garantías constitucionales derivados de una relación jurídica consolidada (o consumada) al abrigo de los presupuestos fácticos y jurídicos exigidos al momento de su constitución.La crítica de que una solución de este tipo constituye un «mix de leyes sin sustento normativo» (v. KEMELMAJER AIDA, «La aplicación del Código civil y comercial a las relaciones y situaciones jurídicas existentes», segunda parte, pág. 126, editorial Rubinzal Culzoni) no se comparte, puesto que precisamente es la manda legislativa expresa -art. 7 c.c.c- la que ordena respetar las relaciones jurídicas consolidadas (o consumadas) al amparo de una ley -en este supuesto arts. 236, 209 c.c.- y a aplicar a las consecuencias de dichas relaciones jurídicas destinadas a perdurar en el tiempo, esto es a las cuotas alimentarias futuras y no devengadas, la nueva norma, en el caso, el art. 434 que establece un plazo máximo inexistente al abrigo de la normativa derogada. «La obligación alimentaria (.) es una relación que reconoce como causa próxima no el matrimonio, sino el divorcio (.) de modo que esa relación jurídica no es dependiente de otra; el matrimonio se extinguió por el divorcio y ello dio lugar al nacimiento de una obligación de fuente legal cuya existencia fue declarada por sentencia. A partir de allí esa relación jurídica queda sujeta al régimen legal previsto al tiempo de su declaración por sentencia, y por ello las únicas causas de extinción de esa relación jurídica son las previstas en el art. 218 c.c. Como veremos seguidamente, la creación de una nueva causa de extinción no es un efecto inmediato de la nueva ley, sino una aplicación retroactiva.» (RIVERA, Julio, «Confiscación judicial del crédito por alimentos» cita online AR/DOC/1542/2017).

Que por lo tanto el establecimiento de un tope temporal para la extensión de los alimentos de toda necesidad, nos interpela a determinar el inicio de tal cómputo, el cual, en supuestos como el debatido en que tal plazo aparece ya consumido antes de la entrada en vigencia del tope mismo, se ha de comenzar a contar desde la entrada en vigencia del art.434 C.CC., es decir el 01.08.15. Y, no resulta ocioso señalar que tal plazo de caducidad para este tipo de alimentos funciona como plazo máximo, por lo cual, su extensión temporal, en caso de controversia puede -y debe- ser prudencialmente establecida en mérito a las circunstancias probadas de la causa. Y aquí, el caso de marras nos confronta a un modelo familiar reiterado en la sociedad argentina de «padre proveedor-madre cuidadora», el cual -pese a los encomiables esfuerzos de una nueva normativa que regula para la «igualdad» y «autosuficiencia» de los cónyuges- existe y nos interpela a decidir sin soslayar la realidad.

Que desde tal marco interpretativo parece razonable que E., quien en la actualidad está próxima a cumplir 50 años, y no acreditó ningún padecimiento físico que la inhiba de desarrollar sus plenas capacidades (véase que los hechos constitutivos de litis giraron en torno a este punto), goce de un tiempo más -se propone 24 meses- de los alimentos de toda necesidad provistos por su ex esposo, de manera de permitirle paulatinamente atravesar el camino de la dependencia a la libertad de la autosuficiencia, que enaltece a todo ser humano. Así lo apuntan Herrera, Lloveras y Kamelmajer de Carlucci «.la filosofía que inspira el Código Civil y Comercial apunta a que luego de la ruptura del matrimonio, cada uno de los cónyuges desarrolle las estrategias necesarias para su propio sostenimiento en el nuevo proyecto de vida que emprenda, sin depender «económicamente» de otro.» (v. «Tratado de Derecho de Familia», tomo 1, pág. 284, editorial Rubinzal-Culzoni)

Que por otro lado en esta solución propuesta no se soslaya en modo alguno, la situación económica del alimentante, quien con un magro sueldo tiene que hacer frente a los gastos propios y de su nueva familia (v. fs. 62 a 66), como tampoco la circunstancia de que la ex esposa ha comenzado a trabajar en el servicio doméstico (v. fs.9), en cuanto circunstancias fácticas reveladoras de un cambio en el «rebus sic stantibus».

Que en relación a la queja de la demandada por el quantun de la cuota, y acorde a lo expuesto se ha de consignar que a tenor de las circunstancias fácticas debatidas no existe mérito alguno que conduzca a elevar el porcentaje de la cuota asignada del 10 % para la esposa. Tampoco aparece razón para modificar el porcentaje fijado por el juez aquo a favor de las hijas -12, 50 %- toda vez que dicho porcentaje será para la hija menor A. A., ya que -más allá del allanamiento del señor S. a la cuota de la hija mayor de edad que se capacita a tenor del art. 663 c.c.c.- lo cierto es que D. D. a la fecha del presente ya habría traspasado el límite etario establecido por la norma para continuar con la mesada alimentaria de su padre.

Que por las razones expuestas se propone rechazar el recurso de apelación de la demandada, dejando establecido que el porcentaje de cuota en un 12,5% corresponde exclusivamente a A. A. S.; y receptar en forma parcial el recurso de apelación del incidentista, revocar la sentencia alzada en cuanto dispone sine die la obligación alimentaria a favor de la esposa y y en su lugar establecer que la misma se extenderá hasta el plazo de 24 meses, contado desde la fecha del presente. Las costas, teniendo en cuenta la materia alimentaria debatida que se excepciona del principio del vencimiento, se han de imponer al alimentante.

Por ello, la CAMARA DE APELACIÓN EN LO CIVIL, COMERCIAL Y LABORAL DE LA CUARTA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL,

RESUELVE: 1) Desestimar los recursos de nulidad interpuestos. 2) Rechazar el recurso de apelación interpuesto por la demandada, dejando aclarado que el porcentaje de cuota en un 12,5% corresponde a A. A. S. 3) Acoger en forma parcial el recurso de apelación del incidentista, revocar la sentencia alzada en cuanto dispone sine die la obligación alimentaria a favor de la esposa y en su lugar establecer que la misma -confirmada en un porcentaje del 10% de los haberes- se extenderá hasta el plazo de 24 meses, contado desde la fecha del presente. 4) Imponer las costas de la segunda instancia al alimentante. 5) Regular los honorarios profesionales de segunda instancia de los letrados actuantes en el 50% de la regulación firme de primera instancia.

Registrese, notifíquese y bajen.

Dra.Chapero

Jueza de Cámara

Dr.Casella

Juez de Cámara

Dr.Dalla Fontana

Juez de Cámara

Dra.Alloa Casale

Secretaria de Cámara

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