La recusación sin expresión de causa en el supuesto de un litisconsorcio activo o pasivo

Autor: Moriconi, Damián A.

Fecha: 18-feb-2019

Cita: MJ-DOC-14808-AR | MJD14808

Sumario:

I. Introducción. II. Concepto y finalidad del instituto. III. Regulación legal. IV. Problemática. V. Soluciones tentativas. VI. Conclusión.

Doctrina:

Por Damián A. Moriconi

I. INTRODUCCIÓN

Con este breve artículo nos proponemos analizar el ejercicio de la recusación sin expresión causa -o también llamada recusación sin causa o incausada- en el supuesto de pluralidad de sujetos en un bando procesal, a la luz del código procesal santafesino.

Así, en primer lugar esbozaremos una definición del instituto en danza, luego analizaremos su finalidad y la norma que lo recepta, y finalmente, abordaremos la problemática que gira en torno a la cuestión formulando interrogantes y posibles respuestas.

II. CONCEPTO Y FINALIDAD DEL INSTITUTO

Es harto conocida la definición que brinda Alvarado Velloso respecto de este instituto, quien afirma que la recusación incausada es el medio que algunas leyes acuerdan a las partes para lograr el apartamiento de un juez respecto del conocimiento de cierto asunto justiciable sin necesidad de explicar la razón o la causa por la cual el recusante no acepta su permanencia en el litigio (1).

Es que existen casos en que no se presentan las causales previstas para la recusación con expresión de causa, pero igualmente el justiciable cuenta con motivos para impetrarla, como por ejemplo, que el criterio utilizado por el magistrado para resolver una determinada cuestión le resulta desfavorable, o la demora en el dictado de los pronunciamientos, motivos personales que no resultan convenientes invocarlos expresamente, etc. (2)

En definitiva, este instituto permite a los litigantes apartar al juez que le ha tocado en suerte sin necesidad de dar las razones para ello (3).

III. REGULACIÓN LEGAL

Este instituto, en la parte que nos interesa, se encuentra regulado en el art. 9 del CPCCSF que reza: «El actor y el demandado pueden recusar sin expresión de causa a los jueces de primera instancia y de paz letrados en su primer escrito, actuación o diligencia, y a uno de los vocales de los tribunales colegiados, dentro de tres días de notificado el primer decreto de trámite.En iguales casos y oportunidades, pueden recusar a los jueces que intervengan por reemplazo, integración, suplencia, recusación o inhibición. Este derecho se usará una vez en cada instancia. Cuando sean varios los actores o los demandados sólo uno de ellos podrá ejercerlo. El actor puede presentar su primer escrito ante el juez a quien corresponda el reemplazo, manifestando que recusa al que debía entender en la causa».

IV. PROBLEMÁTICA

Como indicamos en la introducción de este trabajo, no pretendemos abordar de manera acabada este instituto, sino que a partir de la situación conflictiva planteada en el párrafo siguiente, esbozaremos las posibles soluciones.

Imagine el lector la siguiente situación: varios sujetos integran una parte procesal -actora o demandada- conformando un litisconsorcio. Uno delos sujetos recusó sin expresión de causa al magistrado, y ésta fue denegada por el juez de primera instancia o por el tribunal superior por diversos motivos. Luego, comparece en el proceso otro sujeto integrando la misma parte procesal y recusa sin expresión de causa al magistrado. ¿Resulta procedente esta recusación incausada?

El art. 9 del CPCCSF arriba citado, en su parte final, parecería que responde al interrogante, al establecer que «.Cuando sean varios los actores o los demandados sólo uno de ellos podrá ejercerlo.» (4).

Ahora bien, la norma citada, lejos de zanjar la cuestión, plantea la siguiente duda: basta que uno de los sujetos postule la recusación sin causa -sin importar el resultado de la misma- para que otro litisconsorte no pueda hacerlo; o bien, se requiere que la recusación incausada resulte exitosa para que el resto de los litisconsortes no puedan promoverla.

V. SOLUCIONES TENTATIVAS

Ante todo, cabe aclarar -pues el art.9 CPCCSF no lo hace- que dicha disposición no se aplica siempre que sean varios los actores o los demandados, sino que debe existir entre ellos una relación litisconsorcial, lo cual acontece cuando entre las diversas pretensiones se presenta una conexidad del hecho causal (supuestos de conexidad causal, conexidad mixta objetivo-causal y afinidad) (5).

Aclarado lo anterior, resaltamos que la norma citada consagra la indivisibilidad de la recusación con relación a los litisconsortes que intervienen en el proceso en la misma calidad de parte. Es decir, si uno de ellos ha ejercido la facultad, los restantes ya no lo podrán hacer (6).

El fundamento de la norma no es otro que evitar la obstrucción o dilación innecesaria del proceso.

Ahora bien, como lo señalamos en el apartado anterior, que ocurre si un sujeto recusa sin expresión de causa al magistrado, y éste o su superior la deniegan -por ejemplo, por extemporánea-, y luego comparece en el proceso otro sujeto en el mismo bando procesal y recusa sin expresión de causa. ¿Resulta procedente la recusación incausada formulada por un litisconsorte luego de haber sido denegada una anterior efectuada por un sujeto de la misma parte procesal?

Existen dos posibles respuestas a tal interrogante.

Hay quienes sostienen que «si el codemandado ejerció la facultad de recusar sin causa, al margen del resultado que arrojara dicha articulación, se ha agotado la oportunidad que acuerda el art. 15 del Cód. Proc. Civ. y Comercial de la Nación en torno de todos los litisconsortes pasivos que fueran convocados a la causa, ya que uno solo de ellos puede cuestionar por esa vía la radicación originaria del proceso, resultando indiferente el tipo de litisconsorcio entablado en la litis, la naturaleza de la obligación controvertida y la coincidencia o no de intereses entre los litisconsortes» (7).

Es decir, si uno de los litisconsortes ejerce la recusación sin causa -sin importar su resultado-, el resto no podrá promoverla, pues se agotó la única oportunidad que otorga el art.9 del CPPCSF.

No creemos que la solución anterior sea la respuesta que respete la finalidad de la norma.

Es que ¿se puede considerar como verdaderamente ejercida la facultad de recusar sin causa al magistrado si ésta resultó denegada?

Opinamos que no. Resulta clara la intención del legislador de otorgar a los litisconsortes la facultad de recusar sin causa al magistrado, lo cual acontecerá cuando se logre apartar al juez del entendimiento de la causa. Recién acaecido ello, los restantes litisconsortes no podrán ejercer tal derecho.

Resultaría injusto e ilógico que se deniegue a un sujeto la facultad de recusar sin causa al magistrado, por haber sido ejercido tal derecho con anterioridad -aunque en forma infructuosa- por un litisconsorte.

Creemos que la finalidad de la norma es asegurar a cada parte la posibilidad de recusar sin expresión de causa al juez, una sola vez en cada instancia. Y claramente ello no se lograría si se impide a un sujeto la facultad de recusar sin causa al magistrado por una recusación incausada anterior denegada postulada por un litisconsorte.

Más aún, se ha dicho que la limitación de la recusación en caso de pluralidad de sujetos en una parte procesal radica en que si se reconociere la facultad individual de cada litisconsorte de recusar sin expresión de causa, no sólo diferiría la radicación definitiva de la causa sino que podrían resultar inhabilitados todos los jueces que integran el fuero (8).

Sin embargo, de adoptarse nuestra opinión, no acontecería aquello que la norma pretende evitar, pues si se admite la recusación sin causa, luego de una recusación incausada infructuosa formulada con anterioridad por un litisconsorte, de ninguna manera afectaría la radicación definitiva de la causa o agotaría los jueces que integran el fuero, ya que la recusación denegada no llegó a cumplir su cometido.

VI. CONCLUSIÓN

La voluntad del legislador, plasmada en la norma del art. 9 CPCCSF, ha sido otorgar a las partes la facultad de recusar sin causa.Y en el supuesto de parte procesal con sujetos múltiples, tal derecho solo puede ser ejercido una única vez por uno sólo de ellos.

Sin embargo, opinamos que la recusación sin causa se tendrá por ejercida siempre que la misma cumpla con su finalidad, es decir, que se logre apartar al juez del conocimiento de la causa. Y consideramos que ello no acontece si la recusación incausada postulada por un litisconsorte resulta denegada.

Por tanto, creemos que si no se admitiera la recusación sin causa promovida por un sujeto, por haber sido ejercido ese derecho con anterioridad -aunque de manera infructuosa- por un litisconsorte, se estaría denegando injusta y arbitrariamente un derecho consagrado expresamente en el código de rito.

De allí que consideramos que no existe óbice para que un sujeto postule la recusación sin expresión de causa, luego de que se haya denegado la recusación incausada promovida con anterioridad por un litisconsorte, pues ésta nunca llegó a cumplir su objetivo.

Más aún, si consideramos que la «.regla de oro para las partes y un derecho indudable de ellas, es el asegurarse por este medio acerca de la imparcialidad, independencia y neutralidad del juez actuante» (9).

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(1) ALVARADO VELLOSO, Adolfo: Estudio del código procesal civil y comercial de la provincia de Santa Fe, Fundación para el Desarrollo de las Ciencias Jurídicas, Rosario, 2014, Tomo 1, p. 249.

(2) CHIAPPINI, Julio: Código procesal civil y comercial de la provincia de Santa Fe comentado, editorial FAS, Rosario, 2006, Tomo 1, p. 166.

(3) ALVARADO VELLOSO, Adolfo, op. cit., p. 250.

(4) Con una redacción casi idéntica, esta norma reconoce su equivalente en el art. 15 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación.

(5) ALVARADO VELLOSO, Adolfo: Lecciones de Derecho Procesal Civil, Juris, Santa Fe, 2009, p. 332.

(6) PONCE, Carlos, en Código Procesal Civil y Comercial de la Nación -dir.Highton Elena I. y Areán Beatriz A.-, Hammurabi, Buenos Aires, 2004, Tomo 1, p. 423.

(7) CNCiv., Sala A, 30/8/94, LL, 1995-E-566.

(8) PALACIO, Lino E.: Derecho Procesal Civil, AbeledoPerrot, Buenos Aires, Tomo II, p. 310-311.

(9) ALVARA DO VELLOSO, Adolfo, op. cit., p. 250.

N. de la R.: Artículo publicado en Juris, Jurisprudencia Rosarina Online