Apuntes sobre la Sociedad por Acciones Simplificada (SAS)

Autor: Barbieri, Pablo C.

Fecha: 4-dic-2017

Cita: MJ-DOC-12319-AR | MJD12319
Sumario:

I. Breve introducción. II. El nuevo tipo social. La responsabilidad de los accionistas. III. Utilización de medios electrónicos para su constitución. IV. Órganos. V. Otras innovaciones. VI. Algunas reflexiones.

Doctrina:

Por Pablo C. Barbieri (*)

I. BREVE INTRODUCCIÓN

La Ley 27.349 -denominada «Apoyo al Capital Emprendedor»- regula el régimen de las llamadas «Sociedades por Acciones Simplificadas» (SAS) dedicando a ello su Título Tercero, a partir del art. 33. La Res. 6/17 de la Inspección General de Justicia reglamentó el régimen, habiendo sido modificada por la Res. 8/17 del mismo organismo.

Verón señala lo siguiente: «Se estima que las fuentes principales de esta Ley 27.349 -en punto a las sociedades por acciones simplificadas (SAS)- fueron: 1. la ley mexicana, respecto a todo el sistema de medios electrónicos empleados en la normativa; 2. la ley chilena, en punto a que no haya un objetivo único, y que el proceso constitutivo sea tradicional pero más ágil; 3. la ley colombiana, tomando algunos principios como la posibilidad de prohibir la transferencia de las acciones por más de 10 años y posibilitar la libertad de facultades del directorio, sin llegar a su supresión manejando la unipersonal por la asamblea de un solo socio. 4. la ley francesa, de la que se tomó la idea original de hacer sociedades unipersonales de responsabilidad limitada y luego sociedades por acciones simplificadas, con una diferencia: en Francia son dos institutos diferentes» (1).

El contexto dentro del cual se incorpora este nuevo tipo societario es el de una serie de medidas -dispuestas en la ley- para «apoyar la actividad emprendedora en el país y su expansión internacional, así como la generación de capital emprendedor en la República Argentina» (art. 1). Desde allí, las SAS aparecen como una herramienta para otorgar ropaje jurídico con estos objetivos.Entiendo que, en cierto modo, apunta a corregir ciertas distorsiones generadas por la figura de las Sociedades Anónimas Unipersonales, incorporada por el Código Civil y Comercial a la Ley 19.550 .

El objetivo, pues, es el de poder constituir una pequeña compañía de manera rápida y ágil -utilizando internet-, mediante instrumentos digitalizados -lo que reduce sensiblemente su costo- y un bajo monto de capital mínimo, que no podrá ser inferior a la suma de dos salarios mínimos, vitales y móviles (cfr. art. 40). El diseño legal dispuesto se endereza decisivamente hacia esas finalidades.

II. EL NUEVO TIPO SOCIAL. LA RESPONSABILIDAD DE LOS ACCIONISTAS

Conforme al art. 33 de la ley 27.349, la Sociedad por Acciones Simplificada es un nuevo tipo societario, disímil a los previstos en la Ley General de Sociedades 19.550, pese a que este régimen se aplica supletoriamente.

Con acierto, Verón añade lo siguiente: «Su principal soporte normativo parecería ser la sociedad de responsabilidad limitada de aplicación residual y supletoria a lo que le sigue el resto del régimen de la LGS (especialmente las sociedades por acciones), pero en lo que sea compatible con la naturaleza y características de la nueva SAS» (2).

En cuanto a quienes pueden ser los titulares de las acciones en las que se divide el capital social, el art. 34 adopta un criterio amplio, otorgando dicha posibilidad a las personas humanas o jurídicas -una o más-, aunque veda la participación de las sociedades anónimas unipersonales, cuestión que, en mi modo de ver, aparece correcto técnicamente.

La responsabilidad se limita a las acciones que suscriban los distintos socios, excluyéndose, pues, cualquier tipo de responsabilidad ilimitada y solidaria.

Sin perjuicio de ello, es de fundamental importancia la garantía establecida por el art.43 de la ley citada.

Conforme a dicha norma, «los socios garantizan solidaria e ilimitadamente a los terceros la integración de los aportes».

Resulta ello también lógico, sobre todo por los montos mínimos de capital exigidos para la constitución de la SAS. El interrogante se plantea hacia el futuro y es acerca del modo en el cual puede hacerse efectiva, eventualmente, dicha responsabilidad.

III. UTILIZACIÓN DE MEDIOS ELECTRÓNICOS PARA SU CONSTITUCIÓN

El art. 35 prevé la utilización de medios digitales para la constitución de la SAS, lo que resulta una simplificación manifiesta en relación con los trámites que, tradicionalmente, fueron necesarios para la constitución e inscripción de sociedades por ante los organismos estatales registrales de contralor.

Ello fue ratificado luego por la Inspección General de Justicia, al disponerse que «las inscripciones en el Registro Público de la constitución, cambio de sede, prórroga, reconducción, reformas, reglamentos, variaciones de capital, transformación, fusión, escisión, designación y cese de administradores y de miembros del consejo de vigilancia, en su caso, disolución, liquidación, cancelación registral y demás actos concernientes a la operatoria de las SAS que requieran inscripción, serán tramitados a través del Sistema de Gestión Documental Electrónica (GDE), aprobado por Decr. 561/2016 y sus modificatorias» (art. 3, Res. Gral. 6/17) (3).

Sería deseable que, en el futuro, las provincias adhieran a esta ley, a fin de permitir la constitución ágil y simple que allí se prevé. Ello generaría un marco de paridad en todo el territorio argentino, lo que reforzaría las posibilidades de éxito de la normativa referida.

IV. ÓRGANOS

En este punto, la ley adopta un criterio bastante flexible. Ello se traduce en el texto del art. 49 , al disponerse lo siguiente: «Los socios determinarán la estructura orgánica de la sociedad y demás normas que rijan el funcionamiento de los órganos sociales.Los órganos de administración, de gobierno y de fiscalización, en su caso, funcionarán de conformidad con las normas previstas en esta ley, en el instrumento constitutivo y, supletoriamente, por las de la sociedad de responsabilidad limitada y las disposiciones generales de la Ley General de Sociedades 19.550».

»Durante el plazo en el cual la sociedad funcione con un solo socio, este podrá ejercer las atribuciones que la ley le confiere a los órganos sociales, en cuanto sean compatibles, incluida la del representante legal».

»Los administradores que deban participar en una reunión del órgano de administración cuando este fuere plural pueden autoconvocarse para deliberar, sin necesidad de citación previa. Igual regla se aplica para las reuniones de socios. Las resoluciones del órgano de administración que se tomen serán válidas si asisten todos los integrantes y el temario es aprobado por la mayoría prevista en el instrumento constitutivo. Las resoluciones del órgano de gobierno serán válidas si asisten los socios que representen el cien por ciento (100%) del capital social y el orden del día es aprobado por unanimidad».

Estas previsiones apuntan, sin duda, al funcionamiento más ágil de los órganos de administración y de gobierno, sin perjuicio de la regulación específica de los mismos, contenida en los arts. 50 a 53 , inclusive.

Otra manifestación puntual de esta tendencia la presenta el art. 53, al permitir las reuniones de socios dentro o fuera de la sede social, «utilizando medios que permitan a los socios y participantes comunicarse simultáneamente entre ellos». Acaso se imaginen reuniones de socios mediante sistemas de videoconferencias o similares, no previstos en el régimen general de la Ley 19.550.

V.OTRAS INNOVACIONES

El límite impuesto al presente comentario nos impide profundizar en variadas situaciones de interés que plantea el régimen de la Ley 27.349 en relación con las Sociedades por Acciones Simplificadas.

Sin perjuicio de ello, me permito señalar algunas cuestiones que, a mi entender, resultan importantes.

– En primer lugar, la posibilidad de que el instrumento constitutivo prevea mecanismos de resolución de conflictos entre los socios, incluyendo al arbitraje (art. 57 ). Ello implicaría buscar alternativas al conflicto societario judicial que, en muchos casos, no presenta la celeridad suficiente dentro de la dinámica de negocios de la empresa.

-Se prevé que los «registros obligatorios» que deba llevar la SAS puedan ser «digitales», individualizándose «por medios electrónicos ante el Registro Público» (cfr. art. 58, puntos 2 y 3 ). Dichos registros son el libro de actas, el libro de registro de acciones, el libro diario y el libro de inventarios y balances.

Si bien ciertas previsiones ya rigen en la materia, es saludable que en este «nuevo» tipo social se refuerce dicha dirección, apuntando claramente a una mayor celeridad y simpleza en la confección de estos instrumentos.

Lo mismo vale señalar en relación con los poderes conforme al art. 59 . Allí se preceptúa que «el estatuto de la SAS, sus modificatorios y los poderes y revocaciones que otorguen sus representantes podrán ser otorgados en protocolo notarial electrónico», añadiéndose que «aun habiéndose otorgado en soporte papel, su primera copia deberá expedirse en forma digital con firma digital del autorizando. En dichos casos, la inscripción en el Registro Público que corresponda será exclusivamente en forma electrónica». La tendencia hacia la utilización del soporte electrónico parece, pues, irreversible.

VI. ALGUNAS REFLEXIONES

La introducción del régimen de Sociedades Anónimas Simplificadas (SAS) debe ser saludada, al menos en sus intenciones y objetivos. Se trata de una herramienta relativamente simple, flexible y de sencilla constitución, bajo parámetros formales bastante modernos.Estamos ante una sociedad de marcada raigambre contractualista, y que podría incluirse dentro de las llamadas «sociedades cerradas», por oposición a las «sociedades abiertas», como aquellas que cotizan en Bolsas y Mercados de Valores.

Su constitución y funcionamiento se caracterizan por su flexibilidad -al menos en el diseño dispuesto legalmente- y celeridad, aunque desde calificada doctrina, se plantea cierto escepticismo ante el cumplimiento de los plazos previstos para su inscripción (4).

Es claro que, en cierto modo, se trata de llenar un vacío, generado por la poca utilización de la Sociedad Anónima Unipersonal introducida por el Código Civil y Comercial, dado que, naturalmente, sería ese el molde jurídico previsto para los emprendimientos de menor envergadura.

Estamos ante una auspiciosa iniciativa que, como es lógico suponer, tendrá respuesta en la praxis en la materia. Entretanto, la herramienta está a disposición y -si bien puede ser pasible de correcciones futuras-, parece enderezada en el sendero correcto.

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(1) VERÓN, Alberto: «La Sociedad por Acciones Simplificada de la Ley 27.349 », en LL Online AR/DOC/1027/2017.

(2) VERÓN, Alberto: op. cit., en nota anterior.

(3) Resulta interesante la lectura completa de la reglamentación, dado que es bastante exhaustiva y explicativa. Puede verse su versión digital en http://www.jus.gob.ar/media/3235615/resoluci_n_general_igj_6-2017.pdf.

(4) VITOLO, Daniel R.: «La sociedad anónima simplificada (SAS). Un desafío a la imaginación o una próxima realidad», en Errepar, Doctrina Societaria y Concursal, octubre de 2016, p. 1002 y ss.

(*) Abogado. Profesor titular de Derecho Comercial III y Concursos, Quiebras y Títulos Circulatorios, UNLZ. Profesor adjunto Derecho Comercial III, UMSA. Autor de numerosos artículos y obras en materia de derecho comercial y derecho deportivo. Conferencista en dichas temáticas.