Accidente de tránsito: ambos conductores resultan responsables en forma concurrente, pues debieron haberse visto mutuamente

Partes: Rossi Irribarren María Julia c/ Beltramo Mauro José y Otros s/ ordinario

Tribunal: Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de Rafaela

Sala/Juzgado: 5ta. circ.

Fecha: 30-ago-2018

Cita: MJ-JU-M-114755-AR | MJJ114755 | MJJ114755

Ambos conductores resultan responsables en forma concurrente, pues no habiendo obstáculos que obstruyeran la visión, debieron haberse visto mutuamente, y por lo tanto actuar en consecuencia. Cuadro de rubros indemnizatorios.

Sumario:

1.-Corresponde responsabilizar en forma concurrente a ambos conductores, pues uno de ellos no frenó al llegar a la encrucijada y solo realizó una maniobra, al orientar su conducido hacia la izquierda, la que por ser tardía no evitó el impacto y el conductor del ciclomotor, si bien arribó al cruce por la derecha había perdido su prioridad de paso por el cartel de ‘Pare’ (art. 41 inc. a de la Ley 24.449) ubicado en la vereda por donde venía transitando y tampoco frenó (ausencia de marcas de frenado), por lo cual ninguno de los conductores tenía dominio de su conducido acorde a las circunstancias.

Fallo:

En la ciudad de Rafaela, a los 30 días del mes de agosto del año dos mil dieciocho, se reúnen en Acuerdo Ordinario los señores Jueces de la Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de la Quinta Circunscripción Judicial, Dres. Beatriz A. Abele, Alejandro A. Román y Lorenzo J. M. Macagno, para resolver los recursos de nulidad y de apelación interpuestos por la parte actora y codemandada y el recurso de apelación deducido por los demandados y citada en garantía, contra la sentencia dictada por el señor Juez de Primera Instancia de Distrito en lo Civil y Comercial de la Segunda Nominación de esta ciudad, en los autos caratulados: “Expte. N° 152 – Año 2017 – ROSSI IRRIBARREN, María Julia c/ BELTRAMO, Mauro José y Otros s/ ORDINARIO”.

Dispuesto el orden de votación, en coincidencia con el estudio de la causa resulta: primera, Dra. Beatriz A. Abele; segundo, Dr. Alejandro A. Román; tercero, Dr. Lorenzo J. M. Macagno.

Acto seguido el Tribunal se plantea las siguientes cuestiones:

1era.: ¿Es nula la sentencia apelada?

2da.: En caso contrario ¿es ella justa?

3ra.: ¿Qué pronunciamiento corresponde emitir?

A la primera cuestión, la Dra. Beatriz A. Abele dijo:

No habiendo sido sostenido en la Alzada los recursos de nulidad interpuestos por la parte actora y el codemandado Ezequiel Frasnelli conjuntamente con el de apelación, y no advirtiendo vicio alguno que justifique la declaratoria nulificatoria de oficio, voto por la negativa.

A esta misma cuestión, los Dres. Alejandro A. Román y Lorenzo J. M. Macagno dijeron que por idénticos fundamentos votaron asimismo por la negativa a esta primera cuestión.

A la segunda cuestión, la Dra. Beatriz A.Abele dijo:

Que el Juez de Primera Instancia de Distrito en lo Civil y Comercial de la Segunda Nominación de esta ciudad dictó sentencia haciendo lugar a la demanda interpuesta por María Julia Rossi Irribarren y condenando solidariamente a los accionados Mauro José Beltramo, Hugo Beltramo, Marta María Beltramo, Ezequiel Fernando Frasnelli y citada en garantía “Sancor Cooperativa de Seguros Limitada”, ésta última hasta el límite de su cobertura, a pagar dentro del término de diez días de cobrar firmeza dicho fallo, a la actora la suma de $ 221.592,03, en concepto de daños y perjuicios, por los rubros acogidos, con más intereses, desde la fecha del hecho dañoso y hasta su efectivo pago. Impone las costas a los vencidos y difiere la regulación de honorarios (fs. 534 a 539 vto.).

Para así resolver argumenta en el sentido que expongo a continuación.

En primer lugar, manifiesta que la ley aplicable al caso que nos ocupa es la vigente al momento de ocurrencia del hecho dañoso.

Luego expresa que tiene relevancia en el presente debate el análisis de la cuestión prejudicial penal suscitada con relación a los codemandados Mauro Beltramo y Ezequiel Frasnelli, los que fueran sobreseídos en la causa penal. El primero por no encontrar elementos suficientes para dictar el auto de procesamiento y el segundo, luego de ser procesado y elevado a juicio el proceso, se lo sobreseyó por prescripción de la acción penal (fs. 298 y 381). Por ello, afirma que el debate en esta sede no encuentra ningún tipo de retaceo, ello sin perjuicio de la valoración que se haga en sede civil de las pruebas trasladadas de aquél.

Manifiesta que María Julia Rossi Irribarren es una tercera trasladada por Frasnelli en uno de los vehículos siniestrados.

Afirma que ambos rodados (el automóvil y la motocicleta) constituyen cosas riesgosas en los términos del art. 1.113 del C.C.y el sistema de exoneración de responsabilidad acreditando la culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder.

Dice que es evidente que en ese sentido se orientan las defensas de los coaccionados: Mauro, Hugo y Marta Beltramo indican que el Corsa fue embestido por la moto, la que además hizo caso omiso al cartel de “Pare” ubicado en la intersección sobre la calle en la que circulaba; en cambio Frasnelli endilga al conductor del Corsa exceso de velocidad, desatención al conducir y calidad de embistente.

A continuación analiza los alcances del “hecho de tercero”, y citando jurisprudencia de la C.S.J.N., manifiesta que la mera invocación del hecho de un tercero resulta ineficaz para lograr la exención de responsabilidad si no se configuran los extremos propios del caso fortuito, que atañen a la imprevisibilidad e inevitabilidad del hecho (art. 514 del C.C.).

Pasa luego a analizar la prueba arrimada a la causa, señalando especialmente las diferencias detectadas entre las dos periciales mecánicas, una realizada en sede penal y la otra en esta sede. Finalizado dicho examen, concluye que el hecho de que los conductores se hayan divisado recíprocamente en forma previa al accidente, la existencia de un cartel con clara advertencia de parar y las discrepancias que en orden a las velocidades de ambos vehículos surgen de las pruebas, lo llevan a tener por determinado que en el acaecimiento del siniestro no se corrobora la circunstancia de imprevisibilidad e inevitabilidad que señala la Corte, pues una actitud prudente en ambos conductores hubiera evitado el accidente o al menos menguado sus consecuencias dañosas. Por ello es que afirma que deben responder ambos conductores en la forma pretendida por la parte actora.

Con relación a los codemandados Hugo Beltramo y Marta María Beltramo, explica que fueron indicados como sujetos pasivos de la acción en virtud de ser titulares dominiales del automóvil Corsa, y provoca que se extienda a su respecto la responsabilidad por el hecho dañoso en virtud de lo normado en el art.1.113 del C.C. conforme su calidad de dueños.

Respecto a la citada en garantía, “Sancor Cooperativa de Seguros Ltda.”, hace extensiva la responsabilidad, en la medida del seguro, en base al deber de indemnidad que pesa sobre ella en su carácter de aseguradora del automóvil involucrado en el siniestro.

A continuación pasa a evaluar los rubros reclamados en la demanda a la luz de la prueba rendida comenzando por expedirse respecto del daño emergente, el que tiene por probado y lo cuantifica en $ 16.506,03.

Dice, respecto del reclamo de indemnización por daño emergente, que debe comenzarse por valorar la ponderación integral de la situación de la actora, aclarando que en autos solo se cuenta con algunos elementos. Especifica que al momento del accidente, María Julia Rossi Irribarren contaba con 23 años de edad, era soltera, empleada en situación de irregularidad, vivía con sus padres, no constando elementos que ilustren su situación educativa y cultural, ni tampoco se aportaron datos probatorios sobre el monto de sus ingresos a la época del accidente. Agrega que en ese orden de ideas, considerando el porcentaje de incapacidad del 26%, el monto del salario mínimo vital y móvil, el que a la fecha del siniestro ascendía a $ 1.440 y los años restantes de vida laborativa útil (37), estima el rubro en la suma de $ 180.086.

Rechaza la pretensión de indemnización por pérdida de chance por el limitado desenlace probatorio en este sentido.

Hace lugar a la petición de indemnización por daño moral, el que cuantifica en la suma de $ 25.000.

En cuanto al daño estético manifiesta que se carece de elementos probatorios que permitan desentrañar su existencia, extensión y cuantificación, lo que impone su rechazo.

Fija las intereses a aplicar a los rubros reconocidos en la tasa que utiliza el B.N.A.en operaciones de descuento de documentos a treinta días (tasa activa), sin capitalizaciones parciales, siguiendo para ello el lineamiento jurisprudencial sentado por la Cámara de Apelaciones Nacional Civil en Pleno “Samudio de Martínez, Ladislaa c/ Transportes Doscientos Setenta S.A. s/ Daños y Perjuicios” , los que se calcularán desde la fecha del siniestro y hasta el efectivo pago.

Aplica el principio de vencimiento e impone las costas a los demandados y a la citada en garantía, dejando aclarado que la responsabilidad de las coaccionadas será solidaria (art. 1.109 del C.C.).

Contra dicho fallo se alzan la parte actora (fs. 540) y el codemandado Ezequiel F. Frasnelli (fs. 543) interponiendo sendos recursos de nulidad y apelación, los que son concedidos a fs. 541 y 547 respectivamente. Por su parte, los coaccionados Mauro Beltramo, Hugo Beltramo y Marta María Beltramo interponen recurso de apelación a fs. 545, el que es concedido a fs. 547.

Ya radicados ante este Tribunal los presentes autos, expresa agravios la parte actora (fs. 559 a 562).

En dicho escrito dice agraviarse porque el A-quo ha rechazado la reparación por pérdida de chance por considerar erróneamente que existe un limitado desenlace probatorio. Argumenta en favor de su postura que la reparación del daño debe ser integral y plena, por ello se ha reconocido la perdida de chance como rubro resarcible, en tanto importa la frustración en las expectativas de la vida, producto en este caso de las lesiones psicofísicas padecidas por la actora, que han conmovido su estructura corporal natural, quedando condicionada en el desempeño de su vida diaria.

Define el concepto de pérdida de chance a través de una cita jurisprudencial. Y detalla que la actora, contaba al momento del siniestro, con 23 años de edad y era una persona absolutamente sana.En cambio ahora padece una daño físico, consecuencia del accidente, que al decir del perito es un daño consolidado, permanente que importa una incapacidad del 26% de la totalidad física, que en dicha importante minusvalía condiciona la existencia toda de la actora (laboral, de recreación o esparcimiento, de actividades físicas, etc.).

También se agravia porque sin mayores explicaciones el Sentenciante ha decidido acoger el rubro daño moral por una suma tan mezquina y sustancialmente inferior a la pretendida en la demanda, representando la cuarta parte de la estimada en ésta.

Agrega que el exiguo importe concedido por el arbitrio del Juzgador no resulta suficientemente satisfactorio, ya que no logra compensar con sufic iencia el importante daño sufrido por la actora. No contempla el momento dramático del accidente, ni el dolor físico sufrido, ni su gravosa fractura, ni el sometimiento a la intervención quirúrgica, ni la implantación de material artificial para consolidar la fractura, ni el tiempo de rehabilitación, ni la minusvalía sobreviniente, ni las secuelas que la marcarán el resto de sus días. En cuanto a las secuelas menciona disbasia por acortamiento de su miembro inferior izquierdo; una cicatriz de 9 cm a nivel de la cadera y otra de 4 cm en el tercio medio del muslo izquierdo, con deformidad de las partes blandas de la cadera, lo cual sin dudas la condiciona al momento de lucir un traje de baño; deformidad en la clavícula y desviación del tabique nasal. Añade que todas esas afecciones son visibles y claramente perjudican su imagen y conmocionan su espíritu.Sostiene que todo ello amerita una mayor compensación que la determinada en el fallo.

Expresa que además de todo ello, como consecuencia del accidente sufrido, la actora ha perdido el trabajo, lo que sin dudas ha afectado su espiritualidad, lo cual dice no fue sopesado por el Sentenciante.

Insiste que la asignación pecuniaria determinada por el A-quo para satisfacer el daño moral no es suficiente ni integral ni alcanza a compensar la magnitud del sufrimiento, máxime cuando se tiene en cuenta que éste perdurará durante toda la vida de la actora.

Continúa expresando que se agravia porque en baja instancia se desestimó el daño estético, el que si bien no fue reclamado en forma autónoma, lo fue como aspecto a considerar al momento de valorar el daño moral o extrapatrimonial.

Manifiesta que en el caso que nos ocupa, no hay dudas que la accionante ha sufrido daño en su imagen e integridad física (renquera, cicatrices apreciables y tabique nasal desviado).

Finalmente hace reserva de derechos y solicita se revoque la decisión elevada en lo que fuera materia de agravios.

A fs. 565 a 567 vto.el codemandado Frasnelli contesta los agravios y expresa los propios.

En primer lugar descalifica los agravios expuestos por la parte actora, calificándolos de improcedentes dado que el Sentenciante falló acorde a las constancias de autos y a derecho.

A continuación expresa sus propios agravios.

Se queja porque en la sentencia en crisis se lo ha considerado también culpable del siniestro y por ende, lo condena conjuntamente con los demás demandados como responsable a abonar los rubros que detalla.

Reprocha al Juzgador no haber realizado un correcto análisis de la prueba obrante en autos, que de haber evaluado la existencia de pruebas, su parte habría sido desvinculada, por lo que su decisión deviene arbitraria violando los principios constitucionales, como el debido proceso, igualdad ante la ley, etc.

Se agravia porque el Sentenciante ha considerado como fundamental el hecho de que ambos conductores se divisaron recíprocamente antes del accidente, la existencia del cartel que ordenaba parar y las discrepancias en cuanto a la velocidad según las probanzas y que una actitud prudente hubiera evitado o menguado sus consecuencias dañosas; y en cambio, no tuvo en cuenta que a fs. 229, su parte expresa que vio al automóvil salir de la estación de servicios a gran velocidad, cuando él ya se encontraba en la encrucijada.

Se agravia porque no se ha tenido al automóvil como quien embiste, según lo acreditó la pericial mecánica realizada en sede civil. Respecto de la pericial concretada en sede penal, fue impugnada por su parte por ser insostenible y contradictoria con los elementos colectados en autos.

Se agravia también porque el Juez de grado ha ignorado que tanto su parte como su acompañante (actora en autos), han declarado que detuvo la marcha de la motocicleta al llegar a la Avda. E.Salva, para luego continuar como lo indica la ley.

Agrega que el Inferior se equivoca cuando afirma que ambos conductores son culpables porque los dos aceleraron en la encrucijada, lo que asegura es insostenible dada la velocidad que llevaba el automóvil y la motocicleta tenía prioridad de paso.

Remite a la pericial realizada en esta sede.

Añade que su parte se vio sorprendida por Beltramo que, contrariamente a lo exigido por la ley, conduce a excesiva velocidad, con imprudencia, negligencia y haciendo caso omiso al tránsito. De ello extrae que su parte no solo invocó el hecho de un tercero sino que demostró que se configuraron los extremos propios del caso fortuito que atañe a la imprevisibilidad.

Por último se agravia porque se sostuvo en el fallo revisado, que la documental que acredita el pago de indemnización por parte de “Sancor Cooperativa de Seguros Ltda.” no fue reconocida en autos. Explica que la misma fue presentada por su parte como demostrativa de que la aseguradora del automóvil, al abonar según requerimiento al efecto, ya había evaluado la culpabilidad de su asegurado (Beltramo).

Finalmente solicita se revoque la sentencia en cuanto hace coresponsable a su parte del siniestro.

A fs. 570 a 571 expresa su propios agravios los codemandados Mauro, Hugo y Marta Beltramo y la citada en garantía, y contesta los agravios expuestos por el co-accionado Frasnelli y por la actora.

Dice agraviarse porque el Inferior ha condenado a ambos codemandados sin haber analizado la responsabilidad que le cabe a cada uno de los protagonistas del ilícito.Siguiendo ese orden de ideas, señala que del sumario penal surge que Beltramo no tiene responsabilidad alguna en la producción del siniestro, y que según la pericia realizada inmediatamente después del accidente, se extraen datos que el A-quo ha desconocido, como por ejemplo, que Frasnelli no respetó el cartel de “Pare”, que la velocidad del vehículo conducido por Beltramo era de 30 km mientras que la de la moto era de 52,9 km; y que quien embiste es la motocicleta.

Agrega que en sumario penal, Beltramo fue sobreseído en base a las pruebas colectadas, en cambio Frasnelli lo fue por el transcurso del tiempo. Asegura que la situación procesal de uno y otro no es la misma, y que de dichas actuaciones surge que la situación procesal de ambos imputados no es la misma.

Afirma que no hay dudas que del sumario penal surge que la responsabilidad del hecho recae sobre Frasnelli, quien al igual que la propia actora reconocen haber visto al automóvil salir de la Estación de Servicio, por lo que tendría que haber detenido la motocicleta, más teniendo en cuenta la señalización.

También se agravia porque asegura que el Sentenciante cuantifica los daños en base a una pericia, impugnada, sobre la cual nada se dijo, limitándose a hacer un cálculo matemático para determinar los rubros de condena.

A continuación, contesta los agravios expresados por el codemandado Frasnelli y por la actora, propiciando su rechazo.

A fs. 574 a 575, Frasnelli contesta los agravios expuestos por los coaccionados Mauro, Hugo y Marta Beltramo y por la citada en garantía, contradiciendo las razones en los mismos expresadas y solicitando su rechazo.

La parte actora contesta los agravios de los demandados a fs.577/578 y 579/581 resistiendo los fundamentos expresados y solicitando no se haga lugar a los mismos.

En este estado pasan los autos a resolución.

Ingreso al análisis de los recursos.

Dado el contenido de los agravios, en honor a la brevedad, y para evitar repeticiones, los trataré en forma conjunta.

En primer lugar entiendo conveniente, analizar las periciales mecánicas realizadas en sede penal (fs. 282 a 292) y la concretada en esta sede (fs. 472 a 481).

Las mismas no coinciden entre sí respecto de las velocidades imprimidas a los rodados al momento de la colisión, el lugar de impacto y el vehículo que embiste y el embestido. Luego de una lectura detenida de ambos informes; y, de la observación del croquis elaborado en sede prevencional (fs. 77) y de las fotografías cuyas fotocopias color se encuentran glosadas a fs. 462 a 471 y 476, estoy persuadida que: a) el primer contacto lo produce el automóvil con su parte delantera (ver marca de pintura roja -color de la motocicleta- en la fotografía N° 10 a fs. 465) con la zona inferior de la cacha donde se abulona el tanque de combustible de la motocicleta (ver fotografía n° 23 a fs. 470). Según ambos informes -en esto coinciden- no hay huellas de frenado de ninguno de los dos rodados. El Corsa ha dejado huellas de derrape al girar hacia su izquierda. Entiendo que es a partir del inicio de dicha maniobra que se producen los demás daños en los vehículos, lateral derecho delantero del automóvil y lateral izquierdo de la motocicleta (informes del examen mecánico realizado durante la prevención -fs. 177 y 178-, croquis elaborados por los peritos a fs. 287/288, y 473 y 477; fotografías 462 a 471).

Aclarado lo precedente, y del estudio de las pruebas producidas, tengo para mí, que el accidente ocurrido el 31/10/2.009, a las 6:30 hs. aproximadamente, en la intersección de calle Perú y Avda.Ernesto Salva, es producto de la impericia e imprudencia de ambos conductores.

Así opino porque, no habiendo obstáculos que obstruyeran la visión, ambos conductores debieron haberse visto mutuamente, y por lo tanto actuar en consecuencia. En la hipótesis de no haberse divisado, no puedo menos que afirmar que no conducían prestando la debida atención que el lugar y horario requerían.

Como ya lo dijera ut supra, el automóvil no frenó al llegar a la encrucijada y solo realizó una maniobra, al orientar su conducido hacia la izquierda, la que por ser tardía no evitó el impacto. Por su parte el ciclomotor, si bien arribó al cruce por la derecha había perdido su prioridad de paso por el cartel de “Pare” (art. 41 inc. a de la Ley 24.449) ubicado en la vereda este de la calle Perú, por donde venía transitando, tampoco frenó (ausencia de marcas de frenado).

Por todo ello es que concluyo que ninguno de los conductores tenía dominio de su conducido acorde a las circunstancias, además de quedar en evidencia la negligencia e impericia demostrada, y como lo a delantara, considero que ambos son igualmente responsables de la ocurrencia del hecho ilícito.

En cuanto, al rubro “pérdida de chance”, no reconocido por el Inferior, comparto el criterio y por las mismas razones que se expresan en el fallo en crisis. No se ha probado en autos los extremos que se requieren para su reconocimiento. Si bien es verdad que según la pericial médica, obrante a fs. 45/45 de los autos caratulados “Expte. N° 967/2.010 – Rossi Irribarren, María Julia c/ Beltramo, Mauro José y Otros s/ Med. Caut. de Aseg. de Pruebas”, que corre agregado por cuerda al principal, la actora presenta las siguientes secuelas permanentes:desviación del tabique nasal hacia la derecha, acortamiento de 1 cm de miembro inferior izquierdo, cicatriz de herida quirúrgica de 9 cm a nivel de cadera izquierda y otra de 4 cm en el tercio medio del muslo izquierdo, deformidad en partes blandas en cadera izquierda, disbasia leve y deformidad en clavícula derecha debido a exostosis ósea, no se ha acreditado, ni siquiera a nivel indiciario, la probabilidad de ocurrencia del perjuicio, como condición para resarcir este rubro. Es decir, que el apelante no indica las perspectivas laborales de las que podría verse impedida la demandante, en función de sus capacidades o las actividades que desarrollaba o pretendía desarrollar en el futuro (Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Rosario (Sala I); “Z., J. R. c/ Provincia de Santa Fe s/ Daños y Perjuicios”, Fuente Propia de la C.S.J.S.F.).

El agravio luce más como disconformidad de lo resuelto en la sentencia, que como un error del Sentenciante.

En cuanto al agravio referido al monto asignado por el A-quo en concepto de daño moral, suma a la que califica de mezquina, exigua y sustancialmente inferior a la pretendida en la demanda, entiendo que el reclamante no ha dado razones suficientes para conmover los argumentos expuestos en el fallo. En el mismo, el Inferior dice que el daño moral, valorado como colofón de la mentada reparación integral y desde el prisma humanístico, los trastornos que surgen del relato de la historia clínica y la pericial médica, lo llevan a acoger una suma menor a la pretendida en la demanda, estimando razonable y justo la suma de $ 25.000 a la fecha del siniestro (31/10/2.009).

Dado el resultado obtenido por los recurrentes, entiendo corresponde imponer las costas de esta instancia, por su orden.

Consecuentemente, voto por la afirmativa.

A la segunda cuestión, los Dres. Alejandro A. Román y Lorenzo J. M.Macagno dijeron que hacían suyos los conceptos y conclusiones de la Jueza de Cámara preopinante y por lo tanto, votaron en el mismo sentido.

A la tercera cuestión, la Dra. Beatriz A. Abele dijo:

Que en virtud del estudio realizado a la segunda cuestión, sugiero a mis colegas resolver en el siguiente sentido: 1) No hacer lugar a los recursos de apelación interpuestos por la actora, por los demandados y por la citada en garantía. 2) Confirmar la sentencia elevada en todos sus términos. 3) Imponer las costas por su orden. 4) Fijar los honorarios de la Alzada en el (%) de los que se regulen en baja instancia.

A la misma cuestión, los Dres. Alejandro A. Román y Lorenzo J. M. Macagno dijeron que la resolución que corresponde adoptar era la propuesta por la Jueza de Cámara Dra. Beatriz A. Abele, y en ese sentido emitieron sus votos.

Por las consideraciones del Acuerdo que antecede la CAMARA DE APELACION CIVIL, COMERCIAL Y LABORAL DE RAFAELA, RESUELVE: 1) No hacer lugar a los recursos de apelación interpuestos por la actora, por los demandados y por la citada en garantía. 2) Confirmar la sentencia elevada en todos sus términos. 3) Imponer las costas por su orden. 4) Fijar los honorarios de la Alzada en el (%) de los que se regulen en baja instancia.

Insértese el original, agréguese el duplicado, hágase saber y bajen.

Concluido el Acuerdo, firmaron los Jueces de Cámara por ante mí, doy fe.

Beatriz A. Abele

Juez de Cámara

Alejandro A. Román

Juez de Cámara

Lorenzo J. M. Macagno

Juez de Cámara

Héctor R. Albrecht

Secretario