La aseguradora se exime de cubrir los daños del accidente si el conductor asegurado carecía de registro habilitante

Partes: Lozupone Mario c/ Quiroga Héctor Marcelo s/ daños y perjuicios

Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil

Sala/Juzgado: J

Fecha: 9-oct-2018

Cita: MJ-JU-M-114856-AR | MJJ114856 | MJJ114856

Se produce un supuesto de inexistencia de cobertura dado que el asegurado carecía de registro habilitante. Cuadro de rubros indemnizatorios.

Sumario:

1.-Cuando el vehículo es conducido por quien carece de registro habilitante se produce contractualmente un supuesto de inexistencia de cobertura y no puede la víctima pretender que la condena alcance a la aseguradora, que al momento del accidente carecía por ese motivo de vínculo con el responsable, pues se trata de un supuesto de limitación del riesgo o no seguro donde también resultan extrañas las consideraciones relativas a la función social del seguro y a la protección de la victima.

2.-Las llamadas ‘cláusulas de exclusión’ del riesgo objeto de la cobertura son cláusulas que tienen la finalidad de delimitar el ámbito, extensión y entidad del objeto del contrato, y desde el punto de vista técnico o conceptual constituye el primer elemento sobre el que necesariamente tienen que ponerse de acuerdo las partes.

3.-La cláusula de exclusión de cobertura por carecer de registro habilitante no puede ser tachada de abusiva en tanto y en cuanto por su intermedio lo que se procura es dar cumplimiento a una de las más elementales reglas de tránsito cual es la exigencia de contar con la correspondiente licencia habilitante por parte de quien conduce un automotor

4.-Era el asegurado, a quien le correspondía acreditar que el riesgo se encontraba cubierto y no lo hizo, ante la invocación de la eximente por parte de la aseguradora, por lo que solo puede inferirse -que el conductor de autos carecía de licencia habilitante al momento del hecho en cuestión- por lo que en consecuencia el vehiculo asegurado se encontraba excluido de la cobertura, al tratarse de una hipótesis no incluida en la misma.

Fallo:

Buenos Aires, a los 09 días del mes de octubre de 2018, reunidas las Señoras Jueces de la Sala “J” de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, a fin de pronunciarse en los autos caratulados “Lozupone Mario c/ Quiroga Héctor Marcelo s/ daños y Perjuicios” La Dra. Marta del Rosario Mattera dijo:

I.- Vienen las actuaciones a conocimiento del Tribunal con motivo del recurso de apelación interpuesto por la parte actora a fs 408/422 que hizo lugar a la demanda entablada por Mario Lozupone por la suma de $ 259.400 condenando en consecuencia a Héctor Marcelo Quiroga y a Sayes Mirta Noemí del Valle al pago de las sumas referidas en forma concurrente con mas intereses y costas, haciendo asimismo lugar a la oponibilidad del rechazo de la cobertura al actor y rechazando la demanda contra Héctor Rubén Quiroga.

Corridos pertinente traslado de ley obran a fs. 436/438 el responde de la aseguradora y a fs 440 se dictó el llamado de autos a sentencia, providencia que se encuentra firme, encontrándose las actuaciones en estado de resolver.

II.- Como previo y antes de entrar en el tratamiento de los agravios deducidos cabe precisar que el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación que entró en vigencia el 1 de agosto de 2015 aprobado por la ley 26.994 contempla de manera expresa lo relativo a la “temporalidad” de la ley. Es menester interpretar coherentemente lo dispuesto por su art.7° sobre la base de la irretroactividad de la ley respecto de las situaciones jurídicas ya constituidas, y el principio de efecto inmediato de la nueva ley sobre las situaciones que acontezcan, o relaciones jurídicas que se creen con posterioridad a su vigencia, así como a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes.- Las consecuencias son los efectos, -de hecho o de derechoque reconocen como causa, una situación o relación jurídica por ende atento que en los presentes obrados la situación de que se trata, ha quedado constituida, con sus consecuencias devengadas, conforme a la ley anterior, corresponde analizar la cuestión a la luz de la misma, así como la doctrina y jurisprudencia a ella aplicable.

III.- El agravio central de la parte actora se funda en que la sentenciante de grado opuso una situación de tipo contractual entre asegurado y seguro, que no deja de ser una contravención al no conducir con licencia habilitante, lo que no debe ser eximente de responsabilidad automática atentando contra sus derechos constitucionales y la ley de defensa del consumidor.

La citada en garantía, opuso al progreso de la presente acción, la defensa de falta de legitimación pasiva, por tratarse de un supuesto de exclusión de cobertura, ya que al momento del siniestro el Sr. Héctor Marcelo Quiroga, conductor del Citroen C4 dominio HQY447, no poseía registro de conducir vigente.- Ahora bien cabe señalar que las llamadas “cláusulas de exclusión” del riesgo objeto de la cobertura son cláusulas que tienen la finalidad de delimitar el ámbito, extensión y entidad del objeto del contrato, y desde el punto de vista técnico o conceptual constituye el primer elemento sobre el que necesariamente tienen que ponerse de acuerdo las partes (Font Ribas, Antoni, “Exclusión de cobertura y cláusulas limitativas. La delimitación del objeto y la limitación de derechos en el contrato de seguro”, en “Revista de Derecho Privado y Comunitario”, “Seguros – II”, n° 20, Ed. Rubinzal, 1999, pág.186).- La exclusión de cobertura no importa otra cosa que lo que esta misma nominación indica: un riesgo no cubierto; una no garantía del mismo por cuanto él no fue objeto del contrato de seguro; en definitiva, un no seguro, por cuanto el que existe no cubre, ni previó el siniestro acaecido (conf. Stiglitz, “Cargas y caducidad en el contrato de seguros”, pags. 28/30, Ed. Librería Jurídica, La Plata, 1973).-

El contrato de seguro debe mencionar el riesgo asegurado; normalmente, una cláusula prevé el riesgo genérico a cubrir (por ej. incendio), y luego señala diversas hipótesis que van acotando el ámbito dentro del cual regirá la cobertura otorgada (por ej., se excluyen incendios producidos por actos de terrorismo). O sea, normalmente, la individualización del riesgo se hace con indicaciones positivas, y luego, indicaciones negativas ayudan a la individualización.- La determinación del riesgo implica pues dos fases: a) la individualización del riesgo, consistente en la indicación de la naturaleza del hecho de cuyas consecuencias se busca amparo (por ej. incendio, robo, granizo, muerte, etc.), y b) la delimitación del riesgo que resulta de la fijación de límites concretos a ese riesgo.- Cuando la delimitación de ese riesgo es de naturaleza convencional, aparecen las llamadas cláusulas de exclusión de cobertura o de no seguro o de no garantía. Estas cláusulas señalan hipótesis que, o bien resultan inasegurables, o bien son intensamente agravantes del riesgo y por ello son colocadas fuera de la cobertura.

Otras veces constituyen simples menciones objetivas de lugares, personas o cosas, dirigidas a fijar ámbitos concretos en los que operará el seguro (Conf. Stiglitz-Stiglitz, Seguro contra la responsabilidad civil, Bs. As., A. Perrot, 1991, 137, p. 280 y ss.).

En otros términos, la delimitación del riesgo consiste en excluir o restringir los deberes del asegurador por la no asunción de alguno o algunos riesgos. Implica un no seguro; ausencia de tutela o garantía (Soler Aleu, Amadeo, El nuevo contrato de seguros, Bs. As., Ed. Astrea, 1970, p.66). Estas cláusulas no atribuyen directamente derechos ni imponen obligaciones, sino que su función consiste en describir el ámbito dentro del cual el seguro brindará su amparo. Son esencialmente descriptivas, marcando el área de aseguramiento mediante la mención de inclusiones y exclusiones.-(Conf. CNCiv, esta sala, 23/3/2010, Expte. Nº 72.784/2005 “Villalón, María Gimena y otros c/ Fernández, Carlos Adrián y otros s/ daños y perjuicios” ídem 13/10/2011, Expte Nº 67.800/2003 “Artero Ledesma Patricio y otros c/ Martín Fidel y otros s/daños y perjuicios idem id 27/8/2018 Expte Nº 91125/2014 “Farias Matías Eliseo c/ Del Plata Deportes S.A s/ daños y perjuicios ).- La definición de la índole del riesgo específicamente cubierto, implicará la fijación de los límites resultantes de su contorno conceptual. Puede así hablarse de una delimitación expresa (negativa, derivada de la exclusión de supuestos concretos) y de otra implícita, producto de lo que queda fuera del contorno de la propia definición del riesgo cubierto (Nicolás H. Barbato, “Derecho de Seguros”, Editorial Hammurabi, 2001, págs. 38/39).- Su función es describir ámbitos, ya sea de cobertura, señalando sus límites, o bien de ausencia de amparo, indicando situaciones que quedan fuera del seguro por haber sido excluidas del mismo en forma expresa (los llamados casos de “no-seguro”).

El examen de las cláusulas de la póliza tienen por finalidad fijar límites al riesgo y poner fuera de la cobertura a determinadas situaciones.- A su vez según el art. 3° de la Ley de Contrato de Seguro “las condiciones generales” no pueden tener “carácter lesivo” para el asegurado, y “se redactarán de forma clara y precisa”, debiendo destacarse “de modo especial las cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados”, disposición que coincide con lo normado por el art. 10 de la Ley de Defensa del Consumidor n° 24.240.La prohibición del carácter “lesivo” de las cláusulas debe ser interpretada en el sentido de cláusula perjudicial o dañosa para el asegurado, por ser inicua, desproporcionada o injusta, aún cuando no vulnere ningún precepto de derecho imperativo (Sánchez Calero, Comentarios al Código de Comercio y legislación mercantil especial, Edersa, Madrid, 1990, t. XXIV, pág. 72 y ss.).- Por su parte esta Sala ha sostenido que en el seguro de responsabilidad civil la obligación del asegurado consiste en mantener la intangibilidad del patrimonio del contratante en razón de las demandas resarcitorias por hechos comprendidos en el seguro, por lo cual la víctima que ha sufrido un daño no puede pretender ignorar las exclusiones a la cobertura y límites indemnizatorios pactados por las partes (Conf CNCiv, esta sala, 27/11/2011, Expte. N° 52.086/2.006, “Vivaldi, Horacio Enrique c/ Garma, Eduardo Héctor y otros s/ Daños y Perjuicios” 27/8/2018 Expte Nº 91125/2014 “Farias Matías Eliseo c/ Del Plata Deportes S.A s/ daños y perjuicios).- Sentadas liminarmente estas precisiones de carácter teórico en torno al contrato de seguro, cabe señalar que conforme surge de las actuaciones labradas en sede penal, con motivo del presente siniestro y de la declaración espontánea de la Sra Sayes obrante a fs 12, (madre del conductor del vehiculo) no surge constancia alguna que el conductor del rodado involucrado tuviera registro habilitante alguno.- Del informe obrante a fs. 193 suministrado por el Director General de Licencias -Subsecretaria de Transporte- del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires- no se ha podido localizar en los registros pertinentes que el Sr. Héctor Marcelo Quiroga, DNI 38.052.317 estuviera habitado por el Gobierno de la ciudad.

Por otro lado también lucen a fs.65/66 las cartas documento enviadas por la aseguradora, las cuales fueron debidamente recepcionadas y no respondidas por los interesados, con el oportuno rechazo del siniestro en atención a lo dispuesto en el art 7 inc c de las condiciones generales de póliza ( ver fs. 78).- Por lo que en atención a las constancias referidas, entiendo que era el asegurado, a quien le correspondía acreditar que el riesgo se encontraba cubierto y no lo hizo, ante la invocación de la eximente por parte de la aseguradora, por lo que solo puede inferirse -que el conductor de autos carecía de licencia habilitante al momento del hecho en cuestión- por lo que en consecuencia el vehiculo asegurado se encontraba excluido de la cobertura, al tratarse de una hipótesis no incluida en la misma.- Cabe recordar que es el aludido contrato de seguros, la fuen te de la obligación de la aseguradora y se debe estar a los términos convenidos entre asegurador y asegurado, pues de conformidad al ordenamiento positivo las convenciones hechas en los contratos forman para las partes una regla, a la cual deben someterse como a la ley misma (art. 1197, Cód. Civil actuales arts 958 y 959 del CC y CN).

La jurisprudencia tiene dicho que “obligar a cubrir un riesgo excluido, significa violentar la mecánica del sistema de seguros personales y obligar al asegurador y a la masa de primas, sufrir una pérdida para lo cual no existe título jurídico que lo justifique”.(Conf CNCiv, sala H, 22/3/2000 “Arnal, Jorge A. c. Arnal, Julio C.: La Ley 2000-E, ídem esta sala, 13/10/2011 Expte. N° 67.800/2003 “Artero Ledesma Patricio y otros s/daños y perjuicios”).- Simplemente la aseguradora, no tiene obligación contractual alguna por la que deba responder, y al no acreditar el demandado, que tenia licencia para conducir el vehículo asegurado el día del siniestro, funciona a pleno la exclusión prevista configurándose un no seguro.(Conf CNCiv. esta sala, 20/9/2012, Expte.Nº 16723/2010, “Busso Yesica Micaela c/ Pros Alan Patricio y otros s/daños y perjuicios”).- Cuando el vehículo es conducido por quien carece de registro habilitante se produce contractualmente un supuesto de inexistencia de cobertura y no puede la víctima pretender que la condena alcance a la aseguradora, que al momento del accidente carecía por ese motivo de vínculo con el responsable. Se trata de un supuesto de limitación del riesgo o no seguro donde también resultan extrañas las consideraciones relativas a la función social del seguro y a la protección de la victima (Conf CNCiv, sala H 26/12/96 “Herrera Verónica c Portillo Nélida s/daños y perjuicios” el-Dial AE6D1).- A mayor abundamiento la cláusula en cuestión no puede ser tachada de abusiva en tanto y en cuanto por su intermedio lo que se procura es dar cumplimiento a una de las más elementales reglas de tránsito cual es la exigencia de contar con la correspondiente licencia habilitante por parte de quien conduce un automotor. – En efecto, la exigencia de circular con el pertinente registro habilitante surge de los arts. 13/20 de la ley 24.499, licencia que -a decir de Adolfo Vázquez- acredita la capacidad, habilidad o idoneidad para conducir (Legislación sobre tránsito, Ed. La Llave, 4°ed., págs. 76/77 Es que la licencia para conducir implica, en esencia, un contralor estatal que tiende a asegurar el mínimo de idoneidad necesario para permitir la circulación en el tránsito vehicular y al comando de un rodado.- A mayor abundamiento cabe recordar que si bien la jurisprudencia sobre esta cuestión es tan abundante como contradictoria.Para una corriente, la carencia de licencia de conducir no constituye por sí misma causa de responsabilidad (SCBA, AyS 1957-V-191), se trata de una infracción de carácter “administrativo” (CNCiv., Sala L, “Stuchi, Pedro c/ Leyes, Esteban s/ Sumario”, del 28/6/1996), lo que consecuentemente da lugar a sanciones de tipo administrativo y de ningún modo se erige en factor de imputación respecto del accidente, debiendo demostrarse la impericia o desconocimiento total en la conducción (esta Sala, en una anterior composición, in re “Méndez, José c/ Cuattrocchio, Eduardo s/ Ds. y Ps.”, del 16/11/1999, cfr. Daray, Hernán, Derecho de daños en accidentes de tránsito, Astrea, 2005, págs. 169/170),en la misma línea se ha resuelto que la falta de licencia para conducir es una cuestión administrativa de importancia pero no excluye la cobertura de la compañía aseguradora (CNCiv., Sala L, “Giuliani, Mario c/ Khafif, Isaac s/ Sumario”, elDial-AE840).- Para otra importante doctrina jurisprudencial corresponde presumir la culpa del conductor cuando falta el registro por constituir un fuerte indicio de que se carece de la destreza o experiencia suficiente para sortear las dificultades propias del tránsito (CNCiv., Sala A, LL 147-139 y 123-90; ídem, Sala C, LL 142-368, 137-852 y 124-1090, ED 37-757; ídem, Sala E, “Stefanini, Jorge c/ Cuello, Ricardo s/ Ds. y Ps.”, del 27/5/1998; es también la postura de Adolfo Vázquez, ob. cit., págs. 76/77).- Asimismo se ha sostenido que la exclusión por falta de habilitación para conducir es oponible a la víctima, pero si por las circunstancias del caso- esa falta no ha incidido en la causación o la aplicación en el siniestro concreto aparece como carente de razonabilidad- atendiendo a la finalidad prevista al instituirla, la aseguradora debe responder concurrentemente. (Conf CNCiv sala L 15/2/ 2010 “DAgostino Alberto José y otro c/ De Leo Antonio Ramón y otros s/ daños perjuicios (acc. tran. c/ les. o muerte) Cita:MJ-JU-M- 54014-AR | MJJ54014 | MJJ54014).extremo que no se configura en la especie .- En el caso tampoco no nos encontramos ante un supuesto de licencia vencida, sino de un supuesto de falta de licencia, en el que no existe razón alguna para deducir que el conductor se hubiera sometiera a las pruebas de aptitud psico-físicas y exámenes teóricoprácticos de conocimientos sobre conducción, recordando, que la finalidad de la cláusula excluyente de responsabilidad es evitar que el automotor sea conducido por quien es inepto para ello, pues de lo contrario se incrementaría anormalmente el riesgo, favoreciendo la protección patrimonial de una conducta generadora de severo peligro para la sociedad (cfr. Stiglitz, Rubén S., ob.cit ., pág. 236).- Si la aseguradora se obliga (contractualmente) a asumir las consecuencias de determinado siniestro pueda pactar, también, condiciones que, al menos en abstracto, contribuyan a minimizar su acaecer, mas aun cuando el contar con licencia es exigencia legal ineludible para el tránsito vehicular, conforme lo establece el art 40 de la ley de tránsito 24449 que entre los requisitos para circular establece que es indispensable: a) Que su conductor esté habilitado para conducir ese tipo de vehículo y que lleve consigo la licencia correspondiente.- Por lo tanto tratándose de una cláusula de exclusión de cobertura delimitativa del riesgo cubierto, convenida libre y voluntariamente, perfectamente oponibles a terceros víctimas de accidentes.- De optar por una solución diferente, se crearía una obligación en cabeza de la aseguradora sin causa que la respalde, -se violentaría entre otras normas las prescriptas por los entonces vigentes arts.499, 792/794 del Código Civil, actuales arts 726-727 del CCYCN) por lo que propongo al Acuerdo rechazar los agravios planteados por la actora y confirmar la sentencia recurrida al respecto, con costas de Alzada a la actora vencida ( art 68 del CPCC).- Por las consideraciones expuestas propongo al Acuerdo:

1) Confirmar el pronunciamiento recurrido en todo lo que fue motivo de apelación y agravio con costas de Alzada a la actora vencidas ( Art 68 del CPCC).

TAL ES MI VOTO

La Dra. Beatriz A. Verón adhiere al voto precedente.

La Dra. Patricia Barbieri Dijo:

Adhiero al voto de la distinguida colega que me precede, Dra. Mattera, y por los fundamentos vertidos en los autos “González Hernán Ariel c/ Bochtay Cecilia Beatriz y otros s/ Daños y Perjuicios” del 04/07/2017, sala D que integro como vocal titular.

TAL ES MI VOTO.

Con lo que terminó el acto, firmando las Señoras Vocales por ante mí que doy fe.

Buenos Aires, Octubre 09 de 2018.

Y VISTOS:

Lo deliberado y conclusiones establecidas en el Acuerdo precedentemente transcripto el Tribunal RESUELVE:

I). Confirmar el pronunciamiento recurrido en todo lo que fue motivo de apelación y agravio.

II). Imponer las costas de Alzada a la actora vencidas.

III). Diferir la regulación de honorarios para su oportunidad.

IV). Regístrese, notifíquese y comuníquese a la Dirección de Comunicación Pública de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (Acordada N° 15/13 art. 4°) y oportunamente devuélvase.

VERON BEATRIZ ALICIA

JUEZ DE CAMARA

DEL ROSARIO MATTERA MARTA

BARBIERI PATRICIA

JUEZ DE CAMARA