Daños y perjuicios sufridos por un menor que se vió impedido de participar en un torneo de tenis debido a la cancelación de un vuelo

Partes: J. C. M. en rep. de su hijo J. M. J. c/ Aerolíneas Argentinas s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Federal de Apelaciones de Salta

Fecha: 14-jun-2018

Cita: MJ-JU-M-114120-AR | MJJ114120 | MJJ114120

Procedencia de la demanda por los daños y perjuicios que sufrió un menor que se vió impedido de participar en un torneo de tenis debido a la cancelación de un vuelo de la empresa demandada. Cuadro de rubros indemnizatorios.

Sumario:

1.-Corresponde responsabilizar a la línea aérea demandada por los daños y perjuicios derivados del incumplimiento del contrato de transporte aéreo, por la cancelación del vuelo en el que debía viajar el hijo de los actores a los fines de participar en un torneo de tenis y la omisión de poner a disposición del pasajero otras alternativas para que llegue a destino, tal como dispone el art. 12 de la Res. n° 1532/98 de Transporte Aéreo del entonces denominado Ministerio de Economía, Obras y Servicios Públicos de la Nación.

2.-El art. 63 de la Ley 24.240 establece que para el supuesto de contrato de transporte aéreo, se aplicarán las normas del Código Aeronáutico, los tratados internacionales y, supletoriamente, la presente ley y en esa inteligencia y toda vez que el vuelo que originó el presente proceso fue interno o de cabotaje, el Código Aeronáutico establece el principio de responsabilidad subjetiva y en su art. 142 exime al transportador si prueba que tomó todas las medidas necesarias para evitar el daño o que le fue imposible tomarlas, o si demuestra que quien sufrió el daño lo causó o contribuyó a causarlo, es decir, la carga de la prueba para liberarse de responsabilidad recae sobre la línea aérea.

Fallo:

Salta, 14 de junio de 2018.

VISTO Y CONSIRANDO:

Los recursos de apelación interpuestos por la actora a fs. 213 y por la demandada a fs. 215.

A la cuestión planteada el Dr. Ernesto Solá dijo:

Que vienen las presentes actuaciones en virtud de las impugnaciones del visto efectuadas en contra de la sentencia de fecha 29 de diciembre de 2017 por la que el Juez de la instancia anterior hizo lugar parcialmente a la demanda deducida por el señor, en representación de su hijo, en contra de Aerolíneas Argentinas S.A. y, en consecuencia, condenó a la accionada para que dentro del plazo de veinte (20) días de quedar firme y consentido el decisorio, abone a la actora el valor del pasaje por el tramo Salta-Mendoza-Salta a la tarifa que se encuentre vigente en oportunidad del pago; rechazó el pedido de inconstitucionalidad de los artículos 142 del Código Aeronáutico y 63 de la ley de defensa del consumidor 24.240, e impuso las costas a la accionada (fs. 205/212 y vta.).

I. De la sentencia de primera instancia

1. 1. Que el juez de primera instancia relató los hechos y la prueba producida en la causa, precisando que el señor inició acción de daños y perjuicios en contra de Aerolíneas Argentinas S.A.para que se la condene a restituir el valor actualizado de los pasajes Salta-Mendoza-Salta comprados para el menor en temporada alta de Semana Santa y a resarcir el daño moral en la suma de $ 20.000 para él y en la de $ 30.000 para su hijo, o lo que en más o menos resulte de las constancias de la causa.

Asimismo, solicitó la aplicación de daños punitivos y, de ser necesario para su procedencia, la declaración de inconstitucionalidad de los artículos 142 del Código Aduanero y 63 de la ley de defensa del consumidor 24.240.

Sostuvo que de las manifestaciones vertidas en el escrito inicial surge que el vuelo de Salta a Mendoza estaba programado para el 2 de abril de 2013 a horas 14:05 y el regreso para el día 7 de abril a horas 16:25 y que la finalidad del viaje era que, de 14 años de edad en aquel entonces, participara en el torneo de tenis “Vendimia” a realizarse en la capital mendocina, lo que le permitiría, al otorgarse dos plazas, en caso de tener una buena performance y llegar con el puntaje, acceder al torneo mundial de la especialidad.No obstante, explicó que estando presente la actora en el aeropuerto de Salta, aproximadamente a las 16:00 horas la empresa comunicó que el vuelo N° 2814 había sido cancelado, sin obtener en el mostrador de la aerolínea explicación alguna sobre la medida anunciada; y al solicitar el traslado en otro vuelo de la compañía o el endoso del pasaje por otro transportador y vía, fue derivado a la casa central de la demandada ubicada en el centro de la ciudad, siendo de público conocimiento que ese día estaba cerrada por ser feriado.

Sobre el menor, se especificó que era un jugador de tenis que participaba en torneos organizados por la Asociación Argentina de Tenis y el Circuito Sud-Americano Co-Sat y que se posicionaba en el puesto número 3 de ambos ranking, por lo que tenía grandes probabilidades de llegar a la final del torneo Vendimia y obtener uno de los dos lugares para el mundial, máxime porque se había preparado física y emocionalmente durante dos años.

El magistrado señaló que la accionante solicitó la aplicación de la ley 24.240, el artículo 1198 del Código Civil -ley 17.711- y la resolución n° 1532/1998 de Transporte Aéreo del entonces denominado Ministerio de Economía, Obras y Servicios Públicos.

1.2 Seguidamente el juez sostuvo que Aerolíneas Argentinas S.A. en oportunidad de contestar la demanda precisó que no correspondía la aplicación de la ley de defensa del consumidor, en tanto al ser un caso de contrato de transporte aéreo se rige por sus propias reglas y normativa. Solicitó el rechazo de la acción ya que el vuelo n° 2814 -denominado circular-, cuyo trayecto era Buenos Aires-Iguazú-Salta-Mendoza-Buenos Aires, demoró su salida desde Aeroparque por condiciones meteorológicas y al llegar a la ciudad de Salta debió cancelar el tramo final a Mendoza por vencimiento de la tripulación.En consecuencia, alegó que se trató de un caso de fuerza mayor y que no hubo dolo de su parte, por lo que no tiene responsabilidad frente a la actora, máxime porque ofreció devolverle el importe de los pasajes en casa central y ante la negativa los dio en pago en oportunidad de contestar el traslado conferido del escrito inicial de su contraria.

1.3. Sentado lo anterior, el juez estimó que no existe contradicción entre la ley de defensa del consumidor y el Código Aeronáutico respecto de la Constitución Nacional, por lo que no corresponde la declaración de inconstitucionalidad de ninguna de dichas normas; es que tratándose de la ultima ratio del orden jurídico su aplicación debe ser restrictiva y si la interpretación judicial conduce a una solución distinta como ser a la plena vigencia de los textos legales cuestionados, así deberá declarárselo.

Bajo ese marco precisó que el caso debe ser resuelto aplicando la ley de defensa del consumidor y no el Código Aeronáutico por las siguientes razones: a) tiene origen constitucional al ser introducido el artículo 42 con la reforma del año 1994; b) de acuerdo al art. 2 de la norma 24.240, la empresa demandada es un proveedor y como tal está obligado a cumplir sus disposiciones; c) según el art. 3, las relaciones de consumo se rigen por el sistema establecido en la ley, sin perjuicio de que el proveedor, por la actividad que desarrolle, esté alcanzado asimismo por otra normativa específica y d) la empresa demandada ha tenido una actuación profesional y ha ofrecido sus servicios en el mercado con destino de consumo.

Así, sostuvo el magistrado que Aerolíneas Argentinas vendió pasajes a la actora por el tramo Salta-Mendoza-Salta y ante la cancelación del vuelo no reintegró su valor en tiempo y forma, lo que configura por si solo el daño directo a que se refiere el artículo 40 bis de la ley 24.240.En consecuencia, la empresa está obligada a reintegrar el importe del pasaje a la tarifa que se encuentre vigente en oportunidad del pago.

Seguidamente, precisó que el mentado artículo 40 bis excluye la indemnización de otro daño que no sea el directo, lo que abarca, entre otros, al daño moral que ha reclamado la accionante, por lo que rechazó el planteo por tal concepto.

Por último, respecto al pedido de daño punitivo, recordó que se trata de un monto de dinero que los tribunales mandan a pagar a la victima de ciertos ilícitos, en aditamento a las indemnizaciones por daños realmente experimentados y que están destinados a punir graves inconductas del demandado y a prevenir hechos similares en el futuro.

Así, señaló que en la causa hubo un hecho generador, como fue la cancelación del vuelo Salta-Mendoza y un daño directo que deberá ser reparado, pero que, sin embargo, existieron razones suficientes para justificar el incumplimiento de la aerolínea. Para ello consideró que quedó demostrado que el día 2 de abril de 2013 hubo un retraso de tres horas en el despegue del avión de Buenos Aires a Iguazú debido a condiciones climáticas, específicamente intensa lluvia y tormenta, que no sólo anegó las pistas del aeropuerto sino que también dificultó el traslado vía terrestre de las tripulaciones; y esa demora permitió que se cumpliera el trayecto Buenos Aires-Iguazú-Salta, debiendo cancelarse el tramo Salta-Mendoza porque había vencido la tripulación, de conformidad con lo establecido en el decreto 671/94 del Poder Ejecutivo Nacional, y el Título XIII del Código Aeronáutico.

II. De los agravios y su contestación Que el decisorio fue recurrido por la actora a fs. 213 y por la demandada a fs. 215, y radicada que fuera la causa en esta Cámara se pusieron los autos en la oficina en los términos del art. 259 del CPCCN (fs. 933).

1. La accionante presentó el escrito agregado a fs.218/223 y vta., oportunidad en la que expresó su disconformidad con la sentencia en crisis.

Sostuvo que le causa agravio el rechazo de la indemnización por daño moral y de la aplicación de la sanción punitiva, así como la modalidad de devolución del pasaje.

Alegó que el magistrado hizo una incorrecta apreciación de la normativa aplicable al caso que se integra no solo por la ley de defensa del consumidor sino también por la resolución n° 1532/98 de Transporte Aéreo dictada por el entonces denominado Ministerio de Economía, Obras y Servicios Públicos de la Nación y el Código Civil y Comercial de la Nación.

Así, precisó que la limitación del resarcimiento del daño directo previsto en el artículo 40 bis de la ley 24.240 sólo resultaría aplicable en sede administrativa por su excepcionalidad, mientras que en la instancia judicial el magistrado debe procurar a la reparación integral del daño sufrido.

Seguidamente, añadió que no existen pruebas en la causa que acrediten que el vuelo número 2814 se demoró por condiciones meteorológicas, pues sólo se incorporaron testimonios que señalan que ese día hubo algunos inconvenientes en el tráfico aéreo por las tormentas de la madrugada, frente a lo cual del informe de fs.166/173 -del Servicio Meteorológico Nacional y de la ANAC- surge que Aeroparque operó con regularidad, debiendo valorarse, además, que era la demandada quien debía probar con el debido rigor la pretendida eximente de responsabilidad de las imputaciones que se le formularon.

Sentado ello, sostuvo que la fundamentación del magistrado fue solo aparente, ya que el argumento de que era razonable la cancelación del vuelo por razones de seguridad no tiene sustento fáctico ni jurídico, en tanto el artículo 12 de la resolución n° 1532/98 de Transporte Aéreo del entonces denominado Ministerio de Economía, Obras y Servicios Públicos de la Nación -sin la reforma introducida por la resolución n° 203/13 de la Administración Nacional de Aviación Civil- prevé que si debido a circunstancias operativas, técnicas, meteorológicas o de índole comercial el transportador cancela o demora un vuelo por más de cuatr o horas, no queda exento de responsabilidad sino que el pasajero tiene a su elección distintas opciones, según el siguiente detalle: a) a su inclusión obligatoria en el vuelo inmediato posterior de la misma aerolínea para su destino; b) el endoso de su contrato de transporte; c) a ser reencaminado por otra ruta hacia el destino indicado en el contrato, por los servicios del transportador o en los servicios de otra compañía, o por otro medio de transporte o; d) a la inmediata devolución del precio del contrato de transporte no utilizado.A ello agregó que Aerolíneas Argentinas tampoco dio cumplimiento al deber de información oportuno como así tampoco a un trato adecuado y respetuoso, principios estos que imperan en las relaciones de consumo.

Respecto al daño punitivo, alegó que le causa agravio que el sentenciante hiciera una mala apreciación de las circunstancias de la causa, ya que según prescribe el artículo 52 bis de la ley 24.240 son requisitos de procedencia de la figura la concurrencia de un hecho ilícito que cause un daño y la solicitud por la víctima de la aplicación de la sanción, ya que su finalidad es disuasiva de las prácticas sociales, jurídicas y comerciales reprochables como la incurrida por la demandada. Por lo que con las pruebas aportadas a la causa se constata que se hallan reunidas las exigencias para su admisión.

Explicó, por último, que el hecho ilícito de la compañía no está constituido por la cancelación del vuelo como señala el magistrado sino por la omisión de cumplimento de las alternativas previstas en la citada resolución n° 1532/98 para llegar por medio y vías alternativas a destino; la falta de información concreta en tiempo oportuno y el trato indigno al señor Carlos y a su hijo.

2. A fs. 224/225 y vta.Aerolíneas Argentinas fundó su recurso, agraviándose sobre la imposición de costas a su parte, pues el juez debió apartarse del principio general del vencimiento eximiéndola de las costas o bien imponiéndolas por el orden causado, ya que en la sentencia se rechazaron la mayoría de los reclamos vertidos por la actora en su escrito inicial.

A ello añadió que debió valorarse que, en oportunidad de contestar la demanda, la compañía dio en pago la suma de $3.551,10 en restitución de lo abonado por la accionante en concepto del pasaje Salta-Mendoza-Salta, lo que siempre fue ofrecido extrajudicialmente por la aerolínea y rechazado por el señor.

En consecuencia, se injurió también de la omisión del magistrado de hacer mención a dicho pago para que una vez que quede firme el decisorio, la demandada solo deba cancelar el monto actual del pasaje descontado el valor ya depositado.

3. Corrido el pertinente traslado de ley, la actora lo contestó a fs.

227/228, solicitando el rechazo del recurso de apelación de su contraria.

Sostuvo que en los procesos de indemnización de daños y perjuicios rige el principio de la reparación integral, constituyendo las costas parte del resarcimiento, inclusive cuando la demanda no prospera en su totalidad; pues se trata de gastos necesarios que el damnificado se vio obligado a efectuar para obtener el reconocimiento de sus derechos.

A su turno, a fs.229/230, la accionada contestó el traslado conferido, precisando que el escrito de expresión de agravios de su contraria no cumple los requisitos exigidos por el artículo 265 del CPCCN, en tanto se trató de una mera disconformidad contra la sentencia de primera instancia, debiendo ser declarado desierto.

Seguidamente, alegó que la exoneración de responsabilidad por “fuerza mayor” es aplicable a este caso en particular, dado que las cuestiones relacionadas con la meteorología, seguridad en el vuelo y normas laborales dispensan de responsabilidad al transportador, pues interrumpen el nexo causal entre la conducta de la aerolínea y el daño que pudiera haber sufrido el pasajero.

Sobre ese escenario, sostuvo que el magistrado valoró correctamente la prueba producida, constatando que el día 2 de abril de 2013 se produjo una tormenta en la Ciudad de Buenos Aires donde cayeron 46 mm anegando la pista del aeropuerto, lo que generó retrasos y cancelaciones conforme fue constatado por el informe de fs. 166/173. Corolario de ello, precisó que la sentencia es ajustada a derecho sobre ese punto.

III. Del fundamento del presente voto 1. Que sobre la alegada falta de fundamentación del recurso de la actora, el artículo 265 del CPCCN dispone que el “escrito de expresión de agravios deberá contener una crítica concreta y razonada de las partes del fallo que el apelante considere equivocadas”. Pues bien, del análisis de la pretensión revisora se advierte que el escrito de la accionante satisface las exigencias que establece la citada norma del Código adjetivo, por lo que corresponde desestimar el agravio de la demandada e ingresar al análisis del recurso.

2.Que sentado lo anterior corresponde determinar que normativa resulta aplicable a la causa al tratarse de una acción de daños y perjuicios por incumplimiento de un contrato de transporte aéreo, pues mientras la actora solicita que se la encuadre como una relación de consumo y en consecuencia sujeta a la ley de defensa del consumidor 24.240 y, además, a la resolución n° 1532/98 de Transporte Aéreo del entonces denominado Ministerio de Economía, Obras y Servicios Públicos de la Nación; la demandada alega que la relación jurídica habida entre las partes tiene un sistema propio de regulación y responsabilidad que se encuentra fuera del alcance de la citada norma en tanto el artículo 63 de la ley 24.240 continúa vigente por haberse vetado su derogación por el decreto del Poder Ejecutivo Nacional n° 565/08.

Que sobre el punto, se ha dicho que en el caso del Derecho Aeronáutico, la autonomía científica se vio consagrada en el artículo 2 del código que rige la materia, debiendo mencionarse, además, el título VII del mismo cuerpo normativo que regula lo vinculado a la responsabilidad de los transportadores y el artículo 29 del Convenio para la Unificación de Ciertas Reglas para el Transporte Aéreo Internacional hecho en Montreal en 1999, vigente para la República Argentina desde el 14 de febrero de 2010, en tanto prevén un sistema cerrado de responsabilidad a nivel nacional e internacional, defendiéndose de la injerencia de normas comunes de derecho interno de los estados contratantes (Loutayf, Ranea Roberto G., “Competencia en Materia Aeronáutica”, La Ley 17/12/2015, cita online AR/DOC/3824/2015; y Vassallo, Carlos María, “Pasajeros insubordinados o perturbadores y la defensa del consumidor”, La Ley 26/03/2014, cita online AR/DOC/335/2014).

A nivel nacional tales precedentes fueron invocados en los considerandos del decreto 565/08, fundados en el principio de autonomía e integralidad del derecho aeronáutico, mediante el cual se vetó la decisión legislativa de queesta rama del derecho pudiera ser alcanzada por la reforma de la ley de defensa del consumidor. Por consiguiente, se mantuvo el principio de subsidiaridad previsto en la ley 24.240 y, de este modo, al mantener vigencia la versión original de la norma, el contrato de transporte aéreo se rige por la normativa específica, esto es, el Código Aeronáutico -y normas reglamentariasy el Convenio de Montreal de 1999 para aquellos supuestos de transporte internacional. De ahí que sólo ante un vacío legal se podrá recurrir a la ley de defensa del consumidor.

En consecuencia, el mentado artículo 63 de la ley 24.240 mantiene el siguiente texto “para el supuesto de contrato de transporte aéreo, se aplicarán las normas del Código Aeronáutico, los tratados internacionales y, supletoriamente, la presente ley”.

En esa inteligencia y apreciando que el vuelo que originó el presente proceso fue interno o de cabotaje, el Código Aeronáutico establece el principio de responsabilidad subjetiva. De ahí que su artículo 142 exime al transportador si prueba que tomó todas las medidas necesarias para evitar el daño o que le fue imposible tomarlas, o si demuestra que quien sufrió el daño lo causó o contribuyó a causarlo (art.143). Es decir, la carga de la prueba para liberarse de responsabilidad recae sobre la línea aérea.

Ahora bien, la resolución N° 1532/98 de Transporte Aéreo dictada por el entonces denominado Ministerio de Economía, Obras y Servicios Públicos de la Nación -sin la reforma introducida por la resolución n° 203/13 de la Administración Nacional de Aviación Civil por ser posterior al hecho denunciado en el proceso-, establece en su artículo 11 que “el transportador, salvo caso de fuerza mayor, debe cumplir con los horarios y los itinerarios publicados e indicados en el contrato”; y seguidamente el artículo 12 expresa que “si debido a circunstancias operativas, técnicas, meteorológicas, o de índole comercial, el transportador cancela o demora un vuelo o la entrega de equipaje por más de cuatro horas [.], el pasajero tendrá el derecho a: su inclusión obligatoria en el vuelo inmediato posterior del mismo transportador para su destino, o al endoso de su contrato de transporte, incluyendo conexiones con espacio confirmado, cuando sea aceptable para el pasajero, o a ser reencaminado por otra ruta hacia el destino indicado en el contrato, por los servicios del transportador o en los servicios de otro, o por otro medio de transporte, en estos últimos casos sujeto a disponibilidad de espacio [.]”. A su turno, el artículo 13 al tratar sobre los reintegros por causas no imputables al pasajero dispone que cuando el transportador cancele un vuelo y ningún tramo del viaje haya sido realizado, la cantidad a reembolsar será igual a la tarifa pagada.

3. Que, precisado lo anterior, la cuestión a esclarecer es si existió responsabilidad de Aerolíneas Argentinas, para luego, en caso de corresponder, determinar si resulta procedente la aplicación del daño moral y si cabe la imposición de daño punitivo.Por último, se encuentra también controvertida la modalidad de reparación del daño material, esto es, el reintegro del precio del pasaje Sal ta-Mendoza-Salta y la forma en que se impusieron las costas de primera instancia.

Bajo el marco descripto en el considerando anterior, para que quede comprometida la responsabilidad de Aerolíneas Argentinas, el pasajero debe demostrar la culpa de la compañía en la cancelación del vuelo o, ante su cancelación por cuestiones meteorológicas, la deficiente prestación del servicio al no poner a su disposición las alternativas que prevé el citado art. 12 de la resolución n° 1532/98; la existencia del daño que le hubiere sobrevenido a causa de ese hecho y la relación de causalidad entre el incumplimiento y el daño. Sin perjuicio, como se indicó, de que el transportista pueda exonerarse de responsabilidad si prueba que tomó todas las medidas necesarias para evitar el daño o que le fue imposible tomarlas.

3.1. Que de la prueba producida en estas actuaciones por la actora ha quedado constatado que el menor tenía un pasaje aéreo para el día 2 de abril de 2013 para el trayecto Salta-Mendoza, en el vuelo de Aerolíneas Argentinas n° 2814 con horario de salida a las 14:05 horas y con regreso Mendoza-Salta en fecha 7 de abril de 2013, en el vuelo n° 2812 a las 16:25 horas (confr. pasaje original reservado en sobre n° 2/18 en Secretaria). El motivo del viaje era participar del torneo de tenis Vendimia a llevarse a cabo en la ciudad de Mendoza (confr. constancia de inscripción reservada en Secretaria), organizado por la Asociación Argentina de Tenis y validado por el Circuito COSAT -Confederación Sudamericana de Tenis-, y que entregaría puntos para el ranking mundial (confr.copia del artículo de la página oficial de la Asociación Argentina de Tenis, reservada en Secretaria).

Sin embargo, la accionante manifestó en su escrito de demanda -y fue confirmado por el señor Ángel Adrian Del Monte en oportunidad de brindar su declaración testimonial- que el viaje Salta-Mendoza fue cancelado por la demandada aproximadamente alrededor de las 16:00 horas, sin que la compañía diera razón alguna de la medida anunciada y, ante la solicitud en el mostrador del aeropuerto local de que el traslado se realice en el siguiente vuelo de Aerolíneas Argentinas o por endoso de pasaje con otra empresa y/o vía, se le informó que para cualquier reclamo debía acercarse a la oficina central ubicada en el centro de la ciudad, la que se encontraba cerrada por ser feriado nacional (confr. fs. 1/2 del escrito de demanda y declaración testimonial de fs. 142/143), por lo que el menor no pudo concretar su viaje.

Asimismo, con la documentación reservada en Secretaría se verifica que al día siguiente -3/04/2013- la actora presentó una nota en la sucursal de Salta de la accionada poniéndola en conocimiento que por la cancelación del vuelo Salta-Mendoza del pasado 2 de abril, su hijo Juan Martín se vio impedido de cumplir con un compromiso impostergable en la ciudad mendocina -competición de tenis en la Copa Vendimia-, el que se volvió de imposible realización.

Así las cosas, si bien la demandada reconoció que ingresó a la sucursal de Salta un reclamo bajo el número NET 174.767 (confr. fs. 9/vta.del expediente administrativo), no acreditó que le hubiera dado una alternativa de solución al conflicto, pues la mera alegación de que ofreció la devolución de la suma abonada en concepto de pasaje aéreo no resulta suficiente como prueba para probar ese hecho.

A ello cabe añadir que en fecha 4 de abril de 2013, esto es, un día después de apersonarse en la oficina de Aerolíneas Argentinas, el señor inició un reclamo extrajudicial ante la Secretaría de Defensa del Consumidor del Gobierno de la provincia de Salta a fin de obtener una solución al conflicto (confr. expediente administrativo n° 0030231-61422/2013-0, reservado en Secretaria).

Y más aún, del expediente administrativo surge que Aerolíneas Argentinas dilató el procedimiento, en tanto en la primera oportunidad planteó excepción de incompetencia y luego nulidades de notificación y distintos recursos, lo que impidió el avance del trámite sin que el organismo dictara resolución alguna sobre el tema (confr. fs. 7/45 del expediente administrativo).

En consecuencia, se verifica: por un lado, la responsabilidad de Aerolíneas Argentinas por incumplimiento del contrato de transporte aéreo, esto es, la cancelación del vuelo Salta-Mendoza-Salta y la omisión de poner a disposición del pasajero otras alternativas para que llegue a destino, tal como dispone el artículo 12 de la resolución n° 1532/98 de Transporte Aéreo del entonces denominado Ministerio de Economía, Obras y Servicios Públicos de la Nación y, por otro lado, la existencia de un daño ocasionado, pues el menor se vio impedido de participar en el torneo de tenis Vendimia en la ciudad de Mendoza, y por último, la relación de causalidad entre el incumplimiento y el daño.

3.2.Que la demandada alegó que el nexo causal se vio interrumpido por caso fortuito o fuerza mayor, y que por ello no tiene responsabilidad frente al pasajero, en virtud de que la cancelación del vuelo n° 2814 se debió a cuestiones meteorológicas, debido a fuertes tormentas ocurridas en la Ciudad de Buenos Aires que produjeron el anegamiento de las pistas de Aeroparque e imposibilitaron el arribo de la mayor parte del personal, por lo que la salida desde Buenos Aires a Iguazú (vuelo n° AR 2720) fue demorada tres horas y, luego, al arribar a la ciudad de Salta había vencimiento de tripulación, por lo que por razones de seguridad no se podía continuar con el itinerario previsto (vuelo n° AR 2814). A ello agregó que si bien las condiciones climáticas y las cancelaciones de los vuelos eran de público conocimiento porque los noticieros daban cuenta de ello, las explicaciones fueron igualmente proporcionadas a todos los pasajeros en tiempo y forma (confr. escrito de contestación de la demanda, fs. 72/87).

De modo que corresponde en este punto justipreciar la prueba promovida por la línea aérea, a fin de establecer si, de acuerdo al artículo 142 del Código Aeronáutico, quedaría exenta de responsabilidad en caso de demostrar que tomó todas las medidas necesarias para evitar el daño o que le fue imposible tomarlas.

Al respecto, a fs. 189/vta.luce agregada la declaración testimonial del señor Balbi, empleado de Aerolíneas Argentinas y jefe de escala de la base Salta, quien manifestó que el día 2 de abril de 2013 la compañía se vio afectada en un 50% de cancelaciones por la meteorología de Buenos Aires; que se suspendió la carga de combustible y que las tripulaciones no llegaban a tiempo a Aeroparque; y sobre el vuelo de Salta a Mendoza en particular, agregó que inicialmente salía desde Buenos Aires donde tuvo una demora considerable, lo que ocasionó que llegara a Salta y se planteara el vencimiento de la tripulación, lo que derivó en la orden de cancelar el vuelo, pues las autoridades aeronáuticas efectúan un control estricto sobre este punto.

Valorando la declaración del empleado de la compañía aérea pienso que no dista de reiterar los argumentos vertidos en el escrito de contestación de la demanda; debiendo tenerse presente que si bien el dependiente puede declarar como testigo porque es quien ha tenido una vinculación directa con los acontecimientos, es cierto también que existen factores emocionales y una relación de dependencia que exigen que el juez deba apreciar con debido rigor sus dichos (Falcón, Enrique M., “Tratado de Derecho Procesal Civil y Comercial”, Rubinzal-Culzoni Editores, Santa Fe, 2006, Tomo III, págs. 224-225).

En lo que respecta a la cuestión climática, del informe del Servicio Meteorológico Nacional agregado a fs. 166/167 se desprende que efectivamente durante la madrugada del 2 de abril de 2013 hubo tormentas en la ciudad de Buenos Aires, las que ocurrieron entre las 2:00 y las 5:00 horas de la mañana, produciéndose luego lluvias intermitentes entre las 7:00 de la mañana y las 13:00 horas del mediodía. Asimismo, se detalla que la cantidad de agua caída hasta las 3:00 hs. de la madrugada fue de 20,0 mm; entre las 3:00 y 9:00 hs., de 20,0 mm; entre las 9:00 y 15:00 hs.de 5,0 mm, y entre las 15:00 y 21:00 hs., de 1,0 mm.

En lo atinente al servicio aéreo, a fs. 168/173 obra el informe presentado por la Aviación Civil Argentina (ANAC), en el que para informar sobre los vuelos realizados por Aerolíneas Argentinas en fecha 2 de abril de 2013 remite a una planilla del Sistema Integrado de Aviación Civil (SIAC BI), de cuyo detalle no se aprecia ninguna referencia al vuelo n° 2720 de Buenos Aires-Iguazú; ni al vuelo n° 2814 de Iguazú-Salta-Mendoza, como así tampoco información general sobre el estado de los vuelos, es decir, cuales estuvieron demorados y por cuanto tiempo, cuales fueron cancelados, entre otros elementos atinentes a la cuestión.

A ello debe añadirse que la demandada no aportó ninguna otra prueba que permita confirmar el itinerario para el vuelo circular Buenos Aires- Iguazú-Salta-Mendoza-Buenos Aires, como así tampoco la hora de salida programada para el primer tramo, la alegada demora de tres horas en Aeroparque para dar inicio a la ruta prevista, ni menos aún alguna explicación sobre el aludido vencimiento de la tripulación a fin de respetar los tiempos máximos de actividad y mínimos de descanso del personal de la aeronave que prevé el decreto N° 671/94.

Y, especialmente, cabe resaltar que la accionada no demostró que hubiera brindado las explicaciones correspondientes en el aeropuerto de Salta en oportunidad de anunciar que el vuelo había sido cancelado, como así tampoco acreditó que puso a disposición de la actora alguna de las alternativas que prevé el artículo 12 de la ya citada resolución n° 1532/98, pues tal como lo indica el texto de la norma ellas deben ser puestas a elección del pasajero cuando el vuelo fuera demorado o cancelado inclusive por razones meteorológicas; es decir, por circunstancias ajenas, no previsibles y por lo tanto no imputables a la compañía aérea.

No ha de perderse de vista que la prueba tiene por finalidad producir certeza en el j uez de la existenciao inexistencia de los hechos afirmados por las partes, en este caso Aerolíneas Argentinas, para lo cual se sirve de los medios probatorios y las presunciones cuya carga es de su incumbencia a tenor de lo dispuesto por el art. 377 del CPCCN. Y acorde a ello, el art. 386 del CPCCN dispone que los jueces formaran su convicción respecto de la prueba, de conformidad con las reglas de la sana crítica (esta Sala I, en “Escalante Montero, María en repres. nieta Balacco Manjares Sofía c/ Consolidar Seguros de Retiro y/o Orígenes Cía. s/ civil y comercial-varios”, sent. del 19/09/2016).

3.3. Que lo antedicho resulta suficiente para atribuir responsabilidad a Aerolíneas Argentinas frente a la actora por la omisión de poner a su disposición las alternativas que prevé el artículo 12 de la resolución n° 1532/98 ante la cancelación del vuelo n° 2814, lo que hubiera permitido que llegase a Mendoza para participar del torneo de tenis Vendimia ya sea en un vuelo de la compañía o a través de otro transportador y/o ruta.

3.4. Que sentado lo anterior, corresponde precisar que el daño moral es conceptualizado como una lesión a los derechos extrapatrimoniales, puesto que, es la privación o disminución de aquellos bienes que tienen un valor fundamental en la vida del hombre como son la paz, la libertad, la tranquilidad, el honor y los más sagrados afectos (Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires, Ac. 57.531, 16-2-99, “Sffaeir, L. c/Provincia de Buenos Aires -Ministerio de Salud y Acción Social s/demanda contencioso administrativa”, citado en la compilación de jurisprudencia sobre daño moral en la Provincia de Buenos Aires, http://www.gracielamedina.com/articulos-publicados y este Tribunal -antes de su división en Salas- en “Pellejero, Rodolfo Ruben c/ Lan Argentina S. A. s/ Ley de defensa del consumidor”, sent.del 21/07/2015); por lo que con este rubro se tiende a reparar la conculcación de las afecciones legítimas de la persona.

Específicamente se dijo que así como el daño material entraña siempre una lesión patrimonial, el daño moral se mantiene, en cambio, en el terreno de lo subjetivo, en el mundo de las afecciones y su consecuencia más notable es el dolor. Por ello se han considerado tal a los sufrimientos físicos, la pena moral, las inquietudes o cualesquiera otras dificultades o molestias que puedan ser la consecuencia del hecho generador (este Tribunal -antes de su división en Salas- en “González de Gómez Blanca y Longarte Ángel Amadeo c/ Transportadora de Gas del Norte S.A. s/ daños y perjuicios”, sent. del 10/05/10, con cita de Dassen Julio, “Estudios de Derecho Privado y Procesal Civil, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1959, pág. 161 y ss. y Llambias, Jorge, “Tratado de Derecho Civil. Obligaciones”, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1978, Tomo I, pags. 297-298).

Bajo ese marco se ha señalado que la evaluación del daño moral es tarea judicial, cuya apreciación pecuniaria queda librada al exclusivo arbitrio del magistrado (Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Sala A, en “M., M. y otro c/ M., C. J. y otros s/ cumplimiento de contrato”, sent. del 11/08/2015, Sala I, en “M. Or., S. y otro c/ Transporte Ideal San Justo S.A. y otros s/ daños y perjuicios”, sent. del 14/05/2015 y Sala J, en “G. de P., C. M. c/ A., J. s/ daños y perjuicios”, sent. del 09/08/2016, entre otros), quien la debe estimar prudencialmente al momento de la sentencia atendiendo a las constancias aportadas en la causa y a las circunstancias de persona, lugar y tiempo (este Tribunal -antes de su división en Salas- en “Hugo Alberto c/ U.N.Sa. – Ing. Yazlle Lucio – Martín de Lucardi M. s/ sumario – daños y perjuicios”, sent.del 9/05/2008, y “Aparicio Peña Covadonga del Milagro c/ Correo Oficial de la República Argentina s/ ordinario”, sent. del 20/04/2012, entre otros).

Así, en el caso concreto, la accionante manifestó en su escrito de demanda que ante una buena performance de en el torneo de Mendoza, podría haber conseguido los puntos necesarios para la clasificación al torneo mundial de la categoría, pues contaba con 1178 puntos -ranking número 3- y la Copa Vendimia otorgaba 500 puntos, con lo cual tenía grandes chances de acceder a una de las dos plazas que se otorgarían (confr. fs. 1/vta.).

Sin embargo, omitió acompañar el reglamento o alguna información sobre el torneo Vendimia para así corroborar sus dichos, tales como que puntaje se otorgaría en caso de llegar a la final o semifinal y si la competencia adjudicaba la clasificación directa para el campeonato mundial como lo afirma. Y, si bien entre la documentación reservada en Secretaría hay una hoja suelta que dice “Circuito Argentino para Menores. Ordenamiento Nacional 2013. Varones 14” y en el tercer puesto aparece el menor con una reseña a la derecha de su nombre que se lee “total 1178”, carece de algún elemento distintivo que permita inferir que sea auténtica, como podría ser un sello de procedencia, firmas de autoridades con aclaración del cargo o, inclusive la dirección web de alguna página institucional de la que podría habérsela descargado; ello a diferencia de las copias del ranking nacional y sudamericano de varones, categoría 16 del año 2015 que se acompañaron a fs.21/37 y vta.

Ahora bien, las declaraciones de los testigos de la actora difieren en su contenido y no todas ellas confirman con exactitud los argumentos brindados en el escrito inicial; pues mientras por un lado, el señor Carlos Gabriel Mardones, ex profesor de tenis de, expresó que “ese campeonato [refiriéndose al de Mendoza] era clasificatorio para el Sudamericano y que tenía las mejores chances de clasificar por posición porque estaba entre los mejores tres de la Argentina en su categoría” (confr. fs. 144/vta.); por el otro, el señor Luis Fernando Siles Ruiz, ex entrenador del menor, manifestó que “Juan Martín debía viajar a Mendoza a jugar un torneo COSAT [Confederación Sudamericana de Tenis] y de que de ese torneo dependía para viajar al mundial representando a Argentina”, [.] que fue el número dos del país en ese momento y que estaba cerca y preclasificado para participar en el mundial por la clasificación que tenía” (confr. fs. 145/vta.). A su vez, el señor Sebastián Gonzalo Vázquez Martínez, secretario administrativo de la Asociación Salteña de Tenis, declaró que se trataba de “un torneo Nacional Grado 1 [.]. [Que] de haber ganado el torneo y que por los puntos que tenía más los puntos que le darían por haber participado en ese torneo, clasificaría para participar en el torneo mundial al cual solo asisten los tres o cuatro mejores ranqueados en la Argentina en cada categoría” (confr. fs.146/vta.).

A ello cabe añadir que del artículo de la página oficial de la Asociación Argentina de Tenis (documentación reservada en Secretaria) surge que el torneo de Mendoza adjudicaba el título de la Copa Argentina, la que se discutía entre los menores; que se trataba de un campeonato junior internacional organizado por dicha asociación y validado por el Circuito COSAT y, a su vez, que entregaba puntos para el ranking mundial.

De ahí que si bien puede tenerse por acreditado que el menor se encontraba entre los primeros puestos del rango argentino y, asimismo, que el referido torneo de tenis “Vendimia” que se llevó a cabo en la ciudad mendocina otorgaba un puntaje para acceder al mundial, no quedó confirmado si resultaba clasificatorio en forma directa para el campeonato de tenis mundial o, por el contrario, que solo otorgaba puntos para una eventual clasificación. Inclusive, de los artículos periodísticos que en copia se reservan en Secretaria se constata que en fecha posterior al torneo de Mendoza pero durante el año 2013, continuó jugando torneos del circuito COSAT y llegó a la final del campeonato sudamericano perdiendo en esa instancia (confr. artículos periodísticos de internet reservados en Secretaria en sobre 2/18).

Pues bien, aún con las precisiones probatorias efectuadas precedentemente, lo cierto es que el menor, de 14 años de edad al momento del hecho, tenía la expectativa de participar del torneo de tenis Vendimia que otorgaba puntos para el ranking mundial de su categoría; y que perdió esa chance ante la cancelación del vuelo de Aerolíneas Argentinas y el incumplimiento de la compañía de ofrecerle una alternativa de transporte.

En consecuencia, teniendo en cuenta la aflicción y desilusión que debió haber atravesado por la circunstancia de perderse la oportunidad de participar de la Copa Vendimia, con lo que implica el esfuerzo y sacrificio de entrenar y prepararse tanto física como anímicamente para esas competiciones y estilo de vida, se estima justo condenar a Aerolíneas Argentinas S.A.al pago de la suma de $30.000 (pesos treinta mil) en concepto de daño moral justipreciada a la fecha de la presente sentencia, en el plazo previsto en la resolución de primera instancia por no haber sido materia de agravio, esto es, dentro de los veinte (20) días de quedar firme y consentido el decisorio, bajo apercibimiento de que si no lo hiciera en ese plazo, se le adicionaran los intereses a la tasa activa cartera general (préstamos) nominal anual vencida a treinta días del Banco de la Nación Argentina desde el vencimiento del plazo señalado y hasta la fecha de su efectivo pago. b) Que por el contrario, corresponde desestimar el rubro daño moral solicitado a favor del señor. Su rechazo se debe a que por el carácter directo y personal del agravio moral la legitimación para su reclamo es, en principio, solo del damnificado directo, salvo caso de muerte (López Herrera, Edgardo, “Teoría General de la Responsabilidad Civil”, Lexis Nexis, Buenos Aires, 2006, págs. 188-191).

Es que apreciando que las consecuencias no patrimoniales indemnizables son la violación de los derechos personalísimos de la víctima, su integridad personal, su salud psicofísica, sus afecciones espirituales legítimas y las que resulten de las interferencias en su proyecto de vida, el reclamo solo puede ser ejercido por el titular del derecho, es decir por la propia víctima, iure propio (Alterini, Jorge H., “Código Civil y Comercial Comentado – Tratado Exegético, Ed. Thomson Reuters La Ley, Buenos Aires 2015, Tomo VIII, págs. 243-247).

Así, el artículo 1741 del Código Civil y Comercial de la Nación -siguiendo el lineamiento ya sentado por el art.1078 del Código Civil, ley 17.711- se refiere a que la legitimación activa para reclamar las consecuencias no patrimoniales es de titularidad del damnificado directo, salvo si del hecho resulta su muerte o sufre gran discapacidad, estando facultados también, y según las circunstancias, sus ascendientes, descendientes, cónyuge, y quienes convivían con aquel recibiendo trato familiar ostensible (confr., en análogo sentido, Corte Suprema de Justicia de la Nación en la causa “Lima, Maira Joana y otros c/ Agon, Alfredo; Sastre, María Patricia y otros s/daños y perjuicios” , sent. del 5/09/2017 (Fallos: 340:1185) en la que se remitió al dictamen del Procurador General de la Nación por compartir sus fundamentos y esta Sala I en “Jenefes, Guillermo Raúl c/ Google Inc. s/ daños y perjuicios”, sent. del 16/04/2018).

4. Que a su turno, no tendrá acogida el planteo de la actora para que se aplique una sanción por daño punitivo, con sustento en lo argumentado en el considerando 2 del presente voto acerca de que el contrato de transporte aéreo se rige por su normativa específica: el Código Aeronáutico -y normas reglamentarias- para vuelos de cabotaje o internos y el Convenio de Montreal de 1999 para aquellos supuestos de transporte internacional.

A mayor abundamiento, cabe señalar que el daño punitivo establecido en el art. 52 bis de la ley defensa del consumidor es un mecanismo de tutela preventiva consistente en un castigo patrimonial que se impone con la finalidad de disuadir futuros comportamientos antisociales, o dicho de otro modo, conductas dañinas inadmisibles socialmente. En tal sentido, ha sido caracterizado como “sumas de dinero que los tribunales mandan a pagar a la víctima de ciertos ilícitos, que se suman a las indemnizaciones por daños realmente experimentados por el damnificado, que están destinados a punir graves inconductas del demandado y a prevenir hechos similares en el futuro” (Pizarro, Ramón, “Daños punitivos”, en “Derecho de daños”, Segunda Parte, La Rocca, Buenos Aires 1993, p.291/292); por lo que requiere para su procedencia un factor de atribución subjetivo de responsabilidad que demuestre un grave menosprecio; conductas mal intencionadas o que incurran en extrema negligencia que pudieran causar serios daños; una visible indiferencia para con los derechos de los consumidores y usuarios; culpa grave y/o eventualmente dolo (confr. Stiglitz, Rubén S. y Pizarro, Ramón D., “Reformas a la ley de defensa del consumidor”, L.L. 2009-B, 949). Su propósito es netamente sancionatorio, adquiriendo trascendencia en aquellos casos en que el responsable causó un daño a sabiendas de que el beneficio que obtendría con la actividad nociva superaría el valor que debería eventualmente desembolsar en concepto de indemnización de daños (Picasso, Sebastián, “Ley de Defensa del Consumidor comentada y anotada”, La Ley, Buenos Aires 1999, tomo I, p. 593 y ccdtes).

Consecuentemente, aún si se aplicara en forma subsidiaria la ley 24.240 al presente caso, no prosperaría la aplicación de esta multa, en tanto no se acreditó un accionar doloso o de culpa grave de la demandada, como así tampoco una grosera negligencia que redunde en un menosprecio a los derechos de terceros.

5.Que corresponde ahora precisar que si bien no fue materia de agravio la reparación del daño material, esto es, la obligación de la demandada de restituir el precio del pasaje Salta-Mendoza-Salta, sí lo fue la modalidad de su devolución, en tanto el magistrado ordenó el reintegro a la tarifa que se encuentre vigente en oportunidad del pago sin otra especificación, mientras que la actora solicitó el reembolso del valor actualizado del pasaje comprado en temporada alta de Semana Santa.

Al respecto, cabe adelantar que el planteo de la accionante tendrá acogida, pues la suma de dinero que una persona debe abonar para comprar un pasaje aéreo en temporada baja es considerablemente menor que en temporada alta y, en el caso concreto, el señor compró el pasaje aéreo para su hijo en fecha 16 de marzo de 2013 para volar en el tramo Salta-Mendoza el día 2 de abril y el regreso Mendoza-Salta para el 7 de abril (confr. pasaje original reservado en Secretaria); y apreciando que el calendario del año 2013 para ese período quedó estableció de la siguiente manera: día no laborable, jueves 28 de marzo -Jueves Santo-, y feriados inamovibles, viernes 29 de marzo -Viernes Santo-; lunes 1 de abril -feriado puente turístico-, y martes 2 de abril -día del veterano y de los caídos en la Guerra de Malvinas- (ley 27.399 y los decretos 1584/2010 y 1585/2010), resulta válido inferir que el precio pagado por la actora lo fue a tarifa de temporada alta de Semana Santa.

En consecuencia, Aerolíneas Argentinas deberá reintegrar a la actora el valor del pasaje aéreo Salta-Mendoza-Salta a tarifa actualizada en oportunidad del pago para temporada alta de Semana Santa; advirtiéndose que la suma de $ 3.551,10 -valor histórico por el que se adquirió el pasaje y que fue dado en pago por la accionada mediante depósito judicial, sin haberse colocado a plazo fijo (confr. fs.64)- deberá ser tenida en consideración para su deducción del pago íntegro que corresponda de acuerdo al alcance recién mencionado.

Y en cuanto al plazo para el pago al no haber sido materia de agravio del recurso de apelación de ninguna de las partes, corresponde estarse a lo previsto en la sentencia de primera instancia, esto es, dentro del plazo de veinte (20) días de quedar firme y consentido el decisorio.

6. Que, por último, respecto a la imposición de costas de primera instancia, y el fundamento invocado en el memorial de agravios de Aerolíneas Argentinas (fs. 224/225 y vta.) en el sentido de que no correspondía que sean a su cargo, en tanto la demanda había prosperado solo en forma parcial, adelanto que a mi criterio dicha queja debe ser desestimada.

Es que respecto a la imposición de los gastos causídicos, al tratarse de un juicio donde se discutió la responsabilidad civil de la demandada, resulta de aplicación la jurisprudencia reiterada que hace soportar la totalidad de las costas al responsable, aun cuando la demanda prospere por sumas menores a las reclamadas o algunos de los renglones no fueron acogidos, porque en esa inteligencia se sostiene que, como las costas forman parte de la indemnización y su cuantía es acorde al monto de la condena (excluidos los rubros desestimados), es a la emplazada a quien debe imponérsele estos accesorios (CNCiv., Sala A, “Perichon, Facundo Ariel c/ Transportes 22 de Septiembre S.A.C.”, sent. del 8/10/2007; esta Cámara antes de su división en Salas en “Delgado Hugo Alberto c/ U.N.Sa. – Ing. Yazlle Lucio – Martín de Lucardi M. s/ sumario-daños y perjuicios”, sent. del 9/05/2008, “González de Gómez y Longarte Ángel Amadeo c/ Transportadora de Gas del Norte S.A. s/ Daños y Perjuicios”, sent. del 10/05/2010; y esta Sala I en “Cerusico, Ángel Ricardo c/ Estado Nacional – Ministerio de Defensa y otros s/ daños y perjuicios”, sent. del 17/10/2017, entre otros).

7.Que en cuanto a la imposición de costas de la Alzada al no existir razones que aconsejen apartarse del principio objetivo de la derrota en juicio, corresponde imponerlas a la accionada (art. 68, primer párrafo del CPCCN).

8. Que en virtud de lo expuesto, me pronuncio por: (I) hacer lugar de manera parcial al recurso de apelación deducido por la actora a fs. 213, modificar con igual alcance la resolución de fecha 29 de diciembre de 2017 (fs. 205/212 y vta.) y, en consecuencia, (1) condenar a Aerolíneas Argentinas S.A. a pagar la suma de $30.000 (pesos treinta mil) en concepto de daño moral a favor de, justipreciada a la fecha de la presente sentencia, en el plazo de veinte (20) días de quedar firme y consentido el decisorio, bajo apercibimiento de que si no lo hiciera dentro de ese plazo, se le adicionaran los intereses a la tasa activa cartera general (préstamos) nominal anual vencida a treinta días del Banco de la Nación Argentina desde el vencimiento del plazo señalado y hasta la fecha de su efectivo pago; (2) rechazar el daño moral solicitado a favor del señor; (3) desestimar el pedido de aplicación de daño punitivo; y (4) condenar a la demandada a reintegrar a la actora el valor del pasaje aéreo Salta-Mendoza-Salta a tarifa actualizada en oportunidad del pago para temporada alta de Semana Santa; advirtiéndose que la suma de $ 3.551,10 que se encuentra en depósito judicial deberá ser tenida en consideración para su deducción del pago íntegro que corresponda, dentro del plazo de veinte (20) días de quedar firme y consentido el decisorio; (II) rechazar el recurso de apelación interpuesto por el apoderado legal de Aerolíneas Argentinas S.A. a fs. 215 y, en consecuencia, confirmar que las costas de primera instancia son a cargo de la demandada; e (III) imponer las costas de la Alzada a la vencida (art. 68, primer párrafo del CPCCN). ASI VOTO.

A idéntica cuestión el Dr.Alejandro Augusto Castellanos dijo:

1. Comparto la solución propiciada por el colega que lidera el acuerdo en virtud de los solventes fundamentos que guían su criterio, con la salvedad de la procedencia de la indemnización del daño moral.

2. En tal sentido, y como bien se argumentó en el considerando 2 del voto precedente, rigen en el Derecho Aeronáutico los principios de autonomía e integralidad, bases sobre las que se fundamentó el decreto del Poder Ejecutivo Nacional n° 565/08 para vetar la decisión legislativa de que esta rama del derecho pudiera ser alcanzada por la ley de defensa del consumidor 24.240.

En consecuencia, el contrato de transporte aéreo para vuelos de cabotaje o internos se encuentra regulado por su normat iva específica; el Código Aeronáutico, normas reglamentarias y, subsidiariamente, por el Código Civil y Comercial de la Nación.

3. Que respecto al daño moral, el citado código de la materia omite su previsión, por lo que para el caso concreto y apreciándose que el hecho tuvo lugar con anterioridad a la vigencia de la ley 26.997, cabe estarse a las disposiciones del Código Civil -ley 17.711-. Así, tratándose de un incumplimiento contractual, la responsabilidad de la aerolínea y la extensión del resarcimiento se rigen por lo previsto en el artículo 522, en tanto el artículo 1078 contempla los supuestos de responsabilidad extracontractual.

En ese sentido, se ha dicho que para que corresponda imponer una sanción al causante del daño moral es menester que se haya obrado con la maligna intención de producir ese daño, es decir, se requiere del factor de atribución subjetivo dolo, lo que conduce a excluir de este ámbito a los hechos meramente culposos, carentes de intención maliciosa. Es que es un presupuesto de la reparabilidad del agravio moral que haya sido causado por el deudor, o más precisamente, que sea el dolo de éste la causa eficiente del daño (Llambías, Jorge J. “Código Civil Anotado.Doctrina -Jurisprudencia”, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1989, Tomo II-A, págs. 177-183).

Pues bien, apreciándose que en el proceso la actora no logró demostrar que el incumplimiento del contrato de transporte se debió a un accionar doloso e intencionado de la compañía aérea, resulta improcedente la indemnización del rubro daño moral; máxime porque su resarcimiento en materia contractual ha de ser interpretado restrictivamente. LO QUE ASÍ VOTO.

A idéntica cuestión el Dr. Renato Rabbi-Baldi Cabanillas dijo:

Que más allá de que es claro que la demandada no obró con dolo, no es menos diáfano su incumplimiento de proveer las alternativas previstas por el artículo 12 de la resolución n° 1532/98 de Transporte Aéreo -sin la reforma introducida por la resolución n° 203/13 de la Administración Nacional de Aviación Civil- ante la contingencia de autos, tal y como se señala en el voto que lidera el acuerdo, en especial en el considerando 3.3.

En tales condiciones, en orden a evaluar la procedencia o no del daño moral impetrado por la actora, resulta preciso recordar que éste tiene carácter resarcitorio y no punitorio o sancionatorio -criterio de la doctrina mayoritaria con la conocida y prácticamente solitaria disidencia de Llambías- y que, en cuanto respecta al factor de atribución subjetivo en la responsabilidad contractual, éste puede ser la culpa o el dolo (Belluscio, Augusto C. -director-, Zannoni, Eduardo A. -coordinador-, “Código Civil y leyes complementarias, Comentado, Anotado y Concordado”, Astrea, Buenos Aires, 1979, Tomo II, págs. 729-734).

La diferencia entre la responsabilidad extracontractual y contractual es que en ésta última el daño moral no se presume y para su procedencia el juez debe apreciar aquel con especial con estrictez y rigor (recuérdese que el citado art.522 del Código Civil -ley 17.711- faculta al juez a condenar al responsable a la reparación del agravio moral, de acuerdo con la índole del hecho generador de la responsabilidad y las circunstancias del caso), tanto en lo que concierne a la parte incumplidora, como en la apreciación de las repercusiones que pudo generar y que, ciertamente deben trascender de las inherentes a todo genérico incumplimiento y a las simples molestias, inquietudes y desasosiegos a que da lugar (Trigo Represas, Félix A., López Mesa, Marcelo J., “Tratado de la Responsabilidad Civil”, La Ley, Buenos Aires, 2011, Tomo II, pág. 161-165, con cita del fallo de Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal, Sala I, en “Samelanski, María c/ Dinar Líneas Aéreas S.A.”, sent. del 26/06/2001, cita JA 2001-IV, 362, en el que se responsabilizó a la línea aérea por el daño moral sufrido por un pasajero a causa de la pérdida de su equipaje, el cual contenía remedios oncológicos). A ello corresponde añadir que con la sanción del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación -ley 26.997- el artículo 1716 refuerza la unidad del fenómeno resarcitorio, en tanto dispone que procede la indemnización ya sea porque se incumple una obligación preexistente; ya porque no se respeta el principio de que nadie puede dañar a otro y, pese a que claramente se trata de causas distintas, lo que se busca es reforzar la noción de que lo que interesa a la función resarcitoria de la responsabilidad no es solo castigar un hecho ilícito, cuanto reparar un daño, esto es, conceder una indemnización a la víctima (Rivera, Julio César, Medina Graciela -directores-, Esper Mariano -coordinador-, López Herrera, Edgardo, “Código Civil y Comercial de la Nación Comentado”, La Ley, Buenos Aires, 2014, Tomo IV, págs.1012-1013).

En consecuencia, estimo procedente el daño moral reclamado a favor de, en los términos y con el alcance que se da en el citado voto del Dr. Ernesto Solá, a cuyos argumentos y conclusiones me remito en razón de brevedad. TAL ES MI VOTO.

En virtud del resultado de la votación, se RESUELVE:

(I) HACER LUGAR DE MANERA PARCIAL al recurso de apelación deducido por la actora a fs. 213, MODIFICAR con igual alcance la sentencia de fecha 29 de diciembre de 2017 (fs. 205/212 y vta.) y, en consecuencia, (1) CONDENAR a Aerolíneas Argentinas S.A. a pagar la suma de $30.000 (pesos treinta mil) en concepto de daño moral a favor de , justipreciada a la fecha de la presente sentencia, en el plazo de veinte (20) días de quedar firme y consentido el decisorio, bajo apercibimiento de que si no lo hiciera dentro de ese plazo, se le adicionaran los intereses a la tasa activa cartera general (préstamos) nominal anual vencida a treinta días del Banco de la Nación Argentina desde el vencimiento del plazo señalado y hasta la fecha de su efectivo pago; (2) RECHAZAR el daño moral solicitado a favor del señor; (3) DESESTIMAR el pedido de aplicación de daño punitivo; y (4) CONDENAR a la demandada a reintegrar a la actora el valor del pasaje aéreo Salta-Mendoza-Salta a tarifa actualizada en oportunidad del pago para temporada alta de Semana Santa; advirtiéndose que la suma de $ 3.551,10 que se encuentra en depósito judicial deberá ser tenida en consideración para su deducción del pago íntegro que corresponda, dentro del plazo de veinte (20) días de quedar firme y consentido el decisorio; (II) RECHAZAR el recurso de apelación interpuesto por el apoderado legal de Aerolíneas Argentinas S.A. a fs. 215 y, en consecuencia, confirmar que las costas de primera instancia son a cargo de la demandada; (III) IMPONER las costas de la Alzada a la vencida (art. 68, primer párrafo del CPCCN).

REGISTRESE, notifíquese, publíquese en los términos de las Acordadas de la C.S.J.N 15 y 24 del 2013 y oportunamente devuélvase.