Reflexiones respecto del aborto. Segunda parte.

Autor: Badalassi, Elías N.

Fecha: 22-may-2018

Cita: MJ-DOC-13539-AR | MJD13539
Sumario:

I. Abordaje constitucional y convencional. II. Con respecto a la educación sexual. III. Contexto histórico y social.

Doctrina:

Por Elías N. Badalassi (*)

I. ABORDAJE CONSTITUCIONAL Y CONVENCIONAL

Algo que tenemos que dejar en claro es que, a la hora de hacer el «control constitucional» (1), vamos a encontrarnos con que en nuestra Constitución no se encuentra mencionado el derecho a la vida de forma explícita. No vamos a encontrar ni un artículo que haga mención a que se encuentra reconocido el derecho a la vida -o el derecho a nacer- de todos los habitantes. De hecho, el único artículo que hace referencia de manera directa a la protección de la vida fue escrito con la intención de no volver a otorgar «facultades extraordinarias, ni la suma del poder público» para que, a través de ello, «la vida, el honor, o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna» (art. 29 de la CN). Notarán que su redacción se remonta al contexto histórico de la suma del poder público concedido a Juan Manuel de Rosas, y a través de ello entenderán que la letra de la ley apunta a proteger a un contexto como tal.

Si lo que queremos hacer es proteger la vida desde un punto de vista meramente constitucional, necesitamos recurrir a lo que surge de manera implícita en los arts. 31 , 33 y 75 -incs.22 y 23 – de nuestra Constitución.

Sabido es, que todo juez local y autoridad nacional debe considerar sus actos no solo a la luz del parámetro de constitucionalidad, sino también al de convencionalidad, entendiéndose como marco de este último -para este caso- a la Convención Americana de Derechos Humanos.

En este mismo sentido, se inclinó la postura de María Inés Franck (en representación del Observatorio Internacional de Políticas Públicas y Familia), brindada el 12 de abril de 2018, en las reuniones informativas sobre los proyectos de ley de legalización del aborto en debate ante las Comisiones de Legislación General, Legislación Penal, Acción Social y Salud Pública y Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina (2).

Para que el lector que no sea abogado pueda comprender con mayor claridad al control de constitucionalidad y al control de convencionalidad, los explicaremos a continuación en breves palabras. El primero es ejercido sobre el derecho interno, en principio, por el conjunto del Poder Judicial; es decir, por todos los jueces del propio Estado, de cualquier categoría y fuero, por medio del control de constitucionalidad difuso que rige en nuestro país. Sin embargo, será la Corte Suprema de Justicia de la Nación quien tendrá la interpretación final, a través del «recurso extraordinario federal». El objetivo es, mantener la supremacía de la Constitución Nacional y fijar, además, la interpretación que corresponde dar a sus cláusulas, así como también a las normas contenidas en las leyes federales. El segundo control, es aquel que posibilita una interpretación más amplia, introduciendo como parámetro a los tratados internacionales en los cuales un Estado sea parte, lo cual en nuestro país se recepta a partir de la reforma del año 1994 de la Constitución (art. 75, inc.22). Actualmente, ambos controles si bien son diferentes se ejercen al mismo tiempo, ya que -como vimos- por medio de la recepción del derecho internacional en la Constitución y las normas de derecho interno, el Juez y operador jurídico ante un caso sometido bajo su órbita, debe resolver conforme a esta doble óptica.

Así podremos ver que pese a que no se encuentran ciertamente redactados ni «el derecho a la vida ni el derecho a nacer» en nuestra Constitución, sí podemos encontrar este derecho en los diferentes instrumentos internacionales con jerarquía constitucional, como por ejemplo la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948); la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948); la Convención Americana sobre Derechos humanos (Pacto de San José de Costa Rica), registrada en nuestro ordenamiento como Ley 23.054; y la Convención sobre los Derechos del Nniño (1989), aprobada por Ley 23.849, con las reservas realizadas a favor de la vida desde la concepción.

Realizada esta aclaración, podremos ya entrar de lleno a analizar cuáles son las cuestiones comprometidas al abordar el derecho a la vida, y más aún en este caso, el derecho a la vida de la persona por nacer.

La temática abordada en este trabajo, en lo correlativo a la legalización del aborto -como dijimos al comienzo- tiene diferentes implicancias. Nuestro trabajo en esta sección tiene como finalidad abordarlo desde el derecho constitucional y convencional.

Cuando hablamos de derecho a la vida, a la autonomía, a la salud, hacemos referencia a los llamados derechos personalísimos, los cuales podemos definir como aquellos que constituyen una inconfundible categoría de derechos subjetivos esenciales, que pertenecen a la persona por su sola condición humana y que se encuentran respecto de ella en una relación de íntima conexión, casi orgánica e integral.Los derechos personalísimos fueron tratados aisladamente por la doctrina y la legislación comparada en el siglo XIX, pero sistemáticamente consagrados en el siglo XX, en normas internacionales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), el Pacto de San José de Costa Rica (1969) y, más tarde, en textos sustanciales, como la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos (UNESCO, 2005). Se generó entonces un verdadero derecho internacional protectorio de los derechos inherentes a la persona, que influyó significativamente en las legislaciones locales y en la concepción misma de estas figuras (3).

Llama la atención que el Código Civil y Comercial de la Nación, en su Capítulo 3 del Título I del Libro primero – Parte General, creó un listado «no taxativo» de «nuevos derechos personalísimos» (4), y que entre ellos no se encuentre mencionado el derecho a la vida o el derecho a nacer. Si bien en el art. 19 del CCivCom se encuentra aclarado que se «es persona desde la concepción», y se han hecho reservas específicas en la Ley 23.849 sobre convenciones internacionales que decían lo contrario (para dejar sentado que nuestro país entiende al feto como persona) es más que llamativo ver que tanto la Constitución como el Código Civil y Comercial de la Nación hayan obviado hablar expresamente del derecho a la vida.

La conclusión más certera a la que hoy en día podemos llegar es que esto ocurrió de ese modo porque se sobreentendía que el derecho a la vida debía ser respetado, se sobreentendía que derecho a la vida no debía ser vulnerado. Cualquier análisis contrario a lo antedicho demostraría una falta de tacto legislativo y constituyente que acarrearía una inseguridad jurídica innecesaria para el caso, y que entraría en conflicto directo con el art. 33 de la Constitución que expresa en su parte pertinente:«Las declaraciones, derechos y garantías que enumera la Constitución no serán entendidos como negación de otros derechos y garantías no enumerados».

Otro de los derechos personalísimos que se pone en juego al hablar de la legalización del aborto, es el derecho a la salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud como «un estado de bienestar físico, psíquico y social tanto del individuo como de la colectividad» (5).

La reforma constitucional de 1994 nos brinda mayor cobertura a la protección del derecho a la salud (6) con la inclusión de los tratados internacionales sobre derechos humanos.

El art. 24, puntos 1 y 2, del apdo. d , de la Convención sobre los Derechos del Niño dispone lo siguiente: «Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de salud y a servicios para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud. Los Estados Partes se esforzarán por asegurar que ningún niño sea privado de su derecho al disfrute de esos servicios sanitarios (…). Los Estados Partes asegurarán la plena aplicación de este derecho y, en particular, adoptarán las medidas apropiadas para: (.) Asegurar atención sanitaria prenatal y posnatal apropiada a las madres».

Esto deja claro que el mismo derecho internacional impone desde antes del nacimiento, el deber de asistencia sanitaria que tiene el Estado -antes y después del parto-. Cuando analizamos lo desarrollado hasta aquí, y entendemos al derecho a la vida como otro de los derechos fundamentales, al igual que la salud, podremos ir formando un panorama más claro de que nadie se encuentra por encima del otro, y que si bien, tanto el niño como la mujer están reconocidos expresa y especialmente en el derecho internacional, no existe posibilidad de interpretar a estos de manera que el derecho de uno vaya en detrimento del derecho del otro.

Asimismo, debemos reflexionar que, según el art. 75, inc.23, de la CN (primera parte), se considera a «los niños», las mujeres, los ancianos y las personas con discapacidad como los cuatro «sujetos especialmente protegidos por nuestra Constitución».

Niños, conforme lo dice el art. 2 de la Ley 23.849 que expresa en su parte pertinente: «Con relación al artículo 1 de la Convención sobre los Derechos del Niño, la Republica Argentina declara que el mismo debe interpretarse en el sentido que “se entiende por niño todo ser humano desde el momento de su concepción y hasta los 18 años de edad”» (7).

Específicamente la Convención sobre los Derechos del Niño, en su art. 6, dice lo siguiente: «Los Estados Partes reconocen que todo niño tiene el derecho intrínseco a la vida. (…) Los Estados Partes garantizarán en la máxima medida posible la supervivencia y el desarrollo del niño».

Especial atención debemos darle también al párr. 2.°, del inc. 23, del art. 75 de nuestra CN, el cual dispone que corresponde al Congreso lo siguiente: «Dictar un código de seguridad social especial e integral en protección del niño en situación de desamparo, desde el embarazo hasta la finalización del período d e enseñanza elemental, y de la madre durante el embarazo y el tiempo de lactancia». Es por ello por lo que el Estado otorga a través de la ANSES, la Asignación por Prenatal y la Asignación por Embarazo para Protección Social.

Además, y sin ánimos de ser reiterativos, ya hemos mencionado en otra sección que el famoso Pacto de San José de Costa Rica (el cual tiene jerarquía constitucional) dispone en su art. 4, párr. 1.° , lo siguiente: «Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente».

Sobre esto, ha escrito el profesor titular Emérito de la UBA Dr.Néstor Pedro Sagüés (8) al diario La Nación «Desde la concepción, hay aquí persona (persona por nacer), con derecho a su vida. Por supuesto, no podemos hablar, en ese contexto, de esa persona por nacer como si fuera, simplemente, una parte del cuerpo de su madre. Al mismo tiempo, un aborto sin motivo viola frontalmente el Pacto [de San José de Costa Rica]. Y la sola voluntad de una persona (en este caso, la madre) no es justificativo, por sí mismo, para legitimar y provocar la muerte de la persona por nacer. No es válido atentar discrecionalmente (por el arbitrio de la madre) contra su vida. (…) Mal se protege a la persona por nacer (niño, para el derecho argentino), si se autoriza a poner fin a su vida por resolución soberana de su progenitora».

Y comenta, de salir la ley, lo siguiente: «Si para algo tendría que servir el veto presidencial, es para objetar leyes violatorias de la Constitución y de nuestro derecho convencional de los derechos humanos más próximos, como es el Pacto de San José de Costa Rica. El veto, en esta etapa, forma parte del control ejecutivo de constitucionalidad y de convencionalidad» (9).

Es por ello que insistimos y argumentamos el hecho de que tenemos que hacer el análisis por medio del control constitucional y convencional a la misma vez, y que una ley que legalice el aborto es, desde el vamos, inconstitucional e inconvencional.

II. CON RESPECTO A LA EDUCACIÓN SEXUAL

En esta sección, vamos a tratar de dar ciertas explicaciones básicas sobre los diferentes tipos de cuidados preventivos que reducen exponencialmente la posibilidad de un embarazo. Sin embargo, creemos que es importante que el ciudadano se eduque respecto a lo que es un aborto en sí, y sus significativas diferencias con los métodos anticonceptivos.Esto se debe a que, en ciertos países del mundo en donde está permitido el aborto, se lo usa como un método anticonceptivo más, sin ponerse a razonar que desde la terminología de la anticoncepción, dicha palabra implica a todas luces prevención. Surge entonces, a través de la debida educación, la incuestionable conclusión de que los métodos anticonceptivos son previos a la concepción, y por eso se llaman anti- (‘antes de’) conceptivos (‘la concepción’). Mientras que todos los métodos abortivos son posteriores a la concepción, por ende, posteriores a la vida, a la existencia de una nueva persona humana, y su terminología no implica prevención, sino eliminación (o sea, interrumpir algo, que ya comenzó su curso).

Antes de mencionar la extensa cantidad de métodos anticonceptivos utilizables en caso de querer tener relaciones sexuales seguras, consideramos que es menester comprender primero lo que ocurre durante un aborto, para tener en mejor estima a la anticoncepción.

A continuación, vamos a ver de forma sencilla y resumida cómo es la realización de un aborto hoy en día.

En la actualidad, -además de las píldoras abortivas conocidas como Misoprostol y Mifepristona (10)- dentro de los procedimientos abortivos que requieren de «intervención instrumental», los más comunes son dos: el realizado por «aspiración», y el realizado por «dilatación y evacuación». Y debe decirse que, ambos procedimientos están ligados al tiempo de embarazo que la clienta posea.

El procedimiento abortivo por aspiración, se emplea básicamente mediante un dispositivo o una máquina de aspiración manual, ayudado por una herramienta quirúrgica, llamada «legra», que ayuda a sacar los restos del feto.Este procedimiento se lleva a cabo en las primeras semanas del embarazo.

El procedimiento abortivo por dilatación y evacuación, se usa para los abortos que se realizan después de 16 semanas desde el último período menstrual (esto es, 4 meses de embarazo o más). Dicho procedimiento se emplea ensanchando la abertura del cuello uterino con una serie de varillas dilatadoras, deslizando un tubo delgado dentro del útero a través del cuello uterino, y usando una combinación de herramientas médicas y un dispositivo de succión para extraer al bebé y / o sus restos, los cuales luego son desechados.

Síndrome pos-aborto:

El síndrome pos-aborto podría definirse con la siguiente frase: Puede ser fácil que una madre se saque al hijo de su vientre, pero es mucho más difícil que pueda sacárselo de su mente. Esto ha traído alrededor del mundo preocupación sobre el aumento de los suicidios en mujeres que se han realizado un aborto en algún momento de su vida. En estos países (en especial, de Europa) el aborto, la depresión y el suicidio se encuentran íntimamente relacionados en las estadísticas.

Patricia Sandoval, activista contra el aborto y exenfermera de una clínica abortista estadounidense de la cadena Planned Parenthood (11), comenta que cuando trabajaba para estas clínicas -en las asistencias durante los abortos- se podía apreciar el desmembramiento de las partes del feto / bebé y que a ella y a sus compañeras las habían entrenado para decir a las pacientes contratantes que lo que se iba a sacar del vientre no era más que una «bolsa de células». Describe a tales clínicas como «una factoría de matar humanos» (12).

Comenta también la activista, que muchas veces lo que motiva a las mujeres a abortar, no es realmente el hecho de querer decidir sobre sus cuerpos, o de no querer tener al bebé, sino que muchas veces los motivos que llevan a muchas mujeres a querer abortar son:Los estudios, la carrera profesional, la pareja, «el yo, el qué dirán, el qué voy a hacer, el qué dirá mi familia, qué dirán mis amigas».

Sin embargo, y no obstante lo mentado, ocurre también que aquellas mujeres que sí quieren abortar por decisiones propias, toman al aborto como un método anticonceptivo más (como ya hemos mencionado anteriormente), quizás hasta sin saber, que los métodos anticonceptivos son métodos que previenen la concepción, mientras que el aborto es un método posterior a ella.

La activista comenta lo siguiente: «. yo he conocido personas que han tenido 8 abortos, 16 abortos, 23 (…) cuando legalizan el aborto se convierte en una cultura de muerte, se convierte en un método anticonceptivo y es muy común tener múltiples abortos» (13).

Algo que consideramos importante cuestionar es la hipocresía existente de abortar sin ningún freno, hipocresía que va desde las clínicas privadas hasta los consultorios clandestinos.

Sí, es cierto, y seríamos poco serios si no lo consideramos como realmente es, la penalización no sirve y nunca ha servido, si lo que se busca es frenar los abortos clandestinos. Pero simplemente legalizar tampoco es la mejor decisión, pues hay muchos matices que debemos tratar. Poco importa la despenalización, si no ponemos la mira en aumentar la prevención y la educación.

Es por lo susodicho, que vamos entonces a transcribir un listado bastante completo de los métodos anticonceptivos (14) utilizables en nuestro país. A saber:

– Las pastillas anticonceptivas para los 28 días del ciclo menstrual.

– Los preservativos.

– El DIU (dispositivo intrauterino).

– Las inyecciones aplicables una vez al mes.

– La vasectomía. (Puede ser reversible).

– La ligadura de trompas. (Puede ser reversible).

– El diafragma o capuchón cervical.

– La esponja anticonceptiva.

– El parche transdérmico o el anillo vaginal.

– El implante subdérmico.

– La película espermicida.

– La píldora del día después.(Se entiende que es un anticonceptivo de emergencia, la precaución que hay que tener en cuenta con este tipo de método es que la pastilla no puede ser utilizada a la ligera, ya que es recomendable su ingesta solamente una vez cada seis meses, o de lo contrario su efecto podría ser perjudicial para la salud).

Sobre todos estos métodos, debemos decir que la mayoría -los más comunes- son suministrados de forma gratuita por el Ministerio de Salud y por los hospitales públicos y salitas. Más allá de eso, consideramos necesario una mayor publicidad educativa respecto de estos métodos, su modo de uso y los lugares en donde pueden ser retirados gratuitamente. Además de todo esto, y sin ánimos de adelantar nada, en la sección «Conclusiones», vamos a mencionar propuestas para que la educación sexual se expanda a todo el territorio nacional y llegue por medio de las escuelas y los medios de comunicación a cada uno de los habitantes de la Nación.

Para finalizar esta sección, consideramos mencionar como argumento fuerte al siguiente: un feto del primer trimestre, ya sea que se lo considere una vida humana potencial o una vida humana completa tiene más valor que solo un cúmulo de células (lo que fue inicialmente). Si se le deja a su proceso natural, crecerá para ser un bebé. Al igual que a un niño de 10 años, si se lo deja a su proceso natural, crecerá para ser un adulto.

Dado este argumento, entonces, ¿dónde deberíamos trazar la línea para considerar biológicamente al feto como un ser humano? Aclaramos que esta no va a ser una discusión filosófica, ya que, para eso, tenemos preparada una sección especial. Esta discusión será científica, social y biológica.

Entonces, ¿dónde deberíamos trazar la línea?

¿Al momento de que tenga latidos del corazón?Porque si es por eso, podríamos decir que hoy en día hay gente adulta que está viva gracias a un marcapasos (necesitan algún tipo de «fuerza externa» que genere sus latidos).

¿Traza mos la línea basándonos en su función cerebral? Porque entonces, ¿qué ocurre con las personas que están en coma? ¿Deberíamos matarlas? Si una persona está en coma del que podría despertar en algún momento, ¿se la podría apuñalar como se le hace al feto? (no olvidemos que, ambos son potencialmente sensibles).

El problema surge en que, cada vez que se traza una línea que no sea la de la concepción, se podría trazar una línea que se aplique a gente adulta en igual sentido. Por lo tanto, o la vida humana tiene valor intrínseco o no lo tiene. Y nosotros no creemos que ser una carga para alguien sea una justificación para que lo maten, como regla general.

III. CONTEXTO HISTÓRICO Y SOCIAL

En los años setenta, el principal argumento en favor del aborto fue el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo. Mientras que a comienzos de los años ochenta, la expansión de la ecografía nos permitió aprender que la vida intrauterina y la humanidad del niño por nacer comienzan con la concepción. Eso puso en evidencia que estábamos ante un nuevo «ser humano» que presentaba la necesidad de requerir que se le garantizara su derecho a la vida. Esto modificó los ejes del debate, debido a que, como menciona el «Centro de Bioética, Persona y Familia», «si ya nos encontramos ante un ser humano, no podemos admitir que se le quite la vida sin quebrar las bases mismas de la convivencia social» (15).

A mediados de los años noventa, comenzaron a esgrimirse cifras de abortos inseguros realizados por mujeres pobres.En consecuencia, se cambió el paradigma y se propuso legalizar el aborto para «salvar la vida de la mujer», que se vería obligada a recurrir a abortos en condiciones de riesgo para su salud, cuando en realidad debería poder abortar en los hospitales públicos y diferentes centros de salud. «Con esa postura, quienes propugnan la legalización del aborto ya no necesariamente niegan que el ser humano exista en el seno materno (en la mayoría de los casos les resulta indiferente definir el punto), pero sostienen que su derecho a la vida debe ceder ante el riesgo de vida que significa todo aborto ilegal» (16).

Sobre esto debemos decir que uno de los argumentos que presentan las facciones proabortistas es el de presentarse en representación de todas las mujeres vulnerables que viven en la pobreza y necesitan recurrir a un aborto libre, seguro y gratuito para no morir. Sin embargo, nos apoyamos de las palabras de Lorena Fernández (una mujer que vive en la villa 31 y que fue invitada a disertar en las reuniones informativas del Congreso como referente de dicha villa); ella dijo lo siguiente: «Estoy cansada [de] que todas [las que promueven el aborto] se cuelguen de nosotras, que somos humildes; soy de la villa 31 y muchas como yo pensamos que un aborto es matar» (17).

Debemos comprender la mirada sociológica que conlleva traer una vida al mundo para una familia pobre. Las familias pobres son las que más hijos tienen, y esto es una realidad. La mayoría de las familias pobres consideran a los hijos como una bendición, y es poco probable que una madre pobre con esa mirada desee abortar.

Además, no nos olvidemos del apoyo estatal a las familias pobres por medio de las Asignaciones Universales por cada Hijo.Es decir, el Estado, por medio de la ANSES, ha estado ayudando a estas familias, lo cual no las hace sentirse desamparadas ante la llegada de un nuevo bebé.

Es, cuanto menos, poco probable que una familia pobre que considera a sus hijos como una bendición y como un modo de llenar vacíos en su vida -poder reemplazar lo que no tienen, con amor- decidan abortar. Es más probable que una mujer pobre que ya tiene 14 hijos solicite que se le liguen las trompas antes de quedar embarazada nuevamente, a que luego de estarlo decida abortar. Si viene el hijo número 15, lo recibirán con el mismo amor que a todos los anteriores.

Algo que nos llama la atención, es lo resuelto en el informe realizado por Amnistía Internacional, exhortando a nuestro país a garantizar el aborto en los casos de violación. Esto demuestra cómo somos vistos en el mundo respecto del desconocimiento de nuestras propias normas y directivas jurisprudenciales.

Es así como «Amnistía Internacional considera necesario que el Estado garantice el aborto legal, seguro y accesible en los casos de violación y cuando peligre la vida o la salud de la mujer, en todo el territorio de [la] Argentina de acuerdo a la normativa interna (.). La penalización del aborto y sus restricciones además de negar el derecho a la salud y la vida de mujeres y niñas, crea un problema serio de salud pública porque da lugar a prácticas clandestinas e inseguras que durante décadas han constituido una de las principales causas de mortalidad materna» (18).

En relación con esto -y pese a que las conclusiones las vamos a dar en otras secciones del presente trabajo-, consideramos posible, que la mortalidad materna se deba -al menos en principio- a causa de la ignorancia, del desconocimiento y de la falta de educación de las personas -así como también por la falta de interés del Estado sobre las mismas-, ya que la interrupción del embarazo basada en la causal salud, se encuentra contemplada en el actual art.86 del Código Penal, como aborto no punible.

Respecto de los abortos en casos de violación, ya hemos mencionado en otra Sección que, según la interpretación amplia del art. 86.2 del Código Penal que brindó la CSJN en el fallo «FAL», cualquier hospital público« debería realizar el aborto de manera segura y gratuita con el solo consentimiento de la mujer» (19). Sobre esto es que consideramos cuán importante es brindar educación sexual a cada habitante, a cada estudiante, y a cada médico y director de clínicas y hospitales (consideramos que esto es responsabilidad del Estado, en conjunto con cada partido político y medio de comunicación).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que en los países con legislaciones que permiten el aborto bajo un modelo de indicaciones amplias, las complicaciones derivadas de un aborto clandestino son menores que en los lugares donde el aborto legal está más restringido (20).

Se presenta al aborto como una realidad existente en la clandestinidad que, por realizarse en estas condiciones, se cobra la vida de tantas mujeres. «Así es que el aborto legal se reclama no como un derecho, sino para darle mejores condiciones a una realidad que si bien no es querida, de hecho existe. La estrategia para legalizar el aborto, generando el consenso social mediante la manipulación de las emociones, es una estrategia (21).

Existe evidencia comprobable respecto de que una gran cantidad de mujeres que tienen derecho a un aborto legal y seguro no pueden acceder a él. Algo que ocurre también es que muchos médicos/as se declaran «objetores/as de conciencia» (22). Si tan solo existiera un registro de a quién sí recurrir, la cuestión quedaría fácilmente resuelta.

Es importante entender que no podemos ponernos a discutir si «hay vida» o «no hay vida» en el vientre durante el embarazo, debido a que científicamente está comprobado que vida hay.Pero lo que sí podríamos poner a debate es «desde cuándo comienza la vida». Sin embargo, al respecto, cada Estado, cada Nación, cada país ha decidido establecer en una ley interna lo que interpreta y considera como vida, y de ese modo establece el comienzo de los derechos humanos para cada uno. En nuestro país, «se entiende que la vida existe desde la concepción».

María Alicia Gutiérrez, socióloga, feminista, docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito, dijo lo siguiente en una entrevista en TN: «Vida hay, el asunto es qué tipo de vida» (23). Y dio a entender las diferencias de concepto que -según los que se encuentran a favor del aborto- existirían respecto que un embarazo «haya sido deseado o no».

Al respecto, el Dr. Roberto Castellanos (presidente de Pro-Vida Argentina) manifestó en la entrevista lo siguiente al respecto: «No me gusta el término “no deseado” porque es un término que lleva un poquito al nacionalsocialismo (…) al que no se desea (…) se lo puede eliminar» (24).

Respecto de lo otro mencionado por la feminista María Alicia Gutiérrez, consideramos que algo no humano no se convierte en humano cuando crece, sino que el ser humano lo es desde un principio, y que el respeto a la vida debe ser íntegro para no incurrir en discriminación indirecta.

Consideramos que, como sociedad, tener que hablar de legalizar el aborto es generar uno de los fracasos máximos del Estado, porque el aborto nunca es la solución, y nuestro país no puede legalizarlo por respeto a los «instrumentos internacionales de jerarquía constitucional». Legalizar no es solucionar el problema. Debemos hacerle entender a la sociedad que el aborto es la última instancia a la que una mujer debe llegar. Y tenemos la firme convicción de que ninguna mujer quiere pasar por un aborto. Según el ya mencionado Dr.Gabriel Ballerini, a partir de la unión de los dos gametos, ya hay vida humana. Desde el cigoto, ya existe una nueva vida. Una nueva realidad genética, concepto de ser humano.

Tenemos que entender y tener en cuenta que lo más importante es que «las dos vidas importan» y que no se puede permitir que una vida elimine a la otra «por un error sexual» o por «no cuidarse sexualmente» o por el simple hecho de que «el feto se encuentra en su cuerpo» y entonces las mujeres tienen el derecho a hacer lo que ellas quieran con él.

Debemos comprender que los embarazos que fueron causa de relaciones sexuales «no forzadas» se encuentran ligados más a la ignorancia y a la falta de importancia de aquellos quienes cometieron el acto -y hoy no se quieren hacer cargo de lo que hicieron- que de tener el derecho a cometer filicidio (esto es entendido en el derecho penal como la muerte violenta que un padre da a su hijo).

No es lo mismo decir que un embaraz o haya sido producto de una violación -y que el mismo le genere a la mujer un perjuicio psicológico físico y social, el cual ella no esperaba sufrir ni tiene la culpa absolutamente de nada- a que el embarazo «haya sido producto de una irresponsable relación sexual sin cuidados preventivos» y que por ello deba existir una ley que ampare el descuido solo por creer que la mujer tiene decisión sobre su cuerpo.

En relación con lo antedicho, pensamos que aunque si así lo fuera -que la mujer tiene decisión sobre su cuerpo-, esa decisión no puede pasar por encima de la vida de los demás. Para hablar claramente, la libertad en nuestra democracia se rige bajo el concepto de que uno es libre para poder hacer lo que quiera mientras no dañe la libertad de otro, mientras no se meta dentro de los límites del otro, mientras que no afecte al otro.Un aborto libre, es solo libre para uno de los dos, y corrompe el concepto de libertad que tanto nos costó conseguir como sociedad.

El niño por nacer en el ejemplo mencionado anteriormente es consecuencia de la irresponsabilidad de sus padres, por lo que no merece ser arrancado de la vida solo porque «aquellos quienes no lo paternizaron» (aquellos que por un acto desinteresado sobre él lo crearon, pero también son los que creen tener el derecho de abortarlo) busquen que el Estado sea quien se deba hacer cargo de eliminarlos.

Los principales errores que complican todo en nuestra sociedad surgen: cuando se cuestionan determinadas conductas sociales durante el embarazo; cuando se limita el acceso a los métodos anticonceptivos y se afecta la planificación familiar; cuando se niega información o no se brinda educación en materia de salud sexual y reproductiva; y cuando tales restricciones suelen ser discriminatorias por naturaleza y violan el derecho a la salud, al limitar el acceso a bienes, servicios e información de calidad.

Apoyamos la frase emblema de las campañas proabortistas: «Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, y aborto legal para no morir». Sin embargo, consideramos que esta frase no se condice con el proyecto de legalización del aborto presentado en el Congreso el cual motiva el presente artículo. Esto es debido a que el mismo propone entre otras cosas la libertad absoluta de la mujer para decidir abortar hasta la semana 14 de embarazo, siendo esto incuestionablemente arbitrario y contrario a los estudios biológicos que demuestran que el corazón del niño por nacer comienza a latir mucho antes de la semana 14. Además, dicho proyecto deroga por completo los arts. 86 y 88 del Código Penal y el inc. 2 del art. 85 del mismo.Esto queda traducido en que se elimina la pena de prisión para el médico que realiza el aborto clandestino si lo hizo con la autorización de la mujer, y las penas de prisión impuestas a la mujer que causare su propio aborto o consintiere en que otro se lo causare. Si bien las penas contra el aborto han sido cuestionadas por la sociedad a lo largo de la historia de nuestro país, consideramos que eliminar directamente la pena del Código Penal es dejar establecido que no se están buscando políticas públicas de prevención, sino de permisión e impunidad a quienes se realicen un aborto (salvo para el caso de aquel que sin el consentimiento de la mujer para realizarlo, provoque un aborto, a él sí se le dejó la condena. (El art. 85.1 del Cód. Penal no fue tocado por el proyecto).

Por lo demás, las desigualdades al interior del país son ilustrativas de la discriminación múltiple que viven mujeres por fuera de los centros urbanos en mejor situación. Como ya hemos dicho, hay provincias que duplican o triplican las muertes en relación con la cifra nacional.

Comentan los representantes de la Red Federal de Familias (de la Argentina) lo siguiente: «Estamos ante un problema de educación, no de salud pública, porque dos personas entran en un hospital y una sale sin vida y en una bolsa de residuos patológicos (.) pero no falta solamente educación sexual, sino también falta educación integral en un concepto general» (25).

Entre el momento en que se cometió la relación sexual y el momento en el que mayormente una mujer se entera de que quedó embarazada, pueden llegar a pasar uno o dos meses (aprox.) Sin embargo, con una mayor educación, podríamos lograr generar en la sociedad una costumbre sexual por la cual, el hombre aprenda que debe usar condón y que la mujer debe tomar o hacer uso de los distintos tipos de anticonceptivos.Pero además, la costumbre sexual que debemos generar como sociedad, es que ante una relación sexual no cuidada de dos personas que no están buscando tener hijos, lo que debería hacerse es la realización de un test de embarazo (libre, gratuito y de entrega masiva) al menos dentro de los 10 o 15 días de haber tenido la relación sexual sin cuidado. Si bien, este no es un concejo tan útil para aquellas personas que mantienen una vida sexual diariamente activa -la cual no podría guiarse por un test de embarazo a los diez días de cada relación diaria- sí entendemos que es un comienzo por el cual se logre, que en principio si se quieren tener relaciones sexuales libre y diariamente al menos que las mismas deban ser (todas estas) cuidadas «con la debida profilaxis». Generando así la cultura y la costumbre social de que, llegado el hecho de ocurrir una relación sexual no cuidada, a los 10 días se hagan un test de embarazo.

Generada esta costumbre social, se podría fijar un nuevo plazo para considerar el aborto no punible.Este nuevo plazo surgiría entre los 10 días de cometida la relación sexual y el tiempo biológicamente establecido para que se forme un corazón en el feto, comience a latir y por el sistema nervioso comience a sentir (entre otras cosas, dolor). Ese lapso existente entre los 10 días posteriores a la relación sexual y el momento previo a que el corazón del menor comience a latir, o que el mismo comience a sentir, sería la única etapa que se podría permitir abortar de manera «libre». (Esto es, como ya se ha dicho anteriormente, hasta la semana 3 o la 4 de embarazo).

Como mencionamos en la sección de educación sexual, hoy en día podemos saber que la píldora del día después «no es abortiva» -como algunos creen- sino que anticonceptiva, ya que tiene hormonas que previenen el embarazo, y por ende inhiben la ovulación -impidiendo la rotura del folículo que contiene el óvulo (por lo que no podría ser fecundado)-. Quedó demostrado que esta pastilla puede tomarse hasta dentro de las 72 horas de haberse tenido relaciones sexuales, aunque lo recomendado es que sea tomada inmediatamente después de la relación en sí, ya que con posterioridad su efecto disminuye significativamente. Mencionamos lo de las 72 horas -y que la misma no es abortiva-, debido a que ese es el tiempo máximo comprobado científicamente que tiene el espermatozoide hasta llegar al óvulo, por ende, de tomarse la pastilla a tiempo, esta previene la liberación del óvulo, logrando que no se produzca la famosa unión de los dos gametos (no se logra la concepción, y por eso, es anticonceptiva, no abortiva).

Esta pastilla es de emergencia. Se recomienda tomar máximo tres veces en el año. Se puede tomar en caso de violación. Pero además, ante un caso como tal, lo mejor es proteger a la mujer, y realizarse todos los estudios necesarios para comprobar en el menor tiempo posible que existe un embarazo, y de ocurrir, actuar inmediatamente.Otro ejemplo para usar la pastilla del día después, sería cuando pese a haber tenido una relación sexual cuidada con preservativo, este se rompa.

Consideramos que los test de embarazo deberían ser gratuitos, y su entrega de manera masiva, en escuelas (en las respectivas charlas sobre educación sexual obligatorias) y en los centros de salud del país, hospitales públicos y demás, ya que a los 10 días de haber tenido relaciones sexuales ya se podría saber si ocurrió un embarazo o no. «Educación sexual para decidir», pero también para saber cuidarse, saber prevenir, y saber actuar de inmediato ante el descuido.

La denegación de servicios de salud sexual y reproductiva a mujeres y niñas repercute directamente sobre las cifras de mortalidad materna en la Argentina. Y es sobre esto que deberíamos ponerle mayor atención. Prevenir antes que abortar, «anticonceptivos para no abortar».

Durante los últimos 30 años, las complicaciones derivadas de abortos practicados en condiciones de riesgo han sido la primera causa de mortalidad materna y han representado un tercio del total de esas muertes. Las estadísticas realizadas entre 2007 y 2011 muestran que el 23% de las muertes maternas derivaron de abortos inseguros. En 2013, las muertes de mujeres por causas relacionadas al embarazo llegaron a la cifra de 243. En 2014, de acuerdo con las Estadísticas vitales publicadas por el Ministerio de Salud de la Nación, 290 mujeres perdieron la vida por causas relacionadas al embarazo. Esto quiere decir, «que la cifra ascendió». Entonces. «.aborto legal para no morir». Respecto a lo de «aborto legal», guardamos nuestra reserva, la cual ya explicamos en otras secciones sobre que legal no podría ser, pero sí ampliamente no punible (más de lo que en la actualidad es).

Un argumento falaz:

Para finalizar con dicha sección, vamos a presentar el siguiente planteo, imaginemos que el argumento a favor del aborto se componga por la siguiente frase:«La mujer va a abortar aunque la ley lo prohíba, y porque corre riesgo la vida de la mujer por abortar, debemos modificar la ley para que la mujer pueda abortar tranquila». Ahora establezcamos patrones de análisis, los cuales pueden ser tranquilamente modificables para ser viables.

La mujer = A

abortar = B

La Ley = C

Entonces, establecido el patrón tenemos lo siguiente:

«A va a B aunque C lo prohíba, y porque corre riesgo la vida de A por hacer B, debemos modificar C para que A pueda B tranquila».

Ahora establezcamos diferentes significados en cada patrón, pero manteniendo el argumento:

El ladrón = A

salir a robar = B

La Ley = C

Establecido esto, veamos cómo queda el argumento:

«El ladrón va a salir a robar aunque la Ley lo prohíba, y porque corre riesgo la vida del ladrón por salir a robar, debemos modificar la Ley para que el ladrón pueda salir a robar tranquilo».

Véase lo ridículo que se ve «el argumento» si solo cambiamos los actores y el delito, pretendiendo modificar la ley en beneficio de lo que ocurre habitualmente. Esto es lo que se conoce en «Lógica» como un argumento falaz.

Si como abogados defensores de los delincuentes presentáramos una defensa basada en dicho argumento, y sosteniendo como fundamento que «debemos legalizar el salir a robar así nuestro cliente puede salir a robar tranquilo, sin que corra riesgo su vida, porque robar va a robar igual», nos tildarían de ridículos cuando menos. Lamentablemente, el argumento y fundamento de hoy en día para el aborto es el mencionado: «Hay tantas madres que mueren tratando de matar a sus bebés, legalicémoslo así pueden matar tranquilas, sin que corra riesgo su vida», es ridículo.

Entendamos que el derecho a la libre disponibilidad del propio cuerpo, no debe atentar contra la dignidad de la persona humana, y menos aún contra el derecho a la vida.Es inconcebible que, por medio de aquel, se pretenda arrasar con estos otros derechos que gozan de igual protección, basándose en meras cuestiones ideológicas.

Ahora pensemos en las necesidades básicas que presentan los hospitales públicos hoy en día (faltan gasas; escasean las camillas; no hay sábanas, no hay un adecuado espacio edilicio hospitalario conforme a la demanda, etc.), e imaginemos si se podría legalizar el aborto e incluirlo dentro del PMO, como pretende el proyecto de ley, de forma libre y gratuita generando que el Estado y todos los habitantes de la nación que pagan impuestos se hagan cargo del valor monetario que cada aborto acarrea.

Se habla de que un aborto en una clínica privada se encuentra presupuestado en la suma de mil dólares, o 24.770 pesos argentinos (a la fecha del mes de mayo de 2018 y en ascenso). También se habla que en el año se producen alrededor de 500 mil abortos, por lo tanto haciendo el respectivo cálculo, llegamos a la conclusión de que si un aborto sale $ 24.770, 500 mil abortos le costarían al Estado:500.000 x $ 24.770 = $ 12.385.000.000 (Más de doce mil millones de pesos al año).

¿En serio el Estado tiene tanto dinero para solventar los «supuestos» 500.000 abortos al año?

¿Acaso, no se pusieron a calcular dicha suma a la hora de aceptar el debate?

¿Es sostenible por nuestro país solventar el aborto bajo estas cifras?

Haciendo el cálculo, no queda otra conclusión más que darnos cuenta de que la multiplicación nos costaría al Estado y -por ende- a todos los ciudadanos que pagamos sus impuestos (y que seguro en adelante deberíamos pagar más para solventarlo) el subvencionar estos abortos con un gran costo económico para el país.

Además, tengamos en cuenta que, de aprobarse una ley que legalice el aborto, su número puede incrementarse aun más por el hecho de aquellos extranjeros que deseen venir a nuestro país a hacer uso de esta nueva política pública de Salud.

Recordemos, por favor, los exhortamos a no soslayar el hecho de que en los hospitales públicos faltan gasas, camillas, sábanas, espacio edilicio adecuado. Hay tanto de Salud Pública por mejorar antes de financiar estas prácticas.

En la actualidad, el aborto continúa siendo la principal causa de «Mortalidad Materna» (representada en las estadísticas como MM debido a sus siglas) en más de la mitad de las provincias del país. Sin embargo, «solicitamos al lector que comprenda diferenciar» mortalidad materna (proveniente a causas de muerte de una mujer embarazada) de la mortalidad en sentido general de las mujeres en el país (por cualquier causa que sea); lo que podríamos llamar «mortalidad femenina»).

Como mencionamos, las complicaciones por abortos inseguros son la primera causa de mortalidad materna en 17 de las 24 provincias.Esta situación indica que las mujeres que viven en provincias como Formosa o Chaco se encuentran más expuestas a un riesgo desproporcionado que las mujeres de jurisdicciones como la de Ciudad de Buenos Aires, Córdoba o provincia de Buenos Aires.

La estimación de las cifras de aborto clandestino en la Argentina no es una tarea sencilla. Los métodos disponibles (el utilizado método residual y el método por egresos hospitalarios) combinan información resultante de encuestas a proveedores de abortos; estadísticas sobre complicaciones del aborto; datos sobre mortalidad; encuestas de población; estudios prospectivos; informes anónimos de terceras personas; y estimaciones de expertos, entre otros. Estimaciones realizadas en 2006, indicaron que, en el país, se practicaron entre 370.000 y 522.000 abortos clandestinos ese año. Ambos estudios, pese a que no arriban a datos exactos, ofrecían órdenes de magnitud para informar el debate sobre la práctica del aborto hace más de una década.

Por otro lado, según Claudia Peiró (escritora, editora de Especiales de Infobae.com y licenciada en Historia) afirma lo siguiente: «En la Argentina, durante el año 2016, último medido por la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS), se produjeron 245 muertes maternas.De ellas, 135 se debieron a causas obstétricas directas, es decir, resultado de complicaciones del propio embarazo o parto; 67 fueron por causas indirectas, o sea por problemas de salud preexistentes -diabetes, alta presión- o contraídos durante la gestación -caso del virus H1N1, por ejemplo-; y 43 se debieron a «embarazos terminados en aborto (.). Es llamativo que esta cifra que, aunque imprecisa, está a mano de todos y tiene sustento técnico, no sea citada jamás en los alegatos proaborto, mientras que sí lo es la cifra especulativa de 500.000 abortos practicados por año; un número sin sustento real» (26).

Para ver datos oficiales, les recomendamos ingresar en la página oficial (27) de Dirección de Estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación.

Mónica del Río, directora del portal Notivida, dice lo siguiente: «En 2016 murieron por deficiencias nutricionales 945 personas: 420 varones y 525 mujeres. (.) Mueren muchas más mujeres por desnutrición o por suicidio que a consecuencia de un aborto provocado, pero esas muertes no ocupan el mismo espacio, ni en los medios de comunicación, ni en los reclamos del movimiento feminista» (28).

Parte del problema se plantea porque se propone el aborto libre -casi durante todo el embarazo- a partir de una manipulación estadística cuando menos confusa. Es decir, las cifras oficiales para el año 2016 señalan -como dijimos- que se produjeron 43 muertes maternas por aborto al año en la Argentina, lo que significa un 17,55% del total de muertes maternas, 245. Pero al mismo tiempo nos encontramos con los supuestos 500.000 abortos por año, de modo que el habitante desprevenido puede llegar a pensar que mueren el 17,55% de las 500.000 mujeres que deciden abortar, cuando en realidad según los datos oficiales han muerto 43 mujeres al año por causas de aborto. Por ende, el cálculo, para pasar en limpio, sería el siguiente:43 muertes dentro de las 245 totales, 43 muertes maternas por aborto al año dentro de los supuestos 500.000 abortos por año. Del supuesto 100% (500.000 abortos) de veces (abortos clandestinos o no), solo el 0,0086%, 43, terminó con mujeres muertas. Esto es también el 0,025% de muertes femeninas.

Este cálculo surge de la desproporcionada cifra de abortos que dicen ser realizados al año en nuestro país. ¿No se pusieron a pensar que escapa de toda lógica dicho número?

Además, según datos oficiales de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (en adelante, DEIS), dependiente del Ministerio de Salud de la Nación, en los hospitales públicos de todo el país se registran aproximadamente «53.000 internaciones por abortos al año». Del total, alrededor del 15% corresponden a adolescentes y niñas menores de 20 años, y alrededor del 50% a mujeres de entre 20 y 29 años (29).

De estas cifras, podemos considerar mucho más razonable la cifra oficial de 53.000 internaciones por abortos al año, que la de 500.000 abortos clandestinos sin margen estadístico alguno.

– La libertad, estandarte de la posmodernidad (nuestra época actual)

Zygmunt Bauman -politólogo y científico social polaco, uno de los pensadores más lúcidos e influyentes de nuestro tiempo respecto a la Sociología- desarrolló la teoría de que en la posmodernidad ya no existen los estándares sólidos -propios de la sociedad de antaño-, sino de que todo es «líquido», inconsistente, evanescente, relativo. «Las condiciones de vida y de acción y las estrategias de respuesta se modifican con tal celeridad que no pueden consolidarse ni traducirse en hábitos y costumbres» (30).

Según su modo de ver, nuestro mundo avanza a un ritmo vertiginoso y sin rumbo, con cambios constantes y sin consistencia. Pareciera no haber tiempo para que las cosas echen raíces en esta sociedad actual.La vida líquida se caracteriza, según Bauman, por ser una «cultura del desenganche, de la discontinuidad, del olvido»; una cultura que no se instruye ni educa a los demás en la reflexión en profundidad, ni se preocupa por el qué dirán. No hay convicciones firmes, sino que cada uno puede tener su propia verdad. Ya no hay verdades absolutas. Lo que para uno puede ser la verdad, para otro lo mismo puede significar algo distinto, incluso moralmente. Cada vez hay menos personas dispuestas a dar su vida por algo o por alguien; es por ello que una persona puede llegar a considerar que vale más su libertad que la vida de otro ser humano.

Por ende, sobre la posmodernidad podemos llegar a las siguientes conclusiones.

Según las posturas posmodernas:

-La verdad ya no es absoluta.

-Todo es relativo (incluso lo inmoral).

-La Libertad prima antes que todo.

-Si te hace bien, hacelo.

-Una persona puede llegar a considerar que vale más su l ibertad que la vida de otro ser humano.

-Una mujer puede llegar a considerar que su libertad tiene mayor valor que la vida de un feto, y obtener el apoyo de mucha gente como si ello estuviera bien.

No nos olvidemos que posturas en favor de la muerte de «ciertas personas», justificando el mayor derecho de otros por sobre estos, han sido repetidas a lo largo de la historia con consecuencias gravísimas. Veamos tres ejemplos:

1. En los Estados Unidos, existió durante muchos años la esclavitud de los negros. Y la lucha por abolirla costó muchas vidas. «Se llegó a decir que un negro no es un ser humano». Y cuando finalmente se abolió la esclavitud comenzaron a aprobarse las leyes de segregación racial (iguales, pero separados). Bajo estos términos, la Corte Suprema de los EE. UU. del siglo XIX hizo eco de los pensamientos racistas de la época y falló de una manera infame en uno de los casos más relevantes de la historia.En 1875 el Congreso había aprobado una ley radical de derechos civiles que prohibía la discriminación contra los exesclavos negros en lugares públicos. Sin embargo, en 1883, la Corte Suprema estadounidense declaró que esa ley era inconstitucional, lo que avaló el aumento de la segregación racial y los acosos violentos contra los negros. Problema que duró tras ello, al menos un siglo.

2. En la Alemania nazi de la preguerra, se crearon de la mano de Hitler una serie de leyes antisemitas que culminaron por sacarle todos los derechos a los judíos. «Se llegó a decir que un judío no es un ser humano». Dicha legislación antisemita en Alemania y en Austria preparó el camino hacia una más radical persecución de los judíos, y la búsqueda de su exterminio.

3. En varios países del mundo, se aprobaron en los últimos años, leyes que legalizaron el aborto. «Se llegó a decir que un feto no es un ser humano». Y la lucha por subsanar dicho error lleva costando alrededor de 50 millones de «niños por nacer» muertos cada año. Pese a que la ciencia y la bioética ya han demostrado que existe la vida en el seno materno; las normas internacionales le adjudiquen personalidad humana al feto desde la concepción; y la moral y la religión se esfuercen por convencer que abortar está mal, parece ser que el nuevo paradigma del posmodernismo y su bandera de la libertad priman hoy en día.

Sepa amigo lector, que creemos que en la Argentina estamos a tiempo de frenar esto.

– Pobreza en el tercer mundo

Y para finalizar esta sección… un pensamiento algo llamativo, que algunos sectores políticos han mencionado:

¿Nunca se pusieron a pensar que el apoyo de los países del primer mundo para legalizar el aborto en los países tercermundistas (como el nuestro) puede ser parte de las políticas demográficas internacionales que apuntan a intentar reducir la población pobre en países del tercer mundo?Como esto es imposible de demostrar, lo dejamos a su opinión.

———-

(1) Abordar una temática desde el derecho constitucional y convencional, implica tener en cuenta los principios fundamentales que se encuentran reconocidos en nuestra Constitución Nacional y en el derecho internacional. Principios que hoy juegan un rol fundamental a la hora de echar luz en cuestiones donde existen derechos fundamentales comprometidos, como por ejemplo, el derecho a la vida, el derecho a la salud, el derecho a la autonomía, entre otros.

(2) Véase el siguiente enlace web: http://centrodebioetica.org/2018/04/las-sentencias-de-los-organismos-internacionales-y-la-interpretacion-el-a
t-4-1-de-la-convencion-americana-de-derechos-humanos/.

(3) Reflexiones extraídas de: LAMM Eleonora: «Actos de disposición sobre el propio cuerpo», marzo 2017. Véase el siguiente enlace web: http://www.salud.gob.ar/dels/entradas/actos-de-disposicion-sobre-el-propio-cuerpo.

(4) Véase el siguiente enlace web: https://capacitacion.jusmisiones.gov.ar/files/material_curso/03-15-JORNADA%20ACT%20COD%20CIV%
0UNIFICADO/Los_derechos_personalsimos_en_el_nuevo_Cdigo_Civil_2.pdf.

(5) «Constitución de la Organización Mundial de la Salud», p. 23, Documentos Básicos, Documento Oficial N.° 240, Washington, 1991.

(6) CANOSA, Armando N.: Derecho Constitucional y Salud, en http://www.salud.gob.ar/dels/entradas/derecho-constitucional-y-salud.

(7) El entrecomillado interno nos pertenece.

(8) Premio Kónex 2006: Derecho Constitucional; Premio Kónex 1996: Derecho Constitucional; Doctor en Derecho por la Universidad de Madrid, Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales y Abogado por la UNL: Profesor titular Emérito, UBA. Profesor investigador y Director del Diplomado en Derecho Procesal Constitucional (UCA, sede Rosario). Presidente Honorario del Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal Constitucional y de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional. Presidente del Centro Argentino de Derecho Procesal Constitucional. Cuenta con once doctorados honoris causa y es profesor honorario de diversas universidades iberoamericanas. Autor de Teoría de la Constitución, Elementos de Derecho Constitucional, Derecho Procesal Constitucional, La interpretación judicial de la Constitución, El tercer poder, Las escuelas judiciales, entre otros libros.Fue Magistrado Judicial y obtuvo numerosos premios jurídicos. Condecorado con la Medalla de Honor del Tribunal Constitucional del Perú. Miembro de las Academias Nacionales de Ciencias Morales y Políticas, de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires y de Córdoba, de la Academia Interamericana de Derecho Internacional y Comparado y de la Academia de Derecho del Perú. Es Ciudadano Distinguido por la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe, y ciudadano destacado por la Municipalidad de Rosario.

(9) Véase el siguiente enlace web: https://www.lanacion.com.ar/2121145-el-derecho-a-la-vida-ya-es-ley.

(10) Que contiene la droga RU-486 y sirve únicamente si es administrada dentro de las primeras ocho semanas de embarazo.

(11) Véase la siguiente página web: http://www.plannedparenthood.org.

(12) Testimonio de Patricia Sandoval en A24 en el programa de Eduardo Feinmann, del 26/3/2018.

(13) Ibídem.

(14) Véase el siguiente enlace web: http://www.raffo.com.ar/prospectos/segurite_prospecto.pdf.

(15) Véase el siguiente enlace web: http://centrodebioetica.org/2018/03/analisis-del-proyecto-de-ley-de-aborto-libre-y-propuestas-para-la-materni
ad-vulnerable/.

(16) Véase el siguiente enlace web: http://centrodebioetica.org/2018/03/analisis-del-proyecto-de-ley-de-aborto-libre-y-propuestas-para-la-materni
ad-vulnerable/.

(17) Véase el siguiente enlace web: https://www.clarin.com/sociedad/Lorena-Fernandez-aborto_3_1995430476.html.

(18) Véase el siguiente enlace web: https://amnistia.org.ar/wp-content/uploads/delightful-downloads/2017/09/EL-ACCESO-AL-ABORTO-EN-ARGENTINA-ENTR
GA03-FINAL.pdf.

(19) Que se haga en las mejores condiciones posibles sin diferencias de clases sociales.

(20) OMS, Aborto sin riesgos: guía técnica y de políticas para sistemas de salud – 2ª ed. 2012.

(21) CASANOVA, María .: «El derecho a decidir sobre el propio cuerpo», en diario El Derecho, 23/4/2012, p. 3. Puede verse dicha publicación en el siguiente enlace web:http://www.ucalp.edu.ar/wp-content/uploads/2016/09/g-derecho-decidir-nuestro-cuerpo.pdf.

(22) Se refiere a la persona que se niega a cumplir una disposición legal porque va en contra de sus convicciones.

(23) Frase de María Alicia Gutiérrez, socióloga, feminista, en una entrevista en TN del 20/3/2018.

(24) Doctor Roberto Castellanos, presidente de Pro-Vida Argentina. entrevista en TN del 20/3/2018.

(25) Véase el siguiente enlace web: http://www.notivida.com.ar/boletines/754_.html.

(26) Véase el siguiente enlace web: https://www.infobae.com/sociedad/2018/02/20/cuantas-son-realmente-las-muertes-maternas-por-aborto-en-la-argen
ina/.

(27) Véase el siguiente enlace web: http://www.deis.msal.gov.ar/wp-content/uploads/2016/09/2016-Tabla40.html.

(28) Véase el siguiente enlace web: http://www.notivida.org/boletines/1073_.html.

(29) Ministerio de Salud de la Nación, http://www.msal.gob.ar/images/stories/bes/graficos/0000000875cnt-protocolo_ile_octubre%202016.pdf, pág. 12. 64 Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), Ministerio de Salud de la Nación, Egresos de establecimientos oficiales por diagnóstico, año 2010, diciembre de 2012, p. 19. El subrayado nos pertenece.

(30) Véase el siguiente enlace web: https://www.alainet.org/es/articulo/182788.

(*) Abogado (UBA) con orientación en Derecho del Trabajo y Seguridad Social. Escritor. Ganador del Concurso de Ponencias organizado en el marco del «X Congreso Nacional de Práctica Profesional» de la UBA. Finalista del Concurso Universitario «El acceso a la Justicia», organizado por la Secretaría de Coordinación de Políticas Judiciales, dependiente del Plenario del Consejo de la Magistratura de la CABA. Seleccionado en dos (2) oportunidades por la Secretaría de Investigación de la Facultad de Derecho de la UBA para realizar diversos Talleres de Estudio Profundizado (TEP). Elegido en tres (3) oportunidades por el Programa de Pasantías de la Facultad de Derecho (UBA) para participar de actividades formativas rentadas semestrales en la Procuración General de la CABA (GCBA)